31 de agosto de 2010

Atleti 4 - Sporting 0. Enterrando estupideces de ayer y de hoy.

“Después de una alegría viene siempre una decepción”. “No son buenas las fiestas, siempre palmamos”. “Los jugadores salen demasiado despistados”. “Peor, encima, que la fies sea encima contra un rival teóricamente débil”. “El Atleti siempre la caga”. “Estoy acojonado”. “Por qué no pasamos de celebrar este tipo de días” …

Todo esto, y mucho más, he tenido que soportar de “expertos” periolistos y aficionados Atléticos varios desde el pasado viernes. Como si fuese malo celebrar todo un título de Supercopa de Europa. Como si perjudicase el que el público se encuentre contento, orgulloso y volcado con su colores. Como si un equipo, cuando está como un tiro, como es el caso de nuestro Atleti, no sirva de ningún aval el haber conseguido ya dos títulos Europeos en tan solo cuatro meses. Como si fuese chungo el que el campo se encuentre prácticamente repleto a pesar de ser un maldito lunes a las 22 h. Seamos serios, señores.

El Atleti, ahora mismo, es un claro ejemplo de equipo en pleno proceso de consolidación, con todavía, eso sí, una asignatura pendiente con respecto a la anterior temporada: sus partidos ligueros fuera de casa, en los que mi mente no llega a recordar cuándo fue el último triunfo conseguido por nuestros muchachos. Pero ayer no era el caso. Ayer se jugaba en el, más rojiblanco que nunca, Calderón.

Un Calderón, al fin, con un césped sencillamente impecable, que es como realmente favorece para el desarrollo de nuestro fútbol vertical, rápido y técnico. Que es lo que demostró el equipo ayer. La terrible verticalidad de nuestros puntas, la rapidez y la movilidad de nuestros jugadores, y la técnica que empiezan a desplegar todos ellos cuando realmente se encuentran con confianza en que ese cambio de juego me va a salir, esta pared me queda inmaculada o este remate entra fijo. Esa es una de los mayores logros conseguido por Don Quique Sánchez Flores, no me queda la menor duda.

Y eso que ojo, el Sporting no dio mala imagen, como casi siempre que suele visitarnos por la ribera del Manzanares, y es de agradecer su apuesta por jugar también al fútbol, cosa que a ratos también consigue, por cierto. Pero la diferencia entre uno y otro equipo se repite temporada tras temporada: la calidad y la definición arriba. El eterno cuento de nunca acabar, pensarán los gijonudos. Y no les falta ápice de razón.

Jurado se encargó, a los 12 minutos, de despedirse del Calderón de la mejor manera posible, anotando un golazo de disparo seco y bien colocado tras buena dejada de Raúl García. Sentimientos contradictorios, altamente contradictorios, me causa su marcha. Está claro que la oferta es buena para nosotros, y excelente para el jugador. El gaditano (me he hartado de repetíroslo la temporada pasada) es un jugador excesivamente intermitente y con poca personalidad como para llevar el peso de un centro del campo como del Atleti, que era lo que realmente se le exigía. Pero, al mismo tiempo, es un jugador determinante en los metros finales y al que, desde el tramo final de la temporada pasada, yo le empezaba a contemplar creciendo y con más presencia y con ganas de tener más presencia dentro del terreno de juego, que era realmente su talón de Aquiles, ya que calidad técnica y clase tiene para dar y tomar. Echaremos de menos sus 8-10 goles por temporada que venía firmando, estoy seguro de ello, a pesar de que imagino que los 12 kilos nos vendrán como perlas en esta eterna y siempre supuesta ruina económica que padecemos.

Eso sí, no me gusta nada, pero nada de nada, que dicha operación se haya firmado, como siempre nos pasa en este bendito club, sin tiempo apenas de poder ya reaccionar, sin saber si realmente vamos a necesitar otro jugador de sus características para afrontar la temporada. Fran Mérida está llamado a ser su sustituto natural, está claro. Hace falta comprobar que las buenas sensaciones que ha dejado en pretemporada se confirmen durante el presente campeonato. Lo que está claro es que, me pongo en la piel del entrenador, y entiendo que debe de ser un trastorno en sus planes el que te quiten al jugador que más minutos utilizaste durante la pasada temporada. Yo no estaría tirando cohetes, desde luego.

Volvamos al partido. Lo que son las cosas, cuando mejor andaba el Sporting, dominando y merodeando con peligro nuestra área, llegó la genialidad de turno del Kun. Imagino que el argentino vivió un salto en el tiempo, se puso su camiseta y sus botas antiguas de cuando era pequeño y jugaba al fútbol en su barrio y se dedicó a gambetear y potrear a cuanto defensa sportinguista llevaba en su chepa. Me voy por aquí, ahora por allá, ahora te recorto, ahora un gambeteo, rebote final y baloncito muerto para que Escándalo Forlán empiece a realizar lo que más le gusta: y marcar, y marcar, y marcar, y volver a marcar.

Con el 2-0 nos fuimos al descanso, pero el Sporting lo acusó en exceso, a pesar de que Miguelito de las Cuevas la tuvo a huevo delante de De Gea, que se disfrazó de un Lorenzo Rico cualquiera para despejar el balón con el pie. Fue una jugada mucho más bonita, en mi humilde opinión, para los que nos gusta este rollete del fútbol, de lo que pueda parecer inicialmente, porque fue un duelo psicológico entre los dos precioso, y todo en cuestión de segundos. Venció David, es evidente, Vicente.

Pero estaba claro que el Atleti estaba por la labor de seguir agradando al respetable, y si es con goles, mejor que mejor. Y empezó a jugar al fútbol, a ratos, como los ángeles. El tercer tanto fue buena prueba de ello. Reyes ve el decimotercer desdoblamiento por banda de ese toro bravo denominado Ufaljusi, éste contempla la posición de Forlán, y el Uruguayo-Uruguayo, a marcar, y marcar, y marcar, y volver a marcar. Una puta gozada.

Y así hasta el final. Ufaljusi siguió desmelenado, y porque el checo decidió también probar él fortuna, que ya está bien de dar tanto gol y no poder marcarlos. El campo desbordaba alegría por todos lados. El equipo también. El Kun perdonó lo imperdonable, volvió loco toda la noche a Eguren, y, finalmente, esto tenía que acabar de la mejor manera posible, con un golazo made in Simao, el cual está dispuesto a demostrar y está demostrando, qué carallo, que le queda mucho fútbol en sus botas, y que no le enterremos tan pronto. Se ha ganado el beneficio de la duda, y su actitud con respecto al equipo y a su situación personal es sencillamente inmejorable. Total, que acabó el partido, y exclamé: “¿Ya? Joder, qué rápido”. Porque ayer hubiese seguido un par de horas más viendo tranquilamente más de fútbol. Fútbol en su más puro estado. Y liderato tan intranscendente a estas alturas como merecido.

EL CRACK DEL PARTIDO: Todos rayaron a un, por momentos, maravilloso nivel, destacando el Kun y Ufaljusi, así como el buen hacer de Godín, pero me quedo con Reyes, que estuvo sencillamente colosal durante toda la noche. Empiezo a afirmarlo sin temblarme el teclado: Reyes, al fin, vuelve a ser el que me encadiló hasta decir basta de su primera etapa en el Sevilla.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Reitero. Un equipo serio dirigido por unos dirigentes serios no traspasan a uno de sus jugadores más utilizados en el último día después de que ha comenzado ya la Liga. Por muchos talegos que nos pongan. Eso dice muy poco a favor del concepto de la palabra que tan de moda está ahora en el fútbol: Proyecto. O de la seriedad del mismo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: 0 grados.

Este año, si las cosas van como mínimamente deberían de ir, el termómetro tiene que acabar echando humo de la temperatura que pueda alcanzar, pero de momento seamos prudentes, que no prudencios, y dejémosle estar ahí. Que sea la reválida de Bilbao el que se encargue de inaugurarlo.


30 de agosto de 2010

Atleti 2 - Inter 0. Y amaneció rojiblanco ...

Siempre me ha encantado una pancarta que pululaba años ha por el Fondo Sur del Calderón y que rezaba lo siguiente: “Por un amanecer Rojiblanco … Venceremos”. Y así fue el pasado sábado tras la conclusión del partido, digo partidazo, más bien, que realizó mi Atleti frente al Campeón de Europa. Toda ella amaneció rojiblanca, enamorados de la insultante juventud de De Gea, entusiasmados con las galopadas de Ufaljusi, asombrados de la exhibición del doble pivote que hizo el tándem Raúl García-Assunsao, y encandilados con la verticalidad y el compromiso que tuvo Reyes el pasado viernes. Nuestro sueño hecho realidad.

Y el caso es que el comienzo de la final de la Supercopa sí que se basaba en el guión preestablecido. Miedo y respeto por parte rojiblanca, y el rodillo italiano que se puso en marcha con ganas de sentenciar rápidamente. Todos sentíamos ese temor en el cuerpo, hasta que los desplazados a Mónaco dieron el definitivo paso hacia adelante, y empezaron con el …

Vamos dale Atleti

Y vaya que si dieron. Se quitaron el acomplejamiento inicial y empezaron a funcionar como un auténtico equipo. Hacía tiempo que no veía jugar al Atleti tan sumamente solidario, con las líneas tan juntas, con tantos apoyos, tantos movimientos, y todos perfectamente acompasados y dirigidos magistralmente bajo la batuta de Don Quique Sánchez Flores (y si en algún momento durante la presente temporada que hoy comienza me mosqueo con Don Quique Sánchez Flores, que alguien me recuerde, por favor, que en la presente crónica prometí no volver a quitarle a Quique el título de “Don”, se lo ha ganado a pulso). Yo creo que el Atleti realizó el pasado viernes el encuentro soñado por cualquier entrenador que se precie. Del Inter es que apenas tuvimos noticias. Y es jodido, sumamente jodido, no tenerlas del equipo que se supone es el actual Campeón de Europa, de la Liga italiana y de la Supercopa de dicho torneo.

Te sigo a todas partes, yo te quiero

Y vaya que lo demostraron todos los desplazados, puestos en pie durante gran parte del encuentro, ondeando al cielo pijoidal de Mónaco todo tipo de bufandas rojiblancas, dejándose la garganta en post de la victoria. Porque la afición el viernes pasado fue también parte del esquema táctico del equipo. Es imposible no tener una simbiosis con los jugadores cuando los ves con esa entrega, con ese orden, con esas ganas de demostrar al mundo que aquí estamos, que queremos el mundo, y que lo queremos ya, como diría mi admirado James Douglas Morrisson. Como para no quererlos …

Vamos a dar la vuelta a todo el Mundo

En apenas cuatro meses, Hamburgo-Barcelona-Mónaco. Tela, telita, tela. Y que no pare la rueda, por favor. Algún colega mío está empezando seriamente a plantearse el montar una agencia de viajes. El colmo de mi mala suerte es que a estos les ha dado el punto de disputar final tras final cuando ando yo peor económicamente. Si me hubiese pillado años atrás … Mejor no pensarlo.

Hay que ponerle un poco más de huevos, más de huevos

Y se pusieron. Por parte de todos. Es evidente que todo el mundo se preparó esta final a conciencia, y se notó el trabajo bien hecho durante la pretemporada. Hubo jugadores que estuvieron sencillamente impecables: Assunsao, De Gea, con su antológica parada del penalti al denunciante Milito, Domínguez, que nos vale para todo, al igual que Ufaljusi, Godín, que parece que llevase un lustro jugando con la rojiblanca, Reyes, Simao, que este año le ha tocado ponerse el mono del currele, y vaya si lo suda, aunque a veces nos recuerde el fino estilista que es, como con su milimétrico pase en el segundo tanto nuestro, Raúl García, cuyo único lunar fue el claro penalti que cometió, el Kun, Forlán, Don Quique, que nos dejó a todos con la guillotina en la mano deseando usarla sobre su cabeza tras conocer su alineación (conclusión evidente, no tenemos ni puta idea de fútbol, señores, ni periolistos, ni aficionados, pero ni puta idea), y la afición, que los puso a pesar de la superioridad numérica interista. Ya lo creo que los puso.

Eso que dice la gente

Muchos esperaban que nos machacaran. Para la gran mayoría no teníamos ninguna opción. Algunos se extrañaban hasta de nuestra presencia ahí. Los más osados dudaban hasta de nuestros merecimientos, cuando tuvimos una Europa League de auténtico nivel de Champions. Pobrecitos, a dónde van estos, la que les va a caer ... Qué poco conocen al Atleti. Y, ¿saben lo que les digo? Mejor así …

Que somos borrachos, vagos, delincuentes

Pues durante estos últimos años, hay que reconocerlo, de todo ha habido en la viña del señor. Algunos hasta he dudado si eran realmente jugadores de fútbol y todo. Disparatadas presentaciones, ridículos por doquier, desesperanza, desilusión, abatimiento. Fueron malos tiempos para la lírica, qué duda cabe …

No les hago caso, voy a todos lados

Ni a nada, ni a nadie. Porque nada ni nadie puede, ha podido ni podrá jamás contra el sentimiento Atlético. Está a prueba de bombas, de talibanes, de tormentas, de inundaciones, de sunamis, de Sinamas ... Y mientras el mayor activo de este club sea precisamente este, nuestra existencia será eterna. Mala suerte la suya, señor Del Nido y atláteres. Muy mala suerte. Una lástima, por cierto, su eliminación de la Champions. ¿Recuerda su tifo en la final? RESPETO. El Braga les dio a probar su propia medicina. ¿Qué? ¿Está rica?

Soy uno del Frente, soy descontrolado

Y que nunca perdamos este bendito descontrol que tanto nos controla, capaces de bailar durante un segundo tiempo a todo un Campeón de Europa al son de “ …dónde acuden a millares” … que resuena con más fuerza que nunca en Europa entera. Porque, al fin, en Madrid, en Milán, en Hamburgo, en Barcelona, en Estocolmo, en Lisboa, en Londres, en Mónaco, en Liverpool, en Valencia, en Estambul, en Moscú, hasta en “Osasuna”, que diría aquel, amaneció rojiblanco. Y qué bonito nos quedó. Y vencimos. Y volveremos a vencer. Supercampeones de Europa. Suena de la hostia. Suena bien. Suena poderoso. Decidamente, ha vuelto el Atleti.


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