5 de junio de 2023

Villa-Real 2 - Atleti 2. Hasta dónde nos dejan.

Terminó esta maldita carrera de fondo. Es bastante complicado realizarla con la fe y con la creencia de que durante el trayecto que dura la misma todo se desarrolla con nobleza, buen hacer y mismas oportunidades para todo el mundo. Es bastante hilarante comprobar, jornada sí, jornada también, el cómo mientras a unos en la disputa de la misma se les allana el camino constantemente, se les asfalta el recorrido, se les suprime cualquier riesgo de caída final, otros, sin embargo, no terminamos de subir una cuesta y nos aparece a la vista otra, y más grande. Cómo nos arrojan chinchetas cada dos por tres buscando nuestro abandono final. El desgaste es terrible. Es verdad que nosotros también a veces nos perdemos en buscar atajos imposibles cuando más fáciles los tenemos, pero es sencillamente devastador comprobar cómo, etapa tras etapa, nos van llenando nuestra mochila con nuevas piedras más. Y así una, y otra, y otra vez. Hay que ser psicológicamente muy fuerte, y, obviamente, lo somos, pero el estado demacrado, devastado y de hastío final con el que acaba uno todo este rollo no es de recibo, y especialmente esta temporada ha sido eso. Curvas y más curvas, piedras y más piedras, cuestas y más cuestas. Desgaste total. Supongo que nuestro amor por nuestro Atleti puede con todo. Supongo …

 

Nuestro último rival era el Paleto-Real, en el campo más hortera, con la afición menos apasionada que un recuerda en este mundillo del fútbol y con el presidente más soberbio que, probablemente, conozca (el otro al que a todos ustedes se les ocurre anda fuera directamente de categoría). Le salva los buenos ratos que he pasado cada vez que he ido allí, en compañía especialmente de Hermano @ARIASFOREVER, eso sí. Pero también eso ya pasó a la historia, desgraciadamente.

 

Salió el Atleti mandón y decidido a por el encuentro, como suele hacer en esta estupenda segunda vuelta que se ha marcado la muchachada. El Vila-real, por su parte, cuando tiene en balón juega en ese estilo tan irritante al que lo suelen hacer los equipos de Setién. Soban el balón en tu campo hasta la saciedad para, posteriormente, eso sí, intentar acelerar al máximo en los últimos metros a ver si logran encontrar el desajuste en el contrario, el paso cambiado, ese marcaje no ajustado o a esa presión que llegas tarde. ¿Conclusión? pronto se adelantaron en el marcador, tras un extraño despeje de balón de Barrios hacia nuestro área, que se convirtió en perfecta asistencia sobre el Michael Jackson ese que le sirvió para batir a placer a nuestro inefable Boli Bic enfadado (Grbic).Mal empezaba la cosa, pues. Corría el minuto 9 de juego.

 

Sin embargo, otros 9 minutos más tarde, una deliciosa falta lateral que botó Diosito sobre el desmarque imprevisible final de Marginal Correa, hizo que este consiguiese batir de toque sutil a Jorgensen, portero suplente de los putos azulejeros. Juagada ensayada que salió milimétricamente a la perfección, ante el despiste generalizado de la zaga local. 19 minutos, y el partido esta movido a la par que entretenido.

 

A partir de ese instante, nuevo dominio local sobre nuestra escuadra, pero con poca profundidad en sus acciones, circunstancia que permitía al bueno de Grbic atajar sin mayores historias los remates lejanos de los de la provincia de Castellón. Jorgensen se lució en un remate de cabeza posterior de cabeza de nuevo de Angelito Correa, cuyo rechace posterior lo remachó Girzzi, haciendo que Mandi se luciese con una espectacular parada. Una lástima que el chaval sea defensa en vez de guardameta, lo único, pero si buscan tercer portero en la plantilla del señor Rojo, ahí lo tienen. No le den más vueltas.

 

Al borde del descanso, un zapatazo impresionante de Capoué hizo que casi se cargase la portería visitante del escuadrazo que pegó el balón, y con este incierto empate se llegó el descanso en un encuentro que podría haber sido tedioso hasta la extenuación pero en el que ambos contendientes se emperraron, sin grandes alardes épicos, eso sí, en despedir a nuestras respectivas aficiones con un buen sabor de boca para llevarnos hasta el comienzo de la segunda parte.

 

Este segundo periodo tuvo ya un poco de todo. Los de Castellón (qué sé que les jode mogollón que se les llame así) dominaron más si cabe el encuentro, pero dejaron cantidad de espacios letales en los que el Atleti, cuando quiere, sabemos que es letal de necesidad. Por su parte, el equipo del viudo con gafas empezó a palmar en el marcador, noticia que, obviamente, no pasó inadvertida entre la muchachada. Y dicho y hecho. El efecto fue inmediato. Una maravillosa contra lanzada por Hermoso, vio el desmarque letal de Diosito Grizzi, este filtró a su vez otra maravillosa asistencia de las suyas sobre nuestro Suburbial favorito, Correíta que se deshace con maestría de la indecisa salida de Jorgensen, y, a puerta vacía, pone el 1-2 en el marcador en remate al primer toque. Escuadra y cartabón. Conforme estaban los dos equipos, la cosa olía más a goleada colchonera que a empate del sobón Vila-Real. Nos encontrábamos en el minuto 13 de la segunda parte.

 

Poco después, por el 17 de juego, el escombro residual de Valdebebas tuvo el 1-3 en sus usurpadas botas, pero, sin duda, le pudo su sucio corazón y cruzó en exceso ante Jorgenssen de nuevo. Estaba solo y tuvo todo el tiempo del mundo para anotar el tanto. No se preocupe, ya se lo agradecerán en dónde corresponda, basura.

 

Los locales empezaron a embotellarnos en exceso, y a falta de 20 minutos, para colmo de males, Witsel demostró que la velocidad punta no es lo suyo precisamente (porque no es defensa tampoco, por más que nos empeñemos, Señor Simeone), y vio la justa roja por una acción en la que llegó más tarde que cualquier buen tren extremeño que se precie a su destino, arrollando a Lo Celso. Qué curioso, de todas formas, y  qué bien nos pitan cualquier circunstancia que sea en contra de nuestros intereses. No dudan nunca. Siempre aciertan.

 

Y llegó el descontrol final. El caos. El reculamiento total. Quién más, quién menos, pensábamos ya lo mismo: el gol del empate local terminará siendo inevitable. Grbic tuvo que lucirse en 3 grandes intervenciones, con un Alex Baena bombardeándonos sin piedad, cómo no, encima se nos lesionó el propio Grbic en una extraña jugada en la que no aprecié contacto alguno con el rival al ir a atajar un balón, teniendo que debutar de corre-prisa y corriendo Gomis en su lugar. Nos metemos ya en el descuento hasta que llegó lo que tenía que llegar, empate del Villlarreal, cometiendo los locales falta previa sobre Morata (flagrante rodillazo de Pau Torres) que el tal de Burgos ese se zampa como suele ser menester sobre cualquier acción que se produzca sobre Don Álvaro, Jackson que marcha como una flecha directo hacia la portería, ante la indecisa salida de Gomis (comprensible, por otro lado, si apenas había siquiera calentado, aparte ya de los siempre nervios que de por sí se suelen tener en tales circunstancias debutando), el Michael Jackson que finalmente centra, Hermoso colabora con un infame despeje del balón, que le queda muerta a un tal Pascual, y éste termina empatando finalmente el encuentro.

 

Imagino que ya el resto del Universo respiró tranquilo, pues. Cada cosa quedó en su sitio. Todo les encaja a la perfección. La postal quedó clavada, impoluta y precisa. SuperCopa de Arabia, posible sanción a los Negreiras que los del viudo con gafas aprovecharían para usurpar su posición, y, nosotros, pues eso … Hasta donde nos han dejado. Y es que, por muchas cosas que hayamos hecho mal (que las hicimos, especialmente en nuestra infame primera vuelta, más nuestros clásicos tropezones sin sentido ante equipos que ya ni siquiera pertenecen, inclusive, a la categoría), miren, aunque solamente sea por una simple cuestión de estadística, sin más, es absolutamente acojonante que un equipo que ha quedado tercero en un campeonato liguero de 20 equipos, le hayan señalado un solo penalti a favor (UNO SOLO, y cómo se señaló, encima, que tuvo que ser el VAR el que corrigiese al malnacido en cuestión). Ayer, ni eso. Así que, como para no andar deseando irse uno de una puta vez de vacaciones y olvidarse de toda esta bazofia sin sentido. Que les aproveche. Eso sí, que no se nos olvide tampoco. Que aquí siempre hay tarea con la cual lidiar …

 

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

De menos a más Barrios, Diosito mágico, Angelito Correa celestial. Una pena que tanto trabajo y tanta labor tan bien hecha acabe siempre enmierdada por los de siempre.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

La defensa en general no estuvo a su mejor nivel, y luego está también la cantidad de balones absurdos que perdemos en el centro del campo. Tuvimos también algunos vicios del pasado, como es ese absurdo deporte que nos da por practicar de vez en cuando, defendiendo siempre como gato panza arriba, siempre al borde del alambre, sin mayor pretensión alguna.

 

ÁRBITRO: De Burgos Bengoetxea.

 

¡Y este es el que más me gusta a mi de todos, y con diferencia! La jugada del penalti (la cual ya está siendo complemente violada defendiendo extrañas e interesadas postulaciones como que si tiene el brazo apoyado, en el aire, en la parte de  atrás, torcido, amputado o andaba el defensa masturbándose impunemente) es tan clara y sencilla de arbitrar como lo siguiente: remate a puerta, brazo extendido, en el cual intercepta el balón, evitando un gol, es penalti, y tarjeta roja. No hay más. Y que dejen todos los juntaletras del viudo con gafas de intentar tomarnos el pelo una vez más, háganme el favor. Y, por cierto, el  gol final de los paletos, viene precedido de un rodillazo con todas las letras sobre Morata, como ya os he contado, pero claro, como éste es el puching-ball preferidos de propios y extraños, lo de  siempre. Aquí no pasa nada, y si pasa algo, se le saluda. Así que, conclusión final: que les den a todos mucho por donde amargan los pepinos. No me apetece perder el tiempo más con esto.

 

 

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 9 GRADOS).

 

Se queda como terminó la semana pasada finalmente. Aunque ya lo analizaremos con más detenimiento el día de las notas finales, es un justo premio a tan estupenda segunda vuelta, como, especialmente, a nuestra intratable trayectoria fuera de casa durante la presente temporada. Lástima de primera vuelta, joder.

 

Y el domingo, esta vez sí, a ver si conseguimos el ascenso del Madrileño. Recuerdo que el empate nos vale si llegamos al mismo al final de la prórroga, ojo. Y es importantísimo el conseguirlo. “Atlético Madrileño, tan grande pero en pequeño” …

 

 

29 de mayo de 2023

Atleti 2 - Real Sociedad 1. Melancolía Rojiblanca.

Reconozco que ayer me fui con una sensación no tristona, pero sí con algo de melancolía del campo. El último partido ya. Qué va a ser de mi estos sábados y domingos próximos sin mi “cubo” en las previas, sin los estupendos ratos de risa y camaradería con mis Hermanos, sin que me hagan de rabiar cada dos por tres, sin mis compis de grada a los que tanto aprecio, aunque, bien pensado, esto no tiene por qué haber acabado todavía. Nos queda el Madrileño, y me muero de ganas por ir a verlo de una santa vez. Y también podemos hacer una gran previa frente a los chavales, por qué no. Ni siquiera descarto un posible desplazamiento a alguno de esos campos en los que todavía se respira ambiente de fútbol de verdad. De bocata panceta, chispacito de rigor, chatejo de vino y cubateo si procede posterior. Pero sí. Aún me he levantado con este sentimiento de melancolía rojiblanca a flor de piel. Qué le vamos a hacer, el que es gilipollas, lo es hasta el final.

 

Como en esta ocasión, mi cachorrín, en otra nueva, flagrante y clara dejación de sus funciones contractuales, permitió que fuese y viniese al campo utilizando el dichoso metro, y no llevándome en coche que es por lo que cobra,  y bien, añado, pues no me quedó más remedio que ir y venir andando desde Canillejas, y me topé por el camino con bastante gente de la Real Sociedad con sus camisetas y sus  bufandas campando plenamente también por los alrededores del campo e, inclusive, estando entremezclados entre el público en general luego dentro del campo. Por supuesto, nadie va a destacar este hecho (menos en el País Vasco). Tan supuesto que dudo yo de que la convivencia rojiblanca por los alrededores de Anoeta fuese como la que ellos tuvieron aquí. No me molestó en absoluto, ojo, pero me siguen jodiendo sobremanera las injusticias.

 

El partido fue bastante igualado, pero la Real careció de la profundidad final que nosotros sí tuvimos. La defensa, en esta ocasión, estuvo inconmensurable, con un Hermoso luciéndose en brillantes acciones técnicas individuales, un Giménez imperial toda la tarde noche, un Nahuel en su papel de flecha goleadora, y un Witsel que, al menos, alguna que otra defendió, tras su ridículo de Cornellá. Mientras la Real dominaba pero amasaba en exceso su juego, el Atleti se veía que tenía muchas más  ganas de sangre que los guiputxis, y empezaba a generar situaciones de mayor peligro de cara a la portería visitante. Eso sí, ellos también defendieron muy bien esa última asistencia, ese último pase o salieron al paso siempre de cualquier intención de disparo que hubiese por parte nuestra.

 

A la media hora, Carrasco (en posición para mi de fuera de juego) la tuvo, tras aprovechar un gran pase de De Paul (¿Qué te has hecho ahora en el pelo, hijo mío? En fin), pero su remate cruzado salió lamiendo el palo. Hasta que, tres minutos más tarde, Don Diosito Grizzi recogió un medio melón de pase que le envió el propio De Paul, y lo convirtió por arte de birlibirloque en pura poesía, al controlarlo, encarar a su oponente, irse de él con una facilidad insultante para lanzar un potente disparo envenenado de esos que no sabes muy bien si es eso realmente o una asistencia. El caso es que el balón pasa por el espacio aéreo de Saúl, que deja pasar el mismo muy inteligentemente evitando el remate, y consigue que se cuele sin remisión por el segundo palo de la portería defendida por Remiro, que no supo en ningún instante cómo poder defender dicha acción. Un golazo como otro cualquiera.

 

Puro empatar antes del descanso Oyarzabal, pero con dicha ventaja al final nos fuimos al descanso.

 

La segunda parte tuvo la misma tónica que la primera. Dominio territorial de la Real, y el Atleti buscando la sentencia (aunque con nuestro equipo está visto que nunca hay sentencia alguna que valga, ni metiendo 233 goles, vamos). Diosito Grizzi siguió haciendo diabluras mientras el físico le duró, hasta que, allá por el minuto 75 de juego, llegó nuestro segundo tanto. Una auténtica delicia para enseñar en las escuelas. Angelito Correa realizó una de esas acciones tan suyas, tan mágicas y tan difíciles de ver en el fútbol, porque tiene una cualidad innata en él: sabe regatear a un rival simplemente con un amago y posterior giro de su cuerpo, sin necesidad de tocar el balón. Dicha maravilla le dio opción a irse como una flecha hacia adelante, combinar con Diosito, éste devuelve al primer toque viendo la entrada como un toro salvaje de Nahuel Molina, cuya internada hace que remate el balón con todo el alma y se cuele por la escuadra de Remiro. Solo por este gol, ya mereció la pena haber acudido al encuentro. Una auténtica delicatessen, sin más.

 

A partir de ese momento, desfonde total físico del Atleti, y dominio agobiante de la Real. Hasta que en 87, galopada de Sorloth por banda (para mi en fuera de juego, pero ojo, no he visto tele), no hay nadie que siquiera se plantee el seguirle, de lo cansado que andaba la muchachada, y bate a placer ante la salida de Grbic.

 

De ese instante hasta el final, un auténtico martirio chino. Otro más. El Atleti era incapaz de hilvanar jugada alguna ni pasar del centro del campo, y los de Donosti apretaron sin cesar. ¿Por qué no hizo el Cholo cambio alguno, cuando ni Carrasco, ni Griezmann, ni Hermoso, ni Koke, ni siquiera Correa, que había salido en la segunda parte, podían ni con los cordones? Pues para acabar la temporada en el Metropolitano cabreándome, supongo. Como siempre le doy estopa porque hace demasiados cambios, ayer dijo que “pues hala, hoy sin más cambios, a joderse, Tomi”, y me los puso de corbata, el muy mamón de él.

 

Así que hasta la próxima temporada, puto Páramo de los cojones. Aunque, lo reconozco, ya te estoy empezando a echar de menos. Dichosa melancolía rojiblanca.

 

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Las Niñas. Sinceramente, yo empecé muy ilusionado con la creación de esta sección, a la que seguía con bastante interés. Sin embargo, como tantas y  tantas cosas de esta directiva, parece ser que se dejó de apostar por ella (que no creo que sea de una inversión económica desorbitada por parte del Club, precisamente), y a mi es que esto de tener un equipo femenino por el hecho del postureo de tenerlo, sinceramente, no me va. Si se tiene, se tiene. Si no, pues nada. Mucho más me jodió el tema del balonmano, así que tengo callo en el alma con esto. Se ficharon a un montón de jugadoras extranjeras sin ton ni son, con la pérdida de identidad que eso siempre implica, y del cachondeo del baile de entrenadores (algunos de ida y vuelta, inclusive) ya ni les cuento. Lo siento, yo si veo desinterés, falta de ganas, de actitud y de aptitud por hacer algo, directamente paso palabra. No me interesa.

 

Esta temporada, aunque también ha habido baile de nombres en el banquillo, al menos, se apostó más por traer, de nuevo, jugadoras nacionales, es decir, peloteras que, al menos, sepan de qué va la camiseta que portan y qué se les va a exigir, en consecuencia. El devenir en liga ha sido el que es, ya no tiene remedio, pero reconozco que en la final, sí que las reconocí ese espíritu innato que debe de llevar este bendito Club. Jugaron mejor que el rival (el cual, por cierto, hizo de nuevo de las suyas en el primer tanto que consiguieron, para no perder la costumbre del resto de sus secciones robaperas, claro), superaron el 2-0 que parecía definitivo, y, en medio del diluvio universal, lograron empatar y conseguir después en los penaltis el ansiado título copero (título el cual, por cierto, la Reina de España no tuvo a  bien acudir a realizar la entrega, claro, fuentes fidedignas del Palacio Real me comentan que tenía “mucha plancha”, y es que, es lo que tiene el vivir permanentemente con un palo metido en el culo, no se me estrese usted, Doña Leticia, que al fin y al cabo, vive del sudor de su frente). Solo por ver el careto del viudo con gafas en la entrega de la Copa a Lolita Gallardo, ya resultó sencillamente impagable el tema. Así que enhorabuena a las Campeonas, y muchas gracias por el alegrón.

 

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

 

Witsel me sigue poniendo mucho más nervioso de lo habitual, pero, en fin. Tampoco hay mucho más dónde elegir, con nuestra plaga constante de lesionados que siempre padecemos.

 

ÁRBITRO:

Un tal Quintana. Salvo lo del gol de la Real, no estorbó tampoco en demasía.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+  9 GRADOS).

Partido frente a rival duro e importante, así que, como queremos acabar la temporada todos contentos y bulliciosos, le subimos un par de grados más de nuevo.

 

Y el domingo, el Vila-Real. Ya que por narices vamos a tener que jugar la odiosa Supercopa de Arabia esa, pues vamos a intentar quedar segundos ya de paso, ¿No os parece? Sé que os importa un bledo el tema pero bueno … Tenía que intentarlo … “Por el escudo, tengo un millón de cicatrices”

 

25 de mayo de 2023

Espanyol 3 - Atleti 3. Oigan, ¿Queda mucho para que acabe esto?

Leo con cierto estupor que lo que hizo ayer el Espanyol fue un milagro, tras empatarnos igualando nuestra ventaja de 0-3 ya en la segunda parte. Probablemente este horario tan infame trastorne mi diminuto cerebro, pero tuve todo el rato la impresión de lo contrario: lo que me resultó incomprensible es cómo diablos pudimos ponernos 0-3 en el marcador jugando de la forma tan lamentable que lo hicimos. Y es que es lo que tienen esta mierda de partidos de relleno para los equipos que hemos “cumplido” los objetivos. Si a mi me dicen ayer que el Atleti estaba disputando el trofeo de verano Ciudad de Barcelona, me lo creo a pies puntillas, porque al único equipo que vi decidido a ir por la victoria por lo civil o por lo criminal durante  todo el encuentro es al filial. Pero vamos, de principio a fin. Otra cosa es que cuando llegasen a nuestro área se les nublase un tanto la inspiración, o que Gbric se les hiciese muy grande, o que el Atleti se salvase en varias ocasiones con acciones rocambolescas de rebotes por aquí y por allá, más pareciendo que andaban jugando al fútbol playa que otra cosa. Pero no es menos cierto que la muchachada jugó rematadamente mal, no fue capaz de defender ni un solo centro lateral con los que nos bombardearon los “amigos” de Paco constantemente, apenas tuvimos control de la situación y lo único que nos benefició fue eso: pegada. No sé a ustedes, pero yo acabé con la impresión de que perdí una gran ocasión para seguir viendo Mr. Robot, serie a la que ando ahora enganchado, haberme acostado a mi hora en tiempo y forma, y a otra cosa mariposa.

 

Desde el minuto uno, se volcó el Espanyol sobre nuestra portería. Fue un dominio constante y continuo. Si queríamos ver un encuentro que le exigiese a Gbric, éste sí que lo fue. Paró muchas y bien, por su extraordinaria colocación y concentración siempre. Ahora bien, sigue sin transmitir esa tranquilidad necesaria que necesitamos todos con un buen guardameta (especialmente, los propios defensores), especialmente en los balones cruzados desde banda, si bien ayer no fue cosa de él solamente. Porque el Señor Witsel, por ejemplo, yo creo que anduvo todo el rato pensando en el itinerario de sus vacaciones por Honolulu más que en molestarse defender ni un solo centro siquiera.  Reitero, el equipo estuvo completamente desastroso en este aspecto. Porque jugó (en este primer tiempo, en el segundo ni jugó directamente), al tran tran. Sin esforzarse en exceso, queriendo ganar pero como sin querer. Yo diría que hasta se adelantó en el marcador, y casi a continuación pidió perdón y todo. Y lo logró gracias a un milimétrico pase de Hermoso sobre Saúl, que definió espléndidamente cruzando el balón casi sin ángulo para batir al bullicioso Pacheco. Minuto 21 de juego.

 

 

 

Los de Barcelona ni se inmutaron y siguieron a lo suyo: venga a desperdiciar ocasiones de gol claras, pero sin terminar de definir ninguna hasta que, al borde del descanso, se produjo la segunda clara del Atleti, en un disparo de Saúl en el que se luce Pacheco, el rechace le va a Carrasco, que remata al palo, y el tercer rechace a Diosito, lo vuelve a atajar el guardameta local, pero sacando el balón de dentro de la portería. Y ojo, lo afirmo así porque fue la primera impresión que tuve realmente al ver la jugada. Porque lo que es la imagen con la que el VAR decidió conceder el tanto, a mi no me aclara fehacientemente absolutamente nada. Y yo me pregunto: ¿Dónde está aquí la Tecnología de “La mejor Liga del Mundo”? Pues supongo que andará por la Cañada Real, chupando la luz a otros pobres desgraciados, porque otra cosa …

 

La segunda parte comenzó con un chutazo desde fuera del área de Angelito Correa, Pacheco repele cómo puede y Carrasco, que viene como una flecha eléctrica desde atrás, se adelanta a su marcador y marca de nuevo poniendo el 0-3 que parecía ya la sentencia definitiva. Es decir, lo que les estoy contando es lo siguiente: Un equipo que está con la soga al cuello, que va perdiendo ya 0-1 en el marcador, termina la primera parte con otro tanto demoledor, y empieza la segunda con un nuevo tanto en contra más. ¿Conclusión? Cualquier otro equipo con un mínimo de seriedad, concentración y saber estar, nada de lo que ocurrió ayer hubiese pasado. ¿Cuál es el problema entonces? Que llueve sobre mojado.

 

Porque teniendo el partido para golear plácidamente, el Rayo, yendo 0-2 y con un pibe menos, nos hizo terminar pidiendo la hora vergonzantemente. Porque el Pucela, con otro 0-3 a nuestro favor, a punto estuvo también de remontarnos, y el Espanyol ayer, en la misma situación, logró empatarnos, y no solo eso, sino que, Gbric, inclusive, nos salvó de la derrota final despejando la quinta o la sexta vez que alguien le remataba de bocajarro, como por ejemplo cuando Joselu se plantó solo delante de él, ya con el empate alcanzado. Lo que ayer hicimos sobre el terreno de juego, y a los que vimos representando a nuestro Atleti, ni son decentes, ni son admisibles, ni son de recibo, ni resulta coherente, ni es nada de nada, más que eso. UNA PUTA VERGÜENZA.

 

Nos tiraron no sé si 20 o 30 córners en nuestra contra. Remataron prácticamente todas las veces siempre. Cada centro lateral, tres cuartas parte de lo mismo. Por las bandas entraron como Pedro por su casa. Es que no sé cómo definir todo lo que pasó, la verdad. Lo que sé es  que, en apenas 12 minutos, encajamos 3 tantos, pudimos encajar otros 6 más, y que hacía tiempo no presenciaba un asedio igual sobre nuestra portería. Un asedio, y un tan magno ridículo, claro. Así que, personalmente, me estoy pensando muy mucho mi presencia final el próximo domingo en el partido  de la Real. Porque ayer el milagro no fue que el Espanyol empatara. Qué va. El auténtico milagro fue el Atleti se pusiese con 0-3 a favor. Así que nada, con el subidón de moral que les hemos dado a los periquitos, la mafia blanca respira tranquila, ya que, probablemente, la próxima temporada seguirán contando sin mayores complicaciones con los 6 puntos ya de su entrañable filial. Nosotros, por nuestra parte, ni eso. Ni siquiera nos trajimos el Ciudad de Barcelona. Que se acabe. Que termine esto ya, por favor.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Grbic. Este portero, con nombre de boli Bic enfadado, la verdad es que ayer pasó una auténtica mili en Cornellá. Es verdad que no transmite todavía la seguridad necesaria para hacerse el puto amo del área como debería, muchas veces duda en las salidas, tiene que dominar y hacerse amo y señor del área pequeña ( ahora parece un simple botones más), pero sí que posee, sin embargo, muy buena colocación bajo palos, está muy metido en el encuentro, y realiza muchas paradas que parecen fáciles porque tiene la ventaja de estar casi siempre bien colocado. En los goles poco puede hacer (incluido el penalti que hace, que era gol sí o sí de todas formas). Y, reitero, como lo de Oblak me resulta cada vez más extraño, estoy convencido de que lo que anda haciendo este último tramo de temporada es una prueba en toda regla. Por cierto, recuerden cómo fue el debut del propio Jan frente al Olimpiakos, creo recordar, y luego mirad en lo que se ha convertido. Veremos, pues, que dijo un ciego.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Es la primera vez (yo creo) en mi vida, que yendo ganando el Atleti 0-3, estaba tan profundamente enfadado con lo que andaba viendo. Yo no sé si es que ayer andaba de muy mal genio o qué (que también, aunque nada comparado como el díita que llevo hoy encima), o que ando ya mentalmente agotado, aliñado todo esto con que también ha sido una semana agotadora mentalmente hablando, y con noticias muy desagradables para mi gente que, al final, menos mal, y justamente, añado, parece que se van arreglando, especialmente para algún que otro buen Amigo de grada que uno tiene la suerte de tener. Lo dicho. ¿Queda mucho para que acabe todo esto?

 

 

 

ÁRBITRO: Melero.

Bien, porque de conceder el gol él no tiene culpa (que, reitero, para mi lo es, pero no por la imagen que vio el VAR precisamente, ya que en esta toma no se puede asegurar absolutamente nada). Y el penal fue de enciclopedia, lo menos.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).

Por supuesto, les quito dos grados, pero vamos, después de lo que vimos ayer, de lo único que se le quitan a uno en realidad son las ganas de vivir.

 

Y el domingo, la Real. No nos pueden quitar el tercer puesto, ¿No? Porque sería un puntazo. No iríamos como colaboradores necesarios a la infame Supercopa de Arabia esa, y, por lo tanto, tendríamos opción de jugar rondas previas en esos pueblos de Dios de la Copa del Rey. Conforme se está poniendo la cosa, va a ser mucho más guapo seguir al Madrileño que al grande, y ahora sí que no hablo de fútbol precisamente … “Hoy mil mentiras escuché, que no es verdad que te dejé”.

 

 

 

22 de mayo de 2023

Atleti 3 - Osasuna 0. Hermoso día de los Niños.

Ambiente erótico festivo más que otra cosa. Ojo, yo me alegro y aplaudo al Club para que siga teniendo este tipo de iniciativas. Sinceramente, es emocionante ver el Metropolitano lleno de niños por todos lados, saltando, cantando, gritando y disfrutando del Atleti. También me moló mucho que desde el Frente se les dejase el megáfono a los peques para que animasen desde el Fondo Sur (por cierto, animación bajo mínimos durante prácticamente todo el encuentro, son las cosas de tener, probablemente, todo el pescado ya vendido). Porque faltaba ayer la salsa principal de todo esto: el jugarse algo importante realmente. No hubo esa tensión necesaria, imprescindible para seguir con la intensidad que merece este deporte. El fútbol no es un deporte exhibición, es un juego de emociones, de jugarte la vida en lo que sea, es tensión, sufrimiento, pasión, intensidad, y ayer, no era el día para casi nada de eso. Sé que hemos conseguido ya matemáticamente la clasificación para la próxima edición de la CHL, pero no me parece un proeza tal como para brindar con champán o dejarme ayer la vida animando sin parar. Es un objetivo mínimo cumplido, sin más, aunque, y visto como estaba el percal al final de la primera vuelta, agradezco el esfuerzo del equipo y al Cholo el cómo ha enderezad la nave finalmente. Dicho esto, lo mejor de ayer, eso sí, fue el peque que me tocó a mi lado derecho. Era uno de los hijos de los Gallagher (apelativo que les he dado a dos socios pata negra que tengo del Atleti a mi lado derecho, y cuya indumentaria y forma de ser me  recuerdan un montón a los míticos líderes de los estupendos Oasis). De ellos me separa una cristalera pequeña, delimitando ambos sectores. Pues bien, al peque le debí caer en gracia (cosa extraña donde las haya, la mayoría de los críos me odian, sentimiento no muy lejanamente recíproco con algunos otros especímenes en cuestión), porque no paró de intentar saltar dicha cristalera para ponerse conmigo, mientras se descojonaba vivamente. Me lo pasé muy bien con él, lo reconozco, a pesar de que el pobre padre debió de acabar más cansado que habiendo sobrevivido a una cacería de los fuleros y los Boixos juntos, persiguiéndole sin piedad por todas partes. Ese chavalín, promete, y mucho.

 

Mientras tanto, pues la gente en la previa, habla ya de sus vacaciones, de si la despedida del próximo y último partido, de celebraciones de aniversarios de peñas y demás. Del partido en sí, entre poco, y más bien nada. Seguramente, ahora mismo tiene mucho más aliciente la fase de ascenso del Madrileño, que los partidos que nos quedan por disputar del primer equipo (y sin el seguramente, también).

 

La primera parte comenzó con un Atlético eléctrico, presionante, decidido, “Soberano … Y a por todas”. Ya a los dos minutos un centro chut de Diosito se estrelló en el larguero. Poco después, Saúl hizo un despliegue físico de lo gran todocampista que es, y en una poderosa conducción de las suyas remató al palo, cuyo posterior remate Don Álvaro convirtió en tanto … Pero, mala leche, ¿A qué no saben en qué posición se encontraba? Por supuesto, en fuera de juego. Mecachis ... (está la cosa muy malita para poner otro tipo de expresión para expresar mi malestar, que ya saben que luego si racista, y bla bla bla, Don Pablo, no me regañe en exceso).

 

Carrasco, por su parte, atacaba desatado por su banda, como siempre. Ayer vimos a un Carrasco en todo su esplendor, para lo bueno, y para lo menos bueno. Técnicamente exquisito, sublimes controles, gran conducción de balón, pero  tiende al embolicamiento final, termina desesperando al más pintado y es una auténtica lástima. ¿Conclusión? Este jugador es como es, y ya está. No le demos más vueltas al tema.

 

Al grano, marrano. Allá por el 16, esta vez fue Grizzi el que imitó a Saúl con una conducción de balón muy parecida, pero su certero disparo también repelió el palo. A partir de ese instante, Osasuna intentó desesperezarse, y el Atleti optó por una parte anodina, aburrida y simplona del juego, simple control del mismo sin más,  hasta el punto de empezar a echar de menos mi cómodo sofá de casa para dar mi cabezadita de rigor. Cuando parecía que iba a cerrar finalmente los ojos, Morata recibe un atropello impresionante de un cabestro de Osasuna (se retiró lesionado, claro), pero el balón cayó finalmente en Saúl, que vio el desmarque de Diosito, éste, con velocidad endiablada y excelente conducción de balón, se adentró en el área, vio en el segundo palo el desmarque de Carrasco, mágica asistencia, pues, y el belga remachó el tanto a placer. 1-0, y los niños empezaron a disfrutar, pero de verdad.

 

En la segunda parte fue el Atleti ya de esta segunda vuelta de la temporada (Elche aparte, obviamente). Fue ese Atleti brillante, mandón, con buen juego, con ganas de agradar y con acciones estupendas y ratos de buen fútbol y de muchos kilates. Eso sí, ese eslabón perdido de la humanidad denominada Budimir, o memez análoga, pudo poner el empate en el marcador, pero el 2-0 llegó, sin embargo, casi a continuación, en una fantástica asistencia de Don Rodrigo de Paul que Saúl remachó a bote pronto a toda la escuadra del guardameta pamplonica. Un auténtico gol made in Saúl, rechace imitaciones.

 

Poco después (minuto 66 de juego) de nuevo Diosito pudo marcar en una falta ensayada cuyo remate posterior del francés salió lamiendo el palo. Osasuna ya no veía ni por dónde les llegábamos, y de nuevo Grizzi obligó a Herrera a realizar una gran parada tras una excelente combinación entre el propio Diosito y Hermoso.

 

Hasta que, en el 83, fiestuki total. Barra libre de chuches, gominolas y palomitas varias, en otra fantástica asistencia de De Paul sobre Angelito Correa, y éste le pudo dedicar el ansiado tanto al fin a su amada madre, rematando al primer toque con maestría y superando la salida de Herrera. Y pudo ser mayor la ventaja, en una internada de un tipo que dicen que es lateral izquierdo de nuestro Atlético de Madrid, centro de éste sobre Barrios, cabezazo del canterano y Herrera que vuelve a lucirse de nuevo. Los canteranos se querían sumar a la fiesta, y todo acabó con la alegría y parangón de una jornada la mar de entretenida para los nenes, que ayer era precisamente de lo que se trataba. Y ya el fútbol en sí mismo lo dejamos ya para la próxima temporada.

 

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Buen partido de todo el equipo en general. Con la cabeza, igual me quedo con De Paul, pero con el corazón, sin duda, con nuestro Saúl, que realizó un encuentro en el que volvió por sus propios fueros.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Ojo, escribo sin fundamento alguno, simplemente intuición femenina, pero yo estoy muy mosqueado con el asunto Oblak. Este hermetismo tan vacío a la par que extraño que hay en torno a su, quiero pensar, lesión, me crea un estado de inseguridad que no me gusta un pelo. Ojalá y me equivoque, eso sí.

 

ÁRBITRO:

González Fuertes. Salvo que David García se fue de rositas tras arrollar al bueno de Don Álvaro, por todo lo demás no molestó como acostumbra.

 

TERMOMETRO ROJIBLANCO: (+ 9 GRADOS).

 

Partido de obligado cumplimiento, obviamente. No debemos subir la temperatura por un partido tan casi tan de vuelta de todo como el de ayer. Y no me maten con sus protestas, háganme el favor.

 

 

 

Por último, quería agradecer a todo el resto de aficiones de España (catalana, vasca, sevillana, pamplonica, rayista, valenciana, pucelana y mallorquinista principalmente) por seguir con tanta devoción y seguimiento el movimiento pionero que tuvimos los Atléticos a bien de estrenar, que no es otro que el de ser unos racistas en potencia, y es que ya se sabe, cuando uno va conduciendo en sentido contrario como un puto mono sin control, el que tiene que seguir su camino es el propio homínido en cuestión, y el resto de conductores apartarse de la vía para que pueda seguir su trastornada y kamikaze marcha sin parar. Este país es así. El llevar un sucio trapo blanco justifica todo: pegar a rivales al acabar el partido cobardemente y a traición, insultar a chavales en edad juvenil llamándoles retrasados y demás cónicas lindezas, mandar y alegrarse de que baje un equipo a segunda, encararse a rivales, ultras y demás, aplaudir sarcásticamente y en la cara a  árbitros, despotricar contra todo y  todos, para acabar escudando y tapando tan deleznable comportamiento en el ya manido y práctico “racismo”, poniendo el broche de oro acusando a todo un país de Racista y demás (que, a los que les importe un puto bledo todo este mundillo del fútbol, que también los hay, deben de estar muy contentos con el tema). En definitiva, mientras a unos se les justifica todo, a otros se nos condena con la misma rotundidad, y sin miramiento alguno. Nada nuevo sobre el horizonte. Pues vale. Yo admito ser “racista”. Me rindo, va. ¿Y tu?  “Llega la peste, llega el madridista” …

 

 

15 de mayo de 2023

Elche 1- Atleti 0. Pasan los años, la vida sigue igual.

55 palos ya. Jodó, que se dicen pronto. Todo un logro, en mi caso, más siendo del Atleti. O, precisamente, por eso mismo. El caso es que es un año más que me he levantado, más cabreado que el anterior, y eso que es un lunes en el que el honrado, trabajador, abnegado, laborioso, ejemplar, firme y campechano pueblo madrileño no ha  tenido que trabajar. No me quiero ni pensar si hubiese sido lo contrario. ¿Conclusión? La vida sigue igual. Eso sí: CHULERÍA MADRILEÑA.

 

 

De primeras, cabreo MAYÚSCULO y sin precedentes para la muchachada. Es que no es de recibo. Ver ese campo lleno de rojiblancos por doquier en todas partes de la grada. Gente que se ha dejado sus 40 pavos del ala, más el viaje, más la paliza, más la ilusión, para, luego comprobar, que esta gente sigue igual. Incapaces de mantener un segundo puesto que nos hacía ilusión, ojo, una sola puta jornada, no por quedar por encima de tal o cual rival (que también, no hay que negarlo, cada uno se alegra de lo que le place, solo faltaba), para luego contemplar lo que vimos en Elche, mira, que da mucha vergüenza el tema, para qué lo vamos a negar. Y sí. Ellos son los principales culpables. Después de la segunda vuelta inmaculada que se han marcado, tras el nivelazo de juego exhibido, tras el creer que, al fin, se dio con la tecla para que este equipo funcionase, ahora resulta que es que 10 días de descanso son demasiados. Es un paso atrás total. Y yo es que me parto, la verdad. Osea, que resulta que 10 días sin partido de competición, son demasiados. Miren, me va a ustedes a buscar excusitas en otros sitios, por favor. Callen y asuman, pero no hagan más el ridículo, ni lo que, es peor, nos tomen más por gilipuertas.

 

Porque hay que ser gilipollas para llegar a esa conclusión, la verdad. Han hecho ustedes uno de los mayores ridículos de nuestra historia, frente a un equipo siempre descendido, y que lo único que hizo fue intentar defender su camiseta con dignidad y saber estar. Eso sí, podemos seguir buscando excusas, claro. Por ejemplo, el propio Elche.

 

Se supone que ayer el Elche debería de demostrar de su situación en la tabla, y salir, pues no sé, igual en silla de ruedas, a disputar el encuentro. Parece ser que no deben de tener el más mínimo respeto por la gente (su gente) que, a pesar de estar descendidos, les siguen apoyando ejemplarmente, yendo al campo, animándoles, nada que todos ustedes no sepan, vamos. Qué va. Eso es solo exclusiva de los “atléticos”. Y es que uno lee cada cosa por ahí … “han salido primados por Florentino”, “solo juegan así contra el Atleti”, y demás sandeces. Me da mucha pereza explicar todo esto, la verdad. Os lo resumo en una frase: el rival es un mal necesario, sin más. Eso sí, me gusta siempre vencer a su mejor versión, no a la que nosotros pensemos que debe de ser. A veces vemos demasiados Florentinos por todas partes. Y así es imposible nada.

 

Vamos a buscar excusa una real (con perdón). El propio Atleti. Aquí se produce una contradicción entre el sentimiento “Sabinero” y el correcto. El sentimiento “Sabinero” (término claramente despectivo que utilizan algunos de mis Hermanos de grada para contrarrestar lo que es el auténtico latir romántico que implica ser de este Club, y todo por la fobia hacia un menda que jamás ha reconocido ser un hincha cerrado del Atleti, salvo lo que el propio Pancho Varona le inculcó con su guitarra) se emplea cuando a alguno de nosotros nos da por hacer un paralelismo entre lo que es ser del Atleti, y lo que implica el vivir nuestra propia existencia. Ese romanticismo. Ese día a día. Ese caerse, levantarse, volver a caer y volver a levantarse. Currándose todo cada día desde las 6 de la mañana hasta que Dios nos dé a soportar. Otros lo tienen más fácil. Obvio. No los critico, ojo. La vida misma.

 

El error de ellos es flagrante: confunden ese sentimiento con el de un hincha perdedor. No se enteran de nada. El Atlético jamás será un hincha perdedor. Nunca lo ha sido, ni nunca lo será. Todo lo contrario. Somos, eso sí, una gente que siempre nos cuesta conseguir nuestros logros haciendo un último esfuerzo más, recorriendo esa última milla con la lengua fuera, sufriendo como perros, teniendo que subir 2 o tres escaleras más de las normales, sí, pero, logrando al final nuestro objetivo final: la victoria. Eso es el espíritu Sabinero, señores, del que no se quieren enterar. Eso, y no lo “otro”.

 

El rico tiene todos los medios para conseguir lo que les plazca. Medios económicos, deportivos, periodísticos, sociales, políticos … El ejemplo es tan evidente que ni os lo cuento. Nosotros, los que nuestro espíritu luchador indio nos inculcó. Prohibido rendirse, siempre levantarse. Pero seguirán sin enterarse nada. Da igual, los quiero igual, porque son mi gente, entre otras cosas, y (esto es importante) cada uno tenemos la forma que nos da la gana de querer a nuestro equipo. Lo importante es el objetivo final: querer al Atleti por encima del bien y del mal. No importan los medios, ni el camino elegido, ni el trote que consideres al llevarlo. Importa el final. El Atleti. Nuestro Atleti. Y en eso sí que andamos todos de acuerdo.

 

Es obvio que, por lo que sea, nuestra razón de ser, a veces, se convierte en una religión empalagosa, espesa, desesperante, y con eso, precisamente, terminamos justificando el bochorno de ayer. Espíritu “Sabinero”, que lo llaman, mal que le pese. Da igual. Os voy a dar otra versión. No sé si os gustará o no, pero es tan explícita como la anterior.

 

Todos los equipos comenten “carranchos”. Todos los equipos tienen partidos como los que ayer nos tocó sufrir a nosotros. Partidos bobos. Encuentros tontos, y sobradamente innecesarios. ¿Diferencia? Pues miren. Ayer, con todo lo espeso, patético, vulgar, vergonzoso a la par que vergonzante que anduvo la muchachada, este partido jamás debió de llegar 1-0 en el descanso. Porque el gol ilicitano, viene precedido de un saque ILEGAL de banda (pero flagrante, vamos) que no vio el árbitro (vale), el linier (ea), y el puto VAR de los cojones (que no tengo ni puta idea de en dónde andaban en aquellos instantes). Tampoco se vio que un negraco NBA se echó encima miserablemente de Koke a continuación de dicha acción. Obvio. Es un “lance del juego”. Me parto, lagarto. Pero al loro, que la maquinaria sigue viento en popa, a toda vela. Ahora dicen que todo eso es legal. Curioso. En 55 tacos recién cumplidos que tengo, jamás vi un saque de banda así. Pero es “legal”. Que si pisa la raya … El puto cuello os pisaba yo. GENTUZA.

 

Pero es que hay más. Porque, al borde del descanso, una acción del portero local sobre Giménez, en el que sale como el Señor Patriota anda conduciendo el cubo por el parking del Metropolitano, me da igual que tocase el balón o no (que lo dudo, esa es otra, ni una puta repetición más, NI UNA SOLA), le deja inconsciente y todo durante más de 2 minutos … Y no. No es penalti. ¡Hasta el propio árbitro pidió la entrada de los médicos al terreno de juego! ¿Hasta dónde quiero llegar con todo esto? A la conclusión de que, cualquier otro equipo del mundo, cualquiera, que hubiese hecho un partido tan escatológico como el del Atleti ayer, ojo, con un árbitro justo (que no digo que me den nada) se podría haber ido al descanso con 0-1 en el marcador. Sin embargo, nosotros no. SIEMPRE NO. Y no sé ustedes, pero yo ando muy cansadito de todo esto. Pero mucho.

 

Y ahora me vendrán que si el Elche, que si excusas, que si patatín, que si patatán. Lean el principio de la crónica sin tienen dudas al respecto de mi opinión de lo realizado por la muchachacha ayer al respecto. Pero, lo que les he contado es una puta realidad, que a muchos se les dan, y a nosotros siempre se nos niega. Y ya somos mayorcitos todos, saquen ustedes las conclusiones que consideren pertinentes, pero el maltrato a este Club es manifiesto y desquiciantemente constante, por parte de casi todo el mundo.

 

Porque no les voy a hablar  tampoco por la retransmisión de DAZN. Si a la chica “comentarista” esa la digo lo que pienso (y no por el hecho de que sea mujer, precisamente), da igual,  razone lo que razone, se terminará tergiversando igual (machismo, xenofobia, bla bla bla). Así que me ahorro de lo que pienso es cuestión, aunque dudo mucho que a dicha moza pongan a retransmitir un encuentro del Madrid o del Barsa precisamente (como conejillo de indias somos insuperables). Si quieren dos tazas, de segundo comentarista andaba Morientes, gran conocido delantero centro ilicitano (digo yo, vamos, juraría que por la ribera del Manzanares apenas le conocí).

 

Voy a terminar esta ceremonia de frustración continua  con la que me está saliendo esta puta cagada de crónica en expresar que, si alguien recuerda los tiempos del Doctor Ibáñez, en los que un jugador se lesionaba, salía a continuación (o al día siguiente) él, en rueda de prensa, te decía el parte de lo que tenía, duración aproximada de la lesión, y parte médico correspondiente cada semana.

 

Hoy en día, se te lesiona Oblak, y todos son especulaciones. Que si la espalda, que si los riñones, que si se tiene que operar, que si se va, que si una falange, que si … Hermetismo histérico-histriónico total. ¿Qué sentido tiene? De verdad, me canso ya cada día más de intentar buscar explicaciones a tanta incongruencia junta. Aburrido es poco.

 

Y Gbric no es Oblak ( y mira que me cae de cine el chaval), y no voy a seguir repasando la alineación del Atleti, porque, salvo Molina, puede que no acabe con nadie más sin cagarme en la puta madre de su existencia. Y tampoco es eso. No sería justo. Simplemente, decirle, eso sí, a Don Pablo Mármol, que el plato de jamón pasa a ser un plato simplemente de chopped. Quiero mi ración, sí, pero eso. Chopped o mortadela. No malgaste más su honrado dinero.

 

Así que, esta chusma que me llama constantemente gruñón, cascarrabias y demás, que sepa que, con cada año que pasa, miento. La vida no sigue igual. Ando más cabreado que el día anterior. Agárrense los machos, pues, que vienen curvas. Y de fútbol ya hablaremos otro día.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Mi peña, la Rock and Roll, y todos los que viajaron a Elche con la misma. Honor y gloria para todos ustedes, y van …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

 

Fernando Torres. Sí. Mi Niño. ¿Ves? No has hecho nada, y ya te quieren sancionar, ya no eres ejemplo para los niños, ya eres un fracasado, un matón de discotecas y demás. ¿No has aprendido nada durante todos estos años, Fernando? Si ayer revientas al puto cono rabioso ese, desde el primer momento en el cual se encaró e insultó a nuestros juveniles, te hubiese pasado lo mismo … pero, al menos, con razón, porque eso sí que no se debe de hacer. Pero, al menos, hubieses tenido la satisfacción personal de haberte quedado contigo a gusto, por un lado, y habernos representados a toda nuestra grada, por otro. Porque el juicio final ya ves que es el mismo: tu culpable, la basura cónica, inocente. Como Valverde. Como la vergüenza que sufrió el Partizán en el Pabellón de nauseabundo nombre de usureros ese.  Al menos, Hermano, que te sancionen con razón.

 

 

 

 

ÁRBITRO: Muñiz Ruiz.

 

Ya sufrí a un Muñiz en mi juventud (un engominado payaso del orto), pero este marcará una época. Bestial arbitraje el suyo. No tengo palabras.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( + 9 GRADOS).

 

No podía ser de otra forma. Tres grados de bajada. El Termómetro se los debe a los que viajaron, y no creo, sinceramente, que nadie en la sala tenga los santos cojones siquiera de estornudar.

 

Y el domingo, el día de los Niños. Al menos en mi caso, les va a salvar eso: que es el día de los Niños. Una pena, porque merecían que se les recibiese con una pitada que se escuchase en Sebastopol … Lo menos. “Desde entonces, hasta hoy, llena al campo, y la historia se repite, en Rojo y Blanco”.

 

 

 

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