Pues aunque el rival era lo que era, un grupo de voluntariosos amiguetes sin ni siquiera la ilusión de estar disputando uno de los partidos de su vida, la victoria conseguida ayer en el Calderón (que ya empieza a avisar en las segundas partes de que el invierno se aproxima, aviso para el domingo) vale su peso en oro, especialmente tras la derrota del Benfica en tierras turcas. Esto se traduce en que hemos recuperado el liderato en el grupo, y, obviamente, eso es una excelente noticia.
Otra buena noticia fue un Yannick Carrasco que, probablemente, fue el mejor jugador sobre el terreno de juego. Es inteligente el belga, me da que entre ceja y ceja se ha propuesto ser titular en este equipo, y está por la labor de aprovechar cualquier oportunidad que le dé el Cholo. Estuvo rápido, incisivo, hábil tanto en la conducción de balón como en el regate, y dejó una serie de detalles técnicos a la grada de los que gustan de verdad. Fue un puñal por su banda, y lo que más me gusta de él es que no se esconde nunca. Siempre quiere más. Sus acciones, lo mejor de la noche.
El primer tanto llegó tras la salida de un saque de esquina, que terminó remachando Saúl de tacón, demostrando que el canterano siempre tiene el gol entre ceja y ceja, aparte de cumplir con sus tareas propias de mediocampista. Corría el minuto 22 de juego, aunque antes ya había avisado Griezmann en un remate a la media vuelta que se marchó alto por poco.
Más buenas noticias, el afortunado tanto de Jackson, en un balón que controló en el área y que cuando todos esperábamos que cediese el balón a su compañero que tenía de frente en la jugada (creo recordar que era Saúl) se revolvió y tiró rebotando el balón en un defensa visitante. 2-0, y a poquito que el Atleti mantuviese un tanto su seriedad en el campo, el tema olía a goleada. Era el minuto 28 de juego, y con este resultado se llegó al descanso.
Después vinieron los cambios, pero la tónica del encuentro no se fue un renglón de su guión establecido. Plácido dominio del Atleti en casi todas las facetas del juego. Salió Oliver y consiguió un golazo tras sensacional asistencia del, de momento, incombustible Gabi (minuto 62 de juego). Lo celebró con rabia Oli, sabiendo también de la importancia que tiene aprovechar las oportunidades que el Cholo concede.
Antes, eso sí, Oblak se lució en un paradón impresionante en remate de bocajarro desde dentro del área de un tal Kethevoama. Una acción para enmarcar. Quizás la única vez en que me enteré que está gente quería intentar meter un golito y todo.
Y el cuarto vino en una internada del cansino Juanfran (que no para de subir y bajar su banda) que dio el pase de la muerte y otro defensa del Astrana se metió el gol en propia meta en su intento de despejar el balón (faltaban 2 minutos para el final del encuentro, y la grada andaba ya más pensando en pirarse a queli que otra cosa, que mañana hay que currelar). Por ponerle una pega al encuentro, también salió el Niño Torres y tuvo dos fantásticas ocasiones para meter su gol 100 (esperemos que este tema no le produzca ansiedad, ya llegará, joder). En una se le fue el control (suele ser su pecado capital) y otra la picó bien pero repelió fenomenal el guardameta del Astrana, un tal Eric.
Nada más. Todo fue muy fácil, todo muy sencillito. Un partido quizás demasiado plácido. Coser y cantar …
