7 de octubre de 2013

ATLETI 2 - CELTA 1. SEGUIMOS ESCRIBIENDO HISTORIA.


Ocho partidos ya consecutivos vencidos en liga, y, además, en muchos de ellos jugando pero que un rato tela de bien al fútbol. Ayer fueron concretamente 60 minutos de ocasiones a go-gó, haciendo que el guardameta vigués Yoel fuese la auténtica estrella del encuentro. Por parar, hasta detuvo un penalti lanzado por Diego Costa. Muy mal lanzado, por cierto. Porque un penalti se puede fallar, está claro (para mi jamás son aciertos de los porteros, sino fallos de los lanzadores). Pero se tienen que poner las bases, al menos, para que sea lanzado  correctamente. No se puede tirar de corre prisa y  corriendo, con poca concentración y de forma atolondrada y acelerada, tal y como hizo  ayer el bueno de Diego Costa. Al final nos salvamos por la campana, pero otros días no correremos tanta suerte.

La mañana era espléndida, con un fantástico  ambiente en las gradas, llenas de familias y de chavalería entusiasta. El campo estaba a reventar, el tiempo era primaveral, había unos 500 vigueses en las gradas. Y el Atleti no defraudó, mientras  que el Celta aguantó el temporal como buenamente pudo. Villa falló un mano a mano en el primer periodo, Diego Costa el penalti ya mencionado, parecíamos el séptimo de caballería rodeando a  una reserva india (el mundo al revés, vamos), hasta que en el 43, al fin, llegó el ansiado gol: el gran Luis Filipe (inmenso durante todo el partido ayer, a él le hicieron el penaltazo ayer también en una de sus interminables internadas en banda) se mete hasta la línea de  fondo y su  centro es remachado casi al unísono entre Godín y Diego Costa. Ante la duda, la más tetuda, y a quién más falta le hace es al  propio Diego, así que démoselo a él.

En el  descanso el panorama siguió igual, pero no se cerró el partido, especialmente en una ocasión increíble que Diego Costa le regaló a Villa, que, para colmo de males, se lesionó en intento de remate de la misma, cuando estaba completamente solo y sin portero debajo de los palos. Yo creo que el Guaje tiene una carga sencillamente espectacular de trabajo en sus piernas, y  eso  le hace parecer mucho más  torpe de lo que realmente es. Si la  lesión no es grave, igual hasta no le viene mal el pequeño descanso y todo.

Casi a los 20 minutos  del segundo periodo, llegó la que parecía  sentencia definitiva. Mágico pase de casi 40 metros de Gabi al más puro estilo Schuster, viendo el desmarque de Diego Costa, y el resto ya  se lo pueden imaginar, porque esta jugada  empieza a ser un clásico también en este Atleti: el brasileño es imparable tanto en velocidad como en potencia, se va  de sus rivales con una facilidad insultante y su remate final (que no suelen ser demasiado ortodoxos pero si francamente letales, quizás precisamente ahí resida su secreto). se cuela irreversiblemente bajo el cuerpo de Joel.

A partir de aquí, el Atleti acusó el desgaste Champions, y el Celta sacó a su mejor  hombre sobre el terreno de juego, Nolito. A los veinticinco minutos puso el 2-1 en el marcador, batiendo  sutilmente y con mucha clase picando el balón ante la salida de Courtois, y los últimos minutos fueron un auténtico suplicio para los nuestros, ya que aunque el Celta no llego a tener ocasiones claras de verdad, si que logró embotellarnos en nuestra propia área, y al final se sufrió un encuentro que no se tuvo por qué hacerlo. Da igual. Todo suma, y tras el esfuerzo de Oporto, hay que concederles estos pequeños desfondamientos. Aparte, en mi sincera opinión, el Cholo debe de  empezar a mover la coctelera ya, aunque igual las lesiones le obligan a hacerlo. Ayer, por ejemplo, al fin debutó Guilavogui (tiarrón negrata donde los haya), y, me temo, que vamos a tener que ver a bastantes más jugadores durante las próximas jornadas. Precisamente de ahí, de la respuesta del fondo del armario, dependerá realmente nuestras posibilidades reales en todo. Pero, de momento, ahí estamos. Continuamos haciendo historia. No se puede pedir más, la verdad.

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Goles son amores, y Diego Costa consiguió un par de ellos más (aunque, reitero, no me gustó absolutamente nada su forma de lanzar la pena máxima), Luis Filipe estuvo colosal, pero hoy se lo voy a dar al auténtico artífice de que su equipo estuviese en el partido y no se fuese con una goleada de escándalo. Me refiero, obviamente, a Joel. Ahí hay portero, señores. Tranquilo, con reflejos, siempre bien colocado. Me gustó un montón.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: De mi gente ninguno. Del Celta esperaba mucho más de Rafinha y de Charles.

ÁRBITRO: Undiano. Arbitraje modélico el suyo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+25 GRADOS).
La temperatura ambiente que había en realidad  en el Calderón. No se mueve, obviamente. Y ahora suelto la frase favorita de don Pablo Mármol: “Partido de obligado cumplimiento”.

Bueno. A continuación, parón con las selecciones. Lástima de la lesión de Villa, aunque, reitero, creo que el descanso le va a venir de cine. Que no haya lesionados, please. La historia este año se escribe en rojo y blanco.

2 de octubre de 2013

UCL: OPORTO 1 - ATLETI 2. REMONTADA HISTÓRICA.


Porque ganar en Oporto es jodidamente difícil. Pero hacerlo remontando, y en Champions, es algo que, al menos, nosotros, no habíamos conseguido, y estoy por asegurarles que habrá pocos más que lo hayan logrado. Seguimos, pues, escribiendo historia. Aunque nos costó lo suyo. Como no podía ser de otra manera.

El Oporto se disfrazó de Atleti la primera media hora de juego y nos pasó por encima, convirtiendo el partido en un auténtico  suplicio para nosotros, ya que apenas nos duraba el balón 3 segundos, todos los rechaces se los llevaban ellos, vencían todos los  balones divididos, y creaban mucho  peligro en 3 cuartas partes  del campo. Nuestra defensa estuvo sostenida por Miranda (aunque luego nos dio un buen par de sustos por su exceso de sacar el balón con tranquilidad y jugado, cuidado, que esto es Champions y esos errores se suelen pagar caros) y por Godín, aunque a los 15 minutos llegó lo que se estaba mascando: falta que pone perfectamente el bullicioso Josué y Jackson entra como un auténtico trolebús rematando de forma inapelable e incontestable batiendo a Courtois. Mal pintaba la cosa, porque si algo tiene bueno este Oporto es precisamente su línea defensiva: dos magníficos centrales como son Otamendi y Mangala, y dos laterales tremendamente verticales como son también Danilo y Alex Sandro.

Mientras tanto, Tiago mantenía el tipo en el centro del campo, que añoraba tanto como Ana Botella un buen peluquero la presencia de nuestro titán Milinko Koke. Raúl García ayudó lo suyo, pero el partido de nuestros puntas ayer fue desastroso. Bueno, realmente desastroso el que estuvo fue Leo Baptistao, que estuvo especialmente mal en todos los controles que intentó con el balón. David Villa ni estuvo en el terreno de juego. Paciencia. Faltaba un tal Diego Costa en el baile.

Aún así, el Atleti, a partir de la media hora, se fue desperezando, Gabi empezó a aparecer en el balón parado, y un fantástico córner suyo lo remató Raúl García al larguero. Primer aviso serio nuestro, y al descanso.

Esta vez sí, el Cholo movió la coctelera con sumo acierto. Quitó a Villa por el Cebolla, que nos dio muchísima más profundidad sobre el terreno de juego, y el Atleti empezó a carburar y a hacerse dueño del campo. Solo faltaba que apareciese el genio de la lámpara, Don Arda Turán. Y realizó el turco una segunda parte soberbia, manejando perfectamente los tempos del partido.

Avisó Luis Filipe con un soberbio disparo desde fuera del área, y, a los doce minutos, balón parado que pone de nuevo  magistralmente Gabi y Godín, que a diferencia del día del Zenit, se colocó el perolo como Dios manda, se anticipa poderosamente a todo bicho viviente portugués y pone el empate a uno en el marcador. El partido se puso emocionante a tope.

El Oporto empezó a rascar en exceso, pero los nuestros no se amilanaron. Eso sí, los portugueses estuvieron apunto de adelantarse en el marcador de nuevo en una falta al borde del área que lanzó Fonseca como una exhalación hacia el palo izquierdo de nuestra portería (falta tras un despeje absurdo de Miranda, todo sea dicho).

Por su parte, Simeone siguió moviendo fichas y puso sobre el terreno de juego a Koke y a Oliver. Y a punto estuvo de producirse de nuevo el auténtico gol made in Atleti. Córner sacado al primer palo por Milinko Koke, y remate de Miranda que casi se cuela en la portería de los dragones. El empate era bueno, pero la victoria siempre sabe mejor.

Así pues, faltando 4 minutos, de nuevo la magia  de la pizarra del Cholo Simeone volvió a resultar definitiva. Claro que, para interpretar esa magia, hace falta buenos magos. Y muchísimas horas de currele. Gabi fue un maestro amagando la falta al borde del área, viendo el no menos mágico movimiento de Turán, que apareció imagino que de la barrera portuguesa, o del cielo, o del Corán, o de Alá sabe dónde, para quedarse completamente solo y batir de forma inapelable al Helton John ese.

Tengo aquí a todos los vikingos berreando con que el  gol era en fuera de juego. Pues sí. Por una pierna de Arda, concretamente. Vamos, que me la suda lo que balbuceen. Si así quieren justificar el bochorno y el ridículo esperpéntico de Elche, obviamente, no es mi problema. Los Atléticos andamos en otro mundo, en otra dimensión. No molesten, por favor.

Tres puntos de oro (que habrá que terminar de confirmarlos en los dos partidos frente al Austria de Viena) para firmar nuestro pase definitivo a las eliminatorias. Tres puntos a lo campeón. Muy currados, con su pequeña dosis de suerte, pero no por ello no finalmente merecidos. La fe de la muchachada sigue inquebrantable. El camino hacia la gloria no ha hecho más que empezar.

30 de septiembre de 2013

REAL MADRID 0 - ATLETI 1. ESPARTANOS INVENCIBLES.

No sé si habéis  visto la película de “300”, que trata sobre cómo un pequeño grupo de Espartanos son capaces de vencer a ejércitos mucho más fuertes y poderosos que ellos, a base de utilizar la inteligencia y comportarse en la batalla como si fuesen un solo hombre, perfectamente acoplados y acompasados. Eso es el Atlético de  Madrid en estos momentos. Comandados por un imperial Cholo, el equipo es una auténtica máquina de jugar al fútbol en su más amplio sentido de la palabra. Defienden como un solo hombre, atacan como 500, se apoyan, se ayudan, se animan, se controlan los unos a los otros como cuando Turán le puso las cosas claritas al gran Diego Costa para que no le expulsasen. Son auténtico espectáculo, y somos ahora mismo la envidia del mundo entero.

Así se escribe la historia. Ahora sí, tenemos ya el mejor arranque de toda nuestra existencia. Y se ha conseguido a lo grande, en casa del eterno rival, rodeado de todo ese glamour y parafernalia grandilocuente que siempre rodea a ese equipo, con apenas 70 valientes colchoneritos en sus gradas. El partido fue un baño en toda regla, frente a un Madrid que no tuvo ni puta idea de superar nuestro entramado defensivo, mientras que nosotros, bien en contragolpe, bien a balón parado, bien en jugada combinada, bien en físico, bien en colocación, bien en actitud y aptitud, no hacíamos más que inquietar la meta defendida  por Diego López. Les superamos absolutamente en todas las facetas del juego.

Los héroes de este homenaje al fútbol fueron Courtois, que no tuvo apenas trabajo, y  el que tuvo (remate del niñato del Morata) la paró con solvencia. La defensa entera estuvo imperial. Lección magistral de Miranda, un central de otra época, y cuyo sentido de la anticipación al delantero es difícil de encontrar por ahí, con su fiel escudero Godín siempre atento y concentrado al máximo, con un Juanfran que no tuvo mayores  complicaciones en frenar a Cristiano, y con un Filipe que, para qué negarlo, es el mejor lateral izquierdo del mundo  que pisa en estos momentos un terreno de juego.

Nuestro centro del campo es una auténtica gozada, con el partidazo que se marcó Tiago (que pudo hasta anotar un par de goles) poniendo sentido siempre a los movimientos con el balón, con nuestro gran Capitán Gabi, se me acaban ya los adjetivos para definir el orgullo que  siento cada  vez  que le veo representando a mi club. Con ese genio que anda suelto llamado Turán, y cómo gozábamos viendo como escondía el balón a los vikingos que le perseguían como gallinitas ciegas (ahora me voy por aquí, después te lo enseño por allá, ahora lo tengo  a mis espaldas, mientras, los otros, soltando coces y más coces, qué manera de vacilarles, juas).

Y qué quieren qué les diga de Koke. Asistencia de lujo a Diego Costa en el gol, él solito se basta y se sobra para dirigir la orquesta con maestría. Todocampista total, con remate, con visión de juego, poderosísimo físicamente, un auténtico portento de la naturaleza. Brutal hasta decir basta. Lástima de ese remate suyo al larguero en la segunda parte, porque, si hubiese entrado ese gol, igual todavía seguía bañándome en el Manzanares, aprovechando que decidí ver el fútbol con mi gente, en nuestro Calderón.

Villa estuvo trabajador (contaba con su gol, lástima de esa volea que no se atrevió finalmente a realizar), movimientos constantes, desmarques continuos hasta que desfallece por completo. El asturiano ha asumido  a la perfección su rol de ser “simplemente” uno más en este equipo que en realidad  está compuesto por un solo hombre vertebrado en 11 pibes sin piedad, que no conocen ni el desfallecimiento ni la deshonra ni el deshonor.

Y, rematando la faena, anda Diego Costa. Ni un solo defensor del Madrid se enteró de por dónde les venía el brasileiro. Un ciclón constante, goleador (lástima de ese mal control final en la que tuvo solo delante de Diego López en la segunda parte). Él no entiende ni de rivales obscenos, ni de aficiones que le odien. No le amedrenta que le pisen, que le torturen a patadas (algunas traicioneras y viles, como la de Diego López). Desquicia a todos los rivales por igual. Y si a veces se pasa de revoluciones,  ahí anda el Cholo, o Turán, o quién corresponda, llamándole al orden. ¡Vaya delantero!

El pasado  sábado triunfaron muchas cosas. Creer en el trabajo colectivo por encima de las individualidades, aunque el  de enfrente los tenga  a pares y valgan 100 kilos cada uno. Triunfó la fe del que cree ciegamente en sus ideas, trabajando a destajo en pos de conseguir su objetivo final. No se me ocurre mejor adjetivo posible que indicarles que, el Atleti, hoy por hoy, es un equipo sencillamente descomunal. Una  auténtica delicia. Un  equipo emocionante, que transmite energía y electricidad en todo  momento. Auténticos Espartanos que, aunque solamente piensan en la siguiente batalla, no temen a  ningún ejército por muchos medios  que tengan para derrotarles. No sé si esto va a durar 2 días, 2 meses, 2 años o 2 siglos. Lo único que sé es que cada día que pasa me siento más orgulloso de pertenecer a estos gladiadores majestuosos que representan al Atlético de Madrid. Gracias por todo, espartanos rojiblancos.

EL CRACK DEL PARTIDO: Todos. Absolutamente todos. El equipo. El Cholo. El Mono Burgos. El Profe Ortega. Todo el mundo  merece estar hoy en esta sección.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Los glamurosos millonarios. Ya parece que han dejado de buscar un rival digno para el derbi. Hala, chavales, vosotros a seguid ganando talegos, mientras que nosotros seguiremos jugando al fútbol. La lección gratuita del sábado os la regalamos y todo. Un placer.

ÁRBITRO: Mateu Lahoz. Para mi estuvo soberbio y con mucha personalidad. A la  altura del partidazo que hizo  el Atleti. Tendría sus errores, seguro, pero vi que su intención auténtica fue la de repartir justicia sin mirar colores o nombres individuales. Y esto, en los tiempos que corren hoy en día, aunque sea triste decirlo, es un auténtico lujazo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 25 GRADOS).
Ni que decir tiene … Tres grados más. Los más merecidos desde que he estrené esta sección. Récord total de temperatura. Y aún queremos más calor …

Y mañana, a Oporto. Otra batalla de 3 pares de narices. ¡Espartanos rojiblancos, volved con el escudo o sobre él! ¡Cuánto más sudes ahora, menos sangrarás en el campo de batalla! ¡Desayunad bien, porque mañana cenaremos en el infierno! ¡AU! ¡AU! ¡AU!

25 de septiembre de 2013

ATLETI 2 - OSASUNA 1. ASÍ SE ESCRIBE LA HISTORIA.


De momento, ya hemos igualado nuestro mejor arranque en dos temporadas anteriores, y el objetivo ahora está claro: superarse cada día más. La cosa suena complicada, cierto, pero para este Atleti no hay nada imposible. Siempre y cuando no se relaje, claro.

Ayer empezó la cosa bien. Un tempranero susto en un remate de Sissi desviado en Miranda y que termina dando en el palo nos espabiló. O les espabiló  a algunos, vamos, porque otros andan siempre en pie de guerra. Obviamente, estoy hablando de Diego Costa. Ya lo dije en alguna que otra crónica anterior. Su gran secreto está en que él afronta todos los partidos igual. Se la suda por completo que enfrente esté el Escalerillas que el Bayer de Munich. No entiende de rivales. Entiende su propia motivación. Sabe todo lo que ha trotado por este mundo para conseguir lo que está consiguiendo (y, ojito, que yo todavía no le veo marcando techo) y no duda en vivir cada instante como si fuese el último de su vida.

Ayer, además, tuvo un buen par de aliados. Uno fue Juanfran (que vuelve a ser el que era antes  del dichoso partido frente a Francia, con este no hay olvido ni perdón, ¿Eh, Mister Pantunflo?) que a los 17 minutos aprovechó un pase no muy preciso de Arda y se lo puso en el área a Diego para que este rematase con un toque sutil y batiese a Andrés.

En el 25 apareció su hermano de sangre. Ese portento de la naturaleza llamado Koke, que le puso un balón fantástico para que lo rematase de cabeza no menos fantásticamente otra vez Diego. Remate inapelable e incontestable. 2-0.

La cosa pintaba a goleada, pero no fue así, porque Osasuna logró acortar al borde del descanso, aprovechando una muy buena falta lanzada por Puñal y rematada de forma un  tanto acrobática por Oriol Riera. Un tanto muy made in Atleti. Eso sí, dicha falta vino precedida de un balón robado por Osasuna en clara falta sobre Koke. Conste en Acta.

El descanso fue más de incertidumbre que de peligro osasunesco en sí mismo, debido a que el Atleti no acertó a terminar de cerrar el partido. Arda tuvo dos clarísimas (una en una magistral dejada de Diego Costa, que también nos sabe combinar  nuestro apátrida favorito) y otra que echó fuera casi a puerta vacía. Pero el tema se quedó finalmente más en un run-run que en otra cosa. ¿Pensando en el derbi? Puede ser. Porque aunque sólo son tres puntos más, en realidad no lo son. Y nos van a pillar con ganas, conste. Mejor así. El sentimiento siempre es y seguirá siendo mutuo.

EL CRACK DEL PARTIDO: Obviamente, Diego Costa. Ya os he contado todo lo que pienso de él por ahí arriba. Un crack, no le den más vueltas.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Quizás la timidez de Insúa, aunque el chaval estuvo serio en defensa. Eso sí, tiene el hándicap de tener que compararle con la mejor versión de Luis Filipe, con todo el crecimiento que aún ha conseguido con el Cholo. Obviamente, hoy por hoy, cualquiera brillaría poco ante el brasileño.

ÁRBITRO: Estrada Fernández. Se comió alguna que otra falta visitante. No me moló en exceso su arbitraje.

Últimas líneas para Oliver, que anda la peña revolucionada con qué pasa con el chaval. Desde luego, los Atléticos, en ocasiones, y cuando vemos que todo nos funciona bien, somos especialistas en pegarnos disparos en el pie. No hay ningún caso Oliver. Es más, se continúa con él el plan específico marcado por el Cholo y el Profe Ortega. Eso sí, es un chaval, y como tal, tiene bastante que madurar, y le queda por asimilar bastantes códigos que suele haber en los vestuarios. ¿Qué está cumpliendo un castigo? Probablemente sí. Sus minutos frente al Barsa, tácticamente hablando, fueron calamitosos (que luego uno puede estar mal o bien, pero las órdenes del Míster hay que cumplirlas a rajatabla). Añádanle alguna que otra actitud posterior en algún que otro entrenamiento que tampoco ha gustado  al cuerpo técnico y obtendrán la combinación secreta de la Coca-Cola, que en realidad  no es tan secreta, sino más bien más antigua que el mear. Cosas de chavales, cosas de entrenadores, cosas de vestuarios. ¿De verdad tan extraño nos parece el tema?

23 de septiembre de 2013

Valladolid 0 - Atleti 2. El tren.


“Sube a mi tren rojiblanco, su dulce chimenea te puede dar, algo que hace tiempo buscas tu, si controlas tu viaje, serás feliz”. Parafraseando a mis admirados Leño (con  alguna que otra pequeña modificación por mi parte), pero es lo que más me recuerda el Atleti en  estos momentos. Somos un tren cargado de esperanza, de ilusión, de fe, y con el que, los colchoneros, flipamos cantidad. Empieza los partidos arrancando poco a poco, tal y como hizo en Valladolid, hasta que va pillando velocidad y control, para terminar arrollando al contrario. Este es el AVE que tan sabiamente está conduciendo el Cholo.

En Pucela, salida un tanto contemplativa del equipo, sin pasar mayores apuros, sin crear tampoco  demasiadas ocasiones, pero, sin darte cuenta, cada minuto que pasa va poniendo una chispa más de intensidad, más de presión, más de movilidad, y los primeros avisos te los suele dar a balón parado, comandados por ese revisor de lujo llamado Milinko Koke. Sus balones al área crean más pánico que una cédula de Al Qaeda dándose un rulo por Wall Street (o, por un centro comercial de Guinea, desgraciadamente). Ya hasta los defensores no saben muy bien cómo defender este tipo de jugadas y se rematan al larguero en propia meta, tal y como hizo Rueda en el primer aviso serio rojiblanco. Mientras, Manquillo empezó a ser una locomotora por su banda derecha, aprovechándose algún que otro excelente servicio de Gabi, por ejemplo. Lástima que no terminase de precisar ese pase final, que, por otro lado, tanto echamos de menos cuando no anda un tal Arda por el campo.

La segunda parte el tren rojiblanco pilló su máxima velocidad. Raúl García avisó con un testarazo a bocajarro (puesta, como no, ¿Por quién? Acertaron, Milinko Koke) que Mariño demostró que es algo más que un simple proyecto de gran portero. Al minuto, empezó la fies. Un centro de volea con el interior del pie majestuoso ¿De quién? Acertaron de nuevo, Milinko Koke, sobre Raúl García, y espectacular remate bombeado de este que se cuela sin remisión en la portería pucelana. Lleva  ya 3 goles “todo lo que haces lo haces bien” Raúl. No es que el sábado hiciese un gran encuentro, pero chico, en el área  es peligroso. Muy peligroso. Igual él no lo sabe, pero tiene alma de killer. Cosas de nueve puro.

Después, salió Arda, y empezó la barra libre. El hiperactivo Diego Costa avisó dos veces. La tercera no perdonó. Aprovechó una mágica asistencia también con el interior del pie derecho y al primer toque ¿De quién? Efectivamente, de Milinko Koke, quién si no, se quedó solo ante Mariño, y puso el 0-2 en el marcador y la tranquilidad total. El tren había llegado a su destino. Un viaje placentero, trabajado pero cómodo, solamente soliviantado por una acción individual de Osorio que fue a rematar a puerta después de regatear a Courtois, pero se topó con Manquillo (y, por si aca, tenía a Godín y a otro compi más tapando portería, “todos para uno, uno para todos”). Punto y final. Trayecto concluido.

“El tren, después de latir a velocidad, ya va lento a su final, casi tu sabes cuándo va a parar, si controlas tu viaje, serás feliz”. Soy feliz. El Atleti es feliz. Un tren imparable.

EL CRACK DEL PARTIDO: Milinko Koke. Recital va, recital viene. ¿Qué no está Arda? Ahí está él, para hacerse cargo de todo. Sube, baja, corre, remata, pone esos dardos envenenados a balón parado … El mejor “viaje” que te puedes pegar es verle a él sobre un terreno de juego.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Villa. El partido más flojo desde que está en el Atleti. Pasó completamente desapercibido. No es que jugase ni bien ni mal, es que apenas se le notó. Está un escalón por debajo del poderío físico  que tiene este equipo, que, francamente, debe de ser jodido, muy jodido, aguantar a  ese nivel partido sí, encuentro también. Las cosas como son. Démosle tiempo. Se lo merece.

ÁRBITRO: Álvarez  Izquierdo.  Sin complicaciones.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 22 GRADOS).

No se mueve. Parada de obligado cumplimiento. Además,  esta temperatura es ideal. Se está cojonudamente así.

Y  mañana, a esa hora que tanto me encandila de las 22 h., partido en el Calderón frente al “todos a una …”. Confiemos en la estabilidad del tren para seguir marcando destinos de forma victoriosa. “Si controlas tu viaje, serás feliz”. ¿A qué os he pegado ya el temazo para todo el día?

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