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24 de enero de 2018

Sevilla 3 - Atleti 1. Frena velocidad, que no lo entiendo.


De primeras, felicitar al rival por su pase a semifinales. Ha sido superior, ha pasado justamente. Tácticamente ha realizado una eliminatoria impoluta, ha jugado con mucha inteligencia en ambos encuentros y, especialmente, nos ha superado en algo que nunca nadie debería hacerlo: en entusiasmo.

Desde el primer instante del comienzo de la misma, desde que les vi conjurarse en la grada del Metropolitano en el partido de ida, he tenido todo el rato la impresión de que al Sevilla le apetecía más la eliminatoria que a nosotros. Eso, por un lado, me mola. Da magnitud a todo lo conseguido por el Cholo. Para ellos ha sido la eliminatoria de su vida, que es como hay que afrontar este tipo de partidos, por otro lado. No hay más que ver cómo estaba ayer el campo y el ambientazo que había. No sé hasta dónde llegarán y me importa una mierda, dicho sea de paso, pero la realidad es la que es. Dicho todo esto, me produce una enorme tristeza y decepción que no seamos capaces de conseguir y, ni siquiera, igualar, ese entusiasmo. Porque, señores, que nadie se engañe, el Atleti sin entusiasmo, no es nada. Por muchos jugadores que manguemos a los rivales. Sencillamente nada. Y así se está demostrando este año.

No creo que sea momento tampoco de crucificar a nadie, aunque va a ser muy jodido llevar el resto de temporada. El invierno va a ser duro de pelotas, ya les anticipo. Por eso, nuestra motivación debe ser la de que somos del Atleti, y no le podemos abandonar. Entre el nuevo campito y la escoria del palco nos va a costar, pero es lo que hay. Nunca ha sido fácil ser colchonero, y nunca lo va a ser (menos, para los que hemos mamado otro Atleti mucho más humano, mucho más auténtico y, sobre todo y principalmente, NUESTRO), así que toca tirar de fibra propia. Cada uno que investigue dentro de su corazón y encuentre la razón de seguir apoyando a este equipo. Que busque en la ilusión con la que iba cuando marchaba hacia el Calderón con toda su familia y su mamá de la mano. Que bucee y recuerde con cariño todos esos primeros rostros que respiraban Atleti por los cuatro costados. Que recuerde viajes, anécdotas, alegrías, tristezas. Que piensen en todas las personas que hemos podido conocer, en las amistades logradas, en el concepto de camaradería que se hemos conseguido engrandecer cada uno de nosotros … Que tiren de sentimiento, vamos. Si son auténticos colchoneros, saldrán adelante.

Del partido no voy a hablaros tampoco en exceso, salvo que, a un equipo serio y demás, no te pueden clavar un gol (golazo) a los 24 segundos de juego de la primera parte, y anotar otro a los 2 minutos de la segunda parte, aunque sea de un penalti, cuanto menos, discutible. En una eliminatoria de Copa, no. Sencillamente no. Cuando te juegas todo a una carta, ni de puta coña. Eso sí, al menos, el resto de la primera parte se jugó con valentía y competitividad (golazo antológico de Griezmann incluido, única aparición del francés en toda esta competición, dicho sea de paso). Se tuvieron ocasiones, se lució orgullo y se demostraron hechuras de lo que somos, equipo grande.

La segunda fue un desastre total, una auténtica exhibición de impotencia, gol cantado fallado por Correa incluido (aunque, con el argentino, nunca se sabe realmente hasta qué límite puede llegar a expresarse dicha definición de “gol cantado”, tengo la impresión de cada vez puede lograr escalar un peldaño más). El Atleti que siempre detesto ver, hasta el punto de que, con el tercer tanto, no aguanté más y me piré a acostar. No estoy orgulloso de lo que hice, pero es lo que me pidió el cuerpo en ese momento.

Así que llega tiempo de reflexión. Repito, tengo un montón de críticas (deportivas, sociales, estructurales) y de muchas cosas que considero que no se están realizando bien, pero no creo que sea el momento de encender el ventilador e ir soltando mierda de aquí para allá. La forma en que se está llevando este Club, desde todas las instancias del mismo, hace que se me escapen demasiadas cosas, no comprenda demasiadas historias, y, aparte, ya no voy teniendo edad para este tipo de disgustos. Demasiado vértigo. Frena velocidad, que no lo entiendo.

18 de enero de 2018

Atleti 1 - Sevilla 2. ¡Panadero, saca el hacha!



De primeras, ¿Alguien me puede indicar el tiempo que dura un minuto? A mi me han enseñado desde pequeñito que 1 minuto son 60 segundos. Sin embargo, no sé si será cosa de estos tiempos nuevos que corren, del ínclito Tebas, de los árbitros, de las putas televisiones o de este bendito Club que considera más una Leyenda a un tipo como Luccin, o como Jurado, o como una sucia rata mejicana que, por no ser, no es ni seguidor de nuestro equipo, que a otro que ha ganado una Liga, una Intercontinental y una Copa del Rey, y que, durante toda su carrera deportiva, dio y representó como pocos eso que dice nuestro himno y que tanto nos representa como es el manido “Coraje y Corazón”, que tan lozanos lucimos en el descampado que siguen siendo los exteriores de nuestro nuevo campo chachi piruli. Coraje, creo que es la palabra que mejor define mi estado en toda esta puta mierda. Tengo un coraje de cojones.

De segundas, estos ambientes de euforias desmedidas … ¿Desde cuándo? ¿Desde cuándo somos así? “Que si llevan 10 años sin ganarnos aquí, que si ahora con Costa y Vitolo somos invencibles, que si vamos a pasarles por encima, que si hubiesen estado en la primera vuelta el Barsa estaría a tiro de piedra, que si el Sevilla está de pena” (debo de haber soñado que ellos siguen en Champions y nosotros, no, pero no me hagan demasiado caso) … 8 les íbamos a meter, sí. Ya se vió ayer. El cambio de “mentalidad” de esta afición, o, mejor dicho, la carencia que tenemos de la misma, empieza a ser sencillamente preocupante. Sígamos metiendo 8 a los rivales, sigamos … Sin bajarnos del autobús, vamos …

Así que, entre el bochornoso “homenaje”y los estúpidos comentarios que escuchaba en nuestro entorno, comenzó un partido bastante potable y genuino de Copa, con 20 primeros minutos buenos del Atleti, con un gol anulado a Costa de forma incomprensible (todo lo que os escribo son impresiones desde el campo, conste, no he visto la tele, ni putas ganas que tengo, la verdad), con dos remates sevillistas de estos que parecen que entran y que te dan un vuelco al corazón del Mudo Vázquez y de Sanabria, con respuesta colchonera en otro remate de cabeza del Ogro Costa que respondió no menos espléndidamente Sergio Rico con un estupendo paradón, y con un Sevilla que, como me suele pasar con cada rival que veo en directo desde el Metropolitano, tengo la impresión de que termina situándose mucho mejor en el campo y nos termina embotellando por momentos, tal y cómo pasó ayer con nuestro rival de turno, anticipándose siempre a nuestra presión precisamente por eso … Por estar mejor situados sobre el terreno de juego. Los de Nervión ya se pudieron adelantar con un mano a mano de Correa que salvó espléndidamente el bueno de Moya, o con un zambombazo impresionante de Escudero que tuvo que volar hasta la misma escuadra de nuevo nuestro guardameta para sacar una mano milagrosa. Saúl y Koke, por su parte, a pesar de su enorme trabajo, fueron incapaces de hacerse con el control del partido durante este preocupante final de periodo.

Y la cosa no comenzó mucho mejor en el segundo, salvo que Correa entró por el inofensivo Vitolo, y, con su atolondrado juego (nuestro coche de choque favorito, ya saben), pero acompañado por un encomiable Juanfran, empezó a crear buenas ocasiones en sus internadas por su banda derecha, a los que, siempre, no llegaba por un pelo Costa en el segundo palo tras sus centros, o los de Juanfran. Mientras tanto, un tal Lenglet remató al palo (a su propio palo) como queriéndonos enseñar el camino por el que lleva al triunfo el camino del Señor … Y llegó el gol, apenas a falta de cuarto de hora para el final del partido, tras una falta lateral que remató Carrasco (buenos minutos del belga) que sustituyó al inoperante a más no poder Griezmann, y que fusiló con un misil impresionante el Ogro Diegol Costa anotando un chicharrazo fabuloso. Parecía que la cosa, al fin, se encarrilaba. Por cierto, Griezmann, que no se me olvide. Lo malo no es lo exasperante que está. Lo peor es que empieza a ser ya algo habitual en él. No es ni la sombra de lo que fue, ni la centésima parte de lo que uno espera de él. Carne de banquillo, Cholo. Carne de banquillo, de seguir en este plan.

Y, justo cuando mejor estábamos, justo cuando Diego Costa seguía estando a punto de llegar en el segundo palo a centros maravillosos de Correa y del propio Carrasco, justo cuando Correa realizó otro jugadón, pero no quiso dar el gol hecho a Yannick, rematando él mismo a puerta, creo recordar, llegó un estúpido a la par que aislado centro de Navas quién sabe dónde, que repelió en Lucas (el mejor, en mi humilde opinión) y que Moya, en su intento de despejar el balón, se lo terminó metiendo en su propia portería. Apenas 6 minutos después de nuestro tanto. Me jodió un montón, porque esta acción emborronó por completo el partidazo que se marcó nuestro guardameta.

Así que el Atleti perdió el orden, el Cholo lo terminó de arreglar al quitar a Koke y sacar a Torres sin pensar que quedaba todavía otro partido que disputar en la eliminatoria, el equipo se terminó de desordenar por completo, y entre Godín y el exasperante Savic, hicieron el resto, dejando solo, solito, solo a Correa (el otro, no el coche de choque) para poner el 1-2 en el marcador que nos pone la eliminatoria en chino no, lo siguiente. Pero bueno. También os digo una cosa: que nadie nos de por muertos, que aquí queda mucha tela por cortar. Se lo dice uno que vio a Panadero Díaz jugar sobre un terreno de juego (a una edad imberbe, pero lo disfrutó, al fin y al cabo). Ese mítico 3 colchonero.  Ese golazo al Madrid de falta. Esa batalla de Glasglow, esa melena al viento … Así que, en Sevilla, no queda otra, Leyenda: ¡Panadero, saca el hacha!

4 de enero de 2018

Lleida 0 - Atleti 4. Godín y Moya acaban con el Lleida.


Un partido con estupendas noticias, aunque no resultó tan sencillo como marca el tanteador. Porque el entusiasta equipo local salió a comerse el mundo, empleándose a veces con excesiva dureza, permitida por el exasperantemente impasible árbitro (en faltas meridianamente claras provocadas por el empuje del Lleida), aunque eso nos óbice para que reconocer que jugaron una estupenda media primera hora los de Albadalejo, consiguiendo que el Atleti se tuviese que poner el mono de currelar pero de verdad (cosa bastante usual en las eliminatorias de los equipos del Cholo, sea quien sea el rival,  bien es cierto también). Moyá hizo un par de buenas intervenciones, y una última magistral sacada a Iván Angulo, en un espectacular mano a mano tras una no menos excelente contra local, hasta que poco después, Carrasco se limpió su bota mágica sacando una falta maravillosamente templada, para que el imperial Godín pusiese el 0-1 sobre la media hora de juego. Campana y se acabó.

Hasta ese momento, reitero, nos tuvimos que atar los machos, pero de verdad. A partir de ahí, otra vez Carrasco, unos 5 minutos después, se inventó un mágico pase sobre Gameiro, que asistió al más puro Sime sobre Fernando Torres en el segundo palo, y nuestro Niño, eso sí, en claro fuera de juego, terminó de sentenciar la cosa poniendo el 0-2 en el marcador. Y sin necesidad de tirar de nadie más. Así es este Atleti.

La segunda parte no se la hubiese tragado ni San Apapucio, pero había que ver a Vitolo (discreto, pero interesante) y especialmente a nuestro ogro más entrañable, Don Diego Costa. Del canario uno espera mucho. Es muy buen pelotero, aunque su manera de fichar por nuestro Club no me haya gustado un pelo. Si a nuestro querido personaje favorito de “hombres, mujeres y viceversa” (Carrasco, para los no iniciados) le da por motivarse, podemos sacar mogollón de jugo de la durísima competencia que van a tener ambos en jugar.

Por otro lado, del Ogro, uno espera lo que le vio. A por todas. Da igual competición, rival, motivación … Su motivación se denomina “Diego Costa”, punto. Le da igual echar un pachanga en su querido Lagarto que jugarse una puta final de Champions que terminará jugando, pero de verdad. En sus 5 primeros minutos, asistencia de Juanfran, él se lanza a por un balón imposible, y gol que te crio. Ahí radica la diferencia con Vietto, con Gameiro, con Torres … Ese gol solo le busca él. Solo lo mete él. Por eso le añoramos tanto.

Después, sustito muscular del lagarteño, que, por momentos, fue algo más que sustito, pero uno, que le recuerda dejarse una pierna en Getafe contra un palo por anotar otro tanto esos imposibles de los suyos, sabía que si se levantaba, de ahí no le sacaba ya ni Dios. No tenemos que tener ansiedad con él (y él, el que menos la tiene que tener, de hecho). Lo de este jugador vendrá todo rodado, con la naturalidad del que nunca se ha ido. Diego Costa reloaded.

Finalmente, golito afortunado de Antoine (que, me da, nos va a hacer gozar cantidad jugando de media punta con el ogro más adelantado) de falta, y eliminatoria sentenciada. Y sí, está muy bien resaltar a Costa, y a Vitolo. Pero ayer, los que realmente sentenciaron la cosa fue Obla… digo Moyá (apenas les diferencié) y el Imperator Godín. Ellos fueron los que realmente se merendaron la eliminatoria. Que vaya pasando el siguiente, pues.

30 de noviembre de 2017

Atleti 3 - Elche 0. Sin concesiones.


No tengo mucho tiempo para escribiros hoy, así que voy al grano directamente:

           No hubo más que ver cómo salió, literalmente, a comerse al rival como si del mismísimo Bayer de Munich fuese, el Atleti, para comprobar que la Copa, nos gusta, y mucho, a todos los Atléticos (tanto a los seguidores, como al cuerpo técnico y los jugadores). Siempre lo he dicho: no hay mejor respeto al rival que no tener piedad de él. Ni Segunda B ni leches. A la yugular directamente.

          Aunque para piedad, la de Vietto. Me está empezando a tocar la polla el tema, porque el chaval está jugando bastante requetebién, no se esconde jamás, tira buenos demarques, combina casi a la perfección con su compañera de baile, cae bien también por banda, pero … En cuanto tiene una ocasión de gol, o tiene mala suerte (la primera que tuvo su remate fue genial, aunque se fuese lamiendo el segundo palo), o al portero le sale el partido de su vida (o no, buen cancerbero el tal Guillermo ese, que a Torres también le sacó unas cuantas manos escalofriantes), o se duerme en los laureles, o qué se yo … Sinceramente, y aunque no me gusta un pimiento la frase en cuestión, “el fútbol no está siendo justo con él últimamente”. Mala leche, coña.


        Giménez. Pelotero descomunal. Es puro Atleti. Uno de los jugadores que más transmite a todo el mundo. Lo sabéis, me encanta. Y cada día que pasa, más. Aplíquese la misma fórmula para Lucas, por favor.

        Torres. Dos  goles. El segundo, en su más puro y genuino estilo, a saber: pésimo control, brutal remate a la escuadra sin ángulo. Nuestro Niño es así, no le den más vueltas.


        Afición. Yo no pude ir, pero en la tele, se palpaba un gran ambiente, la verdad. Y meter a casi 50.000 tíos en el campo, un miércoles, a esas horas, y frente a un segunda B, es un dato francamente ilusionante. Y no se olviden del frío gélido que hacía ayer en Madrid. Y si no, pregúntenle a  Don Pablo. Pregúntenle.
     
     El Elche. Un digno rival, si señor. Le sobró alguna tarascada al final con nuestro ínclito personaje de mujeres, hombres y viceversa (al que, a su vez, le sobró algún que otro regate tribunero-burlesco con el 3-0 en el marcador, dicho sea de paso, ayyy, Carrasquito, Carrasquito) pero les deseo que suban. Son buena gente.


          Poco más. Que sigamos así. Como esta crónica. Directamente al grano. Sin concesiones. Sé, que no hay distancia que nos pueda separar …

26 de octubre de 2017

Elche 1 - Atleti 1. Ctrl+Alt+Supr.


Extraño partido del Atlético, que sigue con la extraña manía de coleccionar empates de manera un tanto absurda, frente a un Elche timorato en la primera parte, valiente y mandón en la segunda. Sí. Ya sé. Es un segunda B. Pero Vietto se empeñó en convertirles en un Primera. Las cosas de nuestro Atleti.

Extraño fue por nuestra parte, porque en el primer periodo, el Atleti jugó un partido serio, y con ratos de buen fútbol. Torres (que tuvo 2-3 ocasiones muy bien rematadas, pero el portero local también juega, y Guillermo le sacó un par de ellas) a los dos minutos avisó. Y a los 16 minutos, un fenomenal centro de Giménez lo cabeceó Thomas de forma inapelable para poner el 0-1 en el marcador. Como mandan los cánones, picado, ajustado al palo y duro (regalito ilicitense incluido, no sería el último que nos harían, créanme). Parecería que la cosa sería coser y cantar. Lucas se mostraba inexpugnable (y así se mantuvo toda la noche, a pesar del demencial penalti en contra que nos pitaron en contra), Sergi tenía un desparpajo y valentía que, por momentos, me hicieron recordar a Don Sergi Barjuán (una auténtica locomotora en su banda izquierda, años ha), Thomas era dueño y señor del cotarro, Sime también lo intentaba de vez en cuando, Gaitán hacía lo que le venía en gana (ya sabemos que vale para un Segunda B, a ver cómo le sigue yendo con el resto de rivales), Torres estaba activo, y Vietto … Ahí Vietto. ¿Qué vamos a hacer con el bueno de Lucciano? Ya en la primera parte tuvo 2 manos a manos en los que, uno dio en el palo, y el otro lo perdió lastimosamente.

Principalmente, Lucciano tiene 2 problemas. Uno meramente técnico, a saber: es un puto desastre conduciendo el balón en carrera, lo cual siempre permite que el defensa le termine obstaculizando lo justo para molestarle en el remate final (y lo cojonudo es que no es jugador lento, ojo, que velocidad tiene). Debería de verse una buena colección de vídeos de Don Paolo Jorge Do Santos Futre y que aprendiera un rato. El otro, puramente mental, está tan bloqueado como yo en mis lunes de pasión cuando llego al curro y me da por no acordarme de la puta contraseña, después de un duro y longevo fin de semana. Da igual que la haya introducido en anterioridad tropecientas mil veces: como me dé por no acordarme, me pongo nervioso, empiezo a fallar sin ton ni son, y al final dudo hasta de mi nombre de usuario. Entonces llamo al administrador, se caga oportunamente en mis muertos, y vuelta a empezar de cero con otra contraseña.

Eso es lo que le hace falta a Vietto. Que el Cholo le resetee por completo. De 0 a 100. Que se cambie de botas, de medias, de calcetines, de peinado, de color del pelo … Y que no pare de intentarlo. Yo no le sacaba del campo hasta que, al fin, consiguiese un tanto. Me da igual que se hubiese acabado el partido. Saco a los suplentes y que sigan con él hasta que reviente de una puta vez o meta un triste gol en condiciones (ayyy, qué paciencia, Diosss).

El Elche, por su parte, solo inquietó en este primer tiempo en un disparo al borde del área de Lolo que paró espléndido Obla … digo, Moya (es la costumbre de todos los encuentros, entiéndanme).

La segunda parte, el mundo al revés. El Elche se quitó el corsé, y el Atleti gustoso, sorprendentemente, se quiso poner el mismo. Así que los ilicitanos se adueñaron del balón, consiguieron su tanto en una gran acción individual, al unísono, de Lolo Plá y del árbitro de turno, e inquietaron lo suyo en esta decepcionante segunda parte. A Augusto le queda un mundo y parte del otro, Keidi pasó completamente desapercibido, Sergi desapareció también, Gaitán tres cuartas …  Y, a pesar de ello, se pudo rematar el asunto a la contra, pero Vietto siguió a lo suyo (mano a mano al limbo va, mano a mano al limbo viene, y mira que El Niño estaba emperrado en que anotase de una santa vez). Guillermo, también estuvo en lo suyo, sacándole otra espléndida parada a otro buen cabezazo de Torres, y poco más. Empatito final.. Sinceramente, no creo que tengamos  problemas para pasar de eliminatoria, pero, por si acaso, Lucciano, prueba esto a ver qué tal: Ctrl+Alt+Supr:  Usuario: Vietto. Contraseña: GOL.

8 de febrero de 2017

Barcelona 1 - Atleti 1. Felicidad en la derrota.


Sé que a algunos no les va a gustar lo que voy a decir, pero me da igual: a mi es que este Atleti me pone un montón. Y estoy contento. Muy contento. Mucho más que si hubiese estado dominado durante casi más 130 minutos de una eliminatoria (90 de ellos en mi propia casa, terminándome embotellando casi por completo), aunque hubiese conseguido el pase a la final. Probablemente (que tampoco soy tan tonto) ese día me volveré a disgustar. Pero hoy no. Este equipo es la magia que tiene, el embrujo que te envuelve, la morfina que necesitamos: en de los pocos que, tras una decepción como la de ayer, hace que, sin embargo, te levantes con pase firme, feliz y cada vez más convencido de la suerte que tiene uno de ser del Atleti.

Porque es emocionante, muy emocionante, ver como un grupo de jugadores, en líneas generales, es capaz de sobreponerse a un primer tiempo calamitoso en el partido de ida, cuando todo olía a que el Manzanares se desbordaría con nuestra rojiblanca sangre, y contemplar cómo en una excelente segunda parte, comandada por nuestros viejos rockeros, este grupo de gente con clase tira de todos los valores que han mamado en esos campos de Cotorruelo, y levanta a un equipo como lo hicieron.

No les asusta ningún reto. ¿Qué hay que salir en el Camp Nou a por todas? Se sale. ¿Qué vemos que, tras una espléndida media hora, las ocasiones se nos van al garete, como la de Carrasco, tras contra antológica, o la del zapatazo de Koke, o la del cabezazo de Griezmann? No desespera. ¿Qué no nos pitan un penalti claro de Sergio Roberto sobre el Niño Torres? Se toma un simple respiro, y a seguir. ¿Qué vemos que en dicho respiro, casi al borde del descanso, el tema se nos complica aún más, porque a ese jugador indefendible que se llama Messi le da por hacer de las suyas, y se saca un zapatazo raso, duro y seco, que Moyá ataja como puede y Luis Suárez aprovecha su rechace a placer? Lo encaja.

¿Qué la segunda parte nos cuesta entrar un poquito en la misma, tras el palo recibido? No importa. Jamás se bajan los brazos. ¿Qué se nos lesiona Godín? Pues tiramos del chaval Lucas, aunque no parezca lo más indicado, dada su actual situación personal. ¿Qué le pita todo el Camp Nou cada vez que toca el balón? El sigue impasible haciendo su trabajo, sin más. La juventud nunca ha estado reñida con ser del Atleti. ¿Qué el Barsa se queda con 10 tras el planchazo de Sergi Roberto? Ya no se para hasta al final. El rodillo vuelve con más fuerza que nunca. ¿Qué nos anulan un tanto legal a Griezmann? ¿Y cuándo no nos hacen alguna jugarreta de estas? Lo tenemos asumido, lo llevamos en la sangre. Jamás desfalleceremos. ¿Qué nos expulsan a Carrasco por un resbalón inoportuno? Seguimos jugando con uno más en nuestra cabeza, no nos importa. ¿Qué el Barsa tira de un tal Iniesta y un tal Busquet? Nosotros de nuestro Correita y de Gameiro. ¿Qué el majestuoso Messi se saca un larguerazo de los suyos? Quién dijo miedo. Adelante, adelante, adelante Campeón. ¿Qué el pobre Gameiro desperdicia un claro penalti que le hizo Piqué? Pues nos jodemos, sí, pero le apoyamos, le damos ánimos, le levantamos su cabeza gacha y seguimos mirando al frente. Hay que morir con las botas puestas. ¿Qué por fin anotamos nuestro más que merecido tanto, a falta de 8 minutos de juego? Pues a tope, que esté Frente está loco y quiere al Atleti verle Campeón. Y morimos. Y lo intentamos. Y lo volvemos a intentar. Que si un tiro de Correa da en Griezmann, que si un centro de Koke no llega ni Dios de milagro, que si el Barsa manda melonazos a la Diagonal deseando que acabe el suplicio, su suplicio … Más. Quiero más. Al final nadamos, y nos ahogamos en la orilla. Cierto. Y tenemos cosas que mejorar, gente que recuperar (ese Carrasco de mis entretelas), confianza que recuperar. Cierto también. Pero no menos cierto como que hoy estoy pletórico y, una vez más, me acuerdo de mi mami, que en ese tercer anfiteatro tanto estuvo sufriendo ayer, y le doy las gracias por todo, las gracias por tanto. Las gracias, por ser del Atleti.

2 de febrero de 2017

Atleti 1 - Barcelona 2. Un Atleti bipolar.


¿Qué Atleti somos? ¿Qué Atleti queremos ser? ¿El timorato, impotente, desordenado y desangelado de la primera parte, o el bravo, orgulloso y arrollador de la segunda? He aquí la cuestión.

De primeras, gol de Suárez en el minuto 6 del partido. Un golazo, sí. Pero, dicho esto, ya me explicarán ustedes cómo un menda se puede ir, en una semifinal de Copa, jugando en tu campo la ida, con esa facilidad  tan insultante de nuestros centrales, partiendo su carrera desde el centro del campo, cuando el uruguayo, además, no es que sea Bolt precisamente. Este gol te lo pueden meter en el 89 de juego, después de haberte desfondado durante todo el encuentro, pero nunca tan temprano. Tanto Godín como Savic, en ese instante de partido, deberían de haber estado subido en la chepa de Luis Suárez, pero, desgraciadamente, Godín anda en su peor racha como futbolista del Atleti, mientras que Savic, pues eso. Es Savic. Un defensa tosco, vulgar, muy limitado y sin apenas recursos. Si las cosas no te rulan bien, y un equipo como el Barsa se le pone tan de cara el encuentro, chungo cubata.

Y así, toda la primera parte. Los Atléticos corríamos detrás del balón como colegiales, sin orden, ni control. Como pollos sin cabeza. Incapaces de generar siquiera una triste ocasión de gol que llevarse a la boca. Por su parte, el Barca, sin hacer tampoco grandes alardes, pero controlaban el partido como si nada, como si de un simple amistoso se tratase. Y así fue transcurriendo esta exasperante primera parte, hasta que allá por el 32 de juego, pilló el balón Messi, y se sacó un golazo por toda la escuadra impresionante. Decididamente, este pibe es sencillamente indefendible. Uno depende, como rival, de la inspiración que tenga el argentino, porque forma real de pararle, no hay ninguna. Es un jugador para disfrutarle, sin más. Si te gusta el rollo este del fútbol, claro.

Con este 0-2 que amenazaba pesadilla total, nos fuimos al descanso. Sin embargo, el Atleti, en la segunda parte, fue otro. O, mejor dicho, fue sí mismo. Fue nuestro Atleti. Este Atlético que jamás se rinde del Cholo Simeone. Que no se amedrenta ante nada ni ante nadie. Que presiona como el que más, que lo intenta de todas formas, que defiende ese escudo que desde el palco se quiere ridiculizar hasta la última gota de su aliento. Este Atlético que tanto nos emociona a todos.

Salió Torres, y, se marcó una fantástica segunda parte. Por su parte, Gabi mandó todo a tomar por culo, y plantó también sus bemoles sobre el terreno de juego (no le vamos a echar de menos ni ná en el Camp Nou, madre). Y el Atleti se convirtió en un ciclón. Una gran jugada entre ambos, con taconazo genial del Niño, dejó a nuestro Capi delante su vergonzante portero, un tal Cillensen, o coleguita parecido. Si Don Gabriel hubiese tirado sin pensar, hubiese sido gol fijo. Pero pensó, y Jordi Alba, in extremis, le robó la cartera. Primer aviso.

Poco después, a los 12 minutos de esta segunda parte, llegó el gol colchonero. Funcionó, al fin, el balón parado, en una falta que Godín peinó hacia el segundo palo para que Griezmann rematase de cabeza de forma inapelable. Y sí, hubo falta de Koke a Luis Suárez previa. Esto es fútbol ,señores.

A partir de ahí, ocasiones a go-gó. Pero, desgraciadamente, cuando a uno no le van demasiado bien las cosas en esta vida, es jodido salir de esa tendencia. Griezmann remató a bocajarro, golpeando el balón con violencia sobre el pecho del guardameta barcelonista. Después, Torres remató en un genial escorzo, de tacón, que se fue lamiendo el palo. Más tarde, otra fantástica ocasión para el Niño, aprovechándose de un regalito de la defensa  y el tal Cillenssen, que tiró también fuera cuando lo más fácil era meterla dentro. Así, que recuerde, otro tirazo de Griezmann desde fuera del área que también, cómo no, salió lamiendo el palo … En fin.

Del Barsa solo hubo noticias a balón parado, en una falta que lanzó Messi y que Moyá, con una excepcional parada, logró despejar como pudo, repeliendo también el balón en larguero. Curioso. El Atleti tuvo una cojonuda también en la primera parte, así, al borde del área, casi en el último suspiro de la primera parte, pero como en este equipo nadie tiene la destreza o el interés de tirar este tipo de faltas directamente a puerta, se perdió lastimosamente la oportunidad entre pases imposibles quién sabe a dónde. Una pena. Estas historias dan puntos, eliminatorias y Títulos. ¿Recuerdan Pantic? ¿Recuerdan Simao?

Así que nada. Que nadie se engañe, la eliminatoria la sigue teniendo en chino el Atleti. Si sale el de la primera parte, mejor irse a darse una vuelta a sacar al perro tranquilamente. Si, por el contrario, es el de la segunda, se puede intentar el tema. Y, por supuesto, siempre y cuando a Leo no le dé por hacer de las suyas (tiro la toalla definitivamente frente a este jugador). Un Atleti bipolar.

4 de enero de 2017

Las Palmas 0 - Atleti 2. Nos pone la Copa.


Muy buen partido en líneas generales del Atleti, que lo que más y mejor hizo fue recuperar su propia identidad y sensaciones. Volvimos a ser el equipo decidido cuando tocó (hasta que anotamos el primer tanto principalmente), fuerte en defensa y en la presión (rascamos más de la cuenta, pero es lo que hay, queremos la Copa, el rival ya sabe lo que tiene que hacer si quiere derrotarnos), recuperamos a algunos jugadores despistados (importante que Griezmann vuelva a marcar, muy grato el descubrimiento de la progresión de Vrjaljko, y excelentes minutos de Juanfran en su auténtica posición de toda la vida, en esa en que cada partido que jugábamos frente a Osasuna en el Sadar era un auténtico martillo pilón el soportar sus embestidas como rival).  También mucho más nivel de Godín y especialmente Koke, que ayer nos dejó una serie de pases absolutamente geniales para nuestra rutina.

Hay cosas que mejorar, por supuesto. Siempre hay cosas que mejorar. Y, una de ellas, me resulta especialmente importante: Gameiro. Sus movimientos siguen siendo cojonudos. Sus desmarques, también. Es veloz como el solo. Pero tiene un atolondramiento final francamente importante. Koke le puso una clarísima al poco de empezar el encuentro. Su control con el pecho, lamentable. Poco después, también se plantó solo en el área canaria, en una jugada de esas imposible en las que el equipo local intenta sacar el balón sin importarle situación ni estado (en plan Robert Duvall en Apocalipsis Now, vamos). También estuvo horrible el francés, chocando su remate frente a un pobre defensor canario. Curioso equipo Las Palmas, por cierto: cuando ataca, no me parecen malos peloteros, siempre comandados por ese personaje de Narcos llamado Roque Mesa. Sin embargo, cuando defienden, me desesperan. Blanditos como monjas ursulinas, y empecinados en sacar el balón controlado aunque estén siendo presionados por 300 atacantes contrarios. Ayer el Cholo le dijo a Setién: “tu tranki, soba el balón todo lo que quieras. Eso sí, el partido será para mí”. Dicho y hecho.

A los 22 minutos llegó lo que se andaba mascando todo el rato, el tanto del Atleti en un buen disparo de Koke tras aprovecharse de un rechace, en el enésimo acercamiento de la dupla Vrjaljko-Juanfran previo.

Las Palmas quiso reaccionar, y, al borde del descanso, tuvo una Asdrúbal en una buena dejada de Jonathan Viera (excelente pelotero, todo clase el chaval), pero la pelota se plantó en horario local y llegó una hora antes.

La segunda parte comenzó prácticamente con la mejor acción del partido: maravilloso cambio de juego de Koke, excelente control y centro posterior de Vrjaljko (ayudarme a poner un mote a este menda ya, por favor, su puta madre el nombrecito), dejada de cabeza de Gameiro a Griezmann, y cabezazo a puerta vacía de nuestro crack para poner el 0-2 en el tanteador, y medio sentenciar la cosa.

Debió de aprovechar otra posterior de Gameiro, que solo, solito, solo, la volvió a mandar a Senegal, lo menos. También tuvo otra Griezmann, en otra excelente combinación rojiblanca, y una final Correa, que la mandó también a Senegal (pesaítos con el tema). El Cholo experimentó con Giménez como pivote, con el mismo resultado que el peinado del uruguayo. No me gustó excesivamente el invento (y eso que ya saben que soy de los que andan alineados con el chaval).

Daba igual. El Atleti se ha encontrado a sí mismo, y eso es lo más importante. Está claro: nos pone la Copa.

28 de enero de 2016

Atleti 2 - Celta 3. Si nos caemos, combato y me levanto.


Yo no sé ustedes, pero el menda con esto del fútbol es un maniático compulsivo. Estoy lleno de manías, supersticiones, intuiciones y demás gilipolleces de todos los tamaños y colores. Y ayer, durante todo el día, no tuve en ningún momento buena espina, por más que me autoengañase constantemente escribiendo wasaps a mis colegas diciendo que íbamos a pasar, o que indicase lo mismo en determinados bloqs que sigo. Toda la razón de mi pesimismo fue el día que hizo ayer en Madrid. Me levanté a mis adorables seis de la mañana, y salí de mi casa a las siete, con esa niebla tan característica gallega, de Vigo. “Escampará a lo largo del día, y eso indicará nuestra victoria final”, ingenuo de mi, pensaba. Y una polla como la del puto negro ese del wasap. El día estuvo gris, y no hubo forma humana de moverle de ahí. Inclusive, cuando llegué al Calderón y me puse en mi asiento, me empecé a limpiar mis gafas una y otra vez. “Joder, no termino de ver claro el tema con las lupas puestas, sí que las tengo sucias”. Y no es que los cristales estuviesen empañados, que va. Más bien era una especie de neblina que había en el Calderón. Curiosamente, otro compañero de grada estaba también limpiando con devoción sus gafas, hasta que ya le indiqué “deja de limpiarlas, hombre, es que hace niebla, no es que estén sucias tus gafas”. Las carcajadas que nos echamos posteriores fueron las únicas de la noche. Efectivamente, el día estuvo muy vigués. La eliminatoria estaba sentenciada en mis fueros internos.

Y el caso es la primera parte que hizo el Atleti fue bastante buena. Triangulaba por banda con velocidad, descaro y verticalidad, presionando bien en todo el campo, comandados con un Saúl imperial. Pero el Celta, la primera que tuvo, la enchufó, en un córner que sacó en corto a Orellana, este puso un fantástico centro y remató Tucu plácidamente a gol. La verdad es que el Atleti durante toda la noche defendió el balón parado francamente mal. Esta misma jugada nos la volvieron a realizar los vigueses casi de forma consecutiva en dos córners posteriores que tuvieron, y seguimos sin enterarnos ni del nodo, siempre dejando centrar a placer al jugador céltico de turno. Era el minuto 21 de juego.

Menos mal que, 6 minutos más tarde, Carrasco  realizó un disparo que el bisoño Rubén (muy nervioso durante el tiempo que estuvo en el terreno de juego, imagino que Berizzo vería claro al sustituirle en la segunda parte) no logró atajar y Griezman aprovechó para conseguir el empate. Parecía  que la cosa iba a estar entretenida y cargada de emociones. Sin embargo, la cruda realidad del segundo tiempo fue otra.

El equipo vigués en este segundo periodo nos superó en todo: perfecta colocación en el terreno juego, anticipación, control del mismo ... Fue dueño y señor del mismo, y, por momentos, hizo con nosotros lo que quiso. “Fútbol de salón”, cantaba la afición visitante. Por más que me jodiera el tema, no les faltaba razón. El gol de ellos se mascaba. Y así, Saúl perdió un balón tonto en el centro del campo (una pena, porque reitero, fue el mejor del Atleti hasta ese momento), lo pilló Gudetti, y desde las islas Cíes pegó un pepinazo que entró como un misil en la portería del Fondo Sur. ¿Moyá? Sin noticias de Moyá.

Después vino el Cholo y sus cambios (el castigo a Saúl, excesivo, el de Carrasco, sencillamente delirante, esa puta manía del automatismo de su sustitución es que me pone enfermito, no lo puedo evitar), no por la gente que entró, sino más bien por la que retiró del terreno de juego. Con el partidazo que se estaban marcando Koke, Gabi, el señorito Vietto (que alguien le indique que, por favor, cuando se remata a puerta disputándose un partido de fútbol de cualquier competición, no es lo mismo que cuando está jugando en el jardín de su puta casa plácidamente con su hija, decimos de Jackson, pero vaya tela con el monigote este, coño), fue incompresible que  quitase precisamente a los  dos  que mejor lo estaban haciendo hasta el momento. Simeone y sus cambios, una batalla completamente perdida. Que no se me olvide, no sé si es impresión mía, pero algo le pasa a Juanfran. Es como si estuviese sumido en una profunda depresión. Pues estamos apañados, joder …

En fin. Por sacar algo positivo, muy bien Correa (¿de verdad que Vietto está por encima de él?, ¿Seguro?), que nada más pisar el césped del Calderón pudo conseguir el empate a dos, con un remate al larguero, pero del posible empate a dos se pasó al 1-3 (casi la mitad de los goles que hemos encajado durante todo lo que llevamos de temporada, frótense los ojos, sí) de nuevo por obra de Tucu (minuto 63 de juego). Campana y se acabó.

Ángelito Correa maquilló la cosa con un maravilloso gol faltando 10 minutos de juego (se fue como y cuando quiso de medio Celta, terminando por rematar con maestría desde dentro del área, minuto 80 de juego), pero ahí se quedó la cosa. El Celta dejó el sábado en vallekas a 8 titulares e hizo el ridículo frente al Rayo, pero se han metido en semifinales de Copa. Cuestión de prioridades. Nosotros, de momento, estamos intentando abarcar  todo, pero  está claro que no nos da. Se quejaba ayer Luis Enrique del criminal calendario que hay en estas fechas. No le falta razón, y eso, con lo que tiene. Imagínense el resto el panorama que tenemos.

Así que nada, olvidemos pronto el mal trago final de esta indigesta Copa, felicitemos como corresponde al rival, y vamos a centrarnos en lo que realmente importa (si, Albertito, si, estoy contigo. Queda mucho todavía por disputar, por soñar, por viajar, por animar y esperemos, por disfrutar. ¿Alguien cambia la Liga o la Champions por la Copa? Yo, no. Y para todo, creerme, no nos da. Así que, si nos caemos, combato y me levanto.

15 de enero de 2016

Atleti 3 - Rayo 0. A cuartos, y sin fichajes.


Menos mal que ayer ocurrió la noticia de la sanción al Atleti de no poder fichar hasta Dios sabe cuándo, porque, si tengo que escribir solamente del “partidazo” de ayer, apaga y vámonos. La cosa se podría resumir en una sola frase: “un coñazo de impresión”.

El Atleti se bastó con medio controlar la cosa y poco más. Si, encima, a los 39 minutos de juego Correa aprovechó una fantástica asistencia del césped del Calderón para inventarse un empeinazo que reventó el larguero y después la portería defendida por Yoel, pues aún terminó más de sentenciar la cosa, si es que no andaba medio sentenciada.

Porque sí, el Rayo domina y tal, pero lo que es jugar, nada de nada. Solamente le recuerdo una parada a Moya en la primera parte y alguna que otra acción peligrosa del excelente Embarba. Poco más. Yo diría que es probable que aún continúe jugando sobre el césped del Calderón sin lograr crear peligro, aunque los jugadores del Atleti anden ya sobando plácidamente en sus casas. Mala pinta tiene la cosa para los del valle del Kas.

Otro de los alicientes que había era ver si a Jackson le da por meter algún chicharro. Sigan esperando. El caso es que el hombre deambula por el campo, si, pero yo le veo una falta de fe alarmante. El mejor ejemplo fue en una jugada en la primera parte en la que se plantaron solos ante el portero vallecano Correa (que, en realidad, es quien debería de haber culminado esa jugada, las cosas como son) y el propio colombiano. El argentino, ante la salida de Yoel, decidió cederle el gol a Jackson, pero Quini, que salió en la disputa desde la calle Fofó, les terminó arrebatando el balón. ¿Jackson? Con su mirada triste, decidió que para qué iba a intentar llegar al esférico, si no lo iba a conseguir. Es igual que cuando remata a puerta: el hombre dispara, si, pero tiene menos fe que yo en que me case de una puta vez. Lo mío es un caso perdido. Lo de Jackson, casi que también.

La segunda parte siguió tan apasionante como la primera: mis bostezos se escuchaban en Sebastopol. Hasta que al Cholo se le inflaron las pelotas y decidió sacar a Griezmann. Veinte minutos del francés, 2 goles, uno de medio chilena aprovechando un medio barullo dentro del área, otro cuando se plantó solo delante de Yoel, y con un sutil toque se libró de él y anotó a puerta vacía. 3-0 y a cuartos, y sin fichajes (que se jodan y hubiesen hecho las cosas como Dios manda el puto caraguindo y el mejor gestor del año). Por cierto, ¿Alguien va a pedir responsabilidades? Imagino que el abono el año que viene será más barato, ¿No? Ya. Seguro.

En fin. Yo creo que plantel hay de sobra, salvo el tema del nueve, claro. Eso sí, tendremos que rezar a que a ningún puto trasatlántico europeo le dé por asomarse al Manzanares. Ahí sí que tendremos un problema serio. Pero bueno. Lo importante es el paso a cuartos. Tiempo tendremos …

29 de enero de 2015

Atleti 2 - Barcelona 3. La gran estafa.


Me siento triste, me siento cabreado, tengo que tirar de la orejas a algunos de los míos (y lo pienso hacer, denme tiempo), pero, contradictoriamente, también me siento superorgulloso de mi gente, cada día que pasa los quiero más y lo pienso seguir demostrando dándoles todo mi apoyo y muriendo con las botas puestas con ellos, animándoles, viéndoles y no dejándoles jamás solos. Eso sí. De todos los sentimientos con los que me he levantado esta mañana, el que más aflora sobre mi rojiblanca sangre es el de estafado. Me siento enormemente estafado porque un árbitro, concretamente, el Señor Gil Manzano, se cargó por obra y gracia de su santa polla un espectáculo futbolístico que me estaba encantando, y aunque cuyo resultado final era previsible, los unos y los otros andaban superando obstáculos en una lucha titánica a camiseta desgarrada que estaba siendo un auténtico espectáculo de goles, de ocasiones, de idas, de venidas, de piques, de ataques, de contras, en medio de una grada enfervorizada, en definitiva, puro fútbol pero en su más alta dosis en vena. Fútbol de los de antes. Fútbol genuino de auténtica Copa del Rey.

Los ingredientes para tal espectáculo fueron un gol (un gol no, UN SEÑOR GOLAZO) de Don Fernando Torres a los 39 segundos de juego, en una acción que se anticipa fenomenalmente Siquiera y que el Niño supera a Macherano con un control, regate y disparo, todo casi en una misma acción, que puso el Calderón patas arriba. Nos pusimos tan pronto con la eliminatoria a nuestro favor que no supimos muy bien cómo digerir aquello, y en solo 8 minutos el Barsa nos empató el partido en una tan sorprendente como majestuosa contra en la que Messi viola prácticamente a Mario Suárez, da el balón sobre Suárez,  el uruguayo al primer toque ve el desmarque de Neymar y bate con suma tranquilidad  a  Oblak, jugador que, en determinadas circunstancias, parece el hombre invisible. De lo que quiso hacer Juanfran reculando en vez de apurar la carrera del brasileño y de la ubicación de nuestros centrales en alguna parte del universo son misterios que creo serán desvelados en exclusiva en la próxima edición de Cuarto Milenio. Iker, tienes trabajo. Mucho trabajo.

El partido ya andaba loco perdido con los dos equipos desatados buscando la victoria y en la que los centrocampistas eran prácticamente meros espectadores del subidón de adrenalina que protagonizaron ambos pretendientes. A los 17 minutos se la anula un gol a Neymar cuya posición es francamente dudosa cuando arranca la jugada (y yo, cuando tengo dudas, no señalo fuera de juego, lo siento). Diez minutos más tarde fue Griezman el que probó fortuna en un remate dentro del área tras una gran jugada del Atleti, comandado por un eléctrico Torres durante  todo este periodo. Sin tiempo al respiro, Juanfran intenta una de sus internadas por banda, se piensa que Mascherano es como Oblak, invisible, y descubre que no, no lo es. Gil Manzano decide transformar eso en penalti (que encima era acción fuera del área) y Raúl García pone de nuevo el manicomio en sus máximos decibelios al anotar con suma tranquilidad poniendo el 2-1 en el marcador.

El desenfreno no tenía límite, y Giménez se lanzaba como un jabato a por un balón rematado por Rakitic  apenas 8 minutos después, en otra acción atacante blaugrana. El consiguiente córner lo remato Busquets e incomprensiblemente Miranda se encarga de fusilarlo a la red. Psicodelia en su más puro estado, y empate  a dos en el marcador. Da igual. Viva el vino.

Tan solo 3 minutos después, un violento disparo de Griezmann fue  despejado por Jordi Alba con una extraordinaria zamorana que el Señor Gil Manzano incompresiblemente no vio. Penalti y rojita que se zampó el menda, ojito al parche, pin-pín. Como continuación de esa misma jugada, nueva contra blaugrana en la que el omnipresente Jordi Alba termina poniendo el balón  ya en área colchonera sobre de nuevo Neymar  poniendo el 2-3 en el marcador, eso sí, con gestito despectivo en la celebración incluido. Vaya por Dios.

Todo esto provocó al final una pequeña tangana, producto más de los propios nervios de los unos  y de los otros, que hizo que en el vestuario probablemente saltasen chispas. Que si Torres, que si Neymar, que si Raúl García, que si Gabi, que si el Cholo, que si Unzúe, que si el Mono …Pero todo esto es fútbol, señores, todo esto forma parte de este maravilloso juego, y todo esto, si queremos  precisamente disfrutar a tope de este tipo de partidos, lo que tenemos que hacer es cuidarlos  y no ESTAFAR al  espectador provocando una expulsión al capitán de uno de los equipos no por insultarte, no por menospreciarte, no por agredir a nadie, no por dar un corte de mangas, no por hacer una entrada dura, sino simplemente por indicarle al ínclito señor que se ha equivocado en la no señalización de un penalti en el vestuario cuando se marchaba al descanso. ¡EL CAPITÁN DEL EQUIPO! Sin más. Por simplemente eso decide un incompetente dejar a un equipo con 10 que lo estaba dando todo en un campo, sabiendo que estaba luchando contra prácticamente molinos de viento. Ese  equipo quería ser fiel con su idiosincrasia, respetar al espectador, no dejarse llevar por intentar superar prácticamente un imposible,  e intentar seguir compitiendo a tope como si del último momento de su  vida se estuviese produciendo, sin importarle en exceso su más que probable eliminación del torneo. Lamentablemente, a ese equipo no se le dejó proseguir con su cometido. Esto es una estafa, señor Gil Manzano. Me ha estafado usted a mi, a  todos los presentes en el estadio, y a todos los que estaban siguiendo, de una u otra forma, este maravilloso partido de fútbol. Así que se lo digo muy alto, señor Gil Manzano: ES USTED UN ESTAFADOR.

De la segunda parte no voy a comentar apenas nada. Dar la enhorabuena a todos los culés por su más que merecido pase a semifinales de Copa. Y gracias por no haber querido hacer más sangre, lo único. De Neymar nada, que es un fantástico jugador de fútbol con el cual no me pienso meter con  su manera de jugar y practicar este deporte. Le van a hinchar a dar palos aquí, allí y en Sebastopol, pero allá él, es su problema. Eso sí, es de agradecer que otra vez que vaya a ser sustituido, no quiera ser aún más protagonista de un partido que ya por desgracia no se estaba disputando, se aleje al máximo de la banda por la que tiene que salir cuando sabe perfectamente que va  a ser cambiado, y se marche de los terrenos de juego disfrutando de un plácido paseo como si de en una playa jamaicana estuviese el colega dándose un rulo mientras se fuma un dos papeles y lleva en su cabeza  unos horripilantes cascos de esos que se llevan ahora con la música más alta que la de la puta megafonía del Calderón (¡muerte a los putos speakers!). Menos mal  que éste no llevaba escuditos añadidos en su camiseta, porque no descarto que el flipao se lo hubiese ido mostrando uno por uno a cada espectador de los que ayer llenaban el Calderón. En fin.

Referente a los míos, examen de conciencia, muchachada. Ayer no supimos perder. Sabemos que teníamos bajas. Sabemos que cuando no está Godín en la defensa hay más descontrol que cuando un profesor da un descanso en una clase de jardín de infancia. Pero Juanfran, tenemos que tener la cabeza  más fría, y si el rival nos está superando, calmarnos, apretar los dientes y seguir compitiendo. Raúl García, eres el jugador al que probablemente más quiero de toda la plantilla, pero tenemos que tener cuidado, estamos creando un personaje que nos está superando y se nos esta yendo completamente de las manos. Por favor, céntrate. Deja ya de protestar absolutamente todo y de andar perdonando vidas a  diestro y siniestro, por favor. Defiéndenos a tope, no te dejes pisar jamás, pero lo dicho, cabeza fría, corpore sano. Y Arda, por Dios, no podemos ir lanzando botas a jueces de línea sin ton ni son. ¿En qué hostia puta andas pensando, me cago en mi puta madre? Mario, de verdad, ¿La   expulsión era necesaria?

En fin. Tenemos mucho que disfrutar todavía, que emocionarnos, muchas cuentas pendientes por ajustar, muchos partidos por disfrutar, la Champions, la Liga, el  tercer o el cuarto puesto,  por favor, sigamos sintiéndolo como si fuese el último de nuestra existencia. Miremos hacia adelante, corrijamos nuestros errores, levantémonos y sigamos compitiendo tal y como va en nuestros genes. Se avecinan días durísimos. Nos estaban esperando, y, me temo, que, esta vez sí, les hemos dado motivos para que saquen sus tanques en nuestra contra. Prietas las filas, a las barricadas, pues. El temporal no ha hecho más que comenzar. ¡Forza Atleti!

22 de enero de 2015

Barcelona 1 - Atleti 0. Difícil, no imposible.


Conste que no me gustó nada el partido de ayer. Yo lo siento, pero eso de que mi equipo sea incapaz de crear una sola situación de peligro de gol es algo que me desespera enormemente, no lo puedo evitar. Cierto también es que el primer tiempo se jugó aceptablemente bien, especialmente en términos defensivos (bueno, y la segunda parte también, Siqueiradas aparte). Mode cabreus sumun supinun on, ¿Va  a terminar algún día el puto Doctor Requesón de terminar sus experimentos con el señor Ansaldi? Lo digo porque igual sería interesante reforzarnos para ese puesto si es que el puto follador de Oklaoma sigue entretenido con la  rodillita del argentino. Que ahora además tenemos taleguitos frescos  del chino ese, joder. Mode cabreus sumun supinun off.

Por otro lado,  tenemos un problema grave, y es que el  equipo a la hora de construir juego anda más deprimido que Carmen Sevilla en un concierto de Iron Maiden, y eso que Mario Suárez no realizó ni mucho menos un mal encuentro tampoco. El vaso  de agua en  el oasis. Necesitamos como el comer a ver qué tal nos empieza a resultar Cani, modestamente inquiero.

También no es menos cierto que es el tercer partido frente a un Barsa-Madrid en apenas dos semanas, y el desgaste es terrible no, lo siguiente, pero encima, ayer, los cambios del Cholo terminaron de acular al equipo y de mandar ese mensaje que tanto me molesta de que el gol era lo de menos, que bueno estaba el empate (la presencia de Mandzukic  solo en punta tiene la misma  trascendencia en el juego que la de un servidor dándose un rulo por la Bolsa  de Madrid, exasperante hasta decir basta) y al final pasó lo que pasó.

De primeras, el partido resultó bastante menos intenso que el de Liga, conscientes los dos  equipos de que quedaban muchos minutos por disputarse. Aún así, a los 3 minutos Neymar hizo  lucirse a Oblak (buena imagen la del esloveno ayer). A los 11, Messi desde dentro del área remataba fuera. Mientras, el Atleti se sacudía poco a poco el dominio, pero era incapaz de intentar hilvanar alguna jugada en ataque, porque el Niño le   está costando bastante dominar los  espacios y anda viviendo en el puto fuera de juego casi permanentemente. Paciencia.

A los 26, Turán pega un avisejo desde fuera del área pero Ter Stegen ataja sin problema. Y a  los 34, una buena jugada  entre Koke y Siquiera es rematada de cabeza  por Griezman fuera. Parecía  que poco a poco la cosa  podía ir funcionando. Sin embargo, no supimos esta vez sacar nuestro mayor jugo a las  acciones a balón parado. El Barsa nos las defendió cojonudamente en el partido  de Liga, así que el Atleti intentó no sacarlas directamente sobre el área,  pero el resultado  fue nulo. No pasa nada. Algo les prepararemos para la vuelta, no se preocupen.

Al borde del  descanso llegó la gran ocasión del partido, en una excelente asistencia de Rakitic sobre Suárez, que le dejó solo dentro del área ante Oblak y mandó el balón por encima del larguero. Ciertamente, una ocasión imperdonable. Y con este resultado se llegó al descanso.

En la segunda parte Cholo hizo el primer intercambio de cromos al sacar a Mandzukic por el Niño. Bueno, como andaba Griezmann por ahí no me disgustó el cambio del todo, aunque me parezca siempre un poco brusco sustituir a un tío en el descanso, salvo que el resultado sea un puto desastre, cosa  que no era tal. Pero si posteriormente quitas a Griezmann por Raúl García, nuestras opciones de contragolpe se desvanecen por completo, y si resulta que nuestra sala de máquinas tampoco anda carburando últimamente, no es capaz  de  generar juego, apenas retiene el balón y obviamente, también se termina agotando y se limita exclusivamente a defender, eso sí, cada vez  más atrás, la cosa es difícil que se termine sosteniendo convenientemente. Y esta situación, jugando contra equipos con  el poderío individual que tienen los atacantes blaugranas, es chungo cubata porque alguna te terminan montando. Y así fue. Era el minuto 37 de juego, Siqueira hizo una de sus ya tristemente célebres Siqueiradas al darle un absurdo empujón a Messi cerca del área, el argentino lanza la misma horrible, pero termina quedándole el balón en el área a Busquets, así que Juanfran se lía como un desatado a  intentar sacar el balón  y termina atizando al mediocampista atacante. Absurdo pero claro penalti (no pacha nada, al de Onteniente se le perdona), que logró atajar en primera instancia Oblak a Messi, pero que el hormonado terminó aprovechando el rechace para poner el 1-0 en el marcador.  A fuerza de ser sinceros, el resultado es justo. Así que queda todo por decidir en el Calderón.

El reto es superinteresante: remontar una eliminatoria (yo creo que con el Cholo es la primera vez que nos  toca, corríjanme si me equivoco) frente a  un Barcelona, lograr que los culés no nos claven ningún chicharro (con la baja de Godín la cosa es aún más jodida si cabe) y sacar fuerzas de no se dónde para otro partido frente a las dos grandes morsas en menos de un mes. Hay que ser sinceros, de fácil nada, monada, pero tampoco  es ni mucho menos imposible. Eso sí, la primera condición para intentar superar el reto es creer en ella, y yo ya empiezo  a estar como una moto para que sigamos compitiendo (partidito frente al Rayo aparte, respeto siempre ante todo). ¿Se me apuntan, pues?

16 de enero de 2015

Real Madrid 2 - Atleti 2. Nos sobran los motivos.


55 segundos. Eso tardó el Atleti en decirle al Madrid que él pasa de sus espíritus, de su exhibicionismo glamuroso de torneos individuales, de recibimientos multitudinarios, de campos llenos y de supuestos infiernos o pintorescas conjuras. A él solo le vale, solo tiene una puta obsesión, competir, con un solo objetivo final: ganar. Y eso es lo que hizo. 55 segundos. Eso tardó el Niño en demostrar que sigue teniendo hechuras de nueve grande, que su vuelta no es solamente un simple brindis al sol y que, aunque aún falto de ritmo y de más confianza, está por la labor de poner el broche de oro a su espléndida carrera deportiva compitiendo con un grupo de jugadores al que nada les asusta, que pueden estar peor o mejor, pero que siempre se acaban levantando, y que miran de tu a tu al vecino, por mucho Rolls Royce que luzca para simplemente ir a comprar el pan. 55 segundos. Siqueira (fenomenal ayer) cede un balón que ha interceptado de Sergio Ramos sobre Griezmann. Antoine (cuyo techo sigue explorando a la vez  que avanzando en cada encuentro que va sumando, fantástico partido el suyo) se va de Pepe con la facilidad con la que Kiko Rivera ha entrado en el Abominable Gran Hermano Vip ese, contempla el desmarque del Niño hacia fuera del área, le cede un balón con precisión milimétrica, y Torres fusila sin piedad. Es lo único que hicimos en la primera parte (en ataque, digo) pero fue suficiente como para poner en las caras de los jugadores madridistas ese gesto de “joder, lo que nos faltaba” y resoplasen con cristiana (con perdón) resignación.

Eso sí. Son un gran equipo, y uno nunca puede estar con ellos tranquilo. Su excelente primer tiempo así lo demuestra (el del Madrid, digo). Nos embotellaron haciéndome recordar esas pelis de indios en las que tenían completamente rodeado el fuerte del séptimo de caballería intentando el desembarco final. Curiosamente, los piel rojas fueron esta vez los vikings. Y los confederados, los colchoneros. Da igual. El símil resume a la perfección lo vivido en esta primera parte. El Madrid jugó con paciencia, entrando siempre por banda y generando, además, mucha sensación de peligro, especialmente en segundas y terceras jugadas que fueron generando. Si encima, a los 19 minutos, se aprovecha de una pésima salida de Oblak para empatar el partido con un testarazo de su corazón salvaje Sergio Ramos, la cosa, aunque parezca mentira, se pone complicada, muy complicada. Porque encima nuestro guardameta pasó de más historias y decidió que el dominio del área en el juego aéreo no era cosa suya a partir de ese instante. Una pésima decisión. La consecuencia fue que terminamos sufriendo en exceso. La cosa pintaba fea. Muy fea.

Había que tomar medidas con el asunto, pues. Godín se tuvo que tomar su pócima multiplicadora, convirtiéndose en dos y hasta 3 defensores a la vez. Miranda recordó que ese es su estadio talismán, y que ahí tocó la gloria casi más grande que puede existir para un jugador, Mario Suárez se olvidó de sus moñeces y se puso también su disfraz de futbolista total (casi de enmarcar su encuentro) y, sinceramente, se aguantó como se pudo, que en este caso, créanme, no es poco. Porque el Madrid es mucho Madrid, y cuando anda desbocado y completamente desatado sin control, es un puto huracán muy difícil de sostener. Pero se sostuvo, se mantuvo y se logró acabar en tablas este primer tiempo. Lo más duro había pasado ya.

Después, al comienzo de la segunda parte, Griezmann se aprovecha de un regalito del sobradito Sergio Ramos, cuyo disfraz de Schuster, obviamente, no le termina de quedar bien del todo, se lanza de nuevo como una flecha hacia el marco de Keylor Navas, Torres lee perfectamente la jugada, hace un desmarque por fuera, el francés de nuevo le vuelve a dar medido el pase, y el Niño entra en el área, le dice a Pepe que si le apetece sentarse un ratito, que parece muy cansado el hombre, y remata con una tranquilidad pasmosa sentenciando la eliminatoria y poniendo el 1-2 en el marcador. Un gol de crack. Y no. No es un sueño. Probablemente, y, reitero, aún no estando todavía en su mejor momento, es un simple acto de justicia futbolística y de reconocimiento a un jugador que nos lo ha dado todo, que nunca se ha escondido ni avergonzado por ser lo que es y venir de donde viene, más bien al contrario. Encontraste tu justo premio a  tantos años en el exilio, a tantos goles conseguidos, a tantos palos recibidos (gratuitos y no gratuitos). Dicho reconocimiento es por tu siempre saber estar, por tu humildad, por representarnos tanto y tan bien durante tantos años, por conseguir que estuviésemos siempre estar tan orgullosos de ti, por haber siempre estado pendiente de nosotros, y por que tu rojiblanco corazón merecía una alegría así. No le des más vueltas, no tienes que pedir perdón a nadie. Disfruta del momento, simplemente, porque te lo mereces, Fernando. Ahora toca seguir creciendo poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Y si el Cholo cree en ti, ya sabes. Nosotros jamás seremos menos. Él es nuestro pastor, nada nos falta.

Después, Ronaldo empató los 8 minutos del segundo tiempo (un gran gol, fenomenal testarazo el suyo, justo es reconocerlo también), pero el Madrid ya no tenía fuerzas para nada, al Cholo le dio por sacar a Arda Turán, y ya saben, a partir de que el turco pisa el césped, se juega, simplemente, a lo que él quiere. ¿Qué queremos tener la posesión del juego? La tenemos. ¿Qué nos apetece atacar un rato? Atacamos pues. ¿Qué ahora un poquito de  pausa? Venga, pausa tocan. ¿Qué se presiona un ratito después? Pues se presiona, joder, se presiona. ¡Qué puto escándalo de jugador!

Nada más. Bueno sí. Isco comentó que no sabía dar patadas después del partido de ida. Tras la vuelta, sigue intentándolo, macho, porque continuas sin tener ni puta idea de darlas. Eso sí, y con el beneplácito de tu “señorial” afición, coces  sin  ton ni son demostrando grandes dosis de rabia, impotencia y soberbia, vemos que ahí andas sobrado, chavalote. Fiel reflejo de vuestra situación y status presente. En fin, majete. Que otra vez será. Ayer, en su reentré en España, al Niño le apetecía irse de Copas, y no hay que darle muchas más vueltas al asunto. ¿No lo había dicho todavía? Pues te lo repito de nuevo, sin problema. Gracias por tu vuelta a casa, Fernando. Y recuerda. Tu con nosotros, nosotros contigo. Nos sobran los motivos….

8 de enero de 2015

Atleti 2 - Real Madrid 0. Ya perdonarán.


Tienen ustedes toda la razón. De hecho, para eso nos hemos reforzado (Bienvenidos, chavales) con el Niño (del que espero más por mi fe ciega en el Cholo que por su estado actual de forma, aunque, meta o no meta goles, me la suda, la verdad, ha sido, es y será siempre su casa) y con Cani, un extraordinario pelotero que seguramente nos aporte algo de eso que ustedes tanto tienen y a nosotros dicen que tanto nos falta: fútbol en su más Valdanístico estado.

Debieron ustedes ponerse por delante en el marcador ayer, a los 50 segundos de juego, en un excelente remate de Don Sergio Ramos que atajó muy afortunadamente Oblak, ese porterucho que ayer, extrañamente, ofreció una imagen de sobriedad y seguridad inaudita. ¿Qué se apoyó Sergio en Raúl García? Por favor …

Nosotros solamente nos dedicamos a dar patadas y a jugar atrás, muy atrás, como bien se demostró a los 10 minutos de juego, en los que su esplendorosa  exhibición futbolística tuvo fruto en un magnífico gol de la locomotora galesa Bale que, por un pelo, pero fue anulado por fuera de juego. Esas jugadas ya sabemos que para ustedes en el Bernabéu son gol legal, pero jugaban en el Calderón, ya saben, ese campo lleno de malditos tarados endemoniados que, cuando andan todos unidos por una misma causa, suelen ser el auténtico jugador número 12. Ustedes me perdonen, pues.

¡Cuánta razón lleva el señor Marcelo, cuando indica que solamente jugamos al patapún y tentesieso! En una de esas Griezmann se plantó ante Navas, para que éste se luciese desviando a córner (minuto 13). Poco después, de nuevo el francés rubito le robó el balón a Varane (probablemente en clara falta) pero al final su atlético (con perdón) defensor logró taponar el remate de nuestro Antoine.

¡Y vaya fichaje que hemos hecho  con el Niño, ese que, con perdón también, ha conseguido más cosas que su humilde Raúl en la Selección! ¡Cómo osamos tal ofensa!  Ayer se le vio que anda falto de forma, y muy especialmente, tiene un problema  con el control de los espacios en este deplorable planteamiento que solemos hacer de los encuentros. Da igual que solamente lleve apenas 3-4 entrenos con nosotros, ustedes, como bien  sentencian, saben que está  acabado. Muy acabado.

¿Y cómo se puede  jugar con defensas como el tal Gámez ese? ¿De dónde ha salido este tío? Por favor, donde esté su Arrebola, que se quite ese lateralucho de en medio. Él sí que es un defensor fuerte, recio, duro, de pelo en el pecho, como bien se demostró en su dura aunque noble entrada sobre Gabi. Eso fue  una simple acción de club castizo y generoso,  todo nervio y corazón.

Tienen ustedes que perdonarnos, ciertamente, por tener en nuestras filas a un individuo como Raúl García, un jugador que solamente se dedica a sacar de quicio a sus nobles jugadores, que provoca penaltis en los que, como bien ustedes también nos indican, él hace la falta, y que solamente se dedica a dar coces y demás. ¿A dónde vamos con el navarrico en nuestras filas, almas cándidas?

Perdónenos también por sacar a 7 suplentes en nuestra alineación. Ustedes solamente quieren ver violinistas, violonchelos y pintores en  sus rivales, para que así puedan dar de sí todo su máximo esplendor, y entonces, sí decir, con su  probablemente segura victoria, y demostrar al universo entero que van con su bandera limpia y blanca que no empaña.

No caeremos tampoco en la tentación de ilusionarnos en exceso con Lucas, un chavalín que tiene hundido a nuestro Madrileño en puestos de descenso, aunque me cuenten que en realidad juega poco (así nos luce el pelo, claro). Un afortunado partido sin más, una gota de agua en el desierto, además, como vean que destaque un poco, le ficharán para su cuadra y fuera. Ya sabemos que Don Florentino es así.

Arrodillémosno de nuevo, y reconozcamos que debieron ustedes ponerse por delante, corriendo ya el minuto 6 de la segunda parte, en un remate de Bale que salió lamiendo el palo del Oblak ese.

Pero ya saben ustedes cómo funciona esto. Nosotros siempre nos adelantamos en el marcador con penaltis que, seguramente, sean falta nuestra y todo, y que, aún así, Keylor Navas estuvo a punto de parar en el afortunado remate del nervioso e impreciso Raúl García, poniendo  el 1-0 en el marcador, ya en el 13 de esta  segunda parte. ¡Qué provocación tirar una pena máxima así! Entiendo su indignación.

También les pedimos  perdón por la lectura que hizo del encuentro nuestro histérico entrenador, el señor Simeone. Es imperdonable el jugar nuestras bazas como lo hizo, logrando una labor de desgaste físico en su equipo para, una vez  adelantados en el marcador, sacar a gente como Turán, Koke y Mandzukic, y tener más el balón y controlar más el juego. Aquí al fútbol hay que jugar siempre al ataque, siempre buscando el gol rival, verticales, los conceptos como “equipo”, “colectivo”, “presión”, “colocación”, “defensa” están prohibido en su diccionario, y deberían de estar prohibidas en sus rivales, no hacerlo nuestro credo, como hacemos nosotros. Ustedes nos perdonen de nuevo desde lo más profundo de mi corazón.

Y  luego está la majadería esa del balón parado. Nos arrodillamos de nuevo fustigados y arrepentidos les pedimos perdón, perdón, perdón, y mil veces perdón, por ser el mejor equipo del mundo que pisa un terreno de juego en el planeta deportivo en esa  faceta. En realidad, son tantos que ni necesitan la precisión de Gabi en el lanzamiento, ni la del movimiento de todos nuestros jugadores en la posterior acción atacante, ni la agilidad, precisión y fuerza que tuvo el remate de Giménez (brutal en su máxima expresión, sencillamente brutal) poniendo el 2-0 en el marcador. Estas acciones deberían de ser sumadas, en todo caso, como puntos positivos a nuestro favor, pero jamás deberían de tener el valor de un tanto. Es un premio excesivo para tan poco trabajo.

No se excusen. Entendemos también, finalmente, que la mano de Sergio Ramos fue un simple lance del juego y que, por lo tanto, como bien entendió el, esta vez sí, fantástico Clos Gómez, no debió irse expulsado del campo.

Por lo tanto, les pedimos perdón por nuestro fútbol, por nuestras  patadas, por nuestras jugadas, por nuestros suplentes, por nuestros titulares, por nuestro entrenador y muy especialmente, por nuestra patética existencia. Pedimos perdón por el 2-0, esperemos que no vuelva a ocurrir, y haremos todo lo posible por enmendar nuestra actitud. De todas formas, no se preocupen, sabemos  que queda el partido de vuelta, y seguramente volteen la eliminatoria sin presionar al árbitro y sin crear ningún ambiente extradeportivo que rodee el encuentro. Les deseamos también mucha suerte futura en la Premier League, en donde seguramente les recibirán con los brazos  abiertos, tras comentar ayer el gran Sergio Ramos su deseo de que su Club pertenezca a esa liga, en donde los recogepelotas devuelven el balón fulgurantemente (sin duda la clave del partido de ayer) y no a ésta en donde hay equipos tan despreciables como nosotros, el Valencia o la Real Sociedad, por poner tres tristes ejemplos.

Y nada más, que, por supuesto, darles las gracias por, de nuevo y como siempre, ayer mostrar al  mundo entero que son enemigo en la contienda, que cuando pierde da la mano, sin envidias ni rencores, como bueno y fiel hermano. Tenemos tanto que aprender, ya perdonarán …

4 de diciembre de 2014

Hospitalet 0 - Atleti 3. ¡Al fin, fútbol!


Tras unos días en los que he estado un par de peldaños por debajo de mi estado natural de moral, la verdad es que el partido de ayer me vino como perlas, porque fue justo la medicina que necesitaba. Solo fútbol. Sin cánticos desagradables, sin ambiente extraño, sin acciones violentas, sin el bombardeo constante de preguntas por mis conocidos y amigos diversos ... Única y exclusivamente fútbol. Y es de lo que les voy a hablar. Porque, entre otras cosas, tenía ganas de ver jugar a los jugadores que sacó ayer el Cholo. Y, a pesar de la evidente debilidad del rival, del césped artificial, y de la incesante lluvia, se vieron cosas a destacar.

Una de ellas fue Cerci. Yo pensé que el italiano, debido a  todos los condicionantes que les acabo de contar, iba a estar un tanto como sobrado, desganado. Pero no. El  hombre lo intentó una y otra vez. Y durante todo el partido. A los 10 minutos ya tuvo su primera buena  ocasión, que atajó el guardameta desviando a córner, a los 18,  en otra buena acción, le puso el balón a  Raúl Jiménez, que remató al larguero. Veinte minutos después, otro buen disparo suyo desde fuera del área pasó lamiendo el palo. Y ya en la segunda parte, le hicieron el penalti que transformó Gabi poniendo  el 0-2 en el marcador. ¿Conclusión? Esa es la actitud que tiene que tener el italiano si quiere triunfar en el Atleti. Ese, y no otro, es el camino. Al menos, con el Cholo en el banquillo.

Otro a destacar fue Raúl Jiménez, pero en el lado negativo. Ni siquiera jugando contra un rival de menor categoría le logro ver ese algo que le haga ser un jugador merecedor de jugar con la camiseta rojiblanca. Hablo de nivel futbolístico, claro. Ganas no le faltan al chaval. Pero con eso no basta. Aún así, a los 17 minutos le  hicieron un posible penalti, a los 29 minutos de la segunda parte disparó cerca del palo en una acción  a la media vuelta, y a los 36 le anularon un tanto por fuera de juego de Cerci (una lástima, porque era un buen tanto). En definitiva, estuvo participativo pero le sigue faltando algo más. Seguiremos observándole, de todas formas.

El siguiente que no me gustó fue Mario Suárez. Su actitud en el campo fue grotesca, con un aire de superioridad lamentable, como si él fuese mucho para tan poco plato. Encima, a la media hora de juego casi comete penalti en una acción que fue falta fuera por poco (el árbitro, ni la pitó, vaya tela también, como por, cierto, el gol que anuló a Jiménez el central, que era completamente legal). Mariete, las cosas se hablan en el campo. Y ayer demostraste poco. Hoy por hoy, suplente, macho. Lo siento, es lo que hay.

Sin embargo, uno de los míos es el Cebolla. Juega poquísimo, apenas habla fuera del campo, pero su actitud en lo poco que sale al terreno de juego es admirable. Siempre lo da todo, y, sinceramente, uno echaba de menos ver de vez en cuando  alguno de sus famosos cebollazos. A los 45 minutos de la primera parte ya avisó con uno que salió lamiendo el larguero. Y justo al final también de la segunda parte, otro terminó al final golpeando con violencia la red y poniendo el 0-3 en el marcador. Se marchó eufórico el uruguayo atendiendo a la chavalería que invadió el terreno de juego. Un diez para él.

Y otro diez le vamos a dar a Griezmann, que no es suplente del todo, y que para mi debería de ser titular indiscutible. Ayer él solito con su entrada en la segunda parte revolucionó al Atleti, participó prácticamente en todas nuestras acciones atacantes. Al minuto un centro-chut suyo fue al larguero, después lanzó un disparo que fue lamiendo el palo a los 17 minutos de la segunda parte, a los 21 se aprovechó de un buen centro de Gámez para que el francés batiese de cabezazo picadito poniendo el 0-1 en el marcador, y ya con el tiempo cumplido hizo lucirse a Oliver en un remate a bocajarro. El mejor del encuentro, sin dudas. No se puede hacer más en menos tiempo.

Del resto de equipo, Oblak apenas tuvo trabajo (vaya saque de puerta tiene el menda con la mano, parece Popeye recién tomado un mini de espinacas, la leche, la Toñi), Gámez y Lucas cumplieron (alguien me explicará algún día como este jugador tiene ficha en el primer equipo y sin embargo no  se considera que tenga la suficiente calidad  para que sea titular en el Madrileño, así nos va, 6-1 nos clavaron el otro día los cachorros bilbaínos, vaya puto desastre de gestión que está realizando, señor Aguilera), Saúl estuvo muy flojete, y Siquiera, cumplió, sin más.

Así que ya sabemos, eliminatoria casi encarrilada, y a pensar ya en el Elche. Por cierto, señores dirigentes del fútbol español, les quiero dar mi más cordial enhorabuena: cada temporada clavan unas paladas más para terminar de enterrar a la Copa del Rey. Las cosas se pueden hacen mal, se pueden hacer peor, y como las están ustedes haciendo. Qué pena.

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