Dios quiera que me equivoque,
pero nos espera una temporada larga, dura y hasta me atrevería a indicar
áspera, por todo lo que anda rodeando a este Club. Porque ahora mismo lo que
veo es una planificación deportiva no completada, debido principalmente al
condicionamiento que nos ha hecho del mercado el dorsal número 19, por un lado.
Por otro, contemplo a un entrenador bastante bloqueado en lo que a ideas se
refiere, y estancado en una serie de condicionantes autoimpuestos a sí mismo
por no sé qué extrañas razones, y a un equipo con calidad, sí, pero con poca
personalidad final, sin jugadores que cuando las cosas no van tan de cara, den ese paso hacia delante de tirar del equipo cuando más lo necesita. Y luego
está la grada, claro, completamente anestesiada en ese estado de felicidad
permanente que nos intentan siempre transmitir desde las altas esferas del
Club. Conformismo, resignación, y a vivir la vida, que son 2 días.
Y el caso es que ayer el Atleti empezó
jugando muy bien al fútbol. Salir salen enchufados (en las primeras partes,
ojo, las segundas es otro cantar) y da la impresión de que, mientras les dura
el fuelle, plantan cara a cualquiera y dominan y se hacen dueños del encuentro,
tal y como pudimos contemplar en la primera media hora que el equipo hizo
en Anfield. Y eso que el Cholo puso en liza una alineación un tanto extraña,
poniendo a Koke como titular (que ya no debería de estar para estas lides, y menos en este tipo de encuentros),
situando a Hancko de lateral izquierdo, apoyado por Giuliano (ni el primero es
lateral, ni el segundo sabe jugar por la izquierda, todo esto por no poner a
Dani Martínez, que es el que tienes realmente en esa posición, visto el bajo
rendimiento hasta la fecha de Grimaldo), y poniendo como titular al dorsal
número 19, lo cual, qué queréis que os diga, me parece hasta bien. Bueno, bien,
me explico.
Al tipo este hay que reventarle
mientras esté aquí como sea. Personalmente, le pondría a fregar los baños del
Metropolitano, que oyes, a 36 mil pavetes diarios, yo creo que no está nada mal
la cosa. Hasta me ofrecería ayudarle y todo. Pero como entiendo que esto es en
realidad una puta utopía, pues oyes, vamos a exprimirle hasta que no pueda ni
respirar, y se pire a cumplir su “sueño” de una puta vez. Si no le reventamos
en la grada, se le revienta en el césped. Ayer, partido entero, muy bien. El
domingo, más de lo mismo. ¿Qué jugamos Copa frente al San Andreu? Prórroga y
penaltis si hace falta inclusive. ¿Qué disputamos uno de esos apasionantes
amistosos en Groenlandia? Va el 19, y toda la morralla que haya por ahí,
aparte. Y disputando desde el minuto 0 hasta el final. Que cumpla el
“sueño”, sí … Pero bien cansadete.
Mientras tanto, el Liverpool demostró que, a la
contra, tiene un montón de peligro. Isak ya perdonó en el primer minuto una
clarísima por cruzar el balón en exceso. Pero el Atleti mandaba, dominaba,
corría, presionaba y generaba buenas situaciones de gol, combinando bien con el
balón. Baena tuvo buenas opciones desde fuera del área, Kang-In se movía con
soltura y fluidez, el dorsal número 19 ayudaba en la construcción del juego
combinativo, y tras parar Oblak otro mano a mano a remate de Isak (aunque la
jugada partía de fuera de juego), llegó el tanto de Llorente, en una gran
asistencia del dorsal número 19, que plantó solo al bueno del Lechugo, y batió
a a Allison con sencillez. Lo de Marcos con Anfield es una señal, no me cabe la
menor duda. 0-1, y contento, sí, pero con ese estar con la mosca tras la oreja
por las cosas que nos suelen suceder una vez nos adelantamos en el marcador.
Que ya nos conocemos todos.
Que el Liverpool en
Anfield, te apriete tras estar por detrás en el marcador, es normal, y eso le
pasa al Atleti, al City, y a la Selección Mundial de fútbol, si estuviese. Pero
hay que saber templar, hay que saber defender, hay que saber presionar, hay que
estar bien colocados, y hay que tener el cuchillo entre los dientes mientras
nos achuchen. Y el Atleti actual no tiene ni puta idea de nada de eso. De
centro del campo hacia adelante, no hay problema. En el 27, de hecho, una gran
jugada de Kang-In, puso el balón a Giuliano, este cedió el mismo al dorsal
número 19, y se sacó un chutazo desde fuera del área, al cual Allison contestó
con una parada espectacular. Y hasta aquí se acabó el Atleti por hoy.
La diferencia empezó a ser muy
clara: ellos muerden, ellos aprietan, ellos intimidan, y nosotros somos madres
de la caridad. En estas vicisitudes, no hay ni Dios que tenga ahí en el campo
lo que tiene que tener. Y quién puede hacer esa función, se encuentra
extrañamente en el banquillo, porque, conforme son las características de este
equipo nuestro, me parece tan incomprensible como inexplicable la suplencia de
Hjulmand. Es el hombre que nos puede aportar ese equilibrio que nos falta, y
que tan importante es en el fútbol actual. Pero a Simeone, de momento, no le ha
entrado por su ojito derecho. Igual, si fuese argentino …
El Liverpool ya estaba en modo torbellino, y que el Atleti no se iba al descanso con la victoria era un
secreto a voces. Y defensas buenos tiene, porque Hancko lo es (en su sitio,
aunque no está en su mejor momento de forma, precisamente), Pubill también lo
es (ayer sufrió más de lo esperado), Llorente, de lateral, también es muy
fiable (aunque no infalible) y el Cuti … Pues mira. Aquí si que me alegro del
empecinamiento en traérselo por parte del Cholo, porque me parece un central
imperial, y que nos va a venir de cine según vaya ocupando su lugar en el
universo Atlético. ¿Qué falla? Pues todo el concepto defensivo en global, en realidad, porque no saben
defender, no aguantan la presión física que nos imponen los rivales, no tenemos claro en dónde situarnos exactamente, y una vez
superados, nos volvemos impotentes para poder levantarnos siquiera.
En el 31, Wirtz avisó, aunque se
topó con el muro de Jan. Y en el 40, Szoboszlai se aprovechó de la falta de
contundencia defensiva nuestra, para rematar de toque suave y colocado y batir
al bueno de Oblak. La acción viene originada por un taconazo del patán de
Araujo dentro del área … Sí … Araujo. Para cortarse y no echar sangre, vamos.
En el 42, pequeño atisbo de
reacción, en gran acción individual de Pablo Barrios (en este tipo de partidos
es en el que hay ya que empezar a dar un paso al frente, pero de verdad,
Pableras) y Baena remató al primer toque marchándose el balón a la derecha del
guardameta local (y en este tipo también de encuentros es en los que hay que
demostrar también que eres todo un Campeón del Mundo, Alex). Con el empate a
uno nos fuimos al descanso.
La segunda parte ya me pareció un
esperpento de partido más que un auténtico encuentro de Champions. Un Don
Benito-Villarrobledo más que un Liverpool- Atleti. Qué cantidad de
imprecisiones, de balones perdidos absurdamente, el Cholo desatado con los
cambios … Qué locura. Anfield se convirtió en el camarote de los Hermanos Marx.
El Atleti salió como, parece ser,
acostumbra ahora en las segundas partes: atolondrado perdido. A los 4 minutos
ya avisó Barcolá fallando un gol hecho ante Oblak. Y, tan solo un minuto
después, en otra acción en la que demostramos que el concepto “contundencia
defensiva” es algo tan desconocido para nosotros como una botella de agua
mineral sin gas para Cerezo, al final Mac Allister nos clavó el rechace del
balón al borde del área, fusilando sin piedad a Jan. 2-1, y la cosa ya pintaba
no chunga, sino fúnebre.
En el 60 quita a Kangi-in y Koke,
y saca a Lookman y Grimaldo. Si alguien me sabe explicar el posicionamiento
táctico del equipo a raíz de estos cambios, le invito a un mini en el Bendita
el día del Osasuna pero ya, vamos. Yo paso de intentarlo, no estoy hoy para
jeroglíficos (de hecho, nunca me han gustado, más bien los odio).
En el 73, quita a Baena, y
saca a Jonathan David. Qué diver, cómo mola. Y en el 76, quita al Cuti y a
Pableras, y saca a Le Normand y Hjulmand. Festival del humor.
Y todo esto, ¿Para qué? Para ser
incapaces tener una posesión de más de 15 segundos, para ver correr atolondrados a un
buen puñado de nuestros jugadores sin sentido y concierto, para ser incapaces
de generar siquiera ni media ocasión de gol … Y, encima, frente a un Liverpool,
que se debió de contagiar de tanto caos, y decidió sumarse a él también,
qué carallo, porque tampoco es que hiciesen encaje de bolillos precisamente.
En el 90, un gol anulado al
Liverpool por claro fuera de juego de Frimpong, y fin de la colección de
desbarajustes por hoy.
Este año me he propuesto no
enfadarme con el rollo este del fútbol, aunque el sentimiento de tristeza y
melancolía con las derrotas no te lo quita ni Dios, qué le vamos a hacer. Algunas luces, demasiadas sombras … Que pasen
un feliz jueves, Hermanos.