Es difícil definir la perfección en sí misma, casi en cualquier ámbito de la vida, porque, entre otras cosas, la susodicha suele ir directamente relacionada con los gustos de cada cual. Por ejemplo, una persona puede ir perfectamente vestida para un determinado tipo de evento (ir al fútbol cómodamente en chándal, tal y como nos enseño Don Luis Aragonés, por ejemplo), y, sin embargo, a otras parecerle que vas hecho un adefesio. Todo es tan complejo, todo siempre tan complicado … Pues imagínense en esto del fútbol.
Hay tantas maneras de jugar
perfecto al fútbol (o de casi conseguirlo) ... Personalmente, he visto al Atleti
defender de múltiples formas, y hacerlo a la perfección. Casi siempre sin
balón, basado en el posicionamiento táctico, en la presión ejercida y demás.
Ayer, sin embargo, se hizo casi siempre teniendo como actor principal al balón,
soportando brillantemente la presión del rival, sacando siempre el balón jugado
a base de ronditos milimétricos entre nuestros jugadores, para así, una vez
superada dicha línea de presión, lanzar ataques mortales. ¿Quién se iba a
pensar que esto iba a ser así, después de la anterior “exhibición” en Levante? el pasado sábado. Esto ya no es ni fútbol siquiera. Esto es el Atleti.
Somos pasionales. Somos muy de
sensaciones previas. Somos simbióticos con nuestro Club. A ver cómo explico yo
que tras el cabreo y desencanto del pasado sábado en Valencia, ayer me
levantase pletórico y casi eufórico pensando en el partidazo frente a un Betis
que iba a contar con el apoyo incondicional de 70 mil tíos encima. No tiene
explicación posible (racional, al menos), pero tenía ese pálpito. No es una cuestión de
saber o no de fútbol (ya les demuestro en cada crónica que doy más bandazos que
Cerezo tras una barra libre de Gin-Tonics), es la sensación de formar parte de
algo, de sentirte como una pieza más del engranaje, y saber cómo debes de
responder, ser un pilar más de la Institución.
Debe de ser que tras el mercado
invernal todos hemos dado el botón de resetearnos que solicitaba en la pasada
crónica. Y ha funcionado, porque sabía que iba a pasar así. Qué pasada lo de
ayer.
¿Rozó entonces, ayer, la
perfección el Atleti? Para mí, sí. Se estuvo concentrado. Se abarcó todo el
campo de forma armónica. Cualquier jugador del Atleti tenía siempre hasta 2-3
opciones cercanas para pasarle el balón. Se circuló el mismo con precisión, velocidad y
técnica depurada. Y se atacó don decisión, sapiencia y saber estar. Especialmente a nivel
técnico con el manejo del balón, se estuvo, por momentos, superlativo.
Hasta acertamos ¡al fin! a balón parado, especialmente en los lanzamientos de esquina, con un Koke poniendo los mismos espléndidamente, tal y como demostró el primer tanto nuestro, obra de Hanko, tras cabecear el certero balón que le puso nuestro Capitán.
Se tuvieron aún más ocasiones a pesar de las 5 anotadas, sí, pero, ¿Qué equipo en el mundo es capaz de convertir el cien por cien de sus ocasiones en gol? Ya os lo digo yo: ninguno.
Nuestro segundo tanto fue
producto del excelente juego combinativo, con un Ruggeri pletórico
galopando la banda, haciendo la pared con Lookman, internándose hasta la línea
de fondo y dando el pase de la muerte para que Giuliano se disfrazase de nuevo
puro y anotara nuestro segundo tanto. Interesante la banda izquierda con la
asociación Ruggeri-Lookman, la cual, seguramente, proviene ya de su época del
Atalanta, y muy especialmente ver el contraste que tiene este equipo cuando
Giuliano juega, y cuando no. Lo crean o no, el argentino se ha convertido en un
jugador vital para nuestro juego.
El tercer tanto fue uno de los
más fantásticos que he presenciado yo en un terreno de juego. Barrios demostró
que es nuestro mejor jugador conceptual que tenemos ahora mismo, nuestro mayor
patrimonio (lástima nueva puta lesión). Lookman terminó ejecutando dicho tanto
mostrándonos también fiel a los antecedentes con los que partía: velocidad,
regate, verticalidad, y gol. Pero la clave de esto este tanto, viene en un
pequeño detalle inicial: la forma en que Antoine Griezmann se deshace de la
presión visitante en acción defensiva, asistiendo con un majestuoso balón de
tacón hacia el propio Pableras en el inicio de la jugada. De ahí vino todo.
Esta versión de Diosito, divirtiéndose con el balón por todo el campo,
intentando cosas llenas de clase y distinción, sin importarle presión alguna, ni por juego, ni por resultado, ni por nada, es una pasada. Nos causará disgustos, a veces nos parecerá indolente y a su
puta bola, pero ya me he mentalizado que es mejor dejarle jugar así, que no
encorsetarlo a estas alturas de su carrera. Que se divierta, que nos divertirá.
El cuarto tanto nos demostró que
Baena lo que necesitaba es encontrar aliados en su forma de juego, y da la
impresión de que ha encontrado el chollo de su vida con el inglés (o nigeriano, o lo que coño sea). De Lookman
esperaba el típico negrito habilidoso, rápido y demás, pero un poquito
chuponcete y engreído. A lo peor lo de ayer fue un espejismo, pero me
pareció un tipo nada chupón, y que busca siempre lo mejor para el equipo. Si
tiene que tomar responsabilidades, finaliza. Si, por el contrario, ve el
espléndido apoyo que le proporcionó ayer Antoine en la jugada del cuarto tanto,
le cede el balón con clase, maestría, y en el momento a la velocidad y con la precisión exacta
para que Griezzman anotase el cuarto tanto. Otra auténtica delicatessen de jugada.
En cuanto al quinto, ya con un
Betis completamente desangelado tanto en grada como en su propia capacidad de
juego en si, fue protagonizada, cómo no, por Diosito de nuevo, que en pleno
estado de felicidad se plantó delante del portero, éste atajó su remate, pero
Almada, que seguía y fue quién inició la contra, remachó a placer poniendo la
manita en el tanteador.
Guarden, pues, esta fecha, porque
ya va a formar parte de nuestra Historia. Curiosamente, en este año tan
desangelado que andamos llevando, ya tenemos 2 fechas para conservar en nuestro
baúl de nuestros recuerdos más valiosos: la manita en el derbi, y la manita
de la Copa frente al Betis, demostrando que sí … La perfección existe.
LOS NUEVOS.
Lookman.
El hombre del momento.
Seguramente sea una exageración lo que os voy a decir, pero no recuerdo desde
el día en que vi debutar a un tal Joao Leiva Leivinha un jugador que me
provocase el entusiasmo que me contagió ayer el nigeriano. A ver, que el
brasileño (siempre lo diré) es el mejor pelotero que he visto en mi vida con la
rojiblanca puesta, y debutó frente al Salamanca con un hat-trick de ensueño.
Vale. Pero el negrito es un tipo de jugador que me encanta, y que el Atleti
adolecía por completo. Es rápido, es potente, es gambeteador, tiene gol, es
vertical como él solo, y, lo que sí que no me esperaba de él … Es también
combinativo. Sé que es un partido, y bla bla bla, pero será mejor que debute
así, que no que hubiese pasado sin pena ni gloria, ¿no? Pues a disfrutarle a
tope tocan, señores.
Mendoza.
Me da cierto repelús tener
a un chaval con un nombre así en nuestro Atleti, no se crean, pero bien es
cierto que ya tuvimos antaño también a otro Mendoza, que dicen los que le
vieron, nos dio tardes de auténtica gloria. No sabía ni de la existencia del
chaval, pero demostró personalidad con el balón en los pies, saber estar, visión de juego y técnicamente interesante, que
no es poco. Muy interesante.
Vargas.
Por este chaval voy a sentir
devoción cada vez que salga, ya os voy anticipando, y ya sabéis lo burro que
soy cuando me toca defender a los que considero “mi gente”. No le vi nada
significativo ayer, pero esa sonrisa, ese ir a la presentación al campo ya con
una casaca rojiblanca puesta, esa historia suya, ese partido en el Calderón
frente al PSV, esa forma de decir ya “Atleti” sin más preámbulos … Este chaval,
de momento, se ha ganado mi corazón (muy facilongo para estas cosas, pero
bueno, uno es como es). Ahora, ha ganarse también mis aplausos en la grada,
Colchonero.
Día para disfrutar. Y ojo, que a
nuestra obligación de defender siempre nuestro Escudo por encima del
bien y del mal en esta Competición (o en cualquier otra que se precie), vista la procedencia de nuestros rivales en la misma,
se añade una responsabilidad más: representar nuestro Orgullo Patrio y que la
Finalísima no se convierta en el típico acto vergonzante, irrespetuoso y pueril
que es siempre cada vez que se han enfrentado cualquiera de las combinaciones
posibles de nuestra terna adyacente en cuestión. Por eso, imprescindible,
llegar a la Final. Pero hoy no. Hoy, lo dicho … A disfrutar…