14 de noviembre de 2022

Copa del Rey. Almazán 0 - Atleti 2. Viaje a Soria.

Viajar. ¿A quién no le gusta viajar? Los hay de todo y para todos los gustos. Unos eligen destinos glamurosos, otros les mola la sencillez de un buen pueblo tranquilo, a algunos les va la playita, a otros la montaña. Los hay que les gusta el turismo de riesgo y aventuras, para ir a ver a amigos, familiares, conocidos, lugares exóticos, paradisiacos, y luego estamos al grupo que pertenezco yo: básicamente, no tenemos un puto duro y solo robamos y matamos por necesidad.

 

No quiero quitar ni un solo ápice ni de mérito ni considerarme más ni menos que nadie, pero, al menos en mi caso, con este último viaje realizado a Soria me ha servido para reafirmar mi teoría de que no por más lejos que te vayas o porque consideres dicho desplazamiento con más o menos valor deportivo, implica necesariamente que te lo vayas a pasar mejor. Ni muchísimo menos, vamos. Porque en este viaje me ha servido para recordar (aparte de que llevaba bastante sin hacerlo, cierto es) otra serie de valores que empezaban a estar en extinción en mi memoria: sentimiento, pasión, descubrir a una afición que estaba empezando a dar por perdida, con la consecuencia de creerme que el que sobraba comenzaba a ser yo, pero me da a mi que no. Que aún hay gente que respira a imagen y semejanza de cómo yo aprendí a amar a este Club. Porque este viaje ha servido para eso, para darme una sobredosis de autenticidad. Y, en los tiempos que hoy corren, Hermanos, esto sabe a gloria bendita.

 

A las 11 salía el bus de El Despacho Clandestino (muchísimas gracias a mi Peña Rock and Roll, y muy especialmente de  todo corazón a Don Cris y al Señor Patrón). Llegamos un poco tarde, por las cosas siempre apasionantes del Sr. Marqués, a saber: “Marqués le estamos esperando”, “Marqués, cinco minutos más”, “Marqués, tic, tac, tic, tac”, “Marqués, nos vamos” … A lo que sigue la contestación de nuestro inefable Hermano en el guasap “¡Pero si llevo desde y cuarto aquí”, para luego continuar con que si estoy en la Puerta del Sur, del Norte o de Groenlandia. Añádanle que el Sr. Marqués no encuentra la llave del garaje, el Sr. Marqués no lleva dinero, para toda esta historia acabar encontrándote al menda corriendo por la Calle Muñoz Grandes arriba indicándome: “Mira, Tomi, que vengo corriendo y todo desde Móstoles”. Este menda, si no existiese, habría que inventarle. País.

 

El viaje prometía un montón, porque, aparte de ser la primera ocasión en la que lo hacía con mis Hermanos de Atleti de ahora, me servía también para encontrarme con muchas viejas glorias con las que hacía un siglo que no lo hacía (no me voy a liar a citar nombres, porque se me olvidará alguno, y luego eso me fastidia un montón, ellos saben quiénes son). Pero la primera sorpresa fue precisamente nada más llegar al Despacho. Ni un solo tipo esparramando por ahí, ni tomándose una triste birra, ni alborotando un poquito más de la cuenta. Todo Cristo sentadito en el bus, como si fuese una excursión de los Salesianos. El único que siguió el auténtico manual de Purasangre colchonero fue nuestro inefable Don Rubio, que allí andaba esperando, terciaco en mano, degustando su birreja como si no hubiese un ayer. Honor y gloria para él. Ahí me temí lo peor. ¿Dios mío, se pondrán a cantar ahora eso de “vamos de excursión, con la mochila y el bocata de jamón”. O quizás, “Un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña”. No creo que osasen el altamente atrevido “El Señor conductor se marea, se marea, se marea”. País, parte II.

 

El trayecto en sí fue de lo más ameno y divertido. Me tocó en el asiento de al lado un Señor muy alto, fornido y alargado (frío no pasé ninguno, para qué os voy a engañar) y que iba conjuntado conmigo, pero al revés. Él llevaba la camiseta del Atleti de la época del mítico partido de Glasgow en tono rojo, y yo en tono en azul (vamos, que parecíamos Zipi y Zape, ole nuestra hombría). Y como todo este tipo de viajes, pasó más o menos lo esperado:

 

  • Capo: “Tengo hambre” 11,30 h.
  • Chaval del fondo del bus: “Por favor, para que me estoy orinando”. 11:40 h.
  • Capo: “Joder, qué hambre tengo”. 11,45 h.
  • Sr. Patriota: “Hace calor, baje la calefacción” 12:00”.
  • Marqués, en Modo TomTom: “Mira, esto es Alcalá de Henares”. 12:15 h.
  • Capo: “Chicos, ¿No  tenéis vosotros hambre?”. 12: 20 h.
  • Marqués Tom-Tom: “Alovera” 12:30 h.
  • Otro: “¿Cuándo paramos?”. 12:35 h.
  • Capo: “Estoy desmayado. Necesito comer”. 12:45 h.
  • Marqués Tom-Tom: “Sigüenza (o Brihuega, o vaya usted a saber). ¡Qué bonito castillo tiene!” (ni rastro del puto castillo, para variar).
  • Yo y mi compañero de bus: “Tengo sed, ¿Paramos ya?”.

 

Hasta que al fin llegó la primera, única y ansiada parada. Ni que decir tiene, nuestro Capo se metió un pincho de tortilla entre pecho y espalda que era más grande que un adoquín. Yo intenté probar un trozo de otro que tenían los hijos del Sr. Marqués (unos chavales sencillamente ejemplares y maravillosos, aparte de estar educados de forma y manera impoluta, segundo honor y gloria para ellos, y para los creadores de tal grandiosa obra), el cual, con mi destreza habitual, terminé echándome encima de mi camiseta acabando en el puto suelo, ante el descojone de los dos imberbes colchoneros en cuestión, el Sr. Marqués que se hace cargo del ticket de la cuenta, el Señor Patriota que se pira al baño y le mangan el terciaco (no había otro para levantárselo también el camarero al recoger, no, qué ojito tienen), el Señor Patriota que empieza con su discurso discrecional de que le han robado el tercio en cuestión, se conforma con un botellín por la cara, y subida al bus con más viveza de lo habitual, al comprobar que el ínclito Marqués nos confiesa que él no sabe pagar a través de ticket. Por cierto, “discrecional”, ¿De qué se me ha venido a mi a la cabeza ahora? Imagino que no tendrá nada que ver las veces que nos dijo el dichoso Señor Marqués que este autobús era “discrecional”, en medio de su simpática carcajada (asunto al cual creo que aún sigo dándole vueltas al tema en dónde carajo se encuentra la dichosa gracia, ya caeré algún día, no desesperaré, va).

 

El Sr. Patriota que se nos emociona, que empieza a gritar “Diodón” a cada cinco minutos de nuestra llegada a Soria, mi cachorrín que a los diez minutos volvía a indicarnos que tenía hambre de nuevo, y aquí paz, y después gloria, bienvenidos a Soria.

 

Obviamente, según va transcurriendo el discurrir de está crónica, me cuesta un poco más acordarme de más detalles para comentaros, pero bueno, el ambiente fue fantástico de verdad, la camaradería, las cervezas, los torreznos y los cánticos Atléticos se adueñaron de la dicha plaza. La cosa comenzó con un apasionado  brindis con mi compañero de viaje ¿Conclusión? Yo acabé algo salpicado de vino, él con buena parte del que quedaba, y el resto, en la chupa de mi hambriento cachorrín, que pasaba por allí (suele pasar). Si es que …

 

Posteriormente, unas simpáticas lugareñas que parecían tener unas poquitas de ganas de guerra (y joder cómo aguantaron y soplaron las pibas, honor y gloria para ellas, que eran bien simpáticas!), claro que, para ganas de guerra con todo bicho viviente con faldas que apareciese en su radar … Si. ¿Adivinan quién? El genuino a la par que excepcional Señor Marqués de nuevo, el cual creó un efecto insecticida sin parangón en el mundo actual: grupo de mujeres al que se acercaba, grupo de hembras al que espantaba. Para todo lo demás, pilló una bolsa que había suelta por ahí de algún pobre desgraciado que se dejó los vasos, el vino y la coca-cola para hacerse el calimocho de rigor, tuvo, eso sí, la delicadeza de engañar a un espléndido jovenzuelo seguidor del Atleti que viajó con nuestra peña (iba solo pero el menda iba tan campante, me recordó a mis tiempos mozos) a que fuese al bar a por hielos, y el chaval se los consiguió. Y, ni corto ni perezoso, ahí se puso el Sr. Marqués en modo “Barman con clase”, sirvió e invito a toda moza viviente de tan infame brebaje. Como, sorprendentemente, vimos que a pesar de semejante espectáculo tan indescriptible, podía llegar a tener éxito con el señor Marqués ligándose al final a alguna jovenzuela y todo, se utilizó emplear a los hijos del Señor Patriota como eficaz, a la par que mortal, arma arrojadiza cuan cuchillo clavado en el cuello se tratase, interrumpiendo la afable conversación del ínclito Bar-man y otras cosas que meter, en plena laboro, con un “papá, papá, mamá te está llamando”. Resultado cien por cien garantizado: las tías huyeron despavoridas.

 

Después, y ya más cociditos en cuestión, al Señor Patriota le dio por querer colgar la bandera que portaba en uno de los Toldos que había en la plaza. En muchos momentos, pensé que el efecto dominó se podía cumplir por instantes: no solo  tiraría en el que estaba intentando sujetarla. Efectivamente, corrían riesgo, a su vez, todo el resto de todos que adornaban la plaza por completo. Como caiga uno, caen todos. Menos mal que ahí quedó la cosa.

 

 

 

Y luego ya vino el corteo, espectacular como si de un mismísimo derbi en la pocilga se tratase. Emocionante, muy emocionante volver a revivir toda aquella época de cascos, de chalecos, de bengalas, de botes de humo y de marchas brutales desde la Plaza de Castilla. Yo creo que daría un brazo por revivir todo aquello, pero mira, no. Que lo del sábado estuvo cojonudo, pero cojonudo de verdad. Me quedo con mi brazo, que si con dos ya tiro cosas, imagínenme solo con uno.

 

Cuando ya parecía que íbamos a entrar al campo, nuevo problema surge: hay un tapón de la hostia de peña por la puerta que teníamos que acceder, el partido comenzaba y eso no se movía ni aunque Putin hubiese arrojado un puto misil de esos que tiene. Una puta vergüenza, la verdad.

 

Así es que, entre los alaridos algo descontrolados, a la par que sumamente justificados del cabreo descomunal de nuestro Señor Patriota favorito, decidimos emprender camino hacia otra puerta adyacente. Sinceramente, la poli no andaba muy por la labor de dejarnos entrar,  pero pillé a sus críos de la mano, y convencí con un enternecedor discurso tanto al madero como al de la puerta indicándoles algo así como: “Mirad los pobre chavales como están, que vienen desde Madrid, con toda la ilusión del mundo, es su primer desplazamiento” … El chantaje emocional nunca suele fallar  tampoco. Las miradas amenazantes del Patriota, menos.

 

Del partido en sí, deportivamente hablando, nada que reprochar a nadie. Encuentro muy bien disputado por nuestro Atleti, con la seriedad y la ilusión que les transmitimos desde la grada a la muchachada, el Almazán que fue un rival mucho más que digno, el Cholo que vuelve a ser nuestro Don Diego Pablo Simeone, y las iras, al fin, a dónde más les duele a los delincuentes del palco. Un guión perfecto, eliminatoria solventada, Soria conquistada.

 

Viaje de vuelta tan coñazo y sumamente tan cansado como cualquier otro que hayamos hecho, y domingo de relax como jamás nunca hubiese imaginado. Me vi el partido otra vez entero (o lo vi por primera vez en realidad), dormí a pierna suelta, y cuando me levantaba para algo, iba como levitando por el pasillo de mi casa, y todo fue porque un maravilloso estado de pertenencia había vuelto a apoderarse de mí: el hecho de ser, seguir y emborracharme de la felicidad más plena y absoluta que tengo en esta vida, y que no es otra que esta: ser del Atlético de Madrid.

 

 

 

10 de noviembre de 2022

Mallorca 1 - Atleti 0. La Decepción del Encuentro.

¡Qué gran apertura que hemos realizado, y qué bien nos lo hemos pasado! Desde la última vez que les escribí, todo han sido parabienes y actos lúdico-festivos para los colchoneros. Excepcional forma de quedarnos completamente fuera de Europa y ojito, que el grupo era altamente complicado como para poder conseguir este objetivo final. Pero se consiguió.

 

Tampoco parece que nos interese ya disputar en exceso el título de liga, visto el panorama que tenemos encima. ¡Qué bien lo pasamos bailando chirigotas en Cádiz! ¡Qué poderío demostramos empatando ante el Puta Espanyol, cuando estos jugaron ayer con 10 durante casi todo el encuentro, y en nuestra casa! ¡Qué emoción le dimos al partido dejándonos, inclusive, adelantar en el marcador y todo a pesar de la inferioridad de los visitantes!

 

¡Qué felicidad me produce comprobar como en este Club cada uno hace lo que le sale de la vaina y  todo es perfecto y maravilloso! ¿Qué uno se quiere pirar de fies con su fulana en Miami? Ahí tienes tu titularidad incontestable. ¿Qué otro se quiere marchar a preparar físicamente a Uruguay mientras tu equipo se arrastra lastimosamente por el campo? Da igual. Váyase tranquilo, Señor Ortega. Dios proveerá. ¿Qué andamos en una crisis de identidad, de juego, de ideas y de planteamientos? Nos importa un bledo. Nuestro Mister está eufórico porque el Mundial se juegue en plena temporada, porque así dice que es mucho mejor que si lo hacen al final de la misma, ya que los jugadores estarán en mejores condiciones de ofrecer un grandioso espectáculo en Qatar (tócate los pies, Mariano, qué preocupado que anda el hombre por la situación en la que estamos, es que no doy crédito).

 

Y qué exhibición de fútbol ayer en Mallorca. Qué profundidad en nuestras jugadas de ataque. Qué variedad de juego ofensivo (ahora suelto un melonazo desde la derecha, ahora desde la izquierda, ahora desde el centro, para qué vamos a combinar o intentar hilvanar alguna jugada medio decente entrando por banda, haciendo paredes, triangulando el balón, demostrando movilidad, carácter, disciplina en la presión, velocidad, entrega … Todo mierdas en desuso).

 

 

 

La institución lo tiene claro: queda cuarto, y serás feliz. Todo lo demás importa un carajo. Nos da igual cuándo caigas eliminado de tal o cual competición, nos la pela que andes o no disputando la liga, por supuesto, cuando tengas cualquier asunto personal que resolver, tienes siempre las puertas abiertas en este gran club para pirarte (poniendo tu el precio que desees para tu marcha, no te preocupes por lo de la cláusula, eso se lo ponemos para que los borreguitos de la grada estén displaces y contentos, pero luego hacemos lo que nos viene en gana … Pobres imberbes, que no tienen ni puta idea de que el juguete es mío, y hago con él lo que quiera).

 

En qué gran momento está Oblak, y qué paradón ayer en el tanto mallorquinista. Qué pedazo de pelotero tan descomunal es el tal Nahuel Molina. Hizo unos 28 minutos tan primorosos que el Cholo le tuvo que sustituir ante tal exhibición de poderío y saber hacer. Y cómo leyó el partido el propio Simeone, realizando este cambio tan humillante así, sin pan ni ná. Señalando ya al primer culpable. Qué claro tenía su planteamiento inicial.

 

Y qué acciones defensivas que vimos. ¡Tres de los nuestros despejando un balón a la vez, dejando finalmente el balón al contrario y con todo el Mallorca desmarcado, anotar el tanto de la victoria prácticamente a placer.

 

¡Cómo nos volvió loco un tal Murigi! No me cabe ninguna duda: Haland tiene un serio competidor para el próximo  balón de oro. Qué partido del Emperador Savic, deambulando por el campo sin demasiado rumbo ni sentido. Y qué emoción nos da siempre Felipe, qué mérito tiene jugar siempre con la Camisa de fuerza puesta. Hasta el Muro Reinildo parece ahora más bien Sor Citroen, repartiendo estampitas de la virgen a diestro y siniestro.

 

¡Qué portento el Witsel! ¡Qué remate tan complejo hizo dándole una patada al aire en posible disparo a puerta bastante claro y diáfano! Es complicado arrastrarse de tal forma como si fuese una oruga reumática, pero él ayer nos deleitó. Y qué portento el baby pucheros del lechugo Llorente. Qué gestitos tan amistosos, cómo se enfurruña mi nene, en vez de echarle lo que hay que echarle para intentar volver a ser aunque fuese la sombra de lo que, erróneamente, intuíamos.

 

¡Y cómo les cuento lo de la Carrasca! Ya no intenta ni un solo regate, ha perdido toda la verticalidad que tanto me encandilaba. Ahora conduce el balón como el oso Yogui puede ir conduciendo un autobús completamente borracho.

 

¡Qué  golazos que mete Don Álvaro! Lo del fuera de juego es por un pelín, joer … Ya podían hacerle alguna vez la vista gorda, ¿No? Y qué libertad de movimientos tiene Diosito. Es tal la ingobernabilidad, desmadre y desenfreno que tiene este equipo, que hace en cada momento lo que le viene en gana, sin demasiada disciplina ni rumbo fijo.

 

Y podríamos seguir con el partidazo también de Angelito, o con las muecas y gestitos del niñato portugués antaño, o con los bailecitos de Cunha con el escombro humano ese del Binicius justo antes de salir a jugar a un derbi en el que te jugabas la vida. Qué portento Giménez, va a conseguir ya (si no lo ha hecho) haber estado más encuentros lesionados de los que ha jugado. Mira, como su gran amigo Lemar. Cómo mola.

 

Y si después de todo este desaguisado sin sentido te da por protestar, de forma pacífica y civilizada, y sin meterte ni provocar a nadie, eres tu el culpable, Frente Atlético culpable, que la gran masa  social siempre dicta sentencia de manera justa, ponderada y proporcionada.

 

Espero que el cacharro este rojiblanco tenga un botón de reset disponible, y que cuando vuelvan sus señorías del mundial se dignen todos a empezar de cero y ponerse las pilas de verdad. Uno acaba muy harto de ver a tu equipo por el que tanto sufres, tanto  quieres, tanto apoyas y tanto sigues, estar rodeado de todo este estercolero de desbarajustes y desmadres por doquier.

 

Y no. No es una cuestión de ganar títulos. Es un simple acto de hombría, de gallardía, de saber estar, de respetar unos colores, una tradición y unos valores. Y si hay que empezar a refrescarles la memoria a algunos cuantos gañanes de estos, pues tendremos que ponernos al lío. Pero les pido una cosa, solo una. Por favor, que no salgan como siempre de rositas los delincuentes del palco. Quiero que, esta vez, se empiece la casa por el tejado. Porque el desgobierno en el que estamos sometidos actualmente es sencillamente insoportable.

 

No voy a poner hoy el crack del partido, porque suena a coña marinera el tema (salvo por los desplazados, claro está, siempre honor y gloria para ellos). Tampoco voy a poner la decepción del encuentro. En realidad, toda esta crónica ha sido una descripción exacta de lo que está siendo “La decepción del encuentro”.

 

Y el árbitro se come un penalti de libro a Morata, sí, pero como, por un lado, al llorica cervatillo se le posa una mosca y siempre cae al suelo, y, como por otro, luego hay que meterlo (que esa es otra), y a ver quién es el guapo que lo hace, pues que tampoco merece la pena que pataleemos en exceso por todo esto.

 

Eso sí, el Termómetro está. Vaya que si está.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 6 GRADOS).

 

Partíamos de -1, sumamos -3 por nuestro carnaval chirigotero de Cádiz, añadimos -2 por nuestro poderío imperial frente al filial, y lo de Mallorca ya hasta lo doy por válido y todo. Ni lo bajo más. Total, ya qué más da. Que tampoco disfruto yo con tanta humillación.

 

Aún así, tengo esperanza. Tengo la enorme fe de que el próximo sábado voy a volver a sentir y a viajar con mi auténtica gente de verdad. Y estoy plenamente convencido de que este desplazamiento va a ser la primera piedra, auténticamente de oro puro, para algo muy grande que vamos a construir entre todos, en este Torneo de Copa, al cual tanto amamos y tanto respetamos. Así que, desde aquí, puedo prometerles y les prometo, que vamos a ser los próximos Campeones de Copa. No me pregunten ni cómo ni por qué, pero lo sé. Si jugamos una final de dicho torneo cuando bajamos a segunda, este año,  que espero no hacerlo (aunque sean altamente peligrosas mezclar las palabras “Atleti” e “imposible” en una misma frase), convencido estoy de que nuestra onceava copa caerá a nuestras vitrinas. Y, mientras tanto, birras y torreznos a tutiplén. “Lucho contigo, días, meses, años, sin que me importe”

 

24 de octubre de 2022

Betis 1 - Atleti 2. Del tedio a la pasión.

Nueva visita a Heliópolis, con el  resultado que solemos acostumbrar en la visita a ese imponente estadio, nuestra victoria. Lo que está claro es que al beticismo la conquista de nuestra ansiada Copa del Rey el año pasado le ha venido como anillo al dedo (para que luego digan que es un torneo menor ...¡ja!). Han dejado de tener que agachar la cabeza abajo cuando se cruzaban con el vecino por la calle, y ahora pueden pasear altanos y orgullosos de lo que su equipo anda consiguiendo y representando. Y en medio de este ambiente espectacular y con un buen número de seguidores colchoneros en la grada (de padres a Hijos, y nunca mejor dicho, Don Pablo dedicated), dio comenzó un encuentro en el que se prometía un excelso partidazo para los Segurolas de turno, y que tuvo un primer tiempo soporífero donde los haya (ojito, por parte de los dos equipos, que siempre los palos nos los llevamos los mismos, el señor Pontífice Máximo de Pellegrini vaya usted a saber qué partido estuvo viendo).

 

Fue tan tedioso el tema que me recordó a mi época de cuando hice la mili, en la que nos ponían las clases teóricas a las cuatro de la tarde, tras levantarte previamente a las siete de la mañana, habiendo realizado durante la jornada tu buena ración de instrucción regada con otra buena dosis de preparación física (barrigazo va, panzazo viene, en el mayor de los casos) . Entre el cansancio, la hora en cuestión, y el apasionamiento de los contenidos que nos impartían, costaba sangre, sudor y lágrimas mantenerse despierto. De hecho, mi táctica para intentar no dar cabezazos de aquí para allá, era mantener mis dos manos pellizcando constantemente los dedos,  porque como te viese el sargento chusquero de turno haciendo el más mínimo esbozo ya no de cabezada, sino de bostezo siquiera, la receta del arresto estaba garantizada. Y si uno ya tenía sueño de por sí, como la noche anterior hubiese tenido un apasionante plantón (que consistía en una de las mayores aventuras jamás soñadas en forma de vigilancia al aire libre en ese gélido invierno de Colmenar Viejo de 4 coches andrajosos que había en un puto hangar, a dos horitas y buen pico la ración de plantoncito que nos salía, oiga, me las quitan de las manos) el tema de mantenerse despierto se convertía en todo un ejercicio de supervivencia.

 

Y menos mal que soy de los pocos españoles de bien que quedan que hizo el glorioso servicio militar, porque si no a ver qué cojones les contaba yo para rellenar este infame primer tiempo (para que luego digan que no sirve de nada, mucha mili os daba yo a todos).

 

Con este interesante relato doy por finalizada la primera parte. La segunda parte fue otra cosa (afortunadamente, vive Dios). El Atleti salió bastante más decidido a por la victoria, pero los béticos fueron los que se adelantaron en el marcador, gracias un tanto de Luiz Henrique (el auténtico hijo de Amunike, comprobando su color de piel) en el que partió el Caifás Borja Iglesias en claro fuera de juego, y que contó con la infame colaboración de un control de Reinildo, más digno de Forrest Gump con sus piernas llenas de hierros ortopédicos que del pedazo de defensor que es. Esto sirvió para histerizar hasta límites insospechado a la afición local, que empezó a ver escándalos a diestro y siniestro en cualquier actuación defensiva nuestra (muy típico comportamiento por esas tierras de la España profunda, la verdad).

 

El Atleti contestó con una clarísima ocasión de Angelito Correa, cuyo zapatazo desde dentro del área desvió Víctor Ruiz tirándose de forma brillante para taponar el remate a bocajarro de nuestro Angelete. Y en ese córner llegó el gol Olímpio de Diosito Grizzi. Lo lanzó cerrado, lo tiró con toda la intención, Saúl intentó peinar sin éxito, y, a su vez, pilló a toda la defensa y el portero local jugando su partidita de dominó de las cinco de la tarde, así que, afortunado o no, el chicharro entró, y es lo único que cuenta.

 

A partir de ese instante el Atleti tuvo sus buenos minutos para sentenciar el encuentro. Kondogbia me sigue recordando a mi en esas discotecas de mis años mozos intentando ligotear con la rubia, con la morena o con la pelirroja de turno, para acabar siempre en la barra del bar realizando el tan cacareado levantamiento de vidrio en barra fija. Él es igual, algún día alguno de sus disparos logrará que vaya, al menos, entre los 3 palos. Que no le pido más, oigan. Les juro que no.

 

Y llegó el segundo tanto, en una jugada diabólicamente maravillosa trenzada entre Correa, Cunha, que sustituyó al puching-ball  favorito de cualquier defensa contraria que se precie denominado Morata, y el propio Diosito Grizzi, cuyo sutil remate se coló entre las piernas de Rui Silva (que tuvo un día sencillamente para olvidar). Me da que a mi este año Diosito va a ser nuestro Pastor, nada nos falta (y yo con estos pelos, madre).

 

Pero faltando un cuarto de hora, Don Diego Pablo sigue erre que erre con su tabla de Excel en mano, repartiendo minutos sin demasiado control ni sentido en relación con lo que anda ocurriendo en el terreno de juego, quita del escenario a Diosito y a Correa, y entra en su lugar Carrasca y el señorito Joao Félix, y el resultado es el que es, inoperancia del uno, paseíto infame por la tarde sevillana del otro, y el Betis, como cualquier otro rival más que se precie, nos embotella hasta el límite de lo posible e imposible.

 

Salió al terreno de juego ese genio díscolo de la lámpara denominado Fekir, para colmo de males, y cambió al equipo local la cara por completo. Fue una pesadilla constante, en el borde del área, hace con el balón lo que le da la gana, por muy rodeado de contrarios que se encuentre (¿Y a quién me recordará, Dios mío, Ayyy, Turán,  Turán), y este último cuarto de hora final, no tuvimos forma humana de poder frenarle. En el 81, Juan Cruz la tuvo bien clara. Un minuto después, KingKongdogbia se enreda en su mundo con el balón, y se produce una falta de Giménez sobre Fekir al borde del área. Y como resulta que sí que hay equipos que sí que tienen especialistas para aprovechar esas jugadas que suelen ser de oro a balón parado, pues el propio Fekir clavó un zapatazo imponente en la portería extrañamente defendida por Oblak, que se come un poquito el balón porque no tuvo claro dónde situarse en ningún instante para defenderlo (probablemente bien colocado tampoco la hubiese atajado, las cosas como son).

 

EL Betis enfureció, y en el 89, no empató, pues porque no empató. Fantástico centro en banda de Ruibal y Alex Moreno, más solo que un vikingo sin comer pipas en la grada del Cuerna, cabeceó al larguero. ¿Dónde andaban De Paul, Nahuel Molina and company? Vayan ustedes a saber.

 

En el 91, y ya con el Betis completamente volcado sobre nuestra portería, tuvimos de nuevo nuestra gran ocasión de volver a sentenciar el encuentro (porque el Atleti es de los pocos equipos que necesitan sentenciar los partidos varias veces, no suele valer con una sola) pero la asistencia de De Paul sobre nuestro díscolo portugués, rematando éste a placer frente a la salida de Rui Silva, fue desbaratada por este último en su única acción ayer en la que demostró ser un auténtico portero de élite de verdad. Y colorín colorado, nueva victoria fuera de casa que nos hemos llevado. Quién nos iba a decir que el partido iba a haber acabado de esta forma, tras el sopor inicial. Del tedio, a la pasión.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

No es nuestro jugador favorito, pero es lo mejor que tenemos hoy en día (y con mucha diferencia). No metió dos goles imperiales que digamos, pero el uno no deja de ser Olímpico, y el otro, vino tras un ataque de seda pura por parte rojiblanca. Seguramente sea el que más corre de todos siempre junto a Koke. Ahora mismo, es de los que más personalidad tiene en el campo (aunque fuera haya dejado mucho que desear la susodicha en épocas pasadas) y se echa al equipo encima y lo maneja con sabiduría y saber hacer. Es nuestro clavo ardiendo. Ayyy, Diosito, Diosito de mis entretelas …

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Cuando al Cholo saca su Excel y le da por repartir minutos por decreto ley. Una vez más, los cambios nos sentaron espantosamente mal. El de Cunha por Don Álvaro, vale, porque el Puching-Ball andaba en su mundo enfurruñado por la cantidad de estopa que recibe. Pero las entradas del díscolo portugués y nuestra Carrasca produjeron el intratable ardor de estómago habitual después de un buen fin de semana de farra. Y la salida del campo de nuestro siempre sobrio y eficaz Saúl por el fiestukis del De Paul, tres cuartas. Pero nada, como hay que hacer los dichosos 5 cambios sí o también … En fin.

 

ÁRBITRO:

Gil Manzano. Le  temía más que a un nublao, pero el hombre esta vez se debió de tomar a tiempo su pastillica y no hizo excesivas tropelías como habitúa. Bien por ese Doctor.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 1 GRADO).

Ganar a un Betis, que encima es nuestro rival fetiche junto con el Getafe, y al que para colmo le faltaban sus dos máximas figuras (elevado a su máxima expresión este término cuando hablamos especialmente del Señor Fekir), pues qué quieren que les diga … De Obligado cumplimiento tocan, así que, el Termómetro se queda como está. Así pueden desfogarse bien a gusto de este paliducho lunes lunero que hace contra mi persona. Tranquis. Tengo las espaldas anchas.

 

Y el miércoles, a dar el paso definitivo para nuestra brillante clasificación en la edición del presente año en la Europa League …”Diré bien alto, tuve la suerte, fui colchonero, hasta la muerte”

 

19 de octubre de 2022

Atleti 1 - Rayo 1. La misma historia de siempre.

Sinceramente, me empieza dar un poco de pereza escribiros siempre lo mismo. Voy a conseguir aburriros a los cuatro gatos que me seguís, pero es que ya no se me ocurren muchas más formas de darle la vuelta a la tortilla sin que parezca siempre al final lo mismo: una tortilla (preferiblemente sin cebolla, aunque si la lleva, jamás la haré ascos tampoco).

 

De primeras, muy buena parte del Atlético, que no pasó apuros apenas, dominó con más o menos insistencia, sí, pero sin pasar apenas complicaciones, a los 20 minutos se adelantó en el marcador, fruto de esa ambición, de ese querer presionar arriba, de ese tener las líneas adelantadas, de esas ganas de Diosito Grizzi, y del oportunismo del, os guste o no, único delantero que tiene gol de verdad, junto con Correa, de este equipo, que es Don Álvaro.

 

Después, vino la enésima lesión de Lemar (que tampoco es ya noticia alguna) y salió Carrasco, que se ha convertido esta temporada en el ser detestable que tanto me indicaba mi Hermano Don Rubio antaño: “la Carrasca”. Su partido de ayer, sencillamente incalificable.

 

Por cierto, hoy ando generoso: pago un mini de cerveza al que recuerde un disparo entre los tres palos al bueno de Kondogbia (que a mi me gusta un montón, ojo, pero lo de sus chuts a “portería”, que será en realidad a la de la puerta de su chabolo, imagino) es digno de estudio. Fenómeno paranormal donde los haya.

 

Segunda parte, y ya la historia de siempre. El equipo recula y recula sin cesar. Es imposible salir a la contra, porque no hay nadie en punta que pueda recoger algún balón para poder construirla, las pocas que tenemos, las desaprovechamos (especialmente empieza a ser preocupante lo de Cunha, que cada día que pasa tiene menos gol). Los cambios del Cholo son desastrosos (porque desastrosa fue la salida de Witsel del centro del campo), el rival se crece, sale un Camello que realizó una segunda parte estupenda, los nervios empiezan a florecer, los árbitros escudriñan todo lo que pueden y más por sumarse a la puta fiesta, y al final, una mano de Giménez que de toda la puta vida ha sido involuntaria, se transforma en un penalti en el minuto 90, y empate que te crio.

 

Me aburre ya todo este asunto. El Atleti recuerda que sabe atacar en ya los minutos de prolongación, le hacen un penalti clamoroso que no vamos a ver repetido en ningún lado ni, por supuesto, el VAR mandó revisar, no sea que, sobre Reinildo … Y ya está. Volvemos a la dejadez, a la  tontería esta del “unocerismo” mal enfocada, a la desesperación, a los cabreos, y a llegar casi a la 1 de la madrugada después de un interminable viaje de vuelta, que creo recordar que me resultó más corto el que hice con mi Hermano Portu en furgo desde Ferrol, años ha, que el que realicé ayer con el Sr. Marqués del Lucero (muchas gracias de todas formas, Hermano) and company. ¿Y qué queréis que os diga? Pues eso. La historia de siempre.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Diosito Grizzi, por supuesto. Más no se le puede pedir al pibe. Y ya de fobias y filias hablamos otro día.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

La señorita Carrasca, como siga en este plan, que se vuelva a China, a Sebastopol o a Leningrado, me la suda cantidad. Aire de aquí.

 

ÁRBITRO:

Iglesias Villanueva. En la línea asquerosa y miserable que nos está tocando padecer esta, me da que, interminable temporada. Todo correcto. Buen trabajo, si señor.

 

 

EL RINCÓN DE DÓN ÁLVARO

 

MAL NECESARIO

CHICHARRITOS A GO-GÓ

COMPETICIÓN QUE DIGNIFICAMOS

Cádiz

1

Trofero Carranza

Getafe

2

Teba's Party

Paleto-Real

0

Teba's Party

Bualensia

0

Teba's Party

Cabestros

1

Teba's Party

Canasteros

0

Unión Europea para Fastidiar al ATM

Portugueses

0

Teba's Party

Aparcacoches Desdentaos

1

Teba's Party

Trabajadores anónimos

1

Teba's Party

 

Total chicharritos: 6

 

 

 

 

 

 

Sigo diciendo que esta apuesta la gano. E imploro, suplico y necesito que le deje el Sr. Simeone le deje jugar un puto partido entero de una santa vez. Me parece muy bien que lo cambie cuando no consigue batir la portería y se le ve como a un patán descerebrado por el campo, pero quitar a un nueve cuando moja, es un pecado mortal. Esta gente vive de momentos, de sensaciones y de rachas, y sustituirle cuando tiene la vena encendida es perder tiempo, dinero y categoría, cojones ya.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (0 GRADOS).

 

Poco dura la alegría en casa del pobre, macho. Por supuesto, bajada de dos grados, y al que no le guste, se suba y pedalee, hombre. Que tenía que bajar 15, lo menos. ¡Ni una sola palabra quiero oír! ¡Ni una sola!

 

No quiero despedir esta full de cronicucha del orto con algo que sucedió ayer en el sector que ocupo en el campo del Metropolitano con un Hermano mío. Vamos a ver, otra cosa no, pero llevo casi 48 años yendo al fútbol al Calderón, al puto Páramo éste, y bastantes campos de España y algún que otro europeo por ahí, y ayer lo que me tocó vivir fue algo sin precedentes en mi ya longeva experiencia como bufandero descerebrado que bien soy y represento.

 

En mis inicios del Calderón, cuando iba con mi mamá de la mano, empecé a darme cuenta de los compañeros de grada que tuve en aquella época. Una gente adorable, super Atlética, maravillosa, que, en aquellos tiempos de cemento lleno de aluminosis, nos guardábamos los sitios los unos a los otros, bufandas extendidas sobre los asientos, y que cada uno vivíamos el rollo este del fútbol como Dios nos ha dado a entender, con nuestro carácter, nuestra forma de ser, nuestras manías, y nuestra particular idiosincrasia. Recuerdo, por ejemplo, al ínclito Mariano, “el de la rodilla” (le llamábamos así porque tenía una extraña postura a la hora de ver los encuentros, siempre sujetándose una rodilla con las dos manos y manteniéndola en vilo, la leche, la Toñi). Recuerdo que este hombre siempre iba con sus dos hijos (creo que venían o de un pueblo de Toledo o de uno de Cuenca, daba igual, no fallaban nunca), que llevaban unos banderones del Atleti con el escudo bordado y con los palos de aluminio (¿se imaginan ahora?) sencillamente esplendorosos, imperiales, relucientes, la envidia del Calderón. Bien. Este hombre era muy nervioso de por sí, y vivía a nuestro Atleti a su manera, con una especial inquina hacia mi adorable Landáburu, que le ponía enfermo, no lo podía evitar. “¡Qué malo eres, Landáburu!”. “¡No te tienes que morir nunca, te tenemos que matar!”. “¡Verte jugar al fútbol es perder tiempo, dinero y categoría!” Y así un partido, y otro, y otro. Daba igual. Nos reíamos mucho con él, y era un Atlético único y genuino. Un pura sangre Atlético.

 

También, por otro lado, había una pareja de viejetes entrañables, que mi madre y yo les conocíamos por el “gafas negras y su mujer”. Éstos, a los cuales queríamos y nos querían con locura, eran con los que más me explotaba de la risa. ¿Qué el Atleti perdía 0-5? Culpa del Sr. Plaza. ¿Qué el Atleti fallaba un penalti? Culpa del Sr. Plaza. ¿Qué ese día llovía, hacía un calor infernal o el partido era un coñazo sumun? Culpa del Sr. Plaza. ¿Qué nos robaban miserablemente encuentro sí, partido también? Culpa del Sr. Plaza (y aquí sí que tenían razón de verdad).

 

Teníamos más gente por ahí. El “Sin voz” (el Padrino surruraba allá en el fondo), el “Cotorruelo” (este vociferaba de tal forma que cada vez que alzaba la voz, parecía un huracán que había venido de más allá de Miami, volaban hasta las gorras que llevábamos puestas o las viseras de cartón), el “Mexicano” (con su inefable bigote a lo Pancho Villa), el “de la bota” (un hombre afable y encantador de verdad, siempre con su bota de vino fresquita ofreciéndola al personal, especialmente en los goles del Atleti). ¡Qué queréis que os diga! Bajo mi punto de vista, los años más maravillosos de mi vida (y mira que con el Frente he disfrutado lo imaginable e inimaginable). En el fondo, todos nos entendíamos, todos nos respetábamos, todos amábamos al Atleti, y cada uno lo demostraba a su gusto y disfrute según su particular forma de ser.

 

 

 

Luego ya he tenido muchos más compañer@s de grada. Recuerdo en otra época ya más avanzada, una señora que me ponía enfermo porque, cada vez que perdíamos el balón, decía insistentemente una y otra vez …”¡ACHUCHA! ¡ACHUCHA! ¡ACHUCHA!”, indicándole a nuestros jugadores (David, Rafita, ¿os acordáis?). No pasaba nada, salía con la cabeza como un bombo, pero era su forma de vivir el partido, y punto. Se la respeta como a la que más.

 

Yo mismo, pues no suelo parar de animar y vociferar todo lo que puedo, aún a mis 54 palos ya cumplidos, porque sigo sin encontrar otra forma más válida para poder aguantar la puta presión y nervios que tengo cada vez que sigo viendo a este condenado equipo. Pero ni Dios nunca me ha dicho nada tampoco, más bien al contrario, tengo el respeto de mucha gente de los diferentes vecinos de grada que siempre me han “soportado estoicamente”.

 

Sin embargo, hete aquí que ayer, a mi hermano Ralph, que vive el fútbol tal y como vive la vida, porque, sencillamente, él es así: apasionado, visceral, descontrolado, pero super enamorado del Atleti, hubo un tipo, del cual, por cierto, ya recuerdo alguna que otra movida anterior cuando el rollo de la pandemia, (porque yo no llevaba el bozal puesto -lo siento, yo animo, oiga, no tengo por qué llevarlo, le contesté un día ante su mirada despectiva-, o porque alguno que otro había fumando a su lado, producto de la puta tensión que siempre provoca este equipo de nuestras entretelas), le espetó a que se sentara y dejara de “vociferar” porque “le estaban explotando los tímpanos”. Virgen del amor hermoso, y en lo que estamos convirtiendo este estadio. Me da un asco y una repugnancia todo esto, que es para pensárselo volver a entrar a este puto estercolero, pero de verdad.

 

Agradezco de todo corazón la respetuosa reacción de mi Hermano. Primero, y principal, porque su carácter le impide ser así muy raramente. Segundo, por el respeto que tenía al hijo del interfecto en cuestión, que nos miraba entre acojonado e incrédulo cuando le decíamos a su querido padre que no llevaba ninguna razón, que si no le gusta vivir una grada, que se vaya a un palco, y que, en todo caso, cuál es el decibelio máximo permitido o por permitir. Y tercero, por el respeto que me demostró personalmente, porque sabía que estaba en “mi zona”, y no quería causarme ningún perjuicio añadido al asunto, y se fue del asiento que ocupaba.

 

Por supuesto, la segunda parte nos fuimos a tomar por culo de allí (a un Hermano jamás se le deja solo, David y yo lo teníamos claro). Nada más decirte que puede que esa fuese “mi zona” actual, Señor Patriota, pero jamás serán “Mi Familia”, como cuando en aquellos tiempos de fútbol a las 16,30 un domingo cualquiera, iba con mi mamá de la mano al primer anfiteatro, fondo norte, córner, del Calderón. O como en mis viajes con el FA. Y es que, mal que nos pese, se sigue demostrando día a día que, cualquier tiempo pasado, fue mejor. Deseando volver a compartir grada contigo, Don Ralph “Somos los Ultras del Atleti, nadie nos puede parar”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

16 de octubre de 2022

Athletic 0 - Atleti 1. Solo hay un Atleti, y es el de Madrid.

Cómo me gusta ver un campo ayer como se encontraba San Mamés. Un auténtico hervidero hostil hacia nuestro equipo, y de apoyo total e incondicional al suyo. Ayer fue la segunda mejor entrada en la historia de ese precioso campo, por encima de todo el resto de equipos de la geografía española que han tenido como visitantes (incluidos los dos celestiales). Eso, en el fondo, es símbolo de respeto. Saben a quién se enfrentan, la dificultad de la batalla, y deciden tener bien prietas las filas, porque el combate no será sencillo. No les resultó, de hecho, y bien que me alegro de ello. Continuará.

 

Porque me da que al Atleti le han pasado un par de acontecimientos últimamente que nos va a servir (o que nos puede servir, mejor dicho) para asentarnos y caminar con paso firme y seguro en nuestro futuro devenir liguero. De primeras, me resulta fundamental que jueguen juntos nuestra pareja de centrales, Savic y Giménez. El equipo es otro, está más tranquilo sobre el terreno de juego, transmiten sobriedad, saber estar y confianza. Y esto, en un equipo que este año anda tan en pinzas en tantas y tantas cosas, vale su peso en oro, Hermanos. Por desgracia, no sé cuando volverá a romperse la cadena, así que, mientras tanto, caminemos con la mayor seguridad posible y construyamos sobre ello.

 

Otro factor clave ha sido la estabilidad definitiva conseguida con el fichaje de Diosito Grizzi (y yo me pregunto, ¿esto mismo no se pudo hacer este verano con la directiva del Barsapalancas? ¡Qué manera de desperdiciar 2 meses de Competición, de verdad! ¡Qué dejadez!). Esto implica que nuestro “hombre de Club” se puede quitar ya ese ridículo a la par que bufonesco disfraz y volver a convertirse en nuestro Don Diego Pablo Simeone  de siempre. Ya no está obligado, como se comprobó ayer, a sacar el organillo, el taburete y la cabra, una y otra vez, para tener que sacar en el minuto 60 a Diosito sí o también junto con 2 compinches para tener que meterlos como fuese, descompense lo que descomponga y desestabilice lo que igual hasta estaba funcionando y todo. Ahora puede ser un hombre más pausado y hacer los cambios cuando realmente le apetezcan y moviendo las fichas que él considere pertinente. Nos dará estabilidad mental y emocional.

 

Y todo esto, por no hablar del más que asentamiento total de Grizzi sobre el terreno de juego. Ya no tiene en media hora que demostrar todo. Ahora tiene hasta los 36 años para seguir demostrando lo que hizo ayer: ser nuestro líder, nuestro mejor y más inteligente jugador en el campo, y campar a sus anchas con la tranquilidad del saberse ya tranquilo, asentado y con la confianza total necesaria por parte de todo el mundo (incluida la afición, que cada vez somos más lo que vamos pasando de nuevo por su aro, en mi caso, al menos, no tengo remedio, ya perdonarán).

 

Así que con estos antecedentes resultó el encuentro. Disputado, muy entretenido, pero en el al menos durante 80 minutos de juego, el mismo se disputó bajo la orden y el mandato de nuestro Atleti, que estuvo estupendamente plantado en el campo, maravillosamente concentrado en defensa, y lanzando alguna que otra prodigiosa contra que acabó en tanto de mi protegido Don Álvaro, pero que un malnacido sin fronteras se emperró durante toda la noche en convertirse en su mejor marcador, ya que ni tanto Iñigo Martínez como Yeray lograron sujetarle de ninguna de las maneras ayer, salvo la infame cantidad de faltas que recibió y que el señor colegiado se hizo el sueco a la hora de señalizarlas. Mucho asquito dio el personajito éste ayer, ¿Eh? Pero mucho. Este árbitro no era sevillano. Era Biruta directamente. Hijo de su madre … El tanto anulado fue en el minuto nueve de juego.

 

¿Y qué fue de los Williams? Pues se los afeitó tal y como quiso nuestro Emperador Reinildo, que hizo uno de los encuentros más emocionantes que uno pueda recordar a cualquier defensa. El pobre Nico tendrá pesadillas ya con él durante el resto de su vida. Me le estoy imaginando esta noche llegando a casa, y dándose la vuelta antes de abrir la puerta para ver si le andaba siguiendo. Fijo que también al entrar en casa, encendió raudo y veloz la luz por si le estaba esperando vigilante en algún lado. Miró debajo del sofá, de la cama, se asomó a la  ducha acojonado, abrió la puerta de la nevera temiendo encontrarse con su angelical cara de nuevo, e, inclusive, durmió toda la noche del mismo lado, no fuese que al darse la vuelta y cambiar de posición le apareciese él de nuevo. Lo más cojonudo, es que en la segunda parte le sustituyó y puso a su hermano mayor en su banda para ver si él sí que podría con nuestro Emperador Mandava. Al final terminó yendo también a pasar la jornada a casa del Nico, ya que tampoco se atrevió a entrar en su propia casa. ¡Qué brutalidad de defensor, por Dios Santo!

 

 

 

Allá por el 35 de juego, sin embargo, Morata sufrió un durísimo golpe con Unai Simón, compañero de Selección y que tuvo que llamar alarmado a las asistencias médicas porque había quedado semi inconsciente nuestro jugador. Sin embargo, San Mamés entero, una vez más, demostró su señorío, saber estar y que son unos ejemplares únicos en su especie, y en un ejercicio de nobleza sin parangón, decidieron dar una atronadora ovación a Don Álvaro cuando vieron su pronta recuperación. Cuánto nos queda por aprender a otras aficiones racistas, asesinas y homófobas que hay por el resto de este país.

 

Con el empate caprichoso decidido por el Señor Figueroa Vázquez se llegó al descanso.

 

Nada más empezar la segunda parte llegó nuestro ansiado  gol, en una brillante combinación en la que Don Álvaro se desmarca hacia la línea de fondo, cede majestuosamente atrás viendo el desmarque de Grizzi, y Diosito, en un remate sutil, lleno de pose, de tranquilidad, y toneladas y toneladas de clase infinita, bate con Maestría al bueno del Simón. Golazo más que justo y mucho más que merecido.

 

A los 53 minutos la cosa se nos empezó a torcer tras un choque entre Berenguer y Oblak en el que nuestro guardameta acabó lesionado en su hombro. Le tuvo que sustituir Grbic. Yo estaba acojonado perdido, desde luego, con este cambio, y empecé a visualizar goles del Athletic por todos lados y de todas las formas posibles, pero el chaval estuvo sencillamente perfecto en los minutos que disputó, erigiéndose en amo y señor de todo el área y transmitiendo poderío y tranquilidad a sus compañeros. Espectacular. ¡Bravo por él!

 

Salió también mi admirado Don Raúl todo lo que haces lo haces bien García, y como era de esperar, el Athletic se volcó y empezó a generar bastante peligro. Añadan los esperpénticos minutos disputados por dos de nuestros cambios, Correa vs. Saúl (que vaya tela, madre) y la cosa se complicó, y de qué manera, contando, encima, el equipo local, con la inestimable colaboración del Biruta del árbitro, que el hombre se lio a sacarnos tarjetas a diestro y siniestro (¡inclusive a Oblak cuando se iba del terreno de juego corriendo, cuando se lesionó!), viendo manos y señalando penaltis absolutamente incomprensibles, añadiendo más de diez minutos al terreno de juego … El propio Raúl García tuvo el empate en un disparo a quemarropa, que atajó disfrazándose del mejor Oblak el gran Reinildo, poniendo el broche de oro a su entusiasmante encuentro, en el cual quedó claramente demostrado lo que, por otro lado, todo el mundo sabe al dedillo: Solo hay un Atleti, y es el de Madrid.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues hoy hay hostias para entrar aquí, señores. Excelentes minutos de Grbic, asumiendo a la perfección el rol de lo que necesita el equipo de él, gran trabajo de Don Álvaro, luchando contra todo y contra todos como un poseso, omnipresente Diosito Grizzi, hizo de todo, y todo lo hizo como los ángeles, nuestro pilar fundamental, pero me quedo con Reinildo, porque su exhibición defensiva ayer (¡sin cometer apenas faltas!) es digna solo de elegidos. Reconozco que es un defensa muy extraño. Él nunca suele ir a aguantar acompañando a su rival en carrera. Él lo tiene claro. Él ve un balón, y lo ataja. No se complica la vida un solo instante. Directo, y al esférico. Me va a costar olvidar su partido de ayer. Claro, que, a los Williams, ni os cuento …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Parece ser que el niñato portugués se nos ha hecho pupa de tanto tirar los petos contra el suelo y con tanta rabia (especialmente escatológico fue verle cuando saltaron todos sus compañeros preocupados por la acción de Morata cuando quedo semi inconsciente en el suelo tras su choque con Unai Simón, y el nene, impasible, ni levanto siquiera una triste pestaña para mostrar algo de preocupación por su compañero, qué pasada de gente, macho, de verdad). También me alegro muchísimo de la milagrosa recuperación de una enfermedad tan dura y seria como un cáncer, como la que ha sufrido el padre del posturitas del De Paul. Siempre lo he dicho, la ciencia evoluciona a una velocidad de vértigo. Tanto como la caradura y la sinvergonzonería de otros.

 

ÁRBITRO: Figueroa Vázquez.

Un Biri anda suelto. Su marcaje sobre Don Álvaro fue fundamental. Nos cosió con 7 amarillas (por supuesto, ninguna al equipo local). Alargó o no los tiempos de cada parte según le interesaba para su macabra intención. Anula un gol a Morata en la que él, solo él y nadie más que él sabe lo que ve. Anda tan desesperado al final por ayudar al Athletic a conseguir el empate que se inventa una mano dentro de nuestro área a falta de 5 minutos por brutal balonazo que casi le arranca la cabeza al propio Reinildo. De verdad, hasta cuando tenemos que estar soportando esto. Se que hacemos muchas veces las cosas mal, pero oigan, otras al menos tenemos propósito de enmienda, y tener siempre que luchar contra tantos elementos externos, produce un desgaste físico y mental sencillamente desequilibrante. Porque hay que tener los cojones muy firmes para que Morata no fuese ayer expulsado, a pesar del ensañamiento personal que tuvo con él ese escombro intelectual, provocándole constantemente. O el propio Cholo, o cualquiera que sienta estos colores como suyos y propios como nosotros. Personalmente me enajena que este tipo de villanos campen a sus anchas y a su libre albedrío. Así que valoren bien la victoria de ayer, Hermanos míos. Valórenla, y mucho. Porque fue contra mucho contra lo que hubo que doblegar.

 

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 2 GRADOS).

¡La vida nos vuelve a sonreír, señores! ¡Ya en positivo! ¡El Termómetro se ha levantado magnánimo a la par que espléndido, y otorga 3 gradotes más, para uso, goce y disfrute del personal. Hay que seguir en positivo como sea, Señores. ¡Qué corra el Champlán!

 

Y martes, el Rayito. En teoría, hemos pasado un Tourmalet de la leche y estamos situados ahí, en donde a mi me mola estar, en plena pomada, pero sin hacer demasiado ruido tampoco. Ahora nos vienen rivales que deberían de ser más asequibles (que no más fáciles) pero para eso hay que seguir en la línea de ayer. Ya el día del Brujas se hizo todo para ganar y, aunque al final no se consiguió la ansiada victoria (es lo que tiene no hacer los deberes según te los van poniendo, evidentemente)  se vio al Atleti que a mi, al menos, me gusta contemplar. Ayer también se jugó un excelente partido de fútbol. La línea está trazada. No no separemos de la misma… “Marcharemos junto a ti, nunca solo tu estarás”

 

Quiero acabar esta crónica deseándole la mayor, mejor y más rápida de las recuperaciones posibles a nuestro Presidente de la Peña Atlética Rock and Roll Don Cristóbal. Su rebeldía y su corazón salvaje Atlético sé que podrá con todo, Don Cris, así que, mucho ánimo, y ¡Dale Campeón, Carajo!

 

 

 

 

 

 

 

 

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