29 de enero de 2017

Alavés 0 - Atleti 0. Aviones contra tractores.


Hacía tiempo que no veía a un equipo tan superior en el campo como fue ayer el Alavés. Un auténtico ciclón, que, por supuesto, mereció ganar y cómodamente, pero no lo consiguió, gracias, especialmente, a Don Miguel Ángel Moyá, el único superviviente del naufragio total rojiblanco. Curioso, muy parecido a lo que pasó en el Calderón cuando el Atleti se enfrentó al Alavés, pero al revés. Que nadie se tire del pelo. En el fútbol, estas cosas, pasan.

Hablando de pasar, ¿Qué cojones está pasando en el Atleti? Porque ayer, vista la alineación que sacó el Cholo, no me da a mi la impresión de que fuese un equipo conservador, ni muchísimo menos. Era un once titular que invitaba al fútbol, al optimismo, a ir a por todas incondicionalmente. Carrasco, Gaitán, Gameiro, Griezmann, Koke, Saúl …. Joder, a cada cual peor. Esta vez no falló el Mister, no. Esta vez fallaron los jugadores. No se enteraron ni del nodo. Falto aptitud, actitud, presión, protagonismo, anticipación, ganas, derroche, concentración … ¿Hace falta que siga?

Yo sé que es muy duro el mantenerse ya para casi seis temporadas dando el jeromen frente a Barsapasta e Inombrables. Quizá ese desgaste, probablemente más psíquico que otra cosa, nos ande pasando factura. Qué se yo. El caso es que no estuvimos, y, lo malo es que, al final, ni se nos esperó.

Del partido no os voy a contar mucho. El Alavés, obviamente, me encantó. Fue, en realidad, un Atleti de hace 2 temporadas, para qué lo vamos a negar. Tuvo todas las virtudes que tanto nos ha enganchado a la muchachada del Cholo. Lo que pacha es que, como nosotros tenemos más calidad individualmente, pues, claro está, logramos más puntos que ellos. Pero fueron muy reconocibles a anteriores temporadas nuestras por cómo disputaron cada balón como si fuese el último de sus vidas, como anticiparon siempre, lo concentrados que estuvieron, y, por qué no decirlo, lo bien y mucho que jugaron al fútbol. En bandas, en profundidad, dominando el juego, a la contra … Un auténtico huracán. Lo que hemos sido (y, espero, volveremos a ser). El Atleti, por su parte, la nada más absoluta. Anda que no eché ayer en falta ni ná a nuestro capi Gabi, auténtico comandante y director de nuestra presión … Así le valoramos todos un poquito más, mira tu por dónde. Él equipo, sin él, estuvo sin ritmo, sin alma, sin orgullo y sin dirección.  Eso sí, curiosamente, tuvimos la ocasión más clara del encuentro (y única por nuestra parte, fue ya bien avanzado el segundo tiempo), en un melonazo de Savic que se convirtió en una fantástica asistencia hacia Gaitán, que se quedó solo, solito, solo, ante Pacheco, pero que como iba sin decisión ni fe ninguna, al final el guardameta local le birló la ocasión con una facilidad insultante. Ver para creer.

De todas formas, y, sin tirar la toalla, yo creo que esta temporada, al menos, en Liga, no es la nuestra. No estamos como debemos estar, y lo vengo avisando ya demasiadas crónicas atrás. Ya digo. Es lo que hay. Este año toca temporada chunga, y fuera. Tendremos que seguir apoyando al equipo, conseguir la clasificación para la Champions League como sea (y vamos a sudar sangre, ya anticipo) y a ver qué pasa en la Copa y en Champions. No queda otra. Dejar al equipo, eso sí, nunca. Solo faltaba. Y perder la confianza en el Cholo, menos. Aunque se le puede criticar, por supuesto, no se es menos Atlético por ello. Pero siempre desde el respeto y el agradecimiento. Y, en mi caso particular, el enorme cariño que le tengo, y le tendré. Eso siempre.

Yo, de todas formas, ya digo, ayer no le culpo de nada. La cosa fue sencilla: jugaron aviones contra tractores. Los grandes veredictos y las trascendentes conclusiones, desde este humilde bloq se harán como siempre, al final de temporada, nunca antes.

EL CRACK DEL PARTIDO: Moyá, ni qué decir tiene. Y todo lo que me alegro yo por él. Salvó al Atleti de las garras de Theo (el año que viene no hay ninguna duda de dónde tiene que estar, competencia, y de la buena, para Luis Filipe), de Camarasa, de Edgar, de Laguardia … Y, por supuesto, los desplazados a Vitoria. Ese tifo con las banderitas rojiblancas Vintage, me llegó a lo más profundo de mi vieja alma rojiblanca. Fue un soplo de aire de puro colchonerismo fresco.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: ¿Empiezo? Desastroso Vrsaljko, nefasto Godín (y, además, cobarde, porque frente a la cobardía que tuvo el despojo humano ese denominado Deyverson, o bastardo análogo, lo que hay que hacer es reventarle, sin más … ningún Atlético te hubiésemos reprochado nada), la desaparición de Luis Filipe, la puta lesión de Giménez (lo que nos faltaba, me quiero morir), el ridículo tan espantoso que hizo ayer Koke en el terreno de juego, el peligroso efecto gaseosa que está demostrando este año Saúl,  la inoperancia de Gaitán, la desgana de Carrasco (por cierto, ya me contarán ustedes en dónde regalan el título de psicología, y cómo todo el mundo da por sentado que el belga dio la patada a la botella de agua por el enfado que tenía con el Cholo tras su cambio, y no consigo mismo por su puta mierda de partido que había hecho, me descubro ante todos ustedes), la ausencia de Griezmann y el desesperante Gameiro (y mira que a mi me gustaba el francés, virgen del amor hermoso). Esta vez sí, cito nombres propios, y quito al entrenador de en medio. Lo de ayer, tiene esos nombres y sus correspondientes apellidos, no otros.

ÁRBITRO. Ocón Arraiz. Bien, en líneas generales.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 13 grados).

En caída libre, y sin red que nos salve. De mal en peor. El frío empieza a ser siberiano. Qué horror.

Y, el miércoles, la Copa frente al Barsapasta. Tras ver la exhibición ayer del Alavés, solamente me queda decir que menos mal que no nos ha tocado ellos … “A la voz del Capitán, marcharemos otra vez, Todos tus Ultras, volverán a enloquecer” …

23 de enero de 2017

Athletic 2 - Atleti 2. El Atleti se agarra a Griezmann desesperadamente.


Es difícil que un Athletic-Atleti defraude. Pocas veces lo hace, y ayer, no fue una excepción, a pesar de la importante baja de Aduriz por parte de los leones. El Athletic, sin lugar a dudas, el equipo probablemente más admirable que pisa hoy un terreno de juego en el mundo, gente que vive y son fieles a sus principios, sin importarles modas, ni cambios de escudos, ni de trajes, tipos a los que se las trae floja dejar a su estrella en la grada si es necesario para impedirle que se marche a su antojo, peña que tiene muy claro que ahí lo único que importa y que está por encima de todo y de todos es la entidad, futboleros que no quieren perder ni un solo ápice de esencia de lo que ha sido el fútbol de siempre, gente que se cambia de estadio y cuenta hasta el más mínimo detalle con la opinión de su espléndida afición,  el de su gente, este Athletic, digo, se sobrepuso poco a poco a los excelentes primeros veinte minutos colchoneros (gol de Griezmann incluído en el minuto dos, porque, aunque se lo den a Koke, yo creo que es del francés, lo que pasa es que en un ataque de generosidad con su amigo Koke pienso que se lo cede, muy grande Antoine) y logró competir y terminar embotellando en la primera parte a un Atleti que, salvo en una contra que cruzó en exceso Carrasco ante Iraizoz, terminó dejándose llevar lastimosamente, se aculó en exceso, y eso, amigo, en el Bocho, es molto peligroso.

Así paso. Al borde del descanso, Lekue aprovecho una buena combinación entre el bullicioso Muniáin, el desquiciado Willians y el omnipresente Don Raúl todo lo que haces lo haces bien García, para fusilar un balón al borde del área sobre las redes defendidas por Moyá. Golazo, por cierto. Ya digo. Un partido que se tenía perfectamente controlado, por desidia, confianza, falta de ambición, mérito del rival … Qué se yo. La historia de siempre. A veces me canso ya un poquito de este tema.

Así que, tras el descanso, vuelta a empezar. Lo que pacha es que, esta vez, ante la buena salida de nuevo del Atleti, esta vez el Athletic nos pilló con nuestras propias armas, y en una contra tras internada de Don Raúl todo lo que haces lo haces bien García por la banda derecha, puso un balón maravilloso sobre la cabeza de De Marcos, y el jugador, sorprendentemente más solo de la una cuando estaba rodeado de 5 defensores colchoneros, cabeceó a placer a las redes de nuevo del atónito Moyá. Qué manera más lamentable de tirar un partido, pensé.

El Cholo tiró de artillería, sacó a Gaitán (que no sé qué cojones pintaba en el banquillo tras sus últimas brillantes actuaciones), a Correa, y a Fernando Torres (me da mucha pena poner esto, pero sacar a nuestro Niño favorito hoy en día tiene la misma  trascendencia en el juego que si me sacase a mí) y, menos mal que Griezmann, probablemente enrabietado ante la oportunidad que estaban  tirando por la borda, tiró de furia y de genialidad, ejerció su papel de crack total, y se sacó de la manga un impresionante disparo desde 25 m. ajustado al palo que entró sin remisión batiendo al bueno de Iraizoz. Faltaban 11 minutos para acabar el encuentro.

Al final el Athletic acabó pidiendo la hora, y nosotros apretamos lo nuestro, pero como el balón parado se nos ha olvidado casi por completo, pues al final conseguimos un empate que, francamente, a mi me supo a poco, muy poco, así que, visto cómo anda el equipo, tendremos que agarrarnos a Griezmann desesperadamente. No nos queda otra.

EL CRACK DEL PARTIDO: Partidazo de Giménez, excelentes Lekue, Don Raúl todo lo que haces lo haces bien García e Iturraspe por parte local, pero el premio final se lo tiene que llevar Antoine Griezmann. Ahora más que nunca tenemos que tirar de él, al menos, hasta que al equipo no le cueste tanto mantener el ritmo de un partido y crear ocasiones de gol.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Esa falta de ambición, ese recular sin sentido, ese dejarse llevar en los partidos miserablemente cuando nos ponemos por delante en el marcador. Yo no sé a vosotros, pero a mi me desquicia mogollón el tema.

ÁRBITRO: Iglesias Villanueva. Nos pitó un par de fueras de juego, uno que acabó en un golazo antológico de Griezmann (si bien Iraizoz no hizo nada por atajar el esférico tampoco) y otro en el que se marchaba solo Torres (aunque a saber en dónde acabaría finalmente la jugada) que no eran, pero vamos, no tuvo ninguna influencia en el resultado final.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 11 GRADOS).

Lo bajo 2 grados (al que le valga el empate que se vaya a tocar a la Plaza Mayor las castañuelas, ya puestos) y acabamos la primera vuelta con un – 11 grados, que deja bien a las claras que la misma ha sido floja, tirando a decepcionante. Eso sí, tenemos toda una segunda vuelta por delante, los partidos cada vez van a ser más dramáticos para todos, y, desde luego, tenemos que estar con los 5 sentidos puestos en esta competición, porque el ridículo que haríamos inaugurando el puto nuevo campo jugando la Europa League sería de unas proporciones considerables, máxime con el puto coñazo que estamos dando.

Así que nada. El miércoles a certificar (lo está ya) nuestro pase a semifinales de la Copa, que nos invite, al menos, a empezar a soñar de verdad con un torneo que tanto nos gusta a los Atléticos. Cantemos todos al equipo que adoramos …

8 de enero de 2017

Eibar 0 - Atleti 2. Dame 3 puntos, y llámame tonto.

 
Feliz 2017. Hoy, al precio de una, os voy a hacer 2 crónicas (generoso a la par que gilipollas que anda uno), a saber:
 
La primera, cosecha propia. “El partido que disputó ayer el Atleti fue sencillamente demencial. De los peores que le recuerdo en su rica historia. Despropósito tras despropósito, consiguió una afortunada victoria que ni mucho menos mereció, frente a un Eibar que, en muchos momentos, nos dio sopas con onda. Especialmente sangrante fue lo del primer tiempo, en donde nuestro “¿fútbol?” fue sencillamente esperpéntico, dantesco, nauseabundo. Es que no me quedo con nada, porque es que no hubo nada. Bueno, sí. Que mantuvimos la portería a cero. Por decir algo, vamos ….
La segunda parte, se mejoró algo el tema (muy poquito, ¿Eh? No se me vayan ustedes a emocionar), y, esta vez, nos dio para llevarnos el encuentro, gracias a un tanto tras un gilicórner que terminó centrando Luis Filipe y Saúl se anticipó a los porno-stars de los jugadores de Eibar y cabeceó de forma inapelable el balón a la red. Tan inapelable como ilegal, por cierto, que el fuera de juego fue, sencillamente, meridiano.
El Eibar siguió a lo suyo, desperdició una clarísima ocasión el vikingay de Pedro León, cruzando en exceso un balón que remató a portería cuando lo tenía todo a favor para anotar el empate, y tras salir Gameiro por el inoperante a la par que desesperante Torres, sirvió para que entre los dos franceses (especialmente brillante Griezmann) realizasen una gran jugada combinativa entre ambos para que Antoine pusiese el 0-2 en el marcador. Ver para creer. Al borde del final, Giménez salvó una tan pintoresca como clara ocasión local (tal y como fue su posición de mediocentro, que si, que vale, que robó muchos balones, pero digo yo que de qué cojones sirve mangarlos si luego no sabes qué pollas hacer con él, y ya saben que yo, dudoso, con Giménez, nada de nada). Daba igual. El Atleti salió a no jugar al fútbol, y a fe que lo consiguió. Eso sí, ojito. Con un despliegue de virtudes similar al de ayer, no vamos absolutamente a ningún lado, lo tengo claro. Campana y se acabó”.
 
Segunda crónica. Imagínense que, por un momento (Dios no nos haga nunca esa putada) tuviésemos el status de determinado equipucho de la capital de España entre los periolistas juntaletras de turno. Me juego el gaznate que hubiesen leído algo parecido a lo siguiente: “Gran victoria conseguida por el Atleti en el prácticamente inexpugnable campo eibarrés, frente a un equipo local que se empleó a tope, y que, aparte de la asfixiante presión local, los rojiblancos tuvieron que sobreponerse a disputar el partido en un campo que en su mitad del mismo se encontraba completamente helado. Es cierto que el equipo del Cholo no realizó ni mucho menos su mejor partido, pero así son los Campeones, y ahí radica principalmente su mérito: ganan hasta cuando juegan mal. El buen orden defensivo rojiblanco unido a la extraordinaria pegada de sus cracks, hizo que, al final, el Atleti se llevase los 3 puntos con total justicia, basado principalmente en el majestuoso planteamiento de Simeone, que desgastó lo que pudo al equipo eibarrés en la primera parte para luego, jugar magistralmente sus cartas y en una buena segunda parte, asestar 2 golpes mortales (uno de Saúl, en fuera de juego, pero que era muy complicado de ver, de hecho, ni siquiera ningún jugador local protestó nada, en una gran acción del laboratorio del entrenador argentino), y el segundo, protagonizado por la mágica “doble G”, que, una vez más, deleitaron a los presentes con una jugada maravillosa que pasará a los anales de la historia tanto por su complejidad como por su belleza. Ya lo saben, las victorias no se merecen, se logran, y el Atleti, vuelve a encontrarse a sí mismo y consigue realizar que sus victorias se conviertan en rutina. Así se traza la senda del Campeón.”
 
Hala. Quédense con la que más me mole. Mientras, me piro al Calderón silbando mi canción: “Dame 3 puntos, y llámame tonto, llámamelo ya, pero dámelos pronto”.
 
EL CRACK DEL PARTIDO:
Por parte colchonera, lo dejo vacío, y por parte local, el Eibar en sí mismo. Menudo mérito tienen los colegas. Ole sus pelotas.
 
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Dos de los que me encantaron en Las Palmas: Koke, completamente desaparecido en combate, y Sime (eternamente agradecido, Dami), que yo no sé si fue porque no se adaptó al puto hielo o qué, pero su banda fue un coladero constante en el primer tiempo. Vamos, al japo del Inui ese es que ni le vió. Virgen del amor hermoso …
 
ÁRBITRO: Gil Manzano.
Del nombrecito ya saben lo que opino, no voy a contar siempre la misma gilipollez en todas las crónicas, que se me cansan. Para mi hubo dos manos (una en cada área) la de Sime tan clara como involuntaria, mientras que la de un defensor eibarrés tras un saque de falta de Griezmann tan clara a la par que voluntaria. Y, por supuesto, el primer gol nos lo regala, está claro, pero ojo, que allí no se enteró ni el tato en la primera acción  tras conseguirlo Saúl. Ni el público local, ni los jugadores del Eibar, ni Mendilíbar, ni nosotros por la tele. Ni siquiera Monseñor Segurola. Absolutamente de primeras nadie supo que Saúl estaba en claro fuera de juego.
 
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 9 GRADOS).
Lo dejo como está, pero vamos … No. No me tiren de la lengua.
 
Y el martes, a rematar nuestro pase a cuartos de Copa. No deberíamos de tener problemas, pero bueno. Mejor que nos tomemos todos las cosas bien en serio. “En la liga y en la Copa, o encuentro internacional” …

4 de enero de 2017

Las Palmas 0 - Atleti 2. Nos pone la Copa.


Muy buen partido en líneas generales del Atleti, que lo que más y mejor hizo fue recuperar su propia identidad y sensaciones. Volvimos a ser el equipo decidido cuando tocó (hasta que anotamos el primer tanto principalmente), fuerte en defensa y en la presión (rascamos más de la cuenta, pero es lo que hay, queremos la Copa, el rival ya sabe lo que tiene que hacer si quiere derrotarnos), recuperamos a algunos jugadores despistados (importante que Griezmann vuelva a marcar, muy grato el descubrimiento de la progresión de Vrjaljko, y excelentes minutos de Juanfran en su auténtica posición de toda la vida, en esa en que cada partido que jugábamos frente a Osasuna en el Sadar era un auténtico martillo pilón el soportar sus embestidas como rival).  También mucho más nivel de Godín y especialmente Koke, que ayer nos dejó una serie de pases absolutamente geniales para nuestra rutina.

Hay cosas que mejorar, por supuesto. Siempre hay cosas que mejorar. Y, una de ellas, me resulta especialmente importante: Gameiro. Sus movimientos siguen siendo cojonudos. Sus desmarques, también. Es veloz como el solo. Pero tiene un atolondramiento final francamente importante. Koke le puso una clarísima al poco de empezar el encuentro. Su control con el pecho, lamentable. Poco después, también se plantó solo en el área canaria, en una jugada de esas imposible en las que el equipo local intenta sacar el balón sin importarle situación ni estado (en plan Robert Duvall en Apocalipsis Now, vamos). También estuvo horrible el francés, chocando su remate frente a un pobre defensor canario. Curioso equipo Las Palmas, por cierto: cuando ataca, no me parecen malos peloteros, siempre comandados por ese personaje de Narcos llamado Roque Mesa. Sin embargo, cuando defienden, me desesperan. Blanditos como monjas ursulinas, y empecinados en sacar el balón controlado aunque estén siendo presionados por 300 atacantes contrarios. Ayer el Cholo le dijo a Setién: “tu tranki, soba el balón todo lo que quieras. Eso sí, el partido será para mí”. Dicho y hecho.

A los 22 minutos llegó lo que se andaba mascando todo el rato, el tanto del Atleti en un buen disparo de Koke tras aprovecharse de un rechace, en el enésimo acercamiento de la dupla Vrjaljko-Juanfran previo.

Las Palmas quiso reaccionar, y, al borde del descanso, tuvo una Asdrúbal en una buena dejada de Jonathan Viera (excelente pelotero, todo clase el chaval), pero la pelota se plantó en horario local y llegó una hora antes.

La segunda parte comenzó prácticamente con la mejor acción del partido: maravilloso cambio de juego de Koke, excelente control y centro posterior de Vrjaljko (ayudarme a poner un mote a este menda ya, por favor, su puta madre el nombrecito), dejada de cabeza de Gameiro a Griezmann, y cabezazo a puerta vacía de nuestro crack para poner el 0-2 en el tanteador, y medio sentenciar la cosa.

Debió de aprovechar otra posterior de Gameiro, que solo, solito, solo, la volvió a mandar a Senegal, lo menos. También tuvo otra Griezmann, en otra excelente combinación rojiblanca, y una final Correa, que la mandó también a Senegal (pesaítos con el tema). El Cholo experimentó con Giménez como pivote, con el mismo resultado que el peinado del uruguayo. No me gustó excesivamente el invento (y eso que ya saben que soy de los que andan alineados con el chaval).

Daba igual. El Atleti se ha encontrado a sí mismo, y eso es lo más importante. Está claro: nos pone la Copa.

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