No sé. No me mola nada que, con tan solo tres partidos disputados por mi equipo en esta temporada, empiece ya a estar saturado de ver esto. Pues no me queda ná por aguantar, mi madre …De primeras, ayer ambiente muy frío en el Calderón. Frío entre la peña y gélido en una primera parte brutalmente soporífera e incomprensible en la actitud que se presupone de un equipo que quiere intentar algo en un torneo como la Champions. Estoy hablando del Atleti, obviamente. Porque si tras este primer tiempo el resultado hubiese sido 0-2, aparte de quemarnos a lo bonzo yo, mis colegas, y todo bicho viviente que osase respirar siquiera en dicho estadio, hubiese sido un resultado razonable. Porque fallaron dos tantos, uno salvado espectacularmente por “milagros reunidos Asenjo”, y otro errado porque joder, que son chipriotas, que válgame el amor hermoso.
¿Y mientras el Atleti qué hacía? Pues nada. Contemplar como Espantapájaros Santana pierde un balón sí, otro también, y los demás, manzanas traigo. Para ponerse a llorar.
En la segunda parte algo les debió de decir Abel, porque salieron a morder, como se debe de salir en este tipo de encuentros. Y, ahora sí, llegaron infinidad de ocasiones, y la apatía y desazón del primer tiempo se convirtió en asedio y derribo en la segunda parte. Pero chicos, ellos también tienen portero, por un lado. Y Escándalo Forlán, que lo intentó el hombre absolutamente todo, volvió a toparse con la madera y con un inspiradísimo guardameta, que le sacó una y otra y otra ocasión. Eso sí, me permito darle un consejo a nuestro Uruguayo. Si la próxima vez, en vez de intentar todos sus disparos desde Uruguay, lo hace desde un poquito más cerca, desde Guadalajara mismo, igual empieza a tener algo más de fortuna.
Balones que se pasean por delante de la portería sin que nadie logre meter una triste punterita, rechaces de balones que dejan solos a jugadores con la meta vacía y que el bote les impide lograr empujar el balón a dentro ... Los espíritus del cementerio indio que hay debajo de nuestro terreno de juego andaban de barra libre.
Y, a todo esto, Abel ha probado ya en el lateral derecho en apenas 3 partidos disputados, a 4 pibes diferentes: Heitinga (el titular, pero ya sabéis, clink, clink, caja), Valera (ese trozo de carne con ojos que ni para el cocido), piernas de seda Perea, y … ¡tachachachaaaaan! ¡Sinama Pongolle! Creo que en Barcelona puede que pruebe a Forlán. Y fijo que el uruguayo intentará meter el gol desde esa posición. Todo con tal de no buscar en la cantera un simple chaval que cumpla (Abel está demostrando que cuenta con la cantera para relleno de banquillo), o poner a Ufaljusi en dicha posición, en la que se tiró jugando 3 años en la Fiorentina.
Pues nada. Al menos, consolaros con que hemos hecho historia. En Chipre debemos de ser el equipo más popular del momento. ¡Qué bien vendemos la “marca”, eh, ¿Señor Gil?!
EL CRACK DEL PARTIDO: Ni que decir tiene que le doy los 3 puntos a Jurado (el mejor, de largo, de ancho, y de todo del encuentro), 2 a Forlán porque el hombre debió de terminar con las botas rotas del todo, y 1 a “Milagros reunidos Asenjo”.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: - 3 a Espantapájaros Santana. Eso sí, el césped no estaba picoteado, las cosas como son. – 2 a Abel, y su búsqueda incesante del lateral derecho perdido, y – 1 a Sinama, que le saca en teoría para aprovechar su velocidad, y coge el menda en un balón dividido y pasa siquiera de disputarlo. Con un par, chavalote …
ÁRBITRO: Sin problemas, aunque creo que el hombre se fue todo mosqueado porque le habían prometido un partido de Champions y pensó que estaba arbitrando la primera semifinal del trofeo Carranza. Este Platini …
Eso sí. Que todo el mundo ande tranquilo y orgulloso, que seguimos imbatidos en Champions. Y al Oporto se le puede ganar en los dos partidos. Y con el Chelsea fijo que vamos a dar la gran campanada. Y el Barsa, que se prepare, que este sábado va a comprobar en sus carnes al genuino producto Atlético en su más puro estado. Y Abel va a echarle huevos y va a confiar al fin en la cantera.
Se ruega a todo aquel Atlético que esté pensando en qué pollas ha invertido su dinero en la presente temporada, a que repita el anterior párrafo en no menos de 50 ocasiones por día, aunque, eso sí, en la más de las estrictas intimidades, si no quiere ser ingresado con carácter de urgencia en la Unidad Psiquiátrica del Gregorio Marañón. Avisados quedan.