Vaya 3 puntazos los conseguidos ayer por mi Atleti, en un partido en el que, como presuponía, resultó duro no, áspero a más no poder. Son de puro oro máxime teniendo a un tal Bayer también como coleguita de fiesta.
La cosa empezó bien para los colchoneros, que hizo un partido bastante aseado y con personalidad durante todo el primer periodo y el primer cuarto de hora de la segunda. Eso sí, ni los unos ni los otros pensamos que un tal Atkinson iba a resultar tan determinante en el devenir del juego. Porque por sus decisiones fue terminando de moldear a su capricho el devenir de un encuentro que pudo tener muchas otros rumbos diferentes si hubiese acertado en algo el colega. Su primera acción fue anular, de forma incomprensible, un tanto de De Jong tras pitar falta previa de Héctor Moreno sobre Luis Filipe, como a los los 8 minutos de juego. No sé si el tipo éste habrá jugado al fútbol alguna vez en su puñetera existencia, pero no estaría de más que alguien le explicase la diferencia que hay entre comerle la tostada a un defensa y apoyarse sobre él. El mexicano se zampó al brasileño. No le den más vueltas.
Aún así, el Atleti pasó el susto y empezó a generar buenas fases de juego, combinando bien el balón, con velocidad, ocasiones incluidas. Una muy buena de Koke, otra de Filipe, otra de Godín … Ellos, por su parte, también daban sus coletazos, especialmente con el siempre inquietante Nasringh, que fue una pesadilla constante para la zaga colchonera (tiene buena pinta el menda, vayan quedándose con el puto nombrecito). Por cierto, hablando del rapidísimo negrito, menos mal que ayer se topó enfrente con Giménez, que estuvo espléndido toda la noche, y que justificó con creces los que creemos caprichosamente injusta su suplencia en lugar del señor de la uña. Lo siento, pero yo no lo logro entender. “Es muy alocado”, comentan sus detractores … Pues bendito alocamiento. En el minuto 42, y tras un córner colchonero, fue rematado primero por el propio Giménez sobre un defensor local (un lance duro del juego, sin más, nuestro uruguayo salió fumándose un pitillo tranquilamente, el rival, con la cabeza abierta, si Sergio Leone hubiese conocido a Giménez, hubiese sido su estrella fulgurante en el spaguetti western, sin actores especialistas ni pollas en vinagre), mientras que el balón cayó en los pies de Saúl, que intentó rematar de primeras como pudo, rechazó en un defensa holandés, y el balón le volvió a venir al canterano y, esta vez sí, con cabeza, volvió a disparar de semivolea con el exterior del pie colocando el balón por el único sitio en donde no había nadie que pudiese desviar/parar el mismo, es decir, ajustado al palo derecho. Ya saben, Better call Saúl.
El gol podría haber sido un mazazo para el PSV, pero a estas, a Atkinson le volvió a apetecer asomar su gaznate por ahí, y pilló y se inventó un penalti sobre el dichoso Nasringh de Giménez, que, por no hacerle, es que ni contacta con el delantero, simplemente se tira a ras del suelo para no permitirle su centro. Era al borde del descanso e implicaba tirar de la cadena del wáter mandando todo nuestro curro a tomar viento fresco. Tiró Cuadrado, un gran especialista, y paró Oblak, ese al que tantos les ha dado por fustigar tras la tanda de penaltis de marras. Una vez más, Oblak. No puede tener el Atleti un portero mejor. Tuvo uno muy similar (Courtois) pero no mejor. Con este resultado (0-1) se llegó al descanso.
En la segunda parte el Atleti comenzó bastante bien, controlando el juego muy inteligentemente y continuó buscando la portería de Zoet. Gameiro comenzó su recital de ocasiones perdidas (cabecita en el remate, Kevin, tienes que tener más cabecita, que es lo único que te falta, joder, que todo lo demás lo haces de cine), a Mr. Atkinson le dio por volver a darse un rulo por el campo, anulando un tanto legal a Griezmann, (el mejor, en todo, en actitud, en aptitud, en solidaridad, en personalidad, omnipresente en todos los sitios, atacando, defendiendo, volviendo a atacar, volviendo a defender, un recital, él y Oblak, claro), pero, a los 15 minutos de este segundo periodo al Cholo le dio por montar su particular quilombo con los putos cambios, y la cosa se jodió, y bastante. ¿A quién sacó? A un puto mediocentro, ya me da igual hasta el nombre. ¿A quién quitó? A Gaitán, que aunque algo tímido en sus acciones, sí que lo que hacía lo fabricaba con sentido y verticalidad. Así que nada, el equipo se aculó en exceso, y fue mandando al limbo fantásticas ocasiones de sentenciar el encuentro si hubiese sido capaz de hilvanar las superioridades a la contra que estuvo que tuvo. Pero estuvo desquiciantemente impreciso. Y mientras, el PSV, apretando, con más corazón que cabeza, pero apretando de lo lindo. Menos mal que Oblak es un seguro de vida (el Cholo, mientras, a lo suyo, Carrasco por Gameiro, a ver si es capaz de dejarle un partidito tranquilito al francés, hombre). Y que el óptico de Atkinson tiene trabajo de por vida, porque si llega a ver la grotesca manaza de Godín dentro del área tras un centro lateral (¿Qué se te pasó por la cabeza, muchacho?) … Faltando 10 minutos, el Cholo saca a Torres y quita a Saúl. Lo de Torres para jugar diez minutos me parece a mi que empieza a ser un tanto desquiciante. Tanto para él como para los que le vemos. En fin. Bueno estaba, y se murió. El partido, digo, que no el Atleti. Ayer consiguió tres puntazos tan duros como valiosos. Que mantengamos el paso firme.




