22 de marzo de 2021

El Puto Amo 1 - Alavés 0. ¿Algún desfibrilador en la sala?


Demasiada tensión acumulada, demasiadas ganas de que esto se resuelva cuanto antes (ay, ingenuo de mi), demasiados nervios, demasiados gritos, demasiadas cervezas que me obligaron a engullir tanto el Sr. Rubio como el Sr. Mármol, sin perder tampoco de vista en exceso al Sr. Tímido (otro que tal baila)  todo ello implica a que hoy me he levantado como si hubiese corrido la maratón de Nueva York ayer, espléndidamente aderezado con dolor de jeromen de impresión (no me digan que no me gusta adornarme en exceso para llegar a la conclusión de que tengo un resacón del 15, válgame Dios).

 

Tras el palo de la eliminación de Champions (completamente asumido por el que esto os escribe, por más que los Maldinis del mundo se empeñasen en decir cuando el sorteo que el Chelsea era poco más o menos que el Almendralejo), tocaba, una vez más levantarse, apretar filas con los Hermanos de grada y vivir intensamente el encuentro de ayer. Y vaya que si lo hice.

 

Sinceramente, a partir de ahora ya me da un poco igual cómo se juegue, tengo clarísimo que lo que nos queda va a ser un auténtica tortura china. Con la tensión que vamos acumulando jornada tras jornada, a mi ya me llena por completo para ver cualquier partido del Atleti. Y como todo Dios ya se anda, quién más, quién menos, jugándose la vida, pues me temo que van a ser partidos tremendamente tensos, disputados y, por momentos, puede que hasta atolondrados. Todo dependerá del grado de ansiedad con el que afrontemos los mismos (especialmente la muchachada, que el aficionado ya la tenemos para dar y tomar).

 

En este primer tiempo, el Alavés dio un par de buenos sustos, especialmente por medio de Joselu, mientras que el Atleti lo intentaba todo corazón indomable, pero poca cabeza para generar finalmente ocasiones de gol. Así que, con este resultado inicial, nos fuimos al descanso, siempre ansiado por todos los fumadores para apretarnos como sea los dos cigarritos en cuestión.

 

La segunda parte empezó con el estallido que supone el  que el Atleti marque de una vez, en una jugada perfectamente hilvanada por el equipo, gran centro de Trippier y espléndido cabezazo cruzado en velocidad de Luis Suárez. Un golazo de bandera.

 

Apenas 4 minutos más tarde, Llorente estrelló un balón en el larguero tras paradón previo de Pacheco, pero no se terminó de cerrar el partido y pasó lo que viene a ser norma de la casa: a sufrir como perros en los minutos finales. Y a falta de nueve minutos, y en un  balón que parecía tenía ganada perfectamente la posición Savic, pero, amigo, se ayudó sacando el codito a pasear absurdamente, y el árbitro tuvo que ir a ver la jugada para señalar la pena máxima final. Desesperación total, hundimiento, rostros desencajados, lágrimas medio asomando en más de algún rostro cercano … Menos mal que en el Despachium había un chaval (porque está hecho un claval, a pesar de lo que empieza decir su DNI) que empezó a desgañitarse diciendo que “Oblak lo iba  a parar”. Y a todo el mundo con el que se cruzó repitió lo mismo, “Lo va a parar” … “Oblak lo para” …”Sé que lo va a parar” …”Por mis huevos que así lo hace”. Dicen que la fe mueve montañas, pues bien, ayer derroché toneladas de fe en dicha acción, porque, efectivamente, el pesadito de que el penalti lo iba a parar el bueno de Jan no es otro que servidor de ustedes, del Atleti y de todo aquel que se precie a pedirme otra cerveza más. El estallido de alegría tras dicha acción no se lo pueden ni imaginar, hay que estar allí y vivirlo. Es algo incomparable, inigualable, una sobredosis total de la más pura y genuina alegría mezclada con esquizofrénica euforia. Eso sí, como esto siga así, más nos vale empezar a pedir de aperitivos el desfibrilador más que otra cosa. Y, a todo esto … ¿Cómo me puede doler hoy tanto la cabeza? Bendito y puñetero Atleti …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues los que todos pensamos: el gol 500 del Criminal colchonero, y el paradón antológico de bueno de Oblak, porque ojo, el penalti iba bastante bien tirado, esquinado a media altura y muy fuerte. Tardaremos tiempo en olvidarnos de tal acción.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues al final porque la cosa nos salió bien, pero hombre de Dios, Savic de mis entretelas, que ahora me ando deshaciendo en elogios hacia su persona, partido sí, crónica también. No me haga volver a las andadas, hágame usted el favor.

 

ÁRBITRO: Martínez Munuera.

El penalti, aunque tonto, era claro. Por todo lo demás, pues no me acuerdo demasiado de su actuación, así que si digo mal, porque es así como suelen estar casi todos, igual hasta no termino de errar del todo, ¿Qué no?

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+14 GRADOS).

Partido de obligadísimo cumplimiento, no se toca, ni para bien, ni para mal. Por cierto, les veo muy domesticados últimamente con este asunto. Parece que al fin van comprendiendo la sapiencia y la naturalidad del susodicho.

 

Y ahora, un adorable parón de selecciones, el cual, al menos, el que esto os emborrona, agradece mogollón. Días de paz, asueto y relajación. Justo lo que más necesito en estos momentos, así que, a recargarnos bien las pilas todos, que a continuación vienen curvas con el Sevilla de Bobotegui y su pandilla de gitanetes ambulantes. Sean medio decentemente buenos pues.

 

 

14 de marzo de 2021

Getafe 0 - El Puto Amo 0. El Asfixiómetro.


Recuerdo mis tiempos mozos, cuando andaba haciendo la mili, en la que, cuando ya nos quedaba poco tiempo para conseguir la ansiada licenciatura, eran, con diferencia, los días más largos, más monótonos, más lentos, aquellos en los que creíamos que nunca iba a llegar tan ansiada jornada, y lo pasábamos fatal, mezcla probablemente entre el ansia de salir de allí más el hastío de tan duro camino. En aquella época, entonces, conocí el extraño significado del famoso asfixiómetro, que no era más que un calendario en la que íbamos tachando día a día las jornadas que íbamos consumiendo, mirando al mismo con optimismo especialmente con respecto a los compañeros de compañía que le faltaban muchos más días de anteriores reemplazos. Ellos nos miraban con asombro, incredulidad y envidia ante lo poquito que ya nos quedaba, con respecto a los que le quedaba de mili a ellos. Eran incapaces de siquiera plantearse el hacer uno ellos propio, conocedores del interminable trecho que les quedaba aún. Y, sin embargo, a nosotros lo único que hacía era consumirnos la sangre, creándonos un estado de ansiedad galopante. Curiosamente, cuando más nos acercábamos a nuestro objetivo final, era peor. Daba igual. Una triste semana, después de habernos chupado casi 50 anteriores, nos parecía un espacio de tiempo tan lejano como inalcanzable. Y, sin embargo, nada estaba más lejos de la realidad. Así que, si me lo permiten, y teniendo en cuenta la situación actual de nuestro Atleti, me he construido el mío propio, y aunque se me esté empezando a hacer largo esto de narices, a pesar de que esta noche me haya acostado dando más vueltas en la cama que una peonza hasta las 3 de la mañana y más allá, quiero inculcarme de su filosofía en el más estricto sentido de la palabra: una jornada menos, y sigo igual, el puto Amo, tal y como sé que voy a acabar. Cueste lo que cueste.

Filosofías tan perrunas como viejunas aparte, lo primero de todo, no tengo nada que reprochar a la muchachada ni al Cholo en el partido de ayer. Lo dieron todo, dominaron el partido (con más o menos acierto y con más o menos momentos de precisión) de cabo a rabo, crearon un buen ramillete de ocasiones clarísimas para habernos llevado la victoria final, y oigan, a veces en la vida se consiguen las cosas, y otras veces cuesta más. Unos días nuestras jornadas laborales van como la seda, otras son un puto infierno. Esto ha sido, es y será así por los siglos de los siglos. Y el que espere otra cosa es que, precisamente, le queda mucha mili por aguantar todavía. No siempre vamos a fallar tantos goles. Mucho ánimo, y a seguir, equipo.

Tampoco voy a reprochar nada al  rival, ¿eh? Por mucho que a la gran masa social futbolística les caiga mal, les siente peor o, directamente, no les soporte. Ellos emplean sus armas, se dejaron el alma en conseguir su ansiado punto (que es lo que debe de ser) y lo consiguieron con 10  tíos jugando más de 20 minutos en inferioridad. De cien partidos les va a salir uno así frente a nosotros, pues bien, tocó ayer. De nada sirve despotricar ni insultar al equipo contrario al cual, por otro lado, no tenemos ningún derecho a decirles cómo deben de jugar y cómo no. Al igual que a nosotros tampoco nos mola que nos digan cómo debemos de hacerlo en la multitud de partidos que hemos ganado por el famoso “0-1” y nos ha llovido de todo. Yo me río de ellos tanto o más que de los critican ayer la forma de jugar del Geta. Es lo que hay.

El primer tiempo empezó con el Atleti lanzado. Apenas en 2 minutos ya llevábamos 3 córner  a favor. A los siete, una buena combinación entre Correa y Carrasco, hizo que el remate cruzado de éste último lo sacase con una buena estirada el tal Cristóbal Soria ese (perdón, que éste es el bufón, me refiero a Soria, a secas). El Getafe respondió con otra buena posible ocasión de Oliveira que no terminó de enganchar como Dios manda. A raíz de ahí, todo el resto del primer tiempo fue una soberbia colección de imprecisiones, interrupciones y desesperación, de aquí para allá. Mucha intensidad, mucho atolondramiento. Ceremonia del caos. Coches de choque sin ton ni son.

La segunda parte fue otra cosa. El Atleti, con la entrada de Joao Félix, intentó hilvanar y elaborar más el fútbol, jugar con algo más de orden y de paciencia, y, si bien al principio tampoco lo logró en exceso, finalmente logró originar ocasiones de sobra para llevarse el zurrón de los 3 puntos en su buchaca.

Tras un par de contras bien lanzadas por el equipo local (una de ellas salvada providencialmente por Hermoso, y la otra por el bueno de Oblak) vino el ansiado gol obra de Joao Félix. Lástima que Llorente asistió cuando el balón había sobrepasado claramente la línea de fondo. El Cholo movió bien la coctelera, y el resto del encuentro tuvo un actor principal, tanto para bien como para no tan bien: Dembelé. Participativo estuvo, peleón y con ganas también. Fueron minutos interesantes del francés. Eso, en su haber. En su debe, una acción alocada suya dentro del área bien nos pudo costar un penalti (y ya con 10 el equipo local, tras la criminal entrada de Nyom sobre Lodi que le supuso la expulsión por parte del trencilla Berlanganesco), y las dos ocasiones clarísimas erradas, una en un cabezazo que se le fue lamiendo el palo derecho, otra en un remate acrobático que sacó prodigiosamente el tal Numancia ese. Joao tuvo también la suya, rematada con la bondad y bisoñez característica, otra de Lodi que no supo si rematar de cabeza, con el pie o con la punta del nardo (terminó haciendo el ridículo, como no podía ser de otra forma), y otra en genial asistencia de Hermoso, creo recordar, sobre el ínclito Correa, que nos volvió a deleitar de nuevo con lo que parece ser se ha puesto de moda dentro de los esperpentos que le ha dado por coleccionar ahora al bueno de Angelito: patada al aire con el balón cruzándole los pies. El día del Metropolitano parece ser que fueron los focos. Ayer debió de haber un eclipse de luna, supongo. Sea lo que sea, a ver si se cansa el nene de su nuevo juguetito, qué le vamos a hacer, y dejamos de hacer un poquito el ridículo, por favor.  Que ya cansa el tema. También hubo una auténtica delicatessen del Criminal Suárez que dio en el palo cuando eso era gol sí o también. Y es que, cuando no quiere entrar, pues no quiere, y punto. No hay que darle más vueltas al tema. Hay que seguir así, porque esta temporada se puede conseguir, mal que pese a muchos (yo diría que tanto propios como extraños). Así que me despido de ustedes, que ya no quiero saber nada más: una jornada menos, y seguimos líderes. ¡Larga vida al axfixiómetro!

EL CRACK DEL PARTIDO:

Buenos minutos del Dembelé, venga, brutal derroche de entusiasmo y personalidad de Llorente, pero hoy se lo doy a Trippier, que fue el hombre que llevó todo el peso del partido en cuestiones atacantes. Está el inglés que se sale. Que siga así, porque ahora mismo ya no estamos para derrochar ni una sola gota de talento por ningún sitio.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Saúl. Tengo grabada esa imagen tras su sustitución en la grada del “Coliseum” (llamar a eso “Coliseum” es casi como indicar que Getafe es una puta aldea imperial, vamos, no me jodas …”Coliseum” …ya) con esa mirada tan triste, perdida en el fondo del universo, casi con la lágrima en sus ojos, porque sabe que está dentro de un bloqueo mental y futbolístico en el campo que sé que le va a costar, y mucho, salir. La solución es jodida. El Cholo confía en él. Buena parte de la afición, también lo hacemos. Pero no sé. No tengo muy claro cómo enfocar este asunto. No sé si sería una buena decisión el cambiar de aires a final de temporada si las cosas le siguen marchando igual, o si, por el contrario, como el Atlético pata negra que sé que es, no se rendirá jamás y no va a terminar de bajar los brazos. Yo no quiero que se vaya ni en broma, pero me ha dado ya tanto, por un lado, y le veo con tan pocas ideas como para salir del infierno en que anda ahora, por otro, que no tengo muy claro la solución final al embrujo. Lo único que tengo claro es esto: decida lo que decida, siempre en mi corazón.

ÁRBITRO DEL ENCUENTRO:

Sánchez Martínez. La originalidad de sus apellidos le define. Más bien parece un personaje sacado de cualquier película española de Paco Martínez Soria, Alfredo Landa, José Luis López Vázquez, Ozores y el ínclito Sánchez Martínez éste. De primeras, no tiene personalidad. No sabe imponer su autoridad ganándose el respeto de los jugadores. Más bien se cree el profe de una clase de niños que se andan riéndose en su cara, mientras el regaña y regaña sin cesar. Esperpéntico es poco. Pero hay más. En la aplicación de las faltas es un auténtico desastre, no sabe distinguir cuando un rival roba un balón limpiamente de cuando no. El ceporro este solamente observa que un individuo entra al balón, y si el otro cae, es falta, sin más. Eso por no hablar de la tarjeta que le saca a Giménez, cuando un tipo del Getafe se dejó caer anticipando un posible contacto con Oblak que jamás existió. El ridículo que hizo el menda getafense ese sí que es de “Coliseum”, sí. A lo mejor por eso es el nombre del campo, claro. Ya me cuadra.  Y sí, reitero, la amarilla, para Giménez. Otro chupito de tequila, por favor. Y encima, para colmo, le tenemos que dar las gracias y todo (y eso que el descuento que hizo fue de bochorno ajeno también, cuatro minutos cuando mínimo tuvo que descontar el doble, que esa es otra) porque se zampó un más que posible penalti de Dembelé frente Masksimovic. Si. Este es el mismo espantapájaros que, minutos atrás, se dejó caer miserablemente buscando el penalti sobre Oblak, en la jugada que os acabo de contar. Qué honrado que es, señor Bordalás, sí. Honradísimo, diría yo. Dedíquese al noble arte de escardar cebollinos, oiga, ya. Por favor.

                         TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).

El partido del Athletic (del cual lamento no haberos podido hacer crónica), de obligado cumplimiento, y el empate de ayer frente al peor Geta de los últimos tiempos, tiene que conllevar obligatoriamente la bajada de dos grados en el termómetro, así que nos quedamos con 14, que no está nada mal tampoco, pero que el termómetro es así, y debe siempre de estar en donde debe de hacerlo.

Sinceramente, sé que juega el Atleti la Champions la próxima semana, pero ni siquiera se el día. Con eso les digo todo del interés que despierta en mi este año dicho torneo. Supongo que será el martes-miércoles, y sé que cuando llegue el día, terminaré metiéndome tanto en el partido como en la eliminatoria. Y no. No voy a ser tan falaz de decir que me importa un bledo que pasen o no, porque me engañaría a mi mismo y no colaría entre todos los que me conocéis. Pero, de verdad, estoy tan centrado en lo mío, que no quiero nada que me distraiga de mi objetivo final este año, así que … “Dale alegría alegría a mi corazón, la Liga de Campeones es mi obsesión” … (no me jodas, ya empezamos) …

8 de marzo de 2021

El Puto Amo 1 - Ciervos 1. Premios Poya 2020.


“¿Cómo están ustedeeees?”
En esta ceremonia, y visto el rival que teníamos enfrente este finde pasado, había que hacer un pequeño homenaje a los entrañables payasos de la tele, aunque solo sea por recordar esos cánticos que realizábamos en su Santuario, en aquellos maravillosos años en los que un derbi también se disputaba en la grada, claro. ¿Recuerdan? “¡Payasos por aquí, Payasos por allá, lalalalalalaaaaaaa!”

Tras este entrañable recordatorio hacia los habitantes de la entrañable cuadra, empecemos con el reparto de los premios Poya 2021, que espero que, por mi bien, no sean cincuenta y uno.

Premio Mejor Película 2020. Al partido de ayer, por … “La tarde de los vikingos vivos”.

El argumento se trata del desarrollo de una guerra entre dos países vecinos, uno con un ejército todopoderoso y rimbombante, que, sin embargo, empieza a mostrar señas de decadencia, frente a otro talentoso por momentos y disciplinado como ninguno, el cual, sin embargo, cuando puede rematar a su contrincante blanco y terminar de invadir su mugriento país, decide fortalecer el suyo intentando proteger su fortaleza, con lo que da vida a su rival innecesariamente y no logra vencer una batalla que podría y debería haber ganado, porque, de hecho, durante más de una hora fue completamente superior en todas las facetas del desarrollo de la película. El argumento no es muy original, y está más que repetido, si bien lo que cuenta es el vencedor de la batalla final, así que habrá que seguir siendo frío y calculador en post de conseguir el gran objetivo. Dicho esto, con esta mentalidad es imposible que logremos ganar jamás un derbi. Absolutamente imposible.

Premio Mejor dirección 2020. Al Cholo Simeone, por … “La maldición de los cambios”.

Una pena, porque el planteamiento fue perfecto, su ejecución durante el primer tiempo, sencillamente magistral, el comienzo de la segunda parte, maravilloso, pero, hete aquí los dichosos cambios, y el equipo perdió las ganas de seguir pisando la portería rival, ese hambre devorador de pequeños canguros, se le cayó al elenco de actores el machete de entre los dientes, y al final nos empataron, y ojito, que si llega a durar 5 minutos más el tema … Sé que me repito como un pepino, pero así jamás ganaremos un puto derbi.

Premio mejor Actor Protagonista 2020. Savic, por … “El defensor de los cielos”.

Curiosa la trayectoria de este personaje, más hecho para el rodaje de películas de serie B de la saga de Fast Furious, haciendo de malote en papel secundario, que en grandes papeles de protagonista en escenarios tan excepcionales como el Metropolitano en el partidazo de ayer, pero ya venimos observando su evidente progresión artística, su exquisitez depurando sus papeles, cada vez cuidándolos más, fijándose hasta en el más mínimo detalle y su entrega, devoción y compromiso en cada uno de los que brillantemente ejecuta. Ayer dio un auténtico recital del noble arte de defender.

Premio mejor actriz protagonista 2021. Joao Félix, por … “¿Alguien me da fuego, por favor?”.

Su talento es (o será) probablemente inigualable. Su clase a la hora de desfilar por la pasarela del campo también. Bien es cierto que el guión de la película cuando le tocó su turno el pasado domingo no era el más adecuado para sus condiciones artísticas. Pero esto es como los curritos que trabajamos. Todos los que tenemos la bendita suerte de tener currele, tenemos labores más gratas que otras, y, sin embargo, todas hay que afrontarlas con sapiencia y generosidad. Entre otras cosas, porque si no, nos vamos a la puta calle, vamos. Pues ea, ayer, sin embargo, la portuguesita se puso en plan cabaretera barata, salió bien perfumadita ella, muy maquilladita, y se paseó por el campo pidiendo fuego a todo maromo que le aparecía, a ver si caía a los pies de sus encantos. Nene, por este camino te estás equivocando, porque, hasta los más excéntricos defensores (entre los cuales me hallo) tuyos nos estamos empezando a quedar sin argumentos para protegerte. En tu mano está todo.

Premio, mejor actor de reparto 2020, Carrasco, por “En el murmullo del viento”.

Una lástima que tu excelente hora desarrollada  ayer en el Metropolitano, tuviese como premio conseguido tu absurda sustitución fastidiando un final que podría haber sido perfecto, ya que, con tu velocidad, tu descaro, tus túneles imposibles, tus regates, tus combinaciones con Criminal Suárez, tu profundidad, tu trabajo, hizo que, al desaparecer del campo, buena parte de todo lo que se estaba consiguiendo se fue al garete casi por completo. Aún así, ese murmullo del viento que genera cada arrancada de vos, es tan gratificante como una dulce brisa marina mientras uno contempla cualquier atardecer al borde del mar (nótese la horterada final que lo único que indica es que necesito unas vacaciones, y las necesito ya).

Premio Mejor actor revelación 2020. Trippier, por “Casino”.

Una vez recuperado este fantástico actor de su ludopatía crónica, por la que ha estado internado en una residencia durante casi 3 meses, el fantástico lateral británico parece que ha superado del todo su extraña enfermedad, y su presencia en el reparto final de ayer se notó de forma notable y esperanzadora. Esperemos que con sus familiares y allegados se dedique ha hablar ahora del tiempo, de qué cara está la fruta, de que la vecina del chalet de al lado cada día está más burra, del careto de gilipollas que tiene el portero de la finca o del preocupante acné juvenil que le empieza a florecer a su adolescente hija. Señor Kruppier, no nos dé más disgustos así, por favor. Eternamente agradecida.

Premio Mejor Película Europea 2020. Koke, por “El Capitán Apache”.

Dentro de la ridiculez de críticas que suelen rodear a nuestro ilustre Resurrección, la última que le leído con incredulidad máxima es que es un pésimo estandarte rojiblanco por consentir los desfiles mega Fashion Week con los que nos deleita de vez en cuando la señorita Joao Félix. Cada día me queda menos estupideces ya por leer. Y creo que se quedó corto el interfecto en cuestión: la pésima marcha del Madrileño, también es culpa de él. El esperpento el otro día del Femenino, también Koke debería de haber tomado cartas en el asunto. Y no se queda ahí la cosa, no: de la próxima subida de metro que haya o de que hayan subido el IVA de los refrescos azucarados por no sé qué memez de la OMS, el señor Resurrección es también responsable. Don Koke, Hermano, perdóneles, porque no saben de lo que hablan. 

Premio Mejor Película iberoamericana 2020. Luis Suárez, por “Impulso Criminal”.

Qué poquito necesita para despellejar a sus víctimas preferidas, los porteros, sin piedad. Nadie desenfunda con la claridad y rapidez de él. Nadie lo tiene tan claro. Pero no solo es el pistolero más afamado de la ciudad. También colabora y ayuda al sheriff de turno a limpiar la ciudad con sus apoyos constantes, con su mirada intimidatoria, con su brillante forma de compenetrarse con sus ayudantes, con la generosidad de opciones de pase que siempre les da. Ayer, otro nuevo recurso desconocido, ese disparo con el exterior de su pistola. Y todo pensado y ejecutado a la mayor velocidad, como una máquina de precisión recién engrasada. ¡Larga vida al pistolero!

Premio guión original 2020. Enrique Cervezo, por “El mono borracho en el ojo del micrófono”.

No recuerdo (o sí, mejor dicho, que ya ha realizado en más ocasiones semejantes ridículos de bochorno ajeno) estado de embriaguez tan supina como la que demostró ayer el tabernero errante este, balbuceando, baboseando delante de las faltas de Isabel Forner, diciendo estupidez tras estupidez, confundiendo a Benzema con Oblak, incongruencia va, incongruencia viene compulsivamente … Y este tipo es el individuo que nos representa delante de toda  España y el mundo entero. Y bien, ¿Han escuchado alguna crítica del algún medio de incomunicación tras el enésimo bochorno de ayer? Nada. Hasta para algunos contertulios de tasca irlandesa, el menda estuvo “simpático y brillante”. Pues nada, no me quedará más remedio que cagarme en su puta simpatía en y su supuesta brillantez. No nos cansamos de hacer el ridículo. De verdad que no.

Premio dirección de fotografía 2020. Llorente, por “Extraña Atracción”.

Este top-model de la pasarela actual, parece que empieza a estar ya tan identificado con estos colores que ya hasta le gusta salir de vez en cuando con el pelo alborotado y todo. Ayer le vi ganas de vencer a los de su antigua agencia de modelos con todas sus fuerzas, asistiendo de nuevo a Luis Suárez en una de sus interminables cabalgatas por la banda que resultó el tanto inicial a nuestro favor. Algo está pasando con este chaval, pero anda consiguiendo un extraño magnetismo con la afición del Metropolitano. Aún con la mosca permanente tras la oreja, sigue ganando adeptos para su causa. Que aprendan otros.

Premio maquillaje 2020. Hernández al Cuadrado, por “Charlot, árbitro”.

Fenomenal arbitraje ayer del trencilla en cuestión, que, por una vez y sin que sirva de precedente, en un derbi un tipo de estos se disfrazó de tipo honrado, cabal e inteligente, a la par que valiente, y como tal se comportó, lo cual no implica que la gestión que anda haciendo el estamento arbitral con el tema de las manos sea una auténtica charlotada de campeonato.

Premio canción original 2019.  Frente Atlético, por “Criminal del Área”.

Si ya el uruguayo anda rindiendo como anda sin necesidad de más motivaciones, cuando escuche el coro celestial desde el Fondo Sur el atronar con su canción favorita, va a multiplicar sus por otro lado incontestables prestaciones hasta límites puede ser que insospechados, que esta gente es muy sentida para todas estas historias.

Premio Efectos especiales 2020, a Vinicius, por “Ficticius, Balón de Oro”.

Haría buena pareja el interfecto en cuestión con el beodo de nuestro presidente, qué duda cabe. Supongo que terminará compartiendo el susodicho premio con los Portillos, Asensios, Iscos, Marianos, Borjas Mayorales y demás burras que han intentado siempre colocarnos de manera tan traumática como somnolienta su pestilente maquinaria mediática.

 

Premio Corto de ficción-terror 2019. A Ángel Correa, por “Pánico en el Estadio”.

Ya el día del Levante, en el partido aplazado, nos puso a todos los pelos de punta con ese tanto que nadie puede saber ni imaginar siquiera cómo pudo haberlo lanzado por las nubes. Dicho esto, ayer se superó con creces con sus entradas a destiempo, como buen coche de choque que le da por aparentar de vez en cuando, por patadas al aire cuando tenía una ocasión pintiparada de haber anotado el ansiado 2-0 en el marcador, como si en vez de botas jugase con pantuflos, por no hablar del susto final que produjo su cesión final y que provocó la doble ocasión del delincuente subsahariano que pasa costo por las mañanas en los alrededores de Valdeberzas. Y no. No quiero seguir porque desde aquí se le aprecia, y se la aprecia bien. Pero otro partido así, no, por Dios. Por favor que no. Las ganas de autolesionarse uno que produce el estado de pánico en el que entra cuando está Angelito en uno de sus días, empieza a ser altamente preocupante para los que el rollo del coco tampoco es que nos termine de rular como Dios manda en exceso.

Premio diseño de vestuario 2020. Oblak, por “El vals del Emperador”.

Gracias a las aventuras y desventuras del ínclito Correíta de mis entretelas, ayer le tocó finalmente bailar con la más fea del lugar, como era la tal Benzemal esa citada anteriormente, realizando una doble parada consecutiva que nos recordó al mejor Jan de todos los tiempos, dicho lo cual, al final terminó sucumbiendo a los encantos del hachís de Mister Turbante Blanco, pero poco o nada podía haber hecho ya, porque atajó  todo lo que tenía que atajar, y más, así que, nos alegramos de la impecable puesta en escena de nuevo de nuestro gran guardián Emperador de todos los delanteros.

 

Premio sonido 2020. Frente Atlético, por “El último aliento”.

Espectacular corteo-bengaleo a la muchachada, que sí, que ya sabemos, que se portaron muy mal estos chicos del Frente (había el otro día 1500 viendo al balonmano y no vi tanta queja absurda de tanto policía de pacotilla, correveidiles sabelotodos del bien y del mal). Además, si eso es un puto páramo, joder. Será por distancia. Esta gente que ni vive ni deja vivir, auténticos doctores de la moralidad (según les conviene, claro está) cada día me pone más enfermo. Ellos sí que son un virus a exterminar, carallo.

 

Premio Termómetro Rojiblanco: (+ 16 GRADOS).

El Termómetro, si bien es conocedor de que hemos desperdiciado una buena ocasión de aumentar la distancia frente a nuestro rival, considera que la ya adquirida de por sí es suficiente para seguir y conseguir nuestro gran objetivo final, así que, ni sube ni baja, lo deja como está. Ya habrá ocasión.

Acabamos la ceremonia, que son la las 5 de la mañana. Si algún valiente ha llegado hasta aquí, le doy el Premio Poya a invitarle a un birra a la menor ocasión que se precie. Muchas gracias por su atención. “En la grada, con júbilo y pasión, animándote a que salgas campeón”.

 

1 de marzo de 2021

Villarreal 0 - El Puto Amo 2 - Nunca dejes de creer.


Y esta vez va por mí, solo por mí, y nada más que por mí. Ni quiera por los adorables neos del Sr. Patriota. Tomi, machote, que mal te ha sentado este disfraz (espero que haya sido por la memez esa de los putos carnavales). Parece mentira que con los palos que llevas ya encima, con la mili que has pasado, con la de veces que te has mosqueado, cabreado, encantado, emborrachado, vivido, en definitiva, por y para el Atleti, te chupes la semanita que te chupaste la semana pasada, completamente irascible, irracional, enfadado con todo y contra todo, sin querer hablar ni con tu sombra, por perder un puto partido de Liga frente a un rival después de tirar 256 veces a puerta, y por otro encuentro de Champions en el que sí, que no disparamos un puñetero tiro entre los 3 palos, que jugamos fatal, que ya lo sé, pero coña, no era el Ofi Creta, no era el Timisoara (bien me lo recordaba mi Hermano Arias4rever cuando me vio en tal estado), ¿O acaso no te acuerdas de cuándo te enfrentabas a  esos equipos, macho? ¿De verdad que hace falta que te explique que perder con el Chelsea 0-1 no es el fin del mundo? ¿Necesitas que te conciencie de la cantidad de bajas que hemos tenido  en este último mes por el puto Covid? ¿No te das cuenta de que los jugadores, después de pasar el puta CoronaBiris ese, ya no salen igual, y les cuesta un montón volver a pillar el ritmo? ¿No te cansas de decir hasta la saciedad que no conoces ningún puñetero equipo que sea capaz de ganar todo?

 

Siempre vas diciendo a la gente que los cánticos no son pose, no son leyendas a recitar como si fuesen poemas de Garcilaso de la Vega en busca de un sobresaliente en clase de lengua. Nuestros, cánticos, nuestras leyendas, hay que creérselos, aplicarlos en la vida, en nuestra forma de ser y entender al Atleti, nuestro dogma de fe. Representan nuestra especial y genuina idiosincrasia. No te puedes desesperar así, alma cándida. Ya sabes (o, mejor dicho, te recuerdo) que ser del Atleti es mucho más que eso. Parece mentira …

 

A ver, patán … ¿no lo viste ayer, cómo se levantó la muchachada? Y fíjate. En un partido complicado, jodido de los de verdad, frente a un rival que tuvo sus opciones, entre otras cosas, porque tiene un buen ramillete de jugadores cantidad de interesantes como pueden ser Pau Torres, el puñetero Chukwueze ese (afortunadamente, ni tiene gol, ni sabe centrar, el día que le vaya pillando el tranquillo al tema …), Gerard, Trigueros, el intermitente Parejo …

 

Peros los nuestros, vestidos de ese extraño azul nazareno, que por otro lado tanto me mola, no les fueron a la zaga. Fue un partido con muchas alternativas en el juego, de hecho. Muy de vértigo, de ida y vuelta, pero jugándose siempre con orden y respeto. Que si Parejo remata a las manos de Oblak, Saúl hace estirarse a Asenjo. Que si casi les sale a ellos una buena acción a balón parado de córner, tras centro de Moi y remate de Albiol, nuestro Atleti responde con otro que se convierte en el primer tanto a nuestro favor, tras espectacular centro de Lemar y remate posterior del bueno de Savic (festival del humor del VAR incluido).

 

Claro que tras adelantarnos en el marcador era normal que el equipo local achuchase. ¿Qué quieres que hicieran, ponerse a deshojar amapolas, quizás, tontolaba mío? La tuvo Trigueros, una que milagrosamente no entró de Gerard (la debió de sacar el espíritu de Adelardo sobre la misma línea de fondo, no encuentro otra explicación posible a que dicho balón entrase). El primer tiempo  terminó con ventaja mínima rojiblanca, si, de esa que dices que tanto sientes pero que a veces te debería de dar vergüenza ajena de intentar siquiera representar, merluzo.

 

Y ya ves la segunda parte, en la que nuestro Atleti salió con mucha personalidad, presencia y ambición ¿O no te percataste, mentecato? Criminal Suárez cazó de la nada un balón que hizo lucirse de nuevo a Asenjo (buen portero de reflejos, pésimo en todo lo demás), trabajador incansable Correa también hizo estirarse de nuevo al citado guardameta, pero los amarillos no se rinden tampoco fácilmente, y empiezan a probar a Oblak, pero de verdad. Que si Bacca, que si Gerard … Demasiada gente disparando alegremente desde dentro del área, chungo cubata. Pero, jate tu, cuando peor pintaba la cosa, vino la sentencia obra de Joao Félix, jugador con el cual, por cierto, también andabas de uñas (con todo lo que le has defendido a capa y espada, chavalote, que ya te vale), un tanto que define a la perfección lo que sabes que debe, puede y va a ser el Menino: jugador resolutivo, con clase, distinción. Nuestro diferente. ¡Cuántas veces lo has predicado, querido!

 

Y al final, pues a sufrir, como mandan los cánones, Hermano. Bacca, Gerard de nuevo, la mosca cojonera del Samu, los obuses de un tal Baena (¿De dónde salió el tipo este, madre? Una a la escuadra, otra un paradón brutal de Jan, qué manera de pegarle al balón, Cristo bendito). Pero se consiguió. Sonó el partido final, y se ganó ese partido imposible, ese que no íbamos a ganar de ninguna de las formas. Anda, quítate esa mueca de cabreo constante, que te hace tener caretum gilipollanium más grande de lo habitual, y recuérdate siempre esto, capullo: NUNCA DEJES DE CREER. Nunca, Tomi. Nunca.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

El trabajo de ambas escuadras fue sencillamente encomiable, la verdad. La fe inquebrantable de unos, la personalidad de los otros, la entrega de todos ellos, con ratos de muy buen fútbol. No me quedo con ninguno, y me quedo con  todos.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Habrá peña que me dirá Joao por lo del gestito y tal, pero a mi hasta me moló. Parece que le corre algo de sangre y todo, aunque sea de vez en cuando, carallo.

 

ÁRBITRO:

Burgos Bengoechea. Arbitraje modélico, en mi humilde entender el suyo (y eso que el VAR intentó confundirle todo lo que pudo, y más). Supo llevar el partido a la perfección, que, si bien no fue un encuentro con entradas malintencionadas en sí, sí que resulto cantidad de disputado hasta la última gota de sangre por todos los contendientes, con todo bicho viviente yendo al 101%. Bravo por él, pues.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( + 16 GRADOS).

 

Se me olvidaba, cazurro. Y me pones el termómetro Rojiblanco 2 grados más, y no se hable más, ¿Estamos?

 

Hala. El Domingo, el derbi. Semana de echar los cierres, cerrar puertas, balcones, emisoras de radio, programas diversos deportivos, y aislarse en lo realmente importante. MHDP. “Viva, viva, la Revolución, Viva, Viva, el Atleti Campeón” …

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

Atético de Madrid - Webring
Peña Atletica Centuria Germana Vorherige Seite
Previous Page
Página Anterior Seiten Übersicht
Page Overview
Descripción De La Página Zufällige Seite
Random Page
Página Al Azar Nächste Seite
Next Page
Página Siguiente
FD12853D-b4b758962f17808746e9bb832a6fa4b8