26 de mayo de 2014

Que no vuelvan a pasar 40 años.

Que no se nos vuelva a escapar una Copa de Europa en 2 minutos. Que la crueldad nos abandone, que no conseguirá derrotarnos, aunque no haga perder batallas. Que juguemos regularmente esta competición de una puta vez año tras año y nos asentemos realmente en el status que nos corresponde.  Que siga estando tan orgullosamente miembro de esta secta que se llama Atlético de Madrid. Que no vuelva a ver a mi madre más llorar ni a mi hermano por una derrota nuestra. Que nos sirva para realmente fortificarnos y ser más poderosos. Que aprendamos. Lo conseguiremos.

Que no volvamos a repetir jamás un ridículo tan bochornosamente histórico como hemos hecho con Diego Costa. Que este bloque de jugadores no solamente se mantenga sino que se refuerce convenientemente con las indicaciones y deseos del Cholo. Que nuestro Míster no vuelva a caer en la puta provocación de un niñato, que su palabra siga siendo su nuestro credo. Que siga toda su puta vida aquí, en su casa, con su gente.

Que seamos capaces de recuperar a un jugador como Arda por un puto golpe sin mayor lesión en 7 simples putos días. Que Gabi siga siendo nuestro Gran Capitán por los siglos de los siglos. Que sepamos agradecer todos el esfuerzo y la dedicación de Villa defendiendo la rojiblanca. Que sigamos dándolo todo unidos de la mano hasta la última gota de nuestra sangre.

Que la afición siga sin dejar de abandonar a nuestro equipo ni en la derrota ni en la victoria. Que jamás nos caiga un presidente tan impresentable como el de nuestro rival, que con el que tenemos ya nos sobra. Que no tengamos nunca en nuestro equipo a un individuo tan despreciable que celebra un 4-1 de penalti como si encima le debiésemos la vida, cuando se ha tirado toda la final tocándose el guano. Que jamás permitamos que nadie manche así nuestra camiseta ni pisotee nuestros valores.

Que no dejemos de viajar, que no dejemos de animar. Que no se nos olvide que somos los actuales campeones de Liga, por encima de todo y de todos. Que sepamos siempre valorar lo que estamos haciendo, y que exijamos a nuestros secuestradores que inviertan de verdad  todas las ganancias económicas que estamos consiguiendo. Que el espíritu de Luis no nos abandone jamás.

Que podamos seguir mirando de frente a todo el que se nos cruce, que no tengamos jamás ni una sola cabeza agachada, que luzcamos orgullosos nuestros colores. Que hagamos lo posible y lo imposible por que se quede Courtois. Que le demos las gracias eternas a Godín, a Miranda, a Juanfran. Que Koke termine siendo el sustituto natural de Gabi en la capitanía del equipo. Que Tiago renueve, que es de los nuestros. Que Mario se convierta en ese jugador regular que sabemos que realmente puede llegar a ser. Que Raúl García siga siendo siempre Raúl García. Que Filipe siga defendiendo esta camiseta con la bravura con la que lo hace.

Que resuene nuestro himno con más fuerza que nunca. Y que no se empeñe nadie, que sigo siendo del Atleti. Que  mi sentimiento por este Club no se negocia, no se vende, no se cede jamás. Que nadie pierda más el tiempo.

Y que el puto cámara deje de enfocar ya al Tolosierra hasta cuando se va a mear, por favor. Que no está protagonizando ningún anuncio. Y que nadie lo dude: Volveremos. Gracias por todo. Gracias todos. ¡Forza Atleti Siempre!

 

20 de mayo de 2014

Barsa 1 - Atleti 1. Somos el Atleti.

Sé que nos queda una final (y estoy plenamente convencido  de que la vamos a ganar, sirva ya  exponer claramente mis sentimientos hacia el match del próximo  día 24 de Mayo) pero este título liguero que conquistamos el pasado sábado llena de pleno todas mis expectativas que jamás  hubiese soñado referido a mi sentimiento Atlético. Cubre todos los poros del mismo. Es la clave de este equipo, sin lugar a dudas: pueden jugar mejor o peor al fútbol, pero no conoce la palabra desánimo en su diccionario, que es tan amplio y tan lleno de valores que necesitaría una Edición del Espasa entero para contaros todos los detalles sobre el mismo.

 

Tras el partido frente al Málaga, el desánimo y algunas lógicas señales de incertidumbres nos invadieron los corazones Atléticos. Craso error. Una vez más la muchachada nos demostró que nada les puede, que con los obstáculos se superan y les sirven de acicate y que, aparte, saben jugar al fútbol pero tela de bien. Al fútbol que se  les  puede  exigir a estos jugadores. Al fútbol que tanto nos gusta a todos los Atléticos. Luchando por cada balón como si fuese el último de sus existencias, defendiendo tan gallardemente esos colores rojiblancos que tanto nos apasionan, y haciendo honor a nuestro glorioso himno una y otra y otra vez, como no han perdido  la costumbre a lo largo de todo el año.

 

Nada les acompleja, no existe la palabra miedo  en su  diccionario. La última prueba era de lo que fue, de Campeonato. Nada más y nada menos que jugarte el título Liguero a una sola carta, enfrente de 97.000 enfervorizados tíos en favor del equipo contrario, y cuyo presupuesto cubre el nuestro con tan solo dos simples jugadores. Al otro equipo poderoso económicamente la jornada  anterior ya le habíamos descartado en dicha lucha por el Campeonato. El escenario, inmejorable. La  gesta, digna de la mayor que podamos imaginar. El guión, ciertamente soñado por todos. Nada nos pudo, nada nos retuvo, a pesar de que encima,  en plena batalla ya  en el desarrollo del juego, cayeron lesionados nuestros dos mejores  jugadores del presente campeonato (aunque, francamente, esta afirmación es  muy difícil de sostener por mi parte, no porque no se merezcan tal galardón, sino porque considero que muchos otros han estado a su misma altura, ahí, probablemente, radique el gran secreto de todo: el concepto de equipo es  lo único que cuenta, lo único innegociable,  está por encima de cualquier individualidad) .

 

Para colmo, nos encontramos también con  un tanto en contra de Alexis. Un golazo,  sí, pero que vino de la  nada.  Ni fue fallo de Courtois, ni  en la marca de Luis  Filipe, ni el posicionamiento en sí del equipo, que fue modélico  en los  primeros compases del encuentro. Fue  un excepcional mazazo  sin más (qué simple hacemos lo  más complicado), que no venía en consecuencia  nada más  que de lo caprichoso que suele ser este deporte en determinadas situaciones.

 

El  guerrero estuvo 5 minutos groggy, intentándose levantarse de la lona  y recuperarse del los  terribles golpes recibidos sin merecerlos, y terminó el primer tiempo recuperando de nuevo el mando y embotellando al Barcelona en su área,  que se defendía como gato panza arriba del ataque de furia contenida al  que estaba siendo sometido por las huestes rojiblancas.

 

La segunda parte fue un calco de cómo terminó la primera, y comandados por un Koke imperial toda la  tarde, siguió sin permitir al Barcelona darse una mínima opción de respiro. Es  la clave de la gente del Cholo: cuando  más fuerte es la injusticia, más poderosa nuestra respuesta.  Hasta que, en el enésimo córner  a favor, balón que pone Gabi y aparece  desde detrás  Godín, que tras su INCONMENSURABLE temporada que ha realizado defendiendo la rojiblanca, tanto en ataque como en defensa, remató con  fiereza el  balón de un  espléndido  cabezazo, que se coló sin  remisión en la meta defendida por Pinto. En  ese momento ya todos  los Atléticos  supimos  que el título era nuestro. La grada visitante también lo supo (y así nos  reconoció el mérito al ovacionarnos al final del encuentro) y me atrevería  a decir que todo el resto de aficiones rivales también ya lo saben, también son consientes  del peso que tiene en la historia esta  décima Liga  conseguida por el Club Atlético  de Madrid (sin lugar a dudas, la más valiosa de entre las nuestras, la más lograda a la par de más merecida) y, con el paso del tiempo, así como echando un simple pestañeo atrás en nuestros anteriores campeonatos ligueros, sabemos y debemos de valorar en consecuencia este logro sin parangón en nuestra gran Historia. Atrás han quedado épocas de descensos, de mediocridades andantes vistiendo nuestra camiseta, de patos, ocas y demás fauna zoológicas, y todo ello conseguido en base al sufrimiento, al trabajo y  a la fe diaria y cuyo mentor especial, por supuesto, tiene nombre y apellidos. Como no puede ser de otra forma, Don Diego Pablo Simeone. Parafraseando a la mítica biblia, el Cholo es mi pastor, nada me falta. Él ha conseguido que el mundo entero se rinda ante nuestros auténticos valores que andaban perdidos en el saco del olvido, y que, hoy por hoy los aficionados Atléticos seamos los más felices de este mundo, porque, gracias a él y a su forma de llevar a este grupo de jugadores  tan admirables, puedo afirmar con  rotundidad que no puede  haber nadie más feliz en este mundo  que los Atléticos. Absolutamente nadie. Porque, al fin, podemos decir bien alto todos … Somos el Atleti. Mi más cordial y emocionada enhorabuena  a  todos por haber conseguido el mayor de  los  logros, que nada ni nadie  nos va  a empañar, a pesar del compromiso  con  la historia  que tenemos  el próximo día  24 de Mayo. Eso es un simple partido, al fin y al cabo, logrado, eso sí, tras un majestuoso paso por dicha Competición, manteniéndonos imbatido desde el comienzo  de la misma, y que tendremos enfrente, a otro de nuestros rivales más poderosos del Universo. Pero creo con más fuerza que nunca en nuestra muchachada. ¿Razón? Sí. Somos el Atleti.

 

EL CRACK DEL PARTIDO: Godín y ese cabezazo suyo que ya es parte de nuestra más brillante historia Atlética. Con letras en oro y bordadas, Uruguayo. Si Pantic tuvo un busto, usted no merece nada menos, téngalo claro.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Nada. Lo tenemos todo. No podemos pedir más. El cielo es rojiblanco.

 

ÁRBITRO: Mateu. Anuló un tanto bien anulado a Messi, y no tuvo mayor incidencia en el marcador.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 33 GRADOS).

 

Lo despedimos finalmente con esta extraordinaria temperatura, digna de lo que somos, Campeones, sin más. Así como  suena. Guárdenlo bien en sus retinas, porque superar esto es bastante difícil. El estado de éxtasis es lo que tiene.

 

Y no tengan miedo para el sábado. Lo importante es lo ya conseguido, y más zancadillas que nos han puesto y no ha habido manera de hacernos bajar del burro, será difícil que logren aumentarlas. Siéntase, en todo caso, siempre orgullosos y altaneros cuando se pongan de nuevo la elástica rojiblanca. Y griten a los cuatro vientos, pase lo que pase, que sí, que SOMOS EL ATLETI. Nada les dará más fuerza ni les hará sentirse más poderosos en el mundo entero. Aplaudan a nuestros gladiadores antes, durante y después de la batalla. Emociónense, déjense la garganta, que les salga el corazón por dónde pueda, y que nada ni nadie les quite ese derecho. Y recuerden: el Cholo es nuestro Pastor. Nada nos  falta.

 

 

12 de mayo de 2014

Atleti 1 - Málaga 1. Yo, creo.

Y  firmemente, además. Estoy completamente convencido de nuestra victoria final, que, al fin, llegará, si o sí, el próximo sábado a eso de las 20 h. Porque  esta liga esta resultando  sencillamente agotadora para todo el mundo. Para los chicos, que llevan un desgaste físico  y sobre todo psíquico acojonante. Para el Cholo, algo aturullado  en algunas de sus alineaciones. Para la afición, que anda ya exhausta de tanta presión, completamente personificada en mí mismo, porque el partido de ayer para mi fue una auténtica tortura china. De principio a fin. Esto no es disfrutar del fútbol. Es encontrarse todo un domingo sin casi apenas poder articular palabra, con esa tensión en el cuerpo tan maravillosamente Atlética a la que somos  sometidos los colchoneros en esta última temporada.

 

Sé cómo son estos finales  de Liga, y cómo se comportan estos equipos  que, en teoría, no se juegan “nada”. Contemplativos, muy bien cerrados atrás, perdiendo tiempo a diestro y siniestro y moviéndose como pez  en el agua ante la ansiedad del rival. Porque ayer nadie lo puede negar: el Atleti fue un manojo de nervios, de quiero y no puedo, de precipitaciones, de malos controles, de decisiones aceleradas. Pero, aún así, debió y mereció ganar el encuentro. Pero la cagamos finalmente. No hay nada ni mucho menos perdido, pero tenemos que jugárnosla en Barcelona. Con una ventaja, eso sí: nuestro rival va a tener la misma ansiedad y el mismo ímpetu que nosotros ayer por conseguir la victoria. Y eso nos debe de favorecer. Y con ello debemos  de ser inteligentes y aprovecharlos  en nuestro favor.

 

Si encima, las pocas ocasiones que se generan en este tipo de “match-ball”, se fallan, mal vamos. Ayer Villa no fue Villa directamente. Tuvo 3 ocasiones clarísimas, y las 3 las marró o se las sacó Willy Caballero. La primera fue a los 12 minutos, en la que se plantó solo tras un maravilloso pase peinado  de Raúl García, y mandó el balón al larguero por su parte posterior. Ayer eché muchísimo de menos a Diego Costa, no solamente por su olfato goleador, sino por su capacidad de crear peligro y de abrir espacios, máxime frente a un equipo tan cerrado como el de los expresidiarios del Málaga. Todo el resto de la primera parte fue una continuación de esa especie de tortura china que les hablaba antes, con el Atleti abusando del recurso de darle un brevonazo para que la baje Raúl García y aprovechar su rechace, frente a un Málaga que veía la vida venir. Un mal remate de Koke, y un cabezazo del propio Raúl García que no supo acertar en la portería cuando el gol parecía cantado, nuestros escasos e insuficientes avales ofensivos para conseguir ayer el título liguero.

 

Pensé que en la segunda parte el Atleti saldría con un poquito más de pausa, tras la charla con el Cholo and company, pero mi gozo en un pozo, jugó aún peor que en la primera parte, empeñados en entrar por la banda izquierda sin ton ni son por más  que Luis Filipe lo intentase, a base de apelotonar jugadores en dicha zona sin ningún sentido y con una precipitada circulación de balón. Mientras, Santa Cruz avisaba haciéndole lucirse a Courtois en un mano a mano que era gol si o sí. Sería demasiado, pensé. Ja. Dicho y hecho. Siguiente jugada: un saque al limbo de Caballero, Alderweild que se pone su  disfraz de hombre invisible y se traga el balón de forma incomprensible, Courtois que sale como un poseso nadie sabe muy bien a qué ni hacia dónde, se come también el balón, un tal Samu realiza una vaselina imposible con el mismo, y, para colmo, logra rematarla hacia la red de cabeza ante la impotencia de Miranda y el propio Alderweild, que en vez de irse a tapar la portería fue a por el jugador malagueño. Psicodelia en su más puro estado, y el Calderón enmudeció pero, esta vez, de verdad  de la buena.

 

Sinceramente, yo perdí toda la esperanza  de tan ni siquiera empatar este encuentro, a pesar de que los cambios fueron acertados. Diego, cuando no se resbalaba, dio profundidad y remate al equipo, y a Sosa fue la vez que le vi más participativo y vertical desde que está en el Atleti. Pero Caballero estaba con la vena hinchada, y volvió a sacar 2 nuevos remates a Villa, una en el que se escoró demasiado el Guaje cuando tuvo que rematar sin dejar botar el balón, y otra en una acción genial de Gabi (apagaducho toda la tarde, por otro lado) en una falta ensayada que David remató de nuevo al muñeco y Willy se lució, para variar.

 

Sin embargo, en el 74, Alderweild nos dio parte de lo que nos quitó en su  anterior acción y consiguió el tanto del empate tras la salida de un córner fantásticamente puesta por Sosa. Parecía que el milagro se podría producir, ya que, además, Adrián se encontraba con chispa y todo. Hubo una falta al borde del área que medio Calderón cantó gol al  besar suavemente las mallas por su parte exterior, muy bien lanzada por Sosa.  Y Adrián tuvo la Liga en su poder en el 93, tras una genial acción individual cuyo precioso remate volvió a hacer lucirse a Caballero de nuevo. Nada,  que no había manera. Visto el empate del Barsa en Elche, ya di por bueno el resultado. Qué le vamos a hacer. Nos la jugaremos allí y fuera. Con lo que haya. Con lo que sea. Hasta aquí hemos llegado, y para bien o para mal, esto, al fin,  se acaba  ya, sí o sí, el sábado que viene. Y aunque ando bastante agotado  de todo este devenir de encuentros a máxima intensidad, les confieso una cosa: yo creo. Ciegamente. Y esta  vez va ya la definitiva. No hay más vuelta de hoja. Ganar o morir.

 

EL CRACK  DEL PARTIDO: Me gustaron mucho los 3 que salieron desde el banquillo, Adri, Sosa y Diego. Y no. No hubiese cambiado a Koke precisamente …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Muy flojo partido  de Tiago (desconocido esta temporada en él), y, en menor medida, de Gabi y Turán, aunque el turco dio la cara en todo momento.

 

ÁRBITRO: El más tonto de los Teixeiras. Se comió un penalti de libro de Alderweild por mano, y debió de expulsar a Eliseu por un criminal plantillazo sobre Luis Filipe. Pero, dentro de lo que cabe, intentó frenar lo que pudo las continuas pérdidas de tiempo de los jugadores malagueños.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+32 GRADOS).

Lo bajo 4 grados (2 del día del Levante y dos de  ayer). La temperatura es excelente, de todas formas, aunque, impepinablemente, deberá de subir algún grado en la última jornada si queremos  ser finalmente Campeones, que de eso se trata.

 

Esto ya llega a su fin. Yo ya apenas tengo fuerzas, pero habrá que sacarlas de  donde sean. Después de todo lo que hemos bregado, navegado, sufrido, ilusionado, sentido, luchado, animado, sería un auténtico deshonor que no muramos todos en el intento. Y, nos salgan o no nos salgan las cosas finalmente, eso lo tenemos garantizado. Por parte de todos, lo sé positivamente. Así que, hoy de nuevo, y más que nunca … ¡FORZA ATLETI!

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