28 de octubre de 2010

Universidad Las Palmas 0 - Atleti 5. Apuntes en mi agenda sobre el partido de ayer.

- Pocos partidos disputará el Atleti tan sumamente cómodo como el de ayer. El rival solamente tuvo una ocasión de gol casi acabando el encuentro. La superioridad colchonera fue de cabo a rabo.

- La alineación que presentó Quique fue una clara declaración de intenciones de que se va a por la Copa en serio, aunque el trivote sigue sin convencerme. Raúl García estuvo horrible, Mario Suárez tampoco hizo gran cosa, y el único que estuvo más entonadillo fue Camacho.

- Por cierto, desoladora imagen de nuestro entrenador, completamente solo en una tribuna del coqueto estadio del Las Palmas. ¿No había ningún directivo, utilllero, empleado, recogepelotas, quién sea, que quisiese estar con él? Parecía un auténtico apestado. Qué poco cuida los detalles este bendito Club, por Dios.

- Una suerte también el que el Universidad accediese a no jugar en su estadio por hacerlo en Las Palmas. Este partido, en un estadio pequeñajo y con césped artificial (que creo que utiliza el equipo universitario), como que cambia bastante.

- Los goles: Godín, anticipándose a su defensor tras un buen córner lanzado por Fran Mérida (que sigue dejándome ni frío ni caliente), dos del Kun, el primero en buena acción individual (el segundo, aprovechando la generosidad de Diego Costa, que a su vez aprovechó la generosidad del guardameta local), el propio Diego Costa, en otro regalito de la casa, y Fran Mérida, que puso la guinda al pastel.

- Quique siempre lento con sus cambios: tenía que haber sacado antes a Alberto Perea, y podía haber dado ya algunos minutos a Pulido. Como no los saque en el encuentro de vuelta, con el marcador estando como está, es para enterrarle vivo.

- Poca gente en las gradas, ambiente muy frío, y los pocos seguidores que había, todos con la rojiblanca puesta. Se nota que allí hay un buen y fiel núcleo de buenos y genuinos Atléticos.

- Eso sí, la gente se despertó cada vez que tocaba el balón Cristo Marrero (que, por la pinta que tenía, parecía que tenía la edad del auténtico Jesucristo, haciendo buen honor a su nombre). Qué manera de recordarle que es un chicharrero, mi madre.

- Había un tal Futre en las filas de la Universidad de Las Palmas (nada que ver de parentesco con nuestro portugués). Me enteré que le llamaban así por la velocidad y la melena que lucía cuando era de joven. Pues bien, todo el puto partido intentando ver quién era el dichoso Futre, y resulta que el menda iba más rapado que una bola de billar. Así me podía haber tirado 3 días, joder …


25 de octubre de 2010

Vila-Real 2 - Atleti 0. Crónica de sucesos.

La tarde del dominguito empezó divertida. Uno estuvo viendo la segunda parte del Madrileño-Castilla, y observó con estupor cómo el árbitro nos castigó con penalti en contra una acción de un jugador vikingo, en la que arrolla a nuestro defensor … y encima, la acción se produce fuera del área. Afortunadamente para nuestros intereses, el imberbe lanzador del penalti lo tiró al Cerro de Muriano, lo menos, pero la jugada fue claramente premonitoria de la tardecita-noche que nos iba a esperar a los Atléticos. Por cierto, que en el mini-derbi, el Atleti mereció ganar con autoridad (tuvo infinidad de ocasiones para haberlo conseguido) y me dio oportunidad de ver sobre un terreno de juego a un auténtico fenómeno en ciernes, cuyo nombre es Perea (afortunadamente, nada que ver con el defensa que nos martiriza de vez en cuando con sus actuaciones en el primer equipo, tal y como, por ejemplo, ocurrió anoche, sin ir más lejos). El albaceteño es un auténtico espectáculo verle jugar. Es un tipo de jugador de esos diferentes, con un manejo de balón sencillamente maravilloso, con una técnica individual exquisita, con una clase superlativa. Lo tiene todo para ser un crack, y, sinceramente, tras la exhibición del chaval de ayer, uno no tiene ni puta idea de qué coño pinta un tío así en un filial. Por favor, Quique, vea un partido del filial de vez en cuando. Igual te llevas alguna sorpresa.

Después, vi a ratos un poco del Sevilla-Athletic, en la que el árbitro señala un penalti a favor del equipo sevillano digno de estudio, porque es una acción en la que no existe nada de nada. Acción que resultó decisiva en el devenir final del encuentro, como así lo demuestra el resultado. Antes, el sábado, al Valencia le pitaron una pena máxima en contra porque una hormiguita le hace una zancadilla a un delantero bermellón. Un fallo gravísimo y absolutamente incomprensible. Pero lo mejor estaba por llegar, y había que poner el broche de oro a la jornada, y no es que lo pusiese, es que el señor Ramírez Domínguez puso una joyería entera.

Los que me conocen bien saben que siempre suelo extrapolar muy mucho la actuación arbitral sobre el tema futbolístico en sí mismo. Yo soy de los que creo firmemente en que lo intentan hacer lo mejor posible, de que no son tan malos como los solemos pintar por ahí, y que al final termina ganando sobre el terreno de juego el equipo que mejor fútbol realiza. Pero, tras lo ocurrido ayer en el Madrigal, ayer, al menos, me da que pensar muchas cosas y empiezo a dudar muy mucho ya de todo. Empecemos con la crónica de sucesos.

Venga, va. Hablemos un poco de fútbol antes, que no se diga, Tomi. Que aún hay clase de gente y gente con clase. El Atleti realizó una espléndida media hora inicial, jugando al fútbol con una velocidad en la circulación de balón, por momentos, primorosa, con el Kun en plan puñal, con un fantástico Simao, con el equipo realizando una presión magnífica por todo el campo. Solamente me faltaba un actor en tan magnánimo escenario: Diego Forlán. Porque ayer, Don Quique Sánchez Flores, el Uruguayo no pintaba absolutamente nada en el banquillo. Ayer, señor Quique Sánchez Flores, era un partido grande, de los que hay que ir a ganar con toda la artillería pesada, máxime cuando nuestros dos próximos rivales son equipos de la entidad del Universidad de Las Palmas y del Almería en nuestra casa. Porque si hay un partido que puede servir para recuperar a un jugador que anda moralmente por los suelos, como parece que está nuestro hibernado Forlán, precisamente ese era el de ayer. Pero no. Lo sacó cuando ya no había remedio para casi nada, cuando estaba todo el equipo completamente desquiciado, y, por momentos, éramos un juguete en manos del equipo vila-realense.

Ahora una de sucesos. En dos minutos, en apenas los dos minutos iniciales, la cosa empezó a desnivelarla el Sr. Ramírez Domínguez, al comerse un clamoroso penalti de Bruno (excelente pelotero, dicho sea de paso) por doble empujón sobre Simao (vamos, que hasta que no lo tiró al suelo no paró, seamos claros) y anular un tanto legal del Kun Agüero. Es mucha tela para apenas dos minutos, ¿Eh? Pero que mucha tela.

Y lo que suele pasar en estas cosas, ocurrió. Porque, aparte, en este caso, el rival también es muy buen equipo, y, especialmente, tiene a dos delanteros fabulosos en sus filas. A Rossi ya le conocía, aunque ayer fue un peligro constante. A Nilmar no tanto, pero tras ver el vertiginoso contragolpe que montó, cómo aguantó el desmarque de Cani, el pase al hueco que le dio al mañico y cómo le dejó solo solito solo delante de nuestro De Gea (que ayer, sin tener culpa alguna de los goles, sí que no fue el guardameta decisivo que nos suele tener acostumbrado) hizo que se pusiese el 0-1 en el marcador. Era la primera llegada al área del equipo castellonense. No creo que ya nadie se tire del pelo, este circo está montado así de hace ya mucho tiempo.

Aún así, no nos descompusimos, y seguimos dominando y mandando durante todo este espléndido, ya digo, primer tiempo. Quizás nos faltó el crear situaciones de gol más claras, quizás con Forlán con el equipo tal y como estaba jugando se hubiese podido crear alguna junto con su inseparable socio el Kun. Gracias al señor Flores, nos quedaremos con las ganas. Sin embargo, en las postrimerías del primer tiempo el señor Ramírez Domínguez se encargó, de nuevo, de clavarnos otra puñalada mortal, trapera, por la espalda, como lo que es, un auténtico perro rabioso cobarde. Tras la salida de un córner, el balón llega a Godín, este realiza un buen remate, el balón lo rechaza Diego López, y cuando el Kun va como una flecha a por el rechace Gonzalo le derriba claramente. El árbitro lo ve, el árbitro lo mira, el árbitro se lo piensa, y decide coartarse y esconder el ala pitando el final del primer periodo, y haciéndose el tonto indicando a los jugadores rojiblancos que ya había pitado la conclusión del primer tiempo cuando claramente se ve y se percibe que no es así. Todo muy asqueroso, todo muy nauseabundo, todo muy deleznable. Un suceso en toda regla.

Pero no se vayan, que aún hay más. Otro suceso, marchandoooo …Los míos se lo intentan comer vivo cuando se retiran del terreno de juego, y Quique sale del banquillo para apartarlos. Que yo sepa, ya no estaba jugándose el encuentro, y no creo que el reglamento impida a un entrenador el salir a indicar a los suyos que se tranquilicen y se vayan al vestuario. Para el señor Ramírez Domínguez, sin embargo, esto fue una acción gravísima que supuso la expulsión de nuestro entrenador. Es difícil jugar un partido así, y no terminar perdiendo la fe en este deporte, la verdad.

La segunda parte ya fue otra cosa. Mi equipo lo intentó, sí, pero con pocas ideas, más que el desesperante y absurdo cuelgue de balones sin trascendencia que hizo ayer Luis Filipe (¡qué Diego López mide 500 metros, joder!). Añádanle que, de nuevo, en la primera intervención castellonense en esta segunda parte se convirtió de nuevo en gol, ya que Rossi se deshizo perfectamente de Godín (difícil) y de Perea (previsible), y que, otro suceso más, y van … el señor Ramírez Domínguez se volvió a comer de nuevo otro penalti, esta vez de Capdevila sobre el Kun, que terminó por desquiciar al equipo del todo y pasó a ser, por momentos, un triste juguete en manos del equipo vilarealense, que tocó y tocó el balón hasta bailarnos. Fue el toque, el orden y la excelente colocación sobre el terreno de juego de los del submarino, frente a la impotencia colchonera, aunque se intentó dar la cara, es cierto. El Kun se diluyó, Cazorla le dio a Reyes una auténtica exhibición de cómo se puede conducir un balón, crear desborde y tener regate sin tener que acabar siempre en el suelo absurdamente, tal y como le pasa al utrerano, Gonzalo fue un valladar inexpugnable, y sí, durante todo este segundo periodo, los locales demostraron el por qué de su clasificación y que saben jugar a este rollete del fútbol, pero que un rato bien. El problema es que este deporte tiene, en ocasiones, demasiados factores externos que pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro del encuentro, y ayer, claramente, ocurrió un suceso lamentable que se encargó de desestabilizar por completo lo que podía haber sido un fantástico encuentro de fútbol cargado de goles y de emoción. Ese suceso tiene nombre y apellidos: Ramírez Domínguez. Enhorabuena, perro andaluz. Ha conseguido que desde este humilde bloq sea capaz de dedicarle una crónica entera.

EL CRACK DEL PARTIDO: Yo me quedo con Simao, incomprensiblemente cambiado por Quique, por cierto (Reyes tenía tarjeta y estaba completamente obtuso durante la segunda parte), y por parte del Vila-Real, Rossi me encantó, Nilmar también tiene muy buena pinta, Bruno, por momentos, también dio un auténtico recital de cómo debe de jugar un medio centro, Gonzalo es un seguro de vida, pero me quedo con Cazorla. Un jugador sencillamente maravilloso.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Perea, que volvió a las andadas. Yo creo que es mejor que vuelva al lateral hasta que Domínguez se recupere, porque esas indecisiones suyas nos cuestan demasiado caras.

ÁRBITRO: Lo dicho, el perro andaluz ese. Lo que me preocupa de este colegiado no es la cantidad de errores de bulto que tuvo ayer, sino que lo este tipo viene ya de lejos, muy lejos. Es un tío para que desde la presidencia del Club se hablase con claridad meridiana con la Federación, y que no nos vuelva a arbitrar jamás, porque su mala intención y su descaro es algo más que evidente. Ya sé que no existen ya las recusaciones, pero deberían de plantearse muy seriamente los equipos de fútbol el retomar de nuevo este tema. Al fin y al cabo, los árbitros son seres humanos con sus fobias y fibias, y resulta del todo punto evidente que este escombro con patas nos la tiene jurada desde que su padre y su madre eran novios.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3º grados).

No lo toco, a pesar de la derrota. La imagen del equipo en el primer tiempo fue primorosa. Lo que pasa es que no se puede luchar contra tanta circunstancia adversa. Que le aprovechen los 3 puntos, señor Ramírez. Y mi enhorabuena al Vila-Real, que ellos sí que no tienen la culpa de nada. Os juro que tardaré tiempo en olvidar este partido. Lástima que a nuestros dirigentes-delicuentes, entiendo, le dará poco más o menos igual. Saldrá por la radio el Sr. Cerezo, ju-ju, ja-ja, y que viva Estepona. El amargor, la rabia, la mala bilis, el cabreo y la desesperación, queda para nosotros, los aficionados. Larga vida a las SAD. Y miren que me jode esta crónica llorona-convulsiva que me ha quedado. Pero lo que no pueden esperar nunca de un servidor es que me invente cosas que no he visto. Lo de ayer fue claro, muy claro. Y como tal, relatado ha quedado.


22 de octubre de 2010

Atleti 3 - Rosenborg 0. Y el Campeón despertó ...

Ojo. Que tampoco se crean que se levantó de la cama, se vistió, se duchó y se puso en marcha. Que va. Simplemente abrió los ojos, puso la tele, se medio espabiló y con eso le bastó para vencer al Rosenborg, uno de los equipos más inofensivos que jamás haya visto uno. Empezando por su pintoresco entrenador, que con ese chándal gris y esos coloretes en la cara, solamente le faltaba tener en el banquillo el Tetra-Brick de Don Simón para ir echando un trago de vez en cuando. Todo un personaje.

Pronto se vio que el tema iba a resultar sencillo, con una ocasión clamorosa fallada por Simao, tras patada al aire de Forlán que despistó, yo creo, que hasta el propio portugués. El uruguayo ayer nos confirmó de nuevo que continua en su estado de hibernación. Pues eso. Al menos, que no moleste. Pero, afortunadamente, no solamente de un Uruguayo vive el hombre, y nosotros tenemos a otro, que se llama Godín, y que al que esto escribe es un futbolista que encandila. Reyes le puso un balón medido, y Godín se disfrazó de Don José Eulogio Gárate para conseguir un espléndido tanto de cabeza. Era el 1-0. Algarabía en el Calderón.

Sin embargo, he de reconocer que, instantes antes, ya me había llevado la primera decepción de la noche (al final resultó ser la única, aunque no la olvidaré fácilmente). Concretamente en el minuto 4 del encuentro, cuando contemplé como el Calderón, en tan solo apenas 3 días, había pasado ya borrón y cuenta nueva de lo que había pasado anteriormente. Siempre lo digo, no me considero quién para juzgar a nadie ni decir cómo se tiene que comportar uno en un estadio de fútbol. Allá cada cual. Eso sí, no exijamos luego a la Directiva cosas que nosotros mismos somos incapaces de realizar. En este aspecto, mi conciencia sí que está tranquila, porque yo sí que me acordé de Juan Carlos en el minuto 4. Y me seguiré acordando mientras siga teniendo en vena esta pasión denominada Atleti.

Sigamos con el capítulo de sucesos. Poco después se lesionó Valera. Ya sabéis que el chaval no es santo de mi devoción. Es un jugador que defiende fatal, porque, sencillamente, no tiene los fundamentos necesarios e imprescindibles para realizar dicha labor. Pero, dicho esto, también es cierto que cada vez que se le da un par de encuentros seguidos, el murciano se nos lesiona, y siempre de lo mismo, muscularmente. Y claro, entre lo limitadito que es, y que no puede pillar tampoco una continuidad para ir ganando en confianza, mucho me temo que este chaval se va a quedar en lo que es en la actualidad: un jugador que pasó por nuestro Club con más pena que gloria. Aún así, le deseamos suerte y que se recupere pronto, que para eso porta el escudo que lleva.

Después, también había que ver al portero, Joel. Yo estaba relativamente tranquilo con el chaval. Recordaba el Carranza de esta temporada y ya me causó una gratísima impresión. Muy del tipo de De Gea, además. Seguridad, excelente colocación, sus señas de identidad. Y también sus mismos defectos: los balones cruzados por alto, pero bueno, a la edad que tienen, está claro que terminarán dominando también ese aspecto. Ayer le dispararon 2 veces a puerta. En una atajó el esférico a la perfección, y en otra salvó un gol cantado en un balón que le da en el pie y termina estrellándose en el poste. ¿Conclusión? Yo, desde luego, me siento también tranquilo con él. Y, por cierto, da gusto oírle hablar. La sencillez personificada. Que siga así.

Con el Atleti jugando al tran-tran, sin apretar en exceso el acelerador, se llegó al descanso. Y así continuó hasta que en la segunda parte Quique cambió a Forlán por el Kun. El argentino, hipermotivado, supuso una auténtica bocanada de aire fresco para el personal. Y llegó otra asistencia genial de Reyes, que logró llevarse el balón dentro del área Agüero y batir al guardameta sueco en su primera acción del encuentro. Esta vez sí, el Kun tiene pinta de estar completamente recuperado, fresco y rápido. Espero que no se repitan más ridículos tan esperpénticos como el del día del Barsa, porque, con simplemente con el nombre de un jugador, no se vence a ningún rival, y mucho menos si este es el equipo de un tal Guardiola, no sé si les sonará de algo.

Ya en pleno recital colchonero, llegó lo mejor de la noche, el tercer tanto. Joel inicia un contragolpe letal con un fantástico pase con la mano sobre Reyes, el sevillano pilla la moto, combina con Diego Costa, el Kun le devuelve una pared majestuosa por encima de los bigardos noruegos, y el brasileño consigue de cabeza anotar su cuarto tanto consecutivo ante la desesperada salida del portero. Un golazo como un solazo de grande, y confirmación de que Diego Costa se va consolidando cada día más en el equipo rojiblanco. Buena señal para todos.

Fíjense en un detalle, por favor: los tres tantos tienen un denominador común: el, sin lugar a dudas, mejor jugador ayer del encuentro. Me estoy refiriendo a Reyes. Un Reyes que condujo menos el balón, tuvo la misma verticalidad de siempre y estuvo siempre participativo y muy metido en el encuentro. Da gusto ver jugar así al sevillano (con perdón).

Y poco más dio la noche. Estamos vivos, a un solo punto del primero de grupo, y tenemos todo en nuestra mano para seguir demostrando que el Campeón está live. Ahora nos tenemos que levantar de la cama y empezar a vestirnos. Bonita piedra de toque tenemos el próximo domingo, hablando de todo un poco. En teoría, partidazo con el Vila-Real. Que ustedes lo disfruten.


18 de octubre de 2010

Atleti 2 Getafe 0. Insípido.

Victoria importante, muy importante, sí, pero que te deja sin sabor alguno prácticamente a nada, salvo el del merecidísimo reconocimiento que hubo a la figura de nuestro saca el machete, Arteche, saca el machete. Porque el Atleti, cuando juega sin el Kun y sin Forlán, es como una boda sin novia, como un domingo sin fútbol, como un guateque sin música: una pérdida completa de tiempo. Bostezo va, bostezo viene.

El peso del partido lo llevó claramente el Getafe, en donde un servidor tenía especial interés por observar a Parejo, y las múltiples comparaciones que se han puesto de moda en la grada del Calderón con Jurado, ante los rumores que sitúan en nuestra órbita al jugador getafense. Así, a primera vista, Parejo parece un jugador con bastante más presencia en el campo que el sanluqueño, con sus mismas cualidades técnicas y con una buena visión de juego. Está claro, no me disgustó, aunque, obviamente, eso no basta para ganar un encuentro. Si añadimos como una pareja de delanteros que sean algo más temibles que dos colegialas armadas de chuches, como fueron el pasado sábado Colunga y Manu, mejor.

Así que sí, el Geta sobó el balón, en exceso, pero a la hora de rematar, pues eso: blanditos, blanditos. ¿Y el Atleti? Pues del Atleti no se tuvo noticias hasta casi la media hora de juego, en la que una presión de Reyes hace que casi Codina se tenga que hundir bajo el césped del Calderón, y poco instantes después llegase el tanto de Simao en uno de los fenomenales lanzamientos de falta made in sus botas. El portugués puede estar mejor o peor, pero, especialmente cuando sabe que no están ni el Kun ni Forlán, al menda se le ve especialmente comprometido con la causa, e intenta justificar sus galones. Obivamente, no es lo mismo, pero es de agradecer su esfuerzo.

¿La segunda parte? Pues más de lo mismo. Advierto que hoy me va a salir una crónica corta, pero es que el partido no tuvo ná de ná … salvo el segundo tanto colchonero, que fue una jugada, esta vez sí, preciosa. Reyes ve el desmarque de Valera, le mete un preciso y precioso pase en profundidad, el murciano se introduce en el área, llega hasta la línea de fondo, ve la posición de Diego Costa (trabajador incansable toda la tarde, como siempre) y le mete una precisa asistencia para que el no sé si brasileño o portugués anotase el 2-0 que fue a la postre definitivo. Algo debió pasar en el firmamento, alguna alineación extraña de estrellas, algún agrupamiento extraño de planetas, no sé, algo, para que Valera fuese capaz de realizar una internada así. Despídanse hasta dentro de otros 200 años, qué le vamos a hacer …

¿Qué más les cuento? Pues que salió Forlán en la segunda parte, sin la algarabía general que suelen provocar sus intervenciones (es lo que tiene el tener el carácter tan estrictamente profesional que tiene el uruguayo), que pudo anotar un tanto con el encuentro ya resuelto. También les puedo contar que salió al campo Fran Mérida, aunque lo de jugar es otra cosa (hasta la fecha, no me ha transmitido futbolísticamente nada o muy poquito el jugador) y que, la conclusión más clara que se puede sacar de este partido es que se consiguió vencer gracias a que el equipo, eso sí, con Quique, ha ganado en solidez y en saber estar defensivo que hace que ni faltándonos en dicha línea tipos de la importancia de Godín o de Domínguez, el equipo ni se desordene ni pase excesivos apuros.

Está claro, Juan Carlos merecía algo mejor, pero bueno, se consiguió la victoria (importante) y el sentido, emocionante y precioso reconocimiento de toda la hinchada colchonera. Y el rape sonrió desde el tercer anfiteatro. Una vez más, gracias por todo, Algarrobo.

EL CRACK DEL PARTIDO: Quizás De Gea, porque aunque no realizó paradas de esas estratosféricas, empiezo a pensar de que no las necesita, por su siempre perfecta colocación y por lo fácil y sencillo que hace que parezca el ser portero. Un seguro de vida.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Getafe. Yo creo que se quisieron sumar al dolor de la parroquia colchonera y no quisieron hacer sangre en ningún momento. Es de agradecer el detalle, qué duda cabe. Son buenos vecinos. El año pasado nos ganaron 0-3 porque les hacía falta para meterse en Europa. Y es justo el devolver los favores.

ÁRBITRO: Sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 3 grados).

Teniendo lesionados, hibernados o sodomizados por el Doctor muerte a pibes como Godín, Domínguez, el Kun o Forlán, ganar a un equipo que iba empatado a puntos con nosotros nos tiene que saber a champlán del mejor del mundo, por más que en realidad sea sidra el Gaitero, pastosa en el mundo entero, así que subo 3 graditos ricos, ricos.

Y, el jueves, nuestro primer match-ball de verdad en el partido frente al Rosenborg en el Calderón de la Europa League, por más que el comentarista del Canal Plus Liga nos quisiese mandar continuamente a jugar frente a un equipo con nombre impronunciable en Rusia o vaya usted a saber. No sabe ni lo que retransmiten ellos mismos. País …


13 de octubre de 2010

¡Aplasta, Arteche!

No. No es un buen día hoy. Para algunos desgraciados que lo único que sabemos de un puente es que es una construcción por la que se pasa de vez en cuando, estas semanas con lunes dobles nos sientan fatal. Ya es jodida las semanas de uno, con que encima, dos, hala. Y, cuando lo primero que escuchas por la puta radio que te despierta cada mañana es que se ha muerto uno de los tuyos, de los que sientes de verdad, de los que llevas en el corazón, sinceramente, como que te dan ganas de apagar el radio despertador, volverte a arropar y decir que hoy no, que no me levanto.

No. Algunos diréis que cómo exagera este Tomi, pero esta vez os juro que no es así. Arteche no fue uno de esos jugadores virtuosos con el balón, de driblings imposibles, ni de pases a 40 metros, ni llevaba tatuajes, ni pendientes, ni botas de colorines absurdos, pero para mí marcó una época, y fue ejemplo en casi todo. En el terreno de juego, por su pundonor, su lucha, su coraje, su honestidad, su honradez, su nobleza, su sencillez y esa forma única de defender ese escudo y esos colores. Fuera del terreno del mismo, nos abrió (o intentó en aquella época, que a un servidor le costó mucho creerle, así nos luce el pelo ahora) los ojos sobre quién era Jesús Gil y las consecuencias nefastas que nos traería. Llevabas razón, Juan Carlos. Todo se cumplió.

Para el que no sea del Atleti, podríamos decir que fue un central alto, poderoso, rudo, dominador de áreas, con la nobleza por bandera, de los que te intimidaban, sí, muy limitado técnicamente, aunque, como toda persona inteligente que se precie, supo aprender y superarse con los que más saben, y mejoró bastante su manejo del balón con, por ejemplo, un tal Luis Pereira a su lado. Pero para los que somos de este equipo desde que tenemos uso de razón, Arteche representaba el deporte del que nos enamoramos perdidamente. Con su recuerdo me viene a la cabeza un domingo a las cinco, una familia que comía fuera para ir a ver su Atleti, un niño que iba al fútbol con su mamá agarrado de la mano, una gente que nos guardábamos los sitios los unos a los otros y que entrábamos al campo 1 hora antes, y, aún así, se nos hacía corto el día y todo. Deportivamente, puede que no haya conocido ni, por desgracia, conozca, alguien que “derrochando coraje y corazón” engrandeciera más nuestro escudo y lo representara tan gallardemente.

Y como a uno hoy, mientras echa una lágrima al conocer la noticia y comentarla con su madre antes de venirse a trabajar, le vienen tantos recuerdos, como un Atleti-Betis, en el Calderón, inolvidable, insuperable, lloviendo a mares, con no más de 15-20 mil personas en el campo, Atléticos de los de verdad, no de los pandereta de ahora, con el equipo perdiendo 1-3 en la segunda parte, 2-3 a falta apenas de 5 minutos, y con un tal Artechembauer empatando el encuentro en el minuto 85 de partido, y, aún lesionado, subir a rematar en el último suspiro del mismo, y pasado ya el tiempo reglamentario, conseguir con otro tanto suyo poner un 4-3 en el tanteador que hizo que yo, mi hermano y todos los que estaban en nuestra fila de aquel primer anfiteatro fondo norte del córner, nos diésemos cuenta de que el rollo ese de la aluminosis iba en serio y, empapados tanto por el agua como por embriagados por la felicidad, diésemos con nuestros huesos en el suelo al derrumbarse por nuestros saltos los asientos de cemento en el que nos sentábamos ... Qué grande era, y qué feliz nos hizo, ver a ese pedazo de hombrote bigotudo irse cojo perdido del campo, empapado de agua, lleno de barro, con el orgullo del deber cumplido, y de haber puesto una piedra más para engrandecer nuestra historia. Así era nuestro Arteche.

En aquella época no se llevaban nombres en las camisetas, ni había tanto rollo con el marketing, pero, que nadie lo dude, si se hubiese puesto a la venta el número 4 con el nombre de Arteche, un servidor que esto les escribe la hubiese llevado con el mayor orgullo posible del mundo. Y el Calderón hubiese estado inundado con dicha camiseta.

Probablemente, en el fútbol de hoy en día Juan Carlos no tendría cabida. Tanta cámara, tanto niño “que hay que proteger” pero que juega a los 4 días como si nada, tanto periolisto en tertulias insufribles, tanto jugador que se besa el escudo que antes pisoteó impunemente, tanto mercenario que declara abiertamente su condición sin importarle nadie ni nada … No. No hubiese sido una época para ti, Arteche. Pero no te preocupes, tarde o temprano te acompañaremos de nuevo desde el tercer Anfiteatro del Calderón, te volveremos a ver sobre un terreno de juego y cantaremos juntos con Glutamato ese ¡APLASTA, ARTECHE! que tanto tiempo coreé en la época más feliz de mi vida. Hasta luego, amigo.

Futblogeras: Conversación con Arteche [2008]


4 de octubre de 2010

Sevilla 3 - Atleti 1. Todo a 0,01 euro.

Uno, que por más que tropieza trescientas veces en la misma piedra nunca termina de escarmentar. Este año, cargado de autoestima tras el logro de nuestros títulos europeos, pensaba que por fin las cosas iban a cambiar definitivamente, y el Atleti saldría sin complejos y a por todas en esos campos de Dios, con la fuerza y gallardía de un equipo que es y se siente Campeón. Con inteligencia, sí, pero con valentía, también. Tal y como hizo en Valencia, por ejemplo, a pesar del desfonde físico final y de que el rival también cuenta, por otro.

Ayer era un partido especial para el que esto les escribe. El deporte tiene siempre una cosa buena, que es la revancha, y, quien más quien menos, uno se quería sacar la espina de aquel 19 de Mayo en Barcelona. Para otra gran mayoría de Atléticos, si cabe, aún es más especial, porque se ha decidido que el Sevilla es el enemigo público número uno en todo y por todo. Como, además, la desquiciada y desquiciante grada rival también acompaña lo suyo, pues miren ustedes por donde se ha inventado una rivalidad que va más allá de lo deportivo con un equipo que para nuestro Atleti no debería de ser más que eso, un duro rival deportivo, sin más. Yo creo que en el fondo, y debido a la desigualdad que hay en el presente campeonato liguero, los Atléticos hemos bajado el listón de nuestra diana, cada día pasamos más del Madrid, y ahora el centro de nuestra vida pasa a ser el Sevilla. El cambio no ha podido ser más triste, frustrante y desafortunado. Pero no seré yo quien diga a nadie a quién tiene o debe de odiar o no. Dios me libre.

Cuando uno va a jugar un encuentro especial, espera que su equipo y su entrenador responda en consecuencia. Y ayer el primer palo me lo di al contemplar la alineación que Quique Sánchez Flores puso en liza. Otra vez el maldito trivote. Si, ese maldito esquema de juego que tan mal nos va, con el que nunca conseguimos ganar un partido y con el que transmitimos que tenemos un miedo atroz a nuestro rival, al que debemos de controlar sí o sí, antes de siquiera construir fútbol. Porque eso es lo que transmite con ese sistema, señor Quique: MIEDO AL RIVAL. Y hace que el equipo salga completamente acomplejado, apagado, con mentalidad de equipo pequeño, de ese rival que está con la soga al cuello al borde del descenso y necesita aunque sea sacar un puntito de aquí como pueda o sepa.

¿Qué es lo que pretende Quique Sánchez Flores con el trivote? Imagino que control del balón (que nunca lo consigue), olvidándose de la profundidad. Porque este equipo sin dos puntas no la tiene, y si encima no está el Kun, eliminas automáticamente a otra de sus fichas, Forlán. El uruguayo pasa del mundo cuando está el argentino, así, directamente, sin pan ni ná. El Kun y Forlán. Hablemos de ellos.

¿Qué está pasando con el Kun? Nuevo capítulo. Recapitulemos: se lesiona en Bilbao, se da un paseo en el campo frente al Barcelona, no juega un minuto en Valencia, sale frente al Zaragoza en la segunda parte indicando que está completamente recuperado, no juega ni un solo minuto ante el Bayer ante el estupor general, y ahora me dicen que tiene para tras semanas más. ¿Esto es un plan de recuperación de una lesión, Doctor Requesón? ¿Cómo diablos se está gestionando este tema por nuestro querido Doctor Muerte? Que no descarte nadie que termine pasando por el quirófano. Yo que el argentino me iría mejor a la Seguridad Social. Y no, no hablo de cachondeo.

¿Y Forlán? ¿Qué está pasando con Forlán? Ayer no es que jugara bien o mal. Directamente, es que apenas tocó siquiera el balón. Y es altamente preocupante ver a un jugador de su nivel comportarse así sobre un terreno de juego. Y no. No me vale la excusa de que no está el Kun. Porque tampoco estaba ayer para Diego Costa, por poner un ejemplo, y el brasileño, aún con sus limitaciones, sí, pero da la cara, se mueve, encara, lucha y se nota su presencia en el campo, que entiendo que es lo mínimo que debe exigirse a un profesional del fútbol. Notarse que está ahí, jugando al fútbol.

¿Y Godín (que, por cierto, también está en manos del Doctor Requesón, échense a temblar)? Pues el uruguayo se nota un huevo y parte de otro en defensa. Porque ayer la pareja de centrales Perea-Domínguez no funcionó ni mucho, ni poco, sino más bien nada, rememorando pesadillas ya olvidadas. Así el levantador de pesas Negredo, en posible fuera de juego, por cierto, hizo lo que quiso con ambos dos y fusiló el primer tanto sevillista en el marcador (ya había avisado antes lanzando al palo en un remate completamente solo dentro del área).

Poco después llegó el segundo. Un tanto de Perotti. Tras un paradón de De Gea, y como nuestros rivales suelen tener segundas y terceras jugadas (las que hagan falta, hombre, sírvase usted a su antojo), el argentino remató desde fuera del área, dio en la chepa imagino que de Assunsao, y el balón se desvió lo suficiente como para que De Gea decidiera que era imposible llegar al mismo y continuase tomándose su té plácidamente sobre el césped de Nervión.

¿Y el Atleti? ¿Qué hizo el Atleti? Prácticamente nada, salvo una ocasión de Fran Mérida que atajó fenomenal Palop con el pie. Con decirles que el bueno de Ufjalusi es nuestro jugador más peligroso en campo rival, ya les digo bastante. ¿Y Simao? ¡Ah! ¿Pero jugó Simao? Uno ya anda demasiado desconcertado con tanto cambio. Así las cosas uno se tuvo que ir al descanso, más bien pensando en pasar de ver la segunda parte y qué película le apetecería ponerse ahora. Total, para lo que me había costado en partido …

Pero es absurdo. Sé que al final ni estaría viendo la peli a gusto, cambiando cada 5 minutos por ver si a los santos niños rojiblancos (o que ayer deberían de haber sido rojiblancos, no entiendo el por qué jugando contra un equipo que viste de blanco – con perdón – tenemos que lucir nuestra segunda equipación, pero bueno, hay tantas cosas que no entiendo, que una más …) les daba por meter un chicharrito y meterse en el encuentro.

Quique movió el banquillo, pero claro, a buenas horas mangas verdes, oiga. Quitó a Antonio López por Filipe, y yo no entendí el cambio, ya que el de Benidorm estaba haciendo un partido bastante aseado en defensa. Puede que Filipe nos de más profundidad, pero yo ayer no hubiese hecho este cambio de cromos. Sacó a Diego Costa, que, al menos a un servidor, le está empezando hasta a caer bien. Es cierto que a veces realiza sprints más bien tribuneros que otra cosa, que otras se atolondra con el balón, que no parece que tenga demasiado gol (su tanto de ayer lo define perfectamente, fenomenal pase entre líneas de Fran Mérida, que fue de lo poquito que se le vio, por cierto, buen desmarque del brasileño, burla bien a Palop, remata casi al cuerpo del guardameta sevillista haciendo lo más complicado, el balón le pasa por debajo del cuerpo al valenciano, da en el palo, esto hace que desequilibre al defensor sevillista que iba a despejar al final el mismo, y entra llorando finalmente en la red, un tanto al más y genuino Julio Salinas style), pero da la cara, es una mosca cojonera para el rival, se pelea hasta con su madre si es necesario, y le da igual cómo vaya el resultado del encuentro.

Porque sí, rápidamente se nos puso el Sevilla con 3-0 en el marcador, nada más comenzar la segunda parte, tras un balón que le cae a Kanoute y que suelta un latigazo seco y ajustado ante el que nada puede hacer De Gea, y que le había cedido previamente cómo no, el dichoso Negroide ese. A partir de este instante, fue el por qué entendí el precio que pusieron los de Digital + al encuentro. Un céntimo de euro. Lo más triste de todo es que, tras lo contemplado ayer, a los Atléticos hasta nos pareció caro y todo.

EL CRACK DEL PARTIDO: Me gustó Tiago, que fue de lo poquito potable, y sin lugar a dudas el segundo tiempo de Diego Costa. Por parte sevillista Negredo fue nuestra pesadilla particular. Y ya es triste que un jugador tan limitadito nos cree tantas dificultades.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Esta vez lo centralizo en Mario Suárez, ya que de Forlán ya he dicho lo que tenía que decir. No logro ser capaz de cuantificar la aportación de Mario sobre el terreno de juego, la verdad. Debe de ser que no entiendo de fútbol, y hace un trabajo que resulta de todo punto imperceptible para que esto emborrona, pero no, no le veo nada al chaval este.

ÁRBITRO: Un tal Estrada Fernández. Alucinógena su forma de repartir tarjetas. Es increíble la que le sacó a Antonio López por una acción que no era ni falta, y cómo Romaric acabó el encuentro sin ser amonestado. Aparte, tengo dudas de la posición de Negredo en su primer tanto y se traga un penalti al final de Cáceres sobre Diego Costa. Malo como la carne del pescuezo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (0 grados).

No lo voy a bajar, porque es un campo en el que se puede perder. Pero, por favor, la próxima vez que lo hagamos, me gustaría que, a ser posible, no sea con la mentalidad de un tercera división de la vida. Sería de agradecer.

Y ahora nos viene otro parón, en este calendario hecho con el culo, en el que no hay término medio, o tiras 15 días con fútbol hasta en la sopa, o te tiras otros 15 tocándotelas hasta mejor ver. Más nos vale recuperar a los lesionados. La cosa está en manos del Doctor Requesón. Me quiero morir.


1 de octubre de 2010

Atleti 1 - Bayer Leverkusen 1. Y nos seguimos complicando la vida.

Da la impresión de que este equipo ha decidido que, en esta Competición, el año pasado ya demostró todo lo que tenía que demostrar, y que su trabajo ha ya sido realizado. No necesita más. ¿Eso que implica? Pues que tenemos una plantilla conformista, comodona, con poco espíritu de Campeón y carente de orgullo. Esa es la impresión, al menos, que me dijo el equipo en el estercolérico primer tiempo que realizó. Sin fluidez en el juego, sin velocidad, con el equipo estático e impreciso, la primera parte fue como ver a un puñado de amiguetes echando una pachanguita contra sus sobrinetes. No se puede reseñar nada por parte nuestra porque, sencillamente, es que no hubo nada, más que un disparo de esos que hace Forlán como pasando de todo y quitándose el balón de encima. Forlán es como el tipo hijo que es una puta máquina en todo, pero que cuando algo no le gusta o no se encuentra a gusto, se pone a berrear, patalear, gimotear, y volver a berrear … Yo no sé ustedes, pero uno en esa situación prefiere salir de najas, que no tiene ganas de comportarse como protagonista de primera página del ya extinguido “El Caso”. Desquicio en su más puro estado (el suyo, y el mío).

¿Y el Kun, me preguntarán ustedes? Pues no se sabe muy bien qué pasa con el Kun. Que si juega frente al Barsa, que si en Valencia se queda en Madrid, que si con el Zaragoza está ya recuperado, y ayer ni convocado. ¿Será cosa del Doctor Requesón? ¿Será cosa de Quique? ¿Será cosa del Kun? Las cosas del Atleti, sin más. No le den más vueltas.

No sé … Yo no sé qué pasará por la cabeza de los socios del Atleti cuando ven al equipo así, pero a mi me dan ganas de irme a tomar por el puto culo y aprovechar mi tiempo en otra cosa que me resulte más aprovechable, más entretenida y que no me ponga del mal humor que aún hoy me dura hoy, porque, sencillamente, tengo la impresión de que se están riendo en mi puta cara y, conforme está la cosa, tengo el coño para pocos ruidos, ya perdonarán.

¿El Bayer? Pues un equipo correctito, que salió al terreno de juego con respeto al Campeón, pero que, según fueron transcurriendo los minutos, se empezaron a dar cuenta de qué campeón ni qué niño muerto … Estos son unos mataos. O, más bien, unos putos niñatos. Y se adueñaron de todo el campo. Y tuvieron el balón. Y con paciencia, empezaron a construir, hasta que encontraron su justa recompensa: el gol a la salida de un córner. Con este resultado nos fuimos al descanso, aunque, los lindos muchachos de rojiblanco, más bien continuaron con él, que es diferente.

En la segunda parte, imagino que Quique les tuvo que decir o dos, o tres, o cuatro, o cuatrocientas cosas bien dichas (yo les hubiese dicho aún unas cuantas más, aún queda cupo), quitó al hibernado Forlán y a Raúl García (mal también ayer), sacó a Tiago y Fran Mérida, y esto, unido a que Simao decidió echarse al equipo encima (gracias, portugués, por, al menos, dar la cara ayer), hizo que volviésemos a empezar a demostrar el por qué estamos hablando del campeón de la Europa League, y empezó a apretar de lo lindo, con un Assunsao omnipresente, un Ufaljusi de escándalo subiendo la banda, un Luis Filipe participativo y un Diego Costa que se dejó hasta la última gota de su sangre.

Tiago, por su parte, se adueñó del centro del campo, y Fran Mérida se movía y lo intentaba todo. Unas veces le salía, otras no … Da igual, estaba ahí. Estaba vivo. Aire fresco en su más puro estado con la entrada de ambos-dos, y contagioso entusiasmo. Es como si hubiesen tomado una pócima mágica en el descanso. “Están locos estos Atléticos”, pensarán los alemanes … ¿Conclusión? Prontito llegó el empate, tras un penalti que el incombustible Hyppia cometió sobre Fran Mérida … o que Fran Mérida hizo que cometiera Hyppia … Yo no lo tengo todavía nada claro el tema.

Y el Atleti apretó, achuchó, movió el balón con velocidad, desbordó por bandas, tuvo ocasiones de gol (increíble el gol que falla Reyes completamente solo con todo a su favor, está claro que la cabeza no es lo suyo, que cada cual lo entienda como le parezca), hasta que se desfondó (no andamos muy allá tampoco en este aspecto). Y al final tablas en el marcador. Bayer, cuatro puntos, Rosenborg y Aris, 3, y Atleti 1 … Y tenemos solo uno solo, porque hemos jugado simplemente 45 minutos de cada encuentro que hemos disputado. Pues nada. Espero que muchos mediten el cómo se puede disputar así una segunda parte, y cómo se puede perder el tiempo así en la primera. Pero que se anden con ojo, porque un servidor pasa de seguir haciéndolo. Que se de por avisado todo el mundo.


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