12 de mayo de 2014

Atleti 1 - Málaga 1. Yo, creo.

Y  firmemente, además. Estoy completamente convencido de nuestra victoria final, que, al fin, llegará, si o sí, el próximo sábado a eso de las 20 h. Porque  esta liga esta resultando  sencillamente agotadora para todo el mundo. Para los chicos, que llevan un desgaste físico  y sobre todo psíquico acojonante. Para el Cholo, algo aturullado  en algunas de sus alineaciones. Para la afición, que anda ya exhausta de tanta presión, completamente personificada en mí mismo, porque el partido de ayer para mi fue una auténtica tortura china. De principio a fin. Esto no es disfrutar del fútbol. Es encontrarse todo un domingo sin casi apenas poder articular palabra, con esa tensión en el cuerpo tan maravillosamente Atlética a la que somos  sometidos los colchoneros en esta última temporada.

 

Sé cómo son estos finales  de Liga, y cómo se comportan estos equipos  que, en teoría, no se juegan “nada”. Contemplativos, muy bien cerrados atrás, perdiendo tiempo a diestro y siniestro y moviéndose como pez  en el agua ante la ansiedad del rival. Porque ayer nadie lo puede negar: el Atleti fue un manojo de nervios, de quiero y no puedo, de precipitaciones, de malos controles, de decisiones aceleradas. Pero, aún así, debió y mereció ganar el encuentro. Pero la cagamos finalmente. No hay nada ni mucho menos perdido, pero tenemos que jugárnosla en Barcelona. Con una ventaja, eso sí: nuestro rival va a tener la misma ansiedad y el mismo ímpetu que nosotros ayer por conseguir la victoria. Y eso nos debe de favorecer. Y con ello debemos  de ser inteligentes y aprovecharlos  en nuestro favor.

 

Si encima, las pocas ocasiones que se generan en este tipo de “match-ball”, se fallan, mal vamos. Ayer Villa no fue Villa directamente. Tuvo 3 ocasiones clarísimas, y las 3 las marró o se las sacó Willy Caballero. La primera fue a los 12 minutos, en la que se plantó solo tras un maravilloso pase peinado  de Raúl García, y mandó el balón al larguero por su parte posterior. Ayer eché muchísimo de menos a Diego Costa, no solamente por su olfato goleador, sino por su capacidad de crear peligro y de abrir espacios, máxime frente a un equipo tan cerrado como el de los expresidiarios del Málaga. Todo el resto de la primera parte fue una continuación de esa especie de tortura china que les hablaba antes, con el Atleti abusando del recurso de darle un brevonazo para que la baje Raúl García y aprovechar su rechace, frente a un Málaga que veía la vida venir. Un mal remate de Koke, y un cabezazo del propio Raúl García que no supo acertar en la portería cuando el gol parecía cantado, nuestros escasos e insuficientes avales ofensivos para conseguir ayer el título liguero.

 

Pensé que en la segunda parte el Atleti saldría con un poquito más de pausa, tras la charla con el Cholo and company, pero mi gozo en un pozo, jugó aún peor que en la primera parte, empeñados en entrar por la banda izquierda sin ton ni son por más  que Luis Filipe lo intentase, a base de apelotonar jugadores en dicha zona sin ningún sentido y con una precipitada circulación de balón. Mientras, Santa Cruz avisaba haciéndole lucirse a Courtois en un mano a mano que era gol si o sí. Sería demasiado, pensé. Ja. Dicho y hecho. Siguiente jugada: un saque al limbo de Caballero, Alderweild que se pone su  disfraz de hombre invisible y se traga el balón de forma incomprensible, Courtois que sale como un poseso nadie sabe muy bien a qué ni hacia dónde, se come también el balón, un tal Samu realiza una vaselina imposible con el mismo, y, para colmo, logra rematarla hacia la red de cabeza ante la impotencia de Miranda y el propio Alderweild, que en vez de irse a tapar la portería fue a por el jugador malagueño. Psicodelia en su más puro estado, y el Calderón enmudeció pero, esta vez, de verdad  de la buena.

 

Sinceramente, yo perdí toda la esperanza  de tan ni siquiera empatar este encuentro, a pesar de que los cambios fueron acertados. Diego, cuando no se resbalaba, dio profundidad y remate al equipo, y a Sosa fue la vez que le vi más participativo y vertical desde que está en el Atleti. Pero Caballero estaba con la vena hinchada, y volvió a sacar 2 nuevos remates a Villa, una en el que se escoró demasiado el Guaje cuando tuvo que rematar sin dejar botar el balón, y otra en una acción genial de Gabi (apagaducho toda la tarde, por otro lado) en una falta ensayada que David remató de nuevo al muñeco y Willy se lució, para variar.

 

Sin embargo, en el 74, Alderweild nos dio parte de lo que nos quitó en su  anterior acción y consiguió el tanto del empate tras la salida de un córner fantásticamente puesta por Sosa. Parecía que el milagro se podría producir, ya que, además, Adrián se encontraba con chispa y todo. Hubo una falta al borde del área que medio Calderón cantó gol al  besar suavemente las mallas por su parte exterior, muy bien lanzada por Sosa.  Y Adrián tuvo la Liga en su poder en el 93, tras una genial acción individual cuyo precioso remate volvió a hacer lucirse a Caballero de nuevo. Nada,  que no había manera. Visto el empate del Barsa en Elche, ya di por bueno el resultado. Qué le vamos a hacer. Nos la jugaremos allí y fuera. Con lo que haya. Con lo que sea. Hasta aquí hemos llegado, y para bien o para mal, esto, al fin,  se acaba  ya, sí o sí, el sábado que viene. Y aunque ando bastante agotado  de todo este devenir de encuentros a máxima intensidad, les confieso una cosa: yo creo. Ciegamente. Y esta  vez va ya la definitiva. No hay más vuelta de hoja. Ganar o morir.

 

EL CRACK  DEL PARTIDO: Me gustaron mucho los 3 que salieron desde el banquillo, Adri, Sosa y Diego. Y no. No hubiese cambiado a Koke precisamente …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Muy flojo partido  de Tiago (desconocido esta temporada en él), y, en menor medida, de Gabi y Turán, aunque el turco dio la cara en todo momento.

 

ÁRBITRO: El más tonto de los Teixeiras. Se comió un penalti de libro de Alderweild por mano, y debió de expulsar a Eliseu por un criminal plantillazo sobre Luis Filipe. Pero, dentro de lo que cabe, intentó frenar lo que pudo las continuas pérdidas de tiempo de los jugadores malagueños.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+32 GRADOS).

Lo bajo 4 grados (2 del día del Levante y dos de  ayer). La temperatura es excelente, de todas formas, aunque, impepinablemente, deberá de subir algún grado en la última jornada si queremos  ser finalmente Campeones, que de eso se trata.

 

Esto ya llega a su fin. Yo ya apenas tengo fuerzas, pero habrá que sacarlas de  donde sean. Después de todo lo que hemos bregado, navegado, sufrido, ilusionado, sentido, luchado, animado, sería un auténtico deshonor que no muramos todos en el intento. Y, nos salgan o no nos salgan las cosas finalmente, eso lo tenemos garantizado. Por parte de todos, lo sé positivamente. Así que, hoy de nuevo, y más que nunca … ¡FORZA ATLETI!

28 de abril de 2014

Valencia 0 - Atleti 1. Enorme victoria.

Reconozco que empiezo a tener ya los brazos agotados de tanto nadar en solitario. La orilla ya está allí, la estamos divisando todos, pero estos  últimos metros finales, siendo los más gratificantes, son también, sin lugar a dudas, los más sufridos de todos. Aún así, la inercia de verte ahí, tan cerca de todo, hace uno siga y siga nadando sin parar. Como nuestro Atleti ayer en Valencia, que aguantó una salida  en tromba del equipo local, probablemente enrabietado tras su  frustrante encuentro en la Europa League frente al Sevilla, y pronto ese proyecto de gran jugador que es Alcácer mostró sus  armas en un disparo que salió ajustado al palo defendido por Courtois. Sin embargo, este Atleti otra cosa no, pero lo que es defender, lo hace memoria. Podríamos sacar a  nuestros defensas  con los ojos cerrados al terreno de juego y serían igualmente de eficaces y eficientes. Ya sé que el fútbol que está  realizando últimamente no está enamorando a  los talibanes seguralistas  del mundo, pero, estos encuentros que nos quedan  ya, pasa como con las finales o los derbis, no se deben de jugar bien. Se deben de ganar, punto. Y eso es  lo que hace nuestro  Atleti.

 

Ayer, respaldados por una legión de millares de seguidores colchoneros en Mestalla, se sacudieron poco a poco el dominio inicial che, y Villa dio el primer susto serio en un precioso remate a la media vuelta que salió lamiendo la escuadra defendida por Guaita. Después, otro remate en semifallo de Koke tras gran jugada de Diego Costa ponía el “uy” en las bocas colchoneras. Hasta que, en el minuto 43, Gabi puso uno de esos centros suyos hacia Raúl García, y este remató de forma espectacular  de cabeza desviando su testarazo con suma precisión esquivando la salida de Guaita, para dar el balón en el palo y colarse en la portería valencianista. Era el 0-1 en el marcador y el estallido  total en nuestros corazones, la subida total de revoluciones.

 

La segunda parte comenzó con un mano a mano de Diego Costa frente a Guaita, pero el portero valenciano estuvo sublime en las dos opciones que tuvo nuestro delantero y sacó con maestría ambas. No tengo la menor duda: ahí hay portero.

 

Después, un susto del siempre  peligroso Feghouli en un zambombazo cruzado que salió lamiendo el palo. Ejercicio de testiculina tuvimos que hacer los seguidores colchoneros con el efecto ascensor de nuestros cojones. Peligro de  atragantamiento. Qué mal se pasa.

 

Salió Arda para tener un poco más el balón, pero el turco no estuvo fino, y sin excesivos apuros, llegamos a las postrimerías  del encuentro en el que en una contra se va  Piatti como una flecha ante nuestra portería, ante lo cual Juanfran no tuvo más remedio que zancadillearle. Clara roja, tan justa como necesaria. Ya pensaremos en su sustituto en Levante. Lo importante era no hundirse  en la travesía, y nuestros brazos siguen moviéndose sin parar, a un ritmo fuerte y seguro. Estamos ya tan cerca …

 

Dato final: el Valencia se encuentra  ahora mismo a ¡43 puntos! del Atleti. Brutal hasta decir basta.

 

EL CRACK  DEL PARTIDO: Raúl Garcia. Lleva  ya esta temporada 17 tantos, que se dicen  pronto. Y casi todos ellos cruciales. Su rabia es nuestra fuerza. Un auténtico espartano. Fidelidad, nobleza y compromiso, su tarjeta de presentación. Cuánto quiero a este jugador …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Por decir a alguien, Turán,  cuyos minutos ayer no fueron tan determinantes como  en anteriores ocasiones. Sin duda, tenía puesta la cabeza en otro sitio.

 

ÁRBITRO: Undiano Mallenco.  Se le reclamó una mano de  Gabi que fue completamente involuntaria. Sin mayores complicaciones, por todo lo demás.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 36 GRADOS).

El calor es ya asfixiante, tras la nueva subida que le he realizado tras la victoria de ayer. El año que viene repetir estas temperaturas  será poco  menos que milagroso, pero, qué coño, esta temporada, a disfrutar tocan …

 

Y estaba todo feliz tirado en el sofá de mi casa, agotado tras la tensión nada más acabar el encuentro, y van los cachondos del plus y anuncian a bombo y platillo el partido  del próximo miércoles. Estoy completamente fundido. Dios mío, como si no tuviésemos ya bastante. ¿Ustedes creen que saldremos de esta?

14 de abril de 2014

Getafe 0 - Atleti 2. Paso de gigante.

Ya sé que debemos de ir de final a final, pero el triunfo ayer en Getafe suena a música celestial. Por primera vez, tengo la sensación de que el título de Liga puede ser nuestro de verdad. Ayer vencimos con relativa comodidad frente a un Getafe espantoso, en mi humilde opinión, y que tiene una importante empanada mental al confundir intensidad con agresividad mal hecha. Si solamente en eso se va a notar la mano de Contra, van a Segunda de cabeza, porque lo que es jugar al fútbol, no lo hacen ni un pimiento.

 

El Atleti, por su parte, controló el partido a su antojo de principio a fin, siendo, una vez más, Courtois prácticamente un simple espectador, salvo en un remate a bocajarro de Juan Rodríguez, ya en la segunda parte, que solventó con su solvencia habitual el belga. No  realizó nuestro equipo un fútbol fluido pero si efectivo, a pesar de que siempre me daba la impresión de que el balón no rodaba con claridad en el maltrecho césped del Coliseum, que yo creo que habría  un 50% de aficionados seguidores  de cada equipo (y eso que el melón de su presidente sigue con la manía de poner esos precios, si no ayer hubiese hecho un taquillón del doce, así le va él y a su equipo), lo cual, considerando la paliza del miércoles  pasado, tiene un mérito acojonante.

 

El primer aviso serio lo dio Godín, tras un centro de Koke, cuyo remate lo sacó Codina como pudo. Dio igual, era crónica de una muerte anunciada. Allá por el minuto 40, Juanfran lanza un centro hacia el área, Codina salió a pedirle un autógrafo a Godín, y el uruguayo le dijo que se esperase, que antes tenía  que rematar el tanto a la red. La temporada que está haciendo Godín es un auténtico flipe, y esa celebración con toda la peña del FA señalándose su escudo es sinónimo de que algo muy grande está a punto de suceder. Delirio total. Cada victoria cada vez  va teniendo un sabor más especial.

 

En la segunda parte el Getafe intentó inquietar un poco al Atleti, pero apenas lo consiguió, hasta que en el 65 los azulones cometen un doble penalti sobre Diego Costa y Miranda, y el árbitro señala la pena máxima y expulsa a Alexis. Diego Costa lo lanza como de costumbre, es decir, mal, y el rechace de Codina tampoco lo puede aprovechar Raúl García. No sé cuántos penaltis tiene que fallar más el bueno del de Lagarto para que sea otro la primera opción a la hora de lanzar las penas máximas. Tendremos que seguir esperando, pues.

 

Faltando seis minutos llegó la sentencia definitiva, en un precioso balón que Adrián le puso a Diego Costa, éste se lanzó a por el balón como si se tratase de la final del Mundial de fútbol y del último minuto con  empate a cero en el marcador, y consiguió el tanto y dejarse la rodilla frente al poste de la meta local. La sangre y las manos a la cabeza de Luis Filipe exclamando “madre mía” hizo presagiar lo peor: falsa alarma, no es más que un simple golpe para la pantera. Eso sí, para mi que el palo de la portería en la que se  chocó ha quedado completamente desnivelado. Los cuidadores del campo del Geta aún continúan revisándolo.

 

Poco más que contarles. Esto pinta de cine. Es la primera vez  que lo veo muy al alcance. Comienza la cuenta atrás. Queda una jornada menos, y seguimos de líderes. Es lo que cuenta.

 

EL CRACK DEL PARTIDO: Me gustó muchísimo Koke, pero se lo doy al gran  Godín. Un central comprometido, concentrado, rápido, muy peligroso en ataque, seguro en el  cruce, y hasta con  ataques de raza cuando le da  por subir el balón con él controlado hacia adelante que resultan sencillamente entusiasmantes. Sin lugar a dudas, uno de mis elegidos.

 

LA DECEPCIÓN DEL  ENCUENTRO: El Getafe. Son carne de segunda. Lo siento, pero es lo que vi. El cambio de entrenador no es que les haya sentado mal. Lo siguiente.

 

ÁRBITRO: Fernández Borbalán. Para mi se pasó en la expulsión de Alexis, pero por lo demás, no estuvo del todo mal el hombre.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+33 GRADOS).

Estaba bastante desactualizada la cosa. Andábamos por 28, había que subirlo 3 grados por la victoria en Bilbao, la victoria del Vila-Real era de obligado cumplimiento, y, como ando generoso, le damos un par de gradejos más por el triunfo de ayer. Como pueden comprobar, el verano se ha instalado en su totalidad  en la ribera del Manzanares. Pónganse morenos, pues.

 

Y el viernes santo, el Elche. Nuevo pasito más para la cuenta atrás. No podemos  fallar. Y no lo vamos a hacer. Estoy completamente seguro de ello.

 

10 de abril de 2014

Atleti 1 - Barcelona 0. ¡Aúpa Atleti!

40 años esperando este momento. Casi nada al aparato. La verdad es que uno no sabe muy bien ni  cómo titular esta crónica ni qué escribirles. Tendría que fotocopiarme el corazón y dejárselo escaneado como legado, porque todo lo que os cuento sale de aquí, de esta sensación de felicidad inmensa, de este andar flotando por las calles con la rojiblanca puesta como si llevase el mejor frac, y, especialmente, sabiendo que aún no habiendo conseguido nada, ya lo hemos logrado todo. Ya lo puedo escribir sin miedo  a equivocarme. Tengo el número 1656 de socio de este equipo, y llevo la friolera de casi 40 años ya ligado a estos colores como si fuesen una religión, porque de hecho lo es, y todo  aquel que siente estos colores sabe perfectamente de lo que les hablo. He visto jugadores impresionantes, equipazos sublimes vistiendo la rojiblanca, pero ningún equipo de todos los que la han representado me ha logrado transmitir tanto como este grupo de jugadores tan enormes, a la par de tan sencillos, tan generosos, a la par de tan competitivos, tan entregados, a la par que tan excelsos, y todo ello bajo la batuta de un hombre que ha conseguido que los Atléticos seamos, hoy por hoy, las personas más felices de este mundo, como es Don Diego Pablo Simeone.

 

Tener las bajas de, probablemente, tus dos mejores jugadores de que dispones, jugarte unos cuartos de final de Champions, en los que llevas ventaja, frente a un equipo como el Barcelona, con todas sus figuras, que lleva seis años consecutivos jugando las semifinales de dicho torneo, y ser capaces, y tener la valentía, la honestidad, la garra, el espíritu indomable y el fútbol que se demostró, especialmente en la acojonante salida que tuvo ayer el equipo, realizando 20 minutos primorosos, demuestra que estos tipos tienen muy claro lo que quieren, cómo lo quieren y a quién se lo quieren dar. Y todo ello respaldado por un abarrotado hormiguero de 55.000 almas con la rojiblanca puesta dejando su garganta, su corazón y hasta la última gota de su aliento en apoyar a esos individuos que tan fielmente nos representan. El Calderón siempre sorprende: el mayor ambiente aún no lo hemos conseguido, señores. Está por llegar. Al igual que nuestro partido más importante. Si fuese niño en la actualidad, yo quería ser de mayor Godín, fiel escudero donde los haya, o Miranda, la elegancia personificada o Braveheat Gabi, un corazón con patas, o Luis Filipe, el tipo más duro del oeste, o Juanfran, que no se arruga ante nada ni nadie, o Tiago (qué brutalidad de partido que se marcó  ayer, por Dios), ese hermano mayor que  todos nos molaría tener, o Adrián, ese buenazo despistadillo que resulta realmente encantador, o Villa, un tipo que lo ha  conseguido todo en la vida y que lucha con la ilusión como si tuviese todavía todo por conseguir, o Koke, ese hijo que todo padre le gustaría tener, o Raúl García, ese compañero de clase que todos hemos soñado compartir.

 

La salida del Atleti fue fulgurante, ciclónica, arrasadora. En 5 minutos, Adrián había estrellado un balón en la cruceta, Villa había cogido su rechace, se la había puesto de nuevo a Adrián, este, de un espléndido salto de cabeza, se la puso  a Koke, y Resurrección hizo honor a su apellido e hizo  aparición en el segundo palo para batir con excelsa clase a Pinto. 5 minutos, y el manicomio andaba a toda mecha, todo paciente con su camisa de fuerza rojiblanca puesta, dando alaridos sin parar. Alguien voló sobre el nido del Manzanares.

 

La cosa no acabó ahí. El equipo que, probablemente, tiene la mayor posesión del balón del mundo, era incapaz de salir apenas de su área. El territorio rojiblanco era tierra virgen para los blaugranas.  Y mientras, Villa que estrella un larguerazo. Y los espartanos rojiblancos que no se cansan. Y el Guaje vuelve a poner otro balón en la escuadra. Y los espartanos deciden dar un paso  atrás en su asedio, sabiendo que la conquista no se tiene por qué hacer en 20 minutos. Habrá más oportunidades de hacer sangre.

 

Y el Barsa empieza  a conquistar algo de terreno rojiblanco. Y Messi aparece en dos ocasiones, una rematando de cabeza fuera y otra en un remate con el pie tras asistencia de Neymar tras mágico túnel sobre Tiago.

 

Pero los espartanos rojiblancos no se arrugan. Ese guerrero defenestrado por todos denominado Adrián, fue una pesadilla constante ante Mascherano, que le hizo un posible penalti de esos televisivos. Bah. Yo no lo pitaría. El Fútbol es otra cosa. El que se reclamó de Godín sobre Cesc también me pareció otra gilipollez. Entre escuadras tan poderosas esas soplepolleces sobran.

 

Comienza la segunda parte, y el Barsa mete miedo en los primeros 5 minutos iniciales, en un balón que se pasea inquietantemente por nuestro área pequeña. Después, Neymar controla un balón dentro de nuestro área, y enfrente aparece un pulpo monstruoso denominado Courtois, que se lo devora por completo. Dicen que si nos toca el Chelsea no podrá jugar Thibaut. No me quiero enfadar hoy, de verdad que no. Que paguen lo que hayan firmado los dos iluminados, y que asuman. No tiene más vuelta de hoja el tema. No todos los días se tiene la posibilidad  de jugar una final de una Champions League.

 

Seguimos con el apasionante relato. Otra exhibición de Gabi, en una cabalgada descomunal, que le permite enfrentarse a Pinto y al final el portero visitante le saca el balón con los pies. Su cabalgada fue épica, legendaria. Lógico su desfallecimiento en el remate final.

 

Y el Cholo mueve sus piezas. Y saca al Cebolla de nueve. Como si le pone de central, oigan. Aquí todos para uno, y uno para todos. Y un cebollazo final casi revienta el Calderón. Y Webb que se zampa un penalti de libro de Mascherano sobre Villa. Da igual. El trabajo ya está hecho. La historia se empieza a escribir con letras de oro rojo y blanco. El Calderón bota, baila, se emociona. Simeone observa emocionado cómo después de finalizar un partido ni un solo alma colchonera se mueve del campo. Quieren rendir pleitesía a su ejército. Hasta las huestes enemigas blaugranas se rinden también ante tal espectáculo. Con todo el mundo pendiente del Manzanares, ya nadie nos desconoce, y reconocen lo que resulta más que evidente. Somos la envidia del Universo. Somos el Atleti. ¡Aúpa Atleti!

2 de abril de 2014

Barcelona 1 - Atleti 1. Road to Lisboa.

Pasando previamente por el Calderón, mínimo, el próximo miércoles, en un partido que el ambiente en que habrá en ese estadio convertirá en un simple juego de niños el que hubo en el Manzanares el día del Milán. Es lo que tiene esta Competición: sabes que estás en lo máximo y exige simplemente eso, lo máximo.

 

Justamente, tal y como se desarrolló el encuentro disputado ayer en el Camp Nou (incomprensiblemente no lleno a reventar, aunque claro, a 93 pavos la más barata … de locos). Fases en las que dominaron uno y otro equipo, cada uno con su estilo, y que ambos tuvieron ocasiones para adelantarse en el marcador, aunque no excesivas, porque, a estas alturas de Competición, los equipos no suelen ser precisamente verbeniles, sino que pertenecen a la creme de la creme futbolística.

 

De primeras, salida en tromba y a toda rojiblanca vela por parte colchonera, con una magnífica ocasión de Villa tras asistencia de Turán que salió lamiendo el palo. Fue el primer aviso serio de un Atleti que no permitió al Barcelona ni apenas pasar de centro del campo durante ese primer cuarto de hora,  llenando el campo de emboscadas minadas en los que los jugadores blaugranas no hacían nada más que perder el balón y perderse en el laberinto amarillo planteado  por el Cholo ante la excepcional presión realizada por los míos.

 

Después, comenzaron a llegar las lesiones, primero de Piqué, segundo del que me pareció en todo momento requeante Diego Costa, que por más que intentó volver al terreno de juego, vio que era misión imposible. Una lástima, porque de esta forma se quedó solo Villa en ataque, aunque salió Diego al terreno de juego en sustitución del de Lagarto, que, como bien saben todos, resultó finalmente decisivo.

 

Mientras, el Barcelona, con un Messi menos Messi que nunca y un Neymar perdido por el campo con sus exageradas caídas cada vez  que sentía el aliento de un espartano colchonero, empezó, sin embargo, a hacerse con el control del juego con un jugador sencillamente superlativo: Iniesta (aunque esta vez  no sea de mi vida precisamente).

 

Justo al borde del descanso, sin embargo, Villa tuvo otra buena ocasión en un fantástico lanzamiento de falta de Gabi, que le dejó solo al  Guaje entrando en el área, pero que su  disparo cruzado lo sacó bien Pinto, que estuvo correcto bajo los palos y terriblemente inseguro a la hora de sacar el balón jugado como gusta el Barsa (aunque tengo la impresión de que hay una sorprendente animadversión hacia el guardameta gaditano, obviamente, problema de ellos, me la suda).

 

Tras esta primera parte llena de intensidad,  de emoción, de lucha y de fiereza, llegó el comienzo  de la segunda, en el cual apareció, a los 10 minutos justos de dicho periodo un espectacular trallazo esquinado de Diego que se coló como un auténtico misil Tomahwak por la escuadra del guardameta Pinto.

 

Imagino que a los que siempre les encanta ningunear al contrario buscando absurdas excusas por todo, dirán que Valdés hubiese parado ese balón … Ja … Ni una mezcla de él mismo, Casillas y el gran Courtois hubiesen podido atajarlo. Un golazo digno de la Competición en la que fue, sin ningún género de dudas.

 

Pero, el Barsa es mucho Barsa, y lejos de amedrentarse por dicho chicharrazo, apretó el acelerador aún más, y comandados por un imperial Iniesta, empezó a hacer de las suyas.

 

Y mientras el equipo aguantaba dichas embestidas con un inconmensurable Courtois, y con una maravillosa defensa y sistema defensivo, Iniesta se inventó un mágico hueco donde no lo había, vio el vertiginoso desmarque de Neymar y el brasileño fulminó finalmente a Thibaut.

 

Faltaba un cuarto de hora para el final del partido, y este se convirtió en una tortura china para nuestros intereses, sobre todo por el cambio que hizo el Cholo, quitando a la única referencia que teníamos en ataque, Villa,  sustituyéndole por el ayer inoperante Sosa (salió en un momento en que la intensidad  que requería  el encuentro era máxima, y es difícil salir así en esa situación del banquillo, las  cosas como  son). No sé cómo andará Adrián, pero ahora, máxime si se confirma la lesión de Diego Costa (o dependiendo de la duración de la misma) su  concurso se me hace completamente imprescindible.

 

De todas formas, salimos vivos del embotellamiento final, y si el árbitro nos hubiese dejado sacar esa falta final que se disponía a chutar Koke … Nunca se sabe. Lo que sí que se sabe es que, este año, los Barsa-Atleti son encuentros imperiales, dos titanes luchando codo con codo. Hay que destacar el partidazo  que se marcaron Courtois, Godín, Luis Filipe, Gabi, Busquets, Iniesta, Neymar, Bartra (que suplió espléndidamente al Shakiro). No me quiero ni imaginar lo que va a ser la vuelta. Que pase el mejor. Tenemos una pequeña ventaja, pero, señores, queda mucha tela por cortar. Eso sí, el sueño continua, y, para qué vamos a engañarnos con falsas modestias,  cada vez  más  real que nunca.

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