Partido cargado de emociones un tanto dispares y encontradas,
tanto futbolísticas como de cualquier otra índole. Día siempre importante el de
la celebración de nuestras diferentes peñas, que vienen de todas partes a
disfrutar del encuentro en cuestión. Nunca he sido muy de peñas (salvo el Frente
Atlético, que no es que sea una peña como tal precisamente, dicho sea de paso),
pero desde mi pertenencia a la Peña Rock and Roll, reconozco que veo todo este
mundillo de forma bastante diferente. Es muy gratificante ver cómo sienten y
representan a nuestro Atleti diferentes colectivos procedentes de todo el
mundo, cómo se organizan, qué bien celebran sus aniversarios, cómo se hermanan
algunas con otras, y qué actividad mueven. No tengo la menor duda de que son un
activo pero que muy importante dentro de la masa social de nuestro Club, así
que, espero que disfrutaran a tope del acontecimiento en cuestión. Porque ellos también hacen y son Atleti.
También fue día de realizar un
pequeño homenaje (ínfimo, para lo que su figura merece y representa) de nuestro
Comandante Giménez, del que hablaremos un poco más adelante.
Por si fuese poco todo esto, se añadió el anuncio
de la muerte de la madre de Dani Martín, Atlético de pro dónde los haya, y, lo
que a mí más me ha impresionado de todo, el fallecimiento de un “Atlético
cualquiera”, mientras estaba accediendo a nuestro estadio para presenciar el
encuentro. Resulta que, aparte, el hijo del fallecido es seguidor mío en ese estercolero habitual llamado tuiter
(vamos, nos seguimos mutuamente). Y se me pasan por la cabeza un montón de
pensamientos contradictorios. No sé si es en realidad una muerte dulce para
cualquier aficionado bufandero descerebrado que se precie, o, por el contrario,
produce un dolor inmenso el que ocurra algo de esta forma. Imaginaros si vais
de la mano al campo de vuestro padre, y ocurre tan desgraciada y triste
circunstancia. Qué trago, qué vuelta a casa, qué recuerdos cada vez que puedas
volver a visitar el campo, que vacío de esa localidad ya para toda la
temporada. Por lo que leo, era un auténtico Atlético de pro, así que me quedaré
con el asunto romántico de todo esto, y espero que haya partido feliz y
orgulloso a ese Tercer Anfiteatro que tanto añoramos y que con tanta melancolía
siempre lo respetamos, hablando de él. Sea como fuere todo, descanse en paz,
Don Antonio.
El primer tiempo el Atleti jugó tan rematadamente mal y apático, que, por momentos, parecía que nos estaban tomando el pelo y todo. No
sé si fue el cansancio de Alemania (que, en la segunda parte, misteriosamente,
desapareció en sus primeros 35 minutos), empanamiento mental, que salieron con
botas militares de cuando yo hice la mili a jugar al fútbol, pero el equipo
estuvo ramplón, simple, contemplativo y hasta, por momentos, con aires de
pasotismo total.
El Depor, por su parte, se vio
medio obligado a dominar, sin mucha fe y convencimiento, más forzado por la
desgana del Atleti que otra cosa. Comandados por el más que interesante
Yeremay, tuvo su mejor ocasión a los 27 minutos, en una falta que saca el propio
jugador, que Oblak no termina de atajar del todo su posterior remate el balón, que Amatucci, a
bocajarro, vuelve a rematar desde el área casi pequeña, y el balón termina
siendo desviado por el pie de apoyo de Milagros Oblak. Increíble, pero no
entró.
A los 36 empezó a despertar
Kang-in Lee, completamente desapercibido el resto de este paupérrimo primer
tiempo, al igual que Hjulmand, que tampoco es que estuviese especialmente
participativo en nuestro juego. Tiros lejanos e intranscendentes que se fueron
al limbo, fue nuestro triste bagaje ofensivo final. Así que, con un cabreo considerable por mi parte, nos fuimos al
descanso.
En la segunda parte desapareció
el “cansancio” sorprendentemente. Simeone quitó al que parece un abandonado a
su suerte Lookman, y al sorprendentemente espantoso también Barrios, y sacó a
Giuliano (espléndida su aportación de nuevo, para que sigan hablando de por qué es
titular indiscutible e incontestable el chaval) y a Le Normand. Y yo me hago la
siguiente reflexión. Visto el estado de forma del nigeriano, ¿No se le puede
volver a dar alguna oportunidad más a Arnau? Las veces que ha salido a aportado
velocidad, descaro, desborde, gol … ¿Por qué este absurdo ostracismo de nuevo?
Las cosas y los códigos del Cholo (quiero suponer, vamos).
Nada más comenzar este segundo periodo, el gol nuestro, en una excelente asistencia de escuadra y cartabón de
Grimaldo, sobre nuestro dorsal número 19, que, al igual que en Alemania, se
borró el “1” de su dorsal, se dejó solo el 9, y metió el gol que, a la postre,
fue definitivo, y vale su peso en oro. Y me quedo con esto, la verdad. Yo no
quiero que me pida perdón por nada, porque no lo tiene que hacer, de hecho. Lo
que tiene que seguir es portándose como un profesional de los pies a la cabeza,
anotar el máximo número de tantos posibles, y dejarse el alma por el Club el
cual le pagamos a 35 mil pavetes al día. Porque mi corazón ni está en venta, si
se le gana de cualquier forma. Ya tragué con Griezmann, y, si bien no me
arrepiento de haberlo hecho, una y no más, Santo Tomás.
Hasta el minuto 80 de juego, el
dominio del Atleti fue bastante apabullante, pero no conseguimos cerrar el
encuentro como deberíamos de haber hecho. Ayudó a esta mejoría la entrada de Sorltoh al
terreno de juego también, y no, no ando escribiendo borracho en estos
instantes. El noruego, si le da por echarle ganas al asunto, no parece que sea
el desecho habitual que demuestra cuando la desgana y la apatía se apodera de
él. De hecho, un ataque comandado por él dejó solo otra vez al dorsal número
19, pero su remate picadito final lo repelió con la cara el desconcertante
Román.
En el 81 aún la tuvo también
Giuliano, pero su remate de cabeza completamente solo delante del portero
deportivista fue muy centradito para que la atajara bien Leo Román. Y a partir
de aquí, sufrimiento elevado a su máxima expresión. El Deportivo aprovechó a la
perfección la entrada de Adama, que se fue de Grimaldo las veces que quiso y como
quiso, y sus centros envenenados fueron un constante dolor de cabeza para
nuestra defensa. Menos mal que su remates finales fueron al limbo, menos el del
minuto 93, en el cual, de nuevo Adama Traoré puso otra de sus asistencias, y
cuando Kevin, al segundo palo, y completamente desmarcado, tuvo el gol hecho,
pillando encima a tanto a nuestra defensa como a Jan a contrapié, decidió ceder
el balón a Oblak dulcemente, e hizo que mi corazón se bajase de la garganta para, de
nuevo, situarse en su puñetero sitio. Yo no sé si es sano esta forma de ir por
la vida que tenemos los Atléticos o no. Pero es la que hemos elegido, y, en el
fondo, disfrutamos con ello. Así que, que no paren las emociones fuertes. Aun siendo demasiado encontradas a veces.
ÁRBITRO: Pájaro loco Sánchez
Martínez.
Yo juraría que un árbitro está
para impartir justicia, templar nervios entre los jugadores, e intentar no
alterar en exceso a la grada con gestos grotescos e impresentables. Y más o
menos condujo el tipo este el partido en cuestión con relativa normalidad. Pero
ya por el final, la tarjeta que le sacó a Sorloth me pareció intolerable, por el sencillo
hecho de indicarle de buenos modos que la falta la había sufrido él, y no era
precisamente el infractor (y llevaba razón). Pes hala, de premio, absurda a la par que
ridícula tarjeta amarilla. Pues qué bien. Pero, poco más tarde, y de una forma
chulesca, tabernera mugrienta y como si estuviese arbitrando un partido de
futbolín en un puti-club de los que seguro suele visitar el tipejo este en
cuestión (es normal, a las madres siempre hay que ir a verlas de vez en cuando), le sacó una a Giuliano, prácticamente golpeándole con ella en la cara, el puto sheriff este
de pantomima. Menos mal que nuestro jabato favorito tiene la cabeza en su
sitio, porque si su reacción hubiese sido estamparle un cabezazo al puerco ese,
ya hubiese merecido la pena tanto sufrimiento final y todo.
EL
CRACK DEL PARTIDO:
Grimaldo tiene cada día más peso
en nuestro equipo, lo cual me mola. Muy buen partido del dorsal número 19, que
está yendo claramente a más, pero hoy le damos el premio a nuestro gran
Comandante Colchonero, Don Josema Giménez. Aparte que le ví muy bien tanto
físicamente como mentalmente (le han quitado un par de años de encima en La Coruña, el
clima, el agua, la pesca que tanto le mola, qué se yo), es un tipo del que uno
está orgulloso de su compromiso, de su forma de ir por la vida, de tanto que
nos ha dado, de lo bien que siempre nos está representando y todos sus logros
deportivos con nosotros, que ojo, han sido unos cuántos y bien importantes.
Esto son las cosas que, seguramente, jamás entenderá su amiguito el dorsal
número 19. Como bien decía la pancarta del Frente, Respeto a quién se lo
merece. Y nuestro corazón, que es lo único que tenemos que realmente nos
pertenece a cada uno, y que se basa en sentimientos tan puros y auténticos como
nosotros mismo les dictamos, jamás se lo llevará un dorsal número 19 de la vida,
por mucho que metiese 150 goles a partir de ahora. Nuestro corazón va a quién
se lo gana día a día, a pulso, con trabajo, entrega, coraje y dedicación. Y
el mío lo tiene usted a su auténtica Merced, URUGUAYO.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
El partidito de Barrios, la
tardecita de Lookman, los desatinos de Huljmand, los desaciertos de Baena …Ay,
Señor, Señor.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 11 GRADOS).
Aunque me pareció un equipo más
que aseado el Deportivo, la victoria era de obligado cumplimiento, al tratarse
de un recién ascendido, por lo que, esta semana así, el mismo permanece
inalterable. Y no quiero oír ni un solo murmullo al respecto.
¿Sábado? Levante. Partido a las
14 h. (hora infame dónde las haya), campo que se nos da no mal, lo siguiente,
el rival en sí, ni les cuento. Hay que ir a por todas, sin pensar ni en Bayern
ni en mandangas, que el tercer clasificado en la liga española nos ha hecho un
estupendo favor al respecto, y debemos de hacerlo valioso pero de verdad… “Solo soy feliz, con el Atleti de
Madrid” …
PD. Según Don Luis Aragonés, Don Miguel Jones no era negro, sino Azul ...








