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23 de mayo de 2018

Atleti 3 – Marsella 0. El viaje que quise volver a hacer y no pudo ser.



“Seguramente la rabia de no poder revivir mi viaje a Lyon en el 86, haya sido el que me ha terminado de bloquear por completo a la hora de escribirles algo, así que le he pedido a mi Amigo Don Pablo Mármol que me escribiese unas líneas por mí, así que … ¡A disfrutar tocan, Señores! (y muchas gracias por su inestimable colaboración, Don Pablo)”

Me pide don Dueño, está el hombre muy mayor y necesita mucho reposo, que junte unas letras para hacer una casicrónica del viaje a Lyon. Así que lo siento por ustedes, sus lectores, pero no me echen la culpa. El verdadero culpable es el haragán del termómetro.

Siempre que nos clasificamos para una final, nos invade inicialmente una sensación de pánico sobrecogedora. Varias son las preocupaciones que nos agobian año tras año, final tras final. ¿Nos llegará la entrada? ¿Tendremos dinero para el avión? ¿Habrá hoteles disponibles y a buen precio? Ahí es donde salimos triunfadores los que no tenemos medios, pero sí años, ya que no debemos preocuparnos por nada de lo anterior. Autobús y manta.

En nuestra Peña nos lanzamos al vacío, sin red, y decidimos poner un autobús, cubriendo unas cuarenta y cinco plazas, para nuestros socios y amigos. Este planteamiento inicial varió un poquillo y nos fuimos a dos buses petados. Vamos, que se nos fue de las manos. Se pudo y se debió poner un tercero (fue mucha la gente que no consiguió entrada hasta el viernes), pero nos asustó la masiva acogida que tuvo el viaje y la poca infraestructura con la que contamos, teniendo que dejar a baste gente fuera de nuestro viaje y derivarlos a otras Peñas. Honor a todas la Peñas Atléticas.

A las 20:00 de la tarde del martes emprendimos camino a Lyon. Nos esperaban 18 horas de viaje. La bodega bien surtida, con 36 cajas de cerveza por cuenta de la Peña, agua (lo juro) y neveras varias, hacía presagiar pocas paradas. Error. Se hicieron las paradas de rigor, ni más ni menos que las necesarias (a pesar de las quejas de los conductores, que decían que no íbamos a llegar nunca), y así fueron pasando tarde, noche, madrugada, mañana y mediodía, hasta que llegamos a las 14:00.

Poco estuvimos en Lyon. Tampoco se nos había perdido nada. Apenas dio tiempo para tomar unas cervezas (¡qué cerveza tan mala tienen los amigos!), saludar a los hermanos, contar las batallitas del viaje y desandar lo andado, para poner rumbo hacía el estadio. Hago aquí un inciso para decir que, visto lo poco que habían preparado en la Place Carnot (ya no pintamos como antes), donde nos ubicaron, casi podían haber preparado unas barras en el estadio y la hubiéramos tomado un par de horas más. 

Como suele pasar, todas las medidas que dijeron se iban a tomar no las tomaron; y, a la gran mayoría, ni nos pidieron DNI, quitaron mochilas, mecheros, etc., etc. Ubicados ya en el campo, en una inferioridad de gente (5 à 1) y de medios (decenas de bengalas, banderas, …) abismal, apenas pudimos oponer un tifo emocionante, nuestros colores y nuestra voz. ¡Pero qué voz! Pocas veces hemos animado tanto y tan bien en una final (si el FA está junto, detrás de la portería, es imbatible). El que llegaran las entradas a todo el mundo, hizo que viajara sobre todo gente joven, dispuesta a morir por ti, Atleti de Madrid. Y no sólo se plantó cara, se goleó en las gradas (como en el campo). Defraudaron los marselleses, con mucha bengala, pero con poco ánimo. Honor al Frente Atlético y a todos aquellos que se dejan el alma en la grada.

Del partido, poco que comentar que no hayan visto. Diez primeros minutos de apuros, sabedores los franceses que de no adelantarse no tendrían nada que hacer; y, a partir de ahí, en plan tractor, se fue barriendo a los franceses del césped. El partido del Atlético fue un partido gigante, sin concesiones a la galería, pero sin piedad con el rival, que sólo pudo oponer las patadas que el árbitro les permitió. Con Gabi al mando, Griezmann de ejecutor y el resto a un nivel magnífico, vivimos una plácida tarde-noche. 

Tras el pitido final estalló la merecida fiesta atlética. Una fiesta que se vivió con la pasión y la emoción que exige un título. Faltaba mucho morrofino para poner peros a la celebración, pero los chavales estuvieron enormes. Gente con abonos por encima del 60.000 pudo viajar y disfrutar. ¡Ojalá, al año que viene, por estas fechas, puedan conseguir entrada! Honor a los cachorros.

Ya sólo quedaba volver a Madrid, pero los que subimos por carretera no teníamos mucha prisa por enjaularnos nuevamente. Esa cerveza post-partido, después de un título, es el momento más salvaje que hay durante la temporada. Peeeeeero, había que montarse en los bus, y como siempre buscamos superarnos, conseguimos establecer una nueva marca a la vuelta: ¡19 horas! A las 19:30 del jueves (casi 48 horas después, 37 en bus) llegábamos a Madrid con mucho cansancio, mucha resaca, pero con la satisfacción del deber cumplido.

ATLETI FOREVER.

12 de julio de 2010

España 1 - Holanda 0. Los Reyes del Mundo.


Ikerman. . Tus lágrimas son nuestras lágrimas.
Duracell Gramos.. Mundial de lujo.
Capdevila.. Pues sí que tenemos lateral.
Puyolator. Derrochando coraje y corazón.
Dandy Piqué. The best of the world.
Pucheritos Busquet. Y lo que nos queda …
Todocampista Xavi. Fútbol en su más puro estado.
Iniestat. Alcanzó el Olimpo de los dioses.
Lobo de Mar Alonso. Siempre serás mi debilidad.
Matador Villa.. Sin él no somos nadie.
Pedro. Un sueño hecho realidad.
Cesc. El auténtico número 12.
Ojos de gato Navas. Una alternativa real.
Máquina Torres.. Gracias por tu esfuerzo.
Del Bosque. Enhorabuena, maestro.

Árbitro.. Demasiado político.
Holanda. Gracias a Dios que un equipo como tu no se ha llevado el mundial.

MULETAZOS.

- Es muy difícil resumir los sentimientos que ha generado esta victoria para mí y para todos vosotros. Ayer me pasó algo inaudito: me puse a llorar como una magdalena cuando sonó el himno antes de empezar el encuentro. ¿Por qué? Pues vaya usted a saber. Supongo que me dio por pensar de que estaba viendo la final de una Copa del Mundo y nuestra España estaba ahí, como protagonista principal. Y la emoción me desbordó. Ha sido, probablemente, uno de los momentos más gratificantes de mi vida. No lo olvidaré jamás.

- No me cabe ninguna duda, hemos sido los justos campeones en todo. Siempre hemos intentado jugar al fútbol de verdad. Siempre hemos intentado llevar el peso de los encuentros. Siempre (o casi siempre, exceptuando el día de Chile) hemos sido dominadores de los partidos. Hemos sabido siempre estar, en la victoria y en la derrota. En los momentos fáciles y en los difíciles. Ni un mal gesto. Ni una marrullería. En la victoria y en la derrota, España siempre la mejor.

- Nunca me ha gustado el decir a nadie como debe de jugar un encuentro. Soy de los que pienso que cada rival es inteligente por intentar utilizar su bazas de la mejor manera que crean conveniente, me guste más o me guste menos. Pero para mí ayer Holanda fue un equipo indigno, un rival fuera de lugar. Confundieron la velocidad con el tocino, la dureza con la violencia, la personalidad con la intimidación. Uno siempre suele ponerse en el pellejo del perdedor e intentar ser compasivo con él. Pero en este caso, no lo voy a ser. Jódete, Holanda.

- Que Del Bosque se quede de por vida, ya que no pudo hacerlo Luis. Independiente de que nos gusten más o menos sus planteamientos (es imposible que un Seleccionador tenga a todo el mundo contento), ha dado una auténtica lección al mundo entero de saber estar, y de encajar perfectamente las críticas que recibió, sin dejarse intimidar por la presión de la prensa. Se ha ganado todo el crédito del mundo.

- El mayor logro de la Selección, ha sido que por fin, por primera vez en mi vida, vea que un madridista se alegra de corazón por un tanto de Iniesta, que a un Atlético le encandilan las subidas de Sergio Gramos, que un culé aplaude a rabiar a Casillas, que un valenciano llora de emoción viendo a su Selección, esa que tanto tiempo estuvo secuestrada por el equipo que todos sabemos. Al fin podemos decir bien alto: ESPAÑA es de todo el mundo, y todo el mundo merece la pena disfrutarla.

- Un doblete histórico: campeón de forma consecutiva de Europa y del Mundo. Esto me parece que solo ha estado al alcance de 4 países más. Yo creo que gasolina para la próxima Eurocopa aún vamos a tener. Para el Mundial tendremos que ir repostando, pero con cabeza. Con esa cabeza lúcida y despejada con la que hemos sabido estar en estos momentos tan maravillosamente felices. Tiremos todas nuestras camisetas antiguas, que ya tenemos una estrellita encima de nuestro escudo. Ya podemos mirar a los ojos a muchas Selecciones, y decirles, sin miedo a equivocarnos: ESPAÑA ES CAMPEONA DEL MUNDO. No me nieguen que suena de la hostia. El futuro puede ser nuestro. El presente, ya lo es. ¡VIVA ESPAÑA!





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