10 de noviembre de 2008

OSASUNA 0 - ATLETI 0. ¿CÚANTO DURAN LOS PARTIDOS EN MEXICO?

- Duran 35 minutos, ¿No?
- ¡Qué va, hombre! Duran 90, como aquí, como en todos lados …
- ¿Seguro?
- Claro, joder.
- Entiendo, entonces, que debe de ser que Escándalo Forlán andará con una sobrecarga de partidos de la hostia, y claro, lo reserva …
- Empezó así, sí … Pero ahora, por culpa de una lesión, estuvo casi un mes descansando …
- Jo … ¡Claro! ¡Ya está! Seguro que el miércoles que viene hay un encuentro trascendente en el que nos jugamos la vida. Fijo que, además, el rival es de los de aúpa.
- Cierto. El miércoles jugamos Copa del Rey, pero frente al Orihuela, un Segunda B …
- Habrá que remontar, pues …
- 0-1 en la ida …
- Ándale … Manito, es que el Osasuna será, entonces, un rival temible y temido. Yo recuerdo hace poco que, precisamente, de la mano de mi compatriota, ese equipo jugó Champions …
- Previa de Champions, sí … Y el Osasuna va el último en la actualidad. Colista de la clasificación …
- Entonces, déme un tequila más, guey …
- No te molestes. Dile que deje la botella aquí.

(extracto de conversación entre un servidor y un compatriota del rey de los cagómetros esos que tenemos por entrenador, ayer, 19:30 h.).

Pues nada. Dicha conversación es perfectamente aplicable a lo sucedido ayer en el Indargorrinómetro (calladitos ellos todo el encuentro, que monos los cerditos cuando están tranquilitos retozándose en su piara, oiga).

En 55 minutos de la vida de una persona se pueden conseguir muchas cosas. En las de un equipo de fútbol, también.

Porque lo de ayer así fue. Una primera parte en la que merecimos palmar, y por más de un gol (grande Coupet en el penalti que le paró al sucesor del Niño, según la prensa vikingoidal vaticinó en su día), y una segunda en la que, a partir de que salió el Uruguayo, todo cambió por completo, y se pudo ganar el partido con cierta comodidad, de no ser por la ansiedad propia de los jugadores sabiendo que ya el tiempo nos apremia y que las ocasiones no terminaban de entrar. Probablemente (y digo probablemente, pero tampoco me hagáis excesivo caso, probablemente también serán elucubraciones mías), por lógica, cuando más tiempo estén los mejores en el campo, más posibilidades habrá de llevarnos los tres puntos a la buchaca. Máxime jugando en el campo del último. Esto lo veo yo, lo ves tu, y lo ve mi prima la de Sebastopol, que lo más parecido que haya visto a un balón en su puta vida será a uno de los cojones que se supone tendrá su novio. Lo ve todo el mundo, menos el mediocre de siempre.

Para colmo, ese cambio que debió hacer en Liverpool (Ever Banega), precisamente en ese instante (minuto 43 segunda parte), y que no realizó, ayer sí que lo efectuó. Un punto es un punto, qué coño. Y la Champions, cada día más lejos. Sencillamente genial. Pues nada. Que siga la fies. La mediocridad nos rodea, pero el problema está claro: tenemos el epicentro de la misma metido en nuestra propia casa. ¡Larga vida a la Intertoto!

EL CRACK DEL PARTIDO: Coupet. Al fin demostró la categoría de portero que yo le había visto durante mogollón de años de soledad en el cuarto de estar de mi casa viendo partidos de Champions soñando con que algún día mi equipo también estaría. No solo por el penalti, estuvo todo el encuentro valiente, decidido, seguro y superconcentrado. Lo dije en su día y lo mantengo: la portería está bien cubierta.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El comandante del barco que nos lleva de forma inexorable camino de disputar (apasionadamente, eso sí) un puesto de clasificación para la Intertontos. Qué haríamos nosotros sin él …

OSASUNA: Voluntad y presión, carente de calidad por completo. Van los últimos por algo. Claro que, el rival que tuvo enfrente durante 55 minutos, anda por el centro de la tierra.

ÁRBITRO: Burrul. Fiel representante de la teoría de lo poquito que les cuesta a todos pitarnos un penalti en contra. Un penal que para mí no es ná, pero bueno. Está claro que no es el culpable de todo. Ni mucho menos.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: + 4º grados.

Alucinante, ¿Verdad? He subido un grado. Ya perdonarás, pero se lo prometí a mi colegui el mexicano … ¡Otro tequila, por favor!

Y cómo acabo yo esto. Si mi ordenata hablara, diría que hay que ver qué dueño con cara estreñío le ha tocado por castigo contemplar cada vez que le enciendo y me pongo a escribir gilipolleces sin sentido. Mi contrarréplica fue letal. Me puse de fondo de pantalla una imagen del Señor Aguirre. ¿Será hijoputa? Se me ha puesto ahora en estado de hibernación. Malditos cacharros …

6 de noviembre de 2008

LIVERPOOL 1 - ATLETI 1. THIS IS ANFIELD.

El estadio por fuera parece más una fábrica de cemento que otra cosa, la verdad. No da la sensación de ser el templo que es en realidad. Pocos bares alrededor del mismo, salvo un mogollón de casas de esas de chalets adosadas, y una fantástica tienda de merchandaising para comprar mogollón de cosas. Dentro ya es otra cosa. Dentro ya sí que impresiona lo bonito que es. Esa gradona que ocupa The Kop flipa cantidad. Es muy cerradito, y lo que más chana es que te puedes poner tranquilamente en manga corta luciendo los colores de tu equipo sin pasar nada de frío (si, ya sé que las 345 pintas que llevaba encima también ayudan lo suyo, pero en serio, dentro del campo no hacía nada de biruji). El césped no es que esté bien, es que está sencillamente impecable. En mi vida he visto en ese aspecto un campo igual. El momento mágico de la noche, sin lugar a dudas, el You’ll Never Walk Alone, cantado también por muchos de nosotros, y a continuación, como no podía ser de otra forma, nuestro himno entonado a todo trapo, y respetado también por ellos. Aún así, a nivel de animación a mi me defraudaron un poco los ingleses. Igual es que les tengo en un listón muy alto, no sé. Por cierto, como anécdota, decir que ese campo era inicialmente del Everton y fue comprado por el Liverpool (están los dos separados por un escaso kilómetro). Sí, la verdad merece muy mucho la pena ir para allá.

This is Liverpool.

Una ciudad de muchos contrastes, sinceramente. Aparentemente es muy tristona, como apagada. Su gente parece seria, pero luego en el trato son muy agradables. Con nosotros se portaron de puta madre. Sus garitos son superauténticos, supercuidados hasta el más mínimo detalle. Y te permiten cantar y beber y divertirte sin mayores complicaciones. Por supuesto, estuve en The Cavern (tanto en el Pub como en el sitio en donde dan los conciertos). Sencillamente apoteósico el sitio, bastante grande y con el mismo encanto y la misma magia con la que fijo debutaron los Beatles allí. Había un cantautor haciendo versiones de ellos sencillamente antológicas. Al final se lió a tocar canciones conocidas acoplándolas a nuestros cánticos. Fue un momento sencillamente emocionante. Disfruté como un enano. Comimos por ahí en un sitio de esos de comida rápida, de esa que llena mucho y no tienes muy claro qué pollas te estás papeando. Me resultó curioso el ver que mucha gente comía por allí, en la calle (gente no del Atleti, se entiende, sino lugareños de allí). Y las pibas … Ayy, las pibas. La mayoría llevan unos tacones finísimos y muy alargados con los que no sé ni cómo pollas pueden andar por esas calles. Y los taxis molan mogollón, pueden ir hasta 6 personas. En definitiva, un sitio aparentemente muy tristón, con un clima que yo sinceramente no aguantaría, pero con muchos rincones con mucho encanto. El centro es pequeñajo, se patea en un pis-pas y está lleno de pubs. A mi me gustó mucho todo. Eso sí, que no se me olvidé. Los putos baños, coño. No es que sean estrechos, es que en algunos no podía ni siquiera darme la vuelta para mear, joder. En uno de ellos, como llevaba una mochilita, no tuve más remedio que ponérmela encima de la cabeza como un fakir para poder intentar una maniobra de salida de allí. Imaginaros el careto del guiri que había meando fuera cuando salí de esa guisa. Sí, ya sé, no tengo un cuerpo danone, y mi barriga es mi barriga, pero coño, que no había forma humana, ya digo, de ni siquiera darse la vuelta. Parecía un trailer dándose un rulo por un circuito de Karts. Y si los limpian, ya puestos, de vez en cuando, serían ya la repolla.

This is the Match.

Pues el resultado es aparentemente justo, bueno para nuestros intereses, aunque claro, la forma en la que se produjo fue de nuevo una vuelta de tuerca más de prueba de fidelidad de nuestros colores. El Liverpool dominó pero no encontró la forma de meternos mano, entre otras cosas, porque nuestra defensa estuvo sencillamente soberbia, destacando por encima de todos Pernía (trankis, no me duran todavía los efectos de las birras, creo), aunque tanto Antonio López como Perea o como Heitinga estuvieron también hechos unos jabatos. Pudimos hacer historia, pero bueno, hay que intentar mirar en positivo y pensar que seguimos siendo líderes del grupo. Nos adelantamos con el chicharro de Maxi, y en la segunda parte nos limitamos a defender con cierto orden, algo inaudito tratándose del Atleti.

This is the UEFA.

Mafia. Corrupción. Basura. Bazofia. Matan el fútbol con sus manipulaciones. Lo del penalti que nos pita el árbitro es sencillamente vergonzante. Él pita, de hecho, claramente el saque de puerta, pero el linier no. Y lo que es un elemento simplemente consultivo para a ser uno decisivo. Así, por arte de Platini. No tiene bastante con cerrarnos nuestra casa injustamente. Que va. Ahora al señorito no le gusta que agotemos y defendamos nuestros derechos, y por recurrir al TAS, nos lo paga así. Espero que el Atleti nunca tenga la decencia de invitar a este tipo a nuestra casa. Yo lo declararía, de hecho, persona non-grata. Y pido perdón a las personas por compararle con ese individuo.

This is Aguirre.

Un cagón. Un mediocre. Un pibe que no entiende de respeto. Porque con su alineación, dejando al Kun en el banquillo en un encuentro en el que pudimos dejar sentenciado ya nuestro pase a la siguiente ronda, y sabiendo (o deberiendo de saber, más bien) lo que significaba ese encuentro para todos los Atléiticos, es una auténtica falta de respeto a los casi 4000 pibes que viajamos hasta allí. Y luego, para colmo, no se le ocurre otra cosa que cambiarle por Forlán. Ya no digo nada de no haber agotado los 3 cambios, que esa es otra. Todo el mundo hubiese sacado en los últimos minutos a Banega. Se pierde un poco de tiempo, se gana en manejo de balón, y mientras tu lo tienes, uno no pasa peligro. Todo el mundo menos el Sr. Cagón Aguirro. Le recuerdo, mi querido incompetente, que usted ya no está en Osasuna, y que los Atléticos odiamos profundamente la forma de jugar de esos equipos. Entérese ya de una santa vez. ¿No es mucho más lógico haber intentado ya ayer conseguir el pase y dedicar los dos partidos que quedan a rotar a todo Cristo viviente, sin problema alguno? Encima del castigo que se supone es para el chaval no disputar de inicio ese encuentro. El poco afecto que le tenía se está convirtiendo en un odio profundo. Es triste reconocerlo, pero es así.

This is You’ll Never Walk Alone.

Pues sí que lo cantamos, junto con los ingleses, y fue sencillamente espectacular. Otro momento memorable, inolvidable, emocionante y sincero. Algo que ya tengo dentro de mi corazón, y que jamás se borrará.

This is Fernando Torres.

Liverpool’s Number Nine. Parece ser que hay gente enfadada con él porque se alegró cuando marcó Gerrard. ¿Qué coño queríais que hiciera, ponerse a llorar, joder? Eso sí, podía haber tenido el pequeño detalle de bajar a saludarnos al final del encuentro. Como sí que lo hizo Reina o Xabi Alonso, por poner 2 ejemplos. De vergüenza (salvo Heitinga y Escándalo Forlán, chapeau especialmente para el holandés) ajena el que los nuestros no se acercaran a nosotros a aplaudirnos. Qué trabajo les costará darnos esos 2 minutos de su vida. Y luego dicen que no les sacamos cánticos a los jugadores. ¿Acaso alguno se lo merece realmente? Anda y que les follen.

This is an desastre.

La vuelta, digo. Un caos de impresión. Entiendo las medidas de seguridad y que sean superestrictas, pero no puede hacérsenos pasar a casi 3000 tíos por una puerta (por una sola puerta, ojo) para embarcar. Mi vuelo salió al final a las 4 de la mañana. Así que, para amenizar la espera, pues nos fundimos las libras que nos quedaban en … ¡acertaste, Bart Lancaster! ¡Más birras, como no podía ser de otra forma! Por cierto, que en uno de los aviones del FA, mi amigo el Recetas (con el que me encontré en Liverpool, de hecho, me encontré con bastante peña histórica del FA, honor y gloria para todos ellos) me comentaba que estaba todo indignado porque ¡no le dejaban fumar en el avión! :-DDDDD. La verdad es que es un putadón, ya que allí no puede fumar en ningún lado. ¡Ni siquiera en el partido! Yo, al final, me pasé la prohibición por los cojones. Me encanta ser superespetuoso con estos temas, pero por ver un partido del Atleti sin fumar, si que no paso, señores. Afortunadamente, los Steward pasaron de mi o se hicieron el tonto, lo que más rabia os dé. Pero yo, fumar, fumé. Vaya que si fumé.
We are Supporters Atlético de Madrid.

Sé que este comentario no va a gustar a mucha peña, pero me la suda. Ayer demostramos que en muchos momentos logramos enmudecer Anfield. Ahí queda eso. El nivel de animación fue sencillamente impresionante (a mi me duele cantidad la garganta todavía, de hecho). Todos fuimos un solo corazón, latiendo el de todos juntos de forma completamente armónica y acompasada con un solo propósito, que nuestro himno y nuestos cánticos sonasen con más fuerza y nitidez que nunca. Y lo conseguimos, vaya que si lo conseguimos. Me quedo con la imagen final de los hinchas del Liverpool, al finalizar el partido, haciéndonos reverencias todos por nuestro comportamiento y aplaudiéndonos a rabiar. Hasta los más atrevidos se lanzaron a gritarnos “¡ATLETI ATLETI!”. El broche de oro a un día sencillamente inolvidable.

Dicen que un jugador de fútbol no es un tío completo si no ha jugado un partido en Anfield. Pues lo podríamos prolongar perfectamente a un hincha o seguidor de fútbol. Afortunadamente, los Atléticos nos doctoramos el pasado miércoles. Y si a nivel deportivo la cosa fue más bien ni fu ni fá (aunque aún estamos invictos en la competición), a nivel emocional y de afición fuimos de Cum Laude. Decidamente, uno de mis sueños se ha visto hecho realidad. Y dicen que por estas cosas vale la pena vivir, ¿No? Pues vivamos y sigamos orgullosos de ser Atléticos. Por mucho que Aguirre no nos entienda, que Platini nos putee o que cada partido sea una prueba todavía aún más dura que el anterior. Ingenuos. Jamás podrán con nosotros. El sentimiento Atlético es sencillamente indestructrible, infranqueable. Muchos nos han visto nacer, nadie nos verá nunca morir. ¡FORZA ATLETI!


3 de noviembre de 2008

ATLETI 2 - MALLORCA 0. CON LA MENTE PUESTA EN ANFIELD.

La verdad es que es así. Es muy jodido para mí como aficionado a esto del fútbol el contemplar un partido frente al Mallorca, sabiendo que en dos días voy a visitar uno de los templos sagrados de este mundillo como es Anfield. De hecho, en mi mente no para de resonarme una y otra vez el You’ll Never Walk Alone. Es como si fuese la canción del verano, esa con la que te machacan insistentemente en cualquier sitio y que terminas aborreciendo por completo. Claro que, este sí que no va a ser el caso en lo que a mí respecta.

Y mientras ultimas los detalles del viaje con tus colegas, resulta que se juega un partido de liga. Clásico partido de Liga del Atleti. Minutos iniciales agilipollados, el Mallorca siendo dueño de la situación, pero a poquito que nuestro centro del campo se entona, lo demás viene rodado. Y viene así porque cuando cuentas en tu delantera a un asistente como Forlán y a un genio como el Kun Agüero, todo resulta mucho más sencillo. El primer gol fue buena prueba de ello. Una auténtica joya, un diamante en bruto. Maniche conecta con el Uruguayo, este de primeras asiste de cabeza al Kun, mágico control y exquisito toque en vaselina que se cuela sin remisión ante la portería defendida por Moya. Ya solo por esta jugada mereció la pena haber ido el sábado al Coliseum Madrileño por Excelencia.

Sin tiempo de reaccionar, internada soberbia de Antonio López, Forlán remata en semifallo, pero los buenos hasta cuando fallan terminan acertando, porque el resultado fue una asistencia sobre el Kun para que anotase el segundo tanto de la tarde. La cosa parecía sentenciada.

Seguramente, por la emoción del partido que se nos avecina (Aguirre, no me enfade usted y no me reserve absolutamente a nadie en Anfield, los 3000 tíos que nos desplazamos allí nos lo merecemos), la segunda parte nos dedicamos a tertuliar, a sestear y a verlas venir. Todos los que estábamos allí, menos Don Leo Franco que estás en los cielos (se me numeren todos los que decían que no tenemos portero, por favor) que realizó un par de intervenciones sencillamente escalofriantes. Así me gusta, Leo. Tapando siempre bocas. Como debe de ser.

Y poca historia más, la verdad. El Mallorca tuvo un par de ocasiones clarísimas de gol, pero la diferencia que hay es que no tienen un goleador. Nosotros tenemos al Kun, algo mucho más valioso que un simple goleador.

Me hacen gracia los periolistos cuando dicen que tenemos Kundependencia. Pero qué listos son, coño. Cualquier equipo del mundo que tenga a un jugador así la tendría. Cualquiera. ¿O es que hay alguien hoy en día que le pueda suplir con garantías? Hala a chupar candados, hombre …

Y ahora que dicen que si Escándalo Forlán se fue enfadado. La historia de siempre, vamos. Que resulta que los jugadores, cuando son sustituidos, tienen que ir dando gracias a todo el mundo, repartiendo besitos por doquier y ser más felices que Guti con su nuevo consolador programable. Lo dicho. Tengo la ración de candados baratita …

EL CRACK DEL PARTIDO: Antonio López. Estuvo soberbio toda la tarde, subiendo, bajando, centrando con criterio. Y eso que el hombre sigue sin jugar en su sitio por culpa del inepto del Sr. Aguirre. Aunque si hubiese puesto a Leo Franco que estás en los cielos, a ese genio denominado Kun o al superconcentrado Perea tampoco hubiese pasado nada, cierto es.
LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: El único, el inigualable, el desquiciante, el desequilibrante (para nuestros cerebros), el inefable. El Anticristo Pernía. Otro auténtico recital de balones perdidos, al contrario, entradas fuera de tiempo, desastre cubriendo su posición. De verdad que no me puedo explicar cómo ese pibe puede estar aquí. Al menos una buena noticia: creo que este año acaba al fin su contrato. Prometo ir a Neptuno a celebrarlo.

ÁRBITRO: Bien, en líneas generales. No ví nada raro especialmente para mencionar.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3º).

Si señor. Subo 2 grados más. Eran 3 puntos cruciales para no terminar de perder esperanza alguna. A ver si las lesiones nos respetan un poquito más, a ver si Aguirre hace las rotaciones con algo de cabeza, a ver si le echan pelotas y ganan en Pamplona, a ver si podemos sentenciar nuestra clasificación en Anfield, a ver sí … Hay tantos “a ver sí” …


30 de octubre de 2008

COPA DEL REY. ORIHUELA 0 - ATLETI 1. LA LEY DEL MÍNIMO ESFUERZO.

Es lo que tiene este calendario absurdamente cargado con este sistema de Competición (que no con esta Competición). Sorteos manipulados, partidos a doble vuelta, la mayoría sin emoción alguna, ruina para los unos, ruina para los otros (la entrada que va a haber en el Calderón para el partido de vuelta será de las marcarán una época), equipos que juegan a medio gas, modestos que aunque emplean ilusión saben que, hagan lo que hagan, sus posibilidades son mínimas al tener que jugar un partido de vuelta en el campo del poderoso …

Jamás entenderé el cómo un torneo que puede ser tan atractivo como la Copa del Rey, jugada con el sistema de los ingleses, el Sr. Villar se empeña cada año en convertirla en un bodrio infumable, en el programa ese de televisión al que no haces excesivo caso mientras ojeas el periódico.

El partido de ayer encaja a la perfección en todo este esquema que os he desarrollado. Un equipo pequeño, el Orihuela, con ilusión … pero menos. Un campo con buena entrada … pero sin lleno. Y el Atleti jugando … con el freno de mano echado. Total, un tostón del cual (para nosotros, obviamente) lo mejor es el resultado.

Lo que no sé es cómo este deporte sigue atrayendo a gente a los campos, o pringaos que se compren este tipo de partidos (me pongo en pie), la verdad.

En fin. Destacar el gol de Forlán, tras buen pase de Antonio López, el trabajo de Camacho (un pulmón inagotable), los buenos minutos que nos dejó Forever Banega, y el hastío que me produce que todas nuestras jugadas a balón parado tengan que nacer necesariamente del puto Pernía de los cojones.

¿El rival? Pues no creó excesivo peligro, pero tampoco se descompuso en exceso. Típico equipo de segunda B. Lo que pasa es que en esto del fútbol no se puede fiar uno ni de su sombra. Que le pregunten al Vila-Real.

27 de octubre de 2008

VILA-REAL 4 - ATLETI 4. INGRESADO.

Habitación 1903. Parte médico del paciente José Tomás Rodríguez Balllesteros, más conocido por Tomi, aunque asegura que su verdadero apellido es Tomi-Carabanchel.

Sin lugar a dudas, es uno de los casos más apasionantes de locura mental transitoria más apasionantes que jamás ha visto el que subscribe, más conocido por Doctor Abdul Farlópez.

Es un paciente que no responde a nada ni a nadie en concreto. Les describo, y ustedes saquen sus propias consecuencias, eminencias:

Parte médico a las 19 h.:
El paciente presenta un cuadro de aparente normalidad. Eso sí, sufre algunos desvaríos nerviosos-esquizofrénicos cuando contempla la alineación del Club Atlético de Madrid (del cual se declara ferviente seguidor, motivo de estudio psicoantropológico donde los haya), y ve que juega un tipo con el que presenta un grado desquiciamiento en grado dos, un tal Mariano Pernía, mientras que el paciente grita que quiere ver a un tal Antonio. También pregunta con cierta inquietud, en dónde se encuentra un chaval denominado Camacho, y el por qué se ha llevado a un tal “Kun Kun Kun Kun” (al quinto “Kun” se le tuvo que suministrar 400 gr, de valium) si no le va poder contemplar. Ninguna de las eminencias en psiquiatría allí presentes logramos salir de nuestro estado de incredulidad.

Parte médico a las 19:22 h.:
El paciente presenta un cuadro de euforia descontrolada tras continuar con la terapia de contemplar un acontecimiento deportivo. Grita, salta, se emociona, sus ojos se disparan, exclama que se quiere casar con un tal Simao, y que Escándalo Forlán es el hijo que siempre quiso tener. Si no fuera porque sabemos que esas euforias suelen traer como consecuencias estados de depresión altamente agudas, igual le hubiésemos dado el alta y todo.

Parte médico a las 19:30 h:
El paciente, de repente, está inquieto. Nos comenta que un tal Undiano Mallenco se ha cepillado el partido, al expulsar a un jugador por el que dice se ha jugado un montón de su crédito como persona denominado Forever Banega. Ante los movimientos psicotrópicos que presenta el paciente, pido que le tomen medidas para la camisa de fuerza. A todo esto, yo que empiezo a ver que todo se me va de las manos, me meto un tiro de farlopin dosificatum. Controlo la situación, o eso creo.

Parte médico a las 19:45 h.
El paciente, al fin, está tranquilo. Ve todo claro. Cree en sí mismo. No grita, no balbucea, no se estremece … Sonríe. Este estado le dura 15 minutos.

Parte médico a las 20:05 h.
El paciente se alborota. Dice que es imposible que el portero de su finca sea incapaz de atajar nada. Le indicamos que con que sepa repeler a los visitantes extraños está bien. Pero nos contrarréplica que el problema no es que los repela, es que les da un empujón para que le roben su casa.

Parte médico a las 20:15 h.
El paciente ha entrado en crisis profunda. No se controla, no se cree nada de lo que le indicamos, no hace caso a nadie ni a nada. Le sacamos con la camisa de fuerza del salón de estar en donde se encuentra la televisión y nos pide cenar. Anda en un estado de depresión profunda.

Parte médico a las 20:40 h.
El paciente sufre deliriums tremens, sin lugar a dudas, producto de la fuerte dosis de antidepresivos que lleva encima. Dice escuchar desde el comedor voces que le indican que “oye goles … joder … el quinto … A la mierda Aguirre” (transcripción literal). Le mantenemos en calma en su sitio, y continua con su cena.

Parte médico a las 20:42 h.
El paciente vuelve a estar excesivamente inquieto. Deja su cena, dice que no tiene más ganas de comer. Nos indica que por favor le llevemos al comedor, que le parecía haber escuchado “Gol del Atlético de Madrid”. Se piensa que es el 5-3. Ante tal insistencia, y por no provocar un altercado de orden público en el psiquiátrico de Carabanchel, eso sí, siempre con sus correas ajustadas de la correspondiente camisa de fuerza, accedemos a su petición.

Parte médico a las 20:44 h.
El paciente entra en un estado como si de un orgasmo se tratase. No obedece a ninguna orden, a ningún pinchazo de tranzquilium, anda en un estado entre la euforia y la pérdida de sentido mental fuera de lo común. Ante nuestra indecisión, decidimos apretarle más las cuerdas que sujetan su camisa de fuerza … y yo decido meterme otra raya. Empiezo a no dar crédito a lo que veo.

Parte médico a las 2045 h.
El paciente tiene una sonrisa entre la paranoia y la locura que no responde a tratamiento posible. Lo malo no es eso … Lo malo es que yo he pasado a ser compañero de habitación. Me está bien empleado, por intentar ver, analizar, comprender y sentir un partido del Club Atlético de Madrid. Esta habitación es de cuatro ¿personas? Nos quedan 2 plazas de más. ¿Algún voluntario?

EL CRACK DEL PARTIDO: La única vacuna por la que respondía el paciente más o menos racionalmente era por una importada de Portugal denominada Simao Maravillao. Sus efectos son entusiasmantes.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: La vigilancia del psiquiátrico. Dentro de todos los desvaríos de nuestro paciente, en uno llevaba razón: el portero ese era incapaz de atajar a ningún intruso. O los rechazaba sin sentido alguno, o los admitía. Qué ganas de llorar que me entran, por Dios … Yo que confié mi vida en él.

EL VIRUS DE LA LOCURA: Te deja la cara amarilla. Es un virus que siempre nos ha terminado dominando, pero esta vez, nadie tiene muy claro ni cómo ni por qué, no fue así. Están abriendo una planta entera para todos ellos poder ingresarlos. Al menos, el virus está localizado, y se encuentra aislado en un poblacho de una provincia denominada Castellón, obedeciendo al nombre de Vila-Real.

PSIQUIATRA DE URGENCIAS: Undiano. La única eminencia que hay en este campo dentro de la locura y la sinrazón que nos domina. Se pasó con la dosis que le suministró a Forever Banega, pero, por lo demás, admitimos barco como animal de compañía.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: + 1º grados.

Me intento recuperar de lo mío. Dicen que hasta he subido un grado de aptitud y todo. Dicen que no garantizan nada, que temen que recaiga por un empacho de ensaimadas mallorquinas que pueda padecer el próximo sábado. Les digo que da igual, que confíen en mí. No hay nadie quién entienda nada, es un mundo de locos. ¿Quién es quién para juzgarme?

Parte médico del paciente a las 22:07 h.
Andamos los dos tranquilos en nuestra habitación. La putada es que, por buena conducta, nos han puesto una tele para esta noche. Andamos viendo el Madrid-Athletic. Iban 2-0, y ya van 2-2, y encima, visten de rojiblanco ... ¡¡¡¡SOCORRROOOOO, DOCTOOOORRRR!!!!

Parte médico a las 22:19 h.
Gol de Higuaín. Por qué hostia puta habré hablado de él. Hasta mañana, Don Ramón.


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