3 de julio de 2011

¿A cuánto anda el Kilo de cerebro?

Una vez más, El Club de la Comedia de Madrid se ha superado y nos ha brindado una semana en la que se han vuelto a batir récords en cuanto al sentido del ridículo más bochornoso se refiere, en la entidad que pisotea impunemente, una vez más, el dúo de esperpentos con patas denominados Gil&Cerezo.

Lo que está claro es que por el Calderón han hecho falta toneladas de algo de cerebro que llevarnos al cuerpo, empezando por el esperpéntico espectáculo protagonizado por De Gea (a partir de ahora conocido como estúpido imberbe) mientras pasaba en Manchester reconocimiento médico tapado entre sábanas, no sea que los gilipollas de los Atléticos le pudiésemos reconocer. No contento con esto, al colega no se le ocurre otra cosa que soltar en su twiter que anda en Inglaterra porque le han invitado unos coleguitas de por allí, y claro, ya puestos, que le van a llevar a conocer Manchester, las instalaciones y tal, vamos, como si fuese una visita guiada, y ya que anda por ahí, pues oyes, que mira, que es que me han hecho una oferta y tal. Está claro que los bufanderos tenemos un mucho de descerebrados, pero ¿en serio se piensan que lo somos tanto? ¿Acaso es que no sabemos que esto está más que hecho desde que su padre y su madre eran novios? ¿Igual es que no escuchó a Fergusson confirmar el propio fichaje hace unos cuantos días? Le faltan 20 hervores, lo menos, a Davicito. Sinceramente, me la suda ya que triunfe o deje de triunfar. Porque después de presenciar su rueda de prensa de despedida, más le vale, al menos, que hubiese tenido al menos la decencia de no haberla hecho, porque no he visto una cosa más forzada e insípida en mi puta existencia. Desde luego, el señor Caminero lo hubiese agradecido.

Porque, hablando de cerebros, el que demostró tener Don José Luis en su rueda de prensa se encuentra en una situación de agotamiento, de ínfimo rendimiento, y eso que lleva escasamente un mes en el cargo. Qué manera de leer un papel (mejor dicho, de mal leer) ahí, con las orejeras puestas, sin despegar la vista del panfleto que le habían escrito, sin saber entonar ni nada. ¡Qué imagen ¡ ¡No tengo palabras! Qué manera, una vez más, de pisotear esta entidad, ya completamente irreconocible, esta especie en extinción denominada antaño Club Atlético de Madrid. Y ojito, que para el próximo martes hay anunciada otra rueda de prensa del colega. Me quiero morir.

Por cierto, Manchester y Atleti han acordado un traspaso. Esto se lo digo para el que le mola autoentrevistarse en la Web del Club para que luego salgan sus apasionantes elucubraciones publicadas en todos lados. Una vez más, nos ha mentido a todos con el descaro y la caradura con la que nos toma el pelo habitualmente. Ni cláusula de rescisión ni pollas en vinagre. Tras-pa-so. Más claro, el agua.

Mientras, no sé si será verdad, pero como sea como dicen por ahí, otro que no anda tampoco muy allá de cerebrito es Joel. Estoy hasta la punta del nardo de escuchar o leer su amenaza de que si le traen otro portero se pira. Pues haga usted lo quiera, oiga. ¿Es qué ha ganado ya usted 3 mundiales y todavía no me he enterado? Joder con el niñato. Si tan bueno es, estese tranquilo, que triunfará y será titular por encima de todos. Y si no puerta, coño. Total, uno más …

Más de cerebros, porque en la semana fantástica de las presentaciones, no se le ocurre otra cosa que al tal Silvio decir que está muy contento de venir aquí porque así va a jugar en la misma liga que Cristiano Ronaldo. ¡Toma ya! No se puede entrar mejor por el Calderón que con esas palabras, mi querido canastero. Un diez no, dale un once a tu asesor de imagen. Y un quince para el resto del Club porque, una vez más, es otro que aterriza aquí sin saber muy bien si el Calderón anda por la zona de Pirámides o es seña de identidad del barrio de Salamanca. Ole, ole y más ole. Visto todo esto, casi que no fichen a nadie más, por favor.

Mientras tanto, se despidió de nosotros un grandísimo entrenador que tuvimos. Tomislav Ivic, del cual uno que les escribe esto guarda un recuerdo imborrable de ese equipo que terminó ganando la Copa ese año, aunque Míster Gil ya se encargó de sentarle en la silla eléctrica que tan buen resultado le dio tantas y tantas veces. De todas formas, en cuanto alguno de ustedes lean que se ha muerto cualquier entrenador que haya en el mundo, lo más normal es que en el Calderón se guarde un minuto de silencio porque seguramente nos haya entrenado en alguna ocasión. Es lo que tiene hasta el haber tenido 7 míster por temporada. ¿Ven ustedes? Se murió también Lobo Diarte, y también estuvo entrenando por aquí, aunque fuese al Madrileño. Nunca falla. Mientras, la web del Club a su bola. Para el pobre Ivic no tuvo ni un triste recuerdo. Estaban muy ocupados pensando en las preguntas que le iban a hacer al Consejero Delegado, claro está, llenas de veneno y animadversión. Perdonados quedan.

El bobo mayor del reino, sin embargo, queda otorgado ad eternum para nuestro querido señor Cerdezo, mudito en sus ratos libres, en los que sin embargo por las noches se transforma en el mismo pedazo de mierda habitual que nos enrojece una vez sí, otra también, cada vez que se mofa de él un periolisto en cualesquiera de los múltiples medios de incomunicación que apestan en todo país. Triste sino el nuestro, qué duda cabe.

Venga, va. AL fin un tipo con cerebro que vuelve a casa, Gabi. No le hace ilusión a casi nadie aquí, lo sé, pero a un servidor sí que le mola el fichaje. Se ha tirado cuatro temporadas en Zaragoza en las que ha pillado una experiencia como si hubiese estado ocho años destinado en el Vietnam, infiltrado en pleno Vietkon. Me parece que viene en el momento justo y exacto, en pleno cénit de su carrera, y creo que, a la tercera va a la vencida, va a triunfar por todo lo alto aquí, en el Calderón, siempre y cuando el señor Manzanos no lo impida, claro está, que de momento para lo único que abre la boca es para imitar en las estupideces que tanto nos sacan de quicios a los Atléticos de corazón. Está uno del “vendrá uno igual o mejor” hasta no saben dónde, joder …

Marchando la última de cerebros, que me los quitan de las manos, oiga. Que me los quitan. Resulta que nuestro asqueroso panchito en España suelta lo de “ni en pedo” para, en cuanto cruza el charco, decir todo lo contrario. Mientras, el Uruguayo es al revés: acá en Madrid está todo el rato escuchando ofertas y demás, y en cuanto se aleja un tanto de nuestro país, jura fidelidad y amor eterno. Pero qué cosas que tiene mi Atleti, ¿Qué no?

Lo que está claro es que de tanto seguir a este equipo de mis entretelas, al final el que acabará también con el cerebro por los suelos seré yo, como no puede ser de otra forma. Feliz Navidad a todos.

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