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13 de diciembre de 2020

Decálogo para superar un derbi palmado.

1.- Champions.

¿Estamos entre los 16 mejores de Europa, un año más, no? Ni siquiera el atajo de dopados esos del Salzburgo, con el malnacido ese del árbitro inglés al frente, pudo con nosotros, así que, construyamos sobre eso. ¿Qué nos va tocar un rival jodido? Es lo que hay. Pero un par de partidazos más, nos quedan, mínimo. Y hasta Febrero, a disfrutarlo tocan, carallo. ¡Arriba los corazones!

  2.- Copa del Buey.

¡Empieza la semana que viene! ¡Y es a muerte súbita! Un trofeo que adoramos todos los Atléticos de bien, que disfrutamos como pocos, y que llevamos ya demasiado tiempo sin disputarla como Dios manda. No quiero excusas ni perdón. Queremos la Copa, llena de Farlopa. Y no hay más.

 3.- Escenario.

Hizo bien EL LÍDER de la Competición Española (me la suda lo que haga la Real hoy, mientras tengamos nuestras dos bolas extras pendientes de gastar, para mi es lo que somos, el puto amo, es lo que hay) en no comparecer ayer en el campucho ese de entrenamiento que emplean los de la aldea de Valdeberzas esa para pastar a sus anchas. Por favor. Todo un LÍDER tiene que jugar en un Campo en condiciones. Y si no lo tienen, por el enésimo ataque de prepotencia de su presidente al contemplar que el Metropolitano es, hoy por hoy, un estadio Top en el Mundo entero (y eso que no le llega ni a la suela del zapato a nuestro Calderón del alma) pues que se juegue en nuestra propia casa, y ya está. ¡Basta ya que equipos de Champions y líderes de Competiciones nacionales arrastrándose por sitios en donde juegan/roban equipuchos juveniles, cadetes y demás cervatillos silvestres! ¡Eso ni es derbi ni es ná! ¡BOICOT A VALDEBERZAS, YA! Por lo tanto, reitero: correcta nuestra actitud de no comparecer sobre dicho terreno de juego. Hay margen de error, no problem.

 4.- Secciones.

Cuando el grande pierde, todo Dios se solidariza con él y lo hace también. Especial mención al Madrileño, palmando contra el filial de dicha escoria, en el minuto 94, y de Penaldo ¡Cómo no! Las tradiciones hay que mantenerlas. Y muy bien también las chicas, qué diablos. O aquí ganamos todos, o no gana ni Dios.

 5.- Música clásica.

Hoy es un día de meditación, de estar en casa en pijama, de no quitarse siquiera las legañas. Días de carta de ajuste sonando música clásica durante todo el tiempo. Stop fútbol. Como mucho, les dejo ver una peli, pero ojo, tristona, o de guerra, jamás una puta comedia. Nada de radios, por favor. Que hoy se les ha olvidado que andamos de pandemia, y nos quieren inculcar que qué bonita es la Navidad, qué bello es vivir o que hace un día maravilloso. No nos engañan, señores. No pensamos caer en su juego. Ni un solo buen Atlético debe de esbozar siquiera ni una media sonrisa. Eso sí, mañana, nos comemos al mundo entero por todas las esquinas del Universo. Somos así. Nos lamemos las heridas, para levantarnos más orgullosos y fuertes que nunca. Que no se diga, leches, que les caneo.

 6.- No mires a los ojos de la gente.

Que me da miedo, siempre mienten (grandes Golpes Bajos). No se crucen con nadie. Si por desgracia tienen que salir a la calle a por el pan, o a por tabaco, o a por la puta botella de leche que pensaba que había, pero no queda ni gota, huyan despavoridos de muescas ficticias de sonrisas bobaliconas con personajes que se puedan cruzar en la rúa. No lo duden, son vikingos. Si. Esos mismos que si palman dicen el ya manido “no vi el partido”, “si a mi el fútbol me la sopla” o  “donde esté el Madrid de baloncesto”. No merecen ni nuestro tiempo, ni nuestro dinero, ni nuestra categoría. Mañana volverán a su rutina habitual, mientras nosotros le daremos gracias a la vida por ser del Atleti. Somos así, ya saben: no lo pueden entender.

 7.- Desahóguense.

Esta muy bien el criticar al equipo. Leches, si hicieron un partido de mierda, pues es que lo hicieron. Lo demás es engañarse estúpidamente. Y es lógico el mosqueo del populacho, máxime si es contra el rival que fue. No hay más. Tampoco crucifiquemos a la peña estúpidamente. Están en su derecho de expresar su impotencia, porque, precisamente, ayer fue eso y nada más que eso: un auténtico homenaje al quiero y no puedo. Quien bien te ama, bien te hará sufrir. Y hasta le podrás maldecir y todo. Pero esto es pasajero. Y es bueno soltar el demonio a darse un rulo que tenemos dentro de vez en cuando.

Hablando de demonios, espero que no se ande poniendo de moda en la muchachada del Cholo el llevar a cabo el numerito del gitano, con el organillo y la cabra subida encima de un taburete, cada vez que uno sea sustituido. Que lo haga el cervatillo del Llorente bueno está, viene de donde viene, y nos queda mucha labor social con él todavía por realizar. Que lo haga Luis Suárez, pues no, machote, aunque también vienes de un sitio fino filipino. Que lo haga Saúl, que éste sí que ha mamado aquí, es sencillamente imperdonable. Y lo que lo haga un crío que es un proyecto de jugador, por momentos, entusiasmante, sí, pero, que hasta el día de hoy, no me parece aún que se pueda comparar a Diego Armando Maradona, precisamente, pues como que no. Ahora nos ha dado por esta gilipollez, y oyes, todo dios se cree con derecho a hacer el canelo sin ton ni son. Al que no le guste que le cambien, que juegue mejor y ya verás cómo no lo hacen más, no  te jodes … ¡Pero qué cojones de cachondeo es esto! Aparte de la falta de respeto que supone por el compañero que entra, que esa es otra. Próximo menda que me haga el papanato, siguiente partido ni convocado, y fuera. Hágame caso en esto, Don Diego Pablo. Tanta tontería ya, hombre …

 8.- Derbi.

Últimamente ando hasta el guano de oír que “este partido es una final”, “éste otro también”, “el de mañana ni te cuento” … Venga hombre, por Dios. Un poquito de respeto a las competiciones. Una final solo se llega una vez. Solo la consiguen dos. Y es un camino largo, tortuoso y casi imposible de lograr. Solo hay una categoría de partidos que sí que se pueden catalogar como una puta final, aunque no lo sean: los derbis. Ahí sí que da igual todo. Tiro de topicazo, si, pero es que es así: los derbis ni se disputan ni se juegan: los derbis se ganan. Esté cada uno como esté, eso importa un bledo. Y ayer la muchachada, por lo que sea, o no tenía muy claro dicho concepto, o, al revés, lo tenía tan impregnado, que le pudo la ansiedad y la presión psicológica del tener que vencer por nosotros, sí o también (mi voto personal es por esto último, conste). Pero ya llegará otro, y lo afrontaremos con la misma ilusión a la par que desesperanza con la que los solemos afrontar. Dentro de todo Atlético, hay un optimista desenfrenado luchando a brazo partido con el mayor de los pesimistas derrotados. Ha sido así y así siempre será. Por los siglos de los siglos, Amén.

 

También me gustaría recordarles que nosotros, por suerte o por desgracia, disputamos este tipo de encuentros frente a quién lo hacemos. Otros tienen su partido del año frente al Levante, el Omiedo, el Betis e, inclusive, frente al Celta B, que ya manda bemoles el tema. Sé que son inteligentes, saquen sus propias conclusiones. Pero siempre siéntanse orgullosos de ser protagonista del derbi más complicado del mundo (y ya no solo deportivamente, que también, sino mediáticamente, socialmente, arbitralmente, etc, etc). Si no les gusta, háganse de otro equipo. Y si les mola, jamás pierdan de vista la circunstancia que nos rodea. Yo no me cambio por nadie, lo tengo claro. ¿Y ustedes?

 9.- Termómetro Rojiblanco (+ 5 GRADOS).

El Termómetro no se rebaja por perder dicho partido ni de puñetera coña, vamos. De hecho, el Termómetro hace acto de presencia, simplemente, por respeto a todos, saludarles y nada más. En condiciones normales, ni aparecería. A nuestro guía espiritual, se la suda por completo tal encuentro. No quiere ni saber de él. Él está a lo que está. Así que, háganle caso, y a nuestra bola.

 10.- Todo a Pulmón.

Qué difícil se me hace, mantenerme en este viaje, sin saber a dónde voy en realidad. Si es de ida o de vuelta, si el furgón es la primera, si volver es una forma de llegar... Llevo todo el día con la canción de Miguel Ríos sonándome en la cabeza sin parar (un temazo maravilloso, por cierto). Todos tenemos temas que, de una forma u otra nos marcan en esta vida, y ésta es una de las que tomo en mis momentos bajos como dogma de fe. Así que, cuando nos encontremos así, no se preocupen, siempre hallaremos un Atlético en la carrera, una luz y una escalera, y la fuerza de hacer todo a pulmón … Todo a pulmón¡¡FORZA ATLETI, FORZA ATLETI, TODO EL FONDO CANTARÁ!!

30 de septiembre de 2018

Real Madrid 0 - SuperCampeón de Europa 0. Y si alguien lo ve fácil, que venga a ver ...


Y seis añitos que van ya, ¿Eh, Carvajal? Venga, va. Le propongo un sencillo ejercicio: yo le reconozco que es usted un pedazo de lateral derecho como la Copa de un pino. De lo mejorcito que pisa hoy en día un terreno de juego, hablemos del lugar o de la liga del mundo que hablemos. Sin embargo, usted, por su parte, dice que jugar “contra un equipo  que se dedica a perder tiempo y juega encerrado desde el primer minuto hasta el último es muy complicado”. ¿Quién de los dos tiene el sentido del ridículo por los suelos? Probablemente los dos, pero yo por otras causas ajenas a mi criterio futbolístico. Límpiese usted la boca de la espuma, que ya sé que seis años empiezan a ser telita, ya, pero, oiga, es lo que hay. Al fin y al cabo, no se desespere: enfrente tenía usted al Supercampeón de Europa. ¿Le suena la historieta de algo? Por cierto. ¿Dónde estuvo usted en la primera parte, alma de Dios? ¿Perder tiempo, dice? Se necesita urgentemente neurona de guardia para el señorito, oiga. Razón, la puta pocilga. Desternillante a más no poder.

Y, fíjense lo que son las cosas, uno, que no es muy amante de los partidos sin goles, sin embargo, me pareció un gran partido de fútbol. Fenomenalmente disputado por el Supercampeón de Europa en su primera mitad, que debió irse tranquilamente por delante en el marcador al descanso, a lo que contestó el Real Madrid con otra buena segunda parte, teniendo también sus opciones de llevarse el partido al final, así que sí, podemos catalogar el empate como justo, decisiones del señor Munuera aparte.

Lo dicho. Del primer tiempo fue amo y señor el Supercampeón europeo, hasta el punto de que Oblak bien pudo sentarse al lado de mi sofá a ver el encuentro tranquilamente. Bueno, exagero un poco, sí. Hubo una de Bale en un balón parado previo que cruzó lamiendo el palo. Y otra en que el bueno de Jan hizo la pared con Asensio para poder sacar más en largo con el balón en las manos (versión optimista donde las haya, pero es que cómo le puede uno decir nada negativo al bueno de Oblak, cómo). Entre Rodrigo, Koke, Saúl y Lemar (cada día me pone más cachondo el francés, qué quieren que les cuente) se bastaron y se sobraron, y se tuvieron dos fantásticas ocasiones para adelantarse en el marcador, en 2 manos a mano, el primero de ellos sacados por las protuberancias occipitales externas que le han aparecido al pequeño canguro desde que está como portero en el dicharachero equipo local ante una picadita de Griezmann, y el segundo aún mejor sacado por el cangurito saltarín ante otro mano a mano ante Diego Costa. Con lo fácil que es cruzar al primer toque según ya ves la cercanía de la línea del área ante la salida del guardameta de turno, y hala … puta manía de querer dar un toque más para terminar quedándose sin ángulo y sin opción clara de remate. No anda fino Costa, no. Pero se le quiere, y, por supuesto, se le esperará. Independientemente de esto, fue un gran Supercampeón Europeo: con personalidad, sacando el balón jugado y con verticalidad y rapidez en sus acciones. Sinceramente, y visto el escenario en donde andaban firmando autógrafos los colegas, no se puede pedir más. Hicieron honor a su nombre y a su reciente Título.

La segunda fue otro cantar (era lógico, no nos engañemos). El equipo local apretó como todos sabemos que lo suele hacer en su casa, pero Oblak salvó una mano a mano prodigioso a Asensio, y para todo lo demás, Don José María Giménez, del que un poco más adelante les hablaremos más tranquilamente. Los más críticos con nuestro Supercampeón de Europa me dirán que “ya se encerraron atrás como siempre y bla bla bla”. Los que intentamos ver este mundillo con algo de perspectiva, sin embargo, seguimos diciendo que los rivales también juegan, que, en este caso, además, es uno de los más peligrosos que podemos tener como enemigo, y que, aparte, cada día tengo más claro que el Atleti disfruta jugando así, (nosotros no, pero ellos se lo pasan pipa, en serio) y que oigan, parafraseando a mis queridísimos Barones Rojos … “Y si alguien lo ve fácil, qué venga a ver” …  Que son 6 años ya, y no lo ha conseguido ni Dios en su puta historia. Que les voy a canear, joder …

EL CRACK DEL PARTIDO:
Del equipo local cójanse cualquier panfleto de esos que venden por ahí y les saldrán que la tortilla con Ceballos es la mejor. De los que nos interesan, de nuestra gente, grande Oblak, inmenso Rodrigo (nos pudo costar muy caro su cambio, de hecho, más que por quitar al chaval en sí, por sustituirle por nuestro coche de choque favorito, Correa, que terminó persiguiendo al Ceballos casi con un marcaje individual, recurso táctico que me abochorna un tanto, qué quieren que les diga, menos mal que el propio Cholo y Thomas arreglaron luego el desaguisado), gran primer tiempo de Koke, de nuestro dorsal número tres, de Juanfran, de Saúl … Pero un hombre por encima de todos: Don José María Giménez. No tengo la menor duda al respecto: no hay un puto central en este mundo ahora mismo como él. Y no conozco a un tío que represente mejor y de manera tan fidedigna los valores que representan su Uruguay. Uno se pone a compararle con cierto individuo que le ha estado quitando el puesto durante este tiempo atrás, y, en fin … Que no me quiero calentar.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Diego Costa anda el hombre como anda, y Antoine tampoco estuvo especialmente brillante. Fíjense quiénes les digo, y el resultado que obtuvimos. Póngase a soñar cuando esta parejita empiece a pillar la onda de verdad …

ÁRBITRO:
Munuera. Venga, va. Voy a pensar que unas manos dentro del área de Ramos, al venir rebotado el balón desde su cuerpo, el “reglamento” considera que tal acción no es penalti. Continuemos con que quitarse de en medio a un rival de un manotazo en la cara por parte del citado jugador puede ser catalogado como “tarjeta naranja” por ese citado “reglamento”. Admitamos también que un empujón del zampabollos del Casemiro sobre Giménez dentro del área sea “una de tantas acciones más del juego” (reglamento “dixit”). Lo que quieran. Pero oiga, la mano de Casemiro tras centro de Koke … Por favor. Es que no hay por dónde pillarlo. Ni “reglamento”, ni “pegamento”. ¿Conclusión? Con VAR o sin VAR, la vida en el Bernabeu sigue igual. Ellos cuentan con su “reglamento” particular, y tanto árbitro como VAR lo siguen a rajatabla. No sé de qué se extrañan, si de este plato andamos todos empachados ya.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (-3 GRADOS).
Aquí también sigue la vida sigue igual. Victoria de obligado cumplimiento frente al entusiasta Huesca, y punto conseguido mínimamente exigible para el Supercampeón de Europa en el balneario cervatil. Así que no se me alboroten, que este año se están portando, hasta el momento, muy requetebién.

Andamos en plena pomada (dedicado a todos los que se piraron el día del Eibar con el cohete en el bulla, tengo fotos, nombre, apellidos y localización de todos ustedes, prepárense, porque les pienso contar la Intercontinental de “p” a “pa” en espléndidos fascículos coleccionables a todo color). Y es lo que cuenta. Así que, el miércoles, Champions, frente al Brujas, equipucho que no me cae nada bien (guardo recuerdo muy negativos de su “afición” hace ya un porrón de años en una eliminatoria de UEFA de cuyo nombre no quiero acordarme). Por mi, porfa, pongámoslos en su sitio verdadero. “Que se mueran para siempre, para toda la alegría de la gente”.

9 de abril de 2018

Vikingos 1 - Atleti 1. 5 de 5.



Mucho mérito tiene ser el equipo que lleva mejor racha consecutiva de visitas en el Bernabéu. Tres victorias más dos empates, conseguidos, estos últimos, en cuanto nos dio por apretar un poquito. Algunos podrán pensar que podríamos haber hecho más. Seguramente estén en lo cierto. Lo cual no es óbice para destacar que lo logrado vale su peso en oro.

Derbi sin la tensión de antaño. Lógico. Es lo que tiene el andar jugándose semifinales y finales de Champions casi todos estos últimos años entre sí. Es muy jodido superar tanta tensión como en dichos encuentros. Y éste de Chamartín, que tenía buena pinta por su ubicación en el tiempo, perdió demasiada esencia al no tener la importancia que debieran los puntos disputados.

Aun así, fue un derbi cuanto menos, disputado, y, a ratos, bien jugado por ambas escuadras. El Madrid tuvo una de sus clásicas salidas en tromba, pero se toparon, principalmente, con un gran trabajo defensivo por parte rojiblanca, y con un espectacular Oblak, que salvó un remate a bocajarro a poco de comenzar el encuentro tras el remate de un jugador rival con el estómago,  para posteriomente hacerle también la noche a Varane en otro remate a bocajarro que tapó a la perfección. Añádenle dos largueros casi consecutivos, de Asensio y de Marcelo, y ahí tienen todo el peligro local en este primer periodo. Ciertamente, no es poco, pero  oigan, es que andamos jugando donde andamos jugando. En el fondo, era bastante previsible todo.

El último cuarto de hora, sin embargo, el Atleti empezó a desperezarse, y tuvo una buena oportunidad Diego Costa (le sigo viendo demasiado pesado, como con excesiva carga de trabajo en sus piernas), pero decidió rematar él directamente en vez de ceder el balón a Antoine (de lo mejorcito de la noche), que andaba solo en el segundo palo, despejando el balón Keylor con relativa facilidad. Y pudimos haber tenido aún otra excelente ocasión cuando Vitolo marchaba solo hacia el marco contrario, tras una fantástica asistencia de Thomas, pero descubrimos una nueva norma que se ha estrenado este año en el Bernabeu. Ojito, que si sales un metro más atrás de tu propio campo a por un balón en profundidad, te pueden pitar también fuera de juego. Qué cracks estos vikingos, siempre innovando.

La segunda parte comenzó más igualada, pero un perfecto centro de Bale al segundo palo fue rematado por un jugador local cruzando el balón de forma inapelable ante el inmenso Oblak. Minuto 8 de juego.

Así que el Atleti llamó a filas, tocó al orden, y, prácticamente, cómo y cuándo quiso, logró empatar sin mayores complejidades, tan solo cuatro minutos después, en una buena combinación entre Vitolo y Griezmann, que supuso que este último anotase el gol del empate final. Fueron 20-25 minutos con un Atlético a un gran nivel, y que aún gozó de otro par de excelentes oportunidades, una de Koke a bocajarro que le sacó espectacularmente Keylor Navas, y otra de Correa que al final se diluyó como un azucarillo en una taza de té caliente.

Poco más. De aquí al final, el Atleti, sorprendentemente, se terminó conformando con el empate, y el Madrid, lo intentó, si, pero no logró tener ninguna ocasión clara final, salvo una falta que lanzó Sergio Ramos y que respondió Jan con otra espectacular mano. Como era el noventa y pico, supongo que el iluminado éste pensó que sería otro día de fiesta. Claro, hombre, claro. Y qué más Yo en el fondo, te doy las gracias, porque temía bastante más el lanzamiento de Bale que el tuyo propio. Así que, reitero. Choca esos cinco, chavalote. Ahí. 5 de 5, y subiendo.

EL CRACK DEL ENCUENTRO:
Espectacular Thomas, muy bien Griezmann, bien la defensa en líneas generales, y Cum Laude para Oblak. Nuestro auténtico crack total.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:
No me gustó nada Vitolo, y tampoco demasiado Diego Costa, al que sigo viendo como si en vez de piernas llevase 20 kilos de longanizas en cada lado. Muy muy pesado.

ÁRBITRO;
Estrada Fernández. Como ya les he comentado, estrenó la nueva norma del fuera de juego saliendo uno desde su propio campo si el tema perjudica a quién perjudica. Qué máquinas son estos tíos. Se reclamaron 3 penaltis en nuestra área. En el primero, es el atacante el que pisa a Juanfran, y no al revés. El segundo de Lucas sí que me causa bastantes dudas, la verdad. Pudo serlo. También hubo un golpe de Godín sobre el rostro de Lucas Vázquez que, si bien el uruguayo no ve la posición del delantero, si a Estrada le da por señalarlo algo de razón pudiese haber tenido en señalarlo. Menos mal que fue un derbi tranquilo en el aspecto de los jugadores, y apenas hubo roces, piques y demás …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+4 GRADOS).
Lo dejo como estaba. Empate de obligado cumplimiento.

Y el jueves, a rematar la faena en Portugal (buen follón tienen montado los del Sporting éste). “Gabriel Fernández, a tu lado yo estaré”.

19 de noviembre de 2017

Atleti 0 - Madrid 0. Derbi ... ¿Qué derbi?


De primeras … Un derbi sin tifo, no es un derbi. Un derbi sin bengalas, tampoco. Un derbi sin corteos, sin carreras, sin el consiguiente subidón de adrenalinas, menos. Un derbi sin perder la cartera … ¿Habrase visto?

Un derbi sin fútbol. Un derbi con apenas ocasiones. Un derbi que Correa debió rematar a los 3 minutos, pero, su picadita, salió fuera incomprensiblemente. Un derbi en el que solo reconocí a mi Atleti durante media hora esperanzadora de juego. Un derbi en el que el rival dominó (a ratos) pero ocasiones, lo que se dice ocasiones gol, manda huevos, construimos más nosotros que ellos. Un derbi con el mejor ambiente que ha habido hasta ahora en el Metropolitano, pero a una eterna eternidad de los que se jugaban en el Calderón. Un derbi en el que, sorprendentemente, hasta nos pudieron ayudar un poquito los árbitros (un poquito, no se me emocionen). Un derbi lleno de chinos, de golfos, de corruptos peperos y, como gran novedad, de un perro judío y todo.

Un derbi de Lucas (y ya hablo en serio, como este chaval no tenga la TITULARIDAD INDISCUTIBLE MÁS, no respondo, señores, no respondo). Un derbi de un épico Savic (ver para creer). Un derbi del CRetrasado dando su habitual pose de gestos, caritas y demás, pero de fútbol, ya si eso, mañana hablamos. Un derbi del Benzema en su mundo de fumeta. Un derbi apenas de Oblak. Un derbi de Varane, que sacó una que era gol, sí o sí, en una picadita de Gameiro, que, parece (y digo solo parece) igual es hasta un jugador de fútbol y todo.

Un derbi con menos fútbol. El uno, porque tras su media hora esperanzadora se sumió en su crisis de personalidad habitual. El otro, por su parte, dominaba el cotarro, si, pero con una lentitud exasperante. Y, para todo lo demás, Lucas, Savic y Juanfran. Un derbi malo. Un derbi que sirve para poco. Un derbi para Puigdemont. Un derbi, también hay que decirlo, que aumenta nuestro número de jornadas invicto en Liga hasta una cifra que empieza a ser algo más que considerable. Un derbi en el que Griezmann sigue viviendo en su mundo (se ha cortado el pelo de muñeca chochona, es un principio). Un derbi que no fue ni de Arteche, ni por asomo de Rubén Cano, ni a la suela de los zapatos de los que disputaba Paolo Jorge Do Santos Futre. Hasta José Maricón disputó mejores derbi que éste. O nuestro entrañable Jordi Baccardi Lardín. O su Majestad Albertini. Un derbi … ¿Qué derbi?

EL CRACK DEL PARTIDO: Lucas y Savic, al alimón. El uno, reitero, o es titular, o me dedico a hacer en mi próxima vida el noble artes de hacer magdalenas rellenas de cabello de ángel (Cuidado, que la idea me pone). De parte visitante, referencias, Epi, Marca, blAS y los demás.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Tanto el propio Antoine Griezmann como todos los retrasados que le pitan. Probablemente, de la manita os tendríais que ir todos de aquí. Qué cruz, Dios mío.

ÁRBITRO:            Estrada. Se come una roja a Savic, por durísima entrada sobre el neonazi del Kross, creo recodar. También pudo pitar un penal de Godín por mano. Eso sí, la falta del Lucas a Caraponi, ni en broma, chavales. El gitanillo rebuzna cabeza abajo buscando el balón (o alfalfa, o vaya usted a saber). Que le follen.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3 GRADOS).

Don Luis, chúpese esa. El punto es bueno, y así lo vamos a demostrar. Así que no me cuenten historias. Y recuerden, el termómetro está por encima de bien y del más. Supergradazo más que lo subimos pues.

Y, el miércoles, la Mítica Roma (Don Pablo, su turno, nos tenemos que ver sí o sí). Moriremos con las botas puestas. “Honrando tus colores, por toda la ciudad” …

11 de mayo de 2017

No es no.



No es no. No os pienso dar la enhorabuena por nada de lo que consigáis (aunque sea a costa nuestra), tal y como, sin embargo, suele ser mi estilo con el resto de rivales que tengo cuando logran doblegarme. No me gusta vuestra forma de ganar, ni la de perder (cuando raramente nos permiten hacerlo al resto de los mortales), ni de conseguir las cosas. No estáis dentro de la idiosincrasia que tiene que tener cualquier deportista. Ya no os reconozco ni como rival, ni como vecino, ni muchísimo menos como amigo.

No es no. No volveré a mentar vuestro nombre en mi bloq jamás. Este es un sitio humilde pero limpio, sin contaminar ni intoxicar por nadie. Bastantes voceros ya tenéis a sueldo que os engrandecen vuestras conquistas, camuflando convenientemente, eso sí, los medios que soléis emplear para conseguir las mismas. Vuestra historia está terriblemente manchada con sordomudos que son expulsados por insultar a un árbitro, por penaltis tras balonazos en las pelotas, por multitud de goles en fuera de juego, por agresiones viles de vuestros espantapájaros Capitanes que pasan siempre de puntillas, camufladas convenientemente por vuestros lacayos a vuestra servidumbre, esos tentáculos venenosos denominados “prensa”. Ese maloliente cavernáculo, como ya convenientemente ya se os conoce por más sitios en el mundo.

No es no. Jamás podré estrechar vuestra mano. Me parece deleznable, a la par que grotesco, que, en vísperas de la disputa de una semifinales de Champions, vosotros, que vais dando lecciones de moral y de no sé muy bien qué extraños valores, os permitáis el lujo de fichar a un jugador de vuestro rival con contrato en vigor, impunemente, ante la pasividad de los organizadores del torneo (que no entiendo cómo no entran de oficio en este tipo de temas, o sí, quién sabe), con el beneplácito, por supuesto, de vuestros palmeros de la prensa, estómagos agradecidos que camuflan dicha vergonzante operación con que el jugador tiene derecho a jugar en dónde quiera, sin importaros el deseo real del Club que le ha formado desde pequeño (mentalmente con poco éxito, todo hay que decirlo), y, lo que es peor, la pasividad de nuestros vergonzosos delincuentes-dirigentes, que no solo no han tenido pelotas de denunciaros vuestra vileza, sino que encima han llegado a un acuerdo firmado y todo. Es lo que tiene tener a un par de comadrejas que solo les importa el color del dinero. De ese mismo que vosotros os permitís el lujo de quemar 40 millones de ellos por un imberbe chaval de 16 años. Por encima del bien y del mal. Ese es vuestro lema. No hay normas que rijan más las que se dictan desde ese nido de corrupción que es vuestro palco, manejado mafiosamente por vuestro escatológico presidente.

No es no. No quiero saber nada de una “institución” cuyos jugadores realizan grotescas celebraciones cuando vencen a sus rivales, capaces de humillarles metiéndoles 10 goles cuando juegan contra nueve (por supuesto, injustamente encima), aunque sea frente a un modesto equipo de Vallecas. Individuos que escupen a sus contrarios, que agreden impunemente por la espalda,  estúpidos egocéntricos que no celebran ni los tantos que anotan sus compañeros, ya que no son suyos propios. Niñatos consentidos que son capaces de reírse y mofarse de un entrenador de un modesto equipo que acaba de descender (entrenador, que, por cierto, ha sido una leyenda viva de una institución tan respetable como el Arsenal). ¿Puede haber mayor vileza en este mundo? Eso sí, vuestros simpáticos colaboradores de esos panfletillos que tanto os adoran, os ríen las gracias y todo, indicando que “miren qué graciosos que son, qué divertidos … ¡Qué equipo más ejemplar!”.

No es no. No voy a felicitar a ningún aficionado que es seguidor de un equipo indigno. Un aficionado al que su máxima estrella tiene que rogar que no se le pite porque, después de haber conseguido más goles que en toda su puta vida haya podido soñar, se le siga abroncando de nuevo porque falle tan solo otro. Unos seguidores del deporte que más amo que, solamente abandonan sus pipas para insultar a sus rivales, o directamente menospreciar y ridiculizar también a su propia gente. Unos tipos que, hasta en un simple partido de tenis, hacen de su capa un sayo y también llenan ese silencioso deporte con sus berridos y graznidos, simplemente porque un jugador rival está viendo un encuentro de dicho deporte y perciben su presencia. Una gente que se apodera de todo impunemente, como siempre están haciendo con la Selección, o con cualquier otro deportista de otra modalidad que reconozca que es de dicho equipo, apoderándose de sus triunfos y haciéndolos también suyos, con un par. ¿Felicitaros, dices? Soy como la niebla. Me percibís, pero soy intangible para vosotros ... Ando en otra dimensión.

No es no. No me interesan vuestros supuestos méritos deportivos, conseguidos a base de  talonarios. No reconozco vuestra historia plagada de robos. Desprecio profundamente vuestra piel de cordero solidario con la que intentáis mantener vuestra mirada frente a la mía, esbozando esa burlesca muesca de compasión, cuando percibo claramente por dentro vuestro odio más visceral. Sentimiento recíproco, sí, pero con una clara diferencia: yo sí que me puedo permitir en la vida mirar a mis rivales de frente, a los ojos. Vosotros, no. Rotundamente no. Las hienas sois así, cobardes, y solo os gusta atacar en manada. No es no.

Así que nada. Olvidaros de mi existencia para siempre jamás. No sois ya ni siquiera un mal necesario. Simplemente, sois el mayor ejemplo de escoria putrefacta que pueda haber el universo. Si algún día tuviese un hijo, eso sí, os utilizaría como muestra de todo lo que no se puede ser en la vida. Todos los pecados capitales que representáis. Nunca me cansaré de repetirlo: más vale honra sin barco, que barco sin honra. Perros cobardes, que no  tienen ni agallas para venir a pie a nuestro Templo, y prefieren venir en autobuses enjaulados ... No os queda mili ni ná, majetes.
Dejadme en paz. Que yo soy del Atleti, chavales .... Y lo digo con henchido orgullo, máxima convicción y pleno sentimiento. Ya. No tenéis ni puta idea de lo que os estoy hablando. Ni falta que os hace …

Y gracias. Gracias a todos los que estuvisteis ayer en el Calderón y disteis esa despedida tan apoteósica como apocalíptica a nuestro Templo en Champions, cantando a todo pulmón nuestro himno en pleno diluvio universal. Gracias a los jugadores, que hicieron un partido espléndido, y sobre todo, al Cholo, que hizo un planteamiento no menos estupendo del encuentro (lástima no haber llegado al descanso con el 2-0, me cago en la puta, el plan iba más que bien). Es un milagro que con algunos mimbres con los que cuenta el equipo siga compitiendo como lo está haciendo. Siempre en lo más alto. Seguiremos creciendo, no tengo ni la más mínima duda. Cabeza alta todo el mundo, ¿eh? Yo me voy, al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón …

9 de abril de 2017

Madrid 1 - Atleti 1. Naturalidad aplastante.


Un derbi de los más tranquilos que recuerdo, la verdad. Como antes les pasaba a ellos con nosotros, el Atleti, en cuanto se puso un poco firme, apretó un poquito y se fue a por el Madrid, logró empatar el mismo cómo y cuándo quiso. Y si el partido dura 5 minutos más …

Primera parte. Pues igualada, tirando a aburrida. Ideal de la muerte para la hora de siesta, vamos. Primera media hora correcta del Atleti, controlando más o menos bien la situación, el Madrid, sí, tuvo las suyas a partir del minuto 25 de juego, una de Benzema, que salvó el espléndido Oblak, otra de Cristiano, que despejó en la línea de gol el fenomenal (ayer, ojo) Savic, con Oblak ya batido, y una tercera del homínido Bale que cruzó su remate de cabeza  en exceso. Eso, por la parte nauseabunda del partido.

Por la medio decente, alguna internadita de Carrasco, fatalmente finalizadas casi todas, un latigazo envenenado de Griezmann desde Donosti que despejó a córner Keylor Navas, y, para todo lo demás, sofá, solecito que entra por la ventana, y persiana que se cierra en los ojos va, persiana que se abre en los ojos viene. Qué puta dulzura de vida.

Segunda parte, el Atleti sabe que andamos ya por Semana Santa, y sale con un empacho de torrijas de impresión (y eso que el Mono Burgos siempre anda por ahí suelto, garantía total de que pocas o ninguna quedarían vivas). El Madrid, por su parte, aprieta un poquito (tampoco sin hacer encaje de bolillos, por mucho que se nos quiera vender) y Oblak, que pasa de torrijas cantidad, a lo suyo: salva otra clarísima a Benzema, en magistral salida, hasta que Pepe (al cual deseamos desde este humilde bloq una rápida recuperación, si a su evidente falta de cerebro añadimos también ya percances físicos, la cosa empieza a ser preocupante) aprovecha una de esas jugadas que cuando hacen esta peña es que trabajan de puta madre la estrategia vs. cuando la hacemos el resto, es que no tiene mérito alguno, y de certero cabezazo cruzado bate al imperial Oblak. 1-0, seis de la segunda parte … ¿Y qué?

El Atleti, con toda la naturalidad del mundo, le bastó con apretar un poquito en los últimos 25 minutos finales para que, crease una clarísima ocasión de gol de Torres, que marró por no ser fiel a su propio estilo (picadita, Fernandito, por Diossss, como siempre haces, picadita), y Griezmann aprovechase, a falta de apenas 5 minutos para el final del partido, una gran asistencia de Correa para batir con suma facilidad al guardameta panchitero. Así son los derbis últimamente desde que un tal Cholo Simeone pillara la batuta colchonera. Se controlan, y, si se nos ponen por delante en el marcador, se aprieta un poquito, y con eso nos sobra para sacar un empatito. Sin grandes alardes. Sin épicas proezas, como les costaría a otros sacar algo de allí. Con una naturalidad aplastante.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Guarden mis seguidores esta crónica en oro en paño, porque Savic merece todos los honores tras su partidazo, Correa siguió en su línea ascendente de confirmación de sus excelentes minutos contra la Erreala, Griezmann sigue en plan crack total, y Oblak, qué decir de Oblak … Antes era Casillas el que nos amargaba a nosotros la existencia. Ahora, Jan toma el relevo, pero, como no puede ser de otra forma, en sentido contrario. Qué portero, madre ….

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
A mi Koke (y miren que uno es Kokeinómano) no me gustó nada ayer. Y, ya puestos, Torres tampoco, la verdad.

ÁRBITRO:
De Burgos Bengoetxea. Sensacional. Tan extraordinario como el fenómeno paranormal que sucedía en el Santuario cada vez que pitaba una falta a favor de los vikingos y la obsoleta, caducada y trasnochada grada local balbuceaba eso “Hasta los huevos, estamos hasta los huevos”. El rostro que se gasta esta peña tiene a infinito, virgen del amor hermoso …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 7 GRADOS).

Dos grados menos. Ya perdonarán, pero tengo un excelente coleguita deportivista que me inculcó que los derbis, ni se disputan, ni se juegan, ni se empatan, ni pollas en vinagre …. Sencillamente, se ganan … Y uno, que, añadido, es discípulo fiel de las doctrinas de un tal Luis Aragonés, añade … “Y GANAR, Y GANAR, Y GANAR … Y VOLVER A GANAR”. Pues eso. Los bañitos en Neptuno por empatitos, para otros. No para los Atléticos.

Y luego no me digan que no les adelantamos noticias desde este bloq. A las 16:23 h. del 9 de Abril, les podemos adelantar que tanto Griezmann, como Koke, como Oblak, como Courtois, como Theo, como Lucas, como los Apóstoles, y como el gallo de la popular misa navideña, todos ellos, jugarán en el Real Madrid en la próxima temporada. Asímismo, el menda lerenda también emigra y, os puedo anunciar sin rubor alguno, que ficho por esa grada de “animación” denominada “Real Madrid Fans”, o memez análoga, para las próximas 9 temporadas. Hombre, aunque solo sea para asesorarles de que no sean  tan pardillos como para realizar el tifo del año utilizando la palabra “trono” como eje principal del mismo,  con el juego que puede llegar a llevar la misma, ya me sacarían algo de jugo, ya … Si es que … El que no se consuela, es porque no quiere.

Y el miércoles,  al lío gordo de verdad. Leicester. Ni una sola confianza. Hay que darlo todo sí o sí. Como los últimos 10 minutos frente a la Erreala. Así somos imbatibles, como bien apuntó Don Pablo en esta semana.  “Sé, que no hay distancia que nos pueda separar … Vayas dónde vayas ahí estoy”…

20 de noviembre de 2016

Atleti 0 - Madrid 3. Hemos dejado de creer.



Otro nuevo palo para la cole. Desencanto total, y desilusión descorazonadora tras lo de ayer. Los que esperen un canto al optimismo, al ja ja, ju ju, y que Viva Cartagena, les aconsejo que dejen de leer ya. Los que esperen también elogios al rival por su victoria que vayan por el mismo camino, que para eso ya tienen suficientes medios oficiales que andarán regalando champán y fresas a sus lectores u oyentes --.  Porque ayer el Atleti no es que perdiese un encuentro de Líga (que, más o menos, se puede palmar). Ayer el Atleti, no sé por qué, dejó de creer, por primera vez desde que está el Cholo, en los principios que él nos ha inculcado, y desenterró viejos fantasmas pasados que creíamos haber enterrado para siempre.

El Atleti solamente fue reconocible los 10 primeros minutos del primer tiempo, y unos 20 del segundo (hasta que puso el 0-2 el rival). El resto del primer tiempo, llegamos tarde, mal y nunca a la presión, estuvimos terriblemente desordenados y nerviosos en defensa, y el centro del campo se autoinmoló en carreras absurdas que no conducían a nada. El rival nos bailó, vamos. Si le añaden el autogol que se marcó Savic (no me gusta nunca personalizar en las derrotas, pero este individuo no tiene categoría para defender la camiseta ni del Ciempozuelos, vamos) en una acción en la que la barrera, sorprendentemente, se abre (algo grotescamente impropio también en nuestra mentalidad de afrontar los encuentros), pues chico, que no fui capaz de reconocer ayer a la muchachada del Cholo, salvo por que vestían de rojiblanco.

Lo más triste vino en la segunda parte, de todas formas. Jamás esperaba que el Atleti del Cholo se descompusiese como lo hizo tras el 0-2. Jamás esperaba ver a  mi equipo ser una banda en la que cada uno iba a su puta bola sin ton ni son. Jamás pensé que si un ser tan despreciable y repugnante como el CRetrasado se encarase con un canterano nuestro, máxime en nuestra puta casa, no se lo comiese vivo todo el resto del equipo con patatas. No fuimos espartanos. Perdimos todas nuestras esencias y todos nuestros valores. No estuvimos concentrados, ni vivos, ni metidos en el encuentro. Seguramente la puta ansiedad que nos hemos creado nosotros solos con la tontería de la “última puta temporada en el Calderón”, “el último derbi” y su  “última putísima madre” tampoco nos esté ayudando en exceso, máxime la presión que ya vamos teniendo de por sí por la ventaja de puntos que empiezan a tomar nuestros rivales.

Y no. No pienso que esté todo perdido, ni mucho menos. Pero urge que volvamos a ser nosotros mismos a la voz de ya. Que nos olvidemos de la mandanga de los juntaletras de qué guapos somos, que botitas más chulas que estrenamos, cuántos premios nos tocan en esta puta semana, a cuántas fiestecitas vamos y qué ofensivos y que bien que jugamos, qué gusto da vernos. Señores, hay que juntarse los machos y volver a ser un puto equipo de fútbol de verdad. Que nos olvidemos del resto del Universo, dejemos de ser tan dicharacheros y volvamos a ser antipáticos de nuevo. Que nos miren mal, coño. En definitiva, que volvamos a creer.

EL CRACK DEL PARTIDO: Los que con el 0-3 se pusieron a cantar el himno a todo trapo sin importarles nada ni nadie. Ellos no han dejado de creer. Hay esperanza.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: No me gusta personalizar con nadie, y no fue ni mucho menos el culpable único de nuestra derrota, pero, de verdad, a mi ya no me la dais con queso con este jugador. Savic es un central corrientucho, tirando a malillo, técnicamente limitadísimo, probablemente ideal para jugar en el Alavés, pero no aquí. Genera una inseguridad de pelotas, ayer fue un coladero total, del penalti que le hace al despojo humano (sabiendo cómo se las trata el bastardo este) es para matarlo, cómo se puede ser tan pardillo. Y chico, si no tuviésemos a nadie, pues todavía, pero que un tal Giménez o un tal Lucas anden en el banquillo, sinceramente, no entiendo nada.

ÁRBITRO: Fernández Bobalán. El penalti es como es, penaltitos de los que tanto gustan por Concha Espina, pero como el Savic es un puto gilipollas desde que su padre y su madre eran novios, pues a joderse tocan.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

Lo bajo solo uno, aunque estoy convencido de que a muchos de por aquí esta vez les gustaría que lo bajase más. De todas formas, -7 grados con lo poquito que se ha disputado todavía es una cifra altamente preocupante.

Y el miércoles, Atleti-PSV, vital si queremos ser primeros de grupo. No sé, a mi me parece que puede ser un encuentro ideal para hacer algún cambio que otro, pero vamos, lo principal, es que volvamos a ser nosotros mismos. Reitero, el equipo tiene que volver a creer. “Voy a animarte hasta reventar, no me importa tener que viajar …”.

29 de mayo de 2016

Madrid 1 - Atleti 1. No puedo vivir sin ti, no hay manera.



Llevas tantos años enredado en mi cuerpo, en mi cabeza, en mi corazón, y no puedo más, no puedo más.
No salimos bien a la final, no. Hasta diría que los primeros 25 minutos fueron desastrosos, completamente poseídos por la presión del partido. Encajamos un gol, antes ya nos avisó el rival en otra ocasión clarísima, no presionábamos, y, especialmente, durante toda la noche, defendimos el balón parado estrepitosamente mal. En esa primera media hora, decididamente, no fuimos nosotros.

Debería de estar cansado de tus derrotas, de tus colores, de tus rarezas, pero quiero más, yo quiero más.
Pero logramos reaccionar, embotellar al rival, desaprovechamos hasta un penalti y todo cometido por el desequilibrado mental del defensa central de siempre, empatamos y todo ... Parecía que sí. Esta vez sí. Pero no supimos o no quisimos terminar de reventar al puto rival, y, al final, como siempre frente a este gente, lo pagamos. Y de la manera más vergonzante y vergonzosa del mundo, encajando el penalti decisivo por el ser más despreciado y despreciable del mundo, individuo que, tras arrastrarse miserablemente durante todo el encuentro, al final se llevará toda la gloria. La vida no es que sea injusta. La vida es una puta mierda.

No puede vivir sin ti, no hay manera. No puedo estar sin ti, no hay manera.
Es lo que me pide el cuerpo. No volver a saber nada de ti. Y no es porque tenga nada que reprocharte, ojo, y menos ayer. Siempre orgulloso de vosotros, de vuestra entrega, de vuestro pundonor, del bestial Carrasco, y del majestuoso Gabi. Qué partido el tuyo, Capi, y qué pena que al final no lo hayamos podido lograr. La pena me supera, no lo puedo evitar.

Me dijiste que te irías, pero llevas en mi casa toda la vida.
E imagino que permanecerás. Si te aguanté en Ferrol. Si te aguanté en Lleida. Si te aguanté en Burgos ... Cómo no te voy a aguantar ahora. Aunque me lo tengo que pensar. Supongo que igual que el Cholo. Si estás, estás. Y yo encantado de que sigas. Pero si no estás, no estás. Siempre en mi corazón, siempre agradecido, pero hubo vida antes de ti, y la habrá también después. Espero que solo sea un calentón. Como el que yo tengo ahora, vamos. Sé que no te irás, tu no te irás …

Estás cambiando nuestra historia, traspasando las fronteras, serás el rey, sé que reinarás.
Tendremos, pues que seguir intentándolo, no nos queda otra. Sé que tenemos excelentes mimbres, y que la forma de conseguir conquistarte de forma definitiva es seguir, y seguir, y seguir, y seguir intentándolo. Algún día llegará. Tendremos que lograrlo. En algún momento de nuestra brillante historia seguiremos coleccionando nuestras memorables batallas vencidas, y lograremos, al fin, también ganar la guerra. Quiero seguir creyendo en ti.

Y ahora estoy aquí esperando, a que vengan a buscarme, tu no te muevas, no me encontrarán, no me encontrarán.
Estoy pensando muy seriamente el abrir un paréntesis de carácter indefinido con este rollo del fútbol. Sinceramente, estoy hastiado y bastante superado por todo. Cuánto más años llevo siguiéndolo (y ya van cayendo a velocidad de vértigo) menos entiendo esto. Y, lo poco que voy pillando, menos me va gustando. Quiero huir de ti, no soporto más. Que me desenchufen de la maquinita. Estoy en estado terminal.

Yo me quedo para siempre con mi Atleti, y su bandera, ya no hay fronteras, me dejaré llevar, a ningún lugar.
Lo llevo en vena, y ando en pleno proceso de sobredosis permanente. Es difícil de controlar, no sé cómo voy a acabar. El oso y el madroño me laten a borbotones. Pero tengo que parar ya. Esto no puede ser real (con perdón).

No puedo vivir sin ti, no hay manera, no puedo estar si ti, no hay manera …


28 de febrero de 2016

Real Madrid 0 - Atleti 1. ¡Échale huevos, Madrid échale huevos!


Este cántico, lamentablemente copiado (como casi todos) por los afortunados buscadores de rival digno para derbis, resulta bastante significativo del estado real (con perdón) de uno y otro equipo. Tanto a mí, como especialmente a mi buen amigo Rafita (honor y gloria para el desplazado del Grupo 51), nos resulta bastante desagradable de escuchar en el Calderón (obviamente, sustituyendo la palabra Madrid por la del único equipo decente del que se puede ser en esta vida), porque implica que estamos jugando mal, obviamente, palmando, y, además, no tenemos nada claro el cómo meter mano al rival. Es un claro homenaje a la impotencia. En el fondo, es un cántico de equipo pequeño cuando se enfrenta a uno superior. Sabemos que razonamientos deportivos tenemos ya pocos para intentar vencerle, y utilizamos ya el único recurso que se nos ocurre para poder doblegar al todopoderoso. Es un cántico de un Cádiz frente al Sevilla. Una voz de un Sevilla frente al Madrid. Y, últimamente, el hit-parade en el Bernabeu cuando su rival es el Atleti. El potencial económico de ellos en el campo no cuenta. Cuenta el Cholo y su muchachada, capaz de sobreponerse a su millonada, a su teórica superioridad individual (muy buenos días tenga usted, señor Guti), y a los caprichos del señor Tébar, que no sabe qué inventar con tal de ver a su equipo vencer en un derbi, dándonos apenas dos días de descanso tras jugar Champions, mientras que su equipo favorito ha tenido toda la semana para tocarse los bolos. Eso es el Atleti, señores. No lo traten de entender.

Así que, con estos condicionantes, el Atleti hizo un partido inteligente, modélico defensivamente hablando, teniendo que administrar sus precisos movimientos de presión en momentos puntuales del encuentro (especialmente, comienzos y finales de ambas partes), y, esta vez sí, tuvimos la suerte de aprovechar nuestra ocasión y meterla en el cesto. Tuvimos tres claras, metimos una. Después de lo que veníamos, suficiente. No se les puede pedir más. Y ojo, que no es poco.

El Madrid en la primera parte, por ocasión de gol, me viene una falta lanzada por su dorsal número siete (en su más puro estilo, un becerrazo al balón más sin ton ni son) que el segurísimo Oblak rechazó con sus manos de hierro. Poco bagaje para los inventores del fútbol de fantasía desde la llegada del señor Zizou, al que, me temo, le queda todavía mucho tour por disputar. Mientras, por nuestra parte, hubo un gran disparo de Griezmann tras una excelente jugada combinativa de casi todo el equipo, pasándonos el balón a un toque, que despejó con una excelente intervención Keylor Navas.

En la segunda parte, a los siete minutos de la misma, llegó la jugada que decidió el derbi, en un balón que birló Griezmann en el centro del campo, llevándose el mismo con suma habilidad, la condujo a la velocidad precisa hasta el borde del área, esperando la incursión de su compañero Luis FIlipe, cedió el balón al brasileño, este se introdujo en el área y en un primer toque genial se la devolvió de nuevo a Antoine, y el francés de un preciso remate también al primer toque batió al bachatero guardameta blanco. Una acción linda, un 0-1 más que justo. Una vez más, el colectivo se impuso al poder individual. Después, el Madrid dominó lo que el Atleti quiso dejarle que dominase, mientras que, a su vez, aún Saúl pudo poner el 0-2 en el marcador en otra gran acción colectiva rojiblanca. Como contraprestación, el simpático y dicharachero dorsal número siete local, tuvo 2 oportunidades en las que en una cruzó en exceso el balón, mientras que en la otra remató de cabeza atajando sin dificultad Oblak. Me temo que a este pez se le va fuerza por la boca, aunque, afortunadamente no es nuestro problema.

El nuestro es disfrutar a tope y seguir mandando otra temporada más en la capital, mientras suena la música de fondo de “¡Échale huevos, Madrid, échale huevos!”. ¿A qué ya no te suena tan mal, Rafita?

EL CRACK DEL PARTIDO: Habría que destacar la seguridad de Oblak, el partidazo espectacular de Luis Filipe (a pesar de su absurda tarjeta amarilla del primer tiempo), el entusiasmante despliegue físico de Saúl, el poderío en el centro del campo de nuestro próximo emperador Augusto, el partidazo (todo llega en esta vida, amigo) al fin en una plaza de las grandes de Griezmann, pero hoy hay que dárselo a un tal Cholo Simeone, auténtico valedor de ser capaz de conseguir vencer por tercer año consecutivo en el santuario, sin que ningún otro equipo del mundo haya sido capaz de tal gesta hasta la actualidad. He escrito mucho hablando del Cholo en este bloq (casi siempre bien, otras veces dándole algún palito que otro, especialmente por sus cambios, que tan poco me suelen gustar), pero, independientemente de la crítica constructiva que uno le pueda hacer a Don Diego Pablo Simeone, la única conclusión final de la que soy capaz de llegar es la de darle simplemente las gracias por ser del equipo de mi alma. Muchas gracias por ser del Atleti, Cholo.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Claramente, nadie. Probablemente, ni siquiera en la derrota, hubiese sido día para estar decepcionado con nadie, vistas todas las circunstancias previas al choque.

ÁRBITRO: Clos Gómez. Bien en líneas generales, aunque no aplicó el mismo rasero sacando las tarjetas a un lado y a otro lado del río. Se le reclama un penalti a Gabi, completamente interpretable. Si consideramos que nuestro Capitán (enorme defendiendo a su compañero Correa frente a toda la rabiosa vikingada al final, sencillamente enorme) tenía la posición ganada, no es penalti, aunque sí una acción temeraria en la que se confía en exceso, Si analizamos solamente si hay contacto o no, claramente, se puede pitar penalti también. Así que, imagino, según sean las fobias y fibias de cada uno, será interpretada de una u otra forma. Hagan juego, señores.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 5 GRADOS).

Oigo a lo lejos cabalgar a furibundas huestes Atléticas bramando salvajemente ... Da igual. Nos mantenemos firmes en nuestra posición. El termómetro no se toca. Al tercer o cuarto equipo de la comunidad de Madrid hay que ganarle sí o sí, así que, no ha lugar. Abro paraguas …

Y el martes, la Real. Hoy no voy a hablar mucho de este partido, que quiero seguir disfrutando de mi post derbi. Será difícil, como todos. Pero sé que moriremos en el intento de conseguir la victoria, como siempre … Demostrando a los vikingos, quién manda en la Capital …





23 de abril de 2015

Real Madrid 1 - Atleti 0. ¡Arriba los corazones!


Lo primero del todo felicitar al rival. Ha sido mejor en los 180 minutos de juego, ha demostrado más ambición (como así le obliga su estrafalario presupuesto) en conseguir la victoria, y ha conseguido la misma en buena lid, teniéndose que esforzar al máximo en el intento y guardándonos siempre el máximo respeto. Digo yo que algo estaremos haciendo bien en todo  esto.

Sinceramente, pienso que ahora no es el  momento de ponerme a  analizar actuaciones individuales. No es hora de sacar la podadora a  paseo, y ponerme a despellejar a éste o a aquel sin ningún sentido. Obviamente, no me ha gustado la forma en que hemos planteado esta eliminatoria. Soy consciente de que en algunos momentos tenemos  distorsionado  el concepto de  intensidad. Me he dado cuenta del agarrotamiento quiero creer camuflado en el disfraz de escasa ambición por la muchachada demostrado ayer o el guirigay de los cambios del Cholo (detalle, que, por cierto, no es la primera vez que le pasa). Al fin y al cabo, a Simeone también le falta experiencia para afrontar este tipo de encuentros y anda formándose para continuar creciendo en su carrera. Recuerdo que Diego Pablo es su segunda Champions que disputa, no su decimosegunda.

Competir en este torneo es diferente, es el más exigente de todo, el mejor, y por mucho que sigamos siendo actualmente el Subcampeón de la Champions, nos sigue faltando mucho más minutos en la misma para continuar creciendo. También me gustaría recordarles que nos ha echado el vigente campeón y el equipo qué más campeonatos posee del mismo, ¿eh? No es el Escalerillas de turno precisamente.

Me quiero quedar con una lectura positiva de todo esto, y es comprobar cómo el Atleti ha encontrado ese portero que creíamos imposible conseguir. El descubrimiento y afianzamiento de Oblak es una noticia muy positiva. Un portero es medio equipo (como así lo ha demostrado el chaval). Y esta vez  es nuestro, no hay que ir mendigando nada a nadie.

Por otro lado, el partido de ayer para mi no significaba ningún bálsamo mágico para solventar mi desasosiego tras la derrota de Lisboa. Nunca antepongo rivales a torneos, por mucha entidad que tengan con los primeros. Mi rivalidad con el Madrid quedó claramente liquidada ganándoles de forma bien conseguida la Supercopa de España, eliminándoles brillantemente en la copa del Rey, venciéndoles en el Campeonato Liguero de nuevo en su estadio o haciéndoles besar nuestro suelo goleándoles en el Calderón  realizando uno de los partidos más espléndidos y emocionantes que uno recuerda en su rojiblanca existencia.  Mi venganza de Lisboa o de nuestra derrota de aquella final frente al Bayer será cuando logre la orejona. Nunca antes. Porque mi objetivo es conseguir la Copa de Europa, importándome un bledo frente al rival que lo consiga. Y tengo claro que para poder hacerlo hay que seguir en esta línea, acumular mucha más experiencia disputando más partidos como el de ayer, y seguir ahí, en la brecha, dando la cara siempre, consiguiendo su clasificación para disputar la Champions de forma mucho más regular. Sé que aún queda trecho, pero creedme, andamos  en el buen camino para conseguirlo.

Así que, ahora, como mi historia y mi idiosincrasia colchonera me obliga, tengo que levantarme para intentar consolar las lágrimas de una madre, que ve como el contador de su vida ha empezado la cuenta atrás a una velocidad despiadada, tratándola de convencer que lo de ayer  también suma, que no desespere, que la muchachada lo va a seguir dando todo (tanto en el campo como en la grada), y que el Calderón anda lleno de Panteras Atléticas que no vamos a parar en el intento, que nadie conseguirá que nos rindamos y que ayer, hoy y siempre, generación  tras generación, continuaremos agachando la cabeza solamente para besar el escudo y posteriormente levantarla para seguir mirando hacia delante.

Sigo creyendo en este equipo (aún teniendo cosas  que corregir), continuo estando con mi entrenador (siendo también consciente de sus errores). No se nace sabiendo. Se hace camino al andar. Estoy muy orgulloso de mis compañeros de grada, de esos tres mil que ayer lo dieron todo (como siempre, esos sí que nunca bajan el nivel, no necesitan aprender nada) y, para así demostrarlo, este sábado volveré a enfundarme la rojiblanca para participar en la más atronadoras de las ovaciones posibles y volver a cantar nuestro himno a  todo pulmón. Lo siento, no concibo a este club ni mi  existencia como Atlético de otra forma. Como diría mi idolatrado Antonio Flores, “Y arriba los corazones, me siento en plena subida, me salen a  borbotones cicatrices en la vida”. ¡Arriba, pues!

15 de abril de 2015

Atleti 0 - Real Madrid 0. Se busca titular digno para esta crónica.


Llevo una semanita que ando más empanado que Mandzukic en una exposición de vestidos de muñecas Famosa. Que si ayer me dejo los cacharros de la comida en mi curro, que si hoy me he dejado el puto móvil en mi casa (no sé qué me revienta más, si dicha circunstancia o que me joda tanto dicha circunstancia). Para variar, y después de un encuentro como el de ayer, hoy estoy como si hubiese corrido la maratón de New York 5 veces. Y encima el día se ha levantado gris como el espanto de tono de nuestra segunda equipación. Y acaba de empezar el miércoles. Vaya tela de semana que me espera.

Y como mis neuronas ya pueden comprobar que no andan para muchos trotes, pues tampoco termino de dar con el titular de la crónica de lo ayer. Veamos:

Oblak me saca la entrada para el Bernabeu”.

Quizás este sería el que más me gustaría. Y pude sacarme la entrada además, que para eso uno tiene el 1600 de socio. Pero entre el temor que le tenía al partido de ida y lo que me hubiese jodido haberme gastado unas pelas que no tengo, para luego ir sin esperanza al partido de vuelta, al final no me eché palante. Me está bien empleado por papanato y no haber confiado en mi gente. Lo dicho, por el portero esloveno precisamente no fue. ¿Qué al minuto de juego asusta Carvajal? Parada de Oblak. ¿Qué a los 3 minutos un tremendo error irreconocible en Godín planta a Bale solo delante de Jan? Paradón de Oblak al Orejas. ¿Qué a los  8 prueba fortuna desde Portugal el ser más despreciado y despreciable del mundo (CRnosecuántos, para los no iniciados)? Ataja de nuevo el portero colchonero. ¿Que a la media hora prueba de nuevo fortuna Diademas Bale, siempre flexibles? Otro paradón de Oblak. ¿Qué a  los 36 es ahora James el que ataca de  nuevo? Otro pedazo de paradonazo. Y a los 42 otra que le saca a James. Y otra luego a Kroos en la segunda parte … Un pasote de partido el suyo. Este Oblak es un tipo sencillo, con aire impasible y que me está empezando a caer cantidad de simpático. ¿Lo mejor? Pues sí. Que hay portero para rato (si es que a los delincuentes no les da por hacer de las suyas, claro). Por cierto, ¿Por qué me cuesta  tanto escribir Oblak, cuando el cuerpo me pide siempre escribir Oblack? Mi trastorno con tanto derbi sube por momentos.

Vamos con otros titulares: “Al filo de la navaja” o “Al borde del precipicio” o “Jugando con fuego”. Porque la primera parte del Atleti fue espantosa, la verdad. Los jugadores colchoneros  estuvieron nerviosos, imprecisos, sin personalidad, temerosos y timoratos. Salvo en una ocasión el la que Sergio Ramos falló en una entrega y propició que Griezmann rematase a puerta (demasiado rápido y precipitado), es que ni aparecimos por el área del Topo, o del Santo, o del Iker, o del tipo ese con el que nos dan el coñazo todos los santos días con que si Casillas tal, que si Casillas cual o Iker lo demás (¡qué hartazgo, madre!). Fuimos un Atleti demasiado pequeño. Un Atleti con el que yo personalmente no me siento para nada  identificado.  Obviamente, esta situación implica que el Madrid estuvo mejor. Mucho mejor. Salió a por todas, con paciencia, con mucha personalidad y con un juego, por momentos excelente. Pero como este equipo tiene siempre medios más que de sobra para contarnos todas sus divinidades al mundo, pues eso, que los busquen relatos perfumados merengues, no tienen más que irse de esta indecisa  crónica y seguro que los encuentran a patadas. No desesperen.

Dicho todo esto, también tengo otros titulares que me siguen viniendo a la cabeza: “El Atleti sigue vivo” o “Los espartanos del Cholo no han dicho su última palabra””.

Porque así fue, de hecho. El Atleti en la segunda parte fue mucho  más  el Atleti del Cholo. Un equipo mucho más decidido en la presión, bastante más ambicioso, mucho más ordenado, que apenas pasó apuros, con mucha más personalidad y que, aunque  tampoco es que crease demasiadas ocasiones de juego, sí que le bastó para plantarle cara a los de Concha Espina. Una lástima que el codazo de Ramos sobre Mandzukic nos sacó un poco del juego cuando más les  estábamos mordiendo en la yugular a los vikingos. Que si entro, que si salgo, que si me tengo que echar para atrás porque ando con diez ... Joder … Todos esos minutos al Atleti le costaron desenchufarse un poco. Pero bueno, me  quedo con  la sensación  de  que al  final pudimos conseguir la victoria. Ese jugadón de Arda, ese remate al inicio de la segunda parte también del turco, ese jugada de Torres … No fuimos brillantes, pero sí eficaces, laboriosos y valientes. Decididamente sí. Con este Atleti sí que me identifico y voy al  fin del mundo.

Para acabar, algún que otro titular más invade mi pensamiento, está vez más pensando en el vecino: “El Madrid sigue sin poder vencer al Atleti”, “La racha continua” o “¿El Atleti? Vuestra peor pesadilla”. Porque hay que valorar, y mucho, que hayamos conseguido ya que hasta en siete encuentros esta peña no haya sido capaz de conseguir mojarnos la oreja. Hay que tener muy en cuenta que este equipo no ha sido capaz de hacernos un tanto en cuatro partidos ya nada menos en el Calderón. No sé si me  estoy pasando de listo, pero me  cuesta un montón creer que ningún otro rival haya logrado en siete enfrentamientos consecutivos no haber perdido contra el maligno. ¿Quizás el Barsa? ¿Algún otro voluntario en la sala? Y eso hay que valorarlo, y mucho. Lo que está consiguiendo el Cholo con esta gente sigue siendo emocionante, la verdad. Ya lo valoraremos en su justa medida.

Fin. Me piro, vampiro. Esperen. Una canción empieza a atronar en mi cabeza. Oigo voces de fondo. El tono sube por momentos. ¿Escuchan a la muchachada? Ahí están, ya vienen. “… demostrando a los vikingos, quién manda en la capital”.

8 de febrero de 2015

Atleti 4 - Real Madrid 0. Cuarta edición de los premios Poya.



- “¿Oiga? ¿Solo cuatro? ¿Pero no llevamos más?”.
- “Si. Se pudieron llevar más, pero buenas son cuatro”.

A continuación, y retransmitida por la cadena de televisión “Cuatro”, les presentamos los premiados en la prestigiosísima y nunca  bien ponderada edición de los Premios Poya. Que no se haga esperar más.

Premio Poya a la mejor Película, al Club Atlético de Madrid, por “Cuatro, y punto”. Un partido para la historia. Una goleada memorable. Un día inolvidable. Se puede jugar bien, se puede jugar mejor, se puede jugar extraordinariamente bien, y se puede jugar como ayer lo hizo el Atleti: sencillamente perfecto.
Premio Poya al mejor director, al Cholo Simeone por “El Mesías y sus cuatro piedras filosofales”. Grupo, equipo, esfuerzo, compromiso. Es nuestro pastor, nada nos falta.
Premio Poya al mejor actor, a Mandzukic por “El  taladro siempre llama cuatro veces”. Su cuarto tanto, genial. Su trabajo, imperial. Su partido, enorme. Sencillamente, el mejor.
Premio Poya a la mejor actriz, a Cristiana Mandanga, por “La Pitonisa y su cuarta relevación”. Que sí. Que ibas  a ganar la Liga en el Calderón. Lástima que no indicaras un pequeño detalle. El año de tal celebración. Hablando de celebraciones, Feliz cumple, machote. Tu soberbia, nuestra algarabía.
Premio Poya mejor actor secundario, a Tiago, por “El cerebro que no quería morir: su cuarta dimensión”. Mira que le puse verde cuando nos dio plantón este verano. Mira que renegué de él en su vuelta. Mira qué recitales da, día sí, otro también. Mira qué zambombazo da en el primer gol del Atleti. Seco. Durísimo. Con el alma. Con el corazón. Que siga usted mucho tiempo entre nosotros, Amigo.
Premio Poya al mejor director novel, a Saúl, por “La chilena y sus cuatro remates”. Personalidad. Valentía. Atrevimiento. Permítame usted un solo consejo, joven padawan. Paciencia. Lo tienes todo para triunfar aquí. Déjate guiar por nuestro Mesías. Y si, en tu paso, nos dejas joyas como tu extraordinario golazo ayer, seguirás forjándote en el duro camino para entrar en el Olimpo de nuestras leyendas.
Premio Poya mejor actor revelación, a Siqueira por “Las Siqueiradas son para el verano”. Afortunadamente, estamos en invierno. De tirar un penalti a como un beodo tira tira un chicle, a estar en todo momento concentrado. Del jíji, jaja, al gesto serio y duro. Del carnaval, a la profesionalidad. De tus idas de olla, a llevar el balón pegadito en los pies. Tu jugada previa en el tanto de Saúl, una pura delicatesen. Solo para elegidos.
Premio Poya mejor actriz revelación, a Iker, por El cantaor de guante blanco”. Vendimiaaa, patria queridaaaa, vendimiaa, de mis amoresss.
Premio Poya mejor película extranjera de habla hispana a Godín, por “La nariz rota y sus cuatro pelotas acorazadas”. ¡Qué huevos! ¡Qué central! ¡Qué gallardía! ¡Cuánta admiración!”. No se vaya usted nunca, Uruguayo. Nunca.
Premio Poya película europea, a Griezmann por “Cuatro flechas al corazón”. Sin techo. Subiendo y subiendo sin parar. No pare usted, Monsieur. Su proyección, nuestra garantía. Sus goles, nuestra mejor medicina.
Premio Poya mejor guión original, a Ancelotti por “Cuatro cejas y un funeral”. Carletto, un expresso. A pesar de todo, siempre les quedará Lisboa (triste de mí).
Premio Poya mejor guión adaptado a Torres por “El Niño y sus cuatro aventuras”. Su pase en el cuarto gol a Mandukic, una auténtica maravilla. Su regreso, nuestra pasión. Su lealdad, nuestra identidad. Su forma de ser, nuestra devoción.
Premio Poya mejor música original al Calderón por “Muchachos, viajaremos juntos otra vez, enamorados del Atleti”. Que sí. En serio. No lo pueden entender.
Premio Poya mejor canción a Arbeloa  por “Hasta el final, cuatro huevos con sal”. Y cuídeme mucho a sus vecinos.
Premio Poya mejor dirección de producción a Fernández Borbalán por “Solo me zampé dos penaltis, lo normal serían cuatro”. Sin queja, hombre, sin queja.
Premio Poya mejor dirección artística a Gabi por “Las cuatro vidas del Capitán rojiblanco”. Nuestro emblema. Nuestro escudo. Nuestro oso y nuestro madroño.
Premio Poya mejor fotografía a Turán por “Las aventuras de Arda y sus cuatro botas perdidas”. Lo de siempre. Si hay que correr, se corre. Si hay que domar el partido, se doma. Si no me tienen que quitar el balón, ni lo tocan. Su técnica, nuestra delicia.
Premio Poya mejor montaje a Jesé por “Cómo ser como Cristiana Mandanga y no morir en el intento”. Lleva usted camino, querida. Hala, a tomar su biberón, que se hace tarde.
Premio Poya mejor sonido a Paco González por “El Madrid acaba de ganar la liga”. La cuarta profecía”. Mi querido Nostrapacus, entiendo su frustración al caer su equipo eliminado de la Copa. Pueden que la ganen, puede que no. Al fin y al cabo, camino llevan. Pero un poquito de respeto nunca viene mal. Desde el cariño.
Premio Poya mejores efectos especiales a Juanfran por “Mi bronceado dura cuatro años”. Y su presencia en el Atleti espero que sea perenne.
Premio Poya mejor diseño de vestuario a Cerezo y sus putos jueguecitos con la camiseta del Atleti. Lo del esquijama gris me tiene contento. Pero como siga poniéndole parches a nuestra rojiblanca, terminaremos  pareciendo un personaje de Hijos de la Anarquía. Patada en los huevos le daba, coño ..
Premio Poya mejor maquillaje y peluquería a Griezmann. Ese bigote … Esos pelos … Sobran más comentarios.
Premio Poya mejor película documental a Florentino por “¿Dónde pollas está el puto interruptor de la calefacción?”. Hace biruji en el Manzanares, ¿Eh, coleguita? Menos mal que, al fin y al cabo, al final terminó usted calentito. Cuatro sorbitos, y a sobar.
- Premio Poya mejor película de animación a la afición del Madrid por “Los cuatro fantasmas” ¡HASTA EL FINAL, PIPAS CON SAL!
Premio Poya mejor corto de ficción a Raúl García  por “El coleccionista de tarjetas. Parte cuatro”. Hasta calentando le sacan tarjeta. Ahí que joderse, colega. A este paso le van a sacar tarjeta hasta giñando, joder.
Premio Poya mejor cortometraje documental al Madrid por “Psicosis colchonera”. Esto va por rachas, hombre. Y ahora les toca a ustedes mamar. Se siente. Es lo que hay.
Premio Poya mejor cortometraje de animación a mi, por “Hasta la polla”. Pues eso, que estoy hasta la polla de la puta crónica esta.

El año que viene más, pero dudo que mejor. Pasará mucho tiempo hasta que olvide esta edición de los Premios Poya. No menos de cuatro siglos. Me piro a por mi cuarto peloti. Adiós, cooooño, adiósss …

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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