6 de diciembre de 2020

Atleti 2 - Valladolid 0. No es el que lava más blanco.


¡Puaj! NI de coña. Nunca será el más limpio. Es el que lava mejor. Ese es el mejor detergente. El blanco, por las huestes del Manzanares, jamás será el color más impoluto, ni el más puro. Es sinónimo más bien de putrefacción, de excrementos, en definitiva, de lo que son. Pero tranki, tiempo habrá ...

 

Amaneció el Metropolitano con un  tono azul-morado de lo más preocupante. Parecía difuminado, fácil de limpiar, pero era un tono constante, continuo, difícil de pulir. Muy esparcido por todo el terreno de juego. Sin demasiada intensidad, pero abarcando hasta el último rincón del mismo.

 

Traduciendo, que es gerundio: el primer tiempo, de hecho, fue un tostón sumun. Uno de esos tantos partidos que hemos contemplado a las huestes del Cholo temporada va, años anteriores padecimos. Fútbol control, sin tener muy claro sin saber ni a dónde va uno, ni hasta qué punto quiere llegar. Añádanle que, servidor de Dios y de Don Luis Aragonés, venía de degustar un delicioso cuchifrito de cabrito (ya saben, de lo que se come, se cría), con su hermano carnal en el homenaje que cada vez hace a su Santa Madre mensualmente (me da igual el tiempo que pase, cada día te echo más y más de menos, siempre, siempre en mi corazón) tiene como consecuencia que agradeció enormemente el horario en la disputa del match en cuestión. Al menos, me dio margen para dar 2 cabezadas en condiciones, caramba.  Probablemente, si hubiese sido a las 16 h., a duras penas le hubiese costado mantener las pestañas despegadas viendo semejante espectáculo. Sin pasar apuros en exceso, cierto, pero la muchachada del Cholo y frotaba, y frotaba, y frotaba sin cesar, sin conseguir que el dichoso tono blanquivioleta se fuese de su magnánimo tapiz cuidado hasta el más ínfimo detalle. El objetivo era claro: disolver de la manera que fuese dicha tonalidad en cuestión.

 

En la segunda parte, sin embargo, Don Diego Pablo Simeone encontró su VIP Express en cuestión: un buen chorro del mejor detergente (Koke), un toque perfumado de suavizante incorporado (Joao Félix), y el mejor disolvente posible, el más directo, el mejor desequilibrante: Llorente. ¿Conclusión? La fórmula funcionó.

 

Dicho y hecho. Majestuoso pase de escuadra, compás y cartabón de Marquitos Llorente sobre la profundidad del inagotable al desaliento Trippier, no menos precisa asistencia del Peaky Blinders delineante de San Blas sobre el área pucelana, Luis Suárez que no llega por un mate, pero el desconcertante Lemar, ese sujeto que no sabe uno si va o si viene, esta vez, sí, llegó,  consiguiendo adelantarnos en el marcador y logrando quitarnos ese medio estado de ansiedad en el que nos encontrábamos al frotar sin cesar con el ánimo de que el césped quedase con su tono original: el brillante e impoluto rojiblanco en cuestión. No era fácil ese tanto, no. Pero Lemar frotó muy bien.

 

Poco después, otra fenomenal asistencia de Trippi, transformó en el tanto definitivo Llorente, en un gol lleno de talento, fuerza, velocidad y desequilibrio. Otro sensacional chicharro, para qué nos vamos a engañar.

 

El propio Llorente se encargó de demostrar el cuchillo afilado en el que se ha convertido para la muchachada poco después, en un posible tanto que lamió el palo, el Atleti terminó de dar brillo al encerado, y al final nos quedó un escenario imputo, brillante y resplandeciente rojiblanco. El Vip Express del Cholo funcionó. No hagan caso a imitaciones. El que lava más blanco, no es el mejor. Vean, si no, lo resplandeciéntemente rojiblanco que quedó el tapiz del Metropolitano en la mañana de hoy. ¡Qué bello es vivir!

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Hermoso ha pasado de ser el niño bonito venido de Sarriá, a convertirse en un auténtico guerrero del Cholo. Su mirada antes era angelical, casi de postal Navideña. Ahora ya no hace prisioneros. El menda sale concentrado, no conoce amigos ni enemigos. Es un espartano del Cholo, y cada día va creciendo más y más. Savic le aconseja con su firmeza y buen hacer. Trippier no se cansa de correr y correr (hay peña que me dice que aún lo sigue haciendo en el césped del Metropolitano, párenlo ya, por favor), a Lemar se le está quitando el careto de fumeta jamaicano para convertirse en fundamentalista Choliano. Pero lo de Llorente es brutal. Lo tiene todo: entusiasmo, velocidad, fuerza, preparación, gol, dedicación y garra. Dicho esto, cuidadín, no se me haga ilusiones nadie. Ya conocí y sufrí en primera persona la traición de su padre, y dicen que, de tal palo, tal astilla. Ojo avizor, pues. Pero ya comentado lo expuesto, un hijo no tiene el por qué seguir la senda del viejo. Por mucho que su entorno vikingoidal sea peligroso (que lo es). No soy nadie para recomendar nada. Reitero, no se me entusiasmen con él. De momento, es hora de disfrutarle, y aguardemos acontecimientos …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Vitolenco, Vitolenco, vete a tocar el violochelenco. Por favor …

 

ÁRBITRO:

González Fuertes (¿Y éste quién coño es?). Le sacó una tarjeta psicodélica a Vitolonchelenco, lo cual, francamente, no sé si es beneficioso o perjudicial para nuestros intereses hoy en día. Bah … Corramos un estúpido velo.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 5 GRADOS).

 

Ayer, casi a horas intempestivas de la noche,  recibí ciertas recomendaciones de parte del portavoz del temido, a la par que temible, Clan de los Rasos, de que debería de subir dicho parámetro sí o sí. Afortunadamente, no lo voy a negar, el Termómetro atendió tal recomendación, cierto es, la masculló, analizó con el rigor e independencia con el que le caracteriza, tal atropello, tuvo a bien consideración de la misma, pero, con la misma pulcritud, claridad de exposición de ideas y de fundamentos rojiblancos, dictó la siguiente tendencia: “Ganar en casa al penúltimo de la Liga no merece ni siquiera reunión posible por tan excelsos miembros de dicho Comité, por lo que rogamos tengan a bien no volver a molestar jamás en pintorescas circunstancias, a saber, partido de obligado cumplimiento, NO-SE-TO-CA”.

 

Y el miércoles, no es una final, que va … Esa es una majadería inventada por perdedores y que, aparte, nunca sale como quieren. Una final es otra cosa. Hay que hacer mucho  tour para conseguirla. El miércoles, eso sí, es el todo y nada en post de seguir haciendo el Camino de Santiago para conseguir eso que realmente puede llegar a serlo. Por juego y por ocasiones, en esta Champions, nos merecemos esta oportunidad. Pero, dicho esto, si no somos capaces de empatar siquiera con el Salzburgo (y ojito, que el partido nos va a costar sangre, sudor y, probablemente, lágrimas), pues no pasará nada, porque, a diferencia de otras temporadas, no andamos ahora mismo a 12 puntos de los de siempre. Inclusive, yo  diría más, con alguno que otro, es más que al revés. Así que a tope, Hermanos. Siempre a tope. La Champions está muy bien, sí, pero la Liga es la vida … “Siempre estaremos, tu eres mi vida, lo que más quiero” ….

               

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