Me tengo que remontar a mucho
tiempo para recordar haber vivido sensaciones como las que ayer tuve en el
Metropolitano. Probablemente, goleadas históricas del Barsa con Messi en pleno
apogeo, son los partidos más humillantes que puedo recordar, en nuestro tan añorado como querido Calderón.
Y no. Lo de ayer no fue tan humillante (en cuanto a tanteador se refiere, al menos), porque salimos, probablemente, con esa mentalidad al terreno de
juego. Se admite la derrota, no la goleada. O al menos es lo que me transmitió
el equipo a mi. Y me suele transmitir siempre en este tipo de encuentros, e, inclusive, de alguna final de Copa que otra, de reciente recuerdo, dicho sea de paso. Siempre tenemos que estar dependiendo del rival. Siempre.
Ya en previa, el Bayern nos trató
con el máximo respeto posible. Me dio por seguir la cuenta de tuiter del
Club alemán estos días, y es fantástico el reconocimiento que nos daban y en la alta
consideración que nos tienen. Nos valoran muchísimo más fuera que dentro de nuestro Pais, lo tengo de un claro. Pues bien, todo ese respeto, en el campo también nos lo demostraron, porque
respetar a un rival es precisamente eso. Dominarle como si no hubiese un
mañana, superarle en todos los conceptos futbolísticos que puedan existir, y
ganarnos sin dejar de intentar meternos más goles una, y otra, y otra vez. El martillo pilón alemán fue constante y sin fisuras.
Fue tal la superioridad que vi,
fue tal el bárbaro rodillo bávaro, que, a pesar de mi presencia en el campo,
acabé completamente hundido en mi butaca, paralizado, sin apenas poder
articular palabra. Los que me conocéis habiendo compartido grada conmigo, sabéis
que para nada soy así, sino más bien al contrario: el animar sin parar me sirve
para quitarme la tensión, y me gusta y disfruto haciéndolo. Pero ayer no fue el
día, no. Acabé tan sumamente diminuto como fue el Atleti durante el encuentro. Una simple estrella chica dentro de todo el firmamento.
De hecho, esta vez no me merece
la pena ni desglosar entre la primera y la segunda parte siquiera. El rodillo
alemán fue continuo y constante. Del minuto uno hasta el 93. Parecía que jugaban con 3 jugadores más. Si
defendían (lo poquito que les logramos siquiera molestar) había siempre 3
alemanes encima. Si atacaban, se encontraban con 3 desmarcados y apoyándose
entre ellos constantemente. Si intentábamos sacar el balón desde atrás, no menos de otros tantos pibes nos incordiaban sin parar. Nos superaron en todo: físicamente a años luz,
tácticamente igual, mentalmente formidables. El Atleti lo único que hizo fue
acularse en su área (como habitúa frente a este tipo de rivales, por otro
lado) y lanzar brevazos hacia adelante sin excesivo sentido, para ver si Sorloth pilla alguna, alguien acompaña, y
que corra el champlán. Pésimo bagaje ofensivo, y esperpéntico planteamiento
técnico donde los haya. Demasiado simple. Lo sabemos y lo deberíamos hacer algo mejor, al menos.
Del equipo solo estuvieron a la
altura un brutal Grimaldo (y ojito, que le tocó bailar con Olisé, para que
luego digan que no defiende), y el chico para todo de siempre, Llorente. Era
una simple cuestión de tiempo que alguien la cagara, o que ellos encontrasen la
portería al final. Le tocó al del siempre, Le Normand, que no tiene categoría
alguna para disputar este tipo de partidos, pero la culpa no es de él, ojo. La
culpa es de quién lo pone. O, por lo menos, tan culpable como él, es. Al igual que me gustaría saber qué fue de este
chaval negrito que vino de la Juve, ¿Cómo se llamaba? Jonathan David, creo
recordar. Su delito ha sido debutar, dejando buenas sensaciones, y goleando casi en cada encuentro,
que para eso se le fichó. El premio conseguido ya lo saben todos ustedes. De Arnau, sin embargo, ya no voy a dar la brasa con
él, porque tengo un compañero de trabajo que ya me explicó que es normal que no
juegue una puta mierda, por mucho que el chaval no haya desentonado para nada
en sus anteriores encuentros, porque siempre estará por delante Lookman, lo
haga bien, mal o regular, y punto. Son cosas del más alla, probablemente, y por eso mi corto entender se desentiende de las mismas.
Pero que esto no es una crítica a nadie, conste. No estoy pasando ninguna factura, salvo, probablemente, a mi mismo, y a mi ingenuidad eterna que tengo siempre con todo lo que rodea a nuestro Atleti.
Tengo muy claro que hubiese sacado el Cholo a quién hubiese puesto, nos
hubiesen pasado por encima igual. Hoy por hoy, no estamos en su división, y ni
siquiera tengo tampoco evidencias de que podamos situarnos este año en ese
segundo escalafón europeo, visto el nivel en Champions al que estoy viendo este año a los nuestros. Me ha venido muy bien esta derrota para saber por dónde ando
en realidad, y con quién puedo no puedo hablar, deportivamente hablando, en
Europa, reitero, al menos, hoy por hoy. Ayer del Bayern me encantó hasta su
afición, de sobra la mejor que ha pasado en el Metropolitano, al menos, en lo
que yo haya estado presente en el campo. Ni que decir tiene que su equipo también lo fue. Así que, a seguir aprendiendo, a
seguir mejorando, a aplicarnos tocan, y a ver qué tal al final.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 13 GRADOS).
Como bien saben, el Termómetro es
independiente, y se refiere solo y exclusivamente a nuestro devenir en el
presente Campeonato Liguero, con todo lo cual, y tras la excelente imagen
ofrecida en Valencia frente a ese Levante siempre incómodo y molesto donde los
haya, el Termómetro tiene a bien una nueva subida de 2 gradacos, con lo que nos
quedamos en los espléndidos 13 grados que iluminan hoy nuestras vidas. Que hay que poner también algo optimista alegre en estas fechas futuramente tan entrañables.
Y el domingo, el Barsa. Yo
solamente os digo una cosa: como el Atleti salga en modo acomplejado, qué
pequeño soy y qué bueno es el rival, palmatori obligatium. Si, por el
contrario, salimos con personalidad, aprovechamos bien nuestro factor campo (ayer
apenas sirvió una puta mierda) e intentamos dar un puñetazo de rabia sobre el
Metropolitano … Pues es probable que también perdamos igual, cierto es, pero,
al menos, mi Atleti siempre será mi Atleti. “Pongan
huevos, alcen las banderas y canten de nuevo” …










