Que nadie dude ni un solo
instante que, hoy por hoy, somos el equipo con el que más puntos se “deja” la
Real Cervatada. Y digo “dejan”, porque ya saben que con respecto a esta gente,
todo gira en torno a ellos, el rival suele importar entre poco y una puta
mierda. Si ganan, es que son los “más mejores”, y si palman, es que a ellos el
derbi no les motiva tanto, o por fallos y regalos directamente suyos, aunque
ahora se ha puesto de moda lo que, curiosamente, siempre nos han echado en cara
de por vida, que son los famosos llantos. Afortunadamente, llevo ya un buen
puñado de derbis encima de mis espaldas, como para estar ya más que curado de espantos en
este aspecto, hasta el punto de que, básicamente, ni me afecta, ni me extraña,
ni me sorprende, más bien lo contrario: me divierte cantidad.
A mi, sinceramente la primera
parte me decepcionó bastante por parte de los dos equipos. La ley del miedo se
apoderó del Metropolitano. Miedo a perder el balón, miedo a perder el
posicionamiento, miedo a encajar un tanto, miedo a intentar algo nuevo. Nadie
se quería salir del guión previamente establecido por ambos entrenadores. Pero
con una diferencia clave en todo esto. El Atleti, aunque dé esa impresión, sabe
a lo que anda jugando, porque es parte de la propia identidad que nos ha
marcado el Cholo, y, guste más o menos, pero lleva su sello inequívoco, es
decir, somos un equipo con personalidad propia.
Sin embargo, el Madrid es todo lo contrario. No sabe muy bien si atacar, si defender, si ver pasar la vida venir, y todo su poderío táctico es que resuelva alguna acción individual de sus delanteros, punto. Va dando bandazos sin mucho sentido y ningún convencimiento pleno en lo que realmente quiere hacer.
Así que, con estos
condicionamientos vimos una primera parte muy áspera en cuanto a futbol se
refiere. Un puto coñazo sideral para el espectador neutral. Normal, pues, el
empate a cero con el cual nos fuimos al descanso.
La segunda parte la comenzó
mandando el Cholo con un cambio que resultaría clave para el devenir final del
encuentro. Evitó riesgos innecesarios quitando a un Pubill amonestado, y sacó
al terreno de juego al que, una vez más resultó definitivo y completamente
decisorio para el desenlace final del encuentro, que no es otro que Don Koke Resurrección (que no, Doña Yayo, que no le
voy a dar el premio final del crack del partido, por mucho que me insistas,
querida). Y el Atleti cambió al completo su forma de juego, porque, apoyado
también en un gran Cardoso, el Atleti se hizo dueño del centro del campo, y
empezó a generar dominio y peligro.
Así que, a los 6 minutos de este
periodo, extraordinario pase de Hancko sobre Giuliano, este intenta controlar
el balón y el niñato repelente del Huijsen le agarra claramente y le derriba
dentro del área. Penalti de enciclopedia, roja de manual (si bien le costó al
lerdo del árbitro sacarla, le tuvo que avisar el VAR) y, de nuevo, Grimaldo,
anotó su segundo penalti consecutivo de remate duro, seco y colocado. Que le
dure la racha al chaval.
Aún festejando casi el tanto en
la grada, llegó el segundo, en una asistencia maravillosa de Giuliano sobre
Jonathan David, y este puso el 2-0 en el marcador, y convirtió al Metropolitano
en una auténtica fiesta rojiblanca. El canadiense metió un gol de manual de
nueve puro, y, al menos hasta el momento, está demostrando que su fichaje ha
sido todo un acierto.
A partir de aquí, recital de un
Atleti desmelenado, frente a un Madrid que no sabía ni por dónde le venía el
aluvión colchonero futbolístico. El Cuti cabeceó e hizo lucirse al Pequeño
Canguro. El balón lo recogió el dorsal número 19 nuestro, pero su remate lo
sacó Konaté bajo palos.
En el 79, sin embargo, pudieron
acortar ellos el marcador, en la única ocasión (junto con el tanto encajado)
que fueron capaces de generar. Un tal Diomande se plantó solo ante Jan, pero
Oblak fue decisivo de nuevo y adivinó las intenciones del negroide.
Y en el 90, la jugada tonta
de la noche. Simeone y sus putos cambios, pero esta vez para muy mal. Porque no
se puede sacar del terreno de juego a tu central valladar, antes de lanzar una
falta peligrosa el equipo visitante. Es un error de pardillo, de manual de entrenador. Le
Normand salió totalmente frío al campo, y se comió el remate de esa montaña
llena de mierda que es Rudiger, o basura análoga. Qué manera más tonta de complicarnos la vida,
joder.
Afortunadamente, la cosa acabó
con nuestra victoria final, y el Atleti demostró que en el Metropolitano, está
muy clarito y meridiano quién es el que manda de la Capital. Que ustedes lo
disfruten, pues.
ÁRBITRO: Un tal Ortiz Arias.
Malo como la carne del pescuezo,
sin personalidad ninguna … Se le reclamaron unas 455 expulsiones por parte
vikinga. Desde luego, la del Cuti no es ni de cachondeo, y la del Kang-Lee,
pues lo de siempre. Si te enseñan el fotograma … Pero es que el fútbol no es
eso precisamente. Lo que sí me ha parecido más claro es el penalti de Pubill
por mano, las cosas como son. El que nos pitó a nuestro favor es como un
piano de grande, e incomprensible que le tuviese que llamar el VAR para
expulsar al puto espantapájaros blancucho ese. Deleznable arbitraje dónde los haya.
EL CRACK DEL PARTIDO:
Gran partido del equipo a nivel
de concentración y saber estar sobre el terreno de juego. Llorente de lateral
muy bien, el Cuti, Hanko y Grimaldo, muy bien también. Cardoso sigue yendo a
más, bien Baena y Kang-In, absolutamente clave Don Koke Resurrección, pero el
crack del partido esta vez se la doy a Giuliano. Participó en los 2 goles,
volvió absolutamente loco a un tal Cucurrella, trabajó en defensa a destajo… SI
hay un jugador que sabe y entiende a la perfección qué es, qué significa y cómo
hay que jugar un derbi, es precisamente él. Todo un recital, masterclass total.
Lo mas cojonudo de todo, es que se le valora más su partidazo en la parte de
Concha Espina, que en la nuestra propia. Desde luego, yo lo tengo muy claro.
Giuliano Simeone, siempre, siempre en mi equipo. Sencillamente indispensable
tener en una plantilla competitiva a un tipo así.
LA
DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Al final salió todo muy bien,
pero no logro entender qué es lo que le se le pasó por la cabeza al Cholo
cuando quitó al Cuti Romero con una falta peligrosa a favor del equipo rival. Me parece
un error escandaloso e impropio de un entrenador de la Categoría incontestable
también de Don Diego Pablo. En fin. Corramos un tupido velo.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 6 GRADOS).
Partido de obligado cumplimiento
frente a nuestro rival fetiche en en Metropolitano, nuestro peluche favorito,
nuestro muñequito fantástico de pim-pam-pum. Por lo tanto, permanece como
estaba.
Y ahora, el bendito parón de
Selecciones. Tres semanitas para disfrutar después del trajín inicial de encuentros … “Yo te quiero, sentimiento, no puedo
parar” …
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