7 de abril de 2022

Manchester City 1 - ATLETI 0. MANCHESTER RETURNS.

Por indicaciones del tipo que dirige el blog (antiguamente, me cuentan, escribía en él), les junto unas cuantas palabras. Siempre les digo a ustedes lo mismo: yo perdería el tiempo en otra cosa más entretenida y/o productiva que leer esta birria que les voy a intentar contar a continuación.

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Los días previos al partido fueron asquerosamente dulzainos. El empalagosísimo entrenador rival, bajó el volumen de pensamiento, siempre tan elevado, defendiendo casi a capa y espada las virtudes del equipo de Diego Pablo Simeone; cosa que ni piensa, ni nos preocupa. Dicho en castellano antiguo, nos la refanfinfla lo que diga o deje de decir, lo que piense o deje de pensar, ese sujeto, imbécil integral donde los haya.

El morlaco que se nos presentaba en la horripilante ciudad de Manchester iba a ser muy complicado. Creo que, junto al Liverpool, es el equipo más en forma de Europa. El Atlético, que poco a poco va creciendo, intuíamos todos que iba a pasar una noche muy larga; del tipo de aquella de Munich, que todos recordamos aún nerviosos.

El City of Manchester se puso sus mejores galas para rendir pleitesía al Atlético y a los 2.500 soldados que le acompañaron para la ocasión. Muchos repitieron viaje después de apenas un par de semanas. HONOR para ellos, que sufrieron exactamente los mismos problemas en un aeropuerto de tercera regional, digno de la ciudad a la que presta servicio. Obviamente, también se puso guapo el Etihad Clandestino, con un lleno de partido gordo.

Los herejes de azul comenzaron el partido sin ninguna prisa, con muchísima calma. Tener el balón, marearlo y no descolocarse, era el objetivo. Eso sí, la presión que harían todo el partido tras pérdida fue espléndida. Inquietar a Oblak poco, la verdad. Toda la primera parte fue una especie de amistoso de pretemporada con el balón de ellos, que para eso ponían el campo. El Atlético estuvo agazapado, sin encontrar salida clara de balón en ningún momento. Nos guste más o menos (en mi opinión ya debiera estar fuera de la plantilla), Héctor Herrera es el único jugador que está sabiendo sacar la bola esta temporada (y gran parte de la pasada). Los balones largos de Oblak no llegaron en ningún momento a nuestros interiores, que no son ni Raúl García ni Saúl, por ejemplo, para prolongarlos. Total, que entre caña y caña llegamos plácidamente al descanso.

Tampoco es que salieran excesivamente acelerados los piratas en la reanudación. Quizá por temor a nuestras contras, mareaban y mareaban el balón sin ninguna verticalidad. Tuvo el Atlético quince buenos minutos, en los que tocó bien, aunque casi sin profundidad. Sólo un ¿remate? ¿centro? de Ojos Bonitos creó alguna inquietud al portero rival. Por el contrario, una falta de parvulillo de Lodi obligó a Oblak a tener que llevar el traje a la lavandería. Con los cambios se perdió un poco el orden y, sin ajustar todavía las marcas en el triple cambio hereje, vino el gol de De Bruyne (grandísimo futbolista en el césped y, por lo que trasmite, fuera de él). Y entonces vinieron los minutos Grealish (cuánto tiene que aprender del anterior), quizá nostálgico de sus bolingas en Tenerife, que provocaron un embarullamiento en los modos, hasta entonces correctos. Un balonazo de Correa y la mediación de nuestros balcánicos hicieron que las aguas volvieran a su cauce. Y con una casi ocasión del de Flandes se llegó al final del encuentro.

Del partido destacaría a nuestra defensa, magníficos Šime, Savic y Reinildo, y a Kondogbia. El resto currar y currar, ¡hasta João!, que no es poco.

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Vamos a perder un poco el tiempo con el debate mediático que se degeneró al término del encuentro. La mayor parte de la prensa deportiva, esbirros del poder establecido desde hace unas cuatro décadas, no tiene ya ni un ápice de vergüenza. Esta prensa se ha convertido en un vertedero que, olvidado su deber de informar, se dedica a magnificar las virtudes de los uno$ (que alguna tienen) o inventarlas. Otros equipos en cambio son apartados de portadas, exagerándose, si acaso, sus descalabros (y eso el Atlético, ojo; imagínense lo que puede aparecer el Rayo Vallecano por cualquier medio). Lo que para un equipo es lícito, para otro no lo es (la famosa cursilería esa de bloque bajo que hacen unos y el antifútbol que hacemos otros). Y así hay que vender la moto, no vaya a ser que se enfade el capo del Cártel y tenga que volver a llamar al orden a sus lacayos. Con esta basura es con la que se llenan páginas de periódicos y horas de radio y televisión. Para rematar, algún resentido que se dice atlético, como un adjunto (es decir, pelota) a la dirección de cierto periódico deportivo madrileño, no para de echar leña a un fuego avivado por sus amos, hartos ya de un equipo competitivo que quita una mínima cuota de cartel al cártel al que todos sirven.

Lo peor es saber que esta desinformación cala entre parte de la Afición, como la publicidad cansina. Afortunadamente, sólo momentos muy puntuales (tras una derrota, claro) y en una minoría. Servidor es hombre de poca paciencia al que, además, Dios no le ha llevado por los caminos de la enseñanza gratuita. Imagino que muchos de ustedes sí que habrán tenido que lidiar con un aficionado de esos. Háganme caso: no pierdan el tiempo. El tiempo que pueden perder educando es infinitamente mayor que el que tardará una tertulia en devolverles al redil. A fin de cuentas, Dios nos hizo a todos Hermanos, pero no primos.

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No tengo que contarles la que se nos viene en una semana. A esta competición, bastarda y corrupta, es lo único que le pido a título personal: un par de noches mágicas. Y la del miércoles lo será, independientemente de pasar o caer. Si caemos, que sea con honor; si pasamos, que arda la Capital.

 

 

¡PRIETAS LAS FILAS, QUE CADA UNO CUMPLA CON SU OBLIGACIÓN!

FORZA ATLETI SIEMPRE

 

4 de abril de 2022

Atleti 4 - Alavés 1. Preparados para el Rock and Roll.

Quién más, quién menos, anda ya más pensando en el partido del martes que otra cosa. Los que viajan, evidentemente, porque no es un desplazamiento cualquiera (aunque a muchos de estos que tanto les gusta presumir en tuiter, brindando con champán en los aeropuertos glamourosos y demás, me hubiese gustado también haberlos visto en El Ferrol, en Santiago, en Lleida, recorriendo España en esas furgos de Dios). Mucho postureo barato en plan “miarma, qué Atlético soy”, a imagen y semejanza de otra afición de cuyo nombre no quiero acordarme, es lo que veo yo mucho últimamente por ahí. Afortunadamente, a otros no nos hizo falta tanta soplapollez, porque, en el fondo, no tenemos que demostrar nada. Somos lo que somos, entre nosotros nos conocemos, y punto.

 

Y los que no tenemos la suerte de poder hacerlo, es obvio que también lo vamos a vivir con la misma intensidad y emoción que si lo hiciésemos, aunque sí, ya sé que no es lo mismo. Lo tengo claro también.

 

Decía John Lennon que “la vida es lo que te pasa, mientras tu sigues ocupado en otros planes”, y dicha reflexión define perfectamente el estado de la afición colchonera el sábado, porque lo que pasó, realmente el partido del Alavés, fue eso: quién más, quién menos, andaba con su perolo dando vueltas ya por Manchester.

 

La cosa comenzó con un emotivo, sepulcral a la par que emocionante minuto de silencio en memoria del padre de Don Diego Pablo, con un toque de violín de fondo con el himno del Atleti que, la verdad, a uno le resultó del todo punto imposible que no se le humedecieran un poco los ojos. Esperemos que ese abrazo virtual que le dimos al Cholo todos los presentes en el campo, le sirva para ir superando poco a poco este durísimo trance.

 

El Atleti empezó como siempre, bien. A los 11 minutos ya llevaba un gol anulado por fuera de juego, y otro concedido tras un fantástico pase de Sime sobre Joao, que el portugués remató con la elegancia y distinción clásica que hubiese firmado el mismísmo Don José Eulogio Gárate. Y ya saben lo que suele pasar con los tantos tempraneros a nuestro favor. Pasito para atrás, y a golfear cada minuto que pasa un poquito más que el anterior.

 

Todo el resto del primer tiempo fue un cúmulo de choques, faltas, hombres en el suelo de aquí para allá, y frío. Cada vez hacía aún más frío. Un auténtico sopor infumable.

 

Segundo tiempo, y lo que tenía que pasar, pasó. El Atleti andaba cada vez más acomodado en su miserable existencia, y el Alavés se lo empezó a creer de verdad. Salió nuestro amigo calcamonías De Paul. Y, como siempre, le costó “calentarse”. También sacó a Carrasco, y aunque estuvo tan activo como siempre, pecó en exceso de individualidad en determinadas opciones de posibles ocasiones de gol claras.

 

Un tal Lejeune no empató ya de casualidad, cuando remató más solo que la una prolongación de Tomás Pina.  Mientras tanto, el Cholo seguía sin ver nada claro el tema, y quitó al hombre invisible de nuestro dorsal número ocho, sacando a Don Luis Suárez. Y menos mal que lo hizo.

 

Tuvimos la sentencia en una gran combinación rojiblanca, que el también flojete Llorente remató desde fuera del área lamiendo el palo de Pacheco, así que en la siguiente acción de los vascos, una buena combinación entre Joselu y Edgar Méndez, acabó en un centro medido de este y entrada fulgurante de Escalante desde atrás, para remachar sin piedad de espléndido testarazo el empate en el marcador. Un golazo, por qué no reconocerlo.

 

Pero Don Diego Pablo esta vez estuvo clarividente con los cambios, puso toda la carne en el asador sacando al entusiasta Cunha, y el partido dio un vuelco total, hasta el punto de que en el 73, Lejeune comete un tontorrón penalti sobre Cunha, que Luis Suárez remacha con su concentración, saber hacer y maestría habitual. El mal rato duró poco, porque a partir de ese instante el Atleti se desmelenó, siguiendo yendo a por más, y vaya que si los consiguió.

 

Cunha se transformó en una pesadilla total para la zaga visitante, Carrasco hacía lo que le venía en gana, Joao estuvo toda la noche en plan imperial, y se encargó a falta de 10 minutos de poner el tercero en nuestro marcador, tras gran internada personal suya, remate de Cunha que atajó Pacheco, y rechace posterior que recogió de nuevo el portugués para rematar a placer el tanto. Está vivo, está pletórico Joao. Es un puntazo verle jugar así, la verdad.

 

Pudo anotar Carrasco el cuarto, en otra maravillosa asistencia de Joao, pero al final fue Luis Suárez quien batió con maestría de remate con el exterior de su bota cruzando el balón tras una fantástica asistencia del no menos espléndido Cunha. Broche de oro para un partido en el que el resultado es bastante engañoso, pero que demostró que el Atleti, cuando quiere, puede. ¿Conclusión? SI en Manchester se quiere, se podrá. Y ya nadie nos parará. Estamos preparados para el Rock and Roll.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues me sigue gustando por momentos cada vez más Reinildo, excelente aportación desde el banquillo tanto de Cunha como de Luis Suárez ( si el uruguayo sigue en este plan, asumiendo su rol a la perfección, a mi no me importaría en absoluto que siguiese una temporada más con nosotros, la verdad), pero a mi el que me hace realmente feliz viéndole jugar como lo anda haciendo ahora mismo es a Joao Félix. Cintas, túneles, recortes, pases, asistencias, goles, frescura, rapidez mental y física, inteligencia en el manejo del balón … Es una puta delicia verle así. Hay pocos jugadores que me hagan tan dichoso en este mundo, pero este es uno de ellos, y ojito, que sigue sin parar de crecer. Una excelente noticia para todos.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

¿Pero dónde está hecho este puto campo al final, caramba? ¡Qué horror a la salida del mismo el pasado sábado! ¡Parecía que deambulábamos todos dentro de un congelador a toda pastilla yendo de un lado para otro en busca de cualquier refugio que se precie ante tal avalancha de aire siberiano. Encima, al cachorrín no le ocurrió otra cosa que pedirme que fuese comprando unos bocatas de calamares mientras él llegaba de recoger una silla de ambulancia que a saber de dónde diablos habrá salido, para llevar a la pobre y sufrida Helenita(no podía caminar por un esguince, vamos, guapa, que esto ya está chupao) hasta donde se encontraba el coche, y qué infierno fue aquello. Encima, yo me pillé otro bocata al final también, envuelto en mi papel de rigor, y en la otra mano portaba mi consecuente birreja extrapolar. Pero fue un auténtico suplicio la llegada hasta el coche, vive Dios. Un espectacular ejercicio de supervivencia sorteando al puto viento de marras, peña cruzándose de un sitio a otro sin rumbo aparente, hasta tal punto que empecé al rato de ir caminando por ahí a darme cuenta de que me andaba comiendo un bocadillo de pan con sabor a calamares y el puto papel entre medias. ¿A dónde pollas fueron a parar los susodichos? Yo creo que vieron el percal que hacía y se volvieron a la freidora, porque si no. En fin. No he pasado más frío a la salida de un campo de fútbol en mi puñetera existencia. Y encima, papeando bocata de papel con sabor a calamares. La madre que …

 

ÁRBITRO:

Melero. A mi el penalti en el campo me pareció un penaltito, pero si Melero lo pitó, bienvenido sea el tema.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 7 GRADOS).

 

Están de coña, ¿No? Es el colista, señores, y jugábamos en nuestra casa. No creo que merezca mucho más comentario el tema al respecto. Partido, por lo tanto, de obligado cumplimiento.

 

No quiero despedirme sin dedicarle esta humilde crónica a mi admirado señor Marqués. Un tipo la mar de divertido, jovial, ácido, y que no anda pasando por su mejor momento debido a la locura maquiavélica que andamos corriendo en estos estúpidos  tiempos. Sabes que nos tienes a tu lado, Hermano. Sabemos también que tienes ya callo en el alma, y que, en cuanto te repongas poco a poco de la esperpéntica noticia recibida, te levantarás, demostrarás que la cobardía no es parte de tu forma de ser precisamente, tal y como te han tratado vilmente, y defenderás todo lo tuyo con uñas y dientes, y hasta el final. Así que se fuerte, se duro y apóyate en nosotros en todo lo que necesites Hermano, que ya sabes que por aquí se le quiere, y se le quiere bien … “Derrochando Coraje y Corazón”

21 de marzo de 2022

Rayo 0. Atleti 1. El Atleti es un Rayo.

Buen a la par que entretenido partido el disputado el pasado sábado en Vallecas, por parte de los dos equipos. Pintoresco a más no poder el campo rayista, por cierto. Uno mira la grada de enfrente de donde está situada la cámara que enfocaba al encuentro, y ve una parte superior de Tribuna completamente vacía (imagino que por temas de Covid). Justo la grada inferior, andaba abarrotada de gente menos un espacio que andaba cubierto de lonas, como si se tratase de un espacio de palco a la que no dejan acceder (vaya usted a saber por qué). A su derecha, en dicho fondo, una enorme lona negra que reza lo siguiente: “Siempre en nuestro recuerdo” adornada con un lazo negro. No sé muy bien a qué se refiere en concreto, pero está siempre ahí. No sé si encuentra desde el 11-M, o va por los socios del Rayo fallecidos, o por las víctimas de la violencia de género, o por los deseos más húmedos de la tal Montero, o por cualquier vallecano que haya muerto hasta la fecha, o en esos mismos instantes cuando alguien muera atropellado cruzando la acera, de un infarto o de cáncer. No tengo nada en contra de este tipo de homenajes (aunque tampoco soy demasiado fan de ellos, el movimiento se demuestra andando), pero bueno,  tenerlo ahí de forma perenne, en un campo de fútbol, ya me contarán. Por último, el fondo de la izquierda, también se encontraba abarrotado de peña menos los dos sectores justo detrás de la portería, imagino que por la enésima protesta de los “trabajadores empedernidos a la par que abnegados” en contra  de su presidente. El puzzle de Vallecas.

 

 

¿Y el partido en sí? De primeras, el Cholo nos sorprendió sacando al mismo equipo de Old Trafford, y, ciertamente, la muchachada salió como si siguiesen disputando dicho encuentro. Con personalidad, empaque, seriedad, concentración y movilidad. Una lástima que el dorsal número ocho no estuviese demasiado acertado de cara a la portería (su trabajo solidario sobre el terreno de juego sigue siendo emocionante, para qué negarlo). Nada más empezar ya tuvo una que sacó Dimitri. A los 11 minutos, otra muchísimo más clara, tras asistencia de Joao Félix que el señor Ocho no terminó de rematar con claridad. Y a los 17, otra nueva marrada, siendo esta vez el que asiste Herrera.

 

Mientras tanto, el Rayo daba también la cara en el partido, aunque su única opción real atacante eran los lanzamientos lejanos de Bebé (cachondo mental el que le puso el nombrecito al colega este, madre, menuda mole de pibe).

 

A la media hora, de nuevo ocasión para nosotros, en un centro medido de Don Ocho que remató con la chepa Joao Félix y el balón salió lamiendo el palo. El Atleti lo intentaba, y lo intentaba bien. Con orden, profundidad, velocidad de circulación de balón y sin conceder atrás. Seguían a sus anchas. Acabó esta primera parte con otro remate de Savic final, tras nuevo centro del ínclito e hiperactivo dorsal número ocho, y con el marcador inicial nos fuimos al descanso. Una muy completa y potable primera parte, a la que faltó el caramelito del gol, frente a un valiente y osado Rayo, que ni mucho menos se comportó como el equipo que se quiso cerrar atrás en ningún instante (otra cosa es lo que le empujamos a hacer nosotros, claro).

 

Nada más comenzar el segundo tiempo, chicharrazo de nuestro Capi, tras una deliciosa asistencia previa de Joao Félix. Sinceramente, no me hizo mucha gracia la “Raulesca” celebración de Koke en el gol, aunque le entiendo perfectamente. Sabe que no ha estado pasando por su mejor momento precisamente y fue su pequeña forma de reivindicarse.

 

Poco después, otra fenomenal ocasión marrada por nuestro dorsal número ocho, tras gran pase interior de Calcamonías De Paul que el francés no supo definir con precisión el mano a mano frente al gran Dimitri.

 

El Atleti no sentenció, y el partido se desmelenó. A los 59, Oblak realizó el primer paradón de la tarde tras lanzamiento a bocajarro de Mario Suárez, sacando a juego su mano de acero habitual. Mientras tanto, el Cholo le quiso poner más guindilla al encuentro, y de golpe y porrazo me sacó del campo a Herrera, Lodi y Joao. Las consecuencias fueron instantáneas. Pérdida del centro del campo total, y avalancha vallecana desde ese momento hasta el final.

 

Menos mal que la defensa del Atleti vuelve a empezar a recordar la de antaño. Reconozco que Reinildo es un muro. Giménez y Savic andan mucho más entonados y Llorente, aunque padeció durante todo el resto del encuentro esa pesadilla con patas que era Álvaro García, mantuvieron más o menos decentemente el cotarro.

 

Dicho esto, un tal Nteka tuvo el empate claro y diáfano, cuando remató solo y dentro del área pequeña un balón que echó por encima del larguero (difícil de cojones, vamos, faltaban ya apenas 12 minutos para el final).

 

Para terminar de ahondar en la puta agonía de marras, a Correíta le dio por dedicarle al arbitrucho frases célebres del populacho de su país, nos dejó con 10, Luis Suárez no supo aprovechar el último mano a mano delante del guardameta local, y en el último suspiro, Oblak realizó una descomunal parada en un remate seco y duro, atajando el balón delante de un mar de piernas descontroladas (no me puedo explicar cómo pudo ver ese balón, y encima, lograr atajarlo, estamos ante de nuevo la mejor versión del bueno de Jan, gracias a Dios).

 

Esto ya no dio para más de sí (y no fue poco). Buen partido, excesivos apuros finales, pero los tres puntos son lo importante, que le sirve a nuestro Atleti para continuar como un rayo subiendo posiciones en la liga, a la par que distanciando poco a poco rivales. Esperemos que la tormenta rojiblanca siga fulminando rivales.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Buen partido de nuestra defensa, con un Reinildo cada vez a más, muy bien Herrera, más entonado Koke, pero hoy el pódium es, al unísono, para el Sr. De Paul vs. Joao Félix. Muchísima presencia y personalidad del argentino, mezclada con la magia, profundidad y la movilidad del portugués. Andan los dos de dulce, así que hay que aprovechar dicho estado de forma de ambos.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

No entendí que el Cholo cambiase a 3 tíos de golpe tan importantes (salvo el de Lodi) así, sin pan ni ná. Supongo que será porque ya los tendría preestablecidos en su perolo debido al esfuerzo de Manchester, pero yo no vi a nadie cansado, ni perdido, ni ausente. Y bien que lo notó el equipo. Dicho esto, me pone particularmente enfermo el puto automatismo del cambio siempre fijo de Joao Félix. Porque ahora no me pueden decir que el menino ande ni desmotivado, ni sin ganas, ni sin frescura, ni personalidad. Es una auténtica delicatessen, pero Don Erre que Erre es así. El año pasado me ocurrió lo mismo con Lemar, y este año le ha dado por Joao. Mucho cuidadito con estas gilipolleces, porque no se nos escaparon dos puntos de oro el pasado sábado de puto milagro. Y no todo los días es fiesta, Don Diego Pablo. Hágamelos, si quiere, un poquito más escalonados, hombre. Pero, con un 0-1 …

 

ÁRBITRO: Munuera.

Este es el más tonto de los dos, ¿No? Me cuesta diferenciarlos, no se crean. Aparte de la ración de tarjetitas en contra de rigor sin  ton ni son, se hizo notar en la tan absurda como justa expulsión de Correa. Venía ya caliente porque De Paul es un auténtico come-orejas profesional, que ya solo le faltó al hombre ver a Correa haciéndole un desplante con la mano aparte de acordarse de la parte noble de su señora madre. Lógicamente, no lo dudó un instante. Y como Angelito es un pobre infeliz, pues eso. Que también es muy fácil de expulsar.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

 

El  Termómetro agradece el nivel mostrado por la muchachada tras la exhibición de Manchester, pero sabe que este equipo puede, debe y es su obligación el dar más de sí, mucho más. Y para poder hacerlo, en Vallecas hay que ganar por la cara, plebe, así que, venga … Todos conmigo … Partido de … “¡OBLIGADO CUMPLIMIENTO!”. Fenomenal. Así que me gusta. Que se me sepan todos la lección.

 

Para acabar, me gustaría dejaros una pequeña paja mental que me hice el otro día, cuando andaba todo atareado organizando la multitud de cuentas bancarias que poseo. Me apasiona no os imagináis hasta qué punto nuestro próximo enfrentamiento en Champions con el City. Guardiola vs. Simeone. No puede haber un duelo más atractivo hoy en día, máxime para un menda que me considero un gran admirador (deportivamente hablando) de ambos.

 

Y fíjense que, al contrario de todo el mundo, creo que lo que más valora Guardiola es el orden defensivo por encima del poder atacante. El tiene su teoría, que poseyendo el balón, no hay mejor forma de defensa ante el posible ataque de un rival. Por eso no le importa sobar y sobar el mismo hasta que consigue su propósito de ver el hueco para hacerte daño. En el fondo, lo que anda realizando es defender a partir de la posesión. Pero eso. Defender. Para ello necesitas de un equipo muy poderoso técnicamente hablando, que ocupe bien todos los espacios y que conviertan la paciencia con la circulación del esférico en su máxima virtud.

 

Por el contrario, yo creo que al Cholo lo que más le gusta es atacar. Por eso a Don Diego Pablo le mola hacerlo directo. Tres-cuatro toques a lo sumo. A la yugular, y ahora, mejor que dentro de 5 minutos. Para ello necesita de un equipo con una velocidad en la circulación de balón imponente, precisión suiza en la ejecución de la llegada, y pegada final. Gente rápida, dinámica a la par que sacrificada. Y precisamente por ello, para desarrollar esto que es lo que más le chana, cierra espacios y realiza la correspondiente presión para poder desarrollar dicho juego. ¿Qué curioso, eh? El que más dicen que ataca, para mi es el que mejor defiende, y viceversa, el que dicen que menos ataca, es el que lo hace con más contundencia, efectividad a la par que brillantez.

 

Hala, una vez desarrollado mi ejercicio de onanismo ya citado anteriormente, sigo con mis millones de mis múltiples cuentas bancarias liado. Nos vemos el día del Alavés. “Yo me voy al Manzanares, al Estadio Vicente Calderón”.

 

17 de marzo de 2022

Manchester 0 - Atleti 1. MADCHESTER (por Don @Paulmarble).

Lo siento por ustedes, pero el miércoles me vine arriba tras el partido y me comprometí a juntar unas líneas con don Dueño. Así que las broncas a él.

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La Champions es una competición que me da infinita pereza, ya lo saben ustedes. Básicamente, sabedor que no la vamos a ganar nunca, lo único que me interesa es intentar robar a los organizadores lo máximo posible y pasar un par de noches grandes por temporada. Quizá por eso me tomo con algo más de calma los partidos. Eso sí, cuando la cosa va igualada me pongo a sufrir como siempre. Y lo sé por el número de pitillos. En un partido normal me fumo cinco: uno cinco minutos antes del encuentro, otro en el 22’30’’, uno más en el descanso, el penúltimo en el 67’30’’ y el último al finalizar. En un partido tenso llego a ocho: el anterior, el del 22’30’’, dos en el descanso, el del 67’30’’, dos en los últimos diez minutos y el del final. Reconozco que soy un puto coñazo para el que me tiene que sufrir al lado. Pero así somos. Y el miércoles tocó sufrir (viendo el partido repetido, no tanto como pareció). Obviamente, no fue como aquella noche en el Allianz Arena, pero hubo algún momento apurado.

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Manchester es una ciudad horrorosa, como casi todas las de la zona. Poco ayuda ese clima hereje, donde el sol, cuando sale, no calienta y la lluvia es casi perenne. Pero hay que reconocer que es una ciudad muy futbolera (dividida en azul cielo y rojo infierno) y musiquera. Madchester ¿Quién no ha soñado con La Haçienda? ¿Quién no tiene a Joy Division, Stone Roses u Oasis como grupos de cabecera? ¿Quién? Pero poco más tienen los pobrecillos míos.

Los hijos de mil Drakes habían sacado un empate injusto en la ida y se les notaba como muy creciditos. No sé por qué, la verdad; porque están haciendo una campaña horrible (como casi siempre últimamente). ¡Ojo!, tampoco es que nosotros lo estemos haciendo demasiado bien; pero estamos en ascenso, especialmente en resultados. Habría que hacer pagar esa soberbia innata a los piratas de la isla. Y a eso su puso el Atlético.

Old Trafford se vistió de gala con la FAncarta del Grupo y 3.000 soldados rojiblancos. En Madrid, Old Clandestinord también presentó su mejor aspecto. Nervios. Dudas. Tensión. Comienza el partido.

No apretaron los herejes de inicio (con el cambio del valor de los goles, parece que la cosa es menos dramática), pero nosotros estuvimos muy espesos en la salida de balón (muy mal Koke y Herrera en el principio). Un balón salvado con la cara, por la cara, por Oblak pareció despertar al Equipo. Tanto el Capitán como el mejicano, bien ayudados por De Paul, comenzaron a tranquilizar el partido y, con ello, llegaron las primeras ocasiones. Un jugadón rematado por João terminó en gol, pero fue anulado por fuera de juego de Ojos Bonitos. Poco después, el argentino se encontró con el portero robadonuts en un disparo a la escuadra. En el 40, por fin, llegó el premio a estos buenos minutos. Una muy buena jugada entre De Paul, João y el Marido de Erika (partidazo el suyo) terminó en un cabezazo a las mallas de Lodi.

Tampoco salió excesivamente volcado el club de fútbol más rico del planeta. Me cuentan que hubo una ocasión nada más empezar (estaba fumando todavía), pero poco peligro sufrimos. Nuestros centrales, ¡por fin!, estuvieron imperiales, ayudados por el Oblak de siempre. Bravos Lodi y Ojos Bonitos en banda. Junto y firme nuestro centro del campo. Peleones y solidarios los de arriba. Un cabezazo con paradón de Oblak y un remate cruzado fueron las dos más claras del rival. Tras sus cambios, que fueron de risa (la entrada de un tal Pogba, que hace anuncios y todo, supone un insulto al césped), ya sólo quedó aguantar, casi con placidez, hasta el final. Con éste llegó el momento de celebrar. Cuando no puedes viajar, te alegras mucho más por los que han viajado, coraje y corazón. HONOR A LOS 3.000.

Mientas, veíamos aquí la deportiva despedida que brindaba el entendido público local a nuestro Entrenador. Y luego se permiten, los hijos de la gran Maggie, de criticar que no nos guste el buenismo ese, tan practicado allí, de, por ejemplo, hacer el idiota arrodillándose antes del partido. Ellos son los buenos; es lo que ha vendido siempre el establishment británico y, lo que es peor, se lo hemos comprado.

 

Como siempre, parece que no le gustó mucho el juego del Atlético al rival eliminado (rival que fue superado con bastante claridad en la eliminatoria, por cierto). Mejor. El partido nos hizo recordar al Equipo sólido de tiempo atrás. ¡Ojalá sigamos el Camino!

No sé qué nos deparará el futuro. Lo único que tengo claro es que si recuperamos el rigor atrás, plantaremos cara a quién sea. Y eso me vale.

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Decía la sin par Almudena que su Abuelo (Atlético fetén por lo que comentó) le había enseñado a diferenciar triunfalistas y triunfadores. Los primeros sólo se reafirman con la victoria. El triunfador es el que afronta cada mañana, cada día, cada proyecto, cada partido, como un triunfo. Luego, quizá, salga mal; pero en ello ponemos nuestro empeño, nuestra vida. Dios nos hizo triunfadores de la Vida, Dios nos hizo del Atlético. Gracias, Dios mío.

 

FORZA ATLETI SIEMPRE.

 

14 de marzo de 2022

Atleti 2 - Cádiz 1. Vuelta a las andadas.

Otra vez que nos adelantamos en el marcador sin apenas aposentar nuestras posaderas, gracias a un generoso regalo de Ledesma sobre Joao Félix, que el chaval no desaprovechó y puso el 1-0 en el marcador. Un par de minutos de juego, a lo sumo. Lo que indica la lógica es que, un equipo tan necesitado como el gaditano de puntos, se ponga nervioso y se pueda llevar otros cuántos más tras un gol tan tempranero. Lo que dice la práctica, es que el Atleti es incapaz de aprovechar dicha circunstancia para, digamos, darnos una alegría en forma de goles y de buen fútbol a los sufridos seguidores colchoneros. Y nos obsequió con otra puta mierda de partido integral. Esto nos está generando un problema principal: la peña se aburre. Y cuando pasa esto, uno acaba bastante enfadado, la verdad. La lógica de la sinrazón.

 

Partido en viernes. Ideal para los juerguistas empedernidos. Así acabaron muchos de ellos: apenas se enteraron ni del resultado. Pero en el fondo les envidio. Porque si se ponen a ver, en plan serio, el partidito que yo me tragué, tela, telita, tela. Porque en la primera parte sólo hubo un equipo: el Cádiz. Y en la segunda, tres cuartas, no se me vayan a pensar. Le bastó entusiasmo, estar bien plantado en el campo y ser valientes y decididos, para dominarnos de cabo a rabo especialmente este primer periodo. Sí. En nuestra casa. Si. Con un ambiente fabuloso. Sí. A pesar de ponérsenos todo de cara. Sí. Da igual. Cuando este equipo decide estar en plan indolente y perezoso, es único. Lo malo es que esto llega a exasperar. Y esto último me pone de muy mala milk, no lo puedo evitar.

 

Y pudo ser peor la cosa, si el árbitro no se echa atrás en la expulsión de Reinildo, la cual me pareció rigurosa, pero, como cuando uno anda tan enfadado y mosqueado con lo que está viendo de su equipo, al final le afectan menos estas historias arbitrales. Si le expulsan, que se joda. Yo lo hubiese hecho con muchos más, de hecho. Hasta que, en el minuto 44, llegó lo que tenía que llegar, lo que era más que justo, y lo que realmente merecieron los chirigoteros.  Centro lateral de un tal Espino y remate a placer del levantador  de pesas de Negredo. La jugada de siempre. El vicio de toda la puta temporada. No se defiende un centro lateral porque no mola, porque no tenemos ganas y porque ya. Y porque sí.  Y porque te. ¿Quién marcaba al delantero vallecano? El enésimo misterio sin resolver por parte de la broma pesada que es nuestra defensa este añito. Lo que ha sido uno, y en lo que se anda convirtiendo.

 

La cosa empezó diferente en la segunda parte, pero vamos, que tampoco para tirar cohetes, no se me vayan a emocionar. Una buena ocasión del dorsal número 8, que fue un mar de dudas entre controlar un balón en el área, o disparar directamente, con lo que al final, lógicamente, la misma se perdió en Guantánamo. El Cádiz, por su parte, no se crean que se amilanó ni se echó para atrás en ningún momento, más bien al contrario, siguió al pie de letra la estrategia dictada por Sergio Rodríguez y continuó dando buenos sustos con la movilidad del Choco Lozano, entre otros.

 

Seguía yo, mientras, con mi cara de vinagre caducado, contemplando el brillante “espectáculo” hasta que, en el 70, un disparo del imprescindible Correa lo despejó Ledesma hacia el centro de la portería, cayéndole el balón a placer a De Paul para anotar el 2-1 que terminó definitivo. Hala, ya tiene Míster Postureo para hacerse nuevas fotitos, nuevos tatuajes, nuevas fotos de perfil en Instagram y nuevos reportajes en el GQ ese. De lo de jugar al fútbol, ya hablaremos otro día.

 

El final del partido fue exactamente igual que todo lo que os he contado anteriormente: el Cádiz rematándolo  todo dentro del área, cabezazo va, testarazo viene, faltando un cuarto de hora otro enésimo centro lateral que Oblak no terminó de atajar en condiciones, el balón le quedó muerto a Luis Hernández y Giménez salva prodigiosamente desde la línea de la portería su remate. ¿Conclusión? Enésima nueva lesión del Comandante Giménez en su haber. Me quiero morir.

 

Para colmo de desaguisados, y cuando por fin consigo ver algunos minutos a mi ansiado Javi Serrano, el chaval hace una falta dura pero de fútbol, y el puñetero Mister Proper ese de arbitrucho, como la tenía clavada desde la no expulsión del Reinildo en la primera parte, decide sacarle la roja directa. Con un par. Todo un sufrimiento, todo descorazonador, todo dominio y todo pundonor del Cádiz, que mereció la victoria, pero que se encontró con la derrota. Y es que los goles hay que meterlos, amigos, por mucho que uno genere.

 

Si el objetivo de este partido por parte de los del Cholo fue reservarse para lo del martes, lo consiguieron fehacientemente. Un trabajo más que brillante. Sacaron el partido prácticamente sin dar ni golpe, como buenos Funcionarios ATM Firm. Qué desesperación de equipo. Vuelta a las andadas, lo sé. Si se creen que jugando así vamos a eliminar al Manchester, ja. “Me río yo de verme tan bella en el Espejoo, como cantaba mi admirada Bianca Castafiore. Yo, sin embargo, acabé como el pobre capitán Haddock. Vean si no me creen, vean …

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues se lo doy al Cádiz, por su persistencia, honradez, valentía y personalidad mostrada en el Metropolitano. Si siguen jugando en esa línea, convencido estoy de que se salvarán.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

El Reinildo ese cada día me parece peor. De la enésima lesión de Giménez ni hablo, he adoptado la sabia postura de la vaca que pasta tranquilamente viendo el tren pasar (señor Patriota dedicated). Y del partido que hizo Koke, prefiero no deciros lo que pensé de él, porque le quiero demasiado y me niego en rotundo a faltarle al respeto a mi Capitán.

 

ÁRBITRO: González Fuertes.

Fuertes hostias había que darle al individuo este. Desquiciante a más no poder. Hizo el ridículo con lo de Reinildo, y lo pagó con el pobre Javi Serrano. Hay que ser miserable y ruin. Una basura con patas.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

 

Estamos de coña, ¿no? Partido de obligado cumplimiento … y gracias, que si el extraordinario Termómetro se basase en las impresiones del partidito de marras en cuestión... Lo dicho. Denle las gracias. Pero que muchas muchas muchas gracias.

 

Y mañana, el no va más. Como jueguen como el viernes, Muerte. No hay opción posible a nada. Como lo hagan como el Atleti, pasaremos fijo. Morir o vencer. “Como siempre, cada domingo, hoy volvemos a estar contigo”.

 

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