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13 de marzo de 2019

Juve 3 - Atleti 0. The Walking Dead en Turín.


Interesante capitulito el que vimos ayer de The Walking Dead, rodado en Turín. Auténticos muertos vivientes disfrazados ayer con esa ridícula caracterización que les hace jugar con la mentalización del Málaga, más que la del escudo que supuestamente representan. Sé que lo de la camiseta en el fondo es una chorrada, pero, de verdad, ¿No se puede retirar ese asqueroso trapo, con el que me tiro 30 minutos para darme cuenta de que en realidad es mi equipo?

Claro que ayer, ni tirándome 3 horas viendo el partido los hubiese reconocido. Quién diría que son prácticamente los mismos que en la ida. A uno en esta vida le pueden salir las cosas bien, mal, regular, tener mala suerte con el arbitraje, crear ocasiones de gol y que no te entren, en definitiva, ser un equipo con personalidad. Ayer,  salvo algo de Oblak, algo de Rodrigo y un poco de brega de Morata, los demás fueron auténticos caminantes sin alma. Irreconocibles. Exasperantes a más no poder. Un horror.

La táctica era muy sencilla (o eso pensaba yo, vamos): ir a marcar un puto gol. Sin más. Y cuánto antes mejor, añado. Pero al cuarto de hora ya me di cuenta de que nos iban a machacar, porque, de hecho, ya lo estaban haciendo. Las bandas eran una auténtica autopista para el Spinazolla y el Bernardeschi de turno. Koke no llegaba a una triste ayuda, Arias no podía con el vendaval, Juanfran el hombre ya aguanta lo que puede aguantar, pero es que si el que le tiene que ayudar a cerrar el tema es el tal Lemar, apaga y vámonos. El rey de los muertos vivientes. Oigan, yo les puedo asegurar, y les aseguro, sin miedo a equivocarme, que Mollejo, Joaquín o Borja Garcés, por poner 3 ejemplos, tienen más personalidad, más empaque, más verticalidad y más valentía que la que demostró ayer el francés, del que empiezo seriamente a dudar de si es un jugador de fútbol o es la reencarnación del bombero-torero en gabachua.

Luego está el chaval de las cenas, Mister Antoine. Ahora mismo si se quiere ir a cenar al baño un bocata de mortadela, igual puede hacerlo. Mayores empresas es tontería. Ayer quedó claramente demostrado. Y oyes, un pibe que quiere ir de lo que supuestamente va, tiene que demostrar también el querer echarse el equipo encima, y tirar del carro como sea. Para tener un figurín más, mejor que se vuelva por donde vino. O que se haga extra de The Walking Dead, que ayer también lo bordó.

Y oyes, que te puede echar la Juve, que son un equipazo y tal, pero joder, desperdiciar de esta forma un 2-0, me parece inaudito. La carencia de personalidad que tuvimos ayer resultó hasta, por momentos, insultante. Nos faltan Raúles Garcías. Nos faltan Gabis. Nos faltan Torres. Nos falta alma. Por primera vez vi hasta falta de sentimiento en el equipo. Y no. No creo que sea solo culpa del Cholo (que, por supuesto, su buena ración seguramente también tenga). Tengo la impresión de que ahora mismo estamos ante una falta de identidad insultante. No sabemos si queremos defender solo, o atacar, o contemporizar, o qué se yo. Y nos estamos perdiendo en el camino.

Así que noche de pesadilla total. Si he dormido 2 horas, ya me puedo dar con un canto en los dientes. Eso por no hablar de los desplazados, claro, que telita, tela, telita. Una pena haber desperdiciado una ocasión así. Tendremos que seguir intentándolo (digo yo, vamos). Pero no me pienso tragar otro capítulo de The Walking Dead igual que el de ayer. Porque a los 10 minutos ya me sabía el desenlace final. Y buena gana tiene uno, oyes. Y encima te machaca quién nos machacó. Pero qué puta noche de mierda.

21 de febrero de 2019

Atleti 2 - Juve 0. El Alpinista.


El alpinista venía de entrenar en Vallecas. Si, consiguió su objetivo, pero con más pena que gloria. Fue un entrenamiento que, a cualquiera (incluido yo) le hubiese sabido casi que a derrota, que a decepción, que a dónde coño vamos el miércoles a escalar los Alpes. Afortunadamente, yo ni soy el Cholo, ni dirijo a esta entusiasmada muchachada que no se cansa de crecer, que no se cansa de creer, que cada día dignifica más nuestro escudo y nos refuerza en el sentimiento incondicional de nuestra pasión: el Atleti.

La escalada era complicada. Los Alpes de Turín son jodidos de cojones. De hecho, son el Real Madrid de Italia. Si los vas metiendo mano, atiende a las consecuencias: te terminarán ahogando, con todo el puto poder que  tienen (dentro y fuera, ustedes saben). Pero este alpinista moribundo que venía de Vallecas no se cortó: a subir los míos suben, a morir los míos mueren. Se puso la rojiblanca, y no hubo Dios quién le paró.

Y subimos. Y no morimos (aunque nos quede lo que aparentemente es más fácil, pero que, seguro, resultará más complicado: la puta bajada). Lo dimos todo. El moribundo tiró de corazón, de fe, de coraje, y empezó su aventura como a mi me mola: sin miedo, con pasión, con fe inquebrantable, con ilusión, y con un grupo de entusiastas en la grada que, esta vez sí, por fin asumió lo que canta: “Voy a animarte hasta reventar” … Chavales, los cánticos no son poses, no son frases hechas. Son deberes, son obligaciones, son dogmas de fe, uno tiene que animar con la garganta, sí, para que se nos escuche, pero al unísono con el corazón, para que el Metropolitano retumbe. Los cánticos no son cánticos: los cánticos es sentimiento. Y tenemos que morir matando.

Y el caso es que el alpinista moribundo empezó bien. De momento, me moló: su rojiblanca por bandera. Que si Bonucci, que si Chielini, que si Dybala, que si el ser más despreciado a la par que despreciable del universo, que si Mandzu (respeto siempre para vos, hermano), que si Pjanic … Pero …. Tenemos al mejor Sherpa del mundo: Don Diego Pablo, Cojones de Acero, Simeone. Es nuestro Pastor. Nada nos falta.

Y empezamos la escalada. Jugando muy bien. Controlando en todo momento. Sabiendo de la forma en que podíamos meter mano a este puto pico, pero con cabeza, con inteligencia.

Pronto empezaron las primeras dificultades. Cuando ya parecía que la cosa llegaba a la cima, el árbitro pitó un penal sobre Diego Costa, pero, luego, ya saben, las cosas del RoVAR, nos lo sacaron fuera. Prohibido agachar la cabeza, salvo para besarse el escudo. Somos el Atleti, nos va la marcha, nos gusta, nos pone, jamás nos rendimos, no tienen ni puta idea de quiénes tienen enfrente osando llegar a la cumbre de los Alpes. Cuando algo se nos mete entre ceja y ceja …

Nos tomamos un descansito, pero volvimos con más fe y fuerza si cabe que nunca. Nos tropezamos en el camino con un larguero tras un remate de Griezmann. No retrocedimos. Nos atamos mejor nuestras botas para no resbalarnos. Después, tuvimos una del gran Diego Costa que remató de cine … pero al final, fue de cine de barrio. Estábamos ya helados. ¿Nos damos la vuelta? ¿Tiramos hacia adelante? ¿Damos media vuelta? No hubo duda al respecto. Hemos llegado hasta aquí, así que se tiene que hundir el cielo entero para enterrarnos. Adelante, Adelante, Adelante Campeón … Campeón ….
Sustituyéndolos por Lemar y Morata. Declaración de intenciones: afilamos nuestros piolets, porque o nos vamos para arriba, o nos hundiremos con cualquier alud de Portugal que nos pille a traición. Y pensamos que ya estábamos muy, muy cerquita de la cima cuando Morata anotó un soberbio golazo de cabeza, pero oigan, ahora resulta que el jurgol ya no es un deporte de contacto. Ahora, cuando un menda va a rematar un centro desde una banda de cabeza, tiene que antes, perfumar convenientemente al defensa, regalarle un peluche, darle dos besitos y luego desearle que pase buena noche. Los tiempos cambian, las normas también. Habrá que acostumbrarse.

Eso sí, el Alpinista, lejos de amedrentarse por los aludes presentes y futuros, siguió escalando. Siguió esquivando dificultades. No se rindió jamás. Y Adelante, Adelante, Adelante Campeón …

Los alpinos no daban crédito. “Somos la Juve”, exclamaban. Pues muy bien. Y nosotros, el Atleti. Y si Griezmann no pudo resolver como acostumbra, demostrando que este equipo no depende absolutamente de nadie salvo de su propia energía al besarse el escudo (Rober, aquí tienes tu minuto de gloria, te quiero un montón, socio) llegó, al fin, el primer paso en que empezamos a tomar la cumbre, y rozamos la punta de nuestros dedos con el cielo. Fue el Comandante Giménez. ¿Qué es Giménez? Giménez transforma los rayos de una tormenta, en unos rojiblancos, pero aún más dañinos y poderosos. A Giménez no le hace falta llevar desde los 5 años en el Atleti (por cierto, ¿Se imaginan si los llevase? Me quiero morir). Giménez en un Sander. Es un puro y genuino producto Atlético 101%. Giménez eres tu, que me pasas el mini de whisky en la previa. Giménez es el que enciende la bengala dando saltos sin parar cantando nuestro himno. Giménez es el que da un piti cuando ando desesperado buscando una piedra para fumar. Giménez es el que acaba afónico en un partido. ¿Giménez? Y me lo dices tu, clavando tus pupilas rojiblancas sobre las mías … Giménez eres tu, amigo. El pobre desgraciado que esté leyendo esto.

Hay más. Nos queda lo mejor. Nos quedaba el penúltimo peldaño para acabar la cima. Hacía a lo mejor 50 grados bajo cero, pero nos quitamos guantes, chupa, gorro de invierno, forro polar, echamos un trago de whisky, y ya nadie nos puede parar. Minuto 82, Godín, uno de nuestros dioses sagrados, en remate que uno no sabe si fue una volea, una picadita, un centro, o qué se yo, introdujo el balón dentro de las mallas. ¿Saben que les digo? No les den más vueltas: remató con el corazón. La cima está conseguida.

¿Y cómo acabó el partido? Pues como siempre les digo … Tatúenselo si hace falta, caramba … “Para todo lo demás … Oblak”.

Estamos en lo más alto. Nos queda, probablemente, lo que parece más fácil, pero seguramente nos resulte más complicado: bajar. La cumbre está conseguida, pero hay que descender para llegar al barrio. Reitero. Y eso es también para elegidos. Pero el Sherpa Huevos de Oro Simeone, es capaz de empeñar los mismos si es menester. Lo vamos a conseguir, lo tengo claro. Igual que también sé que vamos a sufrir como perros. Somos el Puto Atleti. ¿Algún problema?

Sin embargo ayer, el crack del partido no fue Godin, no fue Giménez, no fue Oblak … Fue Javi. Y no por qué me llevase a casa (cosa que le agradezco mogollón, él bien lo sabe). Fue por representar fuera del campo lo que es ser un tío del Atleti de verdad. Al final, hubo un hombre, un gallego de los que yo tanto quiero, que andaba el menda tan enborrachado del Atleti que se bebió la Estrella de Galicia, se tatuó la misma, y el envase yo creo que se lo papeó y todo. Vamos, joder, que llevaba un ciego del carallo. Pues bien, Javi (que se tenía que levantar hoy a las 6,30 h. de la mañana) no le dejó ni un momento solo hasta llevarle a un taxi para que fuese a su hotel. Y, ¿sabéis lo que decía Javi en todo momento? No se representaba como tal, sino que no paraba de decir al menda: “los del Atleti somos así”. El hombre hasta se angustiaba por nuestra presencia, con el fin de dejarle en un puto TX para que se fuese a su hotel (era de la Coruña, Galicia Calidade). Pero Javi no se rindió jamás ¿Les suena, verdad? Atlético 101%. Y si son ahora mismo las 14:20 h de la tarde del jueves, y ese hombre no está metido en un taxi en condiciones, ahí seguiríamos Javi y yo buscando y parando  taxis sin parar… Fue la más bella lección de la noche. Un menda que, en los tiempos que corren hoy en día, se preocupa más por una persona mayor que por si mismo. Un tipo, encima, que en todo momento, no se identifica por su nombre, sino por el equipo que lleva en su corazón, engrandeciéndonos tanto como el gol de Godín. Un tipo impresionante. Un Atlético. Un Sander.  Muchas gracias a todos. De corazón.

10 de diciembre de 2014

Juve 0 - Atleti 0. No nos vamos a hacer daño, ¿Verdad?


Una de los mayores logros que hemos conseguido desde la llegada del Cholo es haber recuperado (y yo diría que hasta superado) nuestro caché en Europa. No hay nada más que leer las declaraciones de nuestros rivales, o ver cómo reventamos los campos que visitamos en medio de un ambiente espectacular. Ayer, el campo de la Juve no fue una excepción. Independientemente de lo que se jugaban (mucho ellos, menos nosotros), el respeto y nuestro prestigio Europeo vive hoy en día su momento más álgido. Y esto es un motivo para que todo buen Atlético este henchido de orgullo y satisfacción.

La primera parte comenzó desmelenada por parte de los dos equipos. A los 2 minutos, Pirlo (¡cómo acojona el cabrón cada vez que se dispone a tirar una falta, otro viejo rockero que nunca muere!) ya tuvo su primera falta al borde del área que despejó con la cara sin apartarse de la barrera como un valiente Giménez (reválida europea superada, ayer rozó la perfección, es increíble que a la edad que tiene se esté cachondeando a la salida de un córner en contra con Chiellini como si de un partidete de la la Liga Municipal de Carabanchel se tratase … ¿De Carabanchel? Bueno, no … Más bien de Las Rozas. Que la de mi barrio es muy importante, qué carallo). Él y Godín, pero especialmente Giménez (a Godín ya le conocemos todos, es su nivel habitual) fueron ayer dos auténticos colosos. ¡Qué centrales, mami!

Pero el Atleti no iba de comparsa, y a los 6 minutos Koke tuvo la ocasión más clara del partido, en un balón controlado dentro del área. El vallecano remató bien, pero Buffon tendrá 125 años y seguirá parando como siempre. Otro puto crack.

El toma y daca continuaba. A los 8 Llorente remató y Moyá tuvo que enviar a córner. Que no se me olvide. Muy bien también Moyá ayer. No sé a ustedes, pero a mi me sigue transmitiendo una seguridad acojonante.

Por el minuto 18, Tévez (muy peleón toda la noche, aunque yo siempre espero más de él) remató a bocajarro y el balón salió rechazado por la mano de Godín, que la tenía pegada al cuerpo. ¿Penalti? Hombre, en el Cuernabeu fijo (a favor de quienes todos ustedes saben, claro, que hay que alimentar más la soberbia  del egocéntrico portugués). En cualquier otro lugar del mundo se entiende la jugada como un lance más del juego, sin más.

A los 22 responde de nuevo el Atleti, en un remate de Giménez  que desvía a córner Buffon. A partir de ese instante, los colchoneros decidieron que mejor era cerrar filas, y la Juve se hizo ya dueña y señora del resto del primer tiempo. A los 31 otro remate de Llorente lo ataja Moyá. Los juventinos apretaban de verdad, con un Lichtsteiner (¡qué harto  estoy de estos nombrecitos, la virgen!) que hizo lo que le vino en gana con un flojete Siqueira (espabílame, colega, que viene Ansaldi).

Entre medias, un disparo de Turán (otro buen partido del turco ayer, las plazas grandes ya sabemos que le ponen, y mucho) que se marcha fuera por poco (minuto 36). Cuatro minutos más tarde, el árbitro decide perdonar la expulsión de Vidal por eso, porque la Navidad anda cerca. Y este primer tiempo acaba con un remate de Mario que Buffon de nuevo desvía a córner.

La segunda parte fue ya otra cosa. Y eso que Gabi nada más comenzar la misma tiró un córner que rechazó en el palo. A continuación, un par de disparos más italianos de Pogba y Vidal, que repele en Giménez y rechaza Moyá a córner, respectivamente, y a los 63 minutos vino el mayor de los sustos de la Juve, en un disparo de nuevo de Pogba que Moyá no termina de atajar del todo. Y ahí se acabó todo. El resto de la segunda parte los dos equipos se pusieron frente a frente, se agarraron de los huevos y se dijeron eso de … “No nos vamos a hacer daño, ¿Verdad?” Estaba claro que no. La Juve estaba clasificada, y después del fiasco de la temporada pasada, era lo único que le importaba. El Atleti también, y además, como líder del grupo. En lo más alto. Jamás valoraremos lo suficiente la llegada del Cholo. A pesar de que a veces me desespere con sus cambios (o sus no cambios). Jamás lo suficiente, créanme.

Y ahora a esperar el sorteo. Con los mejores. Como lo que fuimos,  jamás debimos de dejar de ser, y somos en la actualidad. Sin ánimo de ser prepotente (soy muy consciente de lo que nos cuesta conseguir las cosas, créanme), me importa un rábano el rival que nos toque. Fijo que será una eliminatoria preciosa. Es la seguridad  que tiene ser hoy en día del Atleti. No es pavonería, es la realidad. Cantemos todos Forza Atleti Campeón …

2 de octubre de 2014

Atleti 1 - Juve 0. Contador a cero.


Tras la trabajadísima victoria de ayer nuestra y la de los suecos  frente a los griegos, volvemos a partir del punto de inicio en este grupo de la Champions, que promete emociones fuertes. Y  eso que la Juve me pareció un equipo enorme, tanto a nivel  táctico como a nivel físico. De  hecho, es el primer equipo que he visto físicamente superiores  a nosotros (cuando digo físico, me refiero a músculo, conste). Consciente de esta circunstancia el Cholo puso de titulares a Raúl García y a Saúl, seguro.

Si me  dicen  que el partido de ayer  es un Juve-Inter de la época dorada  del Scudetto, en las  que Europa  entera  temía  el enfrentamiento ante cualquier equipo italiano, me lo trago fijo. Con estos  condicionantes, obviamente, las ocasiones escasearon. Mandukic vio claro que el tema no estaba para máscaras, y  tras ver que a los spaguetti no les hacía demasiada gracia su disfraz de Batman, se quitó la susodicha y el  vendaje y se puso manos a la obra, aunque en realidad no tuvo demasiadas ocasiones para lucirse en ataque (que no en defensa, ahí todo quisqui se tuvo que poner el mono de trabajo). Un tiro que hizo lucirse a Buffón sobre el minuto 24 de juego y poco más.

Todo lo demás de este primer tiempo, muchísimas emboscadas en pos de robar el balón de unos y otros, muchísimo despliegue físico, y cero ocasiones de gol. En este encuentro sí que estaba claro que el que marcase se llevaría el gato al agua.

En el descanso el Atleti dio un paso más al frente ofensivamente, pero sin grandes alegrías. Ni siquiera la presencia de Griezman sustituyendo a  Saúl nos dio excesiva profundidad. Mientras tanto, el atolondrado árbitro no se quería enterar mucho de lo que pasaba en las áreas, porque hubo dos manos de Vidal en el primer tiempo y otra de Cáceres en el segundo que bien podrían haber sido señaladas como pena máxima (especialmente esta última).

Os  soy sincero, para mi a los puntos quizás la Juve se mostró ayer un pelín superior a nosotros, pero el Atleti tiene a tres jugadores en un estado  de forma descomunal, y que fueron decisivos en la consecución del tanto, allá por el minuto 74 de juego. Me refiero a Tiago (que inició la jugada) a Juanfran (que está desatado en sus incursiones por banda, dando  la asistencia ayer para Arda) y, por supuesto, a Turán, que remató con  excelsa clase el centro relatado anteriormente colocando el balón junto a la base del poste, ante lo cual Buffon nada pudo hacer.

Y ahí se acabó el encuentro, no sin un susto final de Raúl García  que casi  nos mete un gol en propia meta. Los últimos minutos nos dedicamos a perder el tiempo en una  esquina, porque la cosa realmente no daba para más, y los puntos eran oro puro tras nuestra derrota inicial en tierras helenas.

Ahora, tendremos que ver cómo afecta todo el despliegue físico de ayer frente al  Valencia, completando nuestra semana fantástica, encuentro que algún iluminado ha puesto a las 16 h. (es decir, el primero de la jornada) tras el enorme despliegue de ayer. Para la próxima vez, si eso, elijan jugarlo el viernes, hombre, no vaya a ser que nos de tiempo a descansar algo. En fin.

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