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22 de marzo de 2021

El Puto Amo 1 - Alavés 0. ¿Algún desfibrilador en la sala?


Demasiada tensión acumulada, demasiadas ganas de que esto se resuelva cuanto antes (ay, ingenuo de mi), demasiados nervios, demasiados gritos, demasiadas cervezas que me obligaron a engullir tanto el Sr. Rubio como el Sr. Mármol, sin perder tampoco de vista en exceso al Sr. Tímido (otro que tal baila)  todo ello implica a que hoy me he levantado como si hubiese corrido la maratón de Nueva York ayer, espléndidamente aderezado con dolor de jeromen de impresión (no me digan que no me gusta adornarme en exceso para llegar a la conclusión de que tengo un resacón del 15, válgame Dios).

 

Tras el palo de la eliminación de Champions (completamente asumido por el que esto os escribe, por más que los Maldinis del mundo se empeñasen en decir cuando el sorteo que el Chelsea era poco más o menos que el Almendralejo), tocaba, una vez más levantarse, apretar filas con los Hermanos de grada y vivir intensamente el encuentro de ayer. Y vaya que si lo hice.

 

Sinceramente, a partir de ahora ya me da un poco igual cómo se juegue, tengo clarísimo que lo que nos queda va a ser un auténtica tortura china. Con la tensión que vamos acumulando jornada tras jornada, a mi ya me llena por completo para ver cualquier partido del Atleti. Y como todo Dios ya se anda, quién más, quién menos, jugándose la vida, pues me temo que van a ser partidos tremendamente tensos, disputados y, por momentos, puede que hasta atolondrados. Todo dependerá del grado de ansiedad con el que afrontemos los mismos (especialmente la muchachada, que el aficionado ya la tenemos para dar y tomar).

 

En este primer tiempo, el Alavés dio un par de buenos sustos, especialmente por medio de Joselu, mientras que el Atleti lo intentaba todo corazón indomable, pero poca cabeza para generar finalmente ocasiones de gol. Así que, con este resultado inicial, nos fuimos al descanso, siempre ansiado por todos los fumadores para apretarnos como sea los dos cigarritos en cuestión.

 

La segunda parte empezó con el estallido que supone el  que el Atleti marque de una vez, en una jugada perfectamente hilvanada por el equipo, gran centro de Trippier y espléndido cabezazo cruzado en velocidad de Luis Suárez. Un golazo de bandera.

 

Apenas 4 minutos más tarde, Llorente estrelló un balón en el larguero tras paradón previo de Pacheco, pero no se terminó de cerrar el partido y pasó lo que viene a ser norma de la casa: a sufrir como perros en los minutos finales. Y a falta de nueve minutos, y en un  balón que parecía tenía ganada perfectamente la posición Savic, pero, amigo, se ayudó sacando el codito a pasear absurdamente, y el árbitro tuvo que ir a ver la jugada para señalar la pena máxima final. Desesperación total, hundimiento, rostros desencajados, lágrimas medio asomando en más de algún rostro cercano … Menos mal que en el Despachium había un chaval (porque está hecho un claval, a pesar de lo que empieza decir su DNI) que empezó a desgañitarse diciendo que “Oblak lo iba  a parar”. Y a todo el mundo con el que se cruzó repitió lo mismo, “Lo va a parar” … “Oblak lo para” …”Sé que lo va a parar” …”Por mis huevos que así lo hace”. Dicen que la fe mueve montañas, pues bien, ayer derroché toneladas de fe en dicha acción, porque, efectivamente, el pesadito de que el penalti lo iba a parar el bueno de Jan no es otro que servidor de ustedes, del Atleti y de todo aquel que se precie a pedirme otra cerveza más. El estallido de alegría tras dicha acción no se lo pueden ni imaginar, hay que estar allí y vivirlo. Es algo incomparable, inigualable, una sobredosis total de la más pura y genuina alegría mezclada con esquizofrénica euforia. Eso sí, como esto siga así, más nos vale empezar a pedir de aperitivos el desfibrilador más que otra cosa. Y, a todo esto … ¿Cómo me puede doler hoy tanto la cabeza? Bendito y puñetero Atleti …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues los que todos pensamos: el gol 500 del Criminal colchonero, y el paradón antológico de bueno de Oblak, porque ojo, el penalti iba bastante bien tirado, esquinado a media altura y muy fuerte. Tardaremos tiempo en olvidarnos de tal acción.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues al final porque la cosa nos salió bien, pero hombre de Dios, Savic de mis entretelas, que ahora me ando deshaciendo en elogios hacia su persona, partido sí, crónica también. No me haga volver a las andadas, hágame usted el favor.

 

ÁRBITRO: Martínez Munuera.

El penalti, aunque tonto, era claro. Por todo lo demás, pues no me acuerdo demasiado de su actuación, así que si digo mal, porque es así como suelen estar casi todos, igual hasta no termino de errar del todo, ¿Qué no?

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+14 GRADOS).

Partido de obligadísimo cumplimiento, no se toca, ni para bien, ni para mal. Por cierto, les veo muy domesticados últimamente con este asunto. Parece que al fin van comprendiendo la sapiencia y la naturalidad del susodicho.

 

Y ahora, un adorable parón de selecciones, el cual, al menos, el que esto os emborrona, agradece mogollón. Días de paz, asueto y relajación. Justo lo que más necesito en estos momentos, así que, a recargarnos bien las pilas todos, que a continuación vienen curvas con el Sevilla de Bobotegui y su pandilla de gitanetes ambulantes. Sean medio decentemente buenos pues.

 

 

4 de enero de 2021

Alavés 1. El Puto Amo 2. El Líder no se despista.



El Líder aguanta la presión de saber que su máximo rival ganó en el día anterior. El Puto Amo controla y manda, con más oficio que brillantez, durante los 90 minutos del encuentro. El número uno tiene paciencia, sapiencia, sabe sufrir, tirar de casta, no ponerse nervioso en exceso e intentarlo todo hasta el final.

 El puto amo apenas sufrió en su portería, salvo el que se causó a sí mismo Felipe, autogoleándose de forma inapelable aunque solo fuese para que supiésemos que Oblak andaba por ahí. Antes nos adelantamos en una extraordinaria jugada de Llorente, tras balón de Suárez, en el que se recorrió todo Mendizorroza a velocidad vertiginosa para terminar rematando finalmente y anotando el tanto tras rechazar el balón en Laguardia (mala suerte por un lado, buena por otro, cosas de líderes, somos justos hasta para eso, caramba).

 El Puto Amo debió resolver antes, pero por exceso de generosidad falló unas cuantas clamorosas antes con el 0-1 (que si Carrasco, un par de Suárez,  todo muy impropio en la idiosincrasia de ambos).

 Sorprendente también fue el que el equipo local nos empatase cuando solamente disputaba ya con 10 jugadores el encuentro. Misterios que tiene el fútbol. Y lo pasamos mal, y supimos sufrir, y hasta pudimos palmar (ese cabezazo de Lejeune al palo, madre, última vez que pongo el nombrecito de un rival en mi crónica, no está el lunes hecho para estos menesteres, carallo). No hubiese sido justo, pero el jurgol es lo que tiene. Menos mal que el Cholo tiró de Joao, tras pase de Saúl, he hizo que, una vez más, tras delicatessen asistencienn, nuestro Luisito Suárez se fuese para casa con la mejor de sus sonrisas, con su felicidad plena, con su nuevo tanto anotado. No les digo nada lo que valen estos tres puntos. Tanto como sus tres besitos en sus dedicatorias. Sé que todos son consciente de ello.

 Solo un líder sólido, solvente y adorable hace que escriba está crónica el primer lunes del año (es decir, la madre todopoderosa de todos los lunes habidos y por haber, no se puede tener más sueño en esta puñetera vida, por Dios). Hasta esto ha conseguido el Atleti esta temporada. Es casi lo imposible, así que, si el líder no se despista, con más o menos inspiración, ya tampoco debo. Y por si alguien tiene alguna duda de lo que les hablo: somos también el Puto Amo del Pichichi, del Zamora y de la Clasificación. Y con nuestras bolas extras intactas. Como para no soñar (y dale con mentar la puñetera palabra hoy, basta yaaaaaa, merluzo).

 EL CRACK DEL PARTIDO:

Carrasco sigue bestial, Koke en su línea, Luisito Suárez o más de lo mismo, pero hoy se lo vamos a dar al cervatillo del Llorente. Y crece y crece y crece sin parar. Y como lo abarca todo el chaval (incluido el gol, probablemente, lo más difícil de todo) pues oigan, aunque yo siga sin fiarme demasiado de su futuro, no es cuestión de hacerse mala sangre ahora, más bien lo contrario. Sigamos disfrutando.

 LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Correíta y sus días difíciles. Hay que ver qué muchacho, por Dios … Ayer exasperó hasta decir basta.

 ÁRBITRO:

Martínez Munuera. No es santo de mi devoción precisamente, pero ni me parece justa ni injusta la expulsión del jugador del Alavés, la verdad. Si saca la amarilla, bien. Y la roja pues también está bien. Dentro del absoluto desmadre que es hoy en día el arbitraje, claro. En el fútbol con el que yo crecí (y el que me mola) con amarilla sobra. En el de hoy en día, igual hasta le meten 3 partidos de sanción, vaya usted a saber. Lo cojonudo de todo es que le vino mejor al equipo local que a nosotros. No lo traten de entender, bienvenidos al Club Atlético de Madrid.

                                              TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 12 GRADOS).


Nueva subida del Termómetro (2 grados más, casi nada, oigan). Este frío endemoniado que hace hay que combatirlo de alguna forma, y el Termómetro, dentro de su estado de sabiduría habitual, ha decidido echarnos una mano en lo que pueda. Pues oigan, que se anda de cine con los 12 gradejos estos…

 Y el miércoles, La Copa de nuevo. Por favor lo pido: máxima concentración. Tenemos que pasar sí o también. Y, aunque seguro que nos costará más de lo que pensamos, lo conseguiremos finalmente. ¿Os he dicho que estoy muerto de sueño? Ayyy … “Poco a poco, me enamoré de ti, Poco a Poco, Atleti de Madrid”

 

 

 

28 de junio de 2020

Atleti 2 - Alavés 1. Paciencia vs. Sapiencia.


Paciencia.
Admirable fue la que tuvo el Atleti, especialmente en el primer periodo, frente a un rival tan duro, incómodo y rocoso como suelen ser los equipos de Garitano. Jugó y afrontó este encuentro de la única manera posible de hacerlo: control absoluto del juego, elaboración infinita hasta encontrar un posible hueco en el que poder penetrar a ese muro infranqueable de los visitantes, la toco para allá, lo intento por esta banda, lo hago por esta otra, intensidad, concentración máxima, y para todo lo demás … El balón parado, que fue una fantástica noticia ayer el haber recuperado, al menos, nuestra imaginación, originalidad e intensidad en dichas acciones. Así llegó la primera ocasión, en una brillante acción tras una falta que cruzó su remate de cabeza Morata por muy poco. Poco después, un centro de banda del, ayer excelso Trippier, se transformó en un genial remate de semichilena de Joao Félix que salió lamiendo el palo de Pacheco. Pero el Atleti me gustó un montón. He visto millones de partidos como este, y lo normal es que un equipo empiece a caer en la precipitación, continué abusando en exceso del juego directo y termine en pleno estado de ansiedad compulsivo. El Atleti ayer fue un ejemplo de cabeza, saber estar, tener claro lo que haces, confiar a muerte en ello, y esperar tu recompensa final. Y, a todo esto … el rival sabrá. Terminará desgastándose, concluirá teniendo un pequeño fallo en la marca, esa carrera que no llega fruto del cansancio, esa falta inoportuna … Y caerá. Cuando un equipo te juega así, te va a terminar pillando en alguna, como terminó siendo en realidad. Pero eso, la clave principal es esa … PACIENCIA.

Sapiencia.
Queda lo más importante, rematar, y ahí entra la sapiencia del Cholo al mover sus peones, al inventarse a un Llorente que es un auténtico puñal mortal de necesidad cada vez que arranca como una moto por el campo (da igual por banda que por el centro). Sapiencia tanto en descubrir su nueva posición como en saber utilizarle, en cada instante, en el momento exacto preciso. Con precisión suiza. Y al continuo crecimiento de Costa, que no se me olvide, carallo. Así llegó el primer tanto, en una falta cometida sobre el chaval cervatil, que Trippier puso de cine, y que Saúl remachó sin piedad. La fórmula parece sencilla, pero hay que saber ejecutarla. Y ayer el Atleti asumió su rol en el encuentro a la perfección.

A partir de este instante, el Atleti siguió con Maestría manejando los tempos del encuentro, el Alavés no tenía muy claro si tenía que dar un pase hacia adelante que le podría resultar mortal de necesidad, y, para todo lo demás, Llorente de nuevo, que provocó un “¡Ejem” penalti (de esos de los que pitan en el reglamento del Cuerna, la noche le confunde más que a mi los sábados por las mañanas al Señor Malero), que Diego Costa fusiló sin piedad. Encuentro rematado.

Y aún pudo ir mejor la cosa, especialmente en una contra de cine colchonera, en la que participaron Llorente o Trippier (no recuerdo bien), con dejada de Diego Costa sobre Carrasco, éste que ve la internada por la banda de Lodi, y su remate final inocente lo ataja sin mayor complicación Pacheco.

Al final llegó el tanto del honor Alavesista que me jodió un montón, porque cada gol que encaje Oblak es una patada en los huevos en post de conseguir su quinto Zamora consecutivo, cosa que, como bien saben, nadie ha conseguido. Como el Cholo, que nadie ha logrado ya tantas victorias en el Atleti como él estando de Míster. Los dos representan a la perfección las dos virtudes encomiables que demostramos ayer: Paciencia vs. Sapiencia.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Me sorprende muy gratamente el espectacular crecimiento a nivel técnico de Savic, que, con sus cosas, reconozco que me anda encandilando por momentos. Giménez sigue imperial, bien Koke y Saúl, letal Llorente, pero ayer el crack se lo doy a Trippier. Sostuvo casi todo el encuentro la mayoría de acciones atacantes del Atleti, demostrando un despliegue físico sencillamente inconmensurable, manteniendo a raya también sus acciones defensivas. Arriba, abajo, abajo, arriba, ahora combino, ahora me voy como un demonio, ahora saco un fuera de banda tipo Hércules, después vuelvo a poner una banana espectacular. Su mejor partido desde que lleva con nosotros. Hasta se ha dejado el pelo como nuestro Cholo. Está claro que nuestro Peaky Blinder favorito va a muerte con él, y con este equipo. Encima, nos cae de cine. Muy bien por él. Eso sí, que alguien le avise que el partido ya ha acabado, por favor. Que aún anda el colega subiendo y bajando la banda del Metropolitano sin parar.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Lodi, aunque tuvo el hándicap de que su mejor marcador, especialmente en el primer tiempo, fue el Señor MALero (de malo que es, Dios) no estuvo fino ni en defensa ni en ataque. Mientras, Morata estuvo en plan niñato vikingoide despreciable (de todo se queja, todo le molesta, el mundo siempre está en contra suya …¡Menos balbucear y más jugar al fútbol, joder! Y, aún siendo esto grave, esto sí que no lo perdono: esa salida del campo cuando tu equipo va con empate en el marcador jugando en casa, andando pasiblando, paseándote y perdonando la vida a diestro y siniestro, aquí, machote, como que no). O te quitas estos putos dejes aprendidos en ciertos lugares despreciables de los que no me quiero ni acordar, o esto no ha hecho más que empezar. Y sí, Correa no se fue ni de Sor Citroen ayer, pero cuando le cambiaron, salió echando leches pensando en el bien del equipo en el que juega. Punto. Un mal día siempre es perdonable. Un mal día haciendo el retrasado, directamente, no. No lo es.

ÁRBITRO: Señor MALERO López.
Para cada falta tiene un reglamento diferente. Para cada tarjeta, tres cuartos. Que uno del Alavés le da un plantillazo salvaje a Saúl, amarilla, cuando era algo más que naranja. Que luego Saúl saca el codito a pasear, ni amarilla, cuando sabía  que ya tenía una anterior (que a saber si fue justa o no, que esa es otra). Y luego el show de los penaltis: el de Llorente, es más falta del propio chaval que otra cosa (a pesar de la brillantez de su acción). El de Koke (aunque fue una acción temeraria por su parte, y podían pasar estas cosas), es muy extraño que alguien haga mano cuando no está ni siquiera mirando el mismo, y parece que viene de un rechace anterior de su propio hombro. Un tipo siniestro el tal MALERO éste. Más que Clin Eastwood en la excepcional Sin Perdón.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 9 GRADOS).
¡Subida del Termómetro, oigan! ¡Todo un gradazo tras nuestra victoria en Valencia, frente al Levante! Hombre … Por lo de ayer no me lloren, ¿Eh? Que era partido de obligado cumplimiento. No se me emocionen tanto, leñe …

Y el martes, el Barsapasta. Si hay algo que me jode de no estar disputando a estas alturas de Liga el título es precisamente este tipo de partidos. Clásico encuentro en el que toda la vikingada te lanza los nauseabundos tópicos de siempre: “Si a mi el Atleti me cae de cine”, “Tenéis un equipazo”, “Ya veréis Llorente”, “Vosotros sois capaces de eso y más” … Pero que, al contrario, si al final palmamos, vendrán los desprecios habituales “No sabéis que hacer para que no ganemos nosotros”, “parece mentira que les regaléis así el partido”, “No tenéis dignidad – habló de putas la Tacones-”, “nunca competís con ellos· (preguntarles en Champions, a ver qué os cuentan). Así que el lunes echaros todos los geles posibles anticiervos (ahora que está tan de moda embadurnarnos de potingues varios y pintorescos). Nosotros a nuestra bola. Hay que ganar, que en Liga no lo hemos conseguido todavía. Y quién se lleve el Campeonato quién le salga de la polla. Que yo soy del Atleti, oigan. Y no hay más. Y, os cuento una cosa, aún sabiendo de la dificultad de la empresa, esta vez sí, tengo fe ciega en la muchachada. “Atleti yo te amo, contigo hasta el Final” …

31 de marzo de 2019

Alavés 0 - Atleti 4. La encrucijada.



Días difíciles para los Atléticos, que andamos en un mar de dudas existenciales rondándonos el perolo hasta terminar fundidos. Consecuencias lógicas tras el Holocausto de Turín, por otro lado.

       Los hay que han dado ya carpetazo a la temporada, dándoles un poco igual el devenir del equipo hasta el final de temporada, máxime sabiendo que la Champions (puta Champions) está prácticamente asegurada para el próximo curso. Ya no renuncian a ningún plan personal aunque juegue nuestro Atleti partido liguero, aunque, seguro estoy también, miran de reojo las alertas de su móvil para ver qué les van indicando las mismas. Están en el bareto con los colegas y levantan la cabeza cuando escuchan, sobresaltados, alguna incidencia importante del encuentro. Seguramente, prefieran recargar baterías para empezar el año que viene a tope con el equipo. Empezar de cero. Volver a empezar. La historia de nuestras vidas.

          Otros, sin embargo, sí que son fieles a la cita, pero están enfadados con todo y con todos. Buscan el mínimo fallo para darle cera al equipo. Incluso la victoria de ayer no les vale, más bien, les encabritan más … “ya .. con el Alavés … ¿Y Turín qué?”. Nos les valen ni los golazos por la escuadra, ni que el Atleti jugase un partido más que aseado, ni que el equipo demostrase orgullo, determinación y coraje para darle la vuelta a la tortilla. En el fondo, de aquí a final de temporada, probablemente, no les valga ya nada. Son como el padre que le ha dado todos los caprichos a su hijo con el fin de que sacase las mejores notas posibles, y al final le ha caído un suspenso en mates, y no. No se lo perdona. Es otra forma de querer al Atleti. No es malo exigirle al Atleti. De hecho, cuando yo, a mis seis añitos, me hizo socio de mi equipo, la afición de aquel entonces que me rodeaba era cañera. Para lo bueno, y para lo malo. Pero cañera. Y, os puedo asegurar, eran los tipos más Atléticos con los que jamás me volveré a topar en mi vida. Nunca se puede dudar tampoco del compromiso de esta gente.
          
          Por último (caso de mi hermano mayor) se fustigan ya con el tema de los putos fichajes … “El 21 ya fuera, el de los 22 millones que se quiere pirar, Saúl al City, Thomas al United, Oblak sin renovar, Godín al Inter, Costa a China, Morata volverá al Chelsea, el Mono sin renovar, ¿Y Juanfran?, Giménez al Madrid, Thomas a cualquier equipo inglés” … Manolo, tío. Así no se puede disfrutar de la vida. ¿No conoces que todo este rollo siempre funciona igual? ¿Los únicos jugadores del mundo que “se quieren ir” siempre son los del Atleti? ¿No ves que somos el juguete roto favorito de la prensa? ¿Cuántas temporadas lleva ya el Cholo en el Chelsea, según nuestros veraces a la par que implacables periolistos españoles, (es decir, madridistas)? Que ya nos sabemos la lección de P a PA, por favor …

Os juro que yo he pasado por todas esas fases que os he descrito. Y ayer, de hecho, me costó ponerme a ver a mi equipo. Pero al final, a última hora, decidí hacerle un reset total a mis Atléticas neuronas, y empezar de cero. Porque quiero que el equipo acabe dignamente la temporada. Porque dentro de lo que he pagado por mi abono me incluyen también los encuentros que nos quedan. Que no me los van a descontar, señores. Porque hemos ganado en la misma un título frente a nuestro más odiado rival. Porque me emociona verles jugar fuera de casa de nuevo de rojiblanco, y no tirarme 60 minutos intentando averiguar quién es mi muchachada. Porque el Atleti realizó un muy buen primer tiempo, decidido, mandón, con personalidad, con inteligencia, recuperando nuestra solidez defensiva, y dando lo mejor de sí en nuestra faceta atacante. Porque Saúl volvió a ser Saúl (marcó uno, pudo anotar otro,salvó otro bajo palos, mi todocampista favorito). Porque a Oblak le vi más metido en el encuentro que nunca, echando broncas hasta al más pintado para que el equipo estuviese siempre concentrado, siempre atento, por mucho que el resultado nos fuese a favor. Porque Giménez y Godín volvieron a ser lo que son. Porque Koke y Thomas hicieron un encuentro soberbio en el centro del campo (golazo antológico por toda la escuadra del ghanés incluido, tras control imposible y dejada posterior del vallecano). Porque Morata cada día me gusta más, le veo supercomprometido para la causa, incluyendo el golazo en velocidad que anotó ayer, engañando a la perfección a Pacheco, cuando todos esperábamos el pase a Antoine. Porque el francesito de las grandes decisiones, sin hacer nada del otro jueves, llevó la manija del equipo en el primer tiempo con inteligencia, clase y sabiduría. Porque Lemar, aunque es un puto concierto de desatinos en defensa, en la media punta aportó cosas interesantes. Porque Diego Costa se sacó un estupendo a la par que escalofriante gol de la nada. Absolutamente de la nada.

Y sobre todo, porque me emocionó ver a un campo como Mendizorroza, viendo a su equipo palmando 0-4, cuando era un partido clave para ellos en su afán de meterse por primera vez en su historia en Champions, animando sin parar, aplaudiendo el gol de Thomas (lo cortés nunca quita lo valiente), sin moverse un solo espectador de su sitio hasta el final. Me recordó de dónde he venido, por dónde he pasado y quién soy en la realidad. Me recordó al Calderón. A lo que será próximamente el Metropolitano. Soy de los otros 18. Soy del Atleti. Así que, terminé de resolver la encrucijada.

EL CRACK DEL PARTIDO: Del Alavés, su maravillosa afición, y el sportinguista Jony. De los que nos importan realmente, y dentro del buen tono general, me quedo con Thomas. Hizo un partido sencillamente impecable.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Gol de Diego Costa, pasan 6 minutos, y nueva lesión de nuevo. El tío me encandila cuando juega. Es de los jugadores que más me entusiasman en todos los años que llevo viendo el puto rollo este del fútbol. Pero me desespera infinitamente sus continuas recaídas de lesiones. No lo puedo evitar. Es como cuando tienes a un perro, que lo quieres un montón, que se ha tirado media vida siendo tu amigo más fiel y sincero, pero que cae muy enfermo y al final lo tienes que sacrificar, aunque, vivo, lo que es vivo, está. Pasé por ello. No se lo deseo a nadie. Pero así no podemos continuar. Añado, también, porque esto parece que no va a salir en muchos sitios, al pobre vitoriano con su camiseta del Atleti que fue agredido cobarde e impunemente en el casco viejo de su ciudad, con un puñetazo por la espalda, vasazo en la cabeza incluido. Imagino que por unos simpáticos batasunos residentes. Y no. No voy a cometer el error, como ya les he demostrado en esta crónica, de meter a todo el mundo en el mismo saco. Pero sí que ando harto del doble rasero que se gastan los indeseables si este mismo hecho hubiese ocurrido al revés. Así que, al menos, escrito ha quedado.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 1 GRADO).
Partido de obligado cumplimiento. No les quiero oír ni respirar. Al primero que ose estornudar siquiera, fuera de clase. Sin perdón posible.

Y, el martes, viene de nuevo el Girona. Espero que la broma pesada esta de ser el único equipo que en su historia no ha perdido contra nosotros acabe ya. Que no tenemos el coño para ruidos. ¿Estamos? “En marcha van los Ultras, los Ultras del Atleti, cantando y animando a su equipo hasta la muerte”

17 de diciembre de 2017

Atleti 1 - Alavés 0. Un partido para poder Campeonar.


Reitero la palabra: “poder”. Qué aún queda mucho tour por recorrer. Pero nos mantiene ahí. Dónde nos gusta estar. El partido, por otro lado, fue tan disputado como entretenido, aunque, curiosamente, con pocas opciones claras de hacer gol por ambos equipos. El rival, que defendió espléndidamente durante todo el encuentro, supo, además, encontrar buenas opciones de contragolpe final. Pero se quedó en eso … “buenas opciones”. Salvo el Chelsea, que nos creó oportunidades a gó-gó aquí y allá, el resto del universo no tiene opción a más. Aunque, si hubo un menda que paró golpes de verdad, fue el pobre Munir, que se llevó estopa para dar y llevar. Aunque no lo parezca, también eso es fútbol, chavales. Saber dar sin realmente hacerlo, puede convertirse en todo un arte.

El Atleti, por su parte, planteó un partido claramente dominador, pero, como siempre, nos costó lo suyo luego en transformar ese dominio en ocasiones claras de gol. Bueno. Alguna si hubo. Un buen remate de Saúl que rebotó en la chepa de no sé quién, una muy clara de Gameiro, que se entretuvo, como siempre, en los metros finales, en querer resolver un crucigrama mientras un tal Maripán le robaba la cartera, un Sime algo tímido por aquí, un Luis Filipe inmenso por allá, un remate trompicado de Koke por el más allá, y al descanso, que hace un frío del carajo.

Segunda parte, entrada de Correa por ayer el exasperante a más no poder Thomas, y la cosa cambió de inicio, y mucho, porque el campo se volvió sorprendentemente vertical hacia la portería de Pacheco. Pero, no terminábamos por rematar, entre otras muchas cosas, porque Koke estuvo pelín torpón (aunque enormemente trabajador) a la hora de sus pases.

Plan C. Carrasco vs. El Niño. El Cholo lo vio claro. Sime, también. Apenas faltando un cuarto de hora, se inventó otra magistral asistencia hacia dentro del área (lleva 2 de 2, ojito al chaval), y Don Fernando Torres se transformó en su versión de nueve clásico donde los haya, y remató perfectamente a placer el enorme centro del croata. Un gol que sirve para que todos nos demos cuenta de que, el rol del Niño, es precisamente éste: sumar. Mientras siga así, seguirá aquí, por mucho que haya mucha peña que, sorprendentemente, siga emperrado en desterrarle. Reitero. Yo creo que él tiene las cosas claras: debe de ganarse los minutos que dispute, y sobre todo, aprovecharlos. Es decir, insisto, sumar. ¿La peña? Tenemos que tener claro que el Fernando Torres del Liverpool se quedó allí, entender también su papel aquí, y, sobre todo y ante todo, RESPETARLO SIEMPRE. Cualquier Atlético que no sea hacerlo, lo siento, pero siempre recibirá el mayor de mis desprecios.

Poco más. El Atleti fue muy cabezón y consiguió su premio final. Este partido suma mogollón, de verdad. Y no por el rollo de andar segundo, tercero o cuarto (reitero, a estas alturas es anecdótico). Sino por el tema de seguir ahí. Dónde siempre tenemos que estar. Un partido para poder Campeonar.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Grandísimo partido de Luis Filipe, extraordinario Godín (que con esa barba a medio afeitar que lleva ahora aún me mola más, si cabe), Correa, a su manera atolondrada como coche de choque, pero algo sumó, del Niño no les hablo más, y, para todo lo demás … “¡Oh, Capitán, mi Capitán! Gabi. Hizo un partido como es él: emocionante. Sencillamente emocionante. Del Alavés también me gustó mucho Burgi (aunque siempre termina perdiéndose en su mundo) y Pedraza, aparte de por similitud con el nombre y el puesto de nuestro maravilloso Don Juan Carlos. Buenos minutos de Medrán también, y del pobre Munir, que tiene hematomas hasta en el DNI. Si le dejan currelar, el Pitu puede sacar mucho de sus “guajes”.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Lo de Thomas ayer es para hacérselo mirar, macho. ¿A                qué empiezo a llamarle el “indolente jugador africano” (copyright, Don Pablo)?. Qué desesperación, por Dios.

ÁRBITRO:
El puto Gil Manzano. Sin influir en el resultado para nada, el grotesco aire chulesco que ahora estila este individuo es indigno de lo que debe de ser un árbitro de verdad. Hacerse respetar no es eso, señor. Le queda mucha mili por aprender.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( + 7 GRADOS).

El termómetro está más cachondo que yo viendo a la piba de que da el tiempo en Antena 3 los fines de semana. ¡2 gradazos más para el buche! ¡Viva los polvorones! (y los polvazos, ya puestos) ….

Y … Si chavales … ¡EL VIERNES! Otro partidazo de los que nos pueden hacer campeonar en Cornellá. Y no nos podemos quejar, ojo. Que el pobre soci del Espanyol los fines de semana se dedica al noble arte de jugar al mus, porque lo de ver un encuentro de su equipo es ya una auténtica utopía. ¡Qué vergüenza que da todo esto! Aunque, para bochorno y estupor general, siempre nos quedará Cerezo … “Diles que se vayan, de una puta vez” …

29 de enero de 2017

Alavés 0 - Atleti 0. Aviones contra tractores.


Hacía tiempo que no veía a un equipo tan superior en el campo como fue ayer el Alavés. Un auténtico ciclón, que, por supuesto, mereció ganar y cómodamente, pero no lo consiguió, gracias, especialmente, a Don Miguel Ángel Moyá, el único superviviente del naufragio total rojiblanco. Curioso, muy parecido a lo que pasó en el Calderón cuando el Atleti se enfrentó al Alavés, pero al revés. Que nadie se tire del pelo. En el fútbol, estas cosas, pasan.

Hablando de pasar, ¿Qué cojones está pasando en el Atleti? Porque ayer, vista la alineación que sacó el Cholo, no me da a mi la impresión de que fuese un equipo conservador, ni muchísimo menos. Era un once titular que invitaba al fútbol, al optimismo, a ir a por todas incondicionalmente. Carrasco, Gaitán, Gameiro, Griezmann, Koke, Saúl …. Joder, a cada cual peor. Esta vez no falló el Mister, no. Esta vez fallaron los jugadores. No se enteraron ni del nodo. Falto aptitud, actitud, presión, protagonismo, anticipación, ganas, derroche, concentración … ¿Hace falta que siga?

Yo sé que es muy duro el mantenerse ya para casi seis temporadas dando el jeromen frente a Barsapasta e Inombrables. Quizá ese desgaste, probablemente más psíquico que otra cosa, nos ande pasando factura. Qué se yo. El caso es que no estuvimos, y, lo malo es que, al final, ni se nos esperó.

Del partido no os voy a contar mucho. El Alavés, obviamente, me encantó. Fue, en realidad, un Atleti de hace 2 temporadas, para qué lo vamos a negar. Tuvo todas las virtudes que tanto nos ha enganchado a la muchachada del Cholo. Lo que pacha es que, como nosotros tenemos más calidad individualmente, pues, claro está, logramos más puntos que ellos. Pero fueron muy reconocibles a anteriores temporadas nuestras por cómo disputaron cada balón como si fuese el último de sus vidas, como anticiparon siempre, lo concentrados que estuvieron, y, por qué no decirlo, lo bien y mucho que jugaron al fútbol. En bandas, en profundidad, dominando el juego, a la contra … Un auténtico huracán. Lo que hemos sido (y, espero, volveremos a ser). El Atleti, por su parte, la nada más absoluta. Anda que no eché ayer en falta ni ná a nuestro capi Gabi, auténtico comandante y director de nuestra presión … Así le valoramos todos un poquito más, mira tu por dónde. Él equipo, sin él, estuvo sin ritmo, sin alma, sin orgullo y sin dirección.  Eso sí, curiosamente, tuvimos la ocasión más clara del encuentro (y única por nuestra parte, fue ya bien avanzado el segundo tiempo), en un melonazo de Savic que se convirtió en una fantástica asistencia hacia Gaitán, que se quedó solo, solito, solo, ante Pacheco, pero que como iba sin decisión ni fe ninguna, al final el guardameta local le birló la ocasión con una facilidad insultante. Ver para creer.

De todas formas, y, sin tirar la toalla, yo creo que esta temporada, al menos, en Liga, no es la nuestra. No estamos como debemos estar, y lo vengo avisando ya demasiadas crónicas atrás. Ya digo. Es lo que hay. Este año toca temporada chunga, y fuera. Tendremos que seguir apoyando al equipo, conseguir la clasificación para la Champions League como sea (y vamos a sudar sangre, ya anticipo) y a ver qué pasa en la Copa y en Champions. No queda otra. Dejar al equipo, eso sí, nunca. Solo faltaba. Y perder la confianza en el Cholo, menos. Aunque se le puede criticar, por supuesto, no se es menos Atlético por ello. Pero siempre desde el respeto y el agradecimiento. Y, en mi caso particular, el enorme cariño que le tengo, y le tendré. Eso siempre.

Yo, de todas formas, ya digo, ayer no le culpo de nada. La cosa fue sencilla: jugaron aviones contra tractores. Los grandes veredictos y las trascendentes conclusiones, desde este humilde bloq se harán como siempre, al final de temporada, nunca antes.

EL CRACK DEL PARTIDO: Moyá, ni qué decir tiene. Y todo lo que me alegro yo por él. Salvó al Atleti de las garras de Theo (el año que viene no hay ninguna duda de dónde tiene que estar, competencia, y de la buena, para Luis Filipe), de Camarasa, de Edgar, de Laguardia … Y, por supuesto, los desplazados a Vitoria. Ese tifo con las banderitas rojiblancas Vintage, me llegó a lo más profundo de mi vieja alma rojiblanca. Fue un soplo de aire de puro colchonerismo fresco.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: ¿Empiezo? Desastroso Vrsaljko, nefasto Godín (y, además, cobarde, porque frente a la cobardía que tuvo el despojo humano ese denominado Deyverson, o bastardo análogo, lo que hay que hacer es reventarle, sin más … ningún Atlético te hubiésemos reprochado nada), la desaparición de Luis Filipe, la puta lesión de Giménez (lo que nos faltaba, me quiero morir), el ridículo tan espantoso que hizo ayer Koke en el terreno de juego, el peligroso efecto gaseosa que está demostrando este año Saúl,  la inoperancia de Gaitán, la desgana de Carrasco (por cierto, ya me contarán ustedes en dónde regalan el título de psicología, y cómo todo el mundo da por sentado que el belga dio la patada a la botella de agua por el enfado que tenía con el Cholo tras su cambio, y no consigo mismo por su puta mierda de partido que había hecho, me descubro ante todos ustedes), la ausencia de Griezmann y el desesperante Gameiro (y mira que a mi me gustaba el francés, virgen del amor hermoso). Esta vez sí, cito nombres propios, y quito al entrenador de en medio. Lo de ayer, tiene esos nombres y sus correspondientes apellidos, no otros.

ÁRBITRO. Ocón Arraiz. Bien, en líneas generales.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 13 grados).

En caída libre, y sin red que nos salve. De mal en peor. El frío empieza a ser siberiano. Qué horror.

Y, el miércoles, la Copa frente al Barsapasta. Tras ver la exhibición ayer del Alavés, solamente me queda decir que menos mal que no nos ha tocado ellos … “A la voz del Capitán, marcharemos otra vez, Todos tus Ultras, volverán a enloquecer” …

22 de agosto de 2016

Atleti 1 - Alavés 1. Crueldad intolerable.


La verdad es que el Atleti no haya ganado este partido suena a broma pesada. Muy pesada. Dominio y control absoluto del juego, yendo de menos a más (eso, por la tontería que tenemos de salir a “desgastar” a los rivales para luego machacarlos, mira que bien nos salió ayer, y es que, este año, el 1-0 ya no nos vale, señores, se acabó el chollo (que no el Cholo). Era un partido de haber llegado al minuto 70 con 2-3 goles a nuestro favor. ¿Por qué no se hace así? Yo algunas cosas sí que tengo claras:

<![if !supportLists]>-          <![endif]>Me parece absurdo a la par de ridículo el que, jugando en casa frente a un recién ascendido como el Alavés, tengas que poner de inicio a ¡cuatro! Mediocentros como son Gabi, Tiago, Saúl (partidito el suyo ayer, ya puestos) y Koke. ¿Qué es lo que queremos controlar? ¿A qué hostia puta tenemos tanto miedo? ¿Es cuestión de desgaste del rival? ¿Y por qué no mejor primero sentenciamos, y luego desgastamos? Es que claro, si contra los vascos jugamos así, cuando venga el Barcelona, imagino que Augusto también será titular, y, Thomas, claro … Eso sin descartar tampoco la vuelta de Kranevitter. Por favor. Así pasó: un primer tiempo de mucho dominio, de mucho control, pero de nula profundidad, salvo un destellito de Carrasco en un disparo desde fuera del área que dio en el palo, y una de Gameiro tras una asistencia de Koke que se le marchó a la Almudena, lo menos. Más de lo mismo de todas estas anteriores temporadas, vamos.
<![if !supportLists]>-          <![endif]>En la segunda parte, salió un tal Fernando Torres, un tal Gaitán, un tal Correa, mandó a 2 mediocentros al limbo, al apagado Carrasco a hacerles compañía, y la cosa, cambió, y mucho. El asedio fue total, se jugó por bandas, se crearon ocasiones a gó-gó (otra de Gameiro que no sé cómo sacó el portero, otra de Godín en un córner muchísimas aproximaciones, otra de un irreconocible ayer Saúl, una del puto Correa que desaprovechó nauseabundamente por esa obsesión que tiene por dar el gol al compañero y nunca intentarlo él - me tienes hasta la polla, macho-, un palo posterior del Niño en jugadón personal), se combinó, se trianguló, se intentó de todas las formas posibles … Y, a todo esto, lo que digo es que si jugando en 45 minutos así se es capaz de crear todo esto, a lo mejor, jugando 90, somos capaces de construir el doble, e igual, solo igual, logramos ir a un puto final de partido contra el todopoderoso Alavés de Munich con un resultado algo cómodo. Pero no, no hay manera.

Allá ya en el 93, se produjo el milagro de que una confusa jugada en la que Torres no sé si da al balón con la mano o no previamente, si le hacen penalti, si le hacen falta fuera del área, o lo que pollas se les ocurra que pueda pasar en una jugada, el caso es que el árbitro pitó pena máxima y Gameiro, al fin, la enchufó.

Ya de por sí no me había gustado el partido, pero era verdad que se hacía justicia en el marcador. Ja, justicia. Resulta que un tal Manu Alejandro, tira desde Mendizorroza, Oblak que andaba jugando al parchis con la muchachada del Frente, y empatito que  te crío. Y hombre, a pesar de todo lo que les he contado, el tema me parece de una crueldad intolerable. ¿Seremos capaces de poner remedio a todo esto? La solución es sencilla. Cholo, te toca.

EL CRACK DEL PARTIDO: Me quedo con los buenos minutos de Gaitán, pero sin lugar a dudas estrena temporada el de siempre, Don Fernando Torres. Ya se pueden poner ustedes como quieran, pero hoy por hoy, sigue siendo el nueve del Atleti. Y, para los bobitos, conste que a mi Gameiro me encanta.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Decepcionante Oblak en el tanto visitante, pero el suspenso global se lo lleva Saúl. Malísimo encuentro el suyo. No pacha nada.

ÁRBITRO: Don Pablo Mármol (oséase, Iglesias Villanueva). Salvo el descojone final que fue el supuesto descuento que realizó del encuentro, y las dudas que tengo por el penalti (no he visto la TV, ni ganas que tengo) por todo lo demás bastante correcto el arbitraje suyo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 2 GRADOS).

Quién nos lo iba a decir, que iba a empezar la cosa ya en negativos …. Ya podemos ir espabilando, y en serio.

Y una pregunta que les dejo a ustedes, que saben mucho más de fútbol que yo, en el tintero … ¿La pretemporada del Atleti ha sido normal? Ya no lo digo por resultados, sino por número de encuentros y exigencia de los rivales a los que nos hemos enfrentado. A mi me ha parecido una de las más paupérrimas que les recuerdo, francamente. En fin, el sábado a Leganés. ¡¡Todos a Butarque, Viva el Hooliganismo!! Los años han pasado, el Frente sigue igual …

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