3 de febrero de 2026

Levante 0 - Atleti 0. Atléticos al borde de un ataque de nerviossss ...

 

Como no hemos aprendido nada en nuestra historia, este País cada vez se va bipolarizando más, sin término medio. O estás conmigo, o andas contra mí.

Y, por supuesto, como no puede ser de otra forma, esto se va extrapolando también al mundo del fútbol, y, en el caso que me interesa, al del Atleti en concreto.

 

Si dices que el equipo lleva desde el año pasado y todo este jugando una puta mierda al fútbol fuera de casa, que los cambios del Cholo cada vez nos sientan peor, que la muchachada, encima, aburre a los muertos, y que la situación, hoy por hoy, es insostenible, es que eres un Anticholista desagradecido, que deberíamos de volver a la época de la Segunda División, no clasificarnos a Europa y tal, y que así nos íbamos a enterar de lo que vale un peine, vamos. Como si uno no hubiese vivido todo aquello en carne viva. Es decir, que la solución es mantener al Cholo cueste lo que cueste, y si nos tiramos 45 años más sin ganar un partido fuera de casa frente a rivales de muy inferior categoría, pues hay que joderse y aguantarse, porque el Cholo fíjate todo lo que nos ha dado, somos unos desagradecidos y blablablá.

 

Por el contrario, luego están los anticholistas, claro, que los hay aún peores. Porque criticar la situación deportiva del equipo, denunciar sus estrambóticos cambios de posiciones de jugadores, de sistemas sobre la marcha de un mismo encuentro, las mismas sustituciones y demás, sus caprichos, sus pataletas de no llevar a ni un solo jugador del Madrileño en el partido de Champions mandando el claro mensaje de que la cantera le importa un bledo y no cuenta con ella, todo eso, es una cosa, y otra muy distinta, es no ver la trayectoria global de Simeone, todo lo muchísimo que nos ha dado, la grandeza que nos ha devuelto en Europa, la regularidad manifiesta más o menos en Liga, los ¡títulos, ojo!, conseguidos, encima, frente al mejor Madrid y Barcelona de la Historia, en definitiva, la devolución de la personalidad perdida. 

Todo el que no valora  todo esto, se queda con el paupérrimo momento actual, y, encima, se dedica a insultar gravemente a Don Diego Pablo, merece mi mayor de las repulsas posibles. Reitero: una cosa es la crítica (siempre necesaria en cualquier ámbito de la vida), y otra, la falta de respeto y el exabrupto escatológico. Si esa es la forma que tienen estos “atléticos” de demostrar su amor por los colores, flaco favor se hacen a ellos mismos.

 

En medio de todo este desaguisado, aparece la figura recién llegada de Mateu Alemany, que también está siendo ya víctima de las hordas Cholistas más radicales. No sé qué quieren que haga este hombre con un proyecto ya iniciado (y no por él precisamente) y en un mercado sumamente complicado como es el invernal. Si, ha traspasado 4 jugadores de golpe, vale. Pero Opá Galán le marcó con una cruz el entrenador por su supuesta incompetencia deportiva, cuando, curiosamente, un tal Nahuel Molina nos castigó de nuevo con su titularidad el pasado sábado, por poner un ejemplo. Y es que el término de la justicia del Cholo no lo termino de ver muy claro en determinadas circunstancias.

 

Por supuesto, a Carlos Martín ni le dejó disputar 1 triste minuto siquiera, mientras que Raspadori jugaba más o menos ratitos sueltos, y Gallagher era el único que utilizaba más frecuentemente, ojo, sin ser titular siquiera. Ese sí que puede ser su pecado: antes de traspasar al inglés, debería de haber tenido su sustituto ya fichado. Pero como en este Club dame primero la pasta, y luego ya veremos … Pues eso. Aquí estamos ya ultimando las horas del mercado y hemos traído todo a última hora, de correprisa y corriendo, muy marca de la casa. Y esto pasaba igual con Berta, ¿Eh? Es curioso. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

 

Lo más cojonudo de todo, es que, los dirigentes-delincuentes, andan a lo suyo. Amontonando pasta para su idílico retiro, disfrutando como enanos de cómo toda la peña se dispara entre sí en esta complicada situación de hoy en día, y ellos de rositas, como siempre. Made in Atleti. Son unos putos maestros en este mezquino arte, no me cabe la menor duda. Nadie mira nunca al palco. Y si osas hacerlo, empieza el resto de masa aborregada a indicarte que tienes que animar, que ahora no es el momento de meterse con ellos. Y es que, ya saben, nunca es el momento. ¿Conclusión? El panorama que tenemos es dantesco, y demasiado poco nos pasa.


En fin. Del partido en sí no sé si tengo muchas ganas de comentaros algo, la verdad. Frente al rival más débil al que nos hemos enfrentado en esta temporada, el cual ha sido batido por todos sus rivales en casa en forma de anotar algún tanto en su contra, al menos, nosotros ni eso fuimos capaces de realizar. Si, aún así, seguimos sin ver todos el gravísimo problema que tiene este equipo fuera de casa, sinceramente, ya no sé ni daros más motivos ni encuentro más argumentos posibles que poder expresaros.

 

El Cholo rotó a lo bestia en referencia a anteriores jornadas. Unos los ven como otro de los dichosos mensajitos que se envían por señales de humo a no sé muy bien dónde. Sin embargo, creo que fue más bien por dar descanso a gente, después de un partido de Champions, suponiendo la evidente fragilidad del rival, y, especialmente, teniendo en cuenta que el jueves nos jugamos la temporada prácticamente entera. En ese aspecto, y en lo que a mi parte se refiere, nada que reprocharle.

 

De hecho, la primera parte se dominó de cabo a rabo, no sé pasó apuro alguno, aunque, eso sí, se demostró que fuimos, una vez más, incapaces de generar una medio ocasión en condiciones. Quizás un remate de Nico González de cabeza, que atajó bien Ryan, algún que otro remate del argentino  en el que demostró que se puso las botas al revés (por decirlo de un modo suave y cariñoso), y el susto del cabezazo que se dio Sorloth frente a un jugador levantino, directamente proporcional a las cabezadas que da uno viendo semejante espectáculo futbolístico por nuestra parte, y entre bostezo y bostezo, gloriosas imprecisiones va, nula vía de creación por parte de nadie, viene.

 

Si os parece poco lo de la primera parte, la segunda aún fue peor, hasta el punto de que el propio Levante fue que llevó el peso del bostezo (digo, del partido) casi sin querer, mientras que el Atleti fue incapaz de hilvanar nada de nada medio en condiciones. Hubo momentos en que si ambos equipos se hubiesen intercambiado las camisetas, ni Dios hubiésemos notado diferencia alguna. Tan inaudito como cierto. Y eso que estábamos ya en esta segunda parte con gente como Baena, Pubill, Julián y el chaval Jano,  el cual, obviamente, no desentonó en referencia con el nivelazo que prestó cualquiera de sus compañeros. Todo de vergüenza ajena, todo muy lamentable, incluido show tribunero del Cholo en el descanso, sentado en el banquillo, lamentándose yo creo que hasta de su existencia. Sé que a mucha gente le ha llegado a la patata esta imagen, pero para mi estaba todo orquestado y más que estudiado por su parte. Y no me van ese tipo de comportamientos. Ni mucho, ni poco. Nada.

 

Lo malo de todo esto es que, al final, me quedé con el amargo sabor de boca de que estábamos, esta vez sí, ante el final de la era Simeone. Y, no sé por qué, pasé del enfado habitual a la tristeza más profunda. No encuentro solución posible a todo esto, y cuando esto pasa con lo que más quiero en este mundo, que es el puñetero Atleti, al final caigo en el abismo. Espero que todos al final sepamos estar en nuestro sitio, y esto acabe como tiene que acabar. Y si Don Diego Pablo marcha al final de temporada, que lo haga con el mayor de nuestro reconocimiento y homenaje posible, como se merece, por la puerta más grande que haya en el Metropolitano. Parece ser que al fin vienen fichajes (parece ser, reitero). A ver si nos sirven a todos para resetearnos, y abandonar este estado de ataque permanente de nervios que padecemos los Atléticos, incluido, por supuesto, el propio entrenador, y sus constantes cambios de posiciones, de gente, de cambios de sistemas y de barullos descontrolados que andamos padeciendo desde hace ya demasiado tiempo. No pierdo la esperanza, ustedes tampoco lo hagan.

 

Árbitro: García Verdura.

Sin complicaciones.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Jano, por su debut. No hizo nada, cierto es, pero, ¿Y quién lo hizo? Así que se adaptó a la perfección a la “dinámica” del equipo.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

La titularidad de Molina es un insulto al aficionado Atlético, así de claro. Que Lenglet siga poniéndose la rojiblanca, otro mucho más grave. Llorente lesionado (tanfo física como mentalmente, con tanto cambio de posición sin sentido alguno), Barrios, lesionado (no es novedad ya desgraciadamente) Sorloth lesionado (ahora que metía su golito por partido de forma regular, curiosamente, en cuanto se le ha dado algo de regularidad), nuestros "cracks" (Baena, Cardoso o Julián) están en modo “tronch”, más bien (de tronchos , vamos), el Almada parece que juega en bici (y conduce, y conduce, y vuelve a conducir) … En fin. Descorazonador es poco.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 2 GRADOS).

Subo un grado, total, no perdimos, ¿No? Un puntazo positivo de los de antes, si señor. Para que luego me digan.

 

Y el jueves, el cara o cruz de la temporada. Quiero ser optimista, porque el día que no lo sea, dejaré definitivamente de ser del Atleti, a pesar de que ahora mismo el equipo es un auténtico caos absoluto. Y eso es lo que me da esperanza precisamente: que somos los putos amos del caos. Así que, a morir todos como está mandado, ¿Estamos? “Te quiero, Atleti “…



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