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25 de mayo de 2021

Todos saben quién es el Campeón.


La cosa empezó allá por finales de Septiembre de este año. Recibíamos a un Granada que, si mal no recuerdo, andaba líder, mientras nosotros empezábamos con la lacra de tener 2 partidos aplazados por aquello de haber acabado la temporada más tarde de lo normal. Comandados por un Joao Félix pletórico, bastó que Luisito Suárez jugase un ratito y anotase los dos primeros chicharros con la rojiblanca puesta. Ni más ni menos que seis chicharros les clavamos. Como para no ilusionarse uno. El Despacho reventaba de ilusión.

Continuamos en Huesca, en un encuentro en el que el equipo, sin haber dado mala imagen ni mucho menos, siguió alimentando esa extraña leyenda de que los recién ascendidos, en su casa, no terminamos de rematarlos casi nunca.

El siguiente rival fue el dichoso Vila-Real, en un partido, por qué no decirlo, malo de solemnidad. Un empate a nada, que empezaba a servir para que las huestes más inasequibles al desaliento empezáramos a sospechar que esta nueva temporada iba a ser de nuevo un vía crucis particular, en el que llegaríamos al siguiente año probablemente sin apenas aspiraciones ligueras no de Campeonar, sino de lo que hay que exigirle siempre a nuestro equipo: estar ahí.

Después vino el bodrio también de Balaídos, sacado con mucha mejor nota de lo que realmente mereció el equipo. Luego vino el Betis, en un encuentro conseguido ganar con relativa tranquilidad. Y de ahí a Pamplona, lugar en el que Joao seguía de dulce y Torreira se estrenaba con la espantosa equipación amarilla de accidente de tráfico con la que hemos disputado esta temporada un número bastante despreciable de encuentros.

Seguimos para bingo, porque el siguiente partido fue contra otro sorprendente líder del Campeonato de Liga, el Cádiz. Sin embargo, no dimos opción alguna al equipo de la tacita de plata, y le masacramos 4-0 sin piedad. Joao Félix seguía de recital en recital, mientras que Luisito, a lo suyo. Y marcar, y marcar, y volver a marcar.

Vamos ya por noviembre, y el primer miura de verdad visita el Metropolitano: el Barsapasta. Suárez no pudo jugar (muchos vimos la sombra alargada de Caminero tras su ausencia, cómo somos los Atléticos de retorcidos a veces, madre) y en una contra en la que Ter Stegen salió a saludar a las gaviotas (en el páramo ese cualquier cosa se puede uno encontrar), el gran Carrasco se llevó el balón de espuela, esquivando al estupendo por otro lado guardameta alemán y consiguiendo el 1-0 definitivo. Ojo, que la cosa parecía seria. Muy seria.

Después nos vamos al siempre complicado Mestalla, en el que un autogol ché nos da 3 puntazos de oro. Nos deshacemos del Pucela en casa, con la gran noticia de que Lemar empieza a reivindicarse en el jugador que (¡Al fin!) el Cholo ha logrado que saque de dentro ese talento que siempre se le ha presupuesto tener.

Seguidamente, nuestro rival más encarnizado se deshace de nosotros con relativa facilidad en ese campucho de entrenamiento en el que a los señoritos se les permite jugar y hacer lo que les venga en gana, solo faltaba. Y vino el Elche, contra el que se disputó un partido estupendo, con un Llorente estelar. Y a continuación otro punto de inflexión en el Campeonato: visitamos Donosti, con una Erreala lanzada, y en la que el Atleti disputó uno de los mejores encuentros de la temporada.

Seguimos en casa frente al Geta, que, como buen vecino que es, siguió con su maravillosa costumbre de no hacernos siquiera un solo tanto desde la llegada de Don Diego Pablo, si mal no recuerdo. Y nos fuimos a Álava, en donde vencimos en uno de esos encuentros en los que a uno se le empieza a poner una cara de Campeón que no se puede aguantar, con el tanto en el 91 de Luis Suárez y con un gol previo de Marcos Llorente de esos en los que se fue hasta del alcalde de dicha localidad.

Otro punto de inflexión fue la primera bola extra conseguida frente al mejor Sevilla de toda su historia, en un partidazo de poder a poder. Y nos fuimos a Eibar, en el que Luis Suárez devolvió en el minuto 90 la frivolidad que tuvo Dimitri (portero local) en anotar su tanto también de penalti. Y recibimos a un batallador y respondón Valencia, al cual tuvimos que remontarle en un segundo tiempo pletórico.

Y viajamos a Cádiz, en dónde conseguimos 4 tantos fuera en un partido de esos locos que tanto desesperan a mi hermano el Sr. Mármol. Y agotaditos perdidos, también remontamos frente a un Celta motivadísimo ante la visita a casa del Líder, pero finalmente una desgraciada jugada postrera hizo que se nos escapasen 2 puntos de nuestro hogar.

Y nos fuimos de viaje a saludar a la estupenda gente de Granada, llevándonos de nuevo los 3 puntos. Y se acabó el placentero viaje, porque llegó nuestra peor pesadilla, el puto Levante. De nuestra segunda bola extra logramos rescatar un punto, al que le dimos por válido (fallando Correa un gol de esos que solamente él puede fallar, aunque lo compensó más tarde, vaya que si lo hizo). A los 3 días, otra vez de nuevo a ver la geta a estos. 343 remates a puerta, dominio total y absoluto, penalti previo a Oblak en la jugada del 0-2, que anotaron ya en el descuento y sin portero. Qué hartura de equipo, qué pesados son y qué de ganitas que les tengo. Les he pillado un gato que no puedo con ellos, y es que tampoco lo quiero evitar. Por cierto, en todo lo que quedó de temporada …Un partido lograron ganar. Uno. Sin comentarios.

El panorama se planteaba de manera siniestra, porque nuestro siguiente rival eran los putos azulejeros en el Madrigal. Afortunadamente, sacamos casta de Campeón de nuevo y vencimos un encuentro que en cualquier otra temporada hubiésemos palmado sí o también.

Y llegaba el derbi, y el Atleti hizo 60 minutos de cine, y metió otro chicharrazo Luisito, pero los de la flor en el culo, siempre la han tenido, y siempre la tendrán. Y al final el narcotraficante del Benzema igualó el marcador cuando no había tiempo apenas de nada más. Y mientras tanto, los rivales se nos acercaban cada vez con más agobio e insistencia. Y palmamos 2 puntos incomprensibles también en Getafe (aunque el equipo lo dio todo). Y Oblak obró el milagro del Alavés cuando en el 88 atajó un penalti a un jugador vitoriano. Y nos dimos un rulo por Sevilla, durante el cual metimos a los palanganas en la lucha por el Campeonato y contemplamos una de las imágenes de la temporada en Heliópolis, cuando el Cholo, al final del encuentro, abrazaba a la par que consolaba a un desconsolado Correa cuando Bravo le había sacado lo posible y lo imposible.

Y menos mal que antes, dentro del todo guirigay este de Liga que ha habido, habíamos sacado otra bola extra que teníamos en el tintero por la puta Filomena frente al Athletic en el Metropolitano. Y nos deshicimos del Huesca en otro de esos partidos revueltos entre semana.

Y llegó mi bajón total tras creer mi vida perdida en la derrota de San Mamés. Y varios Hermanos míos me agarraron de la pechera y me dijeron que de tirar la toalla nada de nada, que el Atleti era el que me había elegido a mí, y no al revés, y que no había más vuelta de hoja al tema. Y cuando pensé que el Barsa nos pasaría como un trolebús, cuesta abajo y sin frenos, resulta que naranjas de la china. Y fuimos a Elche, y en otro encuentro en el que debimos de golear, sufrimos lo imaginable e inimaginable para conseguir los 3 puntos, tras errar los ilicitanos un penal que se estrelló en el palo en el noventa y muchos. Y el Atleti antes había masacrado al Eibar en el Metropolitano, dejándole bien claro cuál iba a ser su destino final en este viaje. Y nos fuimos a Barcelona, y el equipo dio la cara, mereció ganar, dejó algo más que hechuras de lo que ha sido finalmente, mientras que nuestros adorables vecinos no tuvieron pelotas para pillar un liderato que puede que hubiesen conservado hasta el final de los finales.

Y vinieron con ganas los mozalbetes de la Erreala, los cuáles en la segunda parte, nos lo pusieron de corbata, tras realizar un primer tiempo épico el Atleti. Y cómo olvidar este penúltimo partido frente a Osasuna. De nuevo el destino jugó con nuestros corazones, con nuestros sentimientos, con nuestras emociones.

Y llegó el final, y vencimos en Pucela, partido que, por supuestísimo, empezamos palmando de nuevo. Y remontamos con la magia de Correa (el gol es una auténtica joya, por todo, de esos que no vamos a olvidar jamás), y la decisión de Luis Suárez. Y si, señores, somos Campeones.  Y no puedo dar que dar las gracias a mi equipo por hacerme la persona más feliz del Universo. Y celebramos, y celebramos, y volveremos a celebrar. Porque no hay nada más grande en este mundo para un bufandero descerebrado que ganar una Liga. Nada tiene más mérito. Nada te agota más. Nada disfrutas tanto. Nada lo vives de igual forma. Y casi que me ha dado igual este año no haber podido ir al campo, ¿Saben? He descubierto El Despacho, lo he acogido casi como mi segunda casa, me han admitido maravillosamente bien, y del buen ramilllete de partidos que he visto allí, solo he palmado uno, aquel psicotrópico frente al puñetero Levante.

Me duele la garganta, me duelen un montón los brazos, palmé el móvil en la celebración, hubo algún pequeño y desagradable incidente al final, pero nada me va a hacer olvidar todo esto, porque cada día que va pasando,  ando todavía un pelín más contento que el anterior.

Muchas gracias por haberme aguantado toda esta temporada, Hermanos.  Que si … Que quedan las putas notas finales, lo sé (resultado definitivo del Todopoderoso Termómetro incluido). Y lo van a tener, no desesperen. Pero ahora mismo solo importa una cosa. Todo el mundo sabe quién es el Campeón. ¡Aúpa Atleti!

        

6 de diciembre de 2020

Atleti 2 - Valladolid 0. No es el que lava más blanco.


¡Puaj! NI de coña. Nunca será el más limpio. Es el que lava mejor. Ese es el mejor detergente. El blanco, por las huestes del Manzanares, jamás será el color más impoluto, ni el más puro. Es sinónimo más bien de putrefacción, de excrementos, en definitiva, de lo que son. Pero tranki, tiempo habrá ...

 

Amaneció el Metropolitano con un  tono azul-morado de lo más preocupante. Parecía difuminado, fácil de limpiar, pero era un tono constante, continuo, difícil de pulir. Muy esparcido por todo el terreno de juego. Sin demasiada intensidad, pero abarcando hasta el último rincón del mismo.

 

Traduciendo, que es gerundio: el primer tiempo, de hecho, fue un tostón sumun. Uno de esos tantos partidos que hemos contemplado a las huestes del Cholo temporada va, años anteriores padecimos. Fútbol control, sin tener muy claro sin saber ni a dónde va uno, ni hasta qué punto quiere llegar. Añádanle que, servidor de Dios y de Don Luis Aragonés, venía de degustar un delicioso cuchifrito de cabrito (ya saben, de lo que se come, se cría), con su hermano carnal en el homenaje que cada vez hace a su Santa Madre mensualmente (me da igual el tiempo que pase, cada día te echo más y más de menos, siempre, siempre en mi corazón) tiene como consecuencia que agradeció enormemente el horario en la disputa del match en cuestión. Al menos, me dio margen para dar 2 cabezadas en condiciones, caramba.  Probablemente, si hubiese sido a las 16 h., a duras penas le hubiese costado mantener las pestañas despegadas viendo semejante espectáculo. Sin pasar apuros en exceso, cierto, pero la muchachada del Cholo y frotaba, y frotaba, y frotaba sin cesar, sin conseguir que el dichoso tono blanquivioleta se fuese de su magnánimo tapiz cuidado hasta el más ínfimo detalle. El objetivo era claro: disolver de la manera que fuese dicha tonalidad en cuestión.

 

En la segunda parte, sin embargo, Don Diego Pablo Simeone encontró su VIP Express en cuestión: un buen chorro del mejor detergente (Koke), un toque perfumado de suavizante incorporado (Joao Félix), y el mejor disolvente posible, el más directo, el mejor desequilibrante: Llorente. ¿Conclusión? La fórmula funcionó.

 

Dicho y hecho. Majestuoso pase de escuadra, compás y cartabón de Marquitos Llorente sobre la profundidad del inagotable al desaliento Trippier, no menos precisa asistencia del Peaky Blinders delineante de San Blas sobre el área pucelana, Luis Suárez que no llega por un mate, pero el desconcertante Lemar, ese sujeto que no sabe uno si va o si viene, esta vez, sí, llegó,  consiguiendo adelantarnos en el marcador y logrando quitarnos ese medio estado de ansiedad en el que nos encontrábamos al frotar sin cesar con el ánimo de que el césped quedase con su tono original: el brillante e impoluto rojiblanco en cuestión. No era fácil ese tanto, no. Pero Lemar frotó muy bien.

 

Poco después, otra fenomenal asistencia de Trippi, transformó en el tanto definitivo Llorente, en un gol lleno de talento, fuerza, velocidad y desequilibrio. Otro sensacional chicharro, para qué nos vamos a engañar.

 

El propio Llorente se encargó de demostrar el cuchillo afilado en el que se ha convertido para la muchachada poco después, en un posible tanto que lamió el palo, el Atleti terminó de dar brillo al encerado, y al final nos quedó un escenario imputo, brillante y resplandeciente rojiblanco. El Vip Express del Cholo funcionó. No hagan caso a imitaciones. El que lava más blanco, no es el mejor. Vean, si no, lo resplandeciéntemente rojiblanco que quedó el tapiz del Metropolitano en la mañana de hoy. ¡Qué bello es vivir!

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Hermoso ha pasado de ser el niño bonito venido de Sarriá, a convertirse en un auténtico guerrero del Cholo. Su mirada antes era angelical, casi de postal Navideña. Ahora ya no hace prisioneros. El menda sale concentrado, no conoce amigos ni enemigos. Es un espartano del Cholo, y cada día va creciendo más y más. Savic le aconseja con su firmeza y buen hacer. Trippier no se cansa de correr y correr (hay peña que me dice que aún lo sigue haciendo en el césped del Metropolitano, párenlo ya, por favor), a Lemar se le está quitando el careto de fumeta jamaicano para convertirse en fundamentalista Choliano. Pero lo de Llorente es brutal. Lo tiene todo: entusiasmo, velocidad, fuerza, preparación, gol, dedicación y garra. Dicho esto, cuidadín, no se me haga ilusiones nadie. Ya conocí y sufrí en primera persona la traición de su padre, y dicen que, de tal palo, tal astilla. Ojo avizor, pues. Pero ya comentado lo expuesto, un hijo no tiene el por qué seguir la senda del viejo. Por mucho que su entorno vikingoidal sea peligroso (que lo es). No soy nadie para recomendar nada. Reitero, no se me entusiasmen con él. De momento, es hora de disfrutarle, y aguardemos acontecimientos …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Vitolenco, Vitolenco, vete a tocar el violochelenco. Por favor …

 

ÁRBITRO:

González Fuertes (¿Y éste quién coño es?). Le sacó una tarjeta psicodélica a Vitolonchelenco, lo cual, francamente, no sé si es beneficioso o perjudicial para nuestros intereses hoy en día. Bah … Corramos un estúpido velo.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 5 GRADOS).

 

Ayer, casi a horas intempestivas de la noche,  recibí ciertas recomendaciones de parte del portavoz del temido, a la par que temible, Clan de los Rasos, de que debería de subir dicho parámetro sí o sí. Afortunadamente, no lo voy a negar, el Termómetro atendió tal recomendación, cierto es, la masculló, analizó con el rigor e independencia con el que le caracteriza, tal atropello, tuvo a bien consideración de la misma, pero, con la misma pulcritud, claridad de exposición de ideas y de fundamentos rojiblancos, dictó la siguiente tendencia: “Ganar en casa al penúltimo de la Liga no merece ni siquiera reunión posible por tan excelsos miembros de dicho Comité, por lo que rogamos tengan a bien no volver a molestar jamás en pintorescas circunstancias, a saber, partido de obligado cumplimiento, NO-SE-TO-CA”.

 

Y el miércoles, no es una final, que va … Esa es una majadería inventada por perdedores y que, aparte, nunca sale como quieren. Una final es otra cosa. Hay que hacer mucho  tour para conseguirla. El miércoles, eso sí, es el todo y nada en post de seguir haciendo el Camino de Santiago para conseguir eso que realmente puede llegar a serlo. Por juego y por ocasiones, en esta Champions, nos merecemos esta oportunidad. Pero, dicho esto, si no somos capaces de empatar siquiera con el Salzburgo (y ojito, que el partido nos va a costar sangre, sudor y, probablemente, lágrimas), pues no pasará nada, porque, a diferencia de otras temporadas, no andamos ahora mismo a 12 puntos de los de siempre. Inclusive, yo  diría más, con alguno que otro, es más que al revés. Así que a tope, Hermanos. Siempre a tope. La Champions está muy bien, sí, pero la Liga es la vida … “Siempre estaremos, tu eres mi vida, lo que más quiero” ….

               

21 de junio de 2020

Atleti 1 - Pucela 0. El revisor hizo justicia.


Tuvimos que tirar de revisor, efectivamente, en este viaje a nadie sabe dónde, y en el que había extraños intrusos ocupando nuestro lugar habitual en el tren. Comprobó los billetes, vio que, efectivamente, algún aparcacoches desdentados de por ahí abajo y demás fauna, habían ocupado nuestro asiento reservado ya con antelación, y actuó en consecuencia.

El primer tiempo fue bueno. A mi los míos me gustaron. Lo que pacha es que el Pucela es como desayunar un bocata de mantecados después de una noche de jarana, en la que uno se fuma y bebe a Dios por los pies. Sencillamente indigerible. Pero ole sus productos navideños. No me extraña que no pasen apuros en mantenerse en primera. Por lo que les vi ayer, al menos, se lo merecen.

En dicho periodo, el Atleti lo hizo todo por seguir los fundamentos futbolísticos que todo equipo debe de mantener: juego por bandas, paciencia, control, intensidad y momentos de buen juego. Pero ojito, que el rival tuvo 2 zarpazos de cuidado: uno especialmente de un tal Matheus que tuvo más peligro que cualquiera de nosotros dándose un rulo alegremente en un mercado de pescado de Wuhan (putos chinos come tortugas sin aliñar), cuando se quedó más solo que la una delante de nuestro OblaCrack, y la cruzó en exceso, y otro anterior de Waldo que tiró desde Afganistán, y obligó a OblaCrack a lucirse más de la cuenta. El mérito del eslovaco en este partido fue inconmensurable, al no tener al bueno de Savic dándole sus pertinentes y oportunos toques de atención para que mantuviese su concentración intacta (los que me conocen o siguen, saben perfectamente de lo que les hablo).

La segunda parte fue otra cosa. Nos mantenía en el partido más o menos despiertos los chispazos de genialidad de Joao Félix. Al irse él … Ni eso. El Atleti estuvo ramplón, aburroide, por momentos soez, por instantes molestamente almorronoide … pero, eso sí, pesadito como él solo. Y fruto de ello llegó el tanto final, obra de Vitolo, que más bien fue un chicharro de alguien que pasaba por allí, más que otra cosa. Es como si vas por la calle, pensando en qué pollas llevar a tu chica por el aniversario (del cual convenientemente antes te ha avisado el Señor Faisbuck, para algo tiene que valer la puta mierda esa), y, de repente, te encuentras un bille de 50 pavos de rigor, y ¡coño! ¡Pasas justo al lado de una floristería! ..Porque el Pucela, sí, tiene orden numantino, pero al quitar a Sergi Guardiola del campo el Gillete Man de Sergio (cuánto daño está haciendo al mundo el dichoso movimiento ese del hípster) tiene menos peligro que el Sr. Marqués haciendo largos en su piscinita de Famobyl.

Poca historia más que contar. Los tres puntos son de oro, era un partido para roerlo, y se hizo. Vuelve el paradigma de fe de los amantes del “unocerismo” (entre los que saben perfectamente que no me encuentro), y, para todo lo demás, terceros, y a seguir. Muchas gracias, Señor Revisor.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Me gustó muchísimo la sensibilidad que tuvieron tanto el Club como el Frente de la mano, a la hora de rendir homenaje a nuestros caídos (y no solo por el CoronaBiris este de mierda). Es IMPOSIBLE que alguien que sepamos que estuviese ya en el Tercer Anfiteatro y fuese de nuestra sangre, no se emocionase al oír tan deliciosa versión al violín de nuestro himno, en un escenario tan incomparable como era ayer el Metropolitano vacío (Mami, siempre en mi corazón, tus lágrimas se transformaron en las mías). Si siempre andamos dando palos a diestro y siniestro por cualquier cosa, es justo reconocer lo que hacen no bien, sino sencillamente genial. Por otro lado, yo ya cumplí mi partido de sanción más que merecido por hacer el papanato el finde pasado. Si esos “Despachos” u “Hoteles” de Dios tienen a bien, volverán a sufrir con mi presencia. Una última cosa: Señor Carrasca, o se me pone el pelo de un color como Dios manda, o tengo un gran amigo mío que solo necesita de mi “click” final para patearle sin piedad. Y, créame, lo va a hacer .. Vaya que si le patea.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Esperaba más de Manu, porque, desgraciadamente, uno de Lemar, ya se espera poco. Dicho esto, no me molan nada ni las faltas de respeto ni las burlas gratuitas. Críticas deportivas siempre, pero un menda que luce esa camiseta, siempre debe de merecer nuestro respeto. A lo mejor, el problema es que ni nosotros mismos sabemos respetar la susodicha. Allá cada cual.

ÁRBITRO: Un tal Pablo González. Ni sabía de su existencia, ni tengo mayor intención de volver a conocerla, la verdad.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 8 GRADOS).
El termómetro sigue pudiéndose mirar a la cara por las mañanas y vistiéndose por los pies. No se mueve. Partido de obligado cumplimiento. Y, es más, esperamos no tener que dar mayor explicación añadida al respecto.

Y el martes, a Valencia, frente al Levante. Una pena, porque me sé de unos cuántos que teníamos previsto ir allí para nuestro desplazamiento. Otra cosa es dónde lo acabásemos, pero ese es otro cantar … “Otra vez en el Frente, Volveré a dejarme los cojones”

                              

7 de octubre de 2019

Valladolid 0 - Atleti 0. El viaje a ninguna parte.


Vamos a empezar con los días de vino y rosas. Porque el sábado, tuve el honor de ser partícipe, gracias a la invitación de Don Vélez, a un acto de estos de los que no se va a hablar en la prensa, porque no se debe de hacer, de hecho (chupacámaras Antoñito, cómo no ibas a estar ahí en primera fila cuando no participaste en nada, asquito que dan estos juntaletras, oigan). Tranquis. No hubo fuegos artificiales, no hubo lucecitas de colores, ni música celestial, ni nada que se le parezca. Lo único que hubo fue un grupo de Atléticos, algunos del nivelazo de Don Vélez, que tiene varios enormes méritos: uno, y principal, ser del Atleti. Dos, y respetable aunque incomprensible por mi parte, seguir viviendo el día a día de este club como si continuase yendo todos los días al Metropolitano (yo pertenezco a la generación de Groucho Marx, tengo unos principios, pero, en cualquier instante, los puedo cambiar por otros, Don Jesús Vélez no, respeto, honor y admiración, pues). El objetivo era homenajear a Ardelardo. El acto consistía en regalarle la letra “C” del Estadio Vicente Calderón. Y lo conseguimos.

Sinceramente, yo no terminaba de ver claro si ese detalle le iba a terminar chanando o no. ¿Dónde coño vas a poner una letra de ese tamaño en tu casa? Pero si yo no quise ni el puto asiento de plástico, porque no estuviese dando vueltas por mi casa sin ton ni son). Poco después comprendí que sí, viendo sus lágrimas al no poder articular palabra después del principio de su discurso de agradecimiento. Tomo relevo su mujer, la encantadora hija de Don Vicente Calderón. Tuvo clase hasta para no  tener que tirar mierda a nadie. Se sintió orgullosa de su padre (y quién pollas no lo está) y de su marido. Y, claro está, también de nosotros. Así que fue un sábado sencillamente esplendoroso, con Atléticos cantando la versión del himno más sentida y respetuosa que yo he escuchado jamás en toda mi puñetera vida, con lágrimas (yo el primero, lloro en las pelis, aviso), tuve el honor de posar también con Don Cacho Heredia (excelente central, cargado de clase y técnica), con un bastante antipático, por cierto, Don Luis Pereira (entiendo el coñazo que podemos a llegar a ser la gente, lo siento mucho, Don Luis, aunque me contrastó mucho con su imagen que tenía de su collar verde, de su sonrisa imborrable y de cómo nos lo ponía de corbata cada vez que sacaba el balón desde dentro de la portería), y de Don Juan Carlos Pedraza, que sí que fue como Doña Hele y yo le recordamos … La vida no pacha apenas por el condenado, su puta madre.

A esto continuó unas buenas dosis de risas, de charlas, y de recordar anécdotas, con toda la peña que fuimos, y ya tocadillo, me fui a sobar (aunque no dormí apenas nada, demasiadas emociones encontradas).

El domingo, a las 7,30 h. nos recogía un bus para ir al partido del Pucela. Uno, cuando sale de una estación como Legazpi (en la que das a una rotonda) suele salir por el lado en el que tiene que darse la vuelta a toda ella hasta llegar al auténtico punto de quedada, o salir directamente bien. Es como lo de la rebanada de pan y la mantequilla. La peonza colchonera dio sus vueltas de rigor, pero terminó llegando a su destino final.  Mi día cargado de “retrasos” empezaba bien.

Desayunando las deliciosas par de birras en cuestión, finalmente emprendimos un viaje, en la ida, plácido y tranquilo. Llegamos sin grandes novedades, salvo las 500 birras de rigor, a Pucela. Curiosa ciudad esta, en la que el sentido de un Domingo se eleva a la máxima expresión. 11 de la mañana, y allí no trabaja ni el tato, oigan. Menos mal que encontramos un bombón que, tras ser algo reticente a servirnos, gracias a la estimada ayuda de Rubén a la hora de colocarle el chirincirco, y a nuestro afán de llenar nuestra mesa plagada de cadáveres verdes, logramos estar allí de lujo, la verdad.

Poco después, quedamos con mi colega Nacho, que sí, que es vikingo, pero tras aguantar alguna mirada asesina que otra del Tete, logré que la fiesta continuase en paz. Iba todo sobre ruedas.

Nos fuimos a otro bareto en el que hacían unos mejillones que te cagas, y ahí empezó el lío. Que fue una puta gilipollez sin sentido: no tenían tabaco, quise pillar, me lancé a la aventura, y acabé más perdido que Cerezo en una reunión de alcohólicos anónimos. Total, que al final tuve que llamar a mi colega el pucelano, pero mis hermanos de sangre ya se habían pirado. Obviamente, me sentó como una patada en los huevos, pero podía haber ido perfectamente yo solipandi al campo y luego haberles visto posteriormente. Decidí, dentro de mi abanico de grandes decisiones que tomo en mi vida, que no, que me quedaba en un garito con Nacho a inflarme a Gin-Tonics hasta reventar, mientras veía el partido (del cual no me enteré, apenas … ¡UNA PUTA MIERDA!). Eso sí, al menos, pillé tabaco (aparte de que he amanecido con 2 paquetes enteros, que esa es otra, igual hasta tenía al final y todo, me quiero morir).

Me puse, pues, a ver el puto partido de marras con los lugareños de la ciudad (muy respetuosos ellos, la verdad), y bueno, casi que no me perdí gran cosa, ¿Eh? Partido con el cuchillo entre los dientes por parte de los pucelanos, el Atleti a ver la vida venir, el Sandro que falla un penal, ocasión postrera de Correíta, y bueno, terceros y a 3 puntos. No nos deberíamos de morir todavía por eso.

Finalmente, llegó el caos, mi pérdida de gafas (recién sacadas, por cierto, 300 pavos del ala) mi otra sabia decisión de volverme en un tren que nunca tuve claro a dónde se dirigía realmente (los 500 Gin-Toincs es lo que tiene), cuando, por supuesto, también tenía pagado mi viaje de bus, mi patética retransmisión en tuiter de dicha vuelta, , y coña, que me encontrado una entrada en la cartera sin utilizar. No me jodáis que jugaba el Atleti y todo. En fin. Ahora mismo no es que tenga muchas ganas de volver a viajar, pero, los que me conocen, saben que esto jamás quedará ahí. Volveré.

Último apunte: mis Camaradas (especialmente Rubén) no se me rallen, por favor. Esto no es culpa de nadie. Mi vida está llena de historias parecidas. No pacha nada. Así que a ver cuándo montamos otro (daré mi mi vida por intentar entrar, al menos, al campo, tampoco prometo mucho más).

Quería también mencionar que ayer un chaval a mi colega el citado Rubio le dejó una bufanda que rezaba el lema de "nunca dejes de creer" porque no le dejaban meterla en el campo (tan inaudito como cierto, parece ser) pero debido a la alcoholemia generalizada después del partido no se la pudo devolver. Si el dueño quiere recuperarla (estas cosas suelen tener mucho valor sentimiental), que contacte conmigo a través de Mensaje Directo, por favor. Y vermos qué se puede hacer. Muchas gracias de nuevo.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Nacho, por aguantarme toda la puta tarde.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Yo, y mis retrasos.

ÁRBITRO: Ni puta idea de quién coño era, pero vamos, que un simpático jugador local debió irse a los 10 minutos a la puta calle, y el penalti, pues bueno, si tu lo dices …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).
Subo un grado por el empate ante el maligno, pero bajo 2 por no haber conseguido la victoria ayer. La imagen fue mala, tirando a lamentable, la verdad. Cómo se nota que vivo por y para este maldito equipo.


Y ahora, Selección tocan. Me va a venir de cine. A descansar, a reflexionar, a realizar propósito de enmienda, para volver a cometer las estupideces finales de turno. No tengo remedio … “Hoy viajamos juntos otra vez” ……

16 de febrero de 2014

Atleti 3 - Valladolid 0. Sensaciones recuperadas.


Una victoria que fue tan fácil como importante, la verdad. Los Atléticos tendemos al todo o la nada, al cielo o al infierno. O todo es rojiblanco, o solo es blanco solo (¡puaj!). O llueve, o hace sol. O ríes, o lloras. O nos pone Elisabeth Hurley, o la Esteban. Dicen que en el término medio está la virtud. Yo no tengo muy clara tal afirmación, la verdad, y aunque soy de los que me tomo las cosas un tanto a la tremenda, en cinco minutos ya estoy de nuevo preparado para la guerra. Espíritu Atlético. Doctrina Cholista. A por ellos.

Y así salimos el pasado sábado. En cuatro minutejos, asunto liquidado. A los 3, esa fuente inagotable de alegrías colchoneras que es el laboratorio inventado por el Cholo y el Mono Burgos, dio de nuevo otro enorme subidón al personal. Koke-Gabi merodean el balón en una falta cerca del área. Gabi se la da a Koke, éste se la pisa, Gabi ve el desmarque de Raúl García, y este señor que no me canso de decir que todo lo que hace lo hace bien, de un remate de los suyos, secos y ajustados al pablo, bate a Mariño.

Un minuto después, contra del Atleti, de nuevo el chaval este que siempre todo lo que hace lo hace bien, ¿Cómo se llama, hombre? Eso … Raúl García (su renovación ¿Qué? Por cierto) mete un antológico pase en profundidad sobre Diego Costa, éste aprovecha la salida de Mariño, que, suponemos, en realidad a lo que fue es a saludar a una prima suya de Albadalejo que pasaba por allí, y el de lagarto anota su veintitantos gol que ponía el 2-0 en el marcador.

A partir de aquí, coser y cantar. No esperen grandes emociones, porque no las hubo, salvo por ese colosal jugador que es Godín, que realizó otro partido de esos para enmarcar (adivinen quién se va a llevar el premio de oro en la sección al crack del encuentro, adivinen).  El Atleti estuvo de tranki, controlando en todo momento la situación, y lo mejor fue, quizás, ver como Mario Suárez parece que se olvida de esa extraña manía suya de dar el balón en situación comprometida al contrario, y hasta se sumó al ataque creando bastante peligro, la verdad. Dos buenos remates de cabeza (especialmente uno al larguero en la segunda parte) dan fe de ello. Es imprescindible que Mario funcione al nivel que tiene cuando le apetece tenerlo. Ahora viene la feria de verdad, y le necesitamos, máxime tras la ausencia de Tiago.

El Pucela, por su parte, más inocente que un niño pelándose un plátano. Courtois, una vez más, vio el partido by the face (y estas cosas me indignan, ya lo saben).

La segunda parte fue la del recital Godín. Metió el tercero de cabeza al saque de un córner, con su poderoso salto, e hizo una jugada de esas que tanto nos encandilan a los jurgoleros descerebrados no sé si como usted, pero sí como yo. Cuando pilla el balón, sale desde atrás como una puta flecha, como diciendo “Aquí estoy yo y mis cojones, me zampo a todo bicho viviente que vea” y va avanzando con el mismo sin parar dejando atrás rivales, os juro que me emociono. Si, encima, hubiese rematado en esa jugada bien al final cuando se quedó prácticamente solo delante del portero, yo es que de la emoción hago un striptease y lo cuelgo del puto faisbuck ese (y bien Dios sabe que mi hooliganística barriga no está para demasiadas exhibiciones). ¡Qué pedazo de jugador, por Dios! Si España cae en la miseria en el Mundial, tengo muy claro con qué selección voy a “Hinchar” hasta reventar (¡U-RU-GUA-YO, U-RU-GUA-YO!).

Poco más, la verdad. Tuvo sus minutos intrascendentes Sosa, también los tuvo Diego (que no estuvo nada mal) y Villa, que salió más bien a darse un rulo por el césped del Calderón. Esperan demasiadas emociones fuertes en esta semana. Tranquilidad, y buenos alimentos.

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Muy bien Alderweild, y todo el equipo en general, pero vamos, que mi Diego Godín está aquí de nuevo, y a ver quién es el guapo que le quita de en medio. Decisivo en defensa, en ataque, siempre superconcentrado, es un primor de pelotero. Probablemente, y junto con Raúl García, el que más me emocione en estos momentos de la muchachada en general.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Yo recuerdo épocas en los que el Pucela era un rival bastante jodido (al menos, aquí, en el Calderón). Cómo cambian los tiempos, y en esto del fútbol especialmente (bueno, como en casi todo), para mal.

ÁRBITRO: Uno que no había padecido en mi vida, un tal Prieto Iglesias. Desapercibido.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 30 GRADOS).
Partido de obligado cumplimiento, no me jodan, que hay hostias, ¿Eh?

Y el miércoles, joder, el miércoles … San Siro, Milán, Champions … La creme de la creme. Máximo respeto hacia los italianos, ¿Eh? Que nos sacan unas 5 copas de Europa de nada … Pero qué coño … En ilusión no nos gana nadie. Este peldaño lo tenemos que escalar. ¡Cantemos todos al equipo que adoramossss ….!

23 de septiembre de 2013

Valladolid 0 - Atleti 2. El tren.


“Sube a mi tren rojiblanco, su dulce chimenea te puede dar, algo que hace tiempo buscas tu, si controlas tu viaje, serás feliz”. Parafraseando a mis admirados Leño (con  alguna que otra pequeña modificación por mi parte), pero es lo que más me recuerda el Atleti en  estos momentos. Somos un tren cargado de esperanza, de ilusión, de fe, y con el que, los colchoneros, flipamos cantidad. Empieza los partidos arrancando poco a poco, tal y como hizo en Valladolid, hasta que va pillando velocidad y control, para terminar arrollando al contrario. Este es el AVE que tan sabiamente está conduciendo el Cholo.

En Pucela, salida un tanto contemplativa del equipo, sin pasar mayores apuros, sin crear tampoco  demasiadas ocasiones, pero, sin darte cuenta, cada minuto que pasa va poniendo una chispa más de intensidad, más de presión, más de movilidad, y los primeros avisos te los suele dar a balón parado, comandados por ese revisor de lujo llamado Milinko Koke. Sus balones al área crean más pánico que una cédula de Al Qaeda dándose un rulo por Wall Street (o, por un centro comercial de Guinea, desgraciadamente). Ya hasta los defensores no saben muy bien cómo defender este tipo de jugadas y se rematan al larguero en propia meta, tal y como hizo Rueda en el primer aviso serio rojiblanco. Mientras, Manquillo empezó a ser una locomotora por su banda derecha, aprovechándose algún que otro excelente servicio de Gabi, por ejemplo. Lástima que no terminase de precisar ese pase final, que, por otro lado, tanto echamos de menos cuando no anda un tal Arda por el campo.

La segunda parte el tren rojiblanco pilló su máxima velocidad. Raúl García avisó con un testarazo a bocajarro (puesta, como no, ¿Por quién? Acertaron, Milinko Koke) que Mariño demostró que es algo más que un simple proyecto de gran portero. Al minuto, empezó la fies. Un centro de volea con el interior del pie majestuoso ¿De quién? Acertaron de nuevo, Milinko Koke, sobre Raúl García, y espectacular remate bombeado de este que se cuela sin remisión en la portería pucelana. Lleva  ya 3 goles “todo lo que haces lo haces bien” Raúl. No es que el sábado hiciese un gran encuentro, pero chico, en el área  es peligroso. Muy peligroso. Igual él no lo sabe, pero tiene alma de killer. Cosas de nueve puro.

Después, salió Arda, y empezó la barra libre. El hiperactivo Diego Costa avisó dos veces. La tercera no perdonó. Aprovechó una mágica asistencia también con el interior del pie derecho y al primer toque ¿De quién? Efectivamente, de Milinko Koke, quién si no, se quedó solo ante Mariño, y puso el 0-2 en el marcador y la tranquilidad total. El tren había llegado a su destino. Un viaje placentero, trabajado pero cómodo, solamente soliviantado por una acción individual de Osorio que fue a rematar a puerta después de regatear a Courtois, pero se topó con Manquillo (y, por si aca, tenía a Godín y a otro compi más tapando portería, “todos para uno, uno para todos”). Punto y final. Trayecto concluido.

“El tren, después de latir a velocidad, ya va lento a su final, casi tu sabes cuándo va a parar, si controlas tu viaje, serás feliz”. Soy feliz. El Atleti es feliz. Un tren imparable.

EL CRACK DEL PARTIDO: Milinko Koke. Recital va, recital viene. ¿Qué no está Arda? Ahí está él, para hacerse cargo de todo. Sube, baja, corre, remata, pone esos dardos envenenados a balón parado … El mejor “viaje” que te puedes pegar es verle a él sobre un terreno de juego.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Villa. El partido más flojo desde que está en el Atleti. Pasó completamente desapercibido. No es que jugase ni bien ni mal, es que apenas se le notó. Está un escalón por debajo del poderío físico  que tiene este equipo, que, francamente, debe de ser jodido, muy jodido, aguantar a  ese nivel partido sí, encuentro también. Las cosas como son. Démosle tiempo. Se lo merece.

ÁRBITRO: Álvarez  Izquierdo.  Sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 22 GRADOS).

No se mueve. Parada de obligado cumplimiento. Además,  esta temperatura es ideal. Se está cojonudamente así.

Y  mañana, a esa hora que tanto me encandila de las 22 h., partido en el Calderón frente al “todos a una …”. Confiemos en la estabilidad del tren para seguir marcando destinos de forma victoriosa. “Si controlas tu viaje, serás feliz”. ¿A qué os he pegado ya el temazo para todo el día?

18 de febrero de 2013

Valladolid 0 - Atleti 3. Vuelta a la rutina.


Tras la tempestad acaecida el pasado jueves frente al Rubin, al final se ha vuelto de nuevo a la dulce rutina de la victoria. Un triunfo conseguido en el mini Vicente Calderón pucelano con autoridad, eficacia, fiabilidad y sin pasar apenas apuros en defensa, hasta el punto de que si tuviese que puntuar a los jugadores uno por uno, a Courtois no le pondría calificación por falta de trabajo. Con eso está dicho todo.

Sin las dichosas rotaciones, el equipo funciona como una máquina de precisión suiza. A los diez minutos, falta que saca Gabi, fusila Godín y Falcao, a bocajarro, consigue anotar el tanto. Dicen los hombres sabios del Asqueroso que el colombiano tenía una rodilla en fuera de juego. Joder, una rodilla. Y se quedan tan panchos los  colegas. Menos mal que el linier supo apreciar la jugada realmente como fue, gol legal al estar en línea con el defensor. Por cierto, que estando bajo de forma, pero Falcao sigue anotando goles. Qué máquina de pibe. Lo lleva en la sangre.

A partir de esos momentos, y con la batuta del incansable Gabi, el Atleti se hizo amo y señor de todas las parcelas del terreno de juego. Diego Costa no paró de desmarcarse y fue, una vez más, una auténtica pesadilla para la defensa local. Un fantástico pase de Gabi le dejó solo frente al portero local, pero el bueno de Diego intentó una vaselina con poquísima fuerza y el balón lo atrapó sin mayores complicaciones Dani Hernández.

La única ocasión que generaron los locales fue en un despeje suicida de Tiago, que no acabó en tanto en propia meta de milagro. De todo lo demás se encargó prácticamente Diego Costa, hasta que obtuvo su justa recompensa aprovechando un magnífico servicio de Koke de cabeza para fusilar a placer y poner así el 0-2 en el marcador.

El 0-3 definitivo tuvo lugar ya en el último minuto, tanto conseguido por el Cebolla, y puso la guinda a un partido que fue coser y cantar con la misma fuerza  que lo hicieron los desplazados a la ciudad  pucelana. ¿Quién dice que la rutina es aburrida?

Y hala, ya pueden descansar los putos periolistos con que no ganamos fuera desde hace no sé cuanto tiempo.  A ver qué nueva gilipollez  se inventan ahora para darnos la barrila, porque lo de la rodilla de Falcao, señores, no cuela.

EL CRACK DEL PARTIDO: Diego Costa vs. Gabi. Curiosamente, ninguno de los dos jugó el jueves pasado. Sin comentarios.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Valladolid. Esperaba muchísima más resistencia por parte del equipo pucelano. Dukic tenía un mosqueo de 15 pares de cojones, y con razón, ciertamente. Sinceramente, no tengo ni puta idea de a qué cojones jugaron.

ÁRBITRO: El doble de Don Pablo Mármol, Iglesias Villanueva. Perfecto.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 15 GRADOS).

Lo vuelvo a subir 2 grados más, porque era un partido vital para nuestras aspiraciones tras el batacazo del otro día en el Calderón. Ya saben, si nos caemos,  combato y me levanto.

Y el jueves, la vuelta de la Europa League en Rusia. Poder, se puede. Pero hay que tomárselo en serio, claro que, si juega esa broma pesada de portero que es Asenjo, mal empezamos. Con él, ya saben, el ridículo suele estar garantizado.

24 de septiembre de 2012

Atleti 2 - Pucela 1. Primeras partes, segundas partes.


En las primeras arrollamos, en las segundas adormecemos. En las primeras, somos puñales jugando y robando balones en el centro del campo y saliendo a toda pastilla hacia la meta contraria como si del Dioni fuese conduciendo su camioneta de Prosegur llena de talegos. Mientras, en la segunda, nos dejamos llevar como si estuviésemos en una  barca de esas de la Albufera valenciana esperando a ver un lindo patito después de comer a las 16 h. en   pleno mes de  Julio, después de haberte clavado una  paella de impresión y con un puto calor del carajo (Arias and Zulito dedicated). En las primeras, Koke da un auténtico recital a balón parado, poniendo todos los balones perfectos para que siempre sean rematados por nuestros atacantes. En las segundas, apenas provocamos las mismas. Nos dedicamos a ver la vida venir.

En las primeras vemos el cielo despejado hacia la portería contraria y resolvemos sin mayores complicaciones. En las segundas, sobre el Manzanares se nubla y hasta termina lloviendo y todo. En las primeras, hasta Godín se disfraz de Falcao y pone el 1-0 con la misma clase que si del colombiano estuviésemos hablando. En la segunda, no estuvo Falcao, y nadie más se quiso poner su disfraz.  En las primeras, el árbitro pita los penaltis que hay (clarísimo el cometido sobre Diego Costa, que transformó con sapiencia y sabiduría Radamel), pero, en la segundas partes, Muñiz nos recuerda bien lo malo malísimo que es y pasa de señalar no menos de otros dos clarísimos (uno por bando). En las primeras partes, nos divertimos, nos ilusionamos, nos recreamos. En las segundas, recordamos viejos fantasmas, cometemos errores de bulto (qué golazo el tuyo, Courtois), y terminamos con esa cosa en el estómago que se nos pone a los Atléticos mientras pensamos (“mira cómo les  empaten a estos gilipollas…”).

En la primera y en la segunda, el Valladolid fue más inofensivo que Paco Martínez Soria en medio de la guerra de Afganistán (lo de tocar y tocar está muy bien, pero hay una cosa que se llama área contraria y conviene pisar la misma aunque sea muy de vez  en cuando  si  quieres ganar un encuentro). En la primera y en la segunda, nuestros centrales, Godín y Miranda, estuvieron imperiales, colosales, inabordables.

En los finales de los partidos, de momento los puntos están cayendo en la buchaca, y eso siempre es bueno. Muy bueno. Pero, si queremos realmente ocupar el puesto que considero debemos de estar, tenemos que dejar de una puta vez la dichosa manía  de encender cerillitas al lado de un surtidor de gasofa.  Algún día nos estallará.

EL CRACK  DEL PARTIDO: Koke. Como ya he dicho en la cróni, dio un puto recital de cómo poner los balones en jugadas de estrategia. Todos prácticamente fueron rematados por nuestros atacantes. Ni los más viejos del lugar, oigan … Este chaval anda creciendo a la misma velocidad que mi puta barriga cuarentona, la leche.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Obviamente, Courtois. No sé qué pollas quiso hacer con el balón, la verdad. Parecía un lindo nene jugando en la playita con su balón hinchable de Nivea. Por una puta gilipollez metemos a un rival en un encuentro en el que lo más peligroso que oíamos era el zumbido de una mosca revoloteando por el estadio.

ÁRBITRO: Muñiz. En su línea. Recital de tarjetas va, tarjetas viene, penalti sobre Diego Costa sorprendentemente bien pitado, se come otro de escándalo de Luis Filipe sobre un tal Lolo, otro que le hicieron a Arda por flagrante entrada dentro del área (¡no  pitó ni falta!), una posible mano de Juanfran (aunque para mí fue involuntaria) y otro posible sobre Adrián, pero bueno, al menos ganamos con  el tipo este en el campo, lo cual es un logro para los Atléticos. La historia así nos lo demuestra.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 1 GRADO).
Rival recién ascendido, en casa, otro encuentro de obligado cumplimiento. Nada más que decir, señorías …

Dos últimos apuntes: los días de las peñas, al fin, son días de eso, y no de las penas. Congratulémonos … Y second: en esta semana dos partidos consecutivos fuera del Calderón en Liga. Nuestro auténtica piedra en nuestros pinrreles. Confiar, se confía, pero veremos, que dijo  un ciego …

6 de mayo de 2010

Atleti Tranquilidad 3 - Valladolid 1. Tranquilidad y buenos alimentos.

Que conste que uno les va a hacer minicrónica de este encuentro por respeto a los que me aguantáis, obviamente, y a mi termómetro rojiblanco, que el año que viene a poco que se nos den medianamente bien las cosas en Liga, podemos asarnos de calor, tras el cochambroso aspecto que presenta este.

Un encuentro en que el Pucela se jugaba la vida , y el Atleti, vivirla plácidamente. Así está montado esto. Y en la primera parte dominó el Valladolid, pero no supo clavarla en nuestro marco. Y no será porque ese jugador con pinta de retrasadillo denominado Diego Costa , no le pusiera buenos balones a Manucho. Hasta 2 ocasiones de gol clarísimas tuvo el morenín, pero no tuvo forma humana de conseguir el tanto.

Ustedes, que son inteligentes, deducirán por mi comentario anterior que el citado pseudobrasileñoportuguéscanastero del Diego Costa no levanta demasiadas simpatías en el que esto os escribe. Deducen bien. Un jugador que no muestra ni el más mínimo entusiasmo por vestir la rojiblanca, diciendo que le da igual portar nuestra zamarra, como la del Valladolid, como la del Bollullos, pues chico, para mi no es válido. Un jugador tiene que tener bien claro lo que representa este escudo y esas rayas rojiblancas, y Diego me parece que no lo termina de entender. No es mi problema. Aparte, sí, es un buen jugador, pero tiene menos gol que pelos tenía Kojack en su perolo, así que, tranquilo, majete en tu sillón, que dirían los Celtas Cortos, que yo pacho.

Alguna opción tuvimos nosotros también en el primer tiempo. Una buena combinación entre Cabrera y Forlán (que dieron la impresión de hacer buenas migas), otra falta lanzada por Escándalo con paradón de Jacobo, y cuando todo parecía que se iba a terminar en tablas para marcharnos al descanso, fantástico centro del desconcertante Jurado, y Juanito consigue demostrar su aval de defensa goleador anotando su segundo tanto como colchonero. Para lo poquito que ha jugado el sevillano, no está mal su bagaje.

En la Segunda parte, el Valladolid acusó el mazazo, y el Atleti quiso resolver prontito, que hay prisa, oiga, hay prisa. Se veía venir que en alguna contra les pillaríamos. Y si sus centrales parecen Sor Virtudes de la generosidad, mejor que mejor. Así Jurado anotó el 2-0 con esa clase que solo el tiene, y que la demuestra como siempre en frasquitos pequeños y muy difuminados. Es como las muestras de colonia este Perfúmenes. Nunca te da el frasco entero, sino pequeñas dosis. Esperemos que vaya a más, de todas formas.

Y prontito, el tercero, obra de Escándalo Forlán, que no paró hasta conseguirlo, para desesperación de sus compañeros, molestos (y con razón) por el excesivo individualismo de nuestro Uruguayo. Pero bueno, ahora en el Calderón, se perdona todo. Y ahí se acabó todo.

Claro que, según Clemente, hubo 300 penaltis a su favor. Yo no diría tanto. Hubo jugadas dudosas, eso sí. Uno posible de Ufaljusi (que para mi no lo es), una mano de Cabrera que aunque tiene el brazo despegado no le termina de dar al balón, uno al final de Tiago que sí que pudo ser, y un fuera de juego a Manucho que estaba, pero por un pelo. Ese es todo el robo que quiere ver el inefable de Don Javier Clemente. Ustedes son inteligentes, saquen sus propias conclusiones.

El tanto visitante, una anécdota más del encuentro (para mi que entró el balón directamente en el primer remate de Manucho que rebota en el larguero, pero bueno), y poco más, Nicolás. Esta historia se ha acabado por hoy. No deseo que el Pucela baje (aunque lo lleva en crudo), no me gustan en exceso los cánticos deseando la segunda a nadie (tenemos mala memoria algunos), tampoco me gustan los “puta Atleti” de rigor en mi propia casa, pero bueno, lo que siempre digo. Son cánticos, y como tal, hay que darles la importancia que se merecen. Ninguna. Lo he dicho muchas veces: se utilizan para desestabilizar al rival y para picar a la afición contraria. Todo lo que sea sacarles de este contexto es mear fuera del tiesto.

Y el sábado, último entrenamiento contra el Sporting de mi amigo el Carabo. Puede verse un bonito encuentro, aunque yo seguramente no lo veré. Mi mente solamente piensa en Hamburguesas y similares (y eso que no puedo ir, mi bolsillo no puede permitirse tal desembolso bajo ningún concepto). Será la primera final que me pierda desde que soy socio del Atleti, pero, bien pensado, también será la primera que viva casi plenamente en mi ciudad, con mi gente. Atleti, no nos falles, por favor.

EL CRACK DEL PARTIDO: Ufaljusi vs. Diego Costa. El duelo de ambos fue lo mejor del encuentro.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Conjunto vacío.

ÁRBITRO. Ayza. A pesar de los pesares, para mi no estuvo tan mal como lo pintan por ahí.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 17 GRADOS).

Como el día del Sevilla no lo toqué (era encuentro que se podía perder) y este es el clásico que suele perder siempre el Atleti, lo subo 3 grados. Vamos a terminar muertos de frío este año. Por eso nos tenemos que ir de Copas echando leches. Ya saben lo que dice el refrán: dos, mejor que una.

11 de enero de 2010

Valladolid 0 - Atleti 4. Con la pistola sobre la nuca.

Así es como parece que le apetece a este equipo funcionar de vez en cuando. Siempre con el punto de mira sobre sus cabezas. Así, al menos, logramos que Asenjo parezca un portero seguro de verdad. Con el agua al cuello, aunque sea una lástima que a Valera no le termine de sobrepasar para librarnos de él de una santa vez. Con la flecha apuntando al corazón, para que Perea no se complique más su triste existencia. Con la soga al cuello, para que Domínguez nos confirme que es un pedazo de central. Al filo de la navaja, para que Antonio López nos deleite con su zurda aunque no defienda un comino.

Con la mano sobre sus pelotas (no nos vamos a hacer daño, ¿Verdad, Raúl?) para que el navarrico empiece a manejar al equipo como se le presuponía en un pasado no tan lejano. Con el estilete sobre el cuello, para que Assunsao sea un muro infranqueable. Con el látigo en la mano, para que Reyes al fin logre hasta anotar un tanto y todo. Con la metralleta cargada, a pesar de que Simao siga adormilao. Con la mirilla del fusil sobre la cabeza de Jurado, para lograr que su participación en el equipo se limite a algo más que sus tantos siempre, eso sí, convenientemente aperfumados. El chaval no es que remate a gol. Es que los quiere hacer tan bonitos y tan precisos, que el hombre hasta le ha dado hasta por echar colonia al balón para que también huela mejor y todo. País …

Y, cómo no, con los dobermans apunto de soltarlos, aunque solo sea para ver a Forlán correr a por un balón de vez en cuando, y no paseándose en Huelva como el que está en un parque con un pitillo en la boca y sin fuego, y anda perdido andando plácidamente buscando un lugareño que posea un mechero encima para satisfacer su ansia de fumar.

Parece ser que este equipo es así, es la única ley que domina, y, lo que es peor, exclusivamente la que entiende. El Kun es un caso aparte, cierto. Lo suyo es hacer fácil lo imposible. Desmarque, control y remate. Todo en un toque. Todo tan simple como meter un gol. ¿Tan difícil es este deporte? Para el argentino, ciertamente, no.

Pues nada. Eso sí, que no se descuide la manada. Aquí ni Dios hemos bajado la guardia. Yo mi guadaña la tengo afilada para el próximo jueves. Y la pienso llevar, vaya que si la pienso llevar. Hay cosas que no se pueden ni se deben de olvidar jamás.

EL CRACK DEL PARTIDO: Para tres por igual: Domínguez, que estuvo impecable, Raúl todo lo que haces siempre lo haces bien García, que estuvo inconmensurable tanto en tareas defensivas como constructivas, y Reyes, al que solamente pudieron frenar a base de faltas, golazo aparte.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Valera. Yo mira que lo intento, pero con este nombre y como jugador de fútbol no me sale absolutamente nada.

ÁRBITRO: Iturralde. Se reclama un penalti de Varela que, aunque en la radio dicen que es clamoroso, yo sigo sin verlo por ningún lado, pero bueno. No creo que tras un 0-4 nadie pueda reclamar gran cosa, la verdad.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 10 grados).

De lo poco que nos han traído los Reyes Magos. Nada menos que 6 grados de subida en el termómetro, contabilizando también la victoria sobre el Sevilla. Evidentemente que el ambiente sigue siendo gélido, pero bueno, al menos en Liga, la cosa no ha empezado nada mal en este 2010. De la Copa prefiero no hablar ahora. El viernes ya me explayaré convenientemente …

2 de febrero de 2009

ATLETI 1 - PUCELA 2. II EDICIÓN PREMIOS POYA 2009.

¡Ya están aquí! ¡Los ansiados y esperados Premios Poya 2009! ¡Rechace imitaciones de pseudoactoruchos del tres al cuarto! ¿Quién ha dicho que hay crisis? Menuda ostentación de poder y derroche ... Estos lo único que tienen de “rojos” es la alfombra que pisan. Pero no perdamos el tiempo en absurdas menudencias de ayer y de hoy. ¡Qué empiece el desfile!

- Premio Poya al mejor cantante 2009. Leo Franco por “El rociero”. Sus salidas vendimiadoras son sencillamente inigualables.

- Premio Poya a la interpretación más genuina y dura 2009. Perea por “La justicia soy yo”. ¡Ni un solo tobillo se libra de su guadaña!

- Premio Poya especial al género abstracto. Pernía, por su brutal interpretación en “La empanadilla”. El argumento trata de un tipo al que no le gustan ni las empanadillas de bonito, ni de atún, ni de queso, ni de tomate, ni de bacalao … No le molan más que las empanadillas vacías. Rellenas de nada … o de aire. Eso es el inefable Mariano. Una empanadilla vacía. Un ser abstracto. Algo intangible. ¡Viva el género jarronil! ¡BIBA!

- Premio Poya a la dignidad, profesionalidad y superación 2009. Pableras, por su interpretación en la peli “Un hombre decente”. Al menos, ayer lo demostró. El único.

- Premio Poya al género cómico 2009 Charlie Chaplin a Heintinga, por “Veo a un tipo, dentro del espejo, que me mira, con cara de conejo”. ¿Y cómo pollas te va a mirar, tonto del haba, con ese puto careto de estar en babia y esas putas paletas que te sobresalen de tus morros? Este no es empanadilla … Este es “empanao”, directamente …

- Premio Poya a la interpretación más absurda, a Maxi por “No me mires, que no te veo”. Nadie sabe ni dónde está, ni de qué juega, ni por qué lleva el brazalete de Capitán … Una mota en la montaña de polvo.

- Premio Poya a la mejor canción, a Simao, por “Los Pajaritos”. Su estribillo dice así: “Tironcitos por aquí, torceduras por allá, siempre lesionado está, LA LA LA LA”.

- Premio Poya al declive más vertiginoso, a Raúl García por “Cuesta abajo a toda mecha”. Quién te ha visto, y quién te ve, virgen del amor hermoso …

- Premio Poya a la incapacidad personificada, a Assunsao, por “¿Y qué pinto yo en todo esto?”. Me parece que no entendiste bien la amenaza de los hinchas del Oporto, querido. El tiro en la rodilla te lo van a dar como vuelvas para allá a jugar con ellos, machote …

- Premio Poya a la desolación, a Forlán, por “Depresión total”. Trata de la transformación de un fantástico jugador en un zombie deambulando por un terreno de juego.

- Premio Poya a los efectos especiales, a Maradona, por “Cenas en la intimidad con el Kun”. Sencillamente soberbio lo que ha conseguido el suegro con el muchacho. Ver para creer …

- Premio Poya a la posteridad, al Sr. Aguirre, por “Visto para sentencia”. O lo largan, o ¡A SEGUNDA, A SEGUNDA, OEEE, OEEE, OEEEEE!

- Premio Poya Honorífico, a la Afición del Atleti, por “Volver a empezar”. Ayer, al fin, se centralizaron las iras sobre quién hay que hacerlas. Casi me emociono al escuchar a casi todo el campo eso de “Estoy hasta los huevos, de la familia Gil”. Un diez para todos ellos por lo que aguantamos ayer, por lo que sufrimos, y a todos los que luego fuimos a la puerta cero a esperar a “nuestros dueños” y dedicarles lindas estrofas tarareadas todos al unísono …

- Premio Poya al gilipollas del año 2009 (canjeable por más años mientras nos sigan dirigiendo el dúo sacapuntas) al que esto les escribe, por “No eres más tonto porque no te entrenas, colega”. Un domingo de nevada espectacular, de lluvia constante, de frío intenso, con lo bien y a gustito que estaba en mi casita con mi bata, mis pantuflas y mi pijamita, habiendo comprado el partido para que lo padezca mi pobre familia, y voy y me piro al Calderón … Sin comentarios.

- Premio Poya a la proyección deportiva, al Valladolid, por “Somos un equipo de fútbol”. No son once figuras, probablemente, pero hacen cosas que a mi ya se me ha olvidado el verlas en mi equipo de mercenarios y que me emocinan, como es el saludar a su afición, celebrar sus goles con ellos, luchar todos unidos por cada balón, tener fe y dar la cara en todo momento, y defender con dignidad y dedicación la camiseta que defienden. Ni que decir tiene … Justísimos vencedores.

- Premio Poya “Por los siglos de los siglos, Amén”, a Rafa Nadal por “¡Qué grande eres, chaval”. En mi vida he sentido por un deportista tanta admiración como profeso por este pibe. Representa todos los valores que se puede admirar en una persona que se dedica al deporte en general. Sabe ganar, sabe perder, tiene un espíritu de no dar jamás una bola por perdida y un afán de superación sencillamente encomiables, y todo adornado con una sincera humildad y saber estar insuperables. En los tiempos que hoy corren de papanatos engreídos y medio faltos, el contemplar a Rafael Nadal es una bocanada de aire fresco muy gratificante. ¡Enhorabuena, y a por el Gran Slam!

POTÓMETRO ROJIBLANDO (+ 5 grados).

Tres grados menos bajo de golpe. Y ojito ojito, que he echado números, y podemos acabar Marzo en posiciones de descenso tranquilamente. Escrito queda. Ojalá y que no tenga que volver a buscar esta puta mierda de crónica.

¡¡¡¡¡ ESTOY HASTA LOS HUEVOS, DE LA FAMILIA GIL ¡!!!!

15 de septiembre de 2008

VALLADOLID 2 - ATLETI 1. CONCLUSIONES.

Cómo cambian los tiempos. En otra época no muy lejana de mi vida, este partido lo hubiese afrontado en un mugriento bus del FA, cargado de alcohol por las cañerías de mis venas y apenas, al día siguiente, me acordaría de pocas cosas del encuentro salvo el resultado y gracias. Sin embargo, ayer partimos 3 miembros del Grupo 51 a las 13 h. hacia Pucela me la pela, cómodamente instalados en un coche particular, nos dimos un homenaje en un pueblecito del lugar con unas brochetas de lechón a la brasa que, sencillamente, quitan el sentido, y apenas luego me tomé 2 tristes whiskys antes de entrar al partido. Está plenamente confirmado: me estoy haciendo un puto carca de la hostia. Porca miseria de vida …

Fue un encuentro para sacar varias conclusiones, para mi, sumamente trascendentes en el futuro de nuestro equipo en la presente temporada, a saber:

a) Tema rotaciones. Que se olvide todo el mundo de rotar a la vez al Kun y a Escándalo Forlán. Uno de los dos tiene que estar obligatoriamente en el terreno de juego, no hay otra, mal que nos pese. Máxime cuando a Luis García le da, de nuevo, por convertirse en García Luis, y a Sinama le dejan más solo en ataque que a mis colegas de viaje si les planteo que me acompañen a un concierto de mis idolatrados Beatles. Y es que, ya se sabe. La ignorancia es muy atrevida.

b) Tema laterales. Es curioso este Atleti, mezcla de jugadores sencillamente exquisitos con otros de un nivel Puertabonitero que tira para atrás. Uno se imagina al gran Simao intentando hacer una pared con el Anticristo Pernía, y me pregunto qué se le pasará por la cabeza al portugués. Uno es un pedazo de defensor como Ujfalusi y me dan escalofríos de qué diablos pensará cuando ve que Seitarado, a los 3 minutos del encuentro, hace una de sus desquiciantes acciones de ayer y de hoy, realizando una estúpida falta sobre un atacante local que nos supone el primer tanto en contra. Y la culpa es de Coupet, claro. Es para morirse de risa. O de pena. El griego no es que sea un jugador desquiciado. Lo peor es que es un jugador desquiciante.

c) Tema Aguirre. Entrenador calientapollas por excelencia. Ya no digo nada del tema de los laterales, de que saque un chaval del filial que simplemente, con que sepa defender, me sobra. Qué va. Ahora hay un nuevo caso paranormal para estudiar: el ostracismo de Camacho. O el chaval es un golfo de tomo y lomo, o no hay Dios viviente que me explique su actual situación. Hace tiempo que ya desistí de intentar entender nada de las decisiones que toma el mexicano. A mi es que no me va en exceso el tequila, ¿Sabéis?

d) Derrota justa. En la primera parte ni existimos. En la segunda, veinte minutillos bastante buenos, pero somos así: cuando hacemos lo más difícil, poner el 2-1 en el marcador, aprovechando nuestra superioridad numérica para jugar como Dios manda, buscando el apoyo constante entre los jugadores, tocando el balón con velocidad y criterio, cuando los pucelanos están con las pelotas de corbata, incomprensiblemente, todo Dios pierde su sitio, perdemos nuestra coherencia en nuestro juego, y facilitamos el trabajo al Valladolid realizando un recital de balones absurdos y sin sentido alguno a base de pelotazos (me muero por un Gin-Tonic) en un homenaje al sin sentido sin parangón equivalente. Cuando veo al Atleti así, hago lo que Luis: agacho la cabeza, me paso la mano por los ojos, y espero pacientemente a que acabe ese auténtico suplicio. ¡Qué sabio que eres, Mister!

e) La última moda, el “virus FIFA”. ¿Qué es el “virus FIFA”? Muy sencillo. Es la excusa barata que utilizan los mediocres para justificar su incapacidad manifiesta en la realización de los desbarajustes que realiza su equipo. O su dirección técnica, con el cachondeíto de los vuelos del Kun Agüero en su vuelta a España (manda huevos que alguien ponga en duda el compromiso del argentino con nuestros colores, manda huevos). Al que le valga esta historia que la utilice, me la suda. Pero conmigo no cuela, conste en Acta. Como diría el difunto, “chaus-chaus y voule-vus”. Sin más.

f) Ever Banega. ¿Lo va a utilizar, Sr. Aguirre? Porque si un tío que ha estado disputando las olimpiadas en pleno verano con su Selección, viene bajo de forma, es para morirse, vamos. Un pibe de 19 tacos, encima. Váyase usted a la mierda, hombre. Lo peligroso de tener un 51 en tu poder no es que sea un arma. Lo chungo de verdad es que no tengas ni guarra de utilizarla.

g) En serio, estoy por organizar un concurso. Es muy sencillo: quiero que alguien me logre explicar de qué juega Maxi. El que me convenza de qué y dónde juega en el sistema del Aguirre, le invito a pasar una dulce velada en el Flowers (¿se escribe así, Charlie?). Y aviso, vale un ojo de la cara el garito en cuestión. Pero dicen que merece la pena. A ver si así, de paso, mojo algo yo también. Enga, animaros todos …

h) ¿saben sumar los dirigentes de nuestro fútbol? Le propongo un curioso ejercicio aritmético al presi del Pucela. Multiplique usted 45 x 1500. Sale 45.000. Bien. Ahora haga la misma operación entre 25 y 3000. Salen 75.000. Saque usted sus propias conclusiones. No hay más preguntas, señoría.

EL CRACK DEL PARTIDO: Simao Maravillao. Un auténtico superclase que sin el Kun y el Uruguayo acaba más perdido que yo invitado en uno de los 345.567 homenajes que le han realizado a Di Stéfano en la última semana. Y todavía no se ha muerto, macho. Que Dios le de muchos años más de vida, o yo tendré que emigrar de este Santo País.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Los de siempre. El de la camisa de fuerza, el tal Seitarado. El segundo tiempo del Pernía, García Luis y sus rematitos perfumados con Eau de Rochas ...

EL VALLADOLID: Ordenadito, muy bien plantado en el campo y, como ya he indicado antes, justo vencedor. Eso sí, una pena que tenga a esa perra histérica e histriónica del Mendilíbar como entrenador. La irrespetuosa y llorona compulsiva esa es un elemento claramente distorsionador y provocador. Respeto que nos tenga gato, va. Y esta vez se salió con la suya. Pero no todos los días va a ser fies, estúpido de mierda. Otro acomplejado para añadir en mi colección.

ÁRBITRO: Medina Catalejo (buena falta le harían). Esperpéntico donde los haya. Que alguien en su sano juicio me explique cómo en un primer tiempo en el que ha habido un penalti a favor de un equipo (con todo el tiempo que pérdida que lleva el lanzamiento del mismo entre protestas y más protestas), y una, eso sí, justa expulsión de un atontao jugador local (eres tonto, chico, no le des más vueltas, que no las tiene, claro que, peor aún que lo tuyo, es lo de tu “Míster Balbuceos”), no solamente no descuenta nada, sino que pita el final del primer tiempo en el minuto, exactamente, 44’34”. Eso, por no hablar del penaltito que nos pita (lo estaba deseando el hombre, había que congraciarse con la paletada local) o de alguna que otra acción más que dudosa en el área local sobre Sinama Pongolle. Pero, también quiero que quede claro, no palmamos por la inutilidad con patas ésta. Que nadie me malinterprete.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: + 1º grados.

No nos vamos a cortar las venas todavía, ni mucho menos. Bajamos un gradito, y a abrigarse tocan. El empatito hubiese sido ideal, pero bueno, dentro de lo que cabe, si todos hacemos examen de conciencia y sacamos nuestras propias conclusiones, puede valernos de cara a un futuro para escarmentar y darse todos muy cuenta de que la Champions es un torneo sencillamente maravilloso de disputar, pero lo que te da realmente de comer en tu día a día es tu currele diario, es decir, el campeonato liguero. Tenemos un huevo de ejemplos de equipos que no supieron adaptarse al rol que implica el jugar dicha competiciones. Aprendamos de los errores, por favor.

Y ahora, el martes a disfrutar. Ese sí que es un torneo para gozar de verdad. Y nos la vamos a correr, convencido estoy de ello. Pero, por favor, que porque un día papeemos en el Asador Frontón, no podemos obviar nuestro menucito diario para poder disfrutar de ese homenaje cómo merecemos. Y Aguirre, las rotaciones no se realizan poniendo los caretos de los jugadores sobre unas cartas, tirándolas al aire, y las que caigan hacia arriba, pues esos juegan. O eso, o busque usted, al menos, en dónde pollas ha metido la carta correspondiente a Camacho y a Ever Banega, que es usted muy despistado. Eternamente agradecida.

PD.- Esta crónica, que probablemente no le gustará una mierda, pero bueno, es que uno ya no da más de sí, qué le vamos a hacer, está dedicada hasta la última letra a mi buen amigo Nacho, con el que fue un placer el que me invitara a un par de cacharritos en mi visita a su ciudad. Y recuerda, amigo, tu recuperación y tu lucha es mi alegría por seguir viéndote siempre que pueda. Te esperamos en el Calderón.

13 de abril de 2008

Valladolid 1 - Atleti 1. Jugando con fuego.

Pues eso. Jugamos demasiado confiados a nuestra suerte, a nuestra pegada, y al final, lo terminamos pagando. En la primera parte ni siquiera existimos. Pudo y debió irse al descanso el Valladolid por delante en el marcador. Sin embargo, cuando nos centramos, solemos hacer pupa. Da igual que Forlán esté semidesconocido. Maxi, a lo tonto, lleva ya 8 chicharros, que valen su peso en oro. Parecía sentenciado el tema, pero, Sr. Aguirre, confianzas las justas. No me quite usted al jugador más desequilibrante que tenemos, por Dios. Al menos, hasta que no sentenciemos el encuentro. ¿Por qué? Porque al final corremos riesgos innecesarios, y lo terminamos pagando. Y vaya que nos acordaremos de los 2 puntos perdidos al final. Y el Racing también se va a acordar de ellos. Y el Sevilla.

Quedaban solamente 8 partidos, y no me cuadra en absoluto que esta peña no salga a morir al campo. O que tenga esas lagunas mentales. Sí, ya sé. Los rivales también juegan. Pero ayer simplemente tuvimos enfrente a un equipo bien ordenadito, que realizó una buena presión en todo el campo, sin más. Demasiados pocos argumentos para un equipo que aspire a jugar entre la élite europea no los supere con relativa facilidad.

El resultado fue justo, sin duda. Está claro, el Valladolid se salvará. ¿Y nosotros? Pues ya veremos. Si de una puñetera vez nos tomamos las cosas en serio, supongo que nos clasificaremos al final a la Champions. Con el calendario que tenemos, si no lo conseguimos es que, sencillamente, no lo merecemos. Pero si el ni ver siquiera a 3000 tíos fuera de casa apoyándote te motiva, mal camino andamos. Y otro año sin Champions no creo que este bendito club lo pueda soportar.

No nos queda otra, miremos hacia delante. Lo más positivo, que seguimos en la posición que nos quieren vender como la mayor de la panacea del siglo XXI. Una pregunta y acabo: ¿Qué tiene que hacer Miguelito de las Cuevas para jugar? ¿A qué viene tanto empeño en ver fracasar, partido sí, partido también, a García Luis? Un atisbo para la esperanza: parece que Reyes quiere demostrarnos, al fin, el pedazo de jugador que es. Pero, por favor, que no sea siempre a costa de Simao. Como odio los putos automatismos en el fútbol.

Y otra cosa: ¿El cambio de Camacho, por qué? O yo estaba borracho perdido, o el chaval no lo estaba haciendo nada mal. Qué manera de cepillarse un partido, por Dios.

EL CRACK DEL PARTIDO: Reyes. Si sigue en la línea que demostró ayer, todavía queda un atisbo de esperanza de que vuelva a ser lo que ha sido. De él depende, pero, no lo voy a negar, nos vendría de perlas otro jugador desequilibrante más en nuestra línea de ataque. A ver si no es flor de un día.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: El equipo en sí, que no fue capaz de guardar la ropa y tenderla como Dios manda. Repito: jugando solamente 20 minutos puede que no consigamos nada.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+4). A las alturas que estamos, sumar es sumar, y un punto es un punto. Ya sé que de la manera que lo conseguimos no es la apropiada, y que teníamos los tres en la buchaca. También en la ida les ganamos en el último minuto. Un día por ti, otro por mí.

ÁRBITRO: Bien, en líneas generales.

Y una pregunta que dejo en el aire: ¿Por qué este equipo es incapaz de ganar 3 partidos seguidos? ¿Conformismo? ¿Confianza? ¿Falta de ambición? Probablemente, una mezca de las 3 cosas. En definitiva: mediocridad.

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