12 de febrero de 2024

Sevilla 1 - Atleti 0. Premios Poya 2024.

 



Buenas noches, y saludos cordiales, mis pomposos espectadores y estúpidos adyacentes. Un año más, volvemos a dar la matraca de nuevo con los insufribles a más no poder Premios Poya, los cuales cada día dan más pereza por tanta hipocresía y falsedad junta. Buena fiestuki  que se monta esta gente a costa de todos, claro está, pero como hoy en día, todo, según votes o pienses, es “cultura” o fascismo, pues nada, seguiremos invirtiendo pasta gansa en estos festivales de ellos y para ellos, por un lado, mientras que nuestros Guardias Civiles seguirán patrullando nuestras costas con  balsas hinchables, y ya se sobran, que con el valor y el coraje ya tienen suficiente. Ya que nadie de esta peña se dignó a acordarse de ellos en sus múltiples mensajes reivindicativos de sus gilipolleces, sirva este post para darles todo mi cariño y apoyo desde este humilde bloq.



Premio Poya mejor Película: "Anatomía de una caída".

Una vez más, y por estas fechas, nos despedimos ya de forma definitiva de la lucha por el Campeonato Liguero. Empieza, por lo tanto, época de rasgaduras de vestiduras, de cortes de venas, y de sacar la Guadaña sin piedad frente a todo aquello que se mueva. Curiosamente, quiénes más lo hagan, serán los que, a su vez, más les vendieron la moto de la mejor plantilla del mundo mundial y demás. Esto es cíclico, siempre son los mismos, y verterán todo su odio y toda su mierda hacia su muñeco preferido de siempre, Don Diego Pablo Simeone, así que, a su vez, comienza también la movilización necesaria que tendremos que hacer la Vieja Guardia para defender lo nuestro, y a la gente que realmente nos importa.

 

Premio Poya mejor dirección, a De Paul, por “La Isla de la Esperanza”.

El mejor ayer, y con diferencia. Una isla de ilusión en medio de tanto compañero desgastado, desfondado y sin ideas. Eso sí, yo le pediría un esfuerzo más, y no es otro que pruebe de vez en cuando a disparar desde fuera del área, especialmente en partidos con el de ayer, en el que se nublaron completamente todas las ideas en cuanto nos adentrábamos en la misma. Este es el auténtico De Paul al que he visto dejarse hasta su última gota de sangre con su Selección, y que, al fin, ha encontrado su verdadero sitio entre nosotros, así que, bienvenido sea.

 

Premio Poya Protagonista, a, Diosito Grizzi, por “Fuera de sí, sin descanso”.

Comparen cuando les apetezca (si les apetece, claro) al Antoine de Diciembre con el Griezzman que estuvo ayer en el campo, y encuéntrenme las 700 diferencias en 1 minuto. Y ya sé que, aún con esta versión trasnochada de ayer, sin duda es capaz de dar una asistencia genial, una pared imposible, meter un gol por toda la escuadra o robarle el balón a un rival cuando encare solo nuestra portería. Pero no se trata de eso. Esta versión del francés no nos sirve, y ante los acontecimientos que acechan, o se le da descanso, o descanso se le da. Es que no hay más. No podemos prescindir de tanto talento. Y no es tema de compromiso, como alguno da a entender por ahí, es todo mucho más sencillo. Cuando el oxígeno no te llega a la cabeza, no defines ni piensas con claridad. El cansancio tanto físico como especialmente mental le tiene fundido.

 

Premio Poya actor de reparto. Jan Oblak, por “El portero incombustible”.

Otro nuevo recital de Jan, dando una nueva exhibición de lo que hay que pedirle a un guardameta: seriedad, compromiso, personalidad y saber estar. Es curioso, cuánto más lo quieren jubilar, más me sigue convenciendo con sus paradas imposibles, y con sus manos de acero blindadas. Y encima, hablando clarito y sin pelos en la lengua, en su misión de Capitán cada vez que el equipo palma. Siempre en mi equipo, siempre de los míos.

 

Premio Poya actor Revelación. Paulista, por “El Debutante”.

Pues no me disgustó el debut del brasileño, la verdad. Le vi con buena colocación sobre el terreno de juego, dando la impresión de seguridad y saber estar. Le deben de faltar como medio millón de automatismos con los compañeros, está claro, pero puede suplir su carencia de los mismos con su veteranía y experiencia en nuestra liga. Seguiremos observándole.

 

Premio Poya Dirección novel. Pableras Barrios, por “Perdido”.

Me cuesta un horror escribir mal de Barrios, lo reconozco, porque veo en él un talento descomunal. Me encanta su verticalidad, personalidad en el campo y el montón de inverosímiles gestos técnicos con los que nos suele deleitar. Pero, al andar en proceso de formación, y cuando un equipo sale tan presionante como lo hicieron ayer los sevillanos, se le ven en exceso también sus asuntos por curtir, especialmente en tareas defensivas, donde o se complica la vida en exceso o despeja el balón sin encontrarse situado tanto física como mentalmente sobre la zona del campo en la que se encuentra situado, y esto nos puede costar muy caro. Tiene que madurar en ese aspecto. A seguir creciendo.

 

Premio Poya guión original. La Puta Gitana, por “En busca de las cartas perdidas”.

Me parece a mi que la gitana le ha dado en exceso al rebujito, y ha lanzado las cartas con tanto entusiasmo y tan lejos que ahora no hay Dios quien las encuentre, al igual que le pasa al Atleti con el puñetero gol. Y no será por ocasiones, o por intentarlo de mil formas posibles, pero nos ha llegado la sequía justamente en el peor momento de la temporada, y cuando más los necesitamos. Es cuestión de rachas, lo sé, así que alguien le pegue un duchazo a la puñetera gitana en cuestión, porque necesitamos que encuentre las dichosas cartas del gol.

 

Premio Poya película de animación. Morata. “El muñeco infeliz”.

Ayer no estaba teniendo su día, es cierto, fallando esas ocasiones que suele errar que tan claras nos parecen a todos, pero es un ejemplo a seguir, por profesionalidad, por superar adversidades (propias y ajenas), por empecinamiento, por buena persona y porque tiene que clavar un par de tantos más como sea, carallo. Pocos jugadores con su status reciben tan poco respeto (por parte nuestra y ajena), cuando nos anda dando tanto. Dicho esto, en mi humilde servidor tendrá a su valiente Quijote que le defenderá contra todo y contra todos a capa y espada, botellín a botellín. Muchísimo ánimo, Don Álvaro.


Premio Poya película Europea. Vermaelen. “La necesidad”.

Si queremos dar descanso especialmente al gran Koke, se me antoja una ocasión pintiparada el que juegue el próximo domingo frente a Las Palmas. Con un poco más de tiempo entrenando con el equipo, jugando en casita y demás, es hora de ir viéndole desenvolverse, que vaya pillando ritmo de competición, y que nos demuestre cómo lo va llevando el chaval. Aparte, que para esto se le ha fichado, ¿No? Pues es su momento. No esperemos más.

 

Premio Poya maquillaje y peluquería. Memphis. "Vergüenza y respeto”.

Siempre lo he dicho: cada uno, con su vida puede hacer lo que quiera, pueda o sepa, mientras se ande representando a sí mismo. Por mí como si se lo quiere hacer con una cebra, vamos. Pero un menda que llega de esta guisa con el chándal oficial de nuestro Club (gafitas, pañuelo y bolso, todo muy conjuntadito), o se le explica la lección desde el Club, o alguien tendría que explicársela. Más le valdría ponerse en forma como Dios manda, que con hacer el ridículo fuera del campo ya nos sobra. Niñatos millonarios, con el Atleti, no vale cualquier cosa.


 

Premio Poya canción original. Al Frente Atlético, por “Obscena Obsesión”

“¡Queremos ganar la Copa, esta hinchada está muy loca. No queremos en la grada, los que se callan la boca!”  No sé lo que opinarán ustedes, pero, hoy por hoy, es mi auténtica y permanente obsesión. Ni quiero, ni puedo pensar con claridad en otra cosa que no sea ésta. Nada me haría más feliz.  Ni CHL, ni gaitas. La Copa. Mi Copa.

 

Premio Poya montaje. Florentino. "La Sociedad de la Nieve"

¿Cuántas cantidades de farlopa había ingerido el colega cuando afirmó esto a su cervatil audiencia? …

 



Premio Poya película documental. Iglesias Villanueva. “El árbitro valiente”.

Independientemente de que cada día ando más que harto de que se enjuicie la labor arbitral hasta el punto extenuante con que se les anda midiendo todo en la actualidad, y a pesar de que ayer se comiera 2 penaltis (un penaltazo de Aquino sobre Morata, otro de Molina sobre un gitanaco aparcacoches desentaos de esos,) este árbitro, al menos, me gustó su intención de dejar jugar el máximo posible el juego por parte de ambos bandos. Y chico, si ves que el rival reparte estopa y sale de rositas, ya sabes lo que debes de hacer tu también. Porque el Sevilla ayer nos comió en bastantes duelos divididos la tostada precisamente por eso, y, no se equivoquen, de eso no tiene culpa alguna árbitro ninguno. Si me dan, doy. Y no hay más.

 

Premio Poya guión adaptado.Termómetro Rojiblanco, por “El Pastor de almas”.

Al Termómetro el cambio climático también le anda afectando, y, por lo tanto, baja 5 gradacos de ayer, porque, no es de recibo palmar en el campo de un equipo que en su casa ha sido solamente capaz de ganar un partido (más el nuestro, claro) y, encima, no lograr siquiera anotarles un triste tanto. Es patético a más no poder (nuestra tónica general fuera de casa, por desgracia) así que lo dejamos en 13 grados … Y gracias.

 

Premio Poya película Iberoamericana. Las Palmas, por, “El Canario Amarillo”.

El sábado tenemos un partido durito de cojones, señores, que esta gente nos barrió del campo casi de una forma insultante en el partido jugado en Gran Canaria (y otra exhibición fuera de casa, para variar). Tiempo de que la segunda línea de fuego de un puñetazo en la mesa y adquiera su auténtico protagonismo dentro de la muchachada. Y nosotros, desde la grada, a lo nuestro. No desfallezcamos, que eso es lo fácil, lo sencillo, y lo que esperan nuestros enemigos. No es no.

 Premio Poya dirección de fotografía. Vicente Calderón. “Los mejores años de nuestras vidas”.

Siempre en nuestro corazón. Ni olvidamos, ni queremos dejar de hacerlo. Nuestra casa, nuestra forma de vida, nuestro sentimiento más puro, sincero y leal. Corazón salvaje.



5 de febrero de 2024

Vikingos 1 - Atleti 1. El Espíritu de Albertini.

 

Fue mi último derbi de muchos en ese estadio (y bien que los hecho de menos, ojo, aunque uno tiene unos principios, y cada día que pasa, menos los cambio por ningún otro). Recuerdo que era un día entre semana. No recuerdo que el Atleti fuese especialmente bien, ni que hiciésemos encaje de bolillos en nuestro juego, precisamente. Pero me acuerdo a la perfección de que era ya el tiempo de descuento, la falta se lanzó en la portería del Fondo Sur (yo estaba en el norte, al lado de las estrellas, para variar), vi al Maestro Demetrio encarar al balón con esa clase y porte que tenía el italiano, y lanzar un derechazo que, tras repeler en el larguero, le dijo en la chepa del "chivato" (Mouriño dixit), y entró en su portería sin remisión posible. Alegrón de la leche, y cuando ya nos retirábamos, recuerdo comentarle a Antonio lo siguiente: “Joder, qué alegrón, aunque hemos tenido algo de suerte”. Él me sentenció: “que se jodan, y prueben su propia medicina”. No hay más preguntas, Señoría. Por cierto, de entrenador andaba este buen hombre, y así celebró el tanto aquel día  precisamente (no sé si les sonará de algo su cara).


Luego, este mundo del fútbol se puede mirar siempre desde varios prismas, colores, objetivos y sensaciones. Seguramente, todos válidos y, por supuesto, todos respetables. Algunos siempre tenemos como referencia lo más alto, la cabeza, el disputar hasta el final un título (se consiga o no, probablemente eso sea lo de menos). Otros, sin embargo, siguen al pie de la letra los objetivos que marca la entidad, y se sienten satisfechos con ellos. Quieren estar entre los 4 primeros, y su referencia es la distancia que marcan a los perseguidores, sin importarles en exceso la referencia de la cabeza de la Liga (la cual dan muchos por perdida, de hecho). No juzgo a nadie, reitero, ojo, pero mis miras y mis objetivos siempre tendré claro hacia dónde enfocan, hasta que yo y solo yo decida cambiar dicho faro. Y tengo demasiados palos encima ya como para que nadie me intente convencer de lo contrario.

 Sección Pajas mentales de ayer y de hoy aparte, sinceramente, a mi no me gustó casi nada este derbi. Tengo la impresión de que cada equipo tuvo como lema lo que el gran John Lennon sentenció en su día: “la vida es lo que te pasa mientras tu sigues ocupado en otros planes”. Los locales tenían suficiente distancia en la tabla clasificatoria como para no tener que forzar demasiado la máquina en conseguir esta victoria, salvo, eso sí, lo que les jode y lo mucho que lo hace, el no conseguirlo (malos tiempos para la lírica, mis queridísimos vecinos). 

El Atleti, como es lógico pensar, el miércoles tiene su partido de Copa marcado en sangre, y no estaba por la labor de malgastar tampoco demasiadas naves en el intento de vencer ayer. Y, aunque lo comprendo (cómo no lo voy a hacer), en el fondo, perdió una gran ocasión de llevarse la victoria, frente a un equipo cuyos centrales fueron un lateral reconvertido, por un lado, y al que jamás le vi desenvolverse en dicha posición (el carnicero de Leganés), y el otro, más experimentado, ciertamente, lo que pasa es que debido a su eterna juventud, siempre se le excusan sus entradas a destiempo, posibles despistes y demás (como no podría ser de otra forma, hablamos del primo hermano de Jordi Hurtado, el imberbe “Joven Nacho”). Añadan que, y aparte de los lesionados que tiene ya por sí arrastrando toda la temporada (culpa del Profe Ortega, como bien ya se sabe, menos mal que al fin se pira), sufrió también un repentino mareo de última hora el nuevo premio Nobel de la Paz, Mahatma Binicius. Para qué queremos más.

Pero ni con esas. Concedimos un gol a los 20 minutos porque Riquelme, de medio campo para detrás, es un auténtico disparate de jugador, porque Saúl cada vez empiezo a pensar en él más por todo y lo mucho que nos dio, que por lo que le queda ya por darnos, en que Koke decidió devolver una pared a un atacante vikingo, para colmo de males, y que oigan, si un tío es capaz de hacer 2 paredes en el área y meterse casi hasta dentro de la portería con el balón en los pies, pues cómo diablos esperan que acaben la jugada si no. Lo que no puede ser no puede ser, y además es imposible.

 Salvo una asistencia inicial del dosificado Diosito Grizzi sobre Morata, que este remato cruzado y despejó como pudo Lunin (putos “Lunin” del orto, ya puestos), después del tanto vikingoidal prosiguieron dos buenas acciones atacantes por nuestra parte de tanto Witsel como Savic, en sendos remates de cabeza, que el del cantante de Boney M. repelió el pobre Lunin como pudo, y el de Savic, no fue gol, porque no lo fue. Para acabar casi el primer tiempo, otro cabezazo de Saúl, en el que puso tanto el molde previo que se le marchó también demasiado desviado del poste. ¿Conclusión? Si es que no tenían centrales, joder .. Cualquier centro de cabeza era nuestro. Si cuando yo les digo que no ando nada contento. No se nos debió escapar esta victoria jamás, hombre. Jamás.

 Nada más comenzar la segunda parte, vino la movida del gol anulado a Savic, que nos hubiese venido como perlas, y a partir de ese momento, ni nos sentó bien dicha anulación, ni aportaron gran cosa los Cholo-Cambios (aunque la “dejada” de Memphis a Llorente resultase decisiva), e, inclusive, el equipo local tuvo hasta ocasiones más claras que las nuestras propias (con alguna que otra opción polémica también en nuestra área, luego me explayaré).

Del letargo rojiblanco solamente me sacó una buena acción de Suburbial Correa por banda, que remató de tacón Antoine, y que el portero se encontró, rechazando de nuevo a córner (y me da que, aunque hubiese entrado ese balón, nos lo hubiesen anulado también), y, cómo no, la prepotencia, el borreguismo, la falta de respeto y, por qué no decirlo, el cazurrismo de la afición del equipo local, cuando se da el lujo de corear con olés una serie de pases absolutamente intrascendentes en el juego de sus jugadores, quedando, encima, casi 20 minutos para el final del encuentro, y yendo ganando por la mínima ventaja, encima. En esta vida se puede tonto, MUY TONTO o lo que son ellos, TOOONTOOSSS desde que su padre y su madre eran novios (lo menos).

 Así que el partido acabó de la siguiente manera: minuto 93 (¡OLLEEEEEEE!), Depay gana y pincha un balón aéreo entre los citados carniceros de Leganés y la eterna juventud de Nacho (¡OLLEEEEEEE!), el uno por el otro, la casa sin barrer (¡OLLEEEEEEE!), y aparece como una exhalación nuestro Lechugo favorito (¡OLLEEEEEEE!), excanterano cervatil, como todo el mundo sabe (¡OLLEEEEEEE!), y  bate de un testarazo irrefutable al guardameta local, poniendo el empate final en el tanteador (¡Y OLLEEEEEEE!). Y reitero, probablemente nosotros desperdiciamos una buena ocasión de darles por culo sin piedad, pero ojo, no es menos cierto que ellos, en su casa, tampoco consiguieron vencer al, probablemente, Atleti más ocupado en sus próximos planes futuros que se van a encontrar jamás. Así que, bueno está el empate (especialmente por la forma en que se ha producido) y, aunque solamente haya sido por el recuerdo imborrable de aquel mítico gol de Albertini, ya mereció la pena todo.


EL CRACK DEL PARTIDO:

El que más me gustó de la muchachada fue el incombustible Witsel, sin duda alguna. Es que cada día le veo mejor, y lo que aún me mola más, tengo total seguridad ya en él, y en sus acciones.



LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Pues hay unos cuantos que no me gustaron nada (PERO NADA), pero como  en este tipo de partidos no me gusta en exceso señalar a nadie tampoco, lo vamos a dejar desierto hasta mejor ocasión.

 

ÁRBITRO: Sánchez Martínez.

Aquí sé que me van a dar palos hasta en el DNI, pero yo tengo que ser fiel a mis principios y contar lo que ví, que fue lo siguiente:

 

-     Criterio con las tarjetas amarillas. Como siempre, absurdo rayando lo grotesco, y perjudicándonos siempre. Aquí sí que os doy la razón a los más críticos, aunque esto no es exclusiva de este tipo, ojo. Es, más bien, una tónica habitual.

-         Gol anulado a Savic. Pues está perfectamente anulado, qué queréis que os diga. Saúl está en fuera de juego, y delante del portero. Y si está éste fuera de la línea de meta Lunin, es precisamente porque su espacio lo está ocupando nuestro canterano. Me recordó mucho a un gol que le anularon a McTominay (mi Hermano escocés, como fácilmente pueden comprobar) frente a España. Ahí les paso el enlace por si quieren echarle un vistazo: 

https://www.tycsports.com/video/eliminatorias-eurocopa/el-golazo-anulado-de-mctominay-en-el-espana-escocia-id629991.html

-         Penalty de Savic sobre el nuevo inventor del fútbol, que no nos mete un gol ni aunque salga Oblak atado a un poste. Tan absurdo como clamoroso, la verdad. Lo de este muchacho es que …

-         Y ya está. Todo lo demás es fútbol, y fuera (ni el supuesto de Llorente, ni el propio de Saúl, ni los 345 restantes que Real Cierva TV ande manipulando a su antojo, pero que está bien, ¿Eh? Que cada uno en esta vida hace el ridículo conforme más acorde le parezca).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 18 GRADOS).


Partíamos de 16 grados, subo 2 gradacos más por ganar al Rayito en el auténtico derbi  de verdad que hay en Madrid, y por el empate frente al tercer o cuarto equipo de la Capital, lo dejo como estaba, ya que es el mínimo resultado exigible que debíamos de conseguir, así que, 18 grados nos contemplan, Hermanos.

 Y el miércoles, aquí sí, el partido de nuestras vidas, sí o también. ¿El Bilbao? ¿El Athletic? A mi me gusta llamar a las cosas por su nombre, así que en este bloq, preferimos denominarles “Athletic”, aunque si hacemos una encuesta en toda España, estoy convencido de que  el 70 por ciento de la peña le conoce más como el Bilbao, y ojo, de eso no tiene tampoco la culpa el Cholo, ¿Eh? Mueran con nosotros, por favor … “No queremos en la grada, los que se callan la boca



29 de enero de 2024

Atleti 2 - Valencia 0-. El Metropolitano recupera el aroma del Calderón.

Tiempos apasionantes estamos viviendo hoy en día los Atléticos, en forma de un calendario sencillamente infernal, abonados a los partidos a partir de las 21 h. con todo lo que ello implica posteriormente (horas de sueño que se empiezan a acumular, a la par que cansancio tanto psíquico como también físico), emociones a go-go, pero, en el fondo, todos nosotros estamos encantados con andar viviendo esta época actual, porque implica lo que todos los Atléticos queremos y exigimos a nuestro equipo: que esté siempre compitiendo por todo el mayor número de fechas posibles.

Nos espera en este mes de febrero, nada más y nada menos que, el cara o cruz ya tanto en Copa del Rey como en la CHL, y el intentar seguir agarrados a ese último vagón de la Liga que ya os comenté en anteriores jornadas. Veremos a ver lo que aguantamos y cómo lo hacemos todos, ojo: tanto equipo, como cuerpo técnico y afición. Personalmente, el pasado jueves contra el Sevilla acabé completamente extenuado: uno de los partidos que recuerdo más duros de roer, y con la sorpresita final del 96 con el penalty a favor de los Australopitecus del fútbol Mundial, con Cara-Pony con el balón ya pillado para patear y a saber, en caso de transformar la pena máxima, con qué celebración ecuestre nos sorprendería el simpático y dicharachero jugador sevillano (mejor no pensarlo, la verdad). Afottunadamente, terminé despertando de la pesadilla.

 Lo que está claro es que la gente tiene mono de Copa, y eso se nota en todo: afluencia del público al estadio, sea el horario que sea, magnífica predisposición para apoyar al equipo … A la gente se la ve de dulce, feliz y pletórica. El estar en semis nos ha dado a todos un plus añadido, y tenemos tanto amor y cariño a dicho torneo, que, convencido estoy, en esta ocasión, no moriremos en el intento.

 En cuanto al partido del Valencia en sí, la verdad es que, prácticamente durante todo el encuentro, el Atleti ejerció un dominio casi Imperial sobre la escuadra valencianista, que sí, estaba muy ordenadita y bien plantada en el campo, cierto es, pero hacía tiempo que no veía a un rival con tal inoperancia a la par que yo diría hasta inapetencia de cara siquiera a llegar a nuestra portería. Tuvimos momentos de buen juego, otros de muy buen juego, y otros tantos algo más espesos, pero, en líneas generales, el equipo rayó a un excelente nivel (máxime, reitero, con lo que vamos teniendo todos encima a nuestras espaldas).


Don Diego Pablo realizó rotaciones (se me antojan sencillamente imprescindibles, mal que no me terminen nunca de hacer demasiada gracia). Vimos a un Reinildo que le ha sentado la Copa de África como una excelente puesta a punto de su poderío físico, con la vuelta de Pableras a la titularidad del equipo (a veces algo desconcertante, pero aportando gran nivel y fluidez al juego también), y con la titularidad de Memphis, el cual va descargando peso sobre las piernas, y ha pasado de que parezcan que pesa cada una 300 kilos a ya solo 260 (y ojito, sin faltar a su cita con el gol). Y empezaron a chorrear ocasiones. Que si una de Memphis, que si un posible cabezazo desperdiciado entre Memphis y Lino  tras gran asistencia de De Paul, otra de Diosito Grizzi que sacó mi portero favorito para sustituir algún día a Oblak (partiendo de la base que no quiero que nos deje nunca), el señor Mamardashvili (última vez que pongo el nombrecito del diablo, aviso), que aún se lució en dos nuevas ocasiones más, del gran Lino y de Griezmman, respectivamente. Como ven, asedio total rojiblanco.


Allá por el 34, el Atleti seguía en plan como el séptimo de Caballería, desbocados hacia la portería valenciana, como demuestra una excelente internada de Barrios, cuyo remate con el exterior del pie volvió a sacar el impenetrable portero georgiano. El árbitro que da 5 minutos más de prolongación, y en el último suspiro, una antológico pase con esa precisión suiza que le caracteriza a Don Antoine, el mismo realizado en profundidad, aprovechando el enésimo fulgurante desmarque en velocidad de Lino, el brasileiro que se planta mano a mano con el portero, y le termina batiendo sin remisión posible. Broche de oro perfecto ante tanto dominio ejercido, y el buen hacer de nuestras huestes.

 En la segunda parte, lejos el Atleti de salir relajado para optimizar esfuerzos, fue todo lo contrario, y nos deleitó con una media hora pletórica de juego de asociación, por bandas, jugadas al primer toque, desmarques y movilidad continua, técnica y precisión, todo ello bajo la estelar dirección de orquesta de Don Koke Resurrección, que dio un auténtico recital de fútbol. Y eso que, en esta parte, al menos, ya vimos que Oblak era nuestro portero, y no se trataba de Moldovan, flamante nuevo fichaje de nuestra directiva tras la realización del esfuerzo económico  titánico de nada más y nada menos que 800 mil pavos del ala, que se dice pronto (y conste que no dudo de la valía del citado guardameta, aunque igual, para eso, mejor darle la oportunidad a Iturbe, por poner un ejemplo).

 Hasta en el minuto 54 logramos rematar un córner y todo, a través de un testarazo de Savic, en la que, nuevamente, el “A mamar” ese volvió a volar para despejar el balón. Cuatro minutos más tarde, la sentencia definitiva: Koke se inventó un mágico cambio de orientación del balón hacia la posición desmarcada de Molina, este puso un centro medido  sobre el área pequeña para que Memphis, en plancha, remachara el 2-0 que ponía patas arriba nuestro Templo. Golazo de bandera, como no puede ser de otra forma.

 Y en el 63, un Memphis desatado aún pudo conseguir el gol del siglo, en un balón en el que recibió el tulipán negro de espalda, hizo un sombrero de tacón a Mosquera, para terminar rematando a continuación al primer toque en un remate plagado de técnica, fuerza y colocación, que terminó rozando el larguero. La verdad es que el bueno del Depay es un jugador gratamente desconcertante, pero tiene una calidad técnica y hasta diría que, por momentos, plástica y todo en su juego que es digna de degustación. Con este muchacho siempre está claro que algo puede pasar (desgraciadamente, también lesión incluida, como le ha vuelto a pasar a nuestro gran Comandante Giménez, es sencillamente desolador este asunto, no hay ya remedio posible).

 Después vino un penalti que me pareció de libro en el campo de Gayá sobre Nahuel, y que el VAR terminó rectificando a Burgos Bengoechea (parece ser que no fue, y digo parece ser porque no he visto la televisión todavía, tiene pinta de ser acción calcada a la del jueves pasado de Barrios sobre Lamela), el Atleti que en el último suspiro del partido decidió que, esta vez sí, era hora de nadar y recoger la ropa, como así finalmente pasó. Y todo esto, reitero, en medio de un ambiente fenomenal, con un público entregado al equipo, con un Frente incansable como siempre en su apoyo a la muchachada, en definitiva, con ese sabor de boca y ese aroma inconfundible que había en el Calderón, y, no sé a ustedes, pero a mi no hay cosa que me haga más feliz en este mundo.

EL CRACK DEL ENCUENTRO:

Pues estoy contentísimo de la vuelta de la Roca Reinildo a los terrenos de juego, al que vi que acabó el encuentro como en sus mejores tiempos, echo un toro y tapándolo todo tanto en juego aéreo como a ras del césped. Lino sigue siendo un auténtico puñal tanto en su banda como inclusive de segundo delantero (y con gol), el centro del campo funcionó de lujo, con la aportación de Pableras y de De Paul, que sigue de dulce total, Memphis sigue aportando gol, más entonado también Molina, Diosito sigue siendo una puta delicia verle jugar, pero ayer el galardón final se lo doy a Don Koke Resurreción, nuestro Capitán, y muy especialmente, nuestro cerebro ejecutor en el centro del campo. Su mayor virtud os la he comentado ya en muchas ocasiones, pero no me importa repetíroslo, porque se dice demasiado poco: la velocidad mental que tiene a la hora de la distribución del juego, es solo para elegidos como él, y buena prueba de ello fue el pase que le dio a Nahuel Molina en el segundo tanto de ayer. Otro hubiese parado ese balón para luego, igual, dar el mismo pase también. Pero al hacerlo al primer toque como lo hizo Koke, hizo que Molina tomase la ventaja decisiva sobre su rival a la hora de centrar ese balón. Y esto, al que le parezca  fácil … Que venga a ver.


LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:

Que sobrasen finalmente botellines en nuestro ya mítico Cubo pre-partido. Sencillamente inadmisible.


ÁRBITRO: De Burgos Bengoechea.

Disfruté tanto con el Atleti, que ni tuve excesivo tiempo de fijarme en él, la verdad. Y eso es siempre buena señal. 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 16  GRADOS).

El partido en sí mismo era de obligado cumplimiento, vista la bisoñez del rival, pero la portería a cero me sigue pareciendo un elemento fundamental en la progresión del equipo, así que subo 2 nuevos grados al mismo, para dejar un ambiente agradable a la par que primaveral en nuestro nunca bien ponderado Termómetro.

 Y seguimos para bingo, que ahora viene la semanita de los derbis, empezando por el miércoles frente al Rayo. Personalmente estoy bastante agotado de tanto partido entre semana o en domingo a las 21 h., pero vista como anda tanto la grada como la muchachada del Cholo, no estoy por la labor de perderme nada, así que, una vez más gracias a la generosidad infinita del gran Rafita, volveré de nuevo a estar en el Metropolitano, así que, a seguir disfrutando de la vida en Rojiblanco, señores … “Una gitana loca tiró las cartas” … ¡PU-TA!” (aunque yo creo que pega más "¡BRU-JA!", pero bueno … Eso sí, el "¡UH AH!" ese ni en broma, por favor …).



23 de enero de 2024

Granada 0 - Atleti 1. De Copa a Copa, y gano en Granada porque me toca.

 Supercopa Arabia.

Nos tomamos la primera copa en el Despacho con el espectáculo erótico-festivo del país del cual es nuevo embajador Don Rafael Nadal Parera (el crecepelo le anda nublando las neuronas al chaval, pasta siempre llamará a más pasta). Divertido ida y vuelta sin excesivo rigor táctico, en el cual la evidente superioridad en el banquillo del rival decidió un ¿derbi? que teníamos ganado a falta de seis minutos. Gran algarabía entre mis queridos vecinos vikingos, pero bien que se lo advertí a todos después: mucho ojito, que el Metropolitano no es Arabia. Dicho quedó.

 Copa del Rey.

Y esto sí que fue un derbi de verdad (y no porque venciésemos nosotros precisamente, conste). Pero fue un partido jugado con infinita más intensidad por ambos bandos, con muchísimo más rigor táctico, mucha más pasión, con polémicas, con discusiones constantes, con un ambiente ensordecedor a favor nuestro, con una previa escalofriante por parte del Frente y sus muchachos en los alrededores, y en el que hubo un claro, justo e incontestable vencedor, que fue nuestro Atleti. Y conste, no deja de ser un partido de octavos de final, sí, pero, por otro lado, tampoco deja de ser un derbi el cual, hoy en día, probablemente sea el mejor del mundo, sin equivocarme lo más mínimo en dicha afirmación (deportivamente hablando, sin duda). Y aquí, el gran protagonista final de este pedazo de alegrón no es otro que Don Diego Pablo Simeone, que cambios o no cambios aparte, ha sido, está siendo y será, nuestro gran Pastor, nada nos falta. Porque en nuestros derbis siempre nos toca bailar con la más fea. Y aún así, seguimos disfrutando a tope. Una eliminatoria que no olvidaremos jamás.


Granada.

Con estos condicionantes nos presentamos en Granada, un partido tan importante como trampa. Importante, porque  sirve para, aunque andemos en el último vagón del todo, seguir soñando con no descolgarnos del todo en Liga, teniendo en cuenta los enfrentamientos directos que quedan, por un lado, y trampa, porque después de una gran alegría, viene en consecuencia otro estado siempre peligroso de euforia, y jugando en casa de un rival de los puestos de abajo, hacía que algo podría oler a podrido en Dinamarca por todos lados.

 Y el balón empezó a rodar. El Cholo hizo rotaciones que, en este caso, se me antojaban necesarias (dejó en el banquillo, principalmente, a De Paul, y a Koke), Barrios salió de titular, acompañando a Saúl en el centro del campo, reservó también a Giménez, saliendo en su lugar Savic, campo lleno, buena representación de nuestra gente en las gradas… Aunque el partido fuese en lunes, tenía condicionantes más que interesantes.

 La primera parte se desarrolló a un buen ritmo de juego, con el Granada arriesgando casi en plan suicida en la salida del balón (pero casi siempre sacándolo finalmente), y el Atlético, también con buena predisposición, pero ni ni el otro tenía las ideas demasiado claras a la hora de intentar transformar tanto correteo altisonante en algo concreto que llevarse a la boca (y las que hubo de Griezmann o de Don Álvaro, siempre había gente en fuera de juego, cuando no ellos mismos). Solo tuvimos para deleite del personal una genial acción técnica de Oblak, que a la hora de pasar el balón a Savic en horizontal, y completamente desmarcado, le dio tal efecto al balón que terminó marchándose a saque de esquina. No tengo palabras …


La segunda parte fue otra cosa. En realidad fue el clásico partido del Atleti con el dichoso unocerismo ese que tanto le chifla a la peña. Primera parte de desgaste, segunda, a por ellos, se consigue el gol, y los minutos finales, con el puto corazón saliéndonos por la garganta. Se cumplió ayer el guión a la perfección.

 Simeone movió la Cholectelera en el descanso, sacó a De Paul y a Lino, y se notó la presencia de ambos jugadores en el campo. De Paul dio mucho más empaque, presencia y dominio en el centro del campo del Atleti, y Lino estuvo mucho más incisivo que Roro en la primera parte. El brasileño ya tuvo una buena ocasión nada más salir, tras combinación entre Savic, Saúl y Morata previa, pero su remate fue excesivamente centrado ante las manos del especialista en Oftalmología Batalla, individuo que tiene un claro problema a la hora de ver las manos de cerca, pero, sin embargo, las que están a más de 100 m. de distancia las distingue a la perfección. Qué cosas tan curiosas tiene la vida, madre, y cuánto llorón bobo hay por ahí.

Y así llegó el minuto 54. Gol del Atleti, tras un remate inapelable de cabeza de Don Álvaro, “clink clink caja”, precedido de una no menos excelsa asistencia de Diosito Grizzi, que no centra, es que acaricia el balón. Sinceramente, se veía venir el tanto en esta segunda parte a nuestro favor.

 Apenas siete minutos más tarde, otro centro del siempre atolondrado Molina se convirtió en otra gran asistencia sobre Saúl, y el canterano, viniendo desde atrás, remató de forma también inapelable batiendo de nuevo al oftalmólogo de guardia. Una acción similar a la de Don Álvaro, en la que una se tiraron casi 5 minutos para concedernos el gol, mientras que en la segunda se decidió en apenas instantes tras consultar con el VAR o el VOR o lo que coño sea. Curioso. Altamente curioso.

 A partir de ahí, el Granada se volcó sobre nuestra meta, y el Atleti se dedicó a jugar esos minutos tan deplorables que suele hacer cuando ya llega el tramo final de casi cualquier partido y va ganando 0-1 fuera de casa. Interesante colección de despropósitos, imposible realizar una mínima posesión que dure algo más de 5 segundos, y a acularnos al borde del área y que Dios reparta suerte, o que el gran Mario Hermoso la saque de la línea de fondo cuando ya se mascaba el tanto tras remate a bocajarro de Arezo y rechace del bueno de Jan, que bastante hizo con su paradón (minuto 96), no sin que antes hubiese en el 93 una extraña acción (mano incluida dentro de nuestra área) por parte de Giménez, o que Marginal Correa hiciese lucir al guardameta local tras no aprovechar un rechace en el palo que procedía de disparo seco de Antoine. Da igual, es la historia de siempre y esta vez no me voy a mosquear en exceso, que en apenas 3 días, tenemos de nuevo el partido de nuestras vidas, así que, sigamos jugando. Lo único que importa: De Copa en Copa, y gano en Granada porque me toca.


EL CRACK DEL PARTIDO:

Tras el recital del día de Copa, sigue pletórico disfrutando de su segunda juventud Bobby Farrell (muchísimas gracias por su apunte, Don Carlos Rock and Roll) Witsel, de menos a más Pableras (se me antoja básico este muchacho en un futuro ya apenas lejano), incisivo Lino, pero esta vez el premio mayor se lo doy a Don Mario Hermoso, consumado especialista en desbaratar goles de formas, por momentos, absolutamente inverosímiles, arriesgando un montón. Añadan su valentía, jerarquía, personalidad, la limpieza a la salida de nuestro juego desde la línea defensiva, y que anda algo zumbadete, algo también imprescindible para triunfar en esta bendita casa. Os lo he dicho muchas veces, seguiré insistiendo. Voy a echar un montón su marcha en falta. Pero un montón.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Savic anda ya el hombre como anda, pero Molina, reconozco que me pone muy nervioso. Es un puñal cuando se desmarca y avanza, cierto es, pero a veces parece un mono hasta el culo de anfetas sobre el campo. Extraños giros, balones que deja botar no se sabe muy bien con qué motivo, controles desesperantes, pérdidas de ubicación en el campo especialmente preocupantes en acciones defensivas ... Desconcertante hasta decir basta.

 ÁRBITRO: Martínez Munuera.

¿Pero cuántos Munueras hay en este mundo, por Dios Santo? Ayer vimos al que estuvo sobre el campo, y a otro clavado que era linier, ¿No? Que jaleo, la leche, la Toñi. Menos mal que suelen ser todos igual de inútiles, por otro lado. Así uno no tiene la sensación de ser injusto cuando se le insulta en tiempo y forma, pensando en sí me habré equivocado de Munuera o no.

Al grano:

Referente al tema de los  goles de Saúl y Don Álvaro, y partiendo de la base de que no me entero absolutamente de nada con el rollo ese de las líneas azulitas y rojitas con que se entretienen despistando al personal, para mi son dos acciones en línea con el defensor, y, por lo tanto, tantos legales, porque el espíritu de esa regla, por un lado, es favorecer al espectáculo, y en caso de duda, se concede gol, y, por otro, el objetivo del VAR no debería de ser más que entrar en jugadas flagrantes, no rearbitrar un partido en sí (claro que, después del Robobo de la jojoya que le hicieron el otro día al pobre Almería, a ver cómo cojones defiendo ahora yo este razonamiento). Así que simplificando, que es  gerundio.

Y con el tema de las manos, yo diría que ambas son involuntarias, aunque, en el caso de Giménez, quiero pensar más bien que es así. Y aquí lo voy a dejar estar, porque, al revés del tema de los goles de jugadores en línea, en caso de duda, no se debe de pitar penalti. Y no hay más. Todas las demás conjeturas, reglas, imágenes ralentizadas, en blanco y negro, en color, en Cinemascope, a cámara lenta, superlenta , 4K, 5K, Cine Exin y demás pijadas, las dejo para el resto del Universo. Se nota, ¿No? Efectivamente. Ando muy saturado con todo esto también.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (14 GRADOS).

Partíamos de 11 grados tras la derrota en Girona, subimos 2 grados más por victoria con portería a cero, y otro gradito más por la victoria en Los Cármenes, que al fin y al cabo, veníamos de la batalla del jueves, y en tres días, tenemos otra dura pero de verdad. Así que el Termómetro sigue en su búsqueda definitiva de recuperar sensaciones. Vamosssss …



Cuando más se le veje, insulte, desacredite, infravalore y se le falte al respeto a Don Álvaro, éste sigue respondiendo con hechos, no palabras. 23 de Enero, y ya solo anda a dos chicharros del objetivo final que le marqué. Y es que, mientras unos vociferan como verduleras en busca de los 5 céntimos perdidos, otros beberemos y zamparemos a la costa de semejantes especímenes. Don Álvaro, ande tranquilo. El nombre de la Familia permanece intacto.

Y este jueves, como ya he dicho por ahí, el partido de nuestras vidas. Vienen 2000 palanganas para acá, y les recuerdo que el año pasado se llevaron la E.L. mientras luchaban por el descenso, así que cuidadín, cuidadín. Nosotros hemos hecho lo más difícil, eliminar al rival más complicado (tanto por su poderío deportivo tanto como por todo el escatológico entorno que arrastra esa gente, pregunten por Almería si dudan, pregunten), así que, cero confianzas, que, como bien me ha dicho Don Pablo esta mañana, estamos a 3 partidos de llegar a una final, y dos los jugamos en casa. No podemos fallar, y no vamos a hacerlo, de hecho “ … “Yo vengo a verte, será porque te amo”



4 de enero de 2024

Girona 4 - Atleti 3. Crueldad Intolerable.

Tres de la mañana ya, y sigo dando vuelta tras vuelta en la cama sin lograr dormirme de una santa vez. Mi cerebro es abordado por un montón de preguntas, a las que no encuentro respuesta alguna. ¿Cómo se nos puede escapar un partido como el de ayer? (vuelta para un lado). ¿Por qué salimos siempre tan desenchufados del mundo al comienzo de nuestros encuentros fuera de casa? (vuelta para otro). ¿Qué diablos le pasa a Koke, puede que le esté influyendo el tema de la renovación? (tengo calor, me destapo un poco). ¿Por qué el Cholo se lio a hacer cambios sin ton ni son, cuando el Atleti tenía el partido más que controlado y se mascaba el gol de la posible victoria? (Ahora tengo frío, joder). ¿Hay banquillo realmente? ¿Qué pasa con Angelito, que suma últimamente tan poco? (tengo sed, dónde anda la puta botella del agua). ¿Volverá a caminar algún día con soltura Memphis, o seguirá pareciendo que cada pierna le pesa unos 200 kilos? (voy a por otra pastilla para dormir, no puedo más). ¿Cómo puede ser el mundo tan sumamente injusto y cruel, como lo ha sido hoy con el Atleti? (me desespero, no aguanto más).

 

En la primera parte especialmente, el Girona demostró fehacientemente por qué andan donde andan, y salieron auténticamente endemoniados a por nosotros. Ni 30 segundos habían transcurrido, y ya Dovbik pudo marcar tras asistencia de Savinho, que en este primer tiempo nadie fue capaz de sujetarlo como Dios manda.

La siguiente embestida local, gol, cómo no, y para no perder la costumbre. Valery controla un balón al borde del área, va acomodando el mismo a su mejor posición para disparar con solo el seguimiento de Witsel, y chuta colocado batiendo a Oblak a placer. No puede ser que un menda remate así y no tenga a 5 tíos rodeándole alrededor, lo menos. De verdad que no. Antes sí que lo hacíamos.

 

Pero reaccionó bien la muchachada, no se dejó llevar esta vez y empezó a controlar la situación poco a poco. Y en seguida, Don Álvaro empezó su  recital ya habitual y anotó el primer tanto en una asistencia de Griezmann tras un balón peinado de cabeza (partidito que hizo el francés, madre, por cierto, el peor que le recuerdo casi yo diría desde que está en el Atleti), que Morata se internó en el área y cruzó ante la salida de Gazzaniga. Primer empate en el marcador.

 

Poco nos duró la semi-alegría, sin embargo. A la media hora, Diosito da un pase algo comprometido hacia a Koke, este se duerme pensando posiblemente en la puta renovación, le roban la cartera, Iván Martín remató a bocajarro, Oblak atajó como pudo, pero el rechace le cayó a Savinho que remachó a placer. 2-1, vuelta a empezar.

 

En el 32, sin embargo, vino la jugada polémica de la noche, en un regalito del Girona, que de nuevo Griezmann tardó un mundo en disparar cuando lo tenía todo a huevo para conseguir el nuevo empate, y su disparo tardío final remachó en la mano de Eric García antes de atajar cómodamente el portero. ¿Penalti? Ni hablar del peluquín, que no hay que perder las buenas costumbres.

 

Seis minutos más tarde, vino el 3-1, en una extraña falta (dicen que ensayada, yo no vi dicho trabajo táctico por ningún sitio, la verdad, fue un tanto bastante afortunado por parte de los locales), en un centro que Dvbyk no logra controlar bien, y el rebote se le queda muerto en el segundo palo a Blind, que remacha, de nuevo, a placer. “A placer”. Así se debería de llamar nuestra nueva forma de defender fuera de casa que tenemos este año. Sírvanse al  gusto. No se nos corte nadie.

Y cuando esto tenía muy mala pinta pero de verdad, una gran asistencia del fabuloso De Paul hizo que Don Álvaro se lo guisase y se lo comiese en acción individual poniendo el 3-2 en el tanteador. El Atleti se creció, el Girona no podía con nosotros, Morata que consigue el empate, pero lo anulan porque tenía adelantado un cordón de una bota sobre el último defensor local, y aún eso y todo, ya en el 48, marró el propio Don Álvaro un gol más que hecho tras remate anterior de De Paul. Qué extraño es este chico en algunas cosas, porque el tanto que yerra era mucho más sencillo que los dos que consiguió anteriormente. Las cosas de Morata. Con este resultado nos fuimos al descanso.

 

La segunda parte fue tan buena como frustrante por parte de nuestro Atleti. Dominó, embotelló al rival, sacó medio millón de córners (a cual más intrascendente, por cierto, qué desesperación), tuvo infinidad de ocasiones de gol, aún más situaciones de gol claras para haber aprovechado un buen puñado de ellas, pero, las más de las veces, nuestros delanteros a la hora de rematar se disfrazaron de Reyes Magos, y lo hicieron portando regalitos a las manos del desbordado Gazzaninga. El primer Rey Mago fue Diosito, luego Riquelme, venga dominar y dominar, hasta que, en el 53, llegó el empate, de nuevo de Don Álvaro, tras una sublime acción individual de De Paul. Obviamente, el equipo mejoró con el cambio que hizo el Cholo en el descanso poniendo a Molina de lateral derecho (al fin, un lateral en su posición), quitando al ayer también desesperante Lino del campo, adelantando a Llorente en la banda (el chaval pone voluntad, pero conduce el balón como si estuviese llevando un puto tractor en un sembrado, que falta de fluidez, de control y de clase tiene el puto Lechugo este, por Dios), y poniendo a Roro en la izquierda, en dónde fue una auténtica pesadilla de cara al marco rival. Lo más difícil estaba hecho, y no se nos podía escapar este partido bajo ninguna circunstancia, pero claro, hablamos del Atleti, no de cualquier otro equipo en el mundo, y aquí jamás puede uno decir de esta birra no beberé, y este partido lo voy a ganar.

 

Una ocasión clara tuvo el Girona antes del gol final (si es que a esa última acción se la puede considerar una ocasión clara, que esa es otra), en un remate durísimo de Dovyk que sacó su habitual y poderosa mano sideral Jan para despejar (minuto 61 de juego).

 

Todo lo demás, y dominar, y dominar, y volver a dominar, pero nada. Que no hay manera. A falta de un cuarto de hora, Riquelme, que estaba en su salsa (y no me vengan con cuentos de cansamientos, por Dios Santo, que son profesionales, coña) le quita el Cholo por sacar al "en su mundo Correa". Malo. En el 84, de nuevo Don Diego Pablo quita al brutal De Paul (estaba disfrutando como un gorrino en un lodazal, y manejando el partido a su puñetero antojo, al igual que hizo el día del Sevilla cuando nos quedamos con 10), y saca al cadáver del Memphis. Peor. Se acabó el Atleti. Luego ya se acojonó del todo en el 88, quiso conservar el empate sacando a Saúl y Azpilicueta y quitando a Morata (cambio también estúpidamente hecho, por cierto) y al patético ayer Diosito Grizzi (cambio estúpidamente no realizado mucho antes), el Atleti terminó ya de esfumarse del todo, y en el descuento, un punterazo más que afortunado de un tal Iván Martín, le sale el balón caprichosamente a la escuadra, y, por favor, necesito quitarme cuanto antes de la cabeza el “movimiento” (por decirlo de una manera suave, y desde el más que profundo cariño que le tengo) que hizo Koke para defender dicha acción. Es superior a mis fuerzas, lo siento. No lo puedo entender. Así que sí, 4-3 final, y broche de oro a esta película tan espantosa como fue ayer "Crueldad Intolerable".

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Nuestra representación ayer en grada, ese grupito de selectos entusiastas que había en el córner. Fue sencillamente ejemplar cómo animaron y con qué entusiasmo durante el desarrollo del mismo, a pesar de los bandazos que fue dando el equipo. Y la mayoría eran críos, ojo. Sinceramente, me emocioné un montón con ellos.


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

No voy a entrar en sesudos análisis físico-tácticos, porque, básicamente, no tengo ni puta idea. Dicho lo cual, defendiendo así, de verdad, es imposible ganar absolutamente nada. Pero imposible del todo. Eso sí que lo sé. Otra cosita que sé también: ¿Witsel es defensa? NO. ¿Llorente es lateral? NO. ¿Lino es lateral? NO. ¿Riquelme es lateral? NI EN BROMA, VAMOS. ¿Hermoso es lateral? NO. Y hablando de más cosas. ¿Koke es un 5? NO. ¿Witsel lo es? Sí, pero le empleamos de central. ¿Cuál es la única posición que el Cholo pidió reforzar en verano? UN CINCO. ¿Se le ha reforzado? "EL CINCO ES BARRIOS". ¿Se le va a reforzar ahora? "EL CINCO ES BARRIOS". ¿Por qué no se le hace ni puto caso en la única posición que pide nuestro Míster reforzar? "EL CINCO ES BARRIOS". No hay más preguntas, Señoría.


ÁRBITRO: González al Cuadrado.

Salvo la acción del penalti que no les sale del nardo avisarle la puta chusma del VAR para que ni siquiera viese la mano, impecable arbitraje el suyo.


TERMÓMETRO ROJIBLANCO (11 GRADOS).

 

Partíamos de 15 grados, la victoria con portería a cero del día del Sevilla provocan subida de 2 grados más, nos ponemos en 17. Pero, tras lo de ayer, bajada de 3 grados por perder un partido que debimos de haber ganado sí o también, nos ponemos en 14, y otros 3 grados menos porque es sencillamente inconcebible encajar 4 goles. Patético a más no poder. ¿Conclusión? Nos quedamos finalmente en 11 grados … Y gracias.


A cuatro ya del objetivo marcado. Pero estén tranquilos, que aún habrá gente por ahí que le siguen negando la piel y la sal. Eso sí, anden tranquilos todos, que los delincuentes del palco le sacarán buena tajada este mismo verano a su traspaso … si es que no lo hacen antes. Es lo que tiene estar construyendo cada 5 minutos una nueva ciudad deportiva del orto, aunque a los aficionados nos importe tres pepinos que tengan playa, pistas de pádel, podamos hacer surf, puenting, o polling in vinagrin.


Y el sábado, toca levantarse como sea. Si la Copa del Rey siempre es sagrada para cualquier buen Atlético que se precie, tal y como se nos anda poniendo el percal en Liga, es ya tanto Sagrada … como prioritaria. Déjense el alma, por favor. Hasta la última gota de sangre y sudor en el campo.





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