Yo no voy a hacer crónica, porque vengo ahora del matasanos, y no tengo tiempo prácticamente de nada hoy. Solamente deciros que:
- No es momento de estar triste. Es momento de estar furioso.
- No es momento de dejar de animar. Es momento de empezar a hacernos oír.
- No es momento de abandonar al equipo. Es momento de exigir responsabilidades. Es momento de almohadillas, de pañoladas, de cagarse en la puta madre del mundo, y de, por una santa vez, buscar a los auténticos culpables de toda esta situación.
Y, sinceramente, deportivamente hablando, un equipo que es incapaz de meter un gol a esa panda de trogloditas en 180 minutos … no merece ni puede continuar en Europa ni un minuto más. Es así de sencillo el tema. Una pésima planificación deportiva, un esperpéntico manejo de los recursos por parte de nuestro entrenador, una patética gestión de nuestro Director Deportivo, y, por ende, una escatológica dirección al más alto nivel del Club nos ha llevado a esta situación. El que lo quiera ver, que lo vea, y el que no, mi consejo es que se baje del barco. Para mí no tiene cabida en él.
Tampoco no olvidemos a la “mejor afición” y al, otrora, mejor grupo Ultra de este país, y con mucha diferencia. Ayer se demostró que, desgraciadamente, el Frente Atlético también anda (o andamos, que sigo siendo miembro) al nivel de nuestros dirigentes. Cualquier tiempo pasado fue mejor …
Os voy a proponer un juego que he aprendido durante el largo peregrinar de mediocridad que llevo soportando estoicamente desde que está al frente de este equipo el Sr. Cerezo y Miguel Angel Gil. Consiste en falsear realidades.
Lo malo de este juego es que ya participan en el mismo casi todos los estamentos que pertenecemos, de alguna u otra forma, a este bendito y sangrante Club. Entrenadores, empleados, periodistas, seguidores … Todo Dios está ya metido en este círculo vicioso.
Conste que no he leído ni escuchado a nada ni a nadie después de “lo” de ayer. Ya sabéis cómo soy en las derrotas del Atleti (por qué no habré seguido yo en mi letargo que inicié el domingo pasado cuando jugaron en Santander … ¡Por qué!). No quiero saber nada ni nadie del mundo. Apago móvil, luces, radios, televisiones y, directamente, me acuesto completamente descorazonado. Es algo que en los casi 40 tacos ya que voy a cumplir no he logrado superar y, obviamente, jamás ya superaré. Aún así, ya me estoy imaginando el percal.
Hoy, cuando ojeé un poco cómo está el tema, me encontraré que habrá por ahí peña que dirá que, en donde yo vi una primera parte sencillamente calamitosa, esperpéntica, nauseabunda, deplorable, vomitva y escatológica hasta decir basta por parte de los míos, habrá individuos que me la camuflarán con que los equipos ingleses en su casa salen como motos, presionan a lo bestia, cuentan con el apoyo de su hinchada que también presionan lo suyo, y que son rivales complicados de defender. Inclusive, seguramente, los más osados me indicarán que hasta controlamos, en mayor o en menor medida, la situación y poco a poco nos hicimos dueños de la misma. Falseando realidades.
También, seguramente, se comentará que, en donde yo observé una ligera mejoría en el juego con la entrada del Kun Agüero en la segunda parte, a pesar del auténtico desaguisado táctico que montó el Sr. Aguirre en el campo (cómo se puede jugar en los tiempos que hoy corremos sin centro del campo, virgen del amor hermoso, para mear y no echar gota), será convertido automáticamente en un dominio total de los nuestros a los que, qué casualidad, una vez más, no acompañó la fortuna en los metros finales. Falseando realidades.
Luego vendrán los que llorarán por el árbitro, es decir, los vendemotos de turno que nos intentarán hacer ver que cómo se puede expulsar al pobre Kun por escupir al suelo, indicándonos que fue un robo con nocturnidad, alevosía y premeditación. También persiguen al Kun en Europa, otra casualidad. Curiosamente, yo pienso que no sé en qué cojones piensa el argentino encarándose de forma chulesca a un linier en una jugada en banda sin ninguna trascendencia. Me pongo en el pellejo del susodicho y si yo veo a un niñato escupiendo al césped y mirándome fijamente de forma desafiante, le clavo cuatro hostias que flipa, o, en su defecto, llamo al árbitro para que le mande a tomar con viento fresco. Justo lo que pasó. Falseando realidades, costumbre de la casa. Y ojito, que de cuatro a seis partidos no se los quita ni Dios. Claro, nadie le ha advertido al chaval que esto es Europa, y que hay que andarse con ojo con las putas subnormalidades profundas. Es joven, espero que haya aprendido la lección.
También claro, esta acción ya nos sirve también de excusa para decir que descentró al equipo, y que claro, es lógico que encajemos un tanto como el que nos clavaron ayer. Es curioso, la jugada me recordó a los episodios de Benny Hill. Si le ponéis la musiquita esa de fondo y aceleráis la imagen tal y como lo hacía él en sus episodios, os prometo que os descojonaréis y todo. El uno que remata fuera de la portería calamitosamente, el otro que la rechaza hacia el centro del área cuando el balón se iba fuera, el negrito zumbón que aparece para no acertar a despejar a tomar por culo el balón del área, el negrito de blanco que le cae el rechace y remata, el portero que va hacia el lado equivocado, el central que le pasa el esférico por debajo de las piedras, y en medio de toda esta ceremonia, el balón que entra en nuestra portería. Festival de humor. De Grammy, lo menos, a la más disparatada improvisación.
Cómo no, ahora los palos se los llevará el de siempre, el pobre Pableras, cuando realizó un fenomenal partido. Él no tiene la culpa de que le de el balón siempre en defensa al pivote que supuestamente tiene que construir, y este pase de todo y se lo devuelva. Él no tiene capacidad para construir, y, sin embargo, como todo Dios pasa de todo, pues le toca a él el marrón. Y claro, el balonazo acaba en donde acaba. Otra nueva falsedad de la realidad.
Cómo no, ya con diez es imposible hacer nada. Con esta circunstancia, lo suyo es dejarse llevar el resto del encuentro hasta el final del mismo, y salga el sol por dónde salga. Que es un buen resultado, que es remontable, que lo más inteligente es eso … Uno, que ha visto remontar en un partido lloviendo a mares al Atleti frente al Betis un encuentro en el que palmábamos 2-3 a falta de 5 minutos para el final del mismo con nueve jugadores, con dos golazos de Arteche, provocándole su lesión en su furibundo intento y todo, se acuerda de ello y piensa, inevitablemente, que es otra falsedad auténtica de la realidad esa teoría del tal Aguirre ese.
Y ahora, claro está, el guión final. Toca llamar a filas. Ahora hay que llenar 15 Calderones, hay que demostrar el sentimiento Atlético, que somos la mejor afición, que tiene que ser esto una olla a presión … Promesas de que se van a dejar el alma en el intento por remontar, frases célebres para la posteridad … “con vosotros, podemos” …”no nos podéis fallar” … “contigo lo conseguiremos” … y hala, otra vez a limpiar el cerebro al personal tras el ridículo tan espantoso que el Atlético de Madrid hizo ayer en Europa. Falseando realidades, una vez más.
Después, nos follarán tras adelantarnos 2-0 en el último minuto, y nos venderán la moto que el Atleti es así. Falseando realidades, la especialidad de la casa.
EL CRACK DEL PARTIDO: Escándalo Forlán. Un jugador que juega de hasta cuatro puestos a la vez, y es capaz de rematar el palo y llevar siempre peligro y todo, aparte de siempre intentar aportar algo de sentido a nuestro juego, merece todos mis reconocimientos. Y si le tengo que poner en todos los encuentros este título, se lo pondré. Aunque os canse. Por parte inglesa, me parece que se llamaba Taylor, un inglés que tiraba como una bestia humana. Él solito se comió a todo nuestro ¿centro del campo?
LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Los de siempre. Los que hacen que me deprima sobremanera pensando en qué hacen vistiendo esta camiseta y qué de bajo ha podido caer mi Club para llegar a contar con ellos en nuestras filas. El piojoso del Pernía, la cerilla del Reyes, la papelera de Cléber Santana ... Curioso, por cierto, el razonamiento que escuché el otro día al Sr. Pinchard para justificar su fichaje. “Al precio que lo conseguimos, es un chollo de jugador”. Pues nada, hombre. Váyase usted a Canarias y píllese unos negritos de los que vienen en patera, a ver si alguno se le da bien esto del balón redondo. Para el precio que le van a costar …
Y ya no me jode caer eliminado. Lo peor es que lo vamos a hacer ante el más fiel representante del fútbol de las cavernas, porque el Bolton, vaya tela el Bolton …
Está claro, este Atleti, por más que nos ilusionemos … no puede prometernos nada. La historia de nuestra vida. ¿Falseando realidades?