9 de octubre de 2009

Y de Rober ... ¿Quién se acuerda?

Pues que resulta que ya ha venido Asenjo de sus ¿más que merecidas? vacaciones por Egipto, con su amiguete Domínguez de acompañante (que, creo que, tras su decisiva participación en el Mundial Sub-20, supongo que al chaval se lo habrán llevado de intérprete para explicar el misterio de sus pirámides al resto de la expedición, porque, ya me contarán) de la mano, y ahora nace de nuevo el enésimo debate existencial en el Calderón, es decir, quién debe de ocupar nuestra portería. Visto el nivelazo defensivo del equipo, ¿No pueden ser los tres? inquiero ...

El debate cuenta con estos antecedentes: Sergio Asenjo tiene la titularidad más o menos adjudicada, al ser el fichaje estrella de esta temporada (y sí, aparte de su indudable aval de dos años jugando de titular en el Pucela, rayando a un fantástico nivel, y su buena pretemporada realizada con el equipo colchonero). Está claro que Sergio tiene todas las papeletas en esta rifa.

Sin embargo, ha surgido la irrupción del sorprendente David. David de Gea. Nadie contaba con él, se le ha querido ceder hasta el Pernambuco F.C., y un par de buenos encuentros con la rojiblanca (más que por la espectacularidad de sus intervenciones en sí, por la sobriedad y seguridad que el chaval nos ha transmitido, paradón de penalti el pasado sábado incluido) hace que su figura irrumpa con fuerza.

Además, es de la cantera, y eso siempre gusta. Y la prensa, que disfruta más que un gorrino en un lodazal con este tipo de circunstancias, y parte del público en general, parece que nos hemos puesto claramente a su favor en dicho debate. Algunos, los más osados, hasta han comentado que ha nacido el nuevo Fernando Torres. Ver para creer. Pues no le queda nada al bueno de David .

No me gustan para nada este tipo de artificiales euforias. Al final son perjudiciales para todos. Aficionados, que muchas veces nos gusta leer lo que en realidad queríamos ver, somos los primeros que se nos queda expresión bobalical cuando contemplamos sobre el terreno de juego que la cosa no es para tanto, ni mucho menos.

Y, por supuesto, tampoco es para nada favorable en la carrera de un chaval tan joven como David. Si no tienes la cabeza muy bien amueblada y un entorno a prueba de bombas, lo que parece una luz fulgurante en el universo se queda en unos simples fuegos artificiales de fin de fiesta de pueblo.

Está bien que apoyemos a nuestros chavales. Son nuestro futuro (o deberían de serlo, pero esa es otra historia). Pero, por favor, no les idolatremos en exceso por el simple hecho de ser uno de los nuestros, y, mucho menos, empecemos por un par de buenos partidos y un penalti parado, lanzado muy fuerte, cierto, pero prácticamente al centro, a ver en él a nuestro Niño Torres. El que tenga que venir a sustituirle en nuestros corazones, que se lo gane en el campo. Ni más ni menos que como él lo hizo.

¿Y Roberto, qué? Yo me pregunto. Roberto también es uno de los nuestros. Roberto también ha sido internacional desde que su padre y su madre eran novios. Roberto, poquito a poco, estaba yendo a más, y tras un debut discreto frente al Barsapasta, frente al Almería mejoró y en Valencia cuajó un muy buen encuentro.

Nuestro Rober, además, se lo ha currado con cesiones en esos equipos de Dios como Nastic y Recre. Roberto también es colchonero desde pequeñito. Roberto se lesionó sacando de puerta debido a la inutilidad de un equipo en conseguir sacar un triste balón en condiciones jugado desde atrás, o por el empecinamiento de nuestro entrenador en ese tipo de fútbol dañino para los ojos y menos práctico que poner a Reyes en una tertulia política comentando el discurso de la Nación.

Yo todavía tengo la imagen grabada de Oporto con sus lágrimas retirándose al vestuario. El chaval sabía que había perdido su gran oportunidad, lo que tanto había esperado. Su sueño. Y, al menos, considero que merece todo nuestro apoyo y reconocimiento. Aunque ya todo el mundo parece que le haya enterrado … ¡Ánimo, Rober! Porque tu también eres uno de los nuestros …

5 de octubre de 2009

Atleti 2 - Zaragoza 1. Al fin llegó la cosecha.

Llegó la cosecha hermano. Que ya parieron sus frutos, regadíos y secanos. Al fin llegó la cosecha, venga alegría, vente a la fiesta … ¿Era de Jarcha esta canción? Pues no lo sé, pero da igual. Ya sé que el tema no es para tanto, pero chicos, después de 7 partiditos sin oler bola, moló saborear nuestra primera victoria frente al cuerpo de policías municipales de Alcobendas.

¿Cómo? ¿Qué era el Zaragoza? Pues quién lo diría, macho. Mira que he visto trajes feos en mi vida, pero lo de los maños el pasado sábado ya rozó el auténtico ridículo. Que me avisen la próxima vez para traerme unas gafas de sol.

Prontito llegó la primera alegría de la noche producto del gol de Jurado, ese chaval tímido, no muy inspirado a la hora de realizar declaraciones para ganarse a la afición, intermitente en su juego, pero que cuando aparece, pese a quien pese, joda a quien joda, y duela a quien duela, es de-ci-si-vo. Y con la baja forma en que se encuentran nuestras dos obras de arte, no está la cosa para ir desperdiciando talento por ahí. Porque el chaval lo tiene a raudales. Siempre puedes esperar algo diferente de él. Sé que a veces se excede en el adorno, pero es un placer, un auténtico placer para que el esto escribe, el contemplar a alguien intentando realizar algo distinto con el balón en los pies.

Poco después, llegó la segunda buena nueva. David de Gea. En apenas dos minutos, mostró todos sus defectos y sus virtudes. Sí. Pecó de pardillo en el penalti, es incontestable. Pero luego lo arregló parándolo de forma prodigiosa. Si Abel es justo (que sabiendo lo sumamente cagón que es, lo dudo mucho), Asenjo tiene un serio problema. A mi me han enseñado en esta vida a que, quién se gana una cosa sobre el terreno de juego, es justo que tenga su recompensa. Y David, hasta el momento, lo está consiguiendo, porque, entre otras cosas, tiene personalidad pese a su juventud, y transmite seguridad. Mucha seguridad.

Y el Zaragoza lo intentó, no se vayan ustedes a pensar. Dominó fases del encuentro, estuvo bien plantado en el terreno de juego, aunque le faltó algo imprescindible en este rollo del fútbol: profundidad. ¿Qué es profundidad? Pues es lo que aportó Reyes cuando salió al terreno de juego, por poner un ejemplo. Ya lo sé, hoy me van a llover palos por mi crónica. Los talibanes rojiblancos no me van a perdonar que alabe a dos exmadridistas. Qué le vamos a hacer, uno escribe lo que ve, y como voy sin complejos por la vida, pues no me importa para nada el opinar lo que se me venga en gana sobre tal o cual jugador. Ya sabéis, al que no le guste … que se muera.

Tranquilidad. Palabra prohibida en el Calderón. Tuvimos apenas 5 minutos de tranquilidad. Fue el tiempo que transcurrió entre el zurdazo de Antonio López y el segundo penalti que nos pitaron en contra. Parar dos penaltis en un mismo partido es solo para elegidos. En pie todo el mundo, estamos hablando de Don Leo Franco que estás en los Cielos.

Y al final, pues a sufrir tocan. El rival acecha, los nervios afloran, en todos, menos en David de Gea, que realizó otra intervención prodigiosa antes del final del encuentro. Claro que también pudo sentenciar el Atleti antes. Y sí, el resultado es justo, porque el Atleti ganó bien. Pero no me disgustó para nada tampoco el juego de los mañós. Es lo que tiene el tener un entrenador en condiciones. Nosotros …. Quizás algún día.

EL CRACK DEL PARTIDO: No creo que nadie me discuta los 3 puntos para el chaval de De Gea. Si, ese chaval que nuestro ínclito Pitarch quiso ceder hasta a un segunda división inglesa. Qué ojo que tienes, Suso. Los dos puntos se los voy a dar Ufaljusi, porque es un defensor como la copa de un pino. A este le da igual jugar de central que de lateral. El pibe lo borda. Y un punto se lo voy a dar Reyes. Sí, a Reyes. Cuando no se le pita ni se le desea su muerte, el chaval se encarga de demostrar que puede utilizarse para algo más que para muñequito de trapo en el que desahogar todas nuestras frustraciones. Aparte de que lleva un escudo en el pecho que debería de protegerle de todo. En fin, Serafín.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Abel y sus cambios. Somos la repera. Resulta que ahora en dos semanas no hay liga, y en vez de exprimir al máximo a nuestros cracks, Abelino decide reservarlos para que vayan fresquitos con su selección. Hay que ser memo, tonto, lelo, pringao, pardillo y bachi-bozouk al mismo tiempo. Nuestro mister, a fe que lo consigue.

EL ZARAGOZA: Me gustó. Me gustó el Zaragoza. Le faltan cosas, juego de banda, y para mi su entrenador se equivocó el dejando en el banquillo a Everthon, jugador que con su velocidad nos causó bastantes problemas en el rato que estuvo sobre el terreno de juego. Pero se le vieron hechuras de que sabían lo que hacían y cómo lo hacían. Tiene buena pinta este Zaragoza.

ÁRBITRO: No sé quién era, pero en los dos penaltis que nos pitó en contra acertó, así que dejémoslo estar …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( - 4 grados).

No lo subo, obviamente. Era un partido de obligado cumplimiento. Esperemos, eso sí, que sea nuestro punto de partida hacia … quién sabe. Dios y Abel decidirán. Casi que más bien el primero …

… Que ya llegó la cosecha. Que ya llegó la cosecha … ¿Qué hago yo un lunes cantando? Dichosas resacas …

28 de septiembre de 2009

Valencia 2 - Atleti 2. Este muerto está muy vivo.

Al menos, hay ratos en que así lo parece, que no es poco para lo que se venía observando últimamente por el Manzanares. El partido del pasado sábado fue el típico encuentro que, al aficionado neutral, supongo que entretuvo de lo lindo, pero al aficionado de uno y otro equipo disfrutó/desquició a partes iguales.

Mereció ganar el Atleti (especialmente por ocasiones de gol), debió de ganar el Valencia (encajó el empate en el 92) y, como es de esperar en estos casos, terminó en tablas en el marcador, con un punto que exaspera un poquito más a los ches, y puede (y digo puede) que sirva para empezar el definitivo impulso hacia arriba para los colchoneros.

Los primeros 20 minutos fueron modélicos de los rojiblancos. Por una vez y sin que sirva de precedente, salieron enchufados al campo y con las ideas muy claras sobre lo que hacer para llevarse el encuentro. Así a los 7 minutos, en una excelente contra iniciada por Escándalo Forlán, perfectamente combinada a través de Jurado y finalmente remachada por el Kun, sirvió para adelantarnos en el marcador. Y parecía que la cosa iría a más, porque un error de la zaga valencianista (las dos defensas de ambos equipos son sencillamente esperpénticas a más no poder), hizo que Agüero se plantase solo solito solo ante Moyá pero cruzó en exceso el balón. La verdad es que se había metido un carrerón desde el centro del campo, pero …

Ciertamente, ambas escuadras presentan varias similitudes: porteros sin afianzar (no me transmitió demasiada seguridad Moya, y en cuanto a Roberto, aunque va mejorando poco a poco, tiene todavía que aprender a que su palo es sagrado, y por ahí no debería de poder encajar goles), defensas verbeneras a más no poder (con Alexis por parte valenciana y nuestros laterales por parte rojiblanca como fiel exponente de lo dicho), peligrosos ataques, aunque sus delanteros no terminen de estar en su mejor momento (Escándalo Forlán sigue sin atinar, aunque no le falta compromiso, y Mata estuvo más apagado que de costumbre), y dos aficiones hasta los mismísimos de prácticamente todo. Dos equipos capaces de lo peor y de lo mejor. Y, como no podía ser de otra manera, el encuentro del sábado fue fiel reflejo de ello.

Con el 0-1, parecía todo controlado por parte nuestra. Craso error. Para el Atleti no existe la palabra “control”. A los 24 minutos, Pablo Hernández empató. La verdad es que pilló el balón, hizo malabarismos con él dentro del área, burló cómo y cuando quiso a Antonio López y fusiló sin piedad a Roberto, por el palo que tiene que tener siempre cubierto, por cierto. Vamos, que no echó mano del hula-hop mientras realizaba la jugada porque se lo había dejado en casa, sino, también lo hubiese hecho. Sin problemas, que viva el espectáculo.

Y el Atleti, cuando encaja un gol, sus minutos posteriores servirían perfectamente para realizar un video clip de Parálisis Permanente. Terror y honor al nombre del grupo en su más puro estado. Un minuto después, Silva ve el desmarque de Villa (que aparte de ser un delantero excelente, colabora decisivamente en el regadío del césped, qué tío más desagradable de ver, por Dios), y anota sin problemas ante la un tanto atolondrada salida de nuestro guardameta. De ahí al final del descanso, desconcierto total por parte colchonera, y Clos que nos echa una mano pitando de una vez el descanso.

Uno de los problemas que tiene el Valencia es que no tiene muy claro a qué debe de jugar. No sabe si atacar o defender. Si contragolpear o volcarse. Eso sí, ver a Emery en el banquillo es como contemplar una peli muda del Charlot. Le pones la musiquilla esa de fondo y a descojonarse tocan. El Atleti, sin embargo, en la segunda parte sí que tuvo claro lo que debía de hacer: morir matando. Y a fe que lo intentó. Cléber (el mejor de los rojiblancos, en mi modesta opinión, y mira que me cuesta tener que escribir esto de mi querido Espantapájaros), Maxi en dos ocasiones, el Kun, Forlán … Ocasiones a go-gó. Pero no había forma humana.

Eso sí, los valencianos tampoco se quedaron mancos, y tuvieron sus opciones de finiquitar el encuentro en su totalidad (si es que la palabra “finiquitar” existe en el diccionario de ambos equipos): Villa tuvo un taconazo al palo genial, otra que le sacó Roberto, otra de Silva que también atajó nuestro portero …

La gran virtud que tuvo el Atleti es que, esta vez, al menos, no bajó los brazos en ningún momento y tuvo fe en su trabajo. Por eso me mantuve fijo, esta vez sí, ante el televisor sin moverme ni un instante. Y por eso le llegó el más que justo premio en el 92, en un centro de Antonio López, que peina hacia atrás el penoso Alexis, y Maxi, de un toque sutil con el interior del pie (era mucho más sencillo la ocasión que tuvo poco antes, en la que se llenó de balón), fusila sin piedad a Moyá. Por cierto, también por el palo que siempre tiene que tener cubierto el portero. Como dos gotas de agua, vamos.

¿Servirá este punto para echar hacia delante? A mí, al menos, sí que me insufló algo de moral, aunque, obviamente, empezamos ya a ir en el Campeonato liguero un tanto contra el reloj. A ver qué tal nos sienta el Oporto el miércoles …

EL CRACK DEL PARTIDO: 3 puntos al Espant… venga, a Cléber, sí. Dos puntos a Juanito, que aportó algo de serenidad en la pandilla de atrás, y un punto a Roberto, por sus dos buenas intervenciones.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: - 3 puntos a Antonio López (hizo con él lo que quiso Pablo), - 2 a Jurado (empezó fenomenal pero se fue diluyendo como un azucarillo hasta quedar en nada, si me llegan a contar que le hubiesen sustituido, me lo hubiese creído a pies puntillas), y – 1 a Valera (afortunadamente, sus lesiones son un alivio para el que esto les escribe).

ÁRBITRO: Clos. A pesar del histerismo típico de la grada local, no me pareció a mí que estuviese tan mal, aunque os tengo que reconocer que cada día paso más de los árbitros, la verdad.

EL VALENCIA: Cuando aclare su debate interno sobre su forma de jugar, irá para adelante. Tiene a Banega enchufado (si, ese jugador al que me harté de alabar la temporada pasada ante la indiferencia de todo Cristo), su delantera es formidable, Silva es un peligro constante, y su talón de Aquiles es la defensa. Al menos ellos tienen un centrocampista en condiciones …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: ( - 4 grados).

Subo un grado, aunque la situación, obviamente, sigue siendo bastante preocupante. Veremos a ver cómo salimos de esta. Los próximos dos encuentros son claves para nuestro futuro. Oporto, para ver si pasamos ya de la Champions en la segunda jornada o no, y Zaragoza, para saber si el punto conseguido nos permite pillar el impulso definitivo o, por el contrario, nos tenemos que poner el traje de luchador de barro para el resto de la temporada. Y, ya anticipo, ese traje no nos queda pero que nada bien …

24 de septiembre de 2009

Atleti 2 - Almería 2. La maldición del Chiscón.

Cada vez que estoy yendo últimamente por el Calderón, hay un nuevo virus que está afectando seriamente a mis colegas y al que esto os escribe. Se le conoce por la maldición del Chiscón, y sus efectos son devastadores. Pueden afectar gravemente a tu estómago. Por supuesto, afecta a tu bolsillo y, si al día siguiente eres uno de los gilipollitas que te tienes que levantar más bien temprano para ir al dichoso trabajo, puede ocasionar dolores de cabeza, malhumor general, boca pastosa y toneladas de sueño. Muchas toneladas de sueño.

Es cierto. De momento, no he sido contagiado. Pero noto como el virus se va acercando una y otra vez más. Lo que es peor, cada día está más acecho, me ataca con más virulencia, y no sé si terminaré cayendo.

Ayer era un día ideal de la muerte para caer en sus garras, de hecho. De primeras, un rival con no demasiado gancho, como es el Almería. Un rival, por cierto, que nos dio un baño en el sentido táctico y de saber estar sobre un terreno de juego bastante considerable, que quede dicho todo. De segundas, el Atleti. Este Atleti. Un equipo sin alma, sin esquema definido de juego, sin garra, sin ilusión. Lo que siempre os cuento: ni se les ve, ni, lo que es peor, se les espera.

También es un atenuante para dicho virus las rotaciones de Abel, porque somos el único club del mundo que rota para perder o no ganar el siguiente encuentro. Que tiene bemoles el asunto, vamos. Es decir, dejamos a los buenos (o ex - buenos, en el caso del Simao), palmamos, pero les seguimos reservando para el siguiente encuentro, con el fin de, efectivamente, no ganar también. Sencillamente acojonante. Y el Chiscón ahí. Con su cervecita, con sus cubatitas, con sus aperitivejos, con su tele, por si quieres de vez en cuando fustigarte viendo a esta peña. Pero nada. A pesar de que me tengo que subir casi al Himalaya para ver el puto partido, arriba que voy. Con la mochila, con la tartera de la comida del curro, con el sueño, con el cansancio. Da igual. Démosles otra oportunidad.

Y empieza el partido. Más gente de la esperada en las gradas. Bastante más, desde luego. Pero da igual. A estos no les motiva nada. El Almería, para no perder la costumbre de cualquier equipo que se precie visitarnos, nos domina y nos crea ocasiones. “Chiscón … Chiscón …” empieza a resonar en mi mente. Agito la cabeza y me vuelvo a quitar la absurda idea del perolo.

¡Coño, qué ven mis ojos! Iturralde nos pita un penalti a favor. Joder, jódete, Chiscón, que estos van a pillar ya la recta. Lo tira Forlán. Es como si vas por la calle, te encuentras con un vagabundo sobao tirao en un banco, y le dices que si le apetece tirar un penalti. Más o menos esa fue el interés que tuvo el Uruguayo al lanzarlo. Fallar un penalti es jodido. Pero que no vaya ni a puerta, es sumamente jodido. Así nos luce el pelo.

¡Chiscón … Chiscón … Chiscón …! El puto virus ataca de nuevo. La primera víctima, de hecho, ha caído. Mi colega el Charlie no aguanta más y se pira del campo. El Chiscón se ha adueñado de él. Ya no tiene salvación posible. Yo aguanto. Me agarro a mi asiento. Estoicamente. “No vayas, Tomi. No vayas”. Me digo una y otra vez. Aguanto la primera embestida.

Pero, como bien sabéis, en el caso de este bendito Club, todo lo que va mal, puede ir siempre un poco peor. Y claro, lo que tiene que pasar pacha: el Almería se adelanta en el marcador con gol de Piatti. El mamón este le pillé el año pasado en un juego parecido al de la Liga Fantástica Marca que juego con la peña del grupo de fútbol en donde suelo escribir, y no metía un gol ni al Acueducto de Segovia. Don’t worry. El Calderón es mágico. Quedas convertido por arte de magia en un goleador que los mete a pares. Y a todo esto, que el virus ataca de nuevo sin piedad: ¡CHISCÓN! ¡CHISCÓN! ¡CHISCÓN! Cada vez suena más y más fuerte. Apunto está de apoderarse de mí, cuando, zas …¡Pero coño, si ha metido un chicharro el Espantapájaros del Santana! ¡Virgen del amor hermoso! ¡Y no ha sido ni en propia meta ni nada! ¡Lo ha hecho en la otra, vamos, en la suya, joder, en la que lo tiene que meter, vosotros me entendéis! ¡Toma, Chiscón! ¡Toma y toma!

Y con dicho resultado, nos vamos al descanso. Qué vamos a hacer ahora. Menudo coñazo. El Charlie me llama. Le digo que si va a subir a ver la Segunda Parte con nosotros. No hay nada que hacer. El virus Chiscón es su nuevo amo y señor. Dios mío. No, no puede ser. Otra baja en nuestras filas. Rafita no aguanta tampoco, Rafita también se pira. Ha sido también contagiado. Y de nuevo vuelve a retumbar mi cabeza. Es una presión insoportable. “Chiscón”, “Chiscón”, “Chiscón”, “Chiscón”. Ahora suena así, a toda hostia repetida y consecutivamente en mi cabeza. Me voy al baño. Me mojo la cara y la cabeza. Tengo que aguantarlo como sea.

Bueno. Venga. Que empieza la segunda parte. Joder, qué puto coñazo otra vez. Ni juego, ni ocasiones, ni nada. Aburrimiento y más aburrimiento. Espera. Joder, qué regalo. Vamos, Forlán. Quítate el puto disfraz de vagabundo. Goooooooooooooooolllllll. Joder, coño ya, me cago en mi puta vida. A tomar por culo todo, ahora sí que ya no se nos escapa nuestra primera victoria. Mi mente queda lúcida y despejada.

Sin embargo, el virus del Chiscón este es listo. Muy listo. Y sabe perfectamente cómo utilizar sus armas. Ahora emplea como sujeto pasivo a “Morros de choto viejo”, más conocido por Abel. Por Dios, qué cambios. Mira cómo mola, que va a quitar a Maxi. Ya verás como saca a Keko. Me cago en mi estampa. ¡Pero si me saca al Simao! ¡Pero si está de pena! ¿Qué pollas pacha con la cantera? “Chiscón, chiscón, chiscón”. Dioss, qué dolor de cabeza. Espera, que ahí va otro cambio. Coño, va a sacar al Kun. Bueno, y me quita al Sinama. Para un día que estaba medio haciendo algo. Espera, que va el tercero. Quita a Forlán, y saca a Koke. ¿Para qué queremos tres mediocentros, Dios mío? ¡Pero si estamos jugando contra el Almería! ¿Acaso nos vamos a poner a defender en las trincheras, con esos baluartes denominados Juanito Valderrama, Pableras y Piernas de Seda Perea? Me quiero morir. “Chiscón, chiscón, Chiscón, Chiscón, Chiscón”. Otro ataque como el del descanso. Me sujeto a mi silla y a mi compañero el Capo. ¡No caigamos ahora, Capo! ¡No caigamos!

Minuto 89. Lo que tiene que pasar, pasó. Empate de Piatti. A tomar por culo bicicleta. Cara de gilipollas habemus. ¿Chiscón? Pues sí. Es lo que debería de haber hecho. Haberme dejado contagiar, joder. Larga vida al Chiscón.

EL CRACK DEL PARTIDO: Le doy 3 puntos a Jurado, que es lo único que me viene ahora como jugador de fútbol en el Atleti, 2 para Sinama, a pesar de su incomprensible amor a la deportividad (que sí, Sinama, que no importa si la próxima vez que te vayas a quedar solo delante del portero le sacas ventaja a tu defensa, hombre, no tienes el por qué esperarle dentro del área para volver a salir juntos de nuevo, de verdad, colega, que Dios no te va a castigar por ello, créeme) y uno al Espantapájaros Santana, porque, más o menos, los pases de 2-3 m. los dio medio en condiciones (no pidamos más distancia todavía, por favor, vayamos poco a poco).

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: - 3 a Morros de Choto Viejo, por el auténtico recital que dio el colega con esos cambios que introdujo, , - 2 a elegir entre la terna formada por Pableras, Juanita la Vendimiadora o Perlán Perea, y -1 a Assunsao el atontao, aunque, en realidad, podéis poner a cualquier jugador del Atleti en esta sección, y en cualquier orden. Siempre acertaréis. Hasta sin ver el partido. Os puedo asegurar que no es en absoluto un requisito indispensable.

EL ALMERÍA: Muy bien. A mi me gustó bastante. Saben a lo que juegan, que a mi ya con eso me ponen cachondo y todo …

ÁRBITRO: Partiendo de la base que era el Itu, no estuvo mal del todo. El penalti fue de libro.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 5º grados).

Récord histórico desde que cree esta sección, aunque, más bien ,debería de decir, récord histérico … Porque cinco grados bajo cero en tan solo 4 jornadas disputadas y frente a los rivales que nos hemos enfrentado, es eso, una ceremonia al histerismo en su más puro estado.

Y encima, este año, con el rollo del Mundial, no tengo bastante con mis cabreos luneros, sino que ahora también los tengo aderezados entre semana, me cago en mi puta calavera. CHISCÓN, CHISCÓN, CHISCÓN, CHISCÓN, CHISCÓN …

21 de septiembre de 2009

Barsa 5 - Atleti 2. Matemáticas Rojiblancas.

Uno. Primer minuto de juego. Uno. Primer disparo al larguero. Uno (Valdés), dos (Maxwell, tiene nombre de humorista graciosín yanqui el pibe este), tres (Busquets), cuatro (Ibra), cinco (gol). En 1,12, lo que podría parecer un tanteo de balón sin más trascendencia por parte local, es igual a gol. 1-0. Sigamos con la tabla.

16. Gol de Messi. Vaya novedad. Lo raro es que no los consiga.

31. Alves tiene hambre. Roberto, más. Tercero en la buchaca.

41. 4-0. Keita había metido uno o ningún gol en su carrera deportiva. Al fin el chaval despejó sus dudas.

41. Gracias, Busi. Gracias por permitir que el único pibe (aunque esté lento como si llevase una mesa camilla en su cintura atada cuando disputa un balón) con algo de vergüenza torera anotase el tanto del honor.

45. Fin. Mis ojos dicen basta. Mi corazón también.

4. Partidos llevo vistos. Me parecen una eternidad. El resultado tiende a infinito. No hay quien lo pueda soportar.

5. Goles nos llevamos al final. Pocos me parecen. Lo siento, en la segunda parte hice pellas. Que hable otro por mí, aunque para lo que va a decir …

15. Jugadores disponibles ya, en tan solo 3 jornadas ligueras. No sé qué será de nosotros en Enero. La planificación deportiva del maestro Trinchard es digna de batir récords. Creo que anda en Valencia el colega porque le operan un tobillo. No aparezcas más por aquí, si no quieras que también te operen, tu puta tibia y tu puto peroné.

Es como un ciclo. Podían hacer un teorema sobre nosotros. Se resumiría en:

Uno. Ilusión. Esperanza. No fichamos. Mantenemos bloque. Buena pretemporada. Se consigue la Champions. Qué gusto, qué felicidad, sin noticias de la atrocidad.

Dos. Dudas. Complejos. Mosqueos. Incertidumbre. Al final no fichajes, al final, pobredumbre. La primera en la frente. La primera, bien dada. Empieza el recital. Somos un equipo sin igual.

Tres. El tema huele mal, olemos a hospital. Desilusión. Cabreo. El sueño de Morfeo. Hay que reaccionar, si no queremos vomitar. No es cuestión de estar, es cuestión de saber estar.

Cuatro. El pescado está vendido. Todo decidido. En enero, a echar cuentas. Qué acabe pronto esta penitencia. Lluvias, frío, fracaso. Otro nuevo año, otro nuevo caso.

Cinco. Protestas. Mosqueo. Entrenador cesado. Culpable. Lapidación. Destierro. Desolación. ¿Conclusión? Cómo no, otro entrenador, fuera del Calderón.

Seis. Somos tontos, nos venden motos. Ganamos dos partidos, “Te quiero Atleti”, nuestro estadio atrona. Lo siento, me suena la historia, no aguanto más, yo me vuelvo a la litrona.

Siete. Sin títulos, sin prestigio. ¿Qué hacemos? ¿A dónde vamos? Entramos en Europa, barra libre para la tropa. Algunos hasta irán a Neptuno, que chachi, que cojonudo, pero, por mí, les pueden dar mucho por culo.

Ocho. Renovación. Engaños, falsos nombres. Tranquilo, te ofrezco a Maradona, aunque te traeré a Patadegoma. Otro año, otro timo. Larga vida a tanto desatino.

Nueve. Ilusión. Ya tengo mi abono, aunque ya no lo tenga Bono. Soy ya el número mil novecientos sesenta y seis. No cambiéis, la mejor afición, nos diréis, pero yo siempre pensaré, pero qué infelices siempre seréis.

Diez. Volveremos de nuevo al punto uno, es decir, nos seguirán dando por el culo. Y así, una y otra, y otra … Que no pare, que no pare nunca, de rodar la pelota.

EL CRACK DEL PARTIDO: Le doy los 3 puntos a Abel. Sacó lo que tenía. 2 a Roberto, por el marrón que se comió (también Abel le podía haber dado algún partido antes, la verdad), y uno al Kun, por demostrar algo de amor propio.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Pues pongo el -3 a Escándalo Forlán. Se puede jugar bien, se puede jugar mal, pero no se puede bajar los brazos sin más. Pasar de ser un Escándalo, a convertirte en una camiseta andante. -2 a Simao. Quién le ha visto y quién le ve. Y -1 a Maxi, que ya ni siquiera tiene engrasado su fusil.

EL BARCELONA: Jugó con nosotros cómo y cuando quiso. Un juguete roto en sus fabulosas manos. Un triste juguete. A años luz. En todo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: - 3 Grados.

No lo bajo. Es un partido que se puede perder. Y, fijaros lo que os digo, nos vemos en la vuelta, culés. Porque, a pesar de todo, no estaremos muertos. Por mucho que se empeñen …

EL ÁRBITRO: Mejuto.

Nos favoreció y todo, así que mejor callar …

El teorema rojiblanco está de moda. Lo narramos un año y otro sin dejar de cansarnos. Recitad conmigo … Uno …




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