Pues sí. Vaya partidazo bueno que
se marcó ayer el Atleti, madre. De los mejores, y especialmente, más
constantes, en los que he visto al equipo volcado hacia la meta contraria sin
tener una necesidad imperiosa para ello, salvo el satisfacer nuestro paladar
futbolístico, no muy sobrado últimamente de este tipo de exhibiciones. Ambiente
excepcional (especialmente al Fondo, le ha venido de cine la movida esta del
traspaso de abonos, da gusto verlo tan lleno y con tan buen ambiente siempre, aunque mi Hermano Ralph termine ligando con extraños especímenes por esos lares),
no excesivo calor, aunque el solazo que me dio en la primera media hora en toda
la cara me impidió ver el partido con la normalidad que hubiese deseado. Eché
de menos esos tiempos en los que, en el Calderón, se vendían unas curiosas
viseras echas de cartón gris para ponérsela uno en la cabeza. ¿Quién se acuerda
de ellas?
El primer tiempo fue tan
trepidante como entretenido. El Atleti lo dominó de cabo a rabo, con
profundidad, intensidad y buen hacer. A los 10 minutos, un gran centro de
Kang-In Lee lo remachó fuera Lookman, cuando estaba completamente solo, si bien
en posición forzada.
Dos minutos más tarde, Aitor
Fernandez empezó su recital de paradones antológicos (y este pibe es el
suplente de Roberto, madre mía, que partidazo hizo también) en otro gran remate
de nuestro coreano favorito metiendo una de sus manos siderales.
Sin embargo, en el 13 Osasuna
tuvo la más clara (aparte del gol anulado, que fue completamente legal, que
manía de fijarse en gilipolleces, y no meternos en el perolo que el fútbol es
un deporte de contacto, caramba), cuando Raúl García (un sucedáneo del gran
Raúl García que tanta gloria nos dio) se plantó solo ante Oblak, pero se
terminó haciendo un lio el delantero rojillo y Jan consiguió desbaratar la
ocasión.
Tras este susto, el Atleti volvió
a la carga, y empezó a desperdiciar más ocasiones en pleno asedio local. Que si
cabezazo del Cuti, que si remate a bocajarro de Grimaldo que repele un defensa,
hasta que en el 25, tanto va el cántaro a la fuente, que Johathan David logró
anotar su segundo tanto como rojiblanco, en una gran internada de Grimaldo (que
esta vez sí que fue el Grimaldo que yo conocía), la cual terminó rematando el
canadiense, realizando un paradón Aitor Fernández, pero ya no pudo controlar el
segundo rechace y terminamos anotando el ansiado gol.
Tres minutos más tarde, llegó el
tanto anulado a Osasuna ya mencionado, y después el Atleti siguió realizando
encaje de bolillos, principalmente entre Llorente, el omnipresente Kang-in y
Lookman, que, de nuevo, no llegó por poco a otra gran asistencia del coreano.
En el 41, otra doble parada
escalofriante del guardameta visitante, a sendos remates de Kang-In y Jonathan,
mientras que los escasos escarceos visitantes eran controlados y anulados por
tres grandes ayer: Le Normand, el Cuti y Cardoso. Estuvieron fantásticos, así que, con el marcador corto, sí, pero con un excelente sabor de boca,
nos fuimos al descanso.
La segunda parte fue ya cañera total, puro Rock&Roll Rojiblanco. En el 54, encaje de bolillos entre Lookmann, Baena, Jonathan David y Kang-in, en una espectacular combinación entre todos casi al primer toque, para que este último se sacase de la manga un lanzamiento cruzado que ponía el 2-0 en el marcador, y hacía justicia al mismo
Con el Atleti ya desatado
perdido, Don Cuti Romero se sacó un zambombazo impresionante desde la Pampa que
repelió de nuevo Aitor con otra mano prodigiosa a córner. En este mismo saque
de esquina, Le Normand pilla un rechace a un propio remate suyo, y medio a la
media vuelta, golpea el balón de nuevo nuestro pianista favorito y logra anotar el 3-0
(golazo de bandera).
El partido ya entraba, por
momentos, en un bucle: disparazos de un enloquecido Kang-in Lee por aquí,
paradones y manos prodigiosas de Fernández por allá.
Y en el 82 llegó el cuarto, en la
enésima gran recuperación de Johnny Cardoso, que le metió un pase espectacular
viendo el desmarque de Baena, y éste terminó definiendo con muchísima clase
ante la salida desesperada de Aitor. Y con este festival de juego, fútbol y
emociones por doquier, terminó este auténtico ¡PARTIDAZO!
ÁRBITRO: Hernández Maeso.
A este no le tenía jipiado yo del
todo. El gol de Osasuna es gol legal, pero vamos, que después de encajar 4
chicharretes, yo tampoco armaría mucho ruido al respecto.
EL
CRACK DEL PARTIDO:
Nivel superlativo casi de todo el equipo, la verdad. Llorente fue Llorente de nuevo, al fin ha terminado la
mudanza de Leverkusen a Madrid Grimaldo, Le Normand salió sin brazos a jugar, por
lo que no pudo dar sus habituales agarrones para defender estupendamente bien,
va a ser el año de Cardoso fijo, Koke está en plan Vivaldi, Lookman mejoró, el
Cuti es un pedazo de mariscal en el campo, pero se lo doy finalmente a Kang in
Lee, que me tiene completamente enamorado. Y oyes, qué chaval más educado y
qué saber estar tiene, ¡Hasta habla bien y todo! Visto el coeficiente intelectual que suelen tener
los niñatos millonarios estos, es todo un descubrimiento el este chaval.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Irreconocible Osasuna, la verdad,
empezando por su horripilante equipación.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 6 GRADOS).
Victoria de obligado cumplimiento
frente a un rival plagado de suplentes, encima. Estamos muy bien como estamos,
de todas formas.
Y este fin de semana, la madre de
todos los derbis habidos y por haber … A seguir demostrando quién manda en la
Capital …