Maratoniana jornada del sábado
(Madrileño más “el Grande”) me pegué entre pecho y espalda el pasado sábado, si
señor.
Carabanchel-Canillejas-Alcalá-Canillejas-Metropolitano-Canillejas-Carabanchel.
Metros, buses y paseos por doquier. Menos mal que el día acompañó en lo
meteorológico, eso sí, y ya saben eso de que sarna con gusto, no pica. Empezó
la broma a las 13 h., cuando salí de casa, y acabó a las 1 h. del domingo, cuando por fin
aterricé de nuevo en el hogar, dulce hogar, y, les reconozco, sobé como un
bebé. Y sí, sé que todos estáis esperando detalles morbosos al respecto, pero
ni me perdí, ni me pasó nada extraño, ni pinchó el bus, ni palmé el tabaco, ni nada que se les
ocurra en sus calenturientas mentes, mentecatos. Así que, ya saben: Un Atlético
nunca descansa.
Llevaba ya tiempo sin escribir.
Debería de haberlo hecho para comentar el monumental partido que hizo el equipo
frente al Barcelona, con un juego desplegado sencillamente de ensueño, una
primera parte para los anales de nuestra rica historia, y con un planteamiento
sencillamente majestuoso por parte de Don Diego Pablo Simeone, que le dio un
baño táctico de impresión al bueno de Flick (jamás había encajado el entrenador
alemán una derrota por ese tanteador a lo largo de su carrera, de hecho),
manejando los tiempos del encuentro a la perfección.
Después vino la sesión de baño y
masaje que se dieron los lindos muchachitos en Butarque (demolición de ese puto
antro ya, por favor) frente al Rayo. Se cuestionó mucho la alineación del
Cholo, pero yo hubiese hecho exactamente lo mismo. Además, ¿A qué llamamos
titulares-suplentes con Simeone? Él siempre maneja un grupo de 15-16 jugadores
que suelen acabar las temporadas con el mismo número de minutos, así que me
parece una absurdez considerar que realmente hay un once titular, y el resto,
suplentes. Dicho esto, otra cosa es cómo vaya manejando dichos recursos a lo
largo de los partidos, pero ese es otro cantar.
Y después nos enfrentamos al
Brujas, en un extraño partido, en el que pudimos vencer, sí, pero no lo
merecimos, también. Así que, con estos condicionantes, afrontamos el partido
del sábado.
Como me siento totalmente solo y
abandonado de la mano de Dios sin la presencia de nuestro inefable Cubo en las
previas, estoy empezando a coger la costumbre de entrar pronto al estadio (10
minutos antes para mi ya es una eternidad allí), pero en este caso, asumí de
buen grado el hacerlo, ya que iba a contar con la compañía en la grada de Don
Adrián (en adelante, Don Bigotudo), hijo del inefable y genuino Señor Patriota,
y su correspondiente mediabufanda.
Sin embargo, oh, decepción, según
entré en el asiento que amablemente me cedió Don Papuchi Martín, no es que ya
no estuviesen ellos, es que no había ni Dios en 2 Km. a la redonda, lo menos.
Pero es que, en la fila de arriba, estaba asolada igual. Y yo me pregunto. ¿No
será que la presencia en dicha zona de mi estimadísimo Cachorrín y Don Martín,
hacen que el personal huyan despavoridos por si aparecen? Seguiremos
informando al respecto.
Al final terminó apareciendo la
parejita de moda en cuestión, y claro, es que los pobres, entrar habían entrado antes, pero se habían equivocado de zona y se encontraban “arriba” (no quise ni
saber a qué denominaban ellos “arriba”). Y es que, evidentemente, con la
información con los datos del abono que viene en el mismo, es comprensible
dicho error, a saber: Puerta de acceso, Vomitorio, Sector, Fila, Asiento... Vamos, que solo falta un croquis al respecto también, no sea que fuesen pocas pistas ... Urge
que vuelvan los acomodadores de antaño que había en nuestro amado Calderón, está claro. Y
estas son las nuevas generaciones que nos tienen que pagar las pensiones,
señores. Señor, llévenos pronto.
La primera parte el Atleti empezó
en Butarque de nuevo, ya que a los 5 minutos ya íbamos palmando, para variar, en un
balón tonto que perdió Griezmann, Dolan condujo la contra con rapidez,
asistiendo a Jofre, que, en un afortunado doble remate, logró batir al bueno de
Oblak, con la inestimable colaboración, eso sí, de Marcos Llorente, que
defendió espantosamente mal dicha acción. Los equipos no es que nos hagan un excesivo número de ocasiones en contra, pero si es verdad que nos terminan taladrando la portería con facilidad.
Menos mal que a los 19 minutos empatamos el encuentro, en un balón recuperado por Llorente, que asistió a Sorloth para que, el noruego, que parecía que iba a rematar el balón con la cabeza, terminó haciéndolo con el pie (este muchacho es extraño hasta para esto, por Dios Santo) y batir de remate cruzado a Mister Proper. Por supuesto, y como mandan los cánones, Don Bigotudo y servidora andábamos pelando pero a base de bien al bueno del Señor Salmones desde el pitido inicial, y es que, hay que cosas que, definitivamente, nunca fallan.
Cinco minutos más tarde la tuvo
Diosito, tras un pase maravilloso de Pubill, pero su remate al plantarse solo
ante Dimiproper se marchó cruzado lamiendo el palo. Está claro que Marc, por
momentos, parece que ya hasta para el puesto de defensa va sobrado, y le
apetece intentar nuevas aventuras, y eso es una extraordinaria noticia para él,
y para todos. Con dominio ya total nuestro pero sin alteración final en el
tanteador, llegamos al descanso.
En la segunda parte el Atleti
mejoró muchísimo sus prestaciones y realizó un bastante potable fútbol del que
a mi me gusta, al menos, es decir, con verticalidad, decisión, velocidad,
precisión y gol. Nada que ver con otras cosas que nos quieren vender, vamos. A
los cuatro minutos, ya remontamos el partido de forma definitiva, tras una
excelente demostración de lo que antes os indicaba: tic-tac con el balón entre
Griezman, Baena y Giuliano, y éste último consigue batir a placer al Melenas.
Me quedo de todo con el pase final de Baena. Ese es el jugador que fichamos, y
este es el jugador que debe de seguir, porque sé que tiene capacidad de marcar
diferencias en lo suyo. Todo lo que no sea que Alex nos muestre esta versión,
es un fracaso de todos.
13 minutos más tarde llegó de
nuevo su cita habitual con el gol de Lookman, tras centro de Grizzi sobre la
testa de Ruggeri, el jovencito Frankestein peina hacia el segundo palo, y
Lookman aparece como una exhalación para remachar de cabeza a la red. Decía el
Cholo que el nigeriano tenía más gol que trabajo, y me puse a temblar directamente. Porque,fíjense lo que son las
cosas, pero yo pienso que si, efectivamente, es un tipo que parece bastante
lúcido a la hora de definir de cara a portería, y probablemente sea quizás por no estar tan
martirizado a dicho "trabajo", especialmente en cuestiones defensivas, y esto le sirve, por lo tanto, para obtener mayor lucidez mental para anotar los goles. Así que,
si tengo que elegir entre “trabajo” y gol, me quedo con esto último, máxime
viendo la progresión que anda ya adquiriendo Ruggeri, que cada vez le encuentro
más suelto y desenfrenado por su banda. Igual Julián también podría decir algo al respecto, quién sabe.
Minuto 60, y ya vienen los
dichosos cambios de rigor (esperado el del “trabajador” Lookman, y
desgraciadamente ya “clásico” el del pobre Baena, me decía el Señor Guijar en
la previa, que tuve el enorme placer de saludarle también, que es que no
tienen “piernas” para aguantar 60 minutos, pues manda bemoles el asunto, macho,
que tíos profesionales, hoy en día, no tengan capacidad física de aguantar 60
minutos, ver para creer).
El Atleti, eso sí, estaba ya
desenfrenado, y en el 70 consiguió el cuarto, en una asistencia maravillosa, de
nuevo, de Ruggeri, y remate anterior espléndido de Sorloth de cabeza, cruzando
a la perfección el balón. ¿Quién dijo que Ruggeri no sabe asistir? ¿Quién que
el Salmones no tiene ni guarra de rematar de cabeza? Venga, que de la cara. ¿Quién, eh? ¿Quién? (pues yo mismo,
sin ir más lejos). Por cierto, esa sonrisa del italiano para felicitar al
noruego, esa pedazo de dentadura semiamarillenta, como si se hubiese clavado un paquete de Ducados en el descanso, esa imagen de semilocura
desenfrenada … El mismísimo Boris Karloff no la hubiese interpretado mejor,
¿Qué no? ..
Hablando de todo un poco, tenía a un menda al
lado de mi sitio que venía desde Alcantarilla (Murcia) y era la primera vez que
venía al Metropolitano. La verdad, el hombre me dijo que cumplió un sueño y se
encontraba completamente emocionado ante tal evento. De hecho, en la segunda
parte se pilló un vaso monstruoso de palomitas en cuestión (me ofreció, pero en
el manual del buen Hooligan está prohibido comer durante los partidos, nueva
lección a aprender, Señor Bigotudo), que para mí que estaban enfarlopadas,
porque el tipo se convirtió en un puto martillo pilón hablando, hablando y
hablando sin parar. Menos mal que otro individuo que había por ahí en la fila de arriba tomó el relevo con el número 15 a la espalda, y ya dejé a los dos entretenidos del todo, porque vaya tela de martilleo constante, por Dios Santo. Era
tal el entusiasmo de los dos colegas en cuestión, que ni se enteraron de que el
Espanyol había anotado su segundo tanto, obra de un latigazo imprevisto desde
fuera del área de Edu Expósito (tanto clavadito al que le metió Antony al bueno
de Jan, cuidado con ese palo, Oblak, que te andan pillando la costura).
Poco más que añadir, salvo marcar
la imprudencia que cometí al despedirme de Don Bigotudo y Mediabufanda desde
dentro del mismo estadio, y es que, mis ganas de miccionar me impidieron
acompañarles debidamente hasta la salida final. Imagino a los pobriños míos, ya saben, puertas,
vomitorios, sectores, filas, asientos … qué puto laberinto, madre. No descarten que anden todavía por ahí perdidos dando rulos por las gradas del Metropolitano, vayan ustedes a
saber, aunque al final seguro que encontrarán la salida, porque, ya saben, un
Atlético nunca descansa.
Árbitro:
Muñiz Ruiz.
Ni me enteré de que había
arbitro, la verdad. No puede haber mejor señal posible.
EL CRACK DEL PARTIDO:
Pubill sigue creciendo más y más, Ruggeri empieza ser una bala tanto ofensiva como defensivamente, Cardoso va “latido a latido”, muy bien Diosito, que me está gustando un montón los últimos partidos en líneas generales, pero hoy hay que dárselo a Don Salmones, está claro. Participativo, mandón, peleón, dando juego, asistiendo, goleando (y pudo conseguir el hat-trick en su mejor jugada del partido, cuando le comió la tostada a dos rivales y remató finalmente cruzado al palo).
Si alguien ve alguna
similitud entre este Sorloth, y el bulto sospechoso que estuvo dándose un rulo
frente al Rayo, o el que no le salió las pelotas disputar 2 buenas acciones
ofensivas en Brujas en el rato en que pastó sobre el terreno de juego, que me lo explique, oiga. Os lo he dicho muchas más veces:
no vi jamás pelotero más desconcertante que éste. Así que, hoy toca sacar pecho
por él. A ver lo que nos dura …
LA
DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO.
La nueva campañita que se está
poniendo de moda de descuartizar a Oblak, para poner de titular a Musso (y
luego, a la mínima, a su vez también descuartizar de nuevo al argentino, claro, para indicar el por
qué no juega Jan). Siempre son los mismos, siempre. Joder, qué cruz …
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-4 GRADOS).
Partimos de – 5 grados el día del
Betis. Por la derrota en Butarque, no tenía mayor esperanza en otro resultado,
así que solo bajo un grado más (-6 grados). Sin embargo, vamos a pillar moral
para lo que se nos avecina, y subo 2 grados tras la gran victoria de
ayer, así que se queda el tema en -4 grados, que sigue siendo una cifra
paupérrima, está claro, pero bueno. Es lo que andan haciendo los señoritos. No
me pueden pedir más.
EL MADRILEÑO:
Es la primera vez desde que los
veo que no me gustaron nada los pibitos del Madrileño. Demasiado espesos, demasiado
predecibles, demasiado pesados, y eso que nos adelantamos en el marcador con un
tanto de Don Javier Boñar. Sin embargo, al Nastic le vi siempre más decidido,
con las ideas más claras sobre el campo, y una cuestión que considero clave:
superioridad total en los balones divididos. Si un equipo tiene más experiencia
que tu, está sabiendo mejor leer el partido, va de menos a más, y te supera
también en el balón dividido, lo normal es que termines palmando el encuentro,
máxime encima con lo bien que contragolpeaban los de Cristóbal Parralo. Al bode
del descanso Jadri empató de certero cabezazo tras una espectacular contra
forastera.
Y nada más comenzar la segunda parte, Cedric (que no sé si fue el que estuvo con nosotros o no, negro es, lo cual no implica nada tampoco, hay tantos) culminó otra espectacular contra visitante. Tengo la impresión de que la baja de nuestros dos centrales, tanto de Puric como de Kostics, la estamos echando en falta en exceso.
El resto del segundo tiempo,
el Madrileño fue un querer y no poder constante, y encima, los cambios de Don
Fernando Torres aún empeoraron más al equipo (probablemente, porque los
recursos tampoco eran gran cosa, porque vamos, el tal Stis ese más bien parece
un picapedrero sacado de las montañas Letonas que otra cosa, tipo más torpe, lento y
vulgar con el balón en los pies, la Virgen Santa), pero bueno, como yo soy de
los que el tema del ascenso o no me la trae al pairo al final, y tengo muy
claro que un filial su misión principal es otra, y no esa, pues nada, que
pienso seguir disfrutando de los chavales de igual manera. Por cierto, como
anécdota final, y previendo el estupendo sol de justicia con el que nos
obsequió esta gran jornada futbolera, pensé que sacándome la entrada en la zona
de la tribuna, estaría todo el partido protegido del poderoso Dios Sol. Ustedes
qué piensan, ¿Acerté o me equivoqué? Hay cosas que nunca cambian … ¡Viva el Sol
de España, carallo!
Y mañana, Brujas por doquier. Lo siento, pero veo a los belgas favoritos, y
ya me gustaría contaros otra cosa. Son eléctricos, muy buenos, no se dan nunca
por perdidos, vienen bien arropados por 4000 pibes que gritan de forma desatada
y diabólica … O nos tomamos todos el partidito a tope (empezando desde la
grada, por supuesto, pero con el equipo saliendo también bien enchufadito y sin
hacer el lelo) o, chungo cubata, pero chungo, chungo … “Yo, llevo una vida a tu lado
siguiéndote, desde que pisé el Fondo Sur” …