10 de marzo de 2025

Getafe 2 - Atleti 1. El Atleti que no queremos ver.

 

Lo mejor de la semana, sin duda, fue la bajada a la puta cuadra el pasado martes. Se convirtió en el momento más divertido de todos (sin ser, por otro lado, lo salvajes que fueron mis anteriores en mi época más moza, está claro que siempre cualquier tiempo pasado fue mejor) En realidad, poco o nada tuvieron que ver, pero bueno, yo me lo pasé muy bien, y es lo que importa. La animación fue sencillamente bestial, acallando sin piedad a la esperpéntica afición mandridista, aunque hay que reconocerles que divertidos son (impagables las risotadas de la peña en su intento de desplegar su tifo, sin conseguir no cargárselo finalmente, la torpeza tiene un nombre, Grada Flan on TifoRompers Tour). Por el contrario, el estadio confirmó todas mis sospechas: es más feo que mis pies. Sus gradas por dentro están llenas de una serie de extrañas tuberías metálicas que da hasta miedo golpearlas, no sea que contengan gases o vaya usted a saber el qué. Lo del techado del césped no me convenció para nada tampoco (parecía que iba a ver un partido de tenis Nadal-Federer más que un derbi). La calefacción, con el whisky de Don Darío ya me sobró, y lo único medio destacable es lo del marcador ese que completa toda la esfera del estadio, que eso sí que anda conseguido, lo reconozco. ¿Conclusión? Lo que siempre pacha con esta peña: mucho ruido, pocas nueces.

 Para colmo de males, nos pusieron una linda red … ¡Negra! (no la podían poner un color clarito y lo más fina posible, no) con lo cual resultaba cantidad de incómodo ver el encuentro. En cuanto al partido en sí, pues ya lo vimos todos: si a los 3 minutos ya vamos palmando un encuentro de este tipo, chungo cubata. Y menos mal que Julián se sacó de la nada el golazo antológico que clavó, que si no. Una lástima, eso sí, encajar el gol en la segunda parte, cuando mejor estábamos jugando. Al final, a rezar, y a marcharnos vivos de allí. ¿Conclusión? Eliminatoria sumamente complicada, pero no imposible. Dicho esto, personalmente, me marché no triste, pero sí decepcionado con el rendimiento del equipo. Le tenía una fe enorme a nuestra victoria en su puto Santuario. Me tocará seguir rezando.

 

Vayamos a lo que interesa ahora, y que hay que olvidar cuánto antes (máxime, por lo que se nos viene encima). El esperpéntico partido frente al Getafe. Y eso que el primer tiempo fue una lucha frenética, un auténtico duelo de jabatos, una batalla encarnizada. Si. Estáis leyendo bien. Cometí el error de papear a las 13 h., con tal de ver el partido plácidamente, y según se fue desarrollando esta primera parte, me vi envuelto en el más encarnizado duelo de titanes entre mi mente, que, pobre ingenuo de mi, deseaba a toda costa ver “eso”, y mi cuerpo, mucho más inteligente, poderoso y sabio, que no paraba de lanzarme mensajes que disfrutase de una plácida siesta, y me olvidase de ese bodrio sin sentido. Y así me fue durante este apasionante espectáculo desarrollado. Cabezada va, cabezazo viene. Si hubo algún tiro a puerta por nuestra parte, solo recuerdo uno del turista francés desde dentro del área, que se fue desviado sobre la portería de Soria. Me sobresaltó en una de mis múltiples cabezadas sin sentido, un remate de Uche más solo que la una, de cabeza, desde dentro del área, que atajó sin mayor complicación Oblak, casi al borde del descanso, y creo no haber soñado tampoco con que De Paul acabó tocado este glorioso primer tiempo. Si hubo algo más, ya me lo cuentan ustedes, pero vamos, que tampoco les quiero hacerse esforzar en exceso. Es más, solamente el intento de recordar semejante bodrio me parece de una crueldad intolerable.

 

En el descanso, fui para el baño y aproveché para lavarme la cara como unas 500 veces, no sé muy si para espabilarme, u olvidarme del horror soportado. Y pareció, al menos, que el Atleti salió algo (y cuando digo algo, digo eso … “algo”) más decidido para llevarse el partido y tal. Pero que vamos, ocasiones de gol, jugadas más o menos hilvanadas y demás, pues me las contáis vosotros, si eso. Yo debería de estar en plan negativo total y seguí sin encontrarme algo para llevarme a la boca. Menos mal que en el 75, vino el “penalti”, Sorloth transformó a la perfección, y cuando, al menos, ya parecían los 3 puntos en la buchaca, todo más o menos controlado y pensé que este encuentro no se nos escapaba … Ja, Tomi. Ja, ja, ja, y más ja.

 

El Getafe, con un fútbol arcaico a más no poder, cierto, pero derrochando, al menos, pelotas y corazón, nos embotelló miserablemente en nuestro área, los nuestros pasaron a un estado mental de absoluto caos descontrolado, para colmo se sumó la expulsión de Angelito, y la siguiente jugada, a falta de 3 minutos, se convirtió en el gol del empate local, en un extrañísimo doble remate de Arambarri que batió al atónito Oblak. ¿La defensa? Estaría de putas, supongo. Otra cosa ...

 

¿Un punto? Pues bueno está, que diría aquel. Calla, Tomi, calla de nuevo. JA, JA, JA, y MÁS JA. Un balón que  remata un tal Rico desde Lima, Arambarri se lanza para desviar dicho disparo, y el 2-1 en el marcador. No vi más, y no quiero comentar mucho más al respecto, porque necesito recuperarme como sea para el miércoles, y, de momento, no llevo buen camino para conseguirlo.

 

Y oigan, con el Leganés es verdad que perdimos, pero eso sí que fue un accidente de verdad, y no tuve que achacar nada a casi nadie (el puto penalti del turista, lo único). Pero oigan, lo de ayer … Yo creo que todos estaremos de acuerdo en que, al menos, no es el Atleti que queremos ver. Yo casi que diría que no, desde luego.

 

Árbitro: Cuadra Fernández.

Se rompió la magia de mi árbitro talismán, encima, y conste que no será por el hombre, que hizo caso al mono borracho con la escopeta del VAR y pitó un macabro a la par que siniestro penalti en contra del Getafe. Y también acertó en no expulsar a Angelito inicialmente, porque esa acción es una amarilla de toda la vida, pero como ahora se lleva el fútbol de fotogramas, de diapositivas, y demás, pues gente, si queréis las vais enmarando también y os decoráis la habitación y todo con todas ellas, producto de este fútbol de mierda que, parece  ser, tanto os apasiona,  y en el que ahora los términos como que golpee un balón en la mano, se dispute un balón aunque se llegue un poco tarde en dicha disputa y demás, son todo ya penaltis, y todo rojas y amarillas por tutiplén. El fútbol de ahora que tanto os gusta. Os lo podéis quedar enterito para vosotros. Es una auténtica vergüenza la colección de disparates que nos andamos tragando. Barra libre, pues…

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

El retorno de Thomas Lemar, inclusive por encima de la entrada del propio Connor Gallagher, que vaya usted a saber qué mosca le habrá picado ahora a Don Diego Pablo Simeone para realizar tal ataque de histrionismo sin parangón. Memorable actuación la del bueno de mi tocayo, en una auténtica genialidad por parte de Don Diego Padre


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Venga, que me voy a acostar, va …


TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-2 GRADOS).

Bajo 3 grados, y den gracias que, como ya les he indicado, ando en pleno auto-proceso de rearme de convencimiento para lo del miércoles, que si no …

Pasado mañana, tendremos que morir.  Y habrá que confiar. Y tendré, en estos 2 días y medio que quedan, el repasarme en mi cabeza los grandes momentos épicos que, es cierto, nos ha dado la muchachada  en esta misma temporada. Y seguiré pensando que es una puta bendición que no tenga tiempo ni de soltar una lágrima siquiera tras el bochorno de ayer, porque ya estoy metiéndome poco a poco en la batalla del miércoles. Y no soy nada optimista al respecto, pero también recuerdo que no lo era el pasado año en nuestra eliminatoria frente al Inter, y mi Hermano Don Maxi me comió el tarro en la previa de que se iba a conseguir (y lo consiguió el pibe y todo). Así que eso, Hermano. Caliente, que pasado mañana tiene curro conmigo … “Vamos, Atleti, vamos … FORZA ATLETI ALEEE” …

 



3 de marzo de 2025

Atleti 1 - Athletic 0. Un día de lluvia en Madrid.

 



Menudo día de lluvia que hizo el pasado sábado en Madrid. Lluvia, además, de la que me gusta: constante, uniforme, de la que no te impide pasear ni disfrutar de una jornada invernal. Es curioso cómo uno con la edad va cambiando de gustos sobre determinadas cosas, y una de ellas es la del tiempo. De jovenzuelo, me apasionaba el verano, y odiaba el invierno con todas las fuerzas de mi alma. Ahora es todo lo contrario: le encuentro mucho encanto al invierno, y sin embargo, lo que me desespera profundamente es el dichoso calor tropical. Supongo que serán circunstancias de la vida.

 

Claro que, para lluvia, de fútbol, y de goles, fue la que hubo en el partido de Copa frente al Barcelona en Montjuic. Qué espectáculo tan vibrante, desequilibrante y vertiginoso fue dicha jornada. Tuvimos la eliminatoria camino de salir con ella medio sentenciada, sin embargo, pudimos habernos ido con la eliminatoria completamente perdida también, para que, al final, haya quedado todo en el aire del último partido en el Metropolitano de la edición de la Copa en la presente temporada. No me quiero ni imaginar el ambientazo que va a haber ese día en nuestro Templo. Dicho encuentro pareció como cuando 2 boxeadores se lían a guantazos, golpeándose el uno al otro, sin seguir ningún tipo de regla, sino disfrutando del arte de zurrarse y a ver quién besaba el cuadrilátero antes, los dos sangrando a borbotones, a la par que disfrutando como enanos. Un partido para sentirse privilegiado, una vez más, de haberlo vivido y de que nuestro equipo haya sido protagonista del mismo. Un partido de los que hablaremos en unos años recordándolo con ese deje inigualable de quién ha disfrutado de una comida sin igual, o de un buen vino del que en raras ocasiones probará, precisamente para eso, para deleitarse más en el sabor del mismo.

 

Y con estos condicionantes, se presentó el Athletic en Madrid (que no de Madrid), equipo que llevaba invicto desde Octubre, ojo. Era su gran ocasión de apuntarse a la fies de, por qué no, disputar el título como el que más. Y, aunque no haya conseguido la victoria final, sí que demostró que, al menos, de seguir con esa progresión continúa a la par que constante que va llevando dicha institución, tanto deportiva como socialmente hablando, va camino de formar parte del Club de los elegidos. Tienen muy buena pinta los vascos, un entrenador fantástico (y que me cae de cine), juventud y muy buenos peloteros que se sienten identificados con el Club que representan y creen en lo que andan haciendo. En ese aspecto, se parecen mucho a nosotros, por eso les anda yendo tan bien.

 

El partido fue bastante igualado a la par que disputado por ambas escuadras. La primera gran ocasión la tuvimos nosotros, a los cuatro minutos de juego, en un remate de cabeza que se le fue alto a Le Normand, tras gran asistencia de Opá Galán. Respondió, sin embargo, el Athletic, en un mano a mano de Iñaki Williams, que sufrió de nuevo esta vez en sus propias carnes cómo se agranda la figura de Jan cada vez que tiene enfrente un uno contra uno. Paradón total.

 

A los 17, esta vez fue el famoso escritor-filósofo Iñigo Ruiz de Galarreta el que remató a bocajarro un balón que quedó suelto en el área, pero que bloqueó a la perfección un Lenglet siempre perfectamente colocado y que supo leer fantásticamente el partido. Poco a poco, los del Bocho se fueron haciendo con el control del juego, mientras que el Atleti intentaba contragolpear con la furia de Giuliano, pero Unai Simón anduvo atento al quite.

 

Ya al borde del descanso, un error en la entrega atrás de De Paul se convirtió en una contra bilbaína conducida por Berenguer, la cual de nuevo Iñaki Williams desbarató, mandando su remate al lateral de la red. Sorloth, por su parte, pudo haber inaugurado el marcador en un cabezazo que le sacó Vivian bajo palos, y la cosa terminó en este primer tiempo con otra buena acción de Berenguer. Como ven, partido muy igualado, en el que quizás el Athletic, a los puntos, nos genero mejores situaciones de gol. Con el marcador inicial nos fuimos al descanso (que no a la ducha, porque seguía siendo continúa y constante la lluvia sobre el césped del Metropolitano).

 

La segunda parte fue aún más disputada y emocionante que la primera. Al cuarto de hora de la misma, el Cholo movió la Choctelera en forma de cambios: salieron al terreno de juego Llorente, Gallagher y Julián Álvarez, y los 3 resultaron mortales de necesidad para la escuadra bilbaína.

 

Un poquito después, otro nuevo remate inocente del bullicioso Berenguer sobre el gigante de Don Oblak, y la siguiente jugada, llegó el ansiado gol para nuestros intereses. Gran inicio de acción atacante de De Paul, que vio el desmarque por banda de Llorente, éste, a su vez, el siguiente desmarque en velocidad  de la Araña, al primer toque (tic), tac (control orientado, Don Julián entró en acción), toc (remate a puerta), y estupendo golazo para nuestro ya cada vez más selecto paladar. Un gol de bandera, y el Juli suma, sigue y entusiasma casi a la par.

 

En el 73 pudo poner la sentencia final Marginal Correa, pero su remate lo rechazó a córner Unai. Y en el 75, se nos apareció San Don Vicente, San Don Luis y San Dios de los desamparados, porque, tras una falta lateral de los “papuchis babeantes” desde el flanco izquierdo, Prados remato al palo, el balón le cayó pintiparado otra vez a Iñaki Williams, que disparó tan a bocajarro y lo vio tan claro que se llenó de balón, éste salió despedido con una violencia inusitada del larguero, y aquí paz, y después mierda … Mucha mierda la que tuvimos, para qué lo vamos a negar.

 

Estos minutos finales fueron un auténtico suplicio para nosotros (ojito, que veníamos de un esfuerzo soberano en Barcelona, apúntenlo también, por favor), y por si no quieres larguero, toma, 3  tazas, porque en el 83, en otra excelente jugada de la ingeniería de Don Ernesto Valverde, de nuevo Iñaki finalmente remata de nuevo, el balón rebota en Nahuel, y se estrella de nuevo en el larguero. ¿La suerte del C…? Bah. Prefiero no terminar la frase.

 

Y con el corazón saliéndonos ya prácticamente por la garganta, y tras una eléctrica acción defensiva de Gallagher que puso en pie a todo el Metropolitano, se acabó este durísimo partidazo, lleno de tensión, lleno de pasión, lleno de furia, y lleno de lluvia … Lluvia de agua, pero, sobre todo, de ilusión desbordaba Rojiblanca sobre el cielo de Madrid.

 

 

Árbitro: Gil Manzano.

Se debió de tomar la medicación a tiempo, porque hizo un arbitraje rayando la perfección, e, inclusive, leyendo fantásticamente bien la ley de la ventaja y todo, haciendo que el juego fuese más  fluido aún de lo que fue. Nada que objetar esta vez.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues habría que dárselos a todos, porque son unos auténticos legionarios del Calderón y del Metropolitano juntos, pero me voy a quedar con la dupla Le Normand-Lenglet, especialmente este último que lleva una temporada, salvo el grosero error de París, prácticamente impoluta. Defensa que lee perfectamente el fútbol, tanto ofensivo como defensivo, y que, encima, sabe que el baloncito es redondo y tal con los pies. Me tiene muy enganchado el gabachín (eso, por no hablar del Cholo y su inconmensurable labor de recuperar jugadores que parecían en el completo ocaso de su carrera, claro).




LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Sin ser algo que me preocupe tampoco en exceso, pero hombre, sí que me toca un poquito los pies el visceral odio que desprenden hacia nosotros buena parte de esta gente del puto Bilbao. En esta vida, hay que siempre saber estar y tener en consideración los detalles que suele tener y ha tenido siempre el Atleti con respecto a ellos, detalles que lo único que les provocan es el más profundo de los desprecios, por lo que veo. Pues nada, ladran, luego cabalgamos.


TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 1 GRADO).

Partido muy importante, si, pero de absoluto obligado cumplimiento al disputarlo en nuestro páramo glacial favorito, así que no se mueve, y se queda con el gradejo positivo que miren qué mono (con perdón) queda y todo, oyes.

 

Y mañana, voy a rejuvenecer un buen puñado de años y en la Plaza de Castilla me voy a plantar, para conquistar esa zona inhóspita y desagradable como el nuevo Hipercor ese que han inaugurado por Chamartín. No tengo ninguna duda de que vamos a salir con la eliminatoria bastante encarrilada a nuestro favor (y no suelo ser amiguito de lanzar las copas de champlán al vuelo previamente). Ya verán, será otro día de lluvia en Madrid … A la cuadra, por la Castellana …



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