8 de noviembre de 2020

Atleti 4 - Cádiz 0. Disfruten, disfruten, disfruten ... Y no dejen de disfrutar.


La previa de un partido del Atleti hoy en día es un explosivo cóctel de ilusión, ganas de divertirte, ansias de verles jugar, y darte luego la sobredosis de entusiasmo final. Siempre, eso sí, con el freno de mano echado, que para eso somos del Atleti.

 

Porque ojito, el Cádiz venía de ganar en San Mamés (complicado, altamente complicado), Huesca (no ganamos nosotros allí), Eibar (hueso siempre para roer) y el innombrable, frente al que ya todos sabemos que hay que disputar dicho encuentro frente a lo divino, humano y el más allá (Florentino al volante de esa caprichosa nave volante denominada VAR mediante). Antecedentes para respetar, y mucho.

 

Pero este Atleti, hoy en día, duda poco. Es vertical, descarado, decidido y constante. Si encima, entre Ledesma (tardecita la suya) y el Fali, empiezan de que si tu vas, yo vengo, venga va, para los dos, te aparece un tal Llorente, te roba la cartera, deja botar el balón para saber qué diablos hacer con él, lo ve finalmente claro, centra sobre Joao Félix, y este pequeño duende lleno de magia e ilusión, cabecea a las mallas sin piedad...  Uff …1-0 así de esta manera, con los colchoneros enfrente … Empiezas a morir sin darte cuenta. Hoy en día, y tal y como estamos, probablemente, trae como consecuencia darnos demasiada ventaja gratuita. Letal de necesidad.

 

El Cádiz a partir de ahí ya no supo que hacer. Es como si tu te vas a hacer un examen de física que tienes sobradamente preparado, crees que te sabes todas las preguntas, y, de repente, te encuentras que en la primera cuestión te inquieren sobre si Vicent Van Gogh es un pintor de la leche o el próximo pincha que lo hará en el Amnesia Ibiza. Te descoloca por completo.

 

Así que, poco después, cayó el segundo, obra de Llorente, más mérito por su empeño y dedicación en sí, que por su ejecución final (Ledesma, según salgas del Metropolitano, vete a un bareto que se llama La Previa, tienes todo pagado, Hermano).

 

El Cádiz ya ni idea de si irse a ensayar el carnaval o seguir ahí. El Atleti, a lo suyo: jugar al fútbol, por qué no decirlo, como los putos ángeles (los ángeles del Cholo, que del Charlie ese, ni sé ni quiero acordarme).

 

¿La segunda parte? Más de lo mismo. Un Atleti constante, mandón y decidido, mientras un Cádiz que se encontraba con la primera bofetada real de lo que es la Primera División realmente. Y a todo esto, una de las candidatas (si lesiones, sanciones y demás nos respetan) a ser mejores duplas en la actualidad, conectan de nuevo: Joao Félix vs. Luis Suárez. Me da que del primero les voy a tener que hablar durante la presente  temporada hasta que reviente el teclado, con opción a tener que sustituirle finalmente por desgaste de tecla por otro más y mejor. Pero de Luis Suárez me apetece hoy comentarles algo. No le molan las sustituciones, pero si ha conseguido su botín (osease, gol), se va disciplinado y displicente. Ni un mal gesto, ni una mala palabra. Esposo y padre ejemplar.

 

Uno tenía la idea de que el uruguayo es un puto depredador del área (cierto es). Uno dudaba mucho del mismo debido a su edad y a su posible falta de motivación (venir de vuelta, que lo llaman). Uno se da cuenta de que de todo esto cada día se aprende más, y que, por más que uno pretenda saber (o creer que sabe), sigue sin tener ni puto carajo de qué termina de ir este rollo. Uno se ha encontrado a un pibe que se le ve con la ilusión de venir a sumar, nada divo. Uno, también, se empieza a observar de que es algo más que un puto killer, sin más. Esos movimientos, esos desmarques, esas paredes orientadas ... En definitiva, uno descubre a un pedazo de jugador de fútbol, por momentos, descomunal. Que Dios le siga manteniendo la cabecita centradita, no pido más (y lesiones out, porfa). El resto lo pone él, y vaya si lo hace.  

 

¿Conclusión (que me lío)? Asistencia de Joao, tras desmarque de Luisito, y chicharrito que te crio del Uruguayo. 3-0, y ¡qué bello es vivir! (larga vida a James Stewart).

 

Visto para sentencia. Algún acercamiento peligroso visitante, pero el bueno de Oblak nunca entiende ni de resultados, ni de relajación, ni aunque vea a un Giménez espléndido y a un Savic que empiezo a pensarme seriamente en tatuarme su careto en mi brazo derecho protegiendo su marco con su vida y su sangre. Él eslovaco (fijo que es eslovenio, pero, si lo hubiese puesto al revés, también me hubiese equivocado, tranquilos, lo tengo asumido desde hace ya muuuucho tiempo) siempre a lo suyo. Paradón va, seguridad y confianza viene.

 

A todo esto, el cuarto tanto, aunque fuese el último, el más bello de todos. Este loco Correa que está que entusiasma cada vez más por momentos, se inventa un control vs. asistencia al primer toque de espaldas, y Don Joao, se disfraza de D’Artagnan, para con elegancia, saca su espada, contempla el horizonte, y, sin dejar caer el balón, estoca sin piedad sobre el pobre Ledesma (aún sigue en la Previa, aún sigue), mientras el portugués se quita su sombrero y saluda al personal. Por favor, qué gol … (por parte de los dos).

 

Oigan, ¿Qué quieren que les diga? Unos dicen que hemos nacido para sufrir. Otros para gamberrear. Algunos, para improvisar. Pueden que todos lleven razón, pero, hoy en día, solamente les puedo asegurar una cosa cierta: estamos aquí para disfrutar.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

 

De Joao es que os voy a hablar tanto que, para qué … Podría pasar alguna que otra factura por ahí cuando el año pasado se me negaba el pan y la sal diciendo que si los ciento y pico kilos de rigor, que si patatín, que si patatán … Bah … Los Atléticos tenemos más clase que todo eso. Y saben, el tiempo, ese juez implacable (que diría García), al final, pone a cada uno en su sitio. De Luis Suárez ya les he hablado. De Koke, qué más contarles. De Savic … ¡Pero si ya les he dicho que me voy a tatuar su careto (y eso que ayer no fue su mejor partido)!. Llorente no se cansa de seguir creciendo sin parar. Pero este partido, lo gana nuestro crack. Nuestro auténtico crack, que no es otro que, efectivamente … Don Diego Pablo Simeone.

 

Previa del partido frente al Cádiz, diez minutos de baboseo de rueda de prensa indicando que si las nubes son rojiblancas, de que si van a sacar a nuevo perfume denominado “Eau de Menino”, de que Kondogbia si, de que si Llorente también, de que si Koke Superstar (con lo que se le han meado encima todos, vergüenza les debería de dar, basura … ¡¡VERGÜENZA!!) … Y el Cholo, a todo esto, da un golpe sobre la mesa, deja de que todo el mundo se deje de comer las pollas unos con otros sin piedad, e interrumpe con lo siguiente: “También quisiera hablar del Cádiz”. Y descubre a todos las virtudes que ha tenido, lo peligrosos que son, la dificultad del encuentro ... En definitiva, mete y conciencia a todo el mundo a lo que nos vamos a enfrentar. ¿Enseñanza? Muy clara: la mejor forma de doblegar a tu rival es conocerle a la par que respetarle. Y todo eso, toda esta puñetera lección, se las dio gratis, señores periolistos del orto. Sin cobrarles nada. ¡Páguenle un asado al menos, coño!

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

 

Saúl. Digo “decepción”, porque la sección se llama así. Nada más. Pero, dicho esto, a Saúl se le quiere, a Saúl se le respeta, a Saúl se le esperará el tiempo que sea necesario. Saúl tiene ahora un problema: no encuentra su sitio en el campo (como yo en la vida, pero esa es otra cuestión), pero lo va a conseguir (y yo, ¿Qué coño?). Ni le falta pundonor, ni compromiso, ni fidelidad, ni coraje, ni corazón, ni, por supuesto … Calidad. Así que tranquilo, Hermano. Poco a poco nos iremos encontrando. Que sabes que cuentas con todo el cariño y amor posible de los que sentimos estos colores  tal como tu los sientes: a borbotones por tus venas.

 

ÁRBITRO: Cordero no sé qué.

 

Bueno. No es Nochebuena todavía, ¿No? Déjenle trotar un poquito más, joder …

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: 0 GRADOS.

 

Ando tranquilamente aburriéndoles con esta crónica, pero oigo ruidos sospechosos en el tejado. ¡Dios mío! ¡Es la voz de Don Pablo Raso y sus huestes! ¡Me rodean! ¡Quieren avasallar mi humilde morada! Intento salir por la ventana, pero … ¡Horror! ¡Aparece el Señor Rubio con un soplete! ¡Me indica que el termómetro o la vida! Socorrrooooooo …

 

PD.- NO-SE-SU-BE. Que es un recién ascendido, almas cántaras, y jugábamos encima en casa … No parar de sufrir.

 

Y ahora, descansito seleccionable. Igual hasta me animo a verles algo y todo. Que ya habrá tiempo de hablar del Barsapasta … “Cantando van los Ultras, los Ultras del Atleti” …

1 de noviembre de 2020

Osasuna 1 - Atleti 3. Este Atleti va en serio.


Nueva espléndida jornada de fútbol vivida en el Despacho Calderonarium, esta vez con casi tres cuartos de entrada. Destacar la presencia de líderes históricos como el Jaba (¡que alegrón me dio el volver a verle!) y el Matías, más mis hermanos el Señor Patriota, Don Rubio y Don Carlos Rey de la Furia (un Atlético como pocos), aparte del ya consabido e imprescindible para el Rock and Roll Don Pablo.

 

Un partido muy muy currado, en el que Osasuna recordó, esta vez sí, al gran Osasuna que suele ser siempre en el Sadar. Les reconozco que, a pesar de haber estado presente en dicho estadio en varias ocasiones y, en alguna de ellas, haberlas pasado sencillamente putas, es un equipo al que tengo una profunda admiración (y a su afición también, por qué no). Ayer no tuvieron a su hinchada de su lado (hándicap de la leche para equipos como ellos, nosotros, el puto Sevilla, el Valencia, San Mamés, por qué no, etc.). Este fútbol es diferente, yo creo que todos lo tenemos super claro. A pesar de todo, hubo que roerlo, y mucho.

 

Porque la primera parte fue clásica por los dos lados. Un Osasuna que te echa el aliento en la nuca en los comienzos en su estadio, por un lado, un Atleti dubitativo, timorato y simplón, en sus primeras partes también, por otro. Ojo, que hubo incidentes gravísimos en Las Gaunas: como a los 15 minutos del primer tiempo, fuimos objeto de un extraño lanzamiento de objetos por parte de una groupie de Don Rubio (algunos alcanzaron hacia mi persona también, hechos deplorables que serán denunciados convenientemente ante el Comité de AntiValencia). Menos mal que tras la mirada Clint Eastwoodera de Don Rubio ante la sujeta en cuestión, y después de que la pobre enamorada enfermiza se disculpara, la respuesta del Señor Rubio fue tan contundente como sentenciadora: "¡Cállate un mes!". . Me muero. Qué sería de la vida sin estos momentos, joder …

 

Las ocasiones más claras en este primer periodo fueron locales. Un menda más solo que Kiko Matamoros repartiendo biblias remató fuera, otro de Rubén García, un disparo posterior de Roncalia, pero, al borde del descanso, una internada  de Vitolenco provocó el penalti a favor nuestro, el cual fue ejecutado con maestría por el gran Joao Félix. No fue justo, la verdad, pero el fútbol no entiende de justicia, sino de chicharros, así que 0-1, y a echar el piti de rigor.

 

Tras el mismo, uno se encuentra con el panorama de que nos han pitado otro penalti a favor … Mejor dicho: ¡Otro penalti a nuestro favor! Evidentemente, era demasiado bonito para ser cierto. Joao lo mandó al palo, y Correa, ejerciendo de pura sangre Atlético, con toda la portería vacía tras el posterior rechace, lo mandó a San Fermín. Genuino a más no poder. De los míos. Mi gente.

 

De todas formas, justo es reconocerlo, la ciclogénesis colchonera de fútbol a raudales que ya apareció en la segunda parte del Betis, también lo hizo en Pamplona. Fuimos dueño y señores del cotarro, jugando al fútbol, pero telita de bien. Un Atleti diferente, respondón, ambicioso, estupendo. Correa tuvo otro palo, un mano a mano de esos en los que da tiempo a pensar demasiado y siempre acaban en el limbo, otra gran ocasión de Vitolenco … Y todo ello, comandados por un imperial Koke.

 

Sinceramente, no me gusta nada que mis jugadores vayan a la Selección. Parece que, cuando lo hacen, es como si se hubiese acabado el mundo, como si se desinflase el globo y ya no tuvieran que rendir más. Aparte, por supuesto, ya saben cómo funciona esto: cuando gana la Roja, es gracias a los de Concha Espina. Cuando pierden, es que claro, los de la orilla del Manzanares … Desde que se fue Luis (un hombre admirado y querido por todos, no solo por los Atléticos) como que todo este rollo ha perdido sentido. Pero claro, yo entiendo a los jugadores, y comprendo su ambición de defender la Selección. Si Koke no va a la misma, es porque, o tenemos un seleccionador ciego, ciervo, bobo, o las tres cosas a la vez. Y casi les diría lo mismo de Llorente, porque tener en un grupo de jugadores un tipo tan polivalente, es un tesoro en ciernes. Allá el bobito en cuestión (venga, que nos quedamos con bobo, va).

 

Al final el 0-2 lo puso es extraordinario Joao Félix (Tomi, que te lo tengo dicho, que no te encariñes en exceso con él, que el dúo dinámico, con cada gol que mete, mientras tu te dedicas a soñar con mayores logros, ellos lo hacen poniendo un cerito a la derecha de su traspaso, no seas tonto).

 

Pero Osasuna nunca se rinde (no es una frase hecha, es una puta realidad). Oblak se disfrazó de super Héroe rojiblanco salvando con un paradón escalofriante un remate de Roberto Torres (¡qué coño tendrá ese apellido de mágico para un jugador, joder!).

 

Y obtuvo al final su recompensa, en un remate un tal Budimir que Savic, en uno de los pocos lunares que tiene últimamente, se zampó sin piedad (te perdonamos, Señor de la Uña). 1-2, y a darle al marcapasos tocan.

 

Cuando todo parecía que la cosa iba de sesión de sufrimiento permanente hasta el final, apareció Torreira y metió un golazo espectacular. Un chicharro definitorio de que el chaval nos puede dar mucho más de sí, y que implica que, sin lanzar campanas al vuelo, con los pies en el suelo, partido a partido, cerveza va, copita viene (Don Pablo, por qué me dejó a los caballos de estos dos adorables merluzos sin fronteras, resacón, resacón), este Atleti, sí. Tiene pinta de que este Atleti va en serio.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Muy bien muchos (Oblak, Hermoso, Joao Félix, Torrerira) pero se lo doy a la niña de mis ojos, Don Koke Resurrección. En pie todo el mundo, por favor. ¡Qué escándalo de jugador!

 

EL LEMAR DEL ENCUENTRO:

Esta vez ni el propio Lemar (total, como no jugó).

 

ÁRBITRO:

Estrada. Impecable su labor (lo que ya no puede hacer es el transformar los penaltis, claro, que luego somos los Atléticos muy de llorar por todo, pero chico, de qué cojones te sirvan que te piten 500 penaltis, si fallas 410, ¡anda a tomar por culo ya, hombre!).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (0 GRADOS).

¿Esperaban una subida acaso, mentecatos del tres al cuarto?). Sean serios, coño. El termómetro es así: genuino, diferente, sencillamente genial.

 

Y, el martes, a Rusia. Chungo cubata. Pero vamos a ganar. Lo sé. Lo sabemos. Lo saben. Es que no hay más. "Cantemos todos al equipo que adoramosss" …

 

 

 

 

25 de octubre de 2020

Atleti 2 - Betis 0. La Alegría de ser del Atleti.


Debería de empezar esta crónica agradeciendo a todos y a todas vuestro apoyo, tras una semana excesivamente movidita después de mi entrada como un elefante en una cacharrería tras mi despropósito de ¿crónica? escrita como consecuencia del día del Celta. Sin embargo, hoy os hago un Francisco Umbral, y no. No he venido a hablar de mi libro. He venido a charlar sobre lo maravilloso que es ser hincha del Atleti.

 

Todos estamos viviendo situaciones difíciles especialmente con nuestro deseo de volver a la grada, a nuestras previas, a nuestro fútbol, al aroma de tabaco, petas, maría y demás flores silvestres de los alrededores de nuestro sitio en el Metropolitano, a tomar la penúltima sucia y caliente cerveza a toda leche al salir del campo, pillada a cualquier especimen que se precie, sin importarnos en exceso precio, calidad o higiene personal del tipo que nos la proporcione en cuestión. Pero esto va para largo, y si queremos no terminar de perder la magia de lo que más nos gusta hacer en la vida, tendremos que buscárnosla de cualquier otra forma para no terminar de perder la magia.

 

Yo he decidido, con mi más escrupuloso cuidado especial ante la situación que andamos padeciendo, sin bajar la guardia ni un solo instante, y, en definitiva, sin hacer el papanato, siempre, por supuesto, dentro del marco más estricto de la ley, ver los partidos con mis Hermanos de la Rock&Roll en el Despacho a partir de este mismo pasado sábado.

 

Y no. No me arrepentí para nada, más bien al contrario, pasé una tarde deliciosa (paseíto desde Carabanchel hasta Arganzuela-Planetario incluido).

 

Sinceramente, necesitaba algo así. Volver a sentir la alegría de ser del Atleti, pero de verdad. Empezar a ver un encuentro un tanto dubitativo, en el que el Betis salió a por todas, mientras nuestro equipo aguantó los empujes verdiblancos con los recursos que suele emplear cuando no tiene muy claro el plan que afrontar: aguantar, no complicarse la vida, intentar contragolpear (algo que al tener ahora la referencia siempre arriba de Luis Suárez tenemos mucho más claro el cómo ejecutarlo), a veces brevazo va, otras melonazo viene, y, como suele ser norma de la casa, para todo lo demás, Jan Oblak.

 

Del megachachipirulidelahostiayesquetecagasboys del partidito de marras anterior, apenas vi el cuarto de hora final. Oigan, en mi defensa, papee con devoción cristiana un buen par de huevos fritos, con patatas y torreznos, amenizado todo con una excelente botellita de vino. Eso significa siestón del 12, aparte, por supuesto, de que dicho encuentro paralizamundos de acontecimiento me importa entre un bledo, y bledo y medio. Hago este pequeño paréntesis porque esa Penelopística comentarista de Movistar Plus denominado Carlos Pamplínez, o meméz análoga, (si, es que indicó un día en un desgarrador grito eso de “¡ASEEEEEENNNSIIIOOOOOOOO!” como si de la mismísima Pe Cruz anunciase el Oscar de su (¡PEEEDRROOOOOO!), dijo, en una intervención del pequeño canguro vikingoidal, que hoy en día los porteros (ningún guardameta) atajaban ya el balón. Vaya por Dios, qué pena y cuánta incultura que hay por el mundo, porque si por algo Don Jan Oblak es el mejor portero del mundo, pero vamos, con una diferencia sideral con el resto de los compañeros de profesión humanos y no humanos, es precisamente porque, o bien, efectivamente, suele siempre pillar el balón y embucharlo sin complicaciones, o, como mucho, a veces lo despeja pero ojito, con vista, sin conceder jamás segunda jugada. Yo le recomendaría a tan cineasta narradora tirabragas de partidos, que contemple ayer por ejemplo el paradón que hizo Don Jan a remate de cabeza a bocajarro de Carvalho, o a un posterior despeje tras disparo envenenado del peligroso terrorista islamista ese del Fakir. De verdad, aburren mucho, aunque, lo más divertido, eso sí, es el ridículo que no se cansan de hacer. País.

 

Luisito Suárez, mientras tanto, marró las ocasiones más claras en nuestro duelo de puñetazos sin demasiado control que fue dicho periodo. Al final, empatito al descanso, y a echar el piti de rigor.

 

La segunda parte el Atleti se convirtió en una ciclogénesis imparable de fútbol en contra visitante. Fue un segundo tiempo espléndido, brillante, colosal. Un auténtico vendaval de balompié, por momentos, hasta sumamente divertidos. Nada más empezar este periodo, una auténtica genialidad de cambio de ritmo de Llorente se convirtió en el primer tanto colchonero. Los puristas de esto del fútbol, podremos reprochar a Bravo que a un portero de su experiencia no le pueden anotar un tanto así como así por su palo. Por el contrario, a los que intentamos analizar con un poquito más de sutileza nuestros comentarios, observamos cómo el bueno de Marcos aguanta prodigiosamente hasta el último instante el qué va a hacer con el balón al final en cuanto llega a la línea de fondo, para, a continuación, y cuando ve que el guardameta chileno se vence intentando anticipar su posible centro de la muerte, se la clava sin remisión posible disparando directamente a puerta, dando el balón en el segundo palo, y terminando de entrar en la red. ¡Qué alegría volver a cantar un gol en compañía de tu gente! Yo supongo que todos los tantos se cantaran más o menos igual en todos los sitios. Lo que sí que os puedo garantizar es que los Atléticos cantamos cada uno de los nuestros como si fuese el último que sepamos que íbamos a contemplar en nuestra puñetera vida. No es cuestión de rival, ni de competición, ni de torneo. Nosotros lo simplificamos todo en un simple concepto: gol del Atleti. Mejor. ¡GOL DEL ATLETI! No hay más.

 

Tuvimos ocasiones a go-gó (Carrasco erró la más clara porque emuló a nuestro Niño Torres, y ya saben que cuando tenemos demasiado tiempo para pensar, lo hacemos en demasiadas cosas, y al final, pues eso, nunca terminamos por definir como Dios manda – ojito, asistencia de frac de Don Joao Félix añadida-). El chaval portugués es un buen hijo, todo educación y saber estar: a nuestros invitados en nuestra casa, les deja pasar, les da la mano, les echa un poquito de colonia antes de recibirles para, a continuación, permitir que se adentren cómodamente con la mejor de la sonrisa posible en su boca. Eso sí, cuando es él el invitado en casa ajena, viste sus mejores galas y se convierte en el mejor ladrón de diamantes posible que pueda existir. Conquistará a tu dulce hija sin pestañear, mientras coqueteará con tu señora esposa con suma clase y distinción. Y sí. Es muy probable que, al final, te quedes sin cría, sin esposa y sin joyas. Y hasta sin casa también. Ladrón de guante rojiblanco, que lo llaman.

 

Un entregado para la causa Herrera también tuvo la suya, en un brutal toque de billar con efecto al balón, que se estrelló con una belleza inusual en el segundo palo del incrédulo Bravo (que realizó paradas de muchísimo mérito, ojito). Herrera también lanzó un misil de los suyos, pero el chileno, erre que erre, con su afán de atajar lo posible y lo imposible.

 

Era un tiempo para haber acabado ya con un cinco o seis cero, sin mayor complicación. Pero es que nosotros somos el Atleti, la adrenalina la tenemos que tener siempre a flor de piel, y, sinceramente, somos mucho más felices con la explosión de júbilo final con el tanto de Don Luis Suárez (importantísimo que vaya pillando el rol de que, sí o sí, tiene que anotar gol por encuentro), en el minuto ya 90, que no habiendo disputado ya con un tres o cuatro cero de rigor este segundo periodo, en el que ya nos hubiésemos ido del partido por completo hablando de no sé qué viaje, con cierto individuo dándome collejas sin parar por no sé qué o cuál comportamiento de servidor (recuerden, no he venido a hablar de mi libro), o yendo a por birra va, birra viene (bueno, les soy sincero, esto no cambió en exceso, fuese cual fuese el resultado).

 

¿Conclusión final? Gracias, Dios mío, por ser del Atleti. Qué alegría es ser de este equipo.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Oblak en su nivel, Savic infranqueable, Koke jamás me defrauda, pero Llorente es cada día más decisivo y letal. Dicho esto, que nadie olvide al creador del invento, que no es otro que sí, que soy muy pesado, que tal … Don Diego Pablo Simeone. Pero el chaval lo está haciendo de cine. Lo siento por los de la guadaña fundamentalista colchonera. Otra vez será. Y esta vez quiero destacar a un bético: Tello. Me encantaba en el Barsapasta, en el Oporto, y no lo hace menos en el Betis. Qué pesadilla de pibe, por Dios.

 

EL LEMAR DEL ENCUENTRO:

Hermoso no es lateral, y se le nota, pero se entonó bastante en la segunda mitad. Trippier, sin embargo, parece la calle Preciados en plenas fechas navideñas. Y a Felipe no le termino de ver muy entonado tampoco. Son ustedes inteligentes, por otro lado, y se habrán dado cuenta a la perfección del cambio de nombre de la Sección. ¿Para qué complicarnos ya más la vida con esto?

 

ÁRBITRO:

El ínclito Mateu Lahoz. Amonestó a Luis Suárez y a Koke, imagino, porque creería que llevaría poco tiempo sin cobrar su obligada cuota de pantalla, y claro, para una “pito-star” como él, eso es imperdonable. Sigue coleccionando reglamentos, por otro lado. Cada cinco minutos, cuenta con una nueva versión actualizada.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (0 GRADOS).

Lo subo 2 grados por la inmerecida victoria en Vigo, mientras que lo de ayer, obligado cumplimiento. ¿Cómo? ¿Qué? Un respeto a sus mayores y superiores, por favor …

 

Esta crónica se la dedico a mi cachorrín David, a su encantadora Patri (no hay quién pueda con vosotros, pareja), y al señor que tuvo a bien ayer hacer terapia de mi sufrido coco conmigo y logró hacerme pasar una tarde sencillamente deliciosa. No le voy a mentar, porque me da que no le gusta que aparezca su nombre en exceso en este tipo de saraos. Sé el esfuerzo titánico que tuvo que hacer, pero él es así: no es tipo de grandes titulares ni excesivos halagos. Es un tipo recio, sin más. Él no habla, simplemente actúa, y, sobre todo, y por encima de todo …. ESTÁ. SIEMPRE ESTÁ. Muchas gracias por todo, Hermano.

 

Y el martes, a por el Salzburgo ese (cuidado, que me suena que tienen algún Koreano por ahí que otro que es un puto dolor de muelas). Y tienen buen ojo esta gente con lo que suelen traer como jugadores, ¿Eh? ¿Les suena un tal Halland? Pues eso … “Cantemos todos al equipo que adoramos” …

4 de octubre de 2020

Atleti 0 - Vila-Real 0. Lo que podía haber sido/Lo que fue.



Lo que podía haber sido.

12 de la mañana, y viene mi cachorrín a buscarme en su nuevo coche. La primera parada obligada hubiese sido en la churrería de San Fermín, en la que hubiésemos desayunado unos deliciosos churros con chocolate de primera, pero de los de verdad. Después, ya rumbo al Metropolitano, en el que durante el trayecto nuestro entrañable David me hubiese abrumado con su apretada agenda: “a las 13 h. con Raúl y estos, a las 14 h. con los Sanders, a las 15 h. a por Rafita, a las 15,30 a saludar a Don Pablo. Después tengo un cumpleaños a las 19 h. A las 20 h. un bautizo de mi ahijado. A las 21 su propia boda. A las 22 tengo que ir a por mis padres. A las 23 h. en la Pedriza. A las 0 h. en Valencia. A las 5 de la mañana en Móstoles. A las 7 en Carabanchel. ¡Hostias, Patri! También tengo que ir a verla …” Corramos un tupido velo.

 

Por otro lado, mañana fresca, por cierto, con molesto aire, a lo que el gran Don Pablo hubiese contestado con su natural frialdad (“qué brisa más agradable que corre esta mañana”). Hubiese visto al Kapi, nos hubiésemos hecho unas risas con las aventuras y desventuras del Patroncito y sus convenios. ¡Y qué decir si hubiésemos ido también al aparcamiento, con el Señor Rojo and company, derrochando siempre generosidad sin parangón …”llevaos otras dos latas más, hombre, que están fresquitas”. No les digo nada si ya les da por ir también al Sr. Patriota, y a los Hermanos Raso. ¿Para qué queremos más? ¿Y sí aparece Don Rubio? Está claro. Ya no entramos al encuentro.

Y sí. Hubiésemos visto un partido, probablemente, deleznable igual, pero no … Porque a los 20 minutos, hubiese empezado un run-run en la grada, al que los entusiastas del Fondo hubiésemos respondido con nuestros cánticos a todo meter. Y el Frente, que hubiese visto la grada gélida ante tan patético espectáculo ofrecido por la muchachada, seguramente se hubiese dedicado a meter a toda la peña en la animación igual. Y, a lo mejor, los lindos muchachos de rojiblanco se hubiesen dignado a, qué se yo, realizar una internada por banda (aunque solo hubiese sido esa) o un disparo entre los 3 palos frente ese error de la humanidad denominado Asenjo, o meméz análoga, o crear una jugada combinada para llevarnos a la boca, un detalle, un taconcito, una pared, un regate, un pase entre líneas, una ocasión de gol ….¡ALGO, DIOS MÍO, ALGO! Obviamente, el resultado fue finalmente bastante dispar.

E igual hubiésemos empatado igual, pero oigan, hubiese sido un día de risas, de camaradería, de birras y más birras, igual hasta de tercer tiempo, yo me hubiese tomado la cerveza caliente de Alhambra que venden los putos moros al acabar el susodicho, y, quién sabe, la noche podría haber sido hasta larga y emocionante. Cualquier cosa parecida con la realidad, es pura coincidencia.

 

Lo que fue.

Realicé el primer cocidaco de la temporada (Don Rubio, Doña Tania, tengo una cuenta pendiente con ustedes en este tema, recuerden que los Lanister siempre pagamos nuestras deudas, ya concretaremos). Me salió delicioso, excepcional. Me puse tan hasta las trancas que me clavé una siestaca de impresión, que fue violentamente interrumpida a las 15:55 h. por la puta mierda del partido en cuestión.

 

Ya va uno de mala leche. Bostezando cabreado. Con mala predisposición. Se sienta en el puto sofá, y no termino tampoco de establecer mi posición clara. La pierna izquierda sobre la derecha, la derecha sobre la izquierda, tengo calor, tengo frío, giro la pantalla para verlo mejor, la vuelvo a girar porque no termino de verlo claro … Como se diría en el fondo …”¡UNA PUTA MIERDA!”.

 

Pasados 20 minutos, parece que empiezo a dejar de hacer el papanatas sobre el sofá y me dispongo a ver algo del partido medio relajado. Pero no ví nada. Absolutamente nada. La negación del fútbol más absoluta. Ni una jugada, ni una combinación, un ritmo cocidaco-cansino a más no poder, un chof-chof entre pase y pase sencillamente insultante, una absoluta falta de motivación, una ceremonia de la más absoluta de la exasperación, un horror, como dijo Marlon Brandon en “Apocapipsis Now” … “El horror”.

 

Yo no sé ustedes, pero yo estos tiempos los ando llevando fatal. Todas las cosas que me gustan hacer las tengo prohibidas. Y si, por lo menos, mi Atleti me entretiene un poco y me divierte viéndolo, aunque no sea igual que lo que podía haber sido, pues bueno está. Pero resulta que, si veo espectáculos como el de ayer, me replanteo todo, y empiezo a pensar: ¿”Dónde pollas está mi dinero del año pasado?”. “¿Por qué, a los socios del Celta – por ponerles un ejemplo- se les ha devuelto la pasta hace un siglo de los partidos que no han visto y a nosotros no?”. “¿Cuándo realmente espero volver a ir a un partido de fútbol en condiciones?” “¿Cuánto más me toca esperar?”. Y esta puta peña … “¿No se dan cuenta de lo que estamos viviendo, de lo mal que lo andamos pasando todos?”. “¿No piensan que ellos nos pueden intentar hacer la vida un poquito (aunque solamente sea un poquito) la existencia más feliz?”. “¿Es de recibo un encuentro como el de ayer?”. “En serio, ¿Sí?”

 

Ando triste, estoy quemado, con mogollón de dudas, con miedos, con temores, y mi válvula para vivir siempre ha sido, es y será el Atleti. Si no puedo ver a mi gente, tampoco hacer previas, y me tengo que limitar a lo que “disfruté” ayer, sinceramente, me tengo que replantear demasiadas cosas en mi vida, más un medio zumbado como soy yo. Así que no sé. No sé qué hacer. Pero ni puta idea, vamos. Y es que estoy harto. Muy harto. En fin. Lo que podía haber sido vs. Lo que fue.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Mi hermano y yo, por aguantar dicho engendro. Y mis colegas de ATM1903, por aguantarme mis putas gilipolleces.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Todo lo demás. El próximo partido así lo aguanto 10 minutos. Pasado este tiempo, me dedico a hacer algo más productivo, que estoy hasta la punta de la polla, hombre.

 

ÁRBITRO:

González al Cuadrado. Bien en líneas generales.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: - 2 GRADOS.

Empieza la depresión total, y el termómetro no puede ser ajeno ni dar la espalda a nuestros sentimientos. Ya vamos en la carrera con el curro fondón, pesados e, inclusive, hasta con desgana. Y dicho instrumento tiene que ser estrictamente fiel a nuestra situación real. Es la foto que nos define. Y a ver si alguien tiene bemoles para rebatármelo, oigan.

 

Y ahora, parón de la Selección. ¡Qué puta bendición, joder! No quiero saber nada ni de la misma, ni del Atleti, ni de su puta madre ocupando piso en Alcobendas. A seguir a tope con Shameless, con OZ, con Friends, con Patria y demás. Me pienso tirar 15 días sin ver a ni Dios vestido en calzoncillos dando patadas a un balón. Palabra de Tomi. “Yo me voy, al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón….”-

1 de octubre de 2020

Huesca 0 - Atleti 0. Ya empezamos ...

 


Y no será que no les advertí en mi anterior crónica: ojito a este partido. Pues nada, que si quieres AdelHazard, Antonina …

 

De momento, y así sin ponerse uno a analizar el encuentro en sí, personalmente me cuesta un mundo meterme en el mismo cuando veo a mi equipo con esa extraña (por no decir espantosa, que es lo que es en realidad) equipación fosforito verdosa-amarilla irritante a más no poder (¿Dónde pollas andarán mis gafas de sol, por cierto? Menos risas, Don Rubio, que le caneo).

 

Sinceramente, empiezo a pensar que el objetivo de Nike o de quién pollas idee estas historias es esa: sacarnos de quicio. Empezar a ver al Atleti con una muesca de mal humor, de cabreo, de mosqueo, mala milk. Desde luego, conmigo lo consiguen. No sabía si andaba viendo al Villarreal, o al Cádiz, o al Barsa, o al equipo de fútbol de la Guardia Civil de Tráfico. Porque claro, no se puede jugar con la rojiblanca puesta y el pantalón rojo. Nooo … Ni hablar del “Peluquín” (puto Cerezo).

 

Cuando empecé a enterarme un poco de algo, osbservé muchos cambios que hizo el Cholo con respecto a su alineación frente al Graná. Desgraciadamente el equipo los notó … para mal. Para bastante mal, especialmente en el primer periodo. ¿Qué les puedo contar de este primer tiempo? No sé. Me levanté a las 6 de la mañana, ya que ayer me tocaba ir a currar a la ofi. Pillé el maldito metro del orto, y tuve un día especialmente ajetreado, ya que (y parece que lo hacen aposta para que lleguen todos los putos pedidos cuando rulo yo por mi trabajo) tuve un montón de jaleo en el almacén. De hecho, transportando unos cuantos Fortis (40, para ser exactos), me jodí mi muñeca derecha y dos dedos, debido al peso y al efectuar un extraño giro en mi ridículo intento de  transportarlos. Eso sí, afortunadamente no es la susodicha responsable de mi intensa actividad sexual (alabado sea Dios). Y ustedes se preguntarán. ¿Qué cojones nos anda contando éste? Si esto les parece aburrido y tedioso (que lo es), comparada con la primera parte que se marcó la muchachada equivale a la genial película de los Hermanos Marx “Una Noche en la Ópera”. No tengo más comentarios al respecto.

 

La segunda parte cambió bastante el percal. Fue un Atleti atolondrado, sí. Pero ofensivo, con ganas de llevarse el partido por lo civil o lo criminal. Intentó ser vertical (sin mucho éxito, especialmente en bandas, porque la actuación ayer de nuestros laterales fue para ver, luego me explayaré un poquito). Tuvo ocasiones clarísimas, y situaciones de gol también claras. El que más lo mereció fue Joao Félix, pero se encontró siempre a una defensa numantina, sumamente concentrada, que tapó todos sus disparos posibles y por haber, y el único que no logró desactivar, se encargó de ello Andrés Fernández, que ya antes había sacado la mejor ocasión del encuentro a Luis Suárez, en una mágica asistencia del menino, que el uruguayo, esta vez dudó al internarse en el área, y acabó sin espacio para poder anotar el ansiado tanto. También el fulerillo Llorente (desaparecido en combate el resto del encuentro) la tuvo, pero su balón lamió al final el larguero. Demasiada ansiedad.

 

Así que nada. Primeros dos puntos perdidos en uno de esos campos de equipos humildes (que no pequeños, como odio esa denominación, chapeau al Huesca, por cierto, y muy especialmente a mi admirado Míchel, que me parece un tipo sencillamente fantástico, aparte de un gran entrenador). Y ya empezamos todos con las primeras dudas. Los que creemos, empezamos ya a sentirnos heridos por cualquier crítica. Los de la guadaña 24x7, en su salsa, repartiendo estopa a diestro y siniestro sin control alguno. Empezamos con las primeras partes perdidas en la tercera fase. Empezamos a maldecir nuestra mala suerte habitual. Empieza la senda de los elefantes a volver a su actividad (este Atleti). No empecemos, por favor. Que acabamos de empezar. Ya empezamos …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Joao Félix (primer partido que juega los 90 minutos, por cierto). El chaval sigue deleitándonos con detalles mágicos, con asistencias sublimes, y con una ambición y personalidad insultante. Esperemos que no se aburra. Por cierto, que no se me olvide, mal que pese a muchos, recuerden siempre: sin Koke, no hay paraíso.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Como ya os he dicho antes, espantoso partido de Lodi, que realizó algún centro rayando la psicodelia. Trippier tampoco le fue a la zaga (tuvo toda la tarde-noche un pasillo esplendoroso para meterse en la cocina hasta el fondo, y nada, ni una puñetera vez lo intentó, venga a poner bananazos sin ton ni son). Felipe tampoco estuvo muy allá, no se vayan a pensar (y mira que me gusta a mí, ¿Eh?). Me preocupa muchísimo lo de Saúl (entre él y Thomas, ralentizan el juego atlético una barbaridad, igualito que hace el Koke, sí …¡Ja (me río yo de verme tan bella en el espejooo)! Y de Vitolenco, qué decir. Vitolenco, Vitolenco, eres más inútil que un cuenco (lleno de cerveza sin alcohol, por supuesto). En fin. Llegarán partidos mucho mejores, lo tengo claro.

 

ÁRBITRO:

Un tal Adrián Cordero. Modélico.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (0 GRADOS).

 

“¡Venga ya, hombre! ¡Fueraaaaa! Osea, que goleando al Granada no lo sube, y empatando en Huesca no lo baja! ¡Fuera ya! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!” … Sí. España es un clamor, pero el termómetro levita en estos casos. Tan ecuánime y equilibrado como siempre, somos conscientes de la dificultad de los equipos recién ascendidos al comienzo de temporada (sin la presión de los puntos, todo alegría, todo entusiasmo), y, no es que demos por válido el empatito de marras, pero no consideramos pertinente una bajada del mismo, así que, se queda como está. No hay más preguntas, señoría.

 

Y el sábado, el dichoso Vila-Real, que ya saben lo pésimo que se nos da. Otro partido al que no podemos acudir al campo (la vida futbolística se nos está escapando a borbotones, carallo). “El socio que pita al equipo, los que se van antes del final, que se vayan, se vayan, se vayan” …

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