Pronto se vio que el tema iba a resultar sencillo, con una ocasión clamorosa fallada por Simao, tras patada al aire de Forlán que despistó, yo creo, que hasta el propio portugués. El uruguayo ayer nos confirmó de nuevo que continua en su estado de hibernación. Pues eso. Al menos, que no moleste. Pero, afortunadamente, no solamente de un Uruguayo vive el hombre, y nosotros tenemos a otro, que se llama Godín, y que al que esto escribe es un futbolista que encandila. Reyes le puso un balón medido, y Godín se disfrazó de Don José Eulogio Gárate para conseguir un espléndido tanto de cabeza. Era el 1-0. Algarabía en el Calderón.
Sin embargo, he de reconocer que, instantes antes, ya me había llevado la primera decepción de la noche (al final resultó ser la única, aunque no la olvidaré fácilmente). Concretamente en el minuto 4 del encuentro, cuando contemplé como el Calderón, en tan solo apenas 3 días, había pasado ya borrón y cuenta nueva de lo que había pasado anteriormente. Siempre lo digo, no me considero quién para juzgar a nadie ni decir cómo se tiene que comportar uno en un estadio de fútbol. Allá cada cual. Eso sí, no exijamos luego a la Directiva cosas que nosotros mismos somos incapaces de realizar. En este aspecto, mi conciencia sí que está tranquila, porque yo sí que me acordé de Juan Carlos en el minuto 4. Y me seguiré acordando mientras siga teniendo en vena esta pasión denominada Atleti.
Sigamos con el capítulo de sucesos. Poco después se lesionó Valera. Ya sabéis que el chaval no es santo de mi devoción. Es un jugador que defiende fatal, porque, sencillamente, no tiene los fundamentos necesarios e imprescindibles para realizar dicha labor. Pero, dicho esto, también es cierto que cada vez que se le da un par de encuentros seguidos, el murciano se nos lesiona, y siempre de lo mismo, muscularmente. Y claro, entre lo limitadito que es, y que no puede pillar tampoco una continuidad para ir ganando en confianza, mucho me temo que este chaval se va a quedar en lo que es en la actualidad: un jugador que pasó por nuestro Club con más pena que gloria. Aún así, le deseamos suerte y que se recupere pronto, que para eso porta el escudo que lleva.
Después, también había que ver al portero, Joel. Yo estaba relativamente tranquilo con el chaval. Recordaba el Carranza de esta temporada y ya me causó una gratísima impresión. Muy del tipo de De Gea, además. Seguridad, excelente colocación, sus señas de identidad. Y también sus mismos defectos: los balones cruzados por alto, pero bueno, a la edad que tienen, está claro que terminarán dominando también ese aspecto. Ayer le dispararon 2 veces a puerta. En una atajó el esférico a la perfección, y en otra salvó un gol cantado en un balón que le da en el pie y termina estrellándose en el poste. ¿Conclusión? Yo, desde luego, me siento también tranquilo con él. Y, por cierto, da gusto oírle hablar. La sencillez personificada. Que siga así.
Con el Atleti jugando al tran-tran, sin apretar en exceso el acelerador, se llegó al descanso. Y así continuó hasta que en la segunda parte Quique cambió a Forlán por el Kun. El argentino, hipermotivado, supuso una auténtica bocanada de aire fresco para el personal. Y llegó otra asistencia genial de Reyes, que logró llevarse el balón dentro del área Agüero y batir al guardameta sueco en su primera acción del encuentro. Esta vez sí, el Kun tiene pinta de estar completamente recuperado, fresco y rápido. Espero que no se repitan más ridículos tan esperpénticos como el del día del Barsa, porque, con simplemente con el nombre de un jugador, no se vence a ningún rival, y mucho menos si este es el equipo de un tal Guardiola, no sé si les sonará de algo.
Ya en pleno recital colchonero, llegó lo mejor de la noche, el tercer tanto. Joel inicia un contragolpe letal con un fantástico pase con la mano sobre Reyes, el sevillano pilla la moto, combina con Diego Costa, el Kun le devuelve una pared majestuosa por encima de los bigardos noruegos, y el brasileño consigue de cabeza anotar su cuarto tanto consecutivo ante la desesperada salida del portero. Un golazo como un solazo de grande, y confirmación de que Diego Costa se va consolidando cada día más en el equipo rojiblanco. Buena señal para todos.
Fíjense en un detalle, por favor: los tres tantos tienen un denominador común: el, sin lugar a dudas, mejor jugador ayer del encuentro. Me estoy refiriendo a Reyes. Un Reyes que condujo menos el balón, tuvo la misma verticalidad de siempre y estuvo siempre participativo y muy metido en el encuentro. Da gusto ver jugar así al sevillano (con perdón).
Y poco más dio la noche. Estamos vivos, a un solo punto del primero de grupo, y tenemos todo en nuestra mano para seguir demostrando que el Campeón está live. Ahora nos tenemos que levantar de la cama y empezar a vestirnos. Bonita piedra de toque tenemos el próximo domingo, hablando de todo un poco. En teoría, partidazo con el Vila-Real. Que ustedes lo disfruten.