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14 de septiembre de 2016

PSV 0 - Atleti 1. Tan duros como valiosos.


Vaya 3 puntazos los conseguidos ayer por mi Atleti, en un partido en el que, como presuponía, resultó duro no, áspero a más no poder. Son de puro oro máxime teniendo a un tal Bayer también como coleguita de fiesta.

La cosa empezó bien para los colchoneros, que hizo un partido bastante aseado y con personalidad durante todo el primer periodo y el primer cuarto de hora de la segunda. Eso sí, ni los unos ni los otros pensamos que un tal Atkinson iba a resultar tan determinante en el devenir del juego. Porque por sus decisiones fue terminando de moldear a su capricho el devenir de un encuentro que pudo  tener muchas otros rumbos diferentes si hubiese acertado en algo el colega. Su primera acción fue anular, de forma incomprensible, un tanto de De Jong tras pitar falta previa de Héctor Moreno sobre Luis Filipe, como a los los 8 minutos de juego. No sé si el tipo éste habrá jugado al fútbol alguna vez en su puñetera existencia, pero no estaría de más que alguien le explicase la diferencia que hay entre comerle la tostada a un defensa y apoyarse sobre él. El mexicano se zampó al brasileño. No le den más vueltas.

Aún así, el Atleti pasó el susto y empezó a generar buenas fases de juego, combinando bien el balón, con velocidad, ocasiones incluidas. Una muy buena de Koke, otra de Filipe, otra de Godín … Ellos, por su parte, también daban sus coletazos, especialmente con el siempre inquietante Nasringh, que fue una pesadilla constante para la zaga colchonera (tiene buena pinta el menda, vayan quedándose con el puto nombrecito). Por cierto, hablando del rapidísimo negrito, menos mal que ayer se topó enfrente con Giménez, que estuvo espléndido toda la noche, y que justificó con creces los que creemos caprichosamente injusta su suplencia en lugar del señor de la uña. Lo siento, pero yo no lo logro entender. “Es muy alocado”, comentan sus detractores … Pues bendito alocamiento. En el minuto 42, y tras un córner colchonero, fue rematado primero por el propio Giménez sobre un defensor local (un lance duro del juego, sin más, nuestro uruguayo salió fumándose un pitillo tranquilamente, el rival, con la cabeza abierta, si Sergio Leone hubiese conocido a Giménez, hubiese sido su estrella fulgurante en el spaguetti western, sin actores especialistas ni pollas en vinagre), mientras que el balón cayó en los pies de Saúl, que intentó rematar de primeras como pudo, rechazó en un defensa holandés, y el balón le volvió a venir al canterano y, esta vez sí, con  cabeza, volvió a disparar de semivolea con el exterior del pie colocando el balón por el único sitio en donde no había nadie que pudiese desviar/parar el mismo, es decir, ajustado al palo derecho. Ya saben, Better call Saúl.

El gol podría haber sido un mazazo para el PSV, pero a estas, a Atkinson le volvió a apetecer asomar su gaznate por ahí, y pilló y se inventó un penalti sobre el dichoso Nasringh de Giménez, que, por no hacerle, es que ni contacta con el delantero, simplemente se tira a ras del suelo para no permitirle su centro. Era al borde del descanso e implicaba tirar de la cadena del wáter mandando todo nuestro curro a tomar viento fresco. Tiró Cuadrado, un gran especialista, y paró Oblak, ese al que tantos les ha dado por fustigar tras la tanda de penaltis de marras. Una vez más, Oblak. No puede  tener el Atleti un portero mejor. Tuvo uno muy similar (Courtois) pero no mejor. Con este resultado (0-1) se llegó al descanso.

En la segunda parte el Atleti comenzó bastante bien, controlando el juego muy inteligentemente y continuó buscando la portería de Zoet. Gameiro comenzó su recital de ocasiones perdidas (cabecita en el remate, Kevin, tienes que tener más cabecita, que es lo único que te falta, joder, que todo lo demás lo haces de cine), a Mr. Atkinson le dio por volver a darse un rulo por el campo, anulando un tanto legal a Griezmann, (el mejor, en todo, en actitud, en aptitud, en solidaridad, en personalidad, omnipresente en todos los sitios, atacando, defendiendo, volviendo a atacar, volviendo a defender, un  recital, él y Oblak, claro), pero, a los 15 minutos de este segundo periodo al Cholo le dio por montar su particular quilombo con los putos cambios, y la cosa se jodió, y  bastante. ¿A quién sacó? A un puto mediocentro, ya me da igual hasta el nombre. ¿A quién quitó? A Gaitán, que aunque algo tímido en sus acciones, sí que lo que hacía lo fabricaba con sentido y verticalidad. Así que nada, el equipo se aculó en exceso, y fue mandando al limbo fantásticas ocasiones de sentenciar el encuentro si hubiese sido capaz de hilvanar las superioridades a la contra que estuvo que tuvo. Pero estuvo desquiciantemente impreciso.  Y mientras, el PSV, apretando, con más corazón que cabeza, pero apretando de lo lindo. Menos mal que Oblak es un seguro de vida (el Cholo, mientras, a lo suyo, Carrasco por Gameiro, a ver si es capaz de dejarle un partidito tranquilito al francés, hombre). Y que el óptico de Atkinson tiene trabajo de por vida, porque si llega a ver la grotesca manaza de Godín dentro del área  tras un centro lateral (¿Qué se te pasó por la cabeza, muchacho?) … Faltando 10 minutos, el Cholo saca a Torres y quita a Saúl. Lo de Torres para jugar diez minutos me parece a mi que empieza a ser un tanto desquiciante. Tanto para él como para los que le vemos. En fin. Bueno estaba, y se murió. El partido, digo, que no el Atleti. Ayer consiguió tres puntazos tan duros como valiosos. Que mantengamos el paso firme.

16 de marzo de 2016

Atleti 0 - PSV 0. Excesivo sufrimiento, justo premio.


De primeras, y desde ya, la próxima vez  que en la previa de un partido de Champions de la fase de eliminatorias, les diga que el Atleti debe resolver la misma con relativa comodidad, me hacen ustedes el favor de enrollarme mi lengua y metérmela por el sitio más inhóspito que se les ocurra, porque vaya tela, el gran pronosticador de pacotilla que estoy hecho, máxime sabiendo que nuestra historia está plagada de encuentros como el de ayer, agónicos hasta decir basta, en los que uno acaba más agotado que si hubiese corrido los kilómetros de Saúl y Koke sumados. Y luego, después de esa auténtica ruleta rusa que son los penaltis, hay que controlar el subidón y acostarse, que a las 6 de la mañana toca el hijo de puta. Yo no sé ustedes, pero uno ha dormido fatal. En fin.

Aún así (cabezón que es uno) sigo pensando en que no debimos pasar tantos apuros frente al PSV. Y menos jugando la vuelta con el ambiente tan fantástico que había ayer en el Calderón. Pero, a veces, quizás los aficionados sobredimensionamos más los encuentros de lo que realmente son, y puede que esa ansiedad por la victoria se la terminemos contagiando a nuestros jugadores, que ayer no estuvieron al nivel futbolístico esperado. Por supuesto, nada que reprochar al coraje, al corazón, a las pelotas que tienen y a cómo siguen dignificando y honorando el escudo que portan. En eso jamás hay duda, están de once sobre diez. Pero deben, pueden y saben jugar al fútbol mejor, mucho mejor.

Porque la primera parte vimos a un Atlético nervioso, impreciso, ansioso y excesivamente temeroso. En ningún momento estuvo cómodo en el terreno de juego, y, por consiguiente, generó muy poco peligro en la meta defendida por el excelente Zoet, salvo una clarísima ocasión de Griezmann cuyo remate a bocajarro desde dentro del área logró despejar el guardameta holandés.

Por su parte, el PSV, desde el primer minuto que echó a rodar la eliminatoria, tenía claro su papel. Defenderse con mucho orden, no dejarnos  apenas espacios, y esperar la suya, que, por supuesto, también la tuvieron en la segunda parte, en un remate de Locadia que Oblak paró milagrosamente y el palo hizo el resto. A los 10 minutos de la segunda parte, el Cholo vio que algo tenía que hacer, y sacó a Torres al encuentro por el gris Augusto. El Niño estuvo muy bien durante todos los minutos que disputó (a punto estuvo de conseguir el tanto faltando 4 minutos para el final del choque, en un lanzamiento que también entre el portero visitante y el palo se encargaron desbaratar, curioso, como la de ellos) y el Atleti se encontró mucho más a gusto. ¿Conclusión? El jugar con dos puntas natos debería de ser algo innegociable. Aunque corras más riegos, claro.

Después sacó a Kranevitter (que también mejoró al equipo) y, probablemente su plan de sacar a un tercer punta para la prórroga se le vino al traste con la lesión de Godín, que fue sustituido finalmente por Lucas (excelente el canterano durante los minutos que disputó también, me encantó, con personalidad,  tranquilo, y, encima, a punto estuvo de conseguir la victoria ya en la segunda parte de la prórroga con un cabezazo tras un córner que se marchó alto por poco, poquito, poco).

Posteriormente llegó la susodicha prórroga, en la que, obviamente, los dos equipos estaban ya fundidos, y, salvo la ocasión reseñada de Lucas, poco más pudieron los jugadores más que intentar controlar su miedo a  perder de ambas escuadras. La cosa pintaba a penaltis que daba gusto. Y así empezó otra infártica a más no poder tanda. De primeras,  empiezan los holandeses. Malo, porque si marcan, la presión es para nosotros. Y así fue durante todo el desarrollo de la misma. Van Ginkel, llorando pero gol. Responde Griezmann con tranquilidad. Bien. Ahora Guardado, este no falla. Efectivamente, gol. Turno para el capi. Lo mete fijo. Bien, Gabi, bien. El próximo, para el tal Propper. Tampoco tiene pinta de fallarlo el menda este. Gol. ¿Tira Koke ahora? Gol. Cómo te queremos, Koke, coño. Siguiente turno para Bruma. Qué cara de bruto tiene este pibe. La manda al limbo, los menos. Y una polla, gol, puto cabrón, qué bien lo ha tirado. Ahora le toca el turno a Saúl. Joder, qué cara tiene, está hecho un flan. Diosss, no lo para Zoet de milagro. Que se joda el mundo. Por esos momentos ya no tenía claro ni siquiera cuándo entraban los penaltis o no. La tensión no me hacía verlos con claridad. Turno para Héctor Moreno. Sus muertos, lo ha tirado de cine. A todo esto, Oblak cada vez  le veo más fuera de la tanda que dentro. Turno para Torres. Inmenso el Niño, una vez más. Y ahora la muerte súbita. Empieza el Lestienne ese. Lo tira de  escándalo. ¿Pero qué hostia puta pasa? Turno para Giménez. Por primera vez  en mi vida, no quiero ver un lanzamiento de penalti. Al final decido que una  polla, a  mirar y a tener confianza en el chaval. Gooool, me cago en mi puta vida, goooool. El próximo, un tal Arias, cuyo nombre es igual que el del pseudónimo de un hermano valencianista, que sé que está deseando que caigamos eliminados. Gol. Joder, el destino no puede ser tan cruel conmigo. La responsabilidad pasa a  Luis Filipe. Aquí se acaba todo. Estaba escrito. Pues no. ¡¡¡¡GOOOOOLLLL! ¡LA HOSTIA PUTA, GOOOOOLLLLL!!! A partir de  ese momento, sé ya que pasamos fijo. Pasó el peligro. Tira Narsingh (su puta madre el nombrecito). ¡Al larguero! Te jodes, mamón, por llamarte así. Aquí está nuestro pase, sí o sí. Va Juanfran. Decidido, pensando … “esto me lo quito cuanto antes de encima, hay que meter gol y fuera” Gol. Joder, que puto estrés de vida. No hay pasión sin gloria, no hay gloria sin sufrimiento. ¡Pero qué grande eres, Atleti!

25 de febrero de 2016

PSV 0 - Atleti 0. El gol se convierte en nuestro extraño enemigo.


Vaya rachita llevamos. La verdad es que empieza a cansar un poco el tema del 0-0, máxime cuando resulta tan injusto como fue ayer. Porque el partido se dominó prácticamente de cabo a rabo (solamente recuerdo una ocasión local, en un disparo del señor Propper a bocajarro que salvó fenomenalmente Oblak, el resto del encuentro, por ocasión de gol y PSV = conjunto vacío), se tuvieron dos ocasiones clarísimas (una a los 2 minutos de Vietto, que, como viene siendo norma de la casa, picó el balón ante la salida del guardameta con una inocencia impropia de la competición, aunque hoy no quiero ser duro con Lucciano, que dio la cara durante todo el encuentro y le echó todo lo que le hay que echar). La segunda ocasión fue del negado de  Griezmann. No es que el francés piense que es un negado, ojo. Simplemente pienso que lo está ahora. Mediada la primera parte, Koke da un fantástico pase al primer toque sobre Griezmann, dejando al francés más solo que la una. Su picadita fue repelida con una mano espléndidamente por Zoet, guardameta local. Quizás el estado de forma actual del Atleti en labores atacantes no esté para tantas “picaditas” y moñerías varias. Soy de los que pienso que cuando las cosas no te van bien, cuanto más sencillas las hagas, más probabilidades de éxito final tengas. Pero bueno. Tendremos que seguir intentándolo.

Y hablarlo de intentarlo, el Atleti lo intentó de todas formas y posturas posibles. Durante buena parte del primer tiempo. Con  absoluta superioridad durante el segundo periodo. En balones largos (se abusa de este recurso), en internadas por bandas (problema, nuestros laterales la mayor de las veces centran más por automatismo en el juego que porque intente precisar la asistencia buscando un compañero), por el centro (pero, salvo Gabi, nadie se atreve a disparar a media distancia, otro recurso interesante cuando no te sale nada), a balón parado (cuya suerte nos ha abandonado definitivamente, máxime con la forma tan deprimente en este aspecto en el que está Koke), en superioridad numérica (que casi es peor, porque el equipo rival se encierra más y el Atleti se aturrulla y se apodera de él un estado de ansiedad al que no sabe controlar, y del que no sabe salir), sacando delanteros a go-go (ayer estuvimos con Correa, Torres y Griezmann a la vez durante el segundo periodo, pero tampoco hubo forma). En definitiva, que independientemente de que nos falte la  figura de un nueve resolutivo,  el equipo tampoco  genera lo que se dice ocasiones de gol, por más que domine hasta la saciedad, como le ocurrió ayer. Da la impresión de que el equipo está maravillosamente trabajado en defensa (los números hablan por si solos) pero quizás no lo esté tanto en aspectos ofensivos (desgraciadamente, los números están empezando a  hablar últimamente también). No lo sé, la verdad. Tampoco voy a los entrenamientos para analizarlo. Lo único que sé es que estoy hasta el guano de dominar tanto y conseguir tan poco. En fin.

Dicho todo esto, creo que la eliminatoria se debe de pasar sin mayores complicaciones, siempre y cuando el Calderón se mentalice del partido que nos vamos a encontrar. No nos debe de entrar para nada la ansiedad y los nervios a los aficionados, tendremos que tener paciencia, animar mucho y bien, haciendo de nuestro estadio una olla a presión, apoyando incondicionalmente a la muchachada. Lo que hicieron ayer los holandeses, vamos. Lo que hemos hecho nosotros toda nuestra puta vida. Si afrontamos así el partido de vuelta, no tendremos problemas. Y, ya puestos a pedir, si se recupera a Carrasco, miel sobre hojuelas también. Así que ya saben, hagamos honor a lo que cantamos… “Jamás, jamás, te dejará esta hinchada …”.

27 de noviembre de 2008

ATLETI 2 - PSV 1. BUENOS DÍAS, SEÑOR PLATINI ...

Mi equipo está ya en Octavos, y con posibilidades de ser primero de grupo (siempre y cuando no utilice otra de sus sucias artimañas en la visita a “su estadio”), Sr. Platini. ¿Qué le parece? Y todo eso, a pesar de su caprichoso e injusto cierre de nuestra casa, Sr. Platini.

Eso sí, para mi ayer fue un día de contrastes: sentí felicidad por el pase, por el buen juego desplegado en la primera parte, producto del cual vinieron los dos tantos de Simao Maravillao y Maxi cogió su fusil, por la concentración y las ganas que tuvieron de superarse mis jugadores ante tantas absurdas zancadillas realizadas por “sus partes”, por el planteamiento valiente y decidido que tuvimos, por seguir invictos en Europa y seguir líderes de grupo …

Pero también sentí tristeza. Mucha tristeza. La principal fue por no poder disfrutar en mi casa, con mi gente, con los que lloro, me abrazo, río, me emborracho, convivo y disfruto durante todos los encuentros que disputa mi equipo. Ver el Calderón vacío impresiona, creerme. Quizá más inclusive que cuando está lleno. Pero en este caso fue una impresión completamente negativa. Fue como ver un jardín sin flores, una discoteca sin pibas, un concierto de música enlatada, un desfile sin soldados.

Me vino a la cabeza el recuerdo que tuve cuando se murió Don Vicente Calderón, mi presidente. Recuerdo que nos enteramos mi hermano y yo, a eso de las 22,30 h., decidimos vestirnos e ir a la capilla ardiente instalada en el estadio, a darle nuestro último y emocionado adiós. Recuerdo también una noche fría. Pasar por toda la galería de dentro del estadio y ver la impresionante exhibición de coronas de flores de todos los equipos de España. Las lágrimas de mi hermano cuando pasó delante de su tumba, y la emoción en el estómago que tenía yo cuando también pasé detrás de él.

Pero más que todo esto en sí, lo que más me impresionó fue que, luego, al salir de la despedida, nos hicieron pasar por las gradas del estadio y lo contemplé vacío, triste, solemne, con las luces de los vomitorios encendidas. Esa imagen me impresionó sobremanera, y se me quedó grabada en mi memoria para siempre. Su obra, con todo su esplendor, parecía llorar la marcha de su creador. Y ese metálico silencio se me introdujo en mis entrañas, produciéndome una sensación de vacío que jamás olvidaré.

Ayer también tuve ese vacío. Y eso que ayer no se murió nadie, pero se le dio una importante puñalada al fútbol en general, y a los Atléticos en particular.

Probablemente, ese vacío también lo notaron nuestros jugadores en la segunda mitad (calamitosa y lamentable donde las haya, el espíritu de Pajaritos sobrevoló de nuevo sobre nuestras cabezas). Forlán andaba más preocupado de ajustarse la puta cintita del pelo que de marcar a su pareja de baile, y acortaron distancias los holandeses, invitados de piedra en esta tragicomedia y que tampoco jamás se encontraron a gusto en este escenario tan tétrico. Mariano volvió a ser Pernía, y nos deleitó con un recital de pases sin sentido que ni en sus mejores tardes.

Cómo no, nuestro ínclito Aguirre se sumó a la fiesta al quitar de nuevo al Kun (mucho más entonado y participativo que en anteriores encuentros). Es su nueva moda, su nuevo automatismo. Es como cuando a un tonto le das un lápiz y un sacapuntas. Todo el puto día sacando punta al mismo lápiz … hasta que se quede sin él. Y entonces me acordaré de alguien, claro está …

Menos mal que la seguridad de Coupet (tapando bocas, como debe de ser), la fiabiidad de Ufaljusi, el buen hacer de Simao, ese individuo digno de realizarle una serie propia denominado Seitarado y el trabajo de Raúl García (absurdamente cambiado también) sostuvieron al equipo, que me da a mi en la nariz, anda físicamente como Ronaldo después de celebrar uno de sus cumples.

¡¡Callad!! Escucho algo por la radio … “… al Estadio Vicente Calderóooon, dónde acuuuuden a millares …”. Es nuestro himno. Es nuestra gente. Es el espíritu de Don Vicente que reside en nuestros corazones y se manifiesta. No quiere que su obra ande sin música. Platini, jódete. No lo has conseguido. Inclusive a puerta cerrada, ahí están, estos son. La magia continúa. Otra vez será. Que pase usted un buen día, Sr. Platiní.

17 de septiembre de 2008

PSV 0 - ATLETI 3. LA CARA ES EL ESPEJO DEL ALMA.

El día empezó con relativa tranquilidad para mí, es decir, lo que se suele denominar “calma tensa”, pero, eso sí, según se acercaba la hora del encuentro, la tensión fue superando claramente a la calma. De hecho, cuando llegué a casa sobre las 19 h., apenas hablé con mi madre. Me limité a cenar antes de ver el encuentro (ya sabéis que el Atleti me da de comer, si palma, no papeo) y me puse a ver el excelente previo que nos ofreció Canal + antes del comienzo del mismo. Me impresionó, especialmente, la entrevista a Esnaider, recordando ese maldito penalti que tanto le marcó. Una pena, Juan Eduardo, pero te puedo asegurar que los Atléticos lo tenemos superado, porque si algo nos ha enseñado la vida es que se puede superar todo. Me acordé del cántico que le dedicábamos en el FA “Juan Eduardo, Juan Eduardo, Juan Eduardo, mete un gol, que los Ultras, te lo piden, Juan Eduardo Juan Eduardo mete un gol”, y, cuando ví la cara de nuestros jugadores cuando saltaron al Philips Stadium, supe que me la iba a gozar. Vi rostros de felicidad, de emoción, de concentración. De ganas de empezar a disfrutar lo que tanto nos costó conseguir el año pasado. Y vaya si lo disfrutamos.

Al primer minuto ya nos pudo adelantar el Kun. Estaba calentando motores, tranquilidad. Su recital estaba por venir. Y a los 14 minutos ya nos adelantó cuando remató a placer la fenomenal asistencia del incansable ayer Luis García. Agüero presentó su tarjeta de visita en Europa, y lo hizo de la mejor forma posible, goleando, siendo un peligro continuo y constante para la inexperta zaga tulipanesa y dejando claro que es, sin discusión posible en mi humilde opinión, el jugador más desequilibrante que existe hoy en día en el fútbol. Lo siento, no hay vuelta de hoja.

Pero es que el equipo estuvo, en líneas generales, sencillamente impresionante. Fue un Atlético imperial. Un Atlético enorme en defensa, poderoso en el centro del campo y letal en las contras. De verdad, no se les puede pedir más.

Y eso que la cosa se puso fea con la lesión de Escándalo Forlán. Por más que nuestro Uruguayo se pensaba su salida del terreno de juego, no había marcha atrás posible. La sobrecarga de partidos y los sobreesfuerzos se pagan. Y tuvo que dejar su lugar a Sinama-P. Tranqui, Diego. Los Atléticos no dudamos de tu compromiso con este escudo que nos ayuda en nuestro día a día a llevar nuestros problemas cotidianos.

Y el francés está llamado a jugar un rol muy importante en esta temporada. Para bien o para mal, esa es la incógnita, pero, de momento, gana la primera opción. Una arrancada en velocidad suya se convirtió en otra asistencia para el Kun, y éste, con majestuosa maestría, se revolvía como siempre hace dejando un metro atrás al rival y fusilando como un killer el 0-2. Pero también en esa jugada tuvo su mérito Leo Franco, que salvó milagrosamente el 1-2 en una rapidísima salida cuando un delantero rival encaraba solo solito solo delante de sus narices.

La segunda parte el equipo no se descentró ni un ápice, hasta el punto de que Simao consiguió un balón imposible, lo abrió a banda hacia Luis García, éste vio el desmarque desde atrás del emocionante Maniche (cuando veo así al portugués, me recuerda al oleaje que suele haber en los mares de mi amada Galicia, capaz de hacerte que se te baje el bañador sin darte cuenta). Dicho y hecho, fusiló el 0-3 de forma inapelable. Y no sabe Dios bien lo que me alegré por él. Bravo por el portugués y su cambio de aptitud, bravo por Aguirre por tragarse su orgullo y concederle otra oportunidad. Al final, hemos salido ganando todos. Porque la imagen ayer que se dio fue la de un Atleti grande, muy grande. La de un Atlético Imperial.

EL CRACK DEL PARTIDO: Aguirre y su valentía en el cambio del Uruguayo, Leo Franco que estás en los cielos, la firmeza de Perea, ese muro denominado Ufaljusi, la inteligencia a la hora de defender de Heitinga, el asentamiento de Antonio López, el trabajo incansable de Assunsao, el desfondamiento de Luis García, la exquisitez y velocidad de Simao, el desbordamiento de Maniche, el voto de confianza que se ha ganado Sinama-P y, por supuesto, el privilegio en grado sumun de tener en tu equipo al Kun. Titulaba en la previa del AS mi admirado Iñaki que el PSV bautizaba al Agüero. Pues no. Fue el argentino el que les bautizó. Bendecidos queden, pues.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: La lesión de Forlán, aunque, bien pensado, no le va venir nada mal un descansito de 2-3 semanas. El año pasado le ocurrió lo mismo, y cuando se recuperó, su participación en el equipo fue de cine.

EL PSV: Voluntarioso, con un par de jugadores muy interesantes, como son Amrabat y Afellay, pero con pocos recursos ofensivos para meter mano a la murallesca defensa rojiblanca ayer. Aún así, ojo, que me da la impresión de que fuera de casa a la contra pueden ser bastante peligrosos. Su punto negro es el centro de la defensa, claro que, teniendo al Kun enfrente, a ver quién cojones no tiene ese punto negro.

ÁRBITRO: Rossetti. Sencillamente modélico en el primer tiempo, en el segundo no quiso que goleáramos más a los holandeses. No pita un penalti de libro sobre Simao, se inventó 2-3 faltas al borde del área muy peligrosas, y le sacó una amarilla a Perea de chiste. Pero seguro que se la gozó, porque, supongo que le gustará el fútbol tanto como los rayos UVA. Supongo.

Por último, tranquilidad, mucha tranquilidad. Esto no ha hecho más que empezar, y como vengo diciendo hasta la saciedad, cualquiera en este grupo puede ganar a cualquiera. Eso sí, hemos conseguido ya algo. Algo que he echado de menos desde hace muchos años y que siempre los rivales nos tenían: respeto. Lo de hoy ha sido todo un golpe de autoridad en ese sentido, porque, señores … “YA ESTAMOS AQUIIIII” …

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