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5 de noviembre de 2010

Rosenborg 1 - Atleti 2. Tiago, qué bueno que volviste.

De paso, has conseguido que el titular de esta crónica cambiase por completo, porque lo del partidito de ayer … Tela, telita, tela. Y eso que mejor no nos pudieron comenzar las cosas: tras un buen centro de Raúl García (que jugó pegado en banda derecha, donde demostró en el primer tiempo sus buenos desplazamientos de balón, así como su falta de velocidad para defender ocupando esa posición, Quique y sus inventos, ya saben), a punto estuvo de llegar Diego Costa para remachar el primero. Y, justo después, otro fenomenal cambio de juego del navarrico fue a parar a las botas de Simao, y este puso el gol en bandeja al Kun, para que, en claro fuera de juego, por cierto, consiguiese el 0-1. La cosa empieza rodada … para cualquier equipo, menos para el Atleti, claro está.

Y el caso es que, en el primer tiempo, al menos, se controló el partido, a pesar del recital de balones al contrario que dio Tiago durante el desarrollo del mismo. El propio jugador portugués marró una ocasión clarísima por precipitarse en el remate, y Diego Costa tuvo otra ocasión cantada. Mientras, los noruegos, a lo suyo: balonazo buscando a sus tanques, y a ver si cazan segunda jugada. Un recurso demasiado pobre como para poder ponerte en serios apuros, salvo cuando Perea empieza con sus cosas: que si mido mal un balón para despejar de cabeza y me la trago, que si hago una absurda e innecesaria falta al borde del área … Lo dicho: las cosas de Perea.

Lo del segundo tiempo, sin embargo, es algo difícil de poder expresar. Es como si Quique hubiese dicho a los jugadores que se quedasen en el descanso, y hubiese decidido que 11 de los 20 animosos colchoneros que estaban ayer en las gradas animando a nuestro Atleti (honor y gloria para ellos), como premio a su fidelidad, podían disputar la segunda parte. Sinceramente, me recordó al Atleti verbenero de viejos tiempos. Desconcierto total, pases sin sentido alguno, pérdidas constantes de balón, despropósito va, despropósito viene, la banda de Antonio López parecía el Retiro cualquier domingo soleado a las 12 de la mañana, con todo Cristo campando a sus anchas … Hasta De Gea se contagió del esperpento general, y se tragó un balón por debajo de las piernas que supuso el empate a uno nada más comenzar este periodo. Y pudo ser peor, mucho peor, porque los noruegos, con lo que les he dicho, zambombazo al área y a buscar segunda jugada, nos creó más problemas que tiene hoy en día la Pantoja con la justicia española. El único que mantuvo un poco el tipo fue Domínguez. De los demás, prefiero no hablar, porque no saldría nada bueno de mi boca. Fue tal el camarote de los hermanos Marx en que se convirtió mi equipo, que hasta otra vez De Gea salió estúpidamente a por un balón que se perdía por la línea de fondo, lo quiso proteger, se confió y el jugador noruego le robó el balón y casi nos hace recordar a un tal Vieri metiendo un maravilloso gol en el Calderón frente al Panathiniakos en Copa UEFA, si mi sufrida memoria no me falla. Menos mal que Christian ahí demostró que era un delantero sideral, mientras que el colega del Rosenborg es un compañero del metal. Ver para creer.

Quique dio entrada a Forlán, y, ¡coño! Al menos, un jugador del Atleti que intenta bajar el balón al suelo y combinar con un compañero. También sacó a Mario Suárez, que ¡al fin le vi algo! El chaval se adueñó del centro del campo y no rifó ni un solo balón. De hecho, tan decisiva fue su entrada como el propio tanto de Tiago. Les reconozco que estaba deseando escribir algo bueno del chaval, porque me cae de cine. Veremos lo que dura.

A todo esto …¡Qué ven mis ojos! Diego Costa, en una (en la única) buena acción individual que realizó, a punto estuvo de anotar el injusto 1-2. Mientras, los noruegos, a lo suyo: otro compañero del metal (¿o era el mismo? Qué se yo uno rubio y alto, joder) falló un gol a puerta prácticamente vacía y desde el área pequeña. Entre estas acciones y su entrañable entrenador (es la vida imagen del prototipo de abuelito que todos hubiésemos deseado tener), el Rosemborg estará siempre dentro de mi corazón.

Y, en medio de tal desbarajuste de partido, llegó el minuto 84. Tiago roba un balón en el centro del campo, hace un caño por aquí, un par de regates por allá llevándose el balón con fuerza y calidad, avanza, Forlán le tira el desmarque, pero el portugués decide soltar un latigazo impresionante desde fuera del área que se cuela por toda la escuadra del guardameta local. Un gol digno de entrar en los anales de la historia de los mejores tantos conseguidos en Champions, logrado en un partido digno del Poliderpotivo Municipal de Orlittlehouse (Orcasitas, para los no iniciados). Esperemos que este tanto le sirva al portugués para consolidarse definitivamente en el puesto y demostrar todo el fútbol que lleva dentro, que, por la belleza, plasticidad y clase con la que consiguió el mismo, parece que es bastante.

Por lo tanto, se aclara el grupo, y, siempre y cuando ganemos al Aris Salónica en casa (prepárense, el autobús del Sr. Cúper está a punto de partir), en teoría, nos jugaremos el primer puesto en Alemania. El objetivo, por lo tanto, tiene pinta de cumplirse. Eso sí, con la deplorable imagen mostrada en el segundo periodo, dignificamos muy poquito nuestra imagen de actual Campeón del torneo, y, sinceramente, es una pena, oigan. Una pena.


22 de octubre de 2010

Atleti 3 - Rosenborg 0. Y el Campeón despertó ...

Ojo. Que tampoco se crean que se levantó de la cama, se vistió, se duchó y se puso en marcha. Que va. Simplemente abrió los ojos, puso la tele, se medio espabiló y con eso le bastó para vencer al Rosenborg, uno de los equipos más inofensivos que jamás haya visto uno. Empezando por su pintoresco entrenador, que con ese chándal gris y esos coloretes en la cara, solamente le faltaba tener en el banquillo el Tetra-Brick de Don Simón para ir echando un trago de vez en cuando. Todo un personaje.

Pronto se vio que el tema iba a resultar sencillo, con una ocasión clamorosa fallada por Simao, tras patada al aire de Forlán que despistó, yo creo, que hasta el propio portugués. El uruguayo ayer nos confirmó de nuevo que continua en su estado de hibernación. Pues eso. Al menos, que no moleste. Pero, afortunadamente, no solamente de un Uruguayo vive el hombre, y nosotros tenemos a otro, que se llama Godín, y que al que esto escribe es un futbolista que encandila. Reyes le puso un balón medido, y Godín se disfrazó de Don José Eulogio Gárate para conseguir un espléndido tanto de cabeza. Era el 1-0. Algarabía en el Calderón.

Sin embargo, he de reconocer que, instantes antes, ya me había llevado la primera decepción de la noche (al final resultó ser la única, aunque no la olvidaré fácilmente). Concretamente en el minuto 4 del encuentro, cuando contemplé como el Calderón, en tan solo apenas 3 días, había pasado ya borrón y cuenta nueva de lo que había pasado anteriormente. Siempre lo digo, no me considero quién para juzgar a nadie ni decir cómo se tiene que comportar uno en un estadio de fútbol. Allá cada cual. Eso sí, no exijamos luego a la Directiva cosas que nosotros mismos somos incapaces de realizar. En este aspecto, mi conciencia sí que está tranquila, porque yo sí que me acordé de Juan Carlos en el minuto 4. Y me seguiré acordando mientras siga teniendo en vena esta pasión denominada Atleti.

Sigamos con el capítulo de sucesos. Poco después se lesionó Valera. Ya sabéis que el chaval no es santo de mi devoción. Es un jugador que defiende fatal, porque, sencillamente, no tiene los fundamentos necesarios e imprescindibles para realizar dicha labor. Pero, dicho esto, también es cierto que cada vez que se le da un par de encuentros seguidos, el murciano se nos lesiona, y siempre de lo mismo, muscularmente. Y claro, entre lo limitadito que es, y que no puede pillar tampoco una continuidad para ir ganando en confianza, mucho me temo que este chaval se va a quedar en lo que es en la actualidad: un jugador que pasó por nuestro Club con más pena que gloria. Aún así, le deseamos suerte y que se recupere pronto, que para eso porta el escudo que lleva.

Después, también había que ver al portero, Joel. Yo estaba relativamente tranquilo con el chaval. Recordaba el Carranza de esta temporada y ya me causó una gratísima impresión. Muy del tipo de De Gea, además. Seguridad, excelente colocación, sus señas de identidad. Y también sus mismos defectos: los balones cruzados por alto, pero bueno, a la edad que tienen, está claro que terminarán dominando también ese aspecto. Ayer le dispararon 2 veces a puerta. En una atajó el esférico a la perfección, y en otra salvó un gol cantado en un balón que le da en el pie y termina estrellándose en el poste. ¿Conclusión? Yo, desde luego, me siento también tranquilo con él. Y, por cierto, da gusto oírle hablar. La sencillez personificada. Que siga así.

Con el Atleti jugando al tran-tran, sin apretar en exceso el acelerador, se llegó al descanso. Y así continuó hasta que en la segunda parte Quique cambió a Forlán por el Kun. El argentino, hipermotivado, supuso una auténtica bocanada de aire fresco para el personal. Y llegó otra asistencia genial de Reyes, que logró llevarse el balón dentro del área Agüero y batir al guardameta sueco en su primera acción del encuentro. Esta vez sí, el Kun tiene pinta de estar completamente recuperado, fresco y rápido. Espero que no se repitan más ridículos tan esperpénticos como el del día del Barsa, porque, con simplemente con el nombre de un jugador, no se vence a ningún rival, y mucho menos si este es el equipo de un tal Guardiola, no sé si les sonará de algo.

Ya en pleno recital colchonero, llegó lo mejor de la noche, el tercer tanto. Joel inicia un contragolpe letal con un fantástico pase con la mano sobre Reyes, el sevillano pilla la moto, combina con Diego Costa, el Kun le devuelve una pared majestuosa por encima de los bigardos noruegos, y el brasileño consigue de cabeza anotar su cuarto tanto consecutivo ante la desesperada salida del portero. Un golazo como un solazo de grande, y confirmación de que Diego Costa se va consolidando cada día más en el equipo rojiblanco. Buena señal para todos.

Fíjense en un detalle, por favor: los tres tantos tienen un denominador común: el, sin lugar a dudas, mejor jugador ayer del encuentro. Me estoy refiriendo a Reyes. Un Reyes que condujo menos el balón, tuvo la misma verticalidad de siempre y estuvo siempre participativo y muy metido en el encuentro. Da gusto ver jugar así al sevillano (con perdón).

Y poco más dio la noche. Estamos vivos, a un solo punto del primero de grupo, y tenemos todo en nuestra mano para seguir demostrando que el Campeón está live. Ahora nos tenemos que levantar de la cama y empezar a vestirnos. Bonita piedra de toque tenemos el próximo domingo, hablando de todo un poco. En teoría, partidazo con el Vila-Real. Que ustedes lo disfruten.


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