15 de febrero de 2010

Atleti 2 - Barsapasta 1. III Edición Premios Poya 2010.

¡El mayor espectáculo del mundo ya está aquí! ¡El día más esperado y señalado por todos ustedes! ¡Rechace imitaciones de pseudofarloperos directores trasnochados y niñatas actrices pijas histérica-repelentes! ¡comienza el no va más! ¡Tomen asiento, pasen y disfruten del desfile! Allá va …

- Premio Poya al actor revelación. De Gea por, “¡Qué grande que es mi niño”! Grande, hermoso, guapo, y omnipresente. ¡El futuro es nuestro! Y el presente … también.

- Premio Poya al más duro de los duros. Ufaljusi por, “Prohibido el paso”. Nadie se atreve a entrar en su callejón. Es el amo y señor de su zona. Su lema, “Aquí no pasa no Dios. Levántate y huye”. Cualquiera le pide fuego al colega …

- Premio Poya al actor más desconcertante. Perea, por “El hombre de las dos caras”. Imprevisible. Nadie sabe cómo va a reaccionar. A veces rápido, otras atolondrado ... Hombre generoso donde los haya, parte y reparte por igual.

- Premio Poya al actor más regular. Domínguez, por “Orden y concierto”. Pide a gritos más protagonismo en este mundillo. Un actor sencillamente excepcional. Merece más reconocimiento a nivel internacional. Hoy por hoy, insustituible e incontestable.

- Premio Poya póstumo de corazón. Antonio López, por “Volver a empezar”. La fuerza del cariño que se le procesa hace que se le perdone todo, y sigamos confiando en él. Esperemos que poco a poco vuelva a crecer. Se lo merece. Nos lo merecemos.

- Premio Poya al mejor actor. Reyes, por “Rey de Reyes”. Ha sido mi gran apuesta personal junto con Jurado. Reconozco que con este último fracasé, pero con el utrerano he acertado de pleno. Trabajo, lucha, pelea, compromiso y calidad, sus señas de indentidad. Salvo esto último, lo demás era sencillamente impensable hace apenas unos meses. Nada más recibir el premio, y ante la presencia de su hijo en la ceremonia, nos dijo lo siguiente: “Mi niño tiene 2 añitos y cuatro meses. No creo que me llegue a felicitar porque aún no habla mucho”. Como tenga que aprender de ti, compadre …

- Premio Poya al mejor actor secundario. Assunsao, por “El hombre del traje gris”. Un tipo obscuro, opaco, de los que no hace ruido, trabajador incansable y esposo y padre ejemplar. Es el pulmón de la academia. Un ejemplo a seguir.

- Premio Poya a la mejor dirección. Tiago, por “¡Qué bueno que viniste!”. El cerebro, la cabeza pensante, el tiralíneas. Siempre se ofrece a ayudar al compañero. Siempre con criterio y saber hacer. Lo sencillo hecho realidad.

- Premio Poya a la mejor fotografía. Simao por “La ejecución”. Un artista de artistas. No sabes por qué plano te va salir, pero siempre logra una estética sencillamente inigualable. La clase transformada en arte.

- Premio Poya a la eficacia. Escándalo Forlán, por “Los blancos también la saben meter”. A pesar de que algunas veces parece que se nos haya olvidado, nada más lejos de la realidad. ¡Qué segunda vuelta nos espera!

- Premio Poya Kun Agüero. Al propio Kun Agüero. No hay mejor forma de definir este premio que decir su nombre. Somos unos privilegiados todos los que le podemos contemplar semana tras semana. Su sonrisa es nuestra esperanza. Su compromiso, nuestra bandera. Su mirada, nuestro guía. Sus goles, nuestra razón de ser.

- Premio Poya a la fe inquebrantable. Quique Sánchez Flores, por “Creo en ti”. Tiene mucho mérito encontrarse con lo que se topó y lograr hacer de esto hasta un equipo saludable y todo. Criticado y vilipendiado a veces, hay que reconocer que sus apuestas van dando su fruto, mal que pese a quién lo haga.

- Premio Poya a la plasticidad. F. C. Barcelona, por “No pasa nada, la Liga está ganada”. La fórmula es sencilla: volver a clavar otros seis en la pocilga, y aquí paz y después gloria. Lo que pacha es que esto es el Calderón, y aquí se viene a disfrutar … perdiendo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 15 grados).

Sé que muchos se van a echar las manos a la cabeza, pero me da igual. El termómetro no se mueve. Partido de obligado cumplimiento. Las tradiciones son las tradiciones, y hay que respetarlas siempre al máximo. ¡Qué vivan los Atleti-Barsa!

Y hasta aquí el final de esta ceremonia. Esperemos que todos ustedes hayan disfrutado como un servidor ayer. Hoy solamente puedo despediros con un “¡Qué bello es vivir”!

12 de febrero de 2010

Racing 3 - Atleti 2. ¡A la final!

Me da igual que sea en nuestra casa, en el Cuerna, en Valencia o en Sebastopol. Después de 10 años voy a vivir otro día lleno de magia y de pasión teniendo como protagonista a mi equipo. Una de topicazos, pero no por ello menos ciertos: el partido más bonito del año, el torneo al que nadie hace demasiado caso, pero que posteriormente todo el mundo se muere de envidia al verlo por la tele, un campo dividido como si de un corte a una sandía se tratase por la mitad, un día inolvidable … Todo esto y más, el próximo 26 de Mayo.

Y eso que Valera (incansable toda la noche, como lateral no tiene futuro, como interior habrá que seguir viéndole) se reencarnó en el espíritu ese que adoran por ahí arriba y de un Cocorotazo se metió el balón en propia meta. Minuto dos, las cosas del Atleti.

Pero, una vez más se demostró que nuestro equipo, cuando sale enchufado y permanece en ese estado constantemente, es un rival que está yendo claramente a más y complicado, bastante complicado de ganar. Así, Tiago empezó a hacer de las suyas, se adueñó del centro del campo con ayuda de su inseparable y fiel escudero Assunsao, y Reyes (el mejor de los nuestros sobre el terreno de juego, en mi humilde opinión), a los siete minutos, en una falta que sacó completamente envenenada, hizo que Moratón se diese otro Cocorotazo estilo Valera, y se metiese también el gol en su propia puerta. Algo estaba claro: el espíritu del tal Cocorota andaba ayer por el Sardinero.

¿Por qué Reyes el mejor? Porque ayer me confirmó algo que estaba deseando escribir: su compromiso con la camiseta que defiende. Independientemente de que pueda estar mejor o peor, que eso es otra historia. Quizás no volvamos a ver nunca la versión del mejor Reyes que deleitó en Sevilla y en el Arsenal, pero, aún estando por debajo de sus posibilidades, es un jugador altamente provechoso. Él ya sabe lo que hay por aquí y cómo nos las gastamos los Atléticos, tanto para lo bueno como para lo malo. Es decisión suya su futuro en esta entidad.

Volvamos al encuentro, que me pierdo. A partir de ese instante (de nuestra igualada, me refiero) el Atleti fue amo y señor absoluto del encuentro, dominó, templó, creó ocasiones de gol, a veces hasta bailó al entusiasta equipo local, y, especialmente, demostró que si ha pasado a la Final es porque, hoy por hoy, es un equipo infinitamente superior al Racing, penaltitos y estupideces aparte. Al menos, en esta eliminatoria, así lo ha sido. Un cabezazo del Kun por aquí, un remate muy desviado de Reyes por allá, y todos al descanso.

La segunda parte comenzó como acabó la primera, con el Atleti amo y señor absoluto, hasta que Jurado (esta vez sí que se le vio participativo y no escondido en su mundo) combinó con el Kun, éste le devolvió una pared magistral y el sanluqueño, ante la salida del guardameta, le batió con esa clase que Dios le ha dado (alguna vez para bien, la mayoría de las veces intrascendente, pero bueno, hoy dejémoslo estar). Un golazo, las cosas como son.

Después vinieron los olés de los nuestros, los cambios de Quique reservando a peña, las ocasiones desaprovechadas para añadir más tantos a nuestro casillero de un muy activo Simao y de Raul García, el trabajo de Ibra, la justa expulsión de Cristian, y los últimos cinco minutos de agilipollamiento rojiblanco, en los que De Gea y Perea regalan la remontada final racinguista. Las cosas del Atleti, vamos.

Pero bueno, que hoy no es día ni para estar triste ni para estar mosqueado. Nos espera la final. Una pedazo de final que puede ser bonita pero de verdad entre dos equipos con una rivalidad deportiva evidente. Los nuestros, con el poder que representa nuestra historia. Los palanganas, con el aval de su impecable trayectoria en esta última década, plagada de triunfos y de saber hacer las cosas como Dios manda. Dos aficiones terriblemente picadas, y que esperemos que la cosa quede finalmente ahí, en pique deportivo sin más. No merece la pena manchar de sangre un día tan bonito como el que nos espera. Acomódense en sus asientos, porque esto va a ser lo más de lo más. ¡Larga vida a la Copa de Rey!


8 de febrero de 2010

RACING 1 - ATLETI 1. LAS RESACAS NOS ATACAN

Es lo que tiene el haberse jugado uno media temporada hace tan solo apenas dos días, y frente al mismo rival, que, curiosamente, se encontraba en una situación similar. En tres días volver a verse las caras de nuevo, y, sabiendo, encima, que en otros tres días más vuelves a enfrentarte a él para terminar de rematar todo un pase a una final de Copa, pues eso, que es un partido en el que ambas escuadras estaban de resaca total, de tránsito puro y duro. Y no deberían de hacerlo, pero …

Los unos están reservando fuerzas para lograr una remontada que se antoja imposible, pero que pondría toda Cantabria patas arriba. Los otros, mentalizados de que como se les escape este pase a la finalísima, a Madrid, desde luego, no pueden volver. Se pueden ir buscando ya un buen zulo por ahí para esconderse.

¿Conclusión? El partido fue un tostón de tomo y lomo. Centrocuentismo para dar y tomar, Quique que deja fuera al Kun (y no estamos en la Liga como para ir regalando puntos, pero bueno), sitúa a Raúl García por la derecha, y el navarrico, aparte de impreciso en el pase, es que andaba más perdido que Guti en un fuego de campamento de los Boys-Scouts.

Entiendo que quiso sacar un centro del campo fuerte y rocoso para controlar el partido y aprovechar alguna de las oportunidades que tuviesen los nuestros. Y casi le sale bien el tema, porque un fantástico pase de Simao (horroroso por todo lo demás el resto de la noche, siendo especialmente sangrante la cantidad de córners y de falta que desaprovechó, me recuerda a mi cuando era nano, que por más que intentaba, no llegaba para sacar el dichoso córner) sobre Forlán, éste la remató ante la esperpéntica salida del guardameta del Racing, el balón da en el palo, se pasea sobre la línea, el uruguayo duda de su posición, pero al final logra machacar el tanto. Un producto genuino y original 100% made in Atleti.

Sin embargo, Quique, por más que se tropieza mil veces en la misma piedra, no escarmienta con el efecto Perea. Un balón centrado desde un lateral, mi querido piernas de seda no sabe muy bien si despejar con el tobillo, o con la rodilla, o con los cordones de la bota, o con el esternón, o qué se yo, y le deja el balón muerto a Colsa (que ya había hecho lucirse a De Gea en una semichilena anterior) para que el exrojiblanco nos fusile sin piedad y ponga el empate en el marcador. Con este resultado se llegó al descanso.

La segunda parte fue peor por nuestra parte, y algo mejor por parte local, pero vamos, un espectáculo completamente evitable por parte del sufrido espectador y de los correspondientes seguidores de uno y otro equipo.

Quique sacó al Kun, y el argentino creó peligro, pero anduvo muy solo, porque Forlán andaba diluido por ahí. Quizás si hubiese puesto antes a Ibra hubiese podido hacer algún desaguisado de los suyos, pero no es cuestión de hablar demasiado de lo que pudo ser y nunca fue. Eso sí, es espectacular cómo le pitaba el público local cada vez que pillaba el balón. ¿Su delito? Pues no es ni dar patadas al contrario, ni mostrar malos modos, ni hacer desplantes al respetable, ni escupir a nadie. Su delito fue jugar al fútbol como los ángeles el pasado jueves.

Supongo que cada aficionado tenemos nuestro baremo para pitar a tal o cual jugador, pero el mío, desde luego, no es abuchear a nadie porque simplemente se dedique a jugar al fútbol, sin más pretensiones que el que tu equipo gane. ¿Estamos todos locos? Allá cada cual con su conciencia, no es mi problema.

Un único sobresalto tuvimos. Tchité se queda solo ante De Gea, remata, el madrileño le hace falta, el árbitro concede ley de ventaja, Perea llega milagrosamente a despejar (el efecto Perea, Parte II) el balón da en el palo, y luego hasta dos ocasiones más tienen de rematar los racinguistas sin acierto final de cara a nuestra meta. Ni que decir tiene que se montó la de Dios. Y yo me pregunto: ¿Hasta cuándo hay que dejar o dar marcha atrás en una Ley de la Ventaja? Entiendo que el tema está muy claro: si se concede dicha ley, se hace, y salvo que sea una jugada inmediatamente posterior, aquí paz y después gloria, no hay marcha atrás. Lo que no puedes hacer es al cuarto de hora después, porque contemplas que al equipo benefactor de dicha ventaja no ha logrado conseguir el tanto, pitar lo que inicialmente había sucedido, ¿No?

Está claro que el Racing tuvo mala suerte en dicha jugada, pero yo, sinceramente, la ví señalada tal y como fue. También se le reclama un penalti de Tiago sobre Canales en el primer tiempo. Contacto hay, pero, ¿Es suficiente como para tirar un tío al suelo? Pues yo no lo sé, la verdad. Son jugadas sumamente confusas para el que esto les escribe (y saben que no me suele temblar la pluma para escribirles lo que realmente veo, favorezca a quién lo haga).

Pero, ya que nos ponemos a balbucear, yo también sé hacerlo, no os creáis. Porque hubo un linier que nos pitó no menos de 3 jugadas fuera de juego cuando uno de los nuestros iba como una flecha hacia la portería local. Pero claro, eso no vende, y menos para el partido del próximo jueves. Así funciona la máquina mediática. Menuda semanita más diver que vamos a pasar.

Y así, con pena y sin ninguna gloria se llegó al final del encuentro. Bueno, sí que hubo una. Precisamente ese momento, cuando el árbitro pitó el final. ¡Qué tostón, por Dios! Ayer lo mejor fue el hacer una competición de bostezos a ver quién en mi casa abría la boca con más diámetro o quién realizaba el sonido más original que cada vez que lo hacía. Se acabó, que me voy a dormir, joé.

EL CRACK DEL PARTIDO: Tiago, por parte nuestra. No tengo ni la menor duda al respecto. El único que intentó respetar al público que se sacó una entrada ayer jugando al fútbol. Por parte local me moló un tal Toni Moral.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Perfúmenes Jurado. Todos sus balones los toca siempre suaves, tersos, aterciopelados y perfumados. Efectividad no le pidas, pero milonguitas, el chaval tiene para dar y tomar. Con más oportunidades que el Platanito, pero sigue sin convencer absolutamente a nadie de nada. No es un jugador para el Atleti, no le deis más vueltas al tema.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 15 grados).

Lo subo uno, porque al menos no se perdió. Si, ya sé que es un bagaje sumamente triste y desolador, pero estamos en la realidad en la que nos encontramos, y después del resacón, es duro levantarse. Que le pregunten al Sevilla, si eso …

5 de febrero de 2010

Atleti 4 - Racing 0. ¡Sentenciado!

O así debería de ser, al menos. Porque ayer el Atleti fue superior al Racing en todo. Mostró su mejor versión de la temporada, y realizó, sin lugar a dudas, el partido más completo del año, y puede de que algún que otro más.

Si alguien tiene dudas de lo que digo, 4 chicharros, 2 palos, 2 ocasiones falladas prácticamente a puerta vacía. Y todo esto, encabezado por un Kun sencillamente imparable, con un Perea extraordinario en defensa (no estoy borracho todavía, creedme), con un Assunsao que hizo un encuentro emocionante (para mí, el mejor del partido), con un Tiago que nos hacía falta como el comer y con un David De Gea que crece y crece sin parar.

Cuando este equipo le da por presionar arriba, le da por jugar ordenado, le da por estar concentrado, es difícil pararle. Enfrente tuvo a un Racing que no supo muy bien qué papel jugar en el encuentro. No supo si ir hacia arriba o hacia atrás, si atacar o defender. Y pagó sus dudas caras, muy caras. Pero nadie puede poner en tela de juicio nuestro triunfo. El triunfo de este Atleti “desquiciante” (copyright, Berto), del ying y del yang, de las dos caras, de lo que nunca sabes qué puede pasar. Es la magia que tiene este equipo (para lo bueno y para lo malo). Históricamente así hemos sido, y así, me temo, que permaneceremos hasta la eternidad.

Salimos a por todas, tal y como fuimos los fieles que nos citamos en el Calderón. Ayer todos íbamos a por todas. Hoy todo los que estuvimos allí tenemos la garganta medio tocada. Era un encuentro de pisar a fondo y no levantar el pie durante todo el trayecto. Desde el primer minuto hasta el último. A los 7 minutos, un palo de Tiago. A los 9, empieza el Kun a hacer de las suyas, y deja un balón para que Simao demuestre toda la enorme clase que tiene dentro de sus botas y clave un golazo como la playa del Sardinero de grande.

Esta vez no hubo agilipollamientos posteriores. NI bajones físicos. Se jugó al fútbol, y sí, se jugó bien. Se mantuvo la presión, y mientras el Racing seguía titubeando sobre el terreno de juego (es probable que les pudiese en algo la presión que da muchas veces la ilusión que se tiene cuando tienes algo al alcance de tu mano que siempre has soñado poseer, pero te queda ese último peldañito para alcanzarlo), el Atleti era el de las grandes ocasiones, y no estaba dispuesto a desaprovechar la ocasión.

La verdad es que el escenario era perfecto, tenía todos los condicionantes posibles para que el Atleti hiciese una de las suyas (de las geniales, me refiero). Lluvia, tiempo bastante desapacible, afición rival muy numerosa y ruidosa, 30.000 escasos de los nuestros … Les conozco bien, y sabía que esta noche tocaba fiesta.

Y al borde del descanso empezó de verdad. Tres tipos del Santander son incapaces de rechazar un balón en el área, y por allí aparece Reyes para conseguir su segundo tanto como rojiblanco. Fue un palo mortal de necesidad.

En la segunda parte hicimos lo inteligente. Arroparnos un poquito, pero sin perder nunca de vista la portería rival. Y mientras los cantabrones seguían sin dar muestras de peligro, los nuestros sí que daban esa sensación. Claro que, para peligro, debe de ser irte a una cacería con Mateu Lahoz. A ver quién es el guapo que va a por su presa que haya cazado mientras el colega tenga el rifle en su poder y él intente disparar a la suya. Que Dios le guarde muchos años esa vista, si sirve para transformar en penalti (¿Por qué no expulsó al jugador racinguista, por cierto, ya puestos …) sobre Jurado que fue claramente fuera del área. Pero muy claramente. Lo vio todo el Calderón menos él.

Pero bueno, esto ya sabemos que está montado así. Escándalo Forlán puso el 3-0 en el marcador, y los que se levantan con las bilis sobre sus bocas ya empiezan a decir que si robo, atraco y demás. En fin. Que no tengo ganas de ir dando lecciones a nadie, pero vamos, que a mi me ha enseñado mi señora madre que cuando a uno le meten 4, pues para casa, y mañana será otro día. Cuestión simple de educación y de orgullo, sin más.

Del que no hubo discusión posible fue del cuarto penalti, digo del segundo, pero que fue el cuarto gol. Y digo esta frase porque escuchando ayer a determinados periolistos de ayer y de hoy, parece que ganamos por cuatro penaltis, oiga. Lo que he dicho antes, educación, orgullo, saber estar y demás .

Torrejón, al fin, vio la luz. ¿Cómo diablos puedo parar al Kun ayer? El tema es evidente: de ninguna forma, salvo hacerle falta. La putada para él es que esta vez la cometió dentro. Y Forlán, hecho un mar de nervios, fusila el cuarto sin piedad.

El Racing estaba muerto, y De Gea se encargaba de su funeral. Invito un cubata al que se ofrezca por cada balón que el chaval no logre atajar con esas manos pegamentosas que le ha dado Dios. ¿El secreto está ahí? ¿Está en sus guantes? Yo creo que está en el mismo. Hacía muchísimo tiempo que no veía a un guardameta con la planta que tiene el chaval. Que no se nos tuerza, por Dios. Puede marcar una época.

Y esto fue todo. Primer match-ball resuelto. ¿Los síntomas de hoy? Dolor de garganta, un poco de cabeza, sueño, algo de cansancio, pero para todo esto hay una medicina infalible. El tener la conciencia de haberlo dado todo en el campo. Don Paul, el Capo, Rafita, Charlie, Albertito y demás familia rojiblanca, ayer lo dimos. Nuestros jugadores también. ¿Qué cual es el nombre de dicha medicina? Felicidad. Se llama felicidad.


1 de febrero de 2010

Atleti 0 - Málaga 2. Cansado de esperar.

Esto ya es inaguantable. No lo puedo soportar más. Otra vez esa maldita sensación de estar deseando que acabe el partido y largarme de allí de forma furibunda. Otro partido perdido, frente a un rival que no ganaba en nuestra casa desde los tiempos del Metropolitano. Otro ridículo total, otra humillación a nuestros colores, otra patada en nuestras pelotas, realizada con alevosía, premeditación, nocturnidad y excelente puntería.

Estoy harto de pasar frío para nada. Estoy hastiado de los fallos de Perea, de Antonio López. Me duelen los ojos de tanto pelotazo que contemplo sin ton ni son. Me cansa sobremanera que el área de nuestros rivales esté más desierta que el desierto del Gobi. Empiezo a detestar profundamente a Jurado. Estrangularía a Forlán cada vez que tira desde Uruguay, aunque vaya con ventaja para profundizar y lanzar desde dentro del área.

Ni un cambio de orientación, ni un buen desplazamiento en largo, ni una triste pared, ni una buena combinación … Ayer fue un calco del partido del Celta, solo que el Málaga es mucho peor que el equipo vigués.

Algo tendremos que hacer, pues. ¿El qué? Pues no lo sé, la verdad. Yo ahora mismo me estoy pensando muy seriamente mi presencia en el partido de Copa. No quiero hacer ni un solo sacrificio más por esta peña. Cuando haya algo que me acomode y que me encaje bien, perfecto. Pero ante cualquier traba o desavenencia, voy a empezar a pasar de ellos.

Porque no es que jueguen mal al fútbol. Es que dan ganas de vomitar. Esto es de juzgado de guardia, de llevarlo a la ONU, a la Haya, o a Sebastopol si es menester.

¡Qué homenajes al aburrimiento! ¡Qué forma tan detestable de practicar este deporte! ¡Qué manera de arrastrase en un terreno de juego! ¡Qué espectáculo tan sumamente deleznable!

Ya avisé que lo de Huelva tardaría en olvidarlo. Lo de ayer se pone al mismo nivel.

Y así un día, y otro, y otro, y otro, y otro más ... Por favor, ¿Hasta cuándo? Estoy cansado de esperarte, Atleti. Cansado de esperar.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 16 grados).

Otra vez hemos igualado el récord histórico-histérico negativo. ¡Qué completo y absoluto desastre!

Lo malo es que esto es contagioso. Hoy me estoy arrastrando prácticamente por el curro. Tengo un desánimo total. Lo que siempre digo: se puede ganar, se puede empatar, se puede perder … Pero esto no. Así no. Esto es inenarrable, inexplicable. Sumente irritante. Esto es deprimente 100%. No somos el Atlético de Madrid. Somos el Atlético Depresión.

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