¿Cóncavo o convexo? ¿Medio lleno o medio vacío? ¿El Atleti mejora o sus rivales empeoran? ¿Asenjo se afianza o todavía sigue inseguro? ¿La defensa está más sólida o las delanteras rivales son impotentes? ¿Es sintomático el mantener 2 partidos consecutivos la portería a cero, o es simplemente anecdótico? ¿El centro del campo controla, domina y manda, o, sigue aprovechándose de la inspiración de los de siempre? ¿Reyes empieza a ser Reyes, o contra esos cualquiera? ¿Jurado maneja alguna batuta, o las pasa putas? ¿Assunsao está recuperando el nivel de final de temporada pasada, o es el tuerto en el país de los ciegos? ¿Escándalo Forlán está más atinado, o sigue con su empacho de novelas de Corín Tellado? ¿Valera nos vale como lateral derecho, o preferimos un juvenil? ¿El trabajo de Quique se va notando, o el Cuco Ziganda es un colega por plantear esa defensa Abelina? ¿El Kun vuelve a ser el Kun, o tendrá más la cabeza puesta en el Chelsea? ¿El pase de Reyes a Forlán en el primer tanto, es antológico, o pura chiripa? ¿El gol del Uruguayo, está hecho, o lo remata con maestría? ¿Quién le dio el balón a Agüero en el segundo tanto, Assunsao o Schuster? ¿Y quién remata el mismo con ese majestuoso control y velocidad? ¿Fue el Kun o fue Romario?
Es más, ¿Es Xerez un equipo de Primera, o es que el Atleti demostró que es (o era) un equipo Champions? ¿Es Renan un porterazo como la copa de un pino, o los nuestros rematan al muñeco? ¿El césped de Chapín, es un campo de fútbol, o un pasto porcino? ¿El balón rodaba mal, o es que técnicamente los dos equipos andan justitos, justitos? ¿Perez Lasa es un árbitro de fútbol, o una denominación de origen calificativa de los mismos? ¿Anda en sus cabales, o es un demente armado?
Y yo aún diría más … ¿Empezamos ya a mirar arriba, o al loro con los de abajo? ¿La final de la Copa del Buey está hecha, o mejor ir paso a paso, y ya veremos? ¿El martes, frente al Oporto, titulares o suplentes? ¿Interesa la UEFA League, o no vale un pimiento? ¿Queremos dos títulos, o volcarnos en Liga y ver a dónde llegamos? ¿Empezará a tirar Quique de canteranos, o lo de subir la pasada semana a 7 chavales es un gesto de cara a la galería? ¿Ficharemos en invierno, o naranjas de la china? En Nochevieja, ¿Carne o pescado? (vaya … ya me he vuelto a columpiar).
Sin lugar a dudas, vivo sin vivir en mí …
EL CRACK DEL PARTIDO: Reyes vs. Assunsao. El utrerano está participativo, se empieza a sentir importante, se sacrifica más por el bien del equipo y está muchísimo más centrado. Todavía no es ni mucho menos el del Sevilla o el del primer año del Arsenal, pero parece emperrado en volver a serlo. Assunsao, por su parte, estuvo fantástico durante todo el encuentro. Es importantísimo que él recupere su mejor nivel, ya que es el único escudero auténtico que tenemos.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: ¡Qué gol que falló Jurado! Si lo veo no lo creo …
ÁRBITRO: Pérez Lasa. Pues eso. Denominación de origen “Pérez Lasa”. No es que sea malo, es que es un desequilibrado mental con patas. Se come una roja flagrante delante de sus narices por un auténtico puñetazo de Keita sobre Juradín. Anula un tanto legal a Escándalo Forlán, y, para colmo, se inventa la expulsión de Domínguez por dos infracciones en la que una no era ni falta y la otra es evidente que el balón le va a la mano, y no al revés. Es un tipo peligroso este Pérez Lasa. Muy peligroso.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( -13 Grados).
Por ganar al colista que nadie espere que suba un solo grado. Aunque bien es cierto que se me había olvidado la última vez que ganamos a un colista fuera de casa … Nos vamos a acordar mucho del lamentable primer tercio de temporada realizado. Pero mucho.
Un continente paralizado. Dos ciudades enfrentadas. Dos filosofías de ir por la vida hermanadas. Dos formas de no seguir el poder establecido. La rebelión de los rebeldes. Miles de cámaras de televisión y periodistas pendientes. No existe el mundo. Los tertulianos políticos con gafas de pasta se transforman en bufanderos descerebrados. El fútbol es una mierda para parásitos incultos, menos cuando se juega este partido, en el que un país se olvida de todo y de todos. Es algo más que un partido de fútbol. Una constelación de estrellas. Un bota de oro, un futuro balón y bota de todo, no me lo podía perder.
Y mira que estuve dándole vueltas durante el día. Me despierto el domingo. Oigo un jarreo impresionante de agua. Qué pena, con tantas miradas puestas, con tanta expectación creada, y puede que el gran espectáculo de ayer y de hoy quede deslucido. A las 10 no voy. A las 11 sí. A las 12 hablo con mi colega el Capo y digo que no voy definitivo. A las 14 h. salgo a por el pan y veo que el cielo se despeja. A las 15 h. cómo me lo voy a perder. A las 16 que no voy, que hace mucho frío, leñe. A las 17, ronda informativa … ¿Qué harán mis colegas? A las 17,30 decisión final, no me puedo perder el megachupi partido. He dicho que voy, y voy. Y a las 20,30 ya en el estadio. Al final, ni tanto frío, ni tanta lluvia. No me podía perder el megapartido.
Dos equipos que en realidad tendríamos que estar más que hermanados por las circunstancias que vivimos. Dos entidades que, aunque ustedes no lo crean, tenemos vida propia. Nuestra propia idiosincrasia y personalidad.
No se llenó el estadio. Cierto. Más bien lo contrario. Fijo que el debate que hasta llegó a provocarme dolor de cabeza durante todo el dichoso domingo inundó el perolo de mucha gente. 21 h., mañana lunes, hay que currar (puta quiniela del orto que nunca toca), el Plus los da de cine, luego habrá reportajes especiales, entrevistas por doquier, sabremos hasta a qué hora hizo pipí Tamudo o si el nene del Kuncito lloró a las 5,30 o a las 5,37 h. (dato crucial para el derbi del que hablamos). Pero bueno. Estuvieron casi los que estuvieron que estar (hoy, al Capo le perdono, eso sí, mañana) …. Empieza el gran duelo. No abandonen sus asientos.
Y no tuvo mucho color, la verdad. O más bien sí. El mundo, durante hora y media, se tiñó de luces rojiblancas, tal y como ya adornan en mi barrio en el mes de Noviembre celebrando la Navidad (no se corten, señores, en unos años me veo en bañador en la playa comiéndome las uvas, todo sea por el buen vender). Porque el Atleti salió, por una vez y sin que sirva de precedente, disfrazado de equipo medio serio, de equipo medio concentrado, de equipo medio con ganas de hacer las cosas como Dios manda. Consciente de lo que se jugaba, de la responsabilidad que conlleva ese escudo, esa camiseta. Habían demasiados ojos puestos en ellos, no podían defraudar a tanta gente. Y a fe que no lo hicieron.
Fruto de esa seriedad, de esa buena declaración de intenciones, de ese saber estar, vino de lo que, en el fondo, es el quid de tantas y tantas cosas en esta vida: meterla y saber meterla. El Kun Superstar se lo da a Escándalo Forlán. 1-0. El argentino sabía de lo que se trataba, de la responsabilidad que tenía, de los ojos que tenía encima. El camino se empieza a despejar. El frío se torna en brisa. El lunes … ¿Qué importa que mañana sea lunes?
De todas formas, y a pesar de que merecimos más, nos fuimos con un solitario al descanso. Imágenes del pasado vierten sobre mi memoria. Minutos 93, 94, penaltis tontos, Pablos de la vida … No. Esta vez no. El mundo entero nos contempla. No les podemos fallar.
Y en la segunda parte, sigue el recital. Los suspiros de Abramovich por ese menudo 10 rojiblanco se oyen hasta en mi asiento. Sus estadísticas son mortales de necesidad. Dos lanzamientos de falta, dos goles. Lo que nos hemos perdido. Partido sentenciado, aunque en un clásico de estos, nunca se sabe …
La cosa pinta bien. Al fin un final feliz. A cinco minutos para el final, el tercero. Abramovich firma el cheque. Cuatro minutos después, el Kun se va de uno, y de otro, y de otro … Métela otra vez, Kun. No, que Maxi lleva su fusil. El cuarto. Abramovich añade un cero a su cheque. Ya da igual.
Pedimos perdón por existir. Pedimos perdón por osar jugar el mismo día. Nos flagelamos por tener que autocastigar a periodistas ya que, durante 1 h. h 30’, tuvieron que hablar un poquito de nosotros, aunque sea para decir que el Espanyol no es nada, y que el Atleti gana fácil a la nada, mientras analizaban concienzudamente si CR94 estornudó en el minuto 23 o 24, o si Leo llevaba un cordón más largo que el otro, y claro, así cualquiera …
Que no se repita más. El monopolio no se debe de romper jamás de los jamases. ¿Quién coño nos hemos creído que somos? Pedimos perdón por existir …
EL CRACK DEL PARTIDO: Kun Agüero. Y mensaje para que quien lo quiera entender, lo entienda. “Esta temporada no me muevo de aquí”. “En Junio, ya veremos, si ME QUIEREN TRASPASAR, ME TENDRÉ QUE IR”. A mi me sobra … Y sería injusto no mentar a Reyes. Sensacional. Le falta la guinda del gol. Pero llegará. Así, sí.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Espanyol más flojo de las últimas temporadas. Con todos los líos que siempre nos han buscado …
ÁRBITRO: Ni fu ni fá, sino todo lo contrario.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: -13 GRADOS.
Partido de obligadísimo cumplimiento. Al menos esta semana no ha bajado. Que corra el champlán …
¡Ostras! ¿Cómo? ¿Qué están decepcionados? ¿Y eso? ¿Qué no era de éste del partido que esperaban crónica? Jo, ya perdonarán …
No esperéis un sesudo y concienzudo análisis del partido de ayer porque no lo vi. Es una cuestión de principios: no me quiero abonar a ninguna plataforma para ser un número más de seguidor del Madrid o del Barsapasta, y así engordar su “fantástica” idea de esta temporada, otorgándoles (como si no tuviesen ya bastantes privilegios y ventajas ambos-dos) una tarifa plana a sus seguidores mientras los demás tenemos que estar mendigando para ver a nuestro equipo. Lo siento, pero no pienso picar. Yo solo pago por ver al Atleti. Ni más, ni menos. Otra vez será.
De todas formas, yo creo que, sinceramente, releyendo cualquier otra crónica de esta temporada hubiese valido para analizar el partido de ayer. El Kun contra el mundo, individuos que no tienen categoría para jugar en Primera División, como si de un Pablo (cometer ese penalti en el 93 sobre Lopo, gran interior donde los haya, lo dice todo) o de un Perea (cada control suyo es una ocasión de gol del contrario, este tío juega con patas de palo, que os lo digo yo) se tratase, centro del campo inexistente, jugadores desaparecidos en combate como Jurado, esperpentos sobre un terreno de juego como Sinama … En fin. Qué queréis que os cuente que no os haya dicho ya. De donde no hay, no se puede sacar.
Es tiempo, eso sí, de reflexión y de fijar objetivos reales. A la mierda la Champions y quedar antes de Navidad entre los 8 primeros. El auténtico objetivo que hay es salvar la categoría, que esta peli ya la he visto yo ya. Todo lo demás es vender milongas y gilipolleces varias. Hay que intentar ganar todo en casa, y fuera, pues ver la vida venir, como diría mi gran amigo … Y si queremos salvar el orgullo del Club e intentar aspirar a algo, pues darlo todo en la UEFA League (cuya clasificación, reitero, está pero que muy por ver) y en la Copa. Esta debe de ser nuestra línea real, y no otra. Y, por supuesto, prepárense para pasarlo mal, francamente mal. Nos espera una buena.
Y, para conseguir todo esto que digo, claro está, hay que fichar en invierno. Si no tienen pelas, que las pinten, me la suda. Pero hace falta 2 laterales, un centrocampista y un delantero con mínimas garantías para suplir al Kun y a Escándalo Forlán, si es que algún día le da por volver a sus fueros. Ya que no se quiere mirar al filial (donde hay gente que podría perfectamente aprovecharse), pues a ver si en uno de esos viajecitos fantasmas del Sr. Pitarch, nos sorprende con un Gallego de la vida (que parece que ha acertado con ese chaval, eso sí, tendrá 27 tacos y seguirá en el filial, como todos).
¿Qué cómo estoy? Así, literalmente ACOJONADO. Pero acojonado perdido. Y sí, sigo confiando en Quique. Pero si tras 2 semanas de entreno demuestra su equipo la ambición, el saber estar y la organización sobre un terreno de juego que, parece ser, exhibió ayer, debe de ser que, sencillamente, lo que falla es la materia prima. Sr. Cerezo, Sr. Gil. Fichajes o desempolven el póster de Kiko en llamas. Ustedes eligen.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: - 13 Grados.
Nuevo récord histórico-histérico, otros 3 grados menos. Lo malo es que no termino de tener la sensación de tocar fondo y que esto haya llegado a su límite. Tengo un desasosiego por todo el cuerpo que no me deja ni dormir. Decididamente, me estoy dando cuenta de que las heridas que me produjo el Tartiere no me han cicatrizado. Más bien al contrario, ahora mismo mi sangre brota de nuevo a borbotones. Una victoria en 13 partidos, ustedes ya me contarán …
Ver un partido solo, tranquilito, a mi bola. Poniéndome en mi auténtico sitio favorito del campo (justo encima del palco presidencial). En todo el centro. Con ese olor a césped mojado que tanto me encandila.
Sí. Me hacía falta ver algo como lo de ayer. Un partido bien jugado de principio al fin. Sin grandes alardes, pero con juego directo, vertical, presionando como Dios manda, con combinaciones, triangulando, a veces hasta al primer toque, con agresividad, con ganas, con buena predisposición desde el minuto 1 hasta el 90, con ganas de agradar a los 7.000 pibes que ayer acudimos al Calderón.
No. No me he vuelto loco. Sé quién era el rival y la debilidad del mismo. No estoy en Neptuno bañándome ni nada parecido. Pero fijaros cómo les ha ido a otros por ahí. Al fin y al cabo, era un partido trampa, y se jugó como hay que jugar este tipo de encuentros: sin concesiones.
Pero no creo que solo me viniese a mi bien lo de ayer. Imagino que a Quique también, que pudo disfrutar del encuentro más o menos plácidamente (salvo el primer minuto inicial, en el que Pableras hizo una cesión a Asenjo que plantó solo solito solo a un delantero marbellí delante de Asenjo, lento de nuevo en su salida, y que al final afortunadamente tiró el balón incomprensiblemente fuera). El pobre Quique intentaba explicar al central manchego que ese balón había que cederlo con el interior del pie, nunca con el empeine. Probablemente, el central esté todavía preguntando en qué consiste eso del interior de su pezuña, y para qué vale. Como se lo haya consultado al desastroso de nuevo ayer Perea, mal vamos …
También supongo que le vendría bien a Maxi, que ayer jugó uno de los mejores encuentros que uno le recuerda hace tiempo. Cuatro goles como cuatro soles. Estuvo espléndido, motivado y con hambre de fútbol y gol. Le ví más enchufado que nunca. A ver lo que nos dura.
Tampoco le vendría mal del todo al intermitente Jurado. Ayer apareció algo más, y lo que hizo lo hizo espléndidamente bien. Le sigue faltando continuidad en su juego, pero cuando encara a un defensor en velocidad, es letal de necesidad. Y tira con sentido y sabiendo hacía dónde lo hace. Un jugador diferente, para lo bueno y para lo malo. Sin más.
Aprobados generales para Reyes, al que le sigue faltando la guinda del gol, y Domínguez, jugador al que sigo viendo sencillamente incompresible su suplencia en un terreno de juego. En cuanto Quique lo conozca bien, no dudo de que lo empleará tal y como merece.
Y hasta le vino bien también a nuestro Macho Camacho, olvidado y defenestrado miserablemente durante la presente campaña, que, al menos, disputó sus primeros minutos con él.
Por gustarme, me encantó hasta el horario (y eso que llegué con el partido a punto de comenzar), porque vi un montón de chavalería revoloteando por las gradas. Con sus padres de la mano. Como yo fui un tiempo al Calderón agarrado de la mano de mi madre. Así se empieza la afición a esto del fútbol, y no con esos infames horarios chulo-putas de las 22 h. Por una vez, que ellos hayan sido los grandes beneficiados me congratula plenamente.
Y pudieron ser más, que el árbitro se comió 2 penaltis de libro sobre Reyes, cuando no se llevaba ni un minuto de encuentro, y sobre Maxi, ya en el segundo periodo. Da igual. Que ya sé que es el Marbella. Que tampoco hay que pasarse. No nos convirtamos en un Alcorcón de la vida, que va degollando a sus rivales sin piedad. Me hacía falta, sí … ¡Qué bien que me vino el partido de ayer!
Una vez más, se disputó el pasado sábado en el Vicente Calderón otro entrañable derbi de ayer y de hoy, en el que se cumplieron absolutamente todos los topicazos habidos y por haber. Y es que las tradiciones están para cumplirse.
Al igual que cuando llegan las Navidades la gente se llena de buenas intenciones y mejores deseos, devoramos sin piedad el tradicional turroncito o el pavo de rigor, en el Calderón, cuando llega nuestro entrañable y amigable vecinito de marras, todo se convierte en una auténtica fiesta para gozo y disfrute del madridismo en general. Porque si ya de por sí es una entidad que tiene a todo un País volcado, con la prensa al completo a su favor y con millones y millones de seguidores en todo el mundo, nosotros no es que tenemos, es que debemos de facilitarles su estancia en nuestra casa de la mejor forma posible para que, cumpliendo con la tradición de todos las temporadas, se terminen llevando el mejor de los recuerdos posibles de nuestro campo.
Así, todo empieza en el pre-partido, en el que nuestros amigos los ACAB, con el fin de facilitarles el acceso a nuestro campo a todos y cada uno de sus seguidores, se dedican a cargar en 10 kilómetros a la redonda contra todo bicho viviente que ose portar con la rojiblanca puesta. Da igual que haya personas mayores, niños, mujeres o Ultras. Todo Dios pilla por igual. El pasado sábado, como no podía ser de otra forma, un servidor se encontraba tranquilamente en un parquecito haciendo su correspondiente botellón de rigor. Viendo que nuestros amigos empezaron a desplegar todo su potencial intimidatorio, decidió pasar de continuar estando en el parquecito y pirarse a un bareto bastante más desplazado de la movida. Dio exactamente igual. A la media hora, ya estaban todos los cuerpos de inseguridad nacional repartiendo estopa a diestro y siniestro, y, lo que me resulta aún más inaudito si cabe, entrando a cargar impunemente al bar donde se encontraba un servidor con sus amigos. Yo me libré de sus porrazos, pero otro amiguete mío no. Y sus gafas de ver creo que tampoco. ¿Y ahora a quién se piden cuentas? Al maestro armero, claro está.
Sigamos con las tradiciones. Centrándome ya en lo deportivo propiamente dicho, hay algo que tampoco puede fallar, y es permitir a nuestro rival vestido de blanco impoluto que se adelante en el marcador sin ni siquiera tener que mancharse de ni una mota de polvo en su traje, y a ser posible rapidito, que no están los tiempos para demasiados sobresaltos. Pues nada. Dicho y hecho. A los 4 minutos Kaká se puso por delante en el marcador, si bien es cierto que dicho tanto jamás tendría que haber subido al mismo, ya que hay una falta previa de un atacante madridista sencillamente flagrante, pero bueno, no pasa nada. Dicha circunstancia se puede considerar dentro también de las tradiciones. Y el que Asenjo no tenga muy claro el cómo debe de estar situado un guardameta en su portería, también.
Para que la cosa siga por su cauce habitual, lo suyo es que los lindos muchachos de rojiblanco permitan que en menos de media hora la cosa empiece a estar medio sentenciada. Así podemos permitirnos el lujo de que ese jugador esperpéntico denominado Marcelo, o expresión chimpanzoidal similar, consiga el segundo tanto en, cómo no, otro balón que se traga nuestro inefable Asenjo de forma lastimosa, o lamentable, o ambas cosas a la vez.
Mientras, claro está, algo hay que disimular, y algún escarceo tenemos que hacer, aunque solo sea para que al día siguiente la gente nos bombardee con las excelencias del portero visitante hasta la saciedad. Forlán y Simao se encargaron, respectivamente, de tomar como suyo ese papel. Y a fe que lo consiguieron.
Para que ya la fiesta sea completa, tiene que venir pronto el tercero, aunque ya sea en la segunda parte, y a ser posible del señorito Higuaín, que el hombre, si jugase más contra nosotros, probablemente sería pichichi e inclusive bota de oro sin despeinarse. Y para eso se encarga nuestro piernas de seda favorito, que no es otro que Perea. Qué manera de controlar el balón y manejarlo. Qué velocidad luego en la persecución posterior tras el argentino. Qué salida de Asenjo dejándole tres cuartas partes de la portería para que remate a placer. El pipita debería de besar por donde pisa el colombiano. Fijo que ya tiene un póster de él y todo. Y firmado. Asenjo se encargó del cuadro y de ponerle luego el cristal.
Y poca historia más. Menos mal que salió nuestro Kun, probablemente, el único jugador de los míos que sabe lo que significa un derbi, y puso las cosas un poco apretadas tras su presencia en el campo. Así llegaron los goles del uruguayo y del propio Kun, que aún inclusive pudo empatar y todo al final, al igual que Simao. Probablemente, hubiese sido ya demasié. Y es que, claro está, lo que ya digo: las tradiciones están para cumplirse. Solo faltaba, vamos …
EL CRACK DEL PARTIDO: Obviamente el Kun por parte nuestra. De los otros paso. Jugaron sin apenas despeinarse. No merece la pena destacar a nadie.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO. Obviamente también, el colega de las piernas de seda. Si tuviera algo de vergüenza dejaría de vestir no solo nuestra camiseta, sino la cualquier equipo de la Primera División española, y con carácter de urgencia. Es un bochorno y una auténtica obscenidad el que un individuo así lleve la rojiblanca puesta. Y ojito con Asenjo, que ya me está empezando a tocar un poco las narices también. Que para detener las previsibles vale cualquiera, y se supone que él es un menda que iba a marcar las diferencias. De momento lo está consiguiendo, pero no el sentido deseado. Que alguien le explique el tema, por favor.
ÁRBITRO: Clos Gómez. Gol del Madrid ilegal (el primero), y para mí expulsión rigurosa del Sergio Gramos (por no decir injusta). Otro que se junta con las tradiciones.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 10 grados).
¿Para qué lo voy a bajar? Lo suyo era regalar el partido, ¿No? Pues nada, ahí lo tienen ustedes en bandeja.
Un último deseo: a ver si es verdad y la prensa madridista consigue cerrarnos el campo por el supuesto mecherazo a Kaká y el desmayo repentino de Pellegrini (que alguien me expliqué con qué fue golpeado o cómo se aventuran a decir dónde está la piedra, por favor). La verdad es que para los ridículos que hacemos en el Manzanares, mejor que se los lleven lejos de aquí. Al menos, ese estadio volvería a recuperar su tradicional orgullo, aunque solamente fuese por unas semanas.