28 de noviembre de 2011

Trampa$ 4 - Atleti 1. Orgulloso de ser indigno.

No voy a hacer muchos comentarios a nivel deportivo sobre el encuentro que se disputó el pasado sábado. Al menos, esta vez, lo intentaron, aunque, a la postre, el resultado fue el de siempre. Como ya he dicho en multitud de ocasiones, tenemos la desgracia de disputar nuestro partido de máxima rivalidad frente al equipo más poderoso y que más ayudas recibe (la mayoría, gratuitas) de todo el universo, lo que, unido a su habitual arrogancia y despotismo, hacen que sea el Club más despreciable del Universo, y con una gran distancia sobre el resto de equipos.

Porque aquí ya se sabe: si damos nosotros las patadas, somos unos cerdos. Si las dan ellos, es que es un derbi. Si Casillas hace un penalti hace un par de temporadas que era roja, expulsión y, obviamente, penalti, se concede la ley de la ventaja para que no se amoneste al jugador para no cargarse el espectáculo, mientras que si el que lo hace es el rojiblanco, el reglamento es el reglamento, y hay que aplicarlo a rajatabla. En cuanto a las celebraciones de los goles, si las hacen ellos son divertidas y originales, mientras que si las hacemos el resto del Universo (que, afortunadamente, en mi equipo no tenemos retrasados de esos) somos provocadores y hay que expulsarnos del país.

Igual pasa con los tifos. Anda y que no se sacan pancartas en los derbis ni ná. Curiosamente, los de un bando jamás se enfocan. Lo del otro, sin embargo, se recrean y hasta ríen la gracia, aunque contenga un texto ofensivo de cara a la afición contraria. Quizás el hijo de puta del realizador tenía a su pequeño fulerito en las gradas, y quiso al nene recompensarle la gracia. Qué diver, oyes.

Así que paso, que uno anda muy cansado de tanto puto doble rasero sin sentido. Si no somos un rival digno para ellos, pues mira, que me parece de cine, que hagan su derbi estrella con el Rayo si quieren. Me importa un auténtico bledo lo que piense la gentuza fulera de mí, porque no son de los míos, nunca lo han sido y nunca lo serán. Mi gente son peña como Domínguez, como Adrián, como Turan, como Diego, como mi Capo, mi Charlie, mi Hele, mi Albertito, mi Gullit, Miguelito o Rafita. Y no, Reyes. Tu tampoco eres ni serás jamás uno de los míos. Estoy de tus risitas hasta los mismísimos. Claro que, aún más harto estoy de los que te lo permiten impunemente.

Y si, Manzano se equivocó en el cambio de todas todas. Jamás yo hubiese quitado a Diego mientras estaba en el terreno de juego un tal Salvio, por poner un solo ejemplo. Pero da igual, el resultado es probable que hubiese sido parecido. Así que, aun jodido todavía por todo el puto circo mediático que se monta siempre que nos enfrentamos a esta peña, tengo el consuelo de que ya va a pasar una vuelta entera hasta que vuelvan a ver mi cara indigna enfrente de sus narices. Al fin y al cabo, ese es hoy por hoy mi mayor orgullo. Ser indigno de tanta manipulación gratuita.

21 de noviembre de 2011

Atleti 3 - Levante 2. Macedonia de fútbol y estiércol.

Así resultó el partido de ayer en el semideprimido Calderón. Una extraña mezcla de momentos exquisitos de gran fútbol con otros estúpidos en los que todo nuestro esfuerzo se nos va al garete. Si a todo esto le añadimos algo que empieza a ser demasiado habitual, es decir, la incompetencia manifiesta de un colegiado, que nos vuelve a perjudicar gravemente, tenemos como resultado final lo de ayer: un poco de todo.

Buen fútbol hubo. Los 10 primeros minutos, además, jugando el Atleti a un ritmo frenético y galopante, embotellando por completo al rival. Pero al final nos terminamos diluyendo en la nada y el encuentro se suele convertir en un tedio de tomo y lomo, y, además, con poco sentido. Así os resumo la primera parte, en la que, por qué no decirlo, el Sr. Pérez Montero se convirtió en el mejor defensa visitante, obviando dos penaltis, uno sobre Diego, y otro brutalmente escandaloso sobre Adrián, que, como guinda al final al pastel, encima resultó ser amonestado mi sobao pasiego asturiano. Y estaba justo un par de metros atrás el árbitro, no se crean. No le tapaba nadie. Y tampoco creo que el bueno de Adri tenga fama de Pepito Piscinas. Da igual. Esta peña vive en su mundo.

La segunda parte, sin embargo, fue muy entretenida. Y la cosa empezó con un par de sustos levantinos (demasiados mezquinos en su juego hasta que fueron por detrás en el marcador), uno de ellos, salvado prodigiosamente por una mano mágica de Courtois arrebatándole el balón a Valdo cuando se iba completamente solo en el uno contra uno. A todo esto, Manzano movió fichas y la cosa empezó a funcionar. Sacó al terreno de juego a Pizzi, jugador del que siempre que le veo tiendo a pensar en que está bastante infrautilizado por nuestra parte, y también puso, por aclamación popular, a Reyes, que esta vez se dejó su disfraz de coche de choque para otra ocasión y salió con el look de jugador de fútbol, el cual, por cierto, le favorece bastante, y le viene de perlas al Atleti. Pero la gran clave estuvo para mi en el cambio de roles que tuvieron Arda y Diego, cuando el turco se puso a jugar en la media punta y el brasileño se puso a ayudar al desastroso e inoperante (una vez más ) Mario Suárez en la construcción del juego. El Atleti ganó en profundidad, rapidez, control de juego y velocidad, y el asedio fue constante, y, por qué no decirlo, con ratos de un fútbol de algún kilate que otro. Así que sucedió el milagro, y, curiosamente, le pillamos nosotros en una contra al Levante, Reyes dibujó un perfecto pase de tiralíneas sobre Pizzi, y este batió al al inseguro Munúa, que no ataja un balón ni aunque llevase en sus guantes 2 kilos de cola de contacto.

Al fin se había roto la muralla, y ya no nos acordábamos de las ocasiones falladas por Diego, en una genial acción de Arda, y de Salvio, que marró una ocasión de esas en las que a veces uno se pregunta si determinados individuos son realmente futbolistas o tipos que pasaban por allí, y les tocó esta equipación cual muñeca chochona le puede tocar a uno en cualquier verbenilla del tres al cuarto. La cosa parecía sentenciada, pues.

Obviamente, ya saben ustedes que la palabra sentenciada y Atleti son completamente incompatibles. Justo 4 minutos más tarde, el gran Barkero (claro ejemplo de jugador infravalorado) entra en el área como Rajoy entrará hoy por la Moncloa, da el pase de la muerte y Xavi Torres pone el empate en el marcador. ¿Conclusión? Es sencillamente desolador contemplar como lo que te ha costado 67 minutos conseguir, en tan solo 5 se te va todo por el retrete. Esto transmite desconfianza, desaliento y bastante mala milk, al menos, para el que esto os escribe. En el fondo uno siente que es una injusticia, sí, pero qué quieren que les diga, por otro, mientras sigamos generando estas dudas, nos seguirá pasando a menudo. Y uno se pone a pensar, y dice en voz alta: ¿No les ha servido de nada la ridícula experiencia de Getafe el otro día? Pues lamentablemente no, señores. Así de triste es esto.

Menos mal que Turam y Diego seguían a lo suyo, que es jugar al fútbol como los ángeles. Y casi en la siguiente acción al empate levantinista, Reyes ve de nuevo el desmarque de Arda, este sirve un centro maravilloso sobre Adrián, yéndose previamente de Nano con un cambio de ritmo prodigioso (era la segunda vez que ya se lo hacía) Munúa que andaba por su mundo, y el asturiano solo tiene que remachar a placer el 2-1.

Después vino el lujo técnico de la noche, en una maravillosa combinación entre Luis Filipe y Diego, este último le devolvió la pared, de espaldas, y con un extraordinario gesto técnico de tacón, Filipe se adentró el área, dio el pase de la muerte y Pizzi, de manera un tanto atolondrada, remató sobre el cuerpo de Munúa cuando tenía toda la portería para poner el broche de oro a tan pulcra y brillante acción. Da igual. Por cosas como estas merece la pena que uno vaya a un partido de fútbol.

Al final, Diego puso el broche de oro aprovechándose de un regalito de Javi Venta, poniendo la tranquilidad final en el Calderón, y ya sin apenas tiempo, en el descuento, Rubén fusilo a placer el 3-2, tras aprovecharse de otro nuevo regalito made in Atleti. Victoria justa, corta, frente a un Levante, que si hubiese querido, tengo la impresión de que hubiese podido hacer más. Una pena que el Atleti no valore y conserve más las buenas cosas que sabe hacer en ataque. Claro, frente a determinados equipos, esto nos puede valer. Frente a otros, es la muerte.

EL CRACK DEL PARTIDO: Arda Turam. Ya saben que no me canso de contarles las excelencias que me produce este jugador lleno de contradicciones dentro del terreno de juego. Da la impresión de ser un tipo torpe, pero nada más lejos de la realidad. Tiene un andar semicansino, que transforma por arte de magia en un excelente cambio de ritmo y en un trabajo constante en ayuda en la recuperación de balón. Está como mal hecho, con esa cabeza semiovalada y es medio culongo, pero el pibe tiene una técnica sencillamente solo apta para paladares exquisistos. Es un jugador diferente y genial. Mi jugador debilidad.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Salvio vs. Mario Suárez. El argentino no está para desaprovechar oportunidades como la de ayer. El del pelo a lo afro es intrascendente salvo en eso, en que se le distingue por su cuello cabelludo.

ÁRBITRO: Mostrenco Pérez Montero. Un auténtico desastre. Se comió 3 penaltis a nuestro favor. Esperpéntico hasta decir basta.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: ( -7 GRADOS).

Obviamente, partido de obligado cumplimiento. No se toca. Por mucho que el Levante esté (justamente, por cierto) en el cuarto lugar de la clasificación.

Y el sábado, ¿Qué me recomiendan ustedes que haga? ¿Saben de alguna oferta de viaje a alguna isla desierta? ¿Algún sitio donde me pueda recluir? ¿Hacemos una porra de cuántos llevaremos ya en contra a los 15 minutos? No. Obviamente, no soy nada optimista ante el derbi. Son demasiados años ya viendo lo mismo, aparte de que este equipo sí, me transmite de vez en cuando buenas sensaciones, pero en términos de gallardía, orgullo propio, coraje, corazón y demás, no me trasmite nada. Y todas estas cualidades se me antojan sencillamente indispensables si se quiere hacer algo frente al equipo más despreciable del Universo. Necesito que me den mensajes para que, de aquí al sábado, sea capaz de ponerme delante de la tele a presenciarlo. ¿Me puede alguien ayudar?


7 de noviembre de 2011

Getafe 3 - Atleti 2. El mayor de los ridículos.

Cometí un error inexplicable, cierto: ver antes el Athletic-Barcelona. Ver como once leones rojiblancos casi se meriendan al mejor equipo de todos los tiempos, en medio de un diluvio universal. Fue un espectáculo digno de presenciarse en tribuna en el Olimpo de los dioses. Uno acabó emocionado y todo, qué quieren que les diga. Y lo comentaba con mi hermano: el secreto del Athletic es que no han perdido ni un ápice de sus señas de identidad. Desde el primero hasta el último pibe que está en ese Club, sabe lo que representa esa camiseta, cuál es la idiosincrasia de ese escudo y sus valores que deben de defender con uñas y dientes hasta la última gota de su sangre. Y si ya es un tanto triste ver un Getafe-Atleti de hoy en día un domingo a las 22 h., aún lo es más contemplar cómo un equipo, que va el último y juega con 10 jugadores, es capaz de remontarnos el encuentro hasta en 2 ocasiones. Es como si me pegasen con una bota de punta afilada una patada con todas tus ganas en mi corazón, no lo puedo soportar, así que me tuve que irme a acostar con el 2-1, harto de contemplar a unos tipos de rojiblanco dándome patadas constantemente en mi ya bastante dañado corazoncito colchonero.

Y el caso es que la cosa no empezó demasiado mal. Del equipo local no se sabía ni su existencia, y el Atleti dominaba cómodamente. Así que al principio les reconozco que me divertí y todo viendo a uno de los grandes alicientes que tenía el partido: Pérez Lasa. Hubiese bordado un papel en cualquier película de Sergio Leone del más duro y salvaje genuino oeste. Tarjeta va, tarjeta viene, hasta que señala un flagrante penalti sobre Diego y Falcao pone el 0-1 en el marcador, expulsando el árbitro al jugador getafense. Hasta aquí todo correcto. Mejor no se nos podía poner la cosa. ¿Mejor dije? Ja.

Solo había una forma de que el colista nos pudiese hacer algo de daño en esas condiciones. Solo una. A balón parado. Pues nada. Dicho y hecho. Ese homenaje a la absurdez que se llama Tiago, comete una de sus 345 faltas al borde del área habituales, y un tal Barrada convierte el lanzamiento en gol, ante, por qué no decirlo, la inestimable colaboración de Courtois, que no sé a veces para que mide 2 metros. Con ese panorama se llegó al descanso.

Nada más comenzar la segunda parte, otra esperpéntica falta lateral es rematada por Míchel y Luis Filipe se asegura bien de que entre el balón rematándolo con violencia hasta el fondo de las mallas. El show no ha hecho más que comenzar. Nos remonta el colista, y con 10 pibes. Ver para creer.

A partir de ese momento, fue tal el espectáculo tan sumamente deleznable, soez, impotente, absurdo y ridículo a más no poder que hicieron esta puta gentuza que vistió ayer la rojiblanca, que al enésimo homenaje a la estupidez humana que hizo el Felipe Luis ese, colgando un balón sin ningún sentido desde el centro del campo hacia las manos de Moya, no pude aguantarlo más, me despedí de mi hermano y dije que hasta aquí he llegado, y que no soporto tanto dolor más. Parece ser que luego empatamos con tanto de Domínguez y que, a los 2 minutos, nos superaron de nuevo con un penalti que se inventó Pérez Lasa. Pues muy bien. Ya tienen excusa los sempiternos gilipollas de turno para decir que si el árbitro, que si patatín y que si patatán, y que esto solamente es capaz de pasarle al Atleti. Y mira, hasta empiezo a estar de acuerdo con ellos: solamente a un equipo sin alma, sin corazón, sin furia, sin gallardía, sin personalidad, sin tener ni puta idea de los valores que siempre nos han caracterizado, es capaz de marcarse estos ridículos que tanto me abochornan, me avergüenzan y me entristecen a partes iguales, y que hacen que me levanten en este estado de depresión más absoluta buena parte de los últimos lunes de mi vida.

Señor Gil, señor Cerezo, esto es lo que han conseguido. Ser el onceavo de la liga. Ni siquiera ya los medios de comunicación hablan del ridículo tan espantoso que hicimos ayer. Dan el resultado como normal, una derrota más de un equipo que pulula por mitad de la tabla. No tenemos identidad, ni ambición, ni coraje, ni corazón, ni nada. En otros tiempos, si se hubiese producido algo tan sumamente grotesto, se hubiese montado la de San Quintín. Ahora ya no. Ahora ya da igual. Ahora somos el “ji ji, j aja” del fútbol español, que tanto le gusta caracterizar a nuestro deleznable presidente en los medios de incomunicación. Aquí nunca pasa nada, porque esta es la situación ya habitual en este equipo. Definitivamente, el Atletico de Madrid murió hace ya demasiado tiempo.

EL CRACK DEL PARTIDO: Mi hermano, que se tragó enterito el mismo. Hay que querer mucho a este Club para estar hasta las doce de la noche ayer viendo eso, la verdad.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: La mía personal que tuve tras ver el partido previo que vi y lo que contemplé a continuación. La próxima vez prescindiré de uno o de otro. Porque al final termino acabando desesperado del todo.

ÁRBITRO: Pérez Lasa. A mi me encantaría que pusiesen a este tipo a arbitrar un Madrid-Barsa, a ver qué pasaba. No caerá esa breva, me cago en la puta.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 grados).

Y sigue bajando, después de haber jugado en casa del último y frente a 10 pibes. Larga vida a Gil Marín&Cerezo.

Y el próximo partido, en el Calderón frente al Levante, en un par de semanas. Mira, el próximo finde no voy a tener ocasión de acabar abochornado, qué bien. Un lunes tranquilo y en paz. No saben lo que se agradece. Si la grada del Calderón tuviese lo que hay que tener, había que recibir al equipo con la mayor pitada que jamás se haya oído en Madrid en toda su historia. Claro que, la afición del Calderón también anda agonizante. Al fin y al cabo, somos otra muesca más en esa fábrica de cadáveres que son Gil&Cerezo.


4 de noviembre de 2011

Atleti 4 - Udine 0. ¡Ring, Ring!

- ¿Quién es?

- Hola Miguel Ángel. Soy Llaneza. El vicepresidente del Vila-Real.

- ¿Cómo? No se oye nada. Hay muchas interferencias y unos ruidos terribles …

- No disimules, Miguel Ángel, que ya nos conocemos todos. Voy a proponerte algo para ver si reducimos lo que todavía nos debes de Forlán y Godín, anda …

- Coño … Parece que ya se oye mejor. Soy todo oídos, Manuel.

- Pues nada. Verás … Como sabes, se me ha roto Rossi y casi toda la gente que tengo de delanteros, y te ofrezco de la posibilidad de reducir dicha deuda, aparte de embolsarte 6 kilitos por Adrián … Total, a ti te salió gratis, así que haces un negocio redondo, ¿No? ¿Cómo lo ves?

- Tiene buena pinta el chanchullete, sí. Espérate al partido que jugamos esta semana frente al Zaragoza, y el lunes hablamos, ¿Vale?

- Ok, Miguel Ángel. Pero no lo demores mucho, que andamos muy apurados.

Sin embargo, el domingo, después del partido frente al Zaragoza, el Sr. Llaneza recibe un correo electrónico indicándole lo siguiente:

“Estimado Sr. Llaneza:

Siento mucho decirle que tendremos que aplazar el tema de Adrián para Junio, porque resulta que el chaval ha metido hoy 2 goles, y claro, si os lo traspaso ahora, imagínate la de vueltas que tendría que seguir dando por la M-30 sin entrar al Calderón. Ya perdonarás. De todas formas, tu tranquilo, en Junio hablamos. Ya sabes que nosotros siempre encantados de hacer este tipo de negocios. En cuanto a lo de Godín y Forlán, tranquilo, Manolo, que me han garantizado que la máquina de billetes falsas me viene ya reparada esta semana sin falta. Un cordial saludo. Miguel Ángel Gil Marín”.

Pues sí. Tan triste como cierto. Esa es la valoración real y los planes de futuro que tiene nuestro bendito Club sobre nuestro delantero Adrián, un jugador internacional Sub-21, máximo goleador de la pasada Eurocopa, elegido mejor jugador de dicho torneo, y que gracias a sus goles estamos ahora inmersos en la Europa League. Un jugador joven, disciplinado, que si juega, bien, que si no lo hace, bien, que si le pones por la derecha, bien, que si le pones por el centro, bien, que es generoso, que tiene mucho más gol que muchos presuponíamos (y bien que nos lo está demostrando), un tipo sencillo, sin tatus, sin pendientes, sin celebraciones de gol simiescas, un delantero con una excelente visión de juego, depurada técnica, sacrificado en el campo, y que tiene una obsesión por encima de todo: el colectivo por encima de cualquier actuación personal, y así lo hace notar en todas sus declaraciones post-partido, por mucho que se haya marcado un encuentro tan sumamente espléndido como el de ayer.

Porque el jueves se demostró también que lo que os puse de crónica en el partido de Udine no lo había soñado, que el Atleti no mereció perder en absoluto, que fue dueño y señor de todo el partido, y que fuimos superiores allí a los italianos y también lo fuimos aquí, en el semivacío Calderón (un 11 a todos los presentes, por cierto).

Ahora me contarán por ahí que claro, que es que el Udinense vino cargado de suplentes y tal … Pues es su problema, oiga, qué quieren que les diga. En todo caso, pregúntenles mejor a los mil y pico italianos que se plantaron ayer en nuestro estadio, a ver qué les parece tal circunstancia, porque si yo fuese seguidor de dicho equipo, estaría con un mosqueo de once pares de cojones. O eso, o es que aspiran seriamente al Scudetto. Afortunadamente, no es mi problema. Ellos sabrán.

Así las cosas, a la media hora ya íbamos 3-0. El primero, pase del gran Arda Turam (jugador entusiasmante también para el que esto les escribe) sobre Adrián, regate en seco del asturiano, y disparo duro y ajustado al palo. Mortal de necesidad. El segundo, otra gran jugada de ataque rojiblanco, centro de un muy recuperado Antonio López, y perfecto giro de cabeza de Don Adrián de nuevo a la red. Y el tercero, al Atleti le dio por disfrazarse de Barcelona, Diego de Iniesta, Falcao de Messi, y Adrián de Adrián, qué hostia puta, preciosa combinación de todos ellos, pase al hueco de Diego, desmarque de Falcao, taconazo del colombiano sobre Adrián, que inició la jugada, amago bestial de éste al portero, Diego que sigue la jugada, Adri que le ve y le cede para que bata a puerta vacía. No lo duden un instante. Una puta obra de arte. Una joya digna de ver una y otra vez.

Después, Godín decidió darle emoción al asunto con su disfraz de Perea y su recital de pases al contrario, Courtois (el hombre que tiene que jugar el 70% de los partidos por contrato, otra grandiosa operación del dúo dinámico, creo que Joel y Asenjo están dando saltos de alegría, VERGüENZA DE CLUB … ¡VERGÜENZA!) se lució en la segunda parte en un paradón espectacular a zambombazo italiano que terminó el balón repeliendo en larguero, y el incansable y auténtico seguro de vida que es Falcao, terminó recibiendo su justo premio a su inagotable labor metiendo otro golazo made in el colombiano y poniéndonos líderes del grupo, ya que hemos superado, y con creces, el goal-average con el Udinense.

No te lo niego, Víctor. Estoy como recién follao. A pesar de que con las dos celestinas que tengo como dirigentes, probablemente no termine más que comiéndome otro cayo malayo del 15 al final, como todos los putos años, vamos. Si son capaces de plantearse siquiera el vender a un pibe como Adrián, por 6 míseros kilos, en plena temporada, ¿tu crees que me puede esperar algo bueno de verdad, macho?

Por cierto, una lástima que el Frente empañe su preciosa labor, animando al equipo como bestias haga frío, sol, llueva, granice o nieve, con sus “putas rivaldeturnoquesea” finales, sin ton ni son. Pero bueno, allá cada cual. El domingo tocará Puta-Getafe, entiendo. Aunque vaya el último. Al fin y al cabo, a eso se le llama construir nuevas rivalidades frente a peña que no deberíamos apenas de saber siquiera de su existencia. Cosas de juventud, que ya no es equivalente a bendito tesoro, visto lo visto.

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