3 de febrero de 2026

Levante 0 - Atleti 0. Atléticos al borde de un ataque de nerviossss ...

 

Como no hemos aprendido nada en nuestra historia, este País cada vez se va bipolarizando más, sin término medio. O estás conmigo, o andas contra mí.

Y, por supuesto, como no puede ser de otra forma, esto se va extrapolando también al mundo del fútbol, y, en el caso que me interesa, al del Atleti en concreto.

 

Si dices que el equipo lleva desde el año pasado y todo este jugando una puta mierda al fútbol fuera de casa, que los cambios del Cholo cada vez nos sientan peor, que la muchachada, encima, aburre a los muertos, y que la situación, hoy por hoy, es insostenible, es que eres un Anticholista desagradecido, que deberíamos de volver a la época de la Segunda División, no clasificarnos a Europa y tal, y que así nos íbamos a enterar de lo que vale un peine, vamos. Como si uno no hubiese vivido todo aquello en carne viva. Es decir, que la solución es mantener al Cholo cueste lo que cueste, y si nos tiramos 45 años más sin ganar un partido fuera de casa frente a rivales de muy inferior categoría, pues hay que joderse y aguantarse, porque el Cholo fíjate todo lo que nos ha dado, somos unos desagradecidos y blablablá.

 

Por el contrario, luego están los anticholistas, claro, que los hay aún peores. Porque criticar la situación deportiva del equipo, denunciar sus estrambóticos cambios de posiciones de jugadores, de sistemas sobre la marcha de un mismo encuentro, las mismas sustituciones y demás, sus caprichos, sus pataletas de no llevar a ni un solo jugador del Madrileño en el partido de Champions mandando el claro mensaje de que la cantera le importa un bledo y no cuenta con ella, todo eso, es una cosa, y otra muy distinta, es no ver la trayectoria global de Simeone, todo lo muchísimo que nos ha dado, la grandeza que nos ha devuelto en Europa, la regularidad manifiesta más o menos en Liga, los ¡títulos, ojo!, conseguidos, encima, frente al mejor Madrid y Barcelona de la Historia, en definitiva, la devolución de la personalidad perdida. 

Todo el que no valora  todo esto, se queda con el paupérrimo momento actual, y, encima, se dedica a insultar gravemente a Don Diego Pablo, merece mi mayor de las repulsas posibles. Reitero: una cosa es la crítica (siempre necesaria en cualquier ámbito de la vida), y otra, la falta de respeto y el exabrupto escatológico. Si esa es la forma que tienen estos “atléticos” de demostrar su amor por los colores, flaco favor se hacen a ellos mismos.

 

En medio de todo este desaguisado, aparece la figura recién llegada de Mateu Alemany, que también está siendo ya víctima de las hordas Cholistas más radicales. No sé qué quieren que haga este hombre con un proyecto ya iniciado (y no por él precisamente) y en un mercado sumamente complicado como es el invernal. Si, ha traspasado 4 jugadores de golpe, vale. Pero Opá Galán le marcó con una cruz el entrenador por su supuesta incompetencia deportiva, cuando, curiosamente, un tal Nahuel Molina nos castigó de nuevo con su titularidad el pasado sábado, por poner un ejemplo. Y es que el término de la justicia del Cholo no lo termino de ver muy claro en determinadas circunstancias.

 

Por supuesto, a Carlos Martín ni le dejó disputar 1 triste minuto siquiera, mientras que Raspadori jugaba más o menos ratitos sueltos, y Gallagher era el único que utilizaba más frecuentemente, ojo, sin ser titular siquiera. Ese sí que puede ser su pecado: antes de traspasar al inglés, debería de haber tenido su sustituto ya fichado. Pero como en este Club dame primero la pasta, y luego ya veremos … Pues eso. Aquí estamos ya ultimando las horas del mercado y hemos traído todo a última hora, de correprisa y corriendo, muy marca de la casa. Y esto pasaba igual con Berta, ¿Eh? Es curioso. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

 

Lo más cojonudo de todo, es que, los dirigentes-delincuentes, andan a lo suyo. Amontonando pasta para su idílico retiro, disfrutando como enanos de cómo toda la peña se dispara entre sí en esta complicada situación de hoy en día, y ellos de rositas, como siempre. Made in Atleti. Son unos putos maestros en este mezquino arte, no me cabe la menor duda. Nadie mira nunca al palco. Y si osas hacerlo, empieza el resto de masa aborregada a indicarte que tienes que animar, que ahora no es el momento de meterse con ellos. Y es que, ya saben, nunca es el momento. ¿Conclusión? El panorama que tenemos es dantesco, y demasiado poco nos pasa.


En fin. Del partido en sí no sé si tengo muchas ganas de comentaros algo, la verdad. Frente al rival más débil al que nos hemos enfrentado en esta temporada, el cual ha sido batido por todos sus rivales en casa en forma de anotar algún tanto en su contra, al menos, nosotros ni eso fuimos capaces de realizar. Si, aún así, seguimos sin ver todos el gravísimo problema que tiene este equipo fuera de casa, sinceramente, ya no sé ni daros más motivos ni encuentro más argumentos posibles que poder expresaros.

 

El Cholo rotó a lo bestia en referencia a anteriores jornadas. Unos los ven como otro de los dichosos mensajitos que se envían por señales de humo a no sé muy bien dónde. Sin embargo, creo que fue más bien por dar descanso a gente, después de un partido de Champions, suponiendo la evidente fragilidad del rival, y, especialmente, teniendo en cuenta que el jueves nos jugamos la temporada prácticamente entera. En ese aspecto, y en lo que a mi parte se refiere, nada que reprocharle.

 

De hecho, la primera parte se dominó de cabo a rabo, no sé pasó apuro alguno, aunque, eso sí, se demostró que fuimos, una vez más, incapaces de generar una medio ocasión en condiciones. Quizás un remate de Nico González de cabeza, que atajó bien Ryan, algún que otro remate del argentino  en el que demostró que se puso las botas al revés (por decirlo de un modo suave y cariñoso), y el susto del cabezazo que se dio Sorloth frente a un jugador levantino, directamente proporcional a las cabezadas que da uno viendo semejante espectáculo futbolístico por nuestra parte, y entre bostezo y bostezo, gloriosas imprecisiones va, nula vía de creación por parte de nadie, viene.

 

Si os parece poco lo de la primera parte, la segunda aún fue peor, hasta el punto de que el propio Levante fue que llevó el peso del bostezo (digo, del partido) casi sin querer, mientras que el Atleti fue incapaz de hilvanar nada de nada medio en condiciones. Hubo momentos en que si ambos equipos se hubiesen intercambiado las camisetas, ni Dios hubiésemos notado diferencia alguna. Tan inaudito como cierto. Y eso que estábamos ya en esta segunda parte con gente como Baena, Pubill, Julián y el chaval Jano,  el cual, obviamente, no desentonó en referencia con el nivelazo que prestó cualquiera de sus compañeros. Todo de vergüenza ajena, todo muy lamentable, incluido show tribunero del Cholo en el descanso, sentado en el banquillo, lamentándose yo creo que hasta de su existencia. Sé que a mucha gente le ha llegado a la patata esta imagen, pero para mi estaba todo orquestado y más que estudiado por su parte. Y no me van ese tipo de comportamientos. Ni mucho, ni poco. Nada.

 

Lo malo de todo esto es que, al final, me quedé con el amargo sabor de boca de que estábamos, esta vez sí, ante el final de la era Simeone. Y, no sé por qué, pasé del enfado habitual a la tristeza más profunda. No encuentro solución posible a todo esto, y cuando esto pasa con lo que más quiero en este mundo, que es el puñetero Atleti, al final caigo en el abismo. Espero que todos al final sepamos estar en nuestro sitio, y esto acabe como tiene que acabar. Y si Don Diego Pablo marcha al final de temporada, que lo haga con el mayor de nuestro reconocimiento y homenaje posible, como se merece, por la puerta más grande que haya en el Metropolitano. Parece ser que al fin vienen fichajes (parece ser, reitero). A ver si nos sirven a todos para resetearnos, y abandonar este estado de ataque permanente de nervios que padecemos los Atléticos, incluido, por supuesto, el propio entrenador, y sus constantes cambios de posiciones, de gente, de cambios de sistemas y de barullos descontrolados que andamos padeciendo desde hace ya demasiado tiempo. No pierdo la esperanza, ustedes tampoco lo hagan.

 

Árbitro: García Verdura.

Sin complicaciones.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Jano, por su debut. No hizo nada, cierto es, pero, ¿Y quién lo hizo? Así que se adaptó a la perfección a la “dinámica” del equipo.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

La titularidad de Molina es un insulto al aficionado Atlético, así de claro. Que Lenglet siga poniéndose la rojiblanca, otro mucho más grave. Llorente lesionado (tanfo física como mentalmente, con tanto cambio de posición sin sentido alguno), Barrios, lesionado (no es novedad ya desgraciadamente) Sorloth lesionado (ahora que metía su golito por partido de forma regular, curiosamente, en cuanto se le ha dado algo de regularidad), nuestros "cracks" (Baena, Cardoso o Julián) están en modo “tronch”, más bien (de tronchos , vamos), el Almada parece que juega en bici (y conduce, y conduce, y vuelve a conducir) … En fin. Descorazonador es poco.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 2 GRADOS).

Subo un grado, total, no perdimos, ¿No? Un puntazo positivo de los de antes, si señor. Para que luego me digan.

 

Y el jueves, el cara o cruz de la temporada. Quiero ser optimista, porque el día que no lo sea, dejaré definitivamente de ser del Atleti, a pesar de que ahora mismo el equipo es un auténtico caos absoluto. Y eso es lo que me da esperanza precisamente: que somos los putos amos del caos. Así que, a morir todos como está mandado, ¿Estamos? “Te quiero, Atleti “…



27 de enero de 2026

Atleti 3 - Mallorca 0. Un Atleti constante.

 

Bueno. No es que fuese un partido para guardar en los anales de la historia, precisamente, pero el equipo lo intentó, no desfalleció, presionó mucho, y bastante bien, y se comprobó que la mejor manera de defender que existe es teniendo el balón y controlando el juego, lo cual no implica necesariamente el cerrarse como gato panza arriba al borde del área y allá por dónde me las den, las tomen.

Veníamos de un partido de Champions que tuvimos que ganar, que no se jugó tampoco mal del todo, pero que al final quisimos vencer el mismo sin la presencia de delanteros en nuestro once sobre el campo, y eso siempre resulta tarea más complicada el conseguir. Dicho esto, cero dramas. Si hay que jugar una eliminatoria más, se juega. Es la tercera o cuarta competición en interés deportivo para el buen aficionado Atlético que se precie, y oigan, así vemos otro partido más en el Metropolitano, ¿No? Pues eso. Miel sobre hojuelas.

Mientras tanto, Alemany ha ido haciendo limpieza en la plantilla (y vendiéndolos a muy buen precio, añado). De momento, este hombre parece que no regala nada, mejor para los delincuentes-dirigentes. Y activos reales solamente se ha desprendido de uno, que es Gallagher. Los otros tres, su presencia ha sido poco más o menos que testimonial. Dicho esto, lo que sí que tengo claro es que prohibidos Doherthys, Reguilones y demás escombros que han manchado nuestra camiseta. Si viene alguien con calidad, perfecto (que luego la demuestre aquí o no, eso será otra cosa). Pero fichar por fichar, jamás. Es una tontería. Hay un filial, y, como toda la puñetera vida ha pasado en este rollo del fútbol, cuando faltan mimbres arriba, hay que pillarlos de abajo, y ya está. Nos complicamos mucho las cosas con estos asuntos. El de Invierno, es un mercado muy complicado. Todos lo saben. Simeone que pida, que me parece muy bien (está en su papel). Y Mateu que ejecute según su entender, que también es su papel. Dicho esto, ando convencido de que al menos 1 jugador traerá al final. Pero será a su gusto, precio y antojo. A este hombre las presiones le pueden poco, ya os lo voy anticipando.

 

Vamos al fútbol, va. La primera parte especialmente jugó muy bien el Atleti. Dominó, mandó, templó, presionó, abarcó todo el campo y estuvo perfectamente siempre situado en el mismo. Al cuarto de hora del inicio ya nos pudimos adelantar en el marcador, en una buena triple parada de Leo Román tras sendos y consecutivos remates de Sorloth, Giuliano y Barrios (especialmente meritorio el balón que le sacó a nuestro canterano cuando Pableras le intentó regatear sin éxito final).

 

Cinco minutos más tarde, toda esta intensidad en nuestro dominio se consagró en nuestro primer tanto, en una gran volea de Llorente, que Leo Román despejó como pudo, y el balón le cayó pintiparado a la pezuña del Salmones, que solamente tuvo que empujar el balón a la red. Pocos goles habrá en esta vida tan de delantero centro como este.

 

Sin grandes ocasiones más a nuestro favor, pero siguiendo dominando el juego con la constancia ya indicada, nos fuimos al descanso. Oblak debió de estar engullendo sin parar durante todo el encuentro una buena ración de ensaimadas que le debieron de regalar los de Arrasate, porque pocos partidos habrá tenido  este hombre tan poco trabajo como el de ayer.

 

La segunda parte se desarrolló con menos fluidez en nuestro juego, pero con el mismo control del mismo, y, lo que nos mola más a todos, con más goles. En el 67 Sorloth la tuvo de cabeza, pero como era un remate mucho más fácil de los que suele anotar con la testa, decidió hacerlo al final mansamente hacia las manos de Leo Román.

 

Imagínense lo bien que estuvo el Atleti, lo mandón y dominante, que el Mallorca dio su primera señal de vida en el minuto ya 74 de juego, en un remate de cabeza de Muniqui, el cual, encima, lo realizó con falta incluida sobre nuestro Comandante Giménez. No busquen más historias a favor de los ensaimadas, porque no las hubo.

 

Dos minutos más tarde, espectacular combinación atacante entre Pubill y Llorente, el centro envenenado del Lechugo lo despeja Mateu Morey, da en la cabeza de su colega David López, y se cuela mansamente en la portería. Un churro de gol, pero que cuenta como el que más.

 

Y en el último minuto, Almada hizo una conducción de las suyas, en las que va sorteando rivales en horizontal, esta vez dentro del área, y, al fin, se decide finalmente a rematar a puerta, y no a perder lastimosamente el balón, como habitúa, y anota el 3-0 definitivo. Que sí, que un golazo, va.

 

Ya está. Así me  gusta ver estos partidos en casa frente a este tipo de rivales. Dominantes, decididos y, sobre todo … Constantes.

 

ÁRBITRO: Sánchez Martínez.

Para todo lo malo que es, no molestó en exceso. Dejémoslo estar.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pubill, sin discusión posible. No me gustan en exceso las proclamas triunfalistas creyéndonos los reyes del mambo y demás, pero, de seguir en esta progresión que lleva el chaval, puede marcar una época con nosotros. Y ya no es lo inteligentemente que defiende. Es que técnicamente es uno de los jugadores más aseados que tenemos también. Tiene imaginación, tiene descaro, y posee la mejor cualidad que puede tener defensa alguno: transmite tranquilidad, tanto en grada, como a sus propios compañeros. No creo que nadie, en estos momentos, no andemos encantados con él.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Cardoso va demasiado en cuenta gotas, se le ve que no arriesga todavía en pases en largo. Y Baena no termina de encontrar ahora mismo su posición ideal tampoco, mientras que Julián sigue con su lucha particular contra sí mismo. Dicho todo esto, me resulta curioso que ahora mismo los que anden más bajo sean los jugadores llamados a tener el papel más determinante en el equipo. Muy curioso.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-3 GRADOS).

Partido de obligado cumplimiento. Sobran más comentarios.

 

Y mañana, frente a los noruegos, y con una climatología que, parece ser, van a estar en su salsa. Partido importante (siempre que juega el Atleti lo es), pero no dramático (si no nos metemos entre los 8 primeros, 2 partidos más Atleti para echarnos a nuestras yonquis rojiblancas venas, yupiiii) … “Tus Rayas son, Rojas y blancas que llevo en el corazón” …




19 de enero de 2026

Atleti 1 - Alavés 0. El "Clásico".

 

 

“Clásico” partido del Atleti en casa en la era Simeone, aunque con matices, claro. "Clásica" primera parte desarrollada entre bostezo y bostezo. "Clásico" desgaste físico del rival. "Clásico" fulgurante inicio de segundo periodo. "Clásico" no saber matar el partido a su tiempo. "Clásico" paso atrás final. "Clásico" sufrimiento absurdo. "Clásica" muestra del equipo que define a la perfección, al menos, lo que aparenta o aspira ser en realidad: cumplir el expediente, vencer en casa (fuera ya es otra cosa), y da un poco igual cómo se consiga todo. Yo creo que los aficionados del Atleti merecemos más, pero esto es lo que hay, lleva ya así mucho tiempo instaurado, mucha gente, aparte, es feliz con este tipo de forma de jugar, y uno, que no quiere estorbar más de la cuenta en ningún sitio, pues asume la situación con la mayor de las resignaciones. Total, ¿Para qué?

 

La única diferencia, eso sí, que veo con anteriores temporadas, es que el equipo no es que se eche atrás, no. Es que acaba detrás de los fotógrafos. Y, lo que es peor, hoy en día, especialmente en las acciones a balón parado, nos siguen rematando todas igual. No importa que el rival sea el Bayer o el Alavés. Ayer, porque al equipo vasco nadie se ve que le ha explicado que este juego se trata de rematar entre los 3 palos el balón, que si no. Y del cambio final de Molina por Sorloth tampoco les voy a hablar demasiado ya. En serio, ¿Nos merecemos esto?

 

Al lío. Primera parte intrascendente, la cual se tuvo controlada en todo momento, cierto es, pero con escasas ideas ofensivas, fluidez en el juego y demás. A pesar de seguir negado con el gol, mejoró en sus prestaciones para el equipo Julián Álvarez, que a los 22 minutos cruzó en exceso un buen balón proporcionado por Almada.

 

A la media hora, Giuliano fue el que protagonizó un remate de cabeza tras asistencia de Ruggeri, una acción muy de Giuliano, por encima de todos y de todo, pero el balón se marchó fuera de la portería. Ayer el argentino no tuvo su día, cierto es, pero desde aquí se celebra su renovación con algarabía, alegría y hasta desenfreno. Fíjense el mérito que tiene el bueno de Simeone Jr., que nadie le conoce ya por su apellido, que nadie ya cae en la cuenta de que es el hijo del entrenador, y que nadie discute siquiera su renovación. El mérito del chaval es enorme. Y lo que también tengo claro es que este siente los colores igual que si hubiese sido yo el que estuviese jugando con la Rojiblanca puesta. Así que, en este  aspecto de la vida, uno anda encantado con la misma.

 

En las postrimerías de este primer tiempo, el Atleti empezó a ahogar a su rival, y ya en el borde del descanso, tuvimos (¡al fin!) una clara cuádruple ocasión de gol, protagonizada por una espectacular asistencia de Julián sobre Almada, que le dejó solo ante el guardameta visitante, tiró el argentino sin ton ni son, repelió el portero, el rechace lo volvió a rematar Almada, esta vez lo sacó Víctor Parada, después el rechace fue para Barrios, al cual su remate también lo sacó de nuevo Pacheco, y la última bala la desperdició Giuliano, la cual también anuló el propio Pacheco. Con esta grata sensación de agobio final nos fuimos al descanso.

 

En la segunda parte el equipo ya salió mucho más enchufado y decidido a por el encuentro. Con más ideas, más vertical y profundidad. A los 2 minutos de este periodo, Llorente deja un  pase dentro del área en el cual solamente Sorloth tenía que meter la punterita y anotar, pero no llegó al mismo. Y, apenas 4 minutos más tarde, asistencia en una internada por banda de Barrios hacia el Salmones, el balón que caía prácticamente ya con nieve incluida, y, sin embargo, el noruego logra rematar espléndidamente de cabeza, ajustado al palo contrario y batiendo sin remisión a Sivera. Y ahora sí que estoy hecho un puto lío. A ver Tomi, en qué quedamos. ¿EL noruego sabe rematar de cabeza, o no tiene ni puta idea, tal y como vienes pregonando en anteriores cronicuchas del orto? Vivo sin vivir en mí.

 

En el 52, Giuliano remató fuera de nuevo de cabeza por poco  tras un pase del desconcertante también Ruggeri. En el 60, Pableras deja esta vez solo a Almada delante del portero, pero de nuevo remató al muñeco y desperdició otra clarísima ocasión de gol.

 

Eran los mejores minutos del Atleti, sin duda. Para verles así es que para los que la peña pagamos nuestros abonos, entradas y demás, que luego lo de que la pelotita entre o no, suele ser muy caprichoso el destino. Llorente poco después no llegó a otra por poco. Más tarde, Baena (que no fue titular ayer) se sacó un Baenazo desde fuera del área al más estilo Julián en sus buenos tiempos que repelió con violencia el poste de la portería visitante. Y ya a partir de aquí, se acabó todo.

 

Simeone lanzó un mensaje claro sacando a Le Normand al terreno de juego por Cardoso. A defender tocan. Y nos empezamos a diluir en nuestro insulso mundo. El equipo fue para atrás, y para atrás, y para atrás, y para más atrás, demostró nula ambición, y empezó a ver la vida venir. A todo esto, vino el psicodélico cambio de Nahuel por Sorloth, y ya fue el acabose. Hasta 4 ocasiones clarísimas tuvieron los del Alavés, en sendos cabezazos tan espantosos como claros de Boyé, u otro anterior de Pacheco, que, afortunadamente, terminó echando fuera.

 

Por si fuera poco la angustia y el sufrimiento, ya en el 95, Koke hace una ridícula falta en el centro del campo, la saca un tal Rebbach, y Boyé, de nuevo de cabeza, la mandó por encima de los 3 palos de nuevo. En estas 4 ocasiones manifiestas de gol en los últimos 10 minutos juego, todos los jugadores babazorros remataron sin mayor obstáculo protagonizado por nuestros defensores.  Lo cual deja muy claro que con estos jugadores, el echarse para atrás tampoco es sinónimo de garantía de nada ni de tranquilidad, más bien al contrario. Coleccionamos los puntos que desperdiciamos esta temporada actuando de esa forma (especialmente fuera de casa, en el Metropolitano va sonando la flauta … hasta que deje de sonar). Así que nada. Conformismo total, expediente cumplido, tercer puesto ya casi a tiro, y al espectador de la grada, que anime y se acabó. ¿Cómo osamos pedir no acabar como gatos panza arriba contra todo un Alavés? Por favor … Todo esto ya es un “clásico”.

 

Árbitro: Cuadra Fernández.

Sin complicaciones.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Extraordinario encuentro de Pubill, que parece que lleva 50 años ya jugando con nosotros. Hancko sigue también dando una tranquilidad pasmosa, y Sortoth, parece ser que en cuanto el entrenador le está dando la continuidad que andaba pidiendo Don Salmones, él nos va respondiendo ya no metiendo 5 goles en un partido (que eso vale para poco) sino definiendo con tantos decisivos en cada encuentro. Es curioso.

Dicho todo esto, el mejor del encuentro fue Don Pablo Barrios. Estuvo pletórico en recuperación del balón, conducción del mismo, orden, trabajo y concierto. Se está convirtiendo en un centrocampista tan entusiasmante, que pronto van a empezar a sonar ofertas millonarias por él. Vayan preparando sus corazones.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Muy flojito partido de Giuliano, pero, como anduvo celebrando seguramente su más que merecida renovación, como ya os he contado, por una vez y sin que sirva de precedente … No. No se le perdona, carallo.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-3 GRADOS).

 

Partíamos de -3 grados desde el día del Valencia. La incontestable victoria de Girona era de obligado cumplimiento, que algún partido fuera de casa hay que ir ganando de vez en cuando. Y el empate de San Sebastián, a pesar de ser un partido que teníamos que haber vencido, hasta ya lo doy por válido también (estamos de rebajas y tal). Con estos condicionantes, la victoria de ayer es también de obligado cumplimiento, con lo cual, todo este rollo para nada, puesto que seguimos dejando en los -3 grados el aparato en cuestión. Si es que …

 

EL MADRILEÑO:

¡Qué partidazo me vi el sábado por la tarde, madre! Me encantó. Fútbol del de antes, del que mamé de jovenzuelo. Lluvia, campo casi impracticable, dos equipos dándolo todo, instalaciones deportivas psicodélicas las del Europa ese, con un lateral sin gente la cual, sin embargo, desde fuera del recinto sí que se paraban, paraguas en mano, a contemplar el partido según andaba la peña por allí, buena animación local (tiene muchísimo mérito toda esa gente de estos equipos tan modestos, que no por ello menos grandes).

 

Para mi merecieron ganar los dos, así que el empate fue justo. El Europa tuvo las ideas muy claras todo el partido: presión bestial en nuestra salida de balón, por un lado, y finalización siempre de la jugada en ataque por parte de ellos. Normal. Juegan muy volcados sobre el rival, con lo que cualquier pérdida del esférico les puede costar muy cara.

 

A los 19 minutos de juego se adelantaron los locales con un disparo de Toni Aravaca fortísimo desde fuera del área ante el que nada pudo hacer Esquivel. Ellos fueron superiores en este primer tiempo, pero Arnau empezó a dar muestras del espectacular estado de forma  en el que se encuentra, que en una internada suya le hicieron un penalti de libro por empujón flagrante más pierna baja incluida de un tal Sgro, que incomprensiblemente el árbitro no vio ni de primeras, ni tras revisión posterior solicitada por Don Fernando Torres.

 

Eso sí, ya al borde del descanso, gran contra del Madrileño, Belloti cede el balón finalmente viendo el desmarque otra vez por banda de Arnau, y este, al primer toque, cruza majestuosamente el balón ante la oposición del guardameta local Flere. Con este resultado nos fuimos al descanso.

 

En la segunda parte, más lluvia, más emoción, los 2 equipos que metían el pie sin dudar, y casi que nada más empezar este segundo tiempo, y tras la salida de un córner local, le llegó el balón al portero, que se encontraba ¡en el centro del campo! como si quedase un minuto para el final del encuentro y se estuviesen jugando el ascenso el mismo. No conforme con eso, se puso a conducir el mismo con una torpeza digna de estudio, al final el esférico le cayó a Arnau de nuevo, y con un remate espectacular desde el centro del campo, se coló como una exhalación ante la portería local, y eso que bajaban 2 defensas a toda pastilla para despejar el mismo. Qué pasada de jugada, madre. 1-2 en el marcador, si bien la alegría duró un suspiro.

 

Siguiente acción atacante local, un tal Jordi Cano pega otro zambombazo brutal desde Canaletas, lo menos, y de nuevo se cuela como un obús ante la portería de Esquivel. A partir de ahí ya pudo ganar cualquiera. Nos pudieron pitar otro penalti a favor, nos pudieron expulsar a Javi Serrano por una entrada desalmada de las suyas, también se pudo ir a la ducha el lateral izquierdo local, por otra entrada criminal sobre Cubo, pero al final, pudo más la nobleza de ambos contendientes, y aquí paz, y después, pues gloria, porque el punto nos viene de cine para nosotros especialmente. Miren que yo a las 16 h. no suelo ser persona, máxime después del cocidaco sumun que me clavé el sábado, pero ni una sola cabezada di, oigan. Ni una sola. Se ve que me las reservé todas para la “espectacular” primera parte dominical de los grandes “clásicos”.

 

Finalizo diciendo que, a pesar de los pesares, merece la pena disfrutar de nuestro equipo todo lo que nos sea posible, y no enfadarnos con ellos en exceso. Para qué. Igual luego vuelves de cualquier viaje que te plantees en un tren, después de haber pasado un finde de lujo con los tuyos, para estar tranquilamente de vuelta a casa tomándote una cerveza mientras contemplas el paisaje por la ventanilla, o andas viendo un capítulo de la serie que andes siguiendo en la actualidad, o escuchando buena música mientras descansas de un finde durillo de regreso al hogar, y, de repente, se hace el horror, el pánico, la oscuridad, y se te va la vida a borbotones sin saber ni cómo, ni cuando, ni porqué. Pues no. Que no merece la pena estos berrinches que nos pillamos de vez en cuando, ¿No creen? “Hasta la muerte, Atleti hasta la muerte”



14 de enero de 2026

Copa del Rey. Deportivo 0 - Atleti 1. A cuartos.

 

Leo con cierto estupor ese termómetro desquiciado siempre de la actualidad rojiblanca que es tuiter, medio tirándose de los pelos tras el partido de ayer (y ojo, por gente cuya opinión suele ser ponderada y mesurada, no por los talibanes de uno y otro lado de siempre). No quiero ni pensar el polvorín que sería esto si nos hubiese eliminado ayer el Depor.

 

No sé. Llámenme práctico, pragmático, lo que sea, pero yo diría que este tipo de eliminatorias, a partido único en campo del de inferior categoría, lo importante es pasar, y me da un poco igual cómo se haga. Juraría que yo, aparte, tampoco vi al equipo superado en ningún momento del encuentro, y jamás vi la eliminatoria peligrar en exceso, si bien el Deportivo reconozco que estuvo en la misma hasta el final del partido. ¿Qué jugaron ellos con suplentes? Porque quisieron, entiendo que el entrenador sacó a la mejor alineación posible que Dios le dio a entender para poder eliminarnos. No voy a hacer también míos los supuestos problemas de otros. También el Atleti jugó ya con 4 bajas obligadas (sin haberse repuesto ninguna de ellas) y nadie dice nada, porque no hay que hacerlo, de hecho. Nuestro problema también.

 

También puede ser que yo ya me haya hecho al tipo de juego que plantea el Atleti especialmente fuera de casa, y me conforme con eso: tener más o menos el control del juego, ver al equipo más o menos con intención de hacer bien las cosas, y sin irse en exceso del partido. Las constantes imprecisiones en pases relativamente fáciles y demás, por desgracia,  es el pan nuestro de cada día, y ya lo doy por asumido, habitual. Empieza a ser parte hasta de nuestra idiosincrasia. El Atleti fuera de casa rara vez juega brillante (muchas, ni lo hace, siquiera). Váyanse acostumbrando a esto.

 

Añadan que, ojo, yo estoy plenamente convencido de que, si se estuviesen intercambiando la categoría, entre los 10 últimos de la Primera División, junto con los 10 primeros de la Segunda, ni Dios notaríamos diferencia alguna. De hecho, los 4 segundas que han sobrevivido en esta eliminatoria, se cargaron precisamente a 4 primeras. Y no les voy a volver a contar lo bien que se nos dan nuestros desplazamientos ligueros a esos equipos que suelen estar entre los 10 últimos de la clasificación. De verdad que no. Soy cabrob, pero no llego a ese punto (todavía, al menos).

 

El primer tiempo fue de claro dominio nuestro, y a los 4 minutos, de hecho, ya tuvimos la primera gran ocasión para marcar, en un remate del desangelado Julián de cabeza inocente, que atajó el portero local sin mayor complicación, y en el cual demostró el argentino que es capaz de rematar de cabeza igual de mal que  Sorloth, lo cual, ojo, no es moco de pavo.

 

A los 14 minutos, Ruggerí probó fortuna con un remate tras un rechace de primeras, muy colocado e intencionado, que repelió el palo de la portería gallega. El partido continuó con control sin brillantez por parte colchonera, y con el Depor muy metido también en el mismo, pero en tareas más bien defensivas, ya que su primer acercamiento serio llegó en el 31, en una gran ocasión también de Zakaria cuyo inocente remate atajó también sin mayor complicación Musso.

 

Diez minutos más tarde, esta vez fue Diosito el que mandó un fenomenal latigazo al larguero, desde el borde del área aprovechando un rechace, y poco más. Con este resultado llegamos al descanso.

 

En la segunda parte, yo diría que empezó hasta un poquito mejor el Depor, pero eso, fue solamente una declaración de intenciones, sin más daño alguno. Al cuarto de hora de ese segundo periodo, empezaron los Cholo cambios, y como siempre, los de siempre. Lo malo es que esta vez ya ni me enfadé con Simeone, lo cual dice muy poquito a favor ni de Baena, ni de Julián. Y en el 61, llegó la delicatessen de la noche, realizada probablemente por el único jugador que había en el campo que sería capaz de hacer algo así.  Gol de falta de Antoine, con un toque sutil, preciso, potente y certero, lleno de clase, distinción y belleza. Antoine es así. Yo creo que es el único que juega sin presión alguna por nuestra parte. Por eso, mientras el resto corretea muchas veces sin ton ni son, él va a su bola. Deja pasar a veces el balón amagando que va a por él pero luego no lo hace, intenta vaselinas, pases imposibles, se mueve a su antojo por todo el campo, y si le sale, bien, y si no le sale, pues bien también. No tiene esa responsabilidad ya que pueda tener ahora mismo, por ejemplo, Julián Álvarez, y eso se nota en el campo. A veces desespera (cuando parece un turista francés), otras encandila, como el día del Valencia, o ayer con su chicharrazo mismo. Por un lado, hay que asumirlo así, y, por otro, dice poco de los que tendrían que sacar las castañas en realidad (entrenador incluido, por supuesto, por su inoperancia manifiesta en sacar el jugo esperado a dichos "megacracks").


De aquí al final, pues lo de siempre también. El famosísimo paso atrás que el Atleti suele dar, y a verlas venir. Menos mal que el Deportivo, estaba en la eliminatoria, cierto, pero también poco más. El descuento dio para confirmar, de nuevo, que no tenemos ni puta idea de finalizar una contra en la  que vamos 4 para 2, en la que Sorloth también demostró su habitual apatía, por un lado, aunque también es cierto que el Salmones, cuando le da por disputar cualquier balón que se precie, le pitan falta por ser más alto que el contrario, y poca historia más. Como diría mi gran Hermano Don Javi Raso … “Que pase el siguiente”.

 

Nombres propios.

 

  • Molina, o esa máquina de dar balones al contrario. Es la fiabilidad personificada el menda, qué puta eficacia, por Dios Santo.
  • Pubill, qué tranquilidad que transmite este muchacho. La mejor cualidad que puede tener un defensa, sin duda alguna.
  • Cardoso. De muy menos a algo más. A ver si poquito a poquito …

Y el domingo, a por el Alavés. Esperemos que aquí  en casa el equipo muestre su cara habitual, que el cotizadísimo cuarto puesto siempre es ilusionante donde los haya. No perdamos, pues, las buenas costumbres …


16 de diciembre de 2025

Atleti 2 - Valencia 1. Extraña resaca Rojiblanca.

 


Están siendo unos días muy melancólicos tirando a tristes para el que esto os escribe. Ya la semana pasada estuve de Tanatorio por la muerte de la madre de un compañero de trabajo, y está empezó con otra buena retahíla de fallecimientos, casi de forma consecutiva, de gente conocida o que realmente me importa.

En este caso, especialmente me afectó la muerte de Jorge, cantante y guitarrista de Ilegales. Todo un personaje que fue muy importante en mi juventud y que me marcó y me sentí plenamente identificado, tanto con su música con sus hilarantes letras y su peculiar forma de ser y pensar. Esa irreverencia y rebeldía era única. Aparte, pedazo de músico, que tocaba la guitarra como los ángeles.

 

Después vino lo de Robe Iniesta, líder de Extremoduro. Sinceramente, y aunque he escuchado bastantes canciones suyas (y algunas me gustan bastante), en este caso, no han sido grupo de referencia para mi persona, lo cual no significa absolutamente nada en su contra, ya que era un menda que sí que era ídolo total para mucha de la peña que conozco y que sé que lo ha sentido como si se tratase, inclusive, de un familiar suyo. Letrista excepcional, poeta urbano, seguidor del Atleti (como no puede ser de otra manera), en el descanso del partido del sábado el Atleti tuvo el precioso detalle de poner una foto suya con la rojiblanca puesta junto con Rosendo (hazte una analítica pero echando hostias, Hermano, no me jodas más), y que sonara a toda pastilla su tema “Si te vas". Fue emocionante ver cómo mucha gente se puso en pie a cantarla mientras sonaba, completamente emocionados, y cómo se les escuchaba de fondo en el estadio coreando la misma, como si estuviésemos en un mismo concierto de Extremoduro. Me impresionó cantidad, y llegué a emocionarme y todo. Homenaje sencillo, bonito y directo al corazón. “Si te vas, me quedo en esta calle sin salida”.

 

Pero las desgracias nunca vienen solas, y, finalmente, el tema se remató ya el mismo viernes, con el fallecimiento de una persona muy querida y respetada para mí, padre mi íntimo amigo Rafa, y del que os hablaré al finalizar esta "necrónica", más bien. El círculo se va estrechando cada vez más. Sé que es ley de vida, pero, en verdad, acojona, para qué nos vamos a engañar.

 

Menos mal que el martes el Atleti consiguió una trascendental victoria en CHL en Eindhoven,  en un partido precioso de contemplar, con muchas luces, pero también con las sombras de siempre que nos persiguen, pero que logramos finalmente sacar hacia adelante.

 

Así que, con estos condicionantes ya pasamos al partido del sábado, en medio de un ambiente prenavideño precioso, aderezado con un tifo de la muchachada del Frente sencillamente genial. Sin embargo, la otra muchachada, la del Cholo, no estaba muy por labor, y salió al campo más resacoso del martes que yo de cualquier comida o cena que se precie con mis Hermanos de grada.

 

La torrija comenzó en el minuto 1, protagonizada por  Giuliano Simeone, que cedió el balón incomprensiblemente hacia Hugo Duro, el cual no supo aprovechar tan fantástica asistencia en el mano a mano con Oblak, estrellando el balón en el larguero.

 

Sinceramente, el Valencia no justificó en ningún momento su posición en la tabla. Fue un equipo valiente, decidido, nos dominó durante buena parte del encuentro de cabo a rabo, y porque adelante pues tienen poco que ofrecer, y menos claridad de ideas a la hora de intentar crear peligro de verdad, si no, puede que este partido no se les hubiese escapado nunca.

 

A los 13 minutos dimos nuestra primera señal de vida, en un balón que Don Pablo Barrios puso en profundidad a Sorloth, pero que el noruego no acertó a superar a Agirrezabala.

 

A los 18 llegó el primer tanto nuestro, tras la salida de un córner, el cual remató Nico, despejó de nuevo el guardameta valencianista, pero el rechace final le cayó a Kokinho, el cual, entre un mar de piernas de todos los colores, supo colocar el balón justo donde no había ninguna, ajustada al palo contrario. Un gol de golpe de taco de mesa de billar. Tac, y el primer tanto en la buchaca rojiblanca.

 

Sin embargo, en realidad este gol cambió poco el guión. El Atleti continuó entre apático y holgazán, y el Valencia nos seguía presionando con la misma intensidad. Me comentaba mi hermano en la tertulia futbolera del domingo en la sobremesa, que “si el Valencia presiona siempre así”, y yo le contesté que eso es problema de la afición del Valencia, en todo caso, y exigirles el por qué cojones no juegan fuera de casa siempre igual y con la misma intensidad. Nuestro problema es superar a nuestros rivales siempre, y presuponer que van a estar en su mejor versión. Y esto es así desde que mi padre y mi madre eran novios, vamos. Lo demás son ganas de excusarse en las bagatelas de siempre.

 

En el 35, fruto de ese buen trabajo ché, vino el supuesto tanto del empate, el cual me pareció legal en el campo, pero que, tras ver la repetición desde la pequeña tontalla, fue finalmente claro fuera de juego de Hugo Duro, así que el tanto de Pepelu, después de 14 h. de deliberación de la chusma del VAR, se anuló finalmente.

 

Menos mal que en defensa estuvo en plan baluarte total Marc Pubill, porque él solito se encargó de mantener a raya a todo el equipo valenciano con sus buenas intercepciones de balón, su excelente colocación en el campo y su buen hacer defensivo, y hasta me atrevería a decir que ofensivo. Con este 1-0 final, y entre bostezo y bostezo, nos fuimos al descanso.

 

El segundo tiempo fue aún más espantoso que el primero, aunque empezó con una gran ovación tras anunciarse el primer cambio por parte del Cholo. Salió Le Normand por Molina. Y no. No es que el francés despierte demasiado entusiasmo entre el personal (no me incluyo entre ellos, por cierto, le tengo bastante fe al sucedáneo de franchute). Tampoco es que Nahuel se le quisiera dar un especial reconocimiento tras su “brillante” primer tiempo con que nos obsequió el chaval (vuelta a las andadas, pases al contrario sin ton ni son, balones en profundidad al limbo, colocación nefasta en el campo, por no saber, nos demostró que tampoco tiene claro cómo se saca de banda, vamos). Se aplaudió y vitoreó el cambio en si mismo. Saquen  todos ustedes sus propias conclusiones. ¡Al fin! (exclamaba el populacho enfervorecido).

 

Y entre el correteo absurdo de aquí para allá de Julián, los resbalones de Barrios, y la inoperancia total local, se produjo lo que tenía que pasar, el empate, en una gran acción colectiva atacante del Valencia, que hizo que Lucas Beltrán metiese todo un señor golazo desde fuera del área en el minuto 63, ya sin Julián ni Barrios, encima, y con el inoperante Gallagher y el paseante turista francés en el campo. ¿Qué podía pasar mal? Absolutamente todo.

 

Y, sin embargo, lo que son las cosas del fútbol, no fue así. El turista francés se disfrazó de prestidigitador del balón en el minuto 74, recibió una gran asistencia de Pubill previa, bajó un balón de forma increíble, y remachó el balón a la media vuelta clavando un golazo sencillamente de bandera, un tanto por el que mereció la pena ayer, al final, haber ido al partido. La bofetada que recibimos los escépticos ante las cualidades hoy en día de Antoine, sonó hasta en Sebastopol, ¿Conclusión? No tenemos ni puta idea de fútbol, cada día lo veo más claro.


Tres minutos más tarde, otra asistencia de Pubill sobre Sorloth se convirtió en gol, pero era evidente que estaba en fuera de juego, por más que mi compañero de grada Manolo se empeñase en que su situación era legal (esos bocatas de calamares que se me mete el menda entre pecho y espalda es lo que tienen, nublan la vista y el sentido por completo).

 

De ahí hasta el final del partido, nuestra buena ración diaria de sufrimiento sumun, pero al final los 3 puntos se quedaron en el Metropolitano, que fue lo importante. Así que al final la resaca rojiblanca, resultó dulce para nuestros intereses. Aunque extraña. No tenía la alegría de antaño, qué le vamos a hacer.

 Árbitro: Soto Grande.

Da igual en qué momento de qué partido o de qué competición leáis esto referente a ese individuo en cuestión: este árbitro es una mala persona, ganamos siempre a pesar de su insistencia en complicarnos la vida, y encima es malo como la carne del pescuezo. Un ser deleznable, ruin y  mísero como otro cualquiera.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Decisiva la Vieja Guardia, con Koke y Griezmann a los mandos, Sorloth parece que puede ser un jugador que sume de vez en cuando, ahora que parecen que le andan dando más confianza, pero me quedo con el partidazo que se marcó Pubill. Es rápido, decidido, valiente y sabe que la pelotita es redonda y tal. En este caso en concreto, chapó para el Cholo, por estar puliendo el auténtico potencial que hay en el jugador, y al propio Marc, claro, por tener la paciencia que otros no estamos sabiendo tener en relación a su no participación en más encuentros. Él lo tiene claro, confía en su entrenador a muerte, sabe lo que quiere, y tiene pinta de que lo va a conseguir, además. Este es un auténtico diamante en bruto, y lo demás son tonterías, canallas.

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

De Molina ya no voy a decir mucho. Es lo que es y ya está. Pero Julián Álvarez está en un momento completamente obtuso en su carrera. Desubicado, fue una constante máquina de perder balones sin ton ni son. Gallagher también me está resultando una gran decepción, por muy guay que me caiga el menda, y Almada, de momento, me está pareciendo un Juradito de la vida. Fuegos artificiales, sin más.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-3 GRADOS).

El bochornoso espectáculo ofrecido ante el peor Bilbao de su historia, trae consecuencias, como no puede ser de otra forma, con bajada de 3 grados cono 3 soles de grandes. Que anda uno muy hartito del “no rendimiento” de la linda muchachada fuera de casa. En cuanto al partido del Valencia, por supuesto, de obligado cumplimiento, así que así están las cosas, y así se las andamos contando. A la mínima sonrisa que esboza uno con este asunto, viene batacazo continuo a continuación. Nada, en negativos que andamos, y así tenemos todos clarinete cómo nos encontramos en la realidad.

 

EL MADRILEÑO.

Nueva victoria del Madrileño en nuestro fortín de Alcalá, en un partido bastante entretenido, en el que tuvimos, probablemente, las mejores ocasiones, pero que el Sevilla Atlético fue de menos a más y al final también tuvo sus opciones de haber empatado el mismo.

 

Nos adelantamos en el marcador en el minuto 18 de juego, en una genial maniobra individual del argentino Belloti, que terminó remachando a la escuadra tras brillante reverso individual, si bien, eso sí, nada más comenzar el encuentro, la tuvo el Sevilla Atlético en una acción de un tal Ibra que repelió el larguero.

 

El resto del primer tiempo controlamos y dominamos el juego por igual, y tuvimos muchas más acciones para batir de nuevo la portería hispalense. Antes Boñar y luego Cubo, el cual por milímetros no llegó a una gran acción en la que solo faltaba remachar a la red el pase de la muerte de los rojiblancos, aunque, para finalizar este primer tiempo, quien la tuvo clarísima fueron los sevillanos de nuevo, en un cabezazo del plasta este del Ibra que mandó fuera de forma incomprensible cuando se encontraba solo dentro del área pequeña.

 

En la segunda parte, como ya os he comentado, el duelo fue más toma y daca, y hubo clarísimas ocasiones por ambos bandos. En el nuestro, tuvo una doble Belloti que era más fácil de anotar que la consiguió transformar en el primer periodo. Pero el Sevilla tuvo una buena internada de Ibra que acabaron pidiendo penalti cuando era el propio jugador hispalense el que casi deja en gayumbos a Dani Martínez. Ya en las postrimerías del encuentro, el bullicioso Isra tuvo el empate sí o también, pero su lanzamiento final se estrelló en el palo,

 

Así que victoria justa, y el sábado que viene, a Sabadell, en lo que va a ser (espero) un partidazo de categoría.

 

Poco más. Este miércoles, Copa del Rey, la cual ya sabemos la ilusión que nos hace a todos la disputa de dicho torneo. Sé que no lo vamos a pasar bien en Baleares, pero todo lo que no sea pasar … Prefiero ni pensarlo.

 

Hasta siempre, Don Ezequiel, Atlético de Pro.

A Don Ezequiel le he conocido desde hace ya un buen puñado de años. Casi media vida mía aproximadamente. Para más señas, os ando hablando del padre de mi íntimo amigo Rafita, con el que, probablemente, siempre he pasado los mejores y más divertidos pasajes de mi existencia. Patriarca de Atléticos por los cuatro costados, era un hombre afable, amable y noble donde los haya. Una persona encantadora, de esas que siempre te saluda con una sonrisa en la boca, de las que jamás te deja osar pagar nada en su presencia, y te invita a lo que desees sin mayor complicación alguna.

 

Gran conversador, he tenido la suerte con él también de haber vivido juntos hasta en grada partidos del Atlet en el Calderón, compartido alguna que otra fantástica previa, y haber disfrutado de su compañía y alegría como con pocas personas he solido hacer.

 

No sé. Quizás sea la ausencia de una figura propia paternal en mi vida, pero siempre he tenido a  bien el saludarle, preguntarle qué tal iba o cómo andaba cada vez que, en cualquier mañana de cualquier día, le veía desayunando en la terraza de sus bares favoritos en Carabanchel. Le sentía un poco mío, y, sinceramente, me ha dado muchísima pena su marcha, porque es un hombre que tengo la impresión de lo que lo ha hecho todo cojonudamente bien en su vida, y ha recogido lo sembrado casado con una estupenda señora, y con 2 hij@s a cual más simpático, agradable y jovial.

 

Así que, sirva esta reseña en mi crónica para que sepa usted, Don Ezequiel, que no le olvidaré jamás, que seguiré buscándole por esas plazas de Carabanchel por si tengo la fortuna de verle de nuevo y poder discutir con usted el devenir de este puñetero Atleti de nuestras entretelas, de cómo lleva lo de haber tenido que dejar el puñetero tabaco (“no me lo quito de la cabeza nunca”, me confesaba con resignación cristiana) o si sabía algo de las andanzas de Rafita, que hacía ya mucho tiempo que no le veía.

 

Si alguien me preguntara cómo es una buena persona en realidad, y no encontrase palabras para poder expresar lo que deseo, si le viese en ese momento por la calle, le señalaría, y diría sin dudarlo …”Él. Una buena persona es Él. Don Ezequiel, sin duda alguna”.

 

Sirva como homenaje, pues, estas letras en su honor, y esa bufanda Vintage que hemos querido mi cachorrín David (al cuál también sé que apreciaba un montón) y servidor, que se lleve usted a lo más alto de ese tercer anfiteatro, poblada de tanto y tan buenos Atlétic@s como vos. Hasta siempre, Don Ezequiel, Atlético de Pro.

 



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