21 de octubre de 2011

Udine 2 - Atleti 0. Una injusticia como otra cualquiera.

Me he levantado de la cama con un sentimiento mezcla de rabia, confusión, tristeza y desesperación que hacía tiempo no me había producido tal circunstancia tras un partido del Atleti.

Estoy jodido, sí, porque hoy les van a llover palos a los míos a diestro y siniestro, y uno considera que tras lo de ayer no merecen ni mucho menos las raciones de estopa que les van a dar por doquier, de forma gratuita y desproporcionada. Porque el Atleti dominó el partido de cabo a rabo, presionó mucho y bien, pasó apenas apuros en defensa (salvo los propios de tener a un individuo en tus filas como Perea, un mal claramente ya asumido por todos), y se dejó lo que hay que dejarse en pos de conseguir la victoria final. Desde el primer minuto hasta el último. No se les puede reprochar nada en cuestiones de actitud, profesionalidad, valentía y compromiso. Y el que lo haga es que no tiene ni puta idea de esto, así de claro. Courtoios estuvo enorme en la única ocasión que tuvieron los italianos antes de los últimos minutos finales. Miranda me sigue pareciendo un central más que fiable, y que continúa creciendo con nosotros. Diego se echa al equipo encima, Assunsao estuvo absolutamente imperial (Quique, jódete), y Pizzi dejó muestras de descaro, valentía regate y velocidad.

Dicho todo esto, alguien debería de recordarles a todos los putos jugadores que tiene esta plantilla que en este deporte, la principal función que tiene consiste en meter la puta pelotita dentro de las redes, y que para eso HAY QUE TIRAR, SEÑORES, HAY QUE TIRAR, ME CAGO EN LA HOSTIA PUTA, TIRAR, JODER, DISPARAR A PORTERÍA, LEÑE, DAR UN PUNTAPIÉ CON MALA HOSTIA AL PUTO BALÓN (A SER POSIBLE DENTRO DE LA PORTERÍA CONTRARIA, NO DE LA SUYA, SEÑOR PEREA), TIRAR, TIRAR, TIRAR Y VOLVER A TIRAR, QUE SI NO ES ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE METER UN CHICHARRO, COÑO. Sr. Manzaneque, oblígueles a escribirlo a todos mil veces en un cuaderno, en la pizarra, en sus cojones o tatúeselos a fuego vivo en la frente a cada uno de ellos. Haga lo que sea, deles pirulitas de la risa cada vez que uno lance, onzas de chocolate, cacahuetes o plátanos, prométales veladas cargadas de sexo salvaje con Jeniffer Connelly, hacerlo en un tren con Kira Miró o adoptar como sirviente personal a Jennifer Love Hewit, pero que tiren, QUE DISPAREN A PUERTA YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Está muy bien eso de dominar todo el encuentro, de pasarse el balón, de tener paciencia en la elaboración del juego, en intentarlo por un lado, por otro, por el de más allá, y el de más acá, pero, llegados al borde del área, a todo quisqui se le apaga la luz y nadie tiene ni guarra idea de qué hacer, y claro, la siguen tocando de nuevo, hasta que al final la pierden. Y a sí una, y otra, y otra, y otra vez durante 90 minutos. Es un carrusel constante. El tio vivo que no para de girar. Significativo, muy significativo es que ayer las dos mejores (y desgraciadamente, prácticamente únicas) ocasiones fueran protagonizadas (y, obviamente, falladas) por Perea y Godín.

Llegados a este punto, yo me pregunto. ¿Y Falcao? ¿Alguien sabe algo de Falcao? Pues el colombiano lo intenta todo. Se mueve constantemente, dibuja buenos desmarques, pero, no termina de conectar con nadie. Es lo que tiene haber venido tan tarde y encima, haber coincidido con parones de la mierda de las Selecciones, lo cual implica aún menos tiempo para entenderse con sus compañeros. Si encima le hacen un penalti de libro que no le pitan (y otro que se comió el árbitro sobre Godín, conste en Acta) pues eso. Lo del circo y los enanos.

Fruto de todo esto viene mi estado de confusión. Jugamos potablemente pero no creamos situaciones de peligro. Tenemos un nueve como la copa de un pino pero termina pasando completamente desapercibido. Disponemos de un diez con magia en sus botas pero que no encuentra soluciones cuando llega al borde del área. Presionamos bien pero nos clavan 2 goles. Elaboramos cantidad pero producimos nulidad. Contradicción que va por aquí, contradicción que va por allá.

Y llega la tristeza final. Tristeza por el resultado, por la derrota, por volver a las andadas de todos los años, por no hacer nunca las cosas bien de base, por tener en tus filas a jugadores tan sumamente insípidos como Felipe Luis, a Juanfran (decepción que me he llevado yo con él, qué razón tenías, Capo, amigo). Por ver como Gabi no termina despuntar lo que uno sabe que puede dar de sí. Por lo de siempre. Llegar a Navidades pensando ya en la siguiente temporada. No escarmentamos.

Por eso, ahora mismo estoy desesperado. Si jugamos bien, palmamos. Si jugamos regular, palmamos. Y si jugamos mal, palmamos. No metemos un gol ni al arco iris. Reyes sigue siendo el coche de choque de siempre (una absurda pérdida suya nos costó el segundo gol final). Los fallos de Perea siguen decidiendo encuentros (no cerró bien a su par y terminó metiendo el gol en propia portería por llegar tarde, mal y nunca, como viene siendo norma de la casa). Los chicharros que nos meten son de risa. Nos ganan equipos que ni en mis peores pesadillas tenía pensado que lo hicieran. Y encima, en el minuto 88 y en el 94. De forma cruel. Despiadada. Mezquina. Mediocridad, triste destino final. Otro año más.

Uno es optimista por enfermedad. Quién sabe. Ayer empataron Rennes y Celtic. Pero no. Definitivamente, no me consuela. En fin. Si una pandilla de hijos de perra dicen que abandonan la lucha armada (realizando un comunicado sencillamente deleznable, propio de lo que son y lo que representan, ni olvido, ni perdón, han sido demasiados vecinos míos caídos por los suelos, y demasiadas familias destrozadas caprichosamente), igual es que algo está cambiando. Aunque en el Atleti, la mayoría de los cambios terminan siendo siempre a peor. Y el domingo, otra vez partido. Me quiero morir …

16 de octubre de 2011

Granada 0 - Atleti 0. Ese extraño fenómeno denominado gol.

¿Cómo era aquello, tío? ¿De qué se trataba? Los más viejos del lugar me indican que son necesarios para ganar los encuentros, ¿Sabes? ¿Y quién se podría encargar de realizarlos? Pues en teoría, los delanteros, pero claro, si el equipo no genera ocasiones, chungo cubata. ¿Y en qué consiste? Pues que, a base de juego en profundidad, velocidad, rapidez y verticalidad, llegar en condiciones favorables al área rival para introducir el balón dentro de las redes sujetadas por esos 3 palos. ¿Y por qué nosotros no jugamos así? De vez en cuando lo hacemos, hombre. De vez en cuando. Pero no es suficiente.

A mi me gustaría que el Sr. Manzano me explicase el sentido que tiene el jugar con el dichoso trivote un partido de fútbol. ¿Qué es lo que espera el ínclito de Manzaneque? ¿Fútbol control? Pues esto, ni sirve en exclusiva para ganar los partidos, por un lado, y ni siquiera logra conseguirlo, por otro, máxime si el trivote está formado en 2 de sus 3 miembros por un par de individuos como Mario Jackson Suárez (el gominolas, para los colegas, individuo intrascendente donde los haya y con menos maldad en su juego que las monjitas de Ávila haciendo en su monasterio yemas de huevo dulces) , o como Tiago, el que juega 1 partido si, los 30 siguientes pasa. Aunque, es verdad, al portugués algo se le ve. Debe de ser primo lejano de ese ejemplo de mesura y moderación sobre un terreno de juego denominado Pepe, o retrasado análogo. Porque lo único que hace es unas entradas a destiempo y sin venir a cuento que hasta a uno, aunque vista la camiseta de su propio equipo, le termina inflando sobremanera las pelotas ver cómo la mancha impunemente partido tras partido sin que el árbitro termine de mandarle a la puta caseta de una santa vez. Y no será porque no tenemos mediocentros, oiga. Ahí está Koke, pidiendo a gritos que le den 3-4 encuentros para demostrar su valía, o el propio Assunsao , otra de las herencias del señor Quique Sánchez Flores, jugador que pasó misteriosamente de imprescindible a enterrable vivo. Cualquier tiempo pasado fue peor, qué duda cabe.

Así las cosas, en la primera parte nos sostuvo la potra, la mala puntería local, y Courtois, que salvo alguna duda que otra en algún balón aéreo que cruza por su área, y que debe de pulir, y mucho, es de las pocas cosas positivas que uno puede sacar del Atleti durante los primeros 45 minutos. Y ya ven, uno, ingenuo que es, pensaba que este año no echaría en falta la bobería esa de virus fifa y demás, pero, especialmente en el caso de Arda Turam, estuve suspirando por él durante toda la noche del sábado cuan adolescente se le va la olla por su chavala después de su primer beso a la luz de la luna otoñal (si es que algún día viene el puto otoño, que ya va siendo hora también, hostia, ya).

La segunda parte nos sirvió para recordarnos a los Atléticos que, a pesar de que Falcao hiciese un encuentro como si sus botas estuviesen llenas de plomo atadas con acero y lanzadas con una cadena hacia el fondo del mar, podría haber de vez en cuando algún plan B, o C. El experimento Juanfran de lateral derecho empezó a funcionar cuando Dani Benítez se quedó sin fuelle y acabó desplomado sobre el terreno de juego, mientras que Adrián provocó ocasiones y movimientos con velocidad e inteligencia. Es verdad que no estuvo certero de cara al gol, pero joder, ESTUVO, coño. E igual si en vez de tener 3, protagoniza seis ocasiones de gol, yo soy de los que piensa que, aunque sea por aburrimiento, o equivocándose, o como sea menester, pero alguna entraría. Debo de ser el único, no sufran.

Otro caso curioso es el de Pizzi. Dicen que es rápido, dicen que encara, dicen que es bueno en el uno contra uno, dicen que es valiente, dicen que es un extremo tipo como los de antes. Y digo dicen, porque Manzaneque se emperra en que apenas veamos sus cualidades. Pues bien, ayer Monseñor Bocachancla tuvo a bien darle unos minutos sobre el terreno de juego, y no me hagan mucho caso, pero me dio la impresión de que de todo eso que dicen del portugués, algo de verdad hay. Tiene pinta de ser interesante en caso de necesitar un Plan B, o C, o D. Pero, claro, para eso hay que tenerlo, Sr. Manzaneque. Hágame un favor, piense que con su trivote de “gala”, el equipo se ha tirado más de 450 minutos sin hacer un gol, jugando de esos 450 minutos 2 partidos en casa, uno, encima frente a Osasuna, y uno de ellos, encima, fuera de casa frente a un recién ascendido. ¿De verdad, no les da que pensar que algo no funciona? Esperaremos acontecimientos.

EL CRACK DEL PARTIDO: Lleva ya unos cuantos encuentros gustándome mucho Miranda, aparte del prometedor ratito disputado por Pizzi. Por parte local, Daní Benítez es debilidad de quién esto os escribe, aparte de que su guardameta Roberto se lució también.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Físicamente el Granada anda como el estado de unos universitarios de vuelta de viaje de fin de curso a Ibiza. Por lo míos, el de siempre, el risitas, el hombre que anda siempre por el suelo, el coche de choque, el perdonavidas, el intrascendente, el absurdo 10 del Atleti. Pero nada, tiene que jugar el puto Reyes por decreto ley. Y todavía aún leo por ahí a bobos que si Reyes Selección. Ya. Y el Dioni, presidente del fondo monetario internacional, no te jodes …

ÁRBITRO: Turienzo. Debió de expulsar a un tal Geijo por demostrar sobre Los Cármenes lo bien que le enseñaron a hacer el papanato en la escuela de arte drámatica (enculación Almodovoriana sobre él ya, por favor), pero, por lo demás, no tuvo excesivas complicaciones, salvo, todo hay que decirlo, en un clarísimo penalti que realiza Tiago sobre un jugador granadino. Así que mejor corramos un estúpido velo, en todo caso …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 1 GRADO).

Este partido también lo había visto yo ya cantidad de veces, hermano. Pero cantidad. Lo tenía clarísimo.

Y el jueves jugamos en Udine (creo) frente al líder de la liga italiana. Imagino que, si frente al Granada jugamos con 3 mediocentros, contra éstos jugaremos con nueve, ¿Eh, Manzaneque? No sea que metamos algún gol de vez en cuando y la fastidiemos, hombre …


3 de octubre de 2011

Atleti 0 - Sevilla 0. Dudas irracionales de ayer, hoy y probablemente, mañana.

¿Esto va a ser siempre así, que metemos cuatro o no metemos ninguno? ¿No va a haber término medio? ¿Cómo puede ser que para el descanso no nos fuéramos con ventaja en el marcador? ¿Por qué el puto Reyes en vez de asegurar los tantos tira siempre a conseguir el gol del siglo? ¿Cuántos puntos nos van a seguir costando estas putas gilipolleces? ¿Por qué este equipo no tiene Plan B si vemos que las cosas no terminan de salir? ¿En qué cabeza cabe que tras haber disputado un partido el jueves, nuestro entrenador no agote los 3 cambios, teniendo a gente en el banquillo como Adrián o Juanfran, que venía de anotar un tanto en Francia? ¿Falcao es un tigre, o un minino? ¿Cuándo un rival apriete a nuestros laterales, significa que en ataque renunciamos nosotros a jugar por banda? ¿Medel es un jugador de fútbol? O, aún más, ¿alcanza la condición de ser humano siquiera? ¿Dónde ha estado todos estos años perdido Javi Varas? ¿Salió acojonado el Sevilla en la primera parte? ¿Salió desmelenado en la segunda? Y el Atleti, ¿A qué salió en la segunda parte? ¿Por qué Miranda después del partidazo que se marcó en Francia se quedó en el banquillo? ¿A Tiago, aparte de cuando hace una entradita de las suyas, se le ve algo más en el terreno de juego? ¿Qué coño pinta Gabi en el banquillo? ¿Cuántos balones tiene que perder Mario el gominola Jackson Suárez en el centro del campo para sentarle en el banquillo? ¿No se está mereciendo más minutos Salvio? Estamos en el octavo puesto, ¿esto va a cambiar algún año, o tenemos que asumir que es ya nuestro puesto natural? Fuera de casa, ¿ganaremos algún partido? ¿ganaremos algún día a algún rival directo, o es que nuestros rivales directos son otros? Una vez asumidos que Barsa y Madrid ya hace tiempo que no lo son, ¿Empezamos a olvidarnos también de Valencia y Sevilla? ¿Cómo podemos regatear 2 millones para fichar a un portero como Courtois, y, sin embargo, no hacer eso mismo con Elías, para luego traspasarle en apenas 3 meses? ¿Qué pasó con la animación ayer durante la segunda parte en el Calderón? ¿Se cansarán algún día de pillar los Biris? (uys, que esto no iba aquí, perdón).

EL CRACK DEL PARTIDO: Los porteros. El sevillano a mi, particularmente, me encanta. Es un porterazo como la copa de un pino. Se tira 3 años para sacar, eso sí, pero bueno, eso va innato en la escuela que maman los sevillistas. Por su parte, el belga en la segunda parte nos salvó con 3 paradones de impresión. El otro día le escuché a Cañizares que le veía el defecto de que no atajaba ningún balón. Ya me gustaría ver al rompe colonias rematándole a cuatro metros como le rematan a Courtois, no te jodes …

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Mario Suárez. En todos los partidos pierde un balón que planta a un contrario delante del portero. Ya está bien, coño. No se puede ser tan ñoño jugando al fútbol. Claro que, la antítesis de él la tenemos en el tal Medel. El chileno es el típico tuercebotas que, digamos que suple todas sus carencias futbolísticas (que son innumerables), a base de amedrentar, provocar, dar coces, protestar y amenazar a todo bicho viviente. Sé que este tipo de jugador gusta mucho a determinados seguidores, pero a mi, francamente, me parecen una especie a extinguir. Un palurdo como este se puede cargar un partido de fútbol como el de ayer. Eso sí, ha caído en el entorno más adecuado para él, también lo tengo claro.

ÁRBITRO:Undiano Mallenco. Bien, en líneas generales, aunque sus linieres eran calamitosos (para variar).

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 1 grado).

No lo bajo. Ya saben, rival directo, no victoria. Sinceramente, ando hasta el mismísimo nardo de llevar tanto tiempo sin poder llevarnos un partido de los “decentes” a la boca. Empieza a ser una situación insoportable.

Y, por si fuera poco, ahora viene otra semana de estas que tanto me gustan por el dichoso parón de la Selección. Hay lunes en los que mejor uno se queda en la cama tranquilito y fuera. Y yo estoy inmerso en uno de ellos. Próxima cita: Granada. No digo nada. Al menos, este no es un rival directo. De momento, vamos …


30 de septiembre de 2011

Rennes 1 - Atleti 1. Camino de la perdición.

Hay un tipo de equipos en esta vida que uno sabe que al suyo propio le van fatal, se le atragantan siempre. No me pregunten el por qué, porque, además, suelen ser en teoría contrincantes supuestamente inferiores al tuyo. Todos los aficionados tenemos nuestra cruz particular: el Madrid tiene al Depor, el Barsa tuvo mucho tiempo a nosotros, al Valencia se le suele atragantar el Racing, y si vamos preguntando a diferentes seguidores de otros equipos por ahí, nos dirían su lista negra particular.

El Atleti, por desgracia, ha ido aumentando peligrosamente dicha lista, eso es cierto, pero, yo cuando me enteré de que nos tocó el Rennes, fruncí el ceño y no me hizo ni puñetera gracia. ¿Por qué? Equipo joven, terriblemente físico, francés y lleno de negratas. Chungo cubata. No. El Atleti las va a pasar putas. Allí, y aquí. Ya lo verán.

O ya lo vimos. Lo de allí, digo. Porque el Atleti salió a jugar al terreno de juego como el título de esa grandiosa película que protagonizan Tom Hanks (sorprendentemente agradable interpretando un papel de tipo duro) y Paul Newman (genial, a pesar de su ya por aquel entonces avanzada edad). Camino de la perdición. Controlando el balón, sí, pero de una forma absurda e hilarante, con un juego a cámara lenta sencillamente insufrible, y siempre terminando retrocediendo sin ton ni son. En este tipo de partidos, en los que el Atleti parece que tiene impregnado en las suelas de sus botas un bote de cola de contacto, es precisamente en los que emerge la figura de Perea, en su más puro estado. Su recital ayer de pases mal dados, controles paranoicos y entradas esquizofrénicas fue digna de estudio. Y encima protagonizó la jugada más descojonante que uno pueda recordar en un partido de fútbol. No se la pierdan, ni el mismísimo Groucho Marx hubiese escrito un guión tan sumamente disparatado. A esto que se va uno de los 15.000 negritos que tiene el Rennes, como una gacela perseguida por un tigre hambriento por la banda. A todo esto que el Sr. Amaranto decide entrar como un caballo en una cacharrería, medio tocando un balón al que llegaba sin aparente necesidad de entrar con las dos plantillas por delante. A todo esto que el pobre negrito queda en el suelo descacharrado perdido (encima ya llevaba de por sí una venda el colega en la mano) y nuestro Perea, presa de un ataque de interpretación hollywoodiana, a mi entender simula que le duele mucho la boquita. A todo esto que el tiempo va pasando, 15 horas en banda atendiendo al uno y al otro, y, a todo esto, al final, el árbitro le entra como una especie de ataque de pánico nuclear, llama al capitán del equipo francés, busca al capitán del Atleti (que ayer era el ínclito Perea), se da cuenta de que está fuera del terreno de juego, y engancha al primero que pasaba por allí, al pobre Diego, les lleva a los dos a un sitio aparte del campo, y no tengo muy claro si les saca amarilla a ellos, o les dice que les va a sacar tarjeta amarilla a los dos jugadores que querían entrar. Y yo me pregunto: ¿Por qué les amonesta a ellos? Ni idea. ¿Por qué quiere amonestar a los dos jugadores que están fuera? Ni idea (en todo caso a Perea por su entrada, ¿No?). Si les quiere amonestar, ¿Por qué no espera a que entren al terreno de juego? Ni idea. ¿Por qué elije a Diego como capitán? Ni idea. ¿Por qué hace todo esto? El alma de Groucho se apoderó de él. No encuentro otra explicación.

Y así acabó la primera parte. Con los franceses presionando como bestias aunque técnicamente eran de la escuela Pereistica, con sus aficionados abucheando al propio Perea como posesos cuando en realidad lo que tenían que haber hecho es darle una ovación de la hostia por convertirse en su mejor jugador sobre el terreno de juego, y con el Atleti en pleno proceso de empanamiento sumun, que, como no podía ser de otra forma, tuvo su continuación en el segundo periodo.

Y claro. Pasa lo que tiene que pasar. Pilla un balón un tal Montaño, lanza un zambombazo desde su tierra natal Colombia, el balón da en el culo de Domínguez, y se cuela como una exhalación por la escuadra de Courtois. Original product made in Atleti.

Curioso. A partir del tanto francés, los chavales descubren, al fin, en dónde está la portería local, se ve que se cambiaron de botas, y, gracias también (justo es reconocerlo) a la entrada de Salvio, y en menor medida, pero también, de Reyes, descubren que al fútbol se juega con profundidad, con velocidad y verticalidad. Y hasta dejan de vivir en el fuera de juego y todo (recital ayer por todo lo alto de Adrián). Y llegan las ocasiones. Disparo al palo de Diego, gol cantado que falla Falcao porque el propio Adrián realiza un remate entre medias de centro al colombiano y propio remate a puerta, hasta que, cuando faltaban solamente 3 minutos, Reyes saca de esquina viendo la posición desmarcada del vivo Salvio, éste da el pase de la muerte, y Juanfran, en doble remate, logra batir al fin la portería gabacha tras dar el balón el larguero. Otro product original made in Atleti.

Un punto que sabe a oro, cierto, pero un fútbol que no sabe a nada. Si para ponernos a practicar el mismo tenemos que esperar a que nos claven un chicharrito, mejor nos dedicamos al cine. Camino de la Perdición. Háganme caso. No se la pierdan.


25 de septiembre de 2011

Barsa 4 - Atleti 0. Culeritis Tremens.

1.- ¿Qué es Culeritis Tremens?

Sin lugar a dudas, la enfermedad del siglo XXI. Sus efectos son inmediatos. En tan solo 15 minutos puede usted ya encontrarse arrastrándose por el suelo, con ganas de contemplar un musical de Belén Esteban, deleitarse con un telediario en el que salga un strip-tease de Rajoy hasta quedarse en tanga de piel de leopardo, o de masturbarse impúdicamente pensando en tener en sus brazos a la Duquesa de Alba. Cualquier cosa, menos seguir observando ese martirio mediterráneo. Dura solamente 90 minutos, pero le dejará marcado para toda la vida si comete usted el error de ser del equipo rival con que se topen esos bebe-sin-sed con patas. Aborrecerá el fútbol y todo lo que le rodea durante meses, años o siglos, si encima es usted vikingo. No entiende de amistades, ni de religión ni de nada. Es un tornado, cuya bacteria más peligrosa es conocida con el pseudónimo de Messi (y me cago en el puto matasanos que te enseñó a crecer, joder).

2.- Si usted ha sido contagiado por Culeritis Tremens.

Olvídese de contemplar cualquier deporte durante no menos de 72 h. Ocúltese debajo de la cama ante la aparición de cualquier objeto blaugrana que pueda usted poseer. Piense que ya, con un poco de suerte, y si el azar no nos enfrenta en Copa del Rey (lo cual no me lo quiero ni imaginar) se acabó ya este tema hasta dentro de una vuelta entera. No se preocupe por la hinchazón de manos, cara, ojos u orejas. Quizás una buena dosis de Europeans Leaguitis le haga minimizar dichas alteraciones cutaneoatmosféricas.

3.- Tenga especial cuidado con Culeritis Tremens.

No sea usted tonto, bobo o una mezcla de ambas cosas. Los síntomas en apenas 15 minutos son más que evidentes. Evítese trastornos psicoalimentarios si ve ya que en ese corto espacio de tiempo se encuentra ya gravemente afectado. ¿Para qué esperar al 4-0? (oiga, que quedaron 5). “Serían 5 para usted, listo. Que yo ya con 4 no podía más y me fui al sobre a levitar.. No te jode”.

4.- Embarazo y lactancia.

Si está usted embarazada, cuídese mucho de que le afecte dicha enfermedad, o corre el riesgo de que el recién nacido le salga ya con una barretina blaugrana puesta en la cabeza. Si, por el contrario, se encuentra en periodo de lactancia, es probable que el niño le diga le de la puta leche calentita al abuelo, que el nene quiere whisky escocés, siempre escocés, del bueno. Y el agua para las ranas, solo faltaba.

5.- Niños.

Si quiere usted que su hijo conserve sus señas de identidad que tanto le ha costado inculcarle íntegras, coméntele que esto va por rachas, que esa enfermedad no es que nos afecte solo a nosotros, sino a cualquier hijo de vecino viviente (por muy poderoso que se crea o muy blanco que lave) que aún así igual hasta seguimos siendo el equipo que más veces ha logrado ganar allí, y que, quién sabe, si alguna vez nuestros investigadores tienen paciencia con el doctor de cabecera, y no va cambiando su plantilla de médicos de 10 en 10 tíos cada año, algún siglo de estos daremos con la tecla y, al menos, podremos enfrentarnos con tal malvada enfermedad cara a cara, sin complejos, tal y como hemos hecho en un pasado, eso sí, cada vez más lejano.

6.- Conducción y uso de máquinas.

Evite mientras conduzca tener cualquier aparato que transmita ondas encendido, ya que dicho mal también se puede propagar a través de las mismas y sus efectos son terriblemente devastadores. Si cree que le está afectando la “Culeritis Tremens”, evite cuchillas de afeitar, realizar rodajas de sandía o cortarse las uñas de los pies o de la manos. Sus consecuencias pueden ser del todo irreversibles.

7.- Sustancias estupefacientes.

Está permitido (y es hasta recomendable, qué carallo), si se encuentra en pleno proceso de contaminación de la “Culeritis Tremens” todo tipo de drogas: speed, farli, jaco, rulas, valiums, orfidales, o, aún mejor, todo mezclado junto, y a la vez.

8.- Posibles efectos adversos.

- Depresión (odio el fútbol).

- ¿Qué coño es un balón, y por qué no lo pillan los de rojiblanco, mientras los otros se la pasan como les sale del nardo, Bernando?

- Tristeza (para ponerse a llorar).

- Hastío (todos los años igual).

- Vómitos (Reyes en el suelo, para variar).

- Infecciones bucales (se traduce en acordarte de la madre de todo bicho viviente nacido y por nacer).

- Trastornos estomacales (hasta la úlcera creo que tiene color blaugrana).

- Impotencia (bastante follao he quedao ya, no te jode).

- Pérdida de apetito (a la mierda los aperitivos del descanso, incapaz de papear una triste corteza).

- Trastornos del sistema nervioso y psiquiátrico (como vea a un pibe por la calle que se llame Leo, aunque sea Leoncio, le entierro vivo).

- Ansiedad (¿Minuto 33 de la primera parte todavía? Dios mío, ¿Pero esto no se acaba nunca? ¿Por qué? (grande LLouriño).

- Trastornos respiratorios. Abre la puta ventana, que me ahogo, joder.

- Trastornos cutáneos. ¡Los pelos de mi barba son azules y granas! ¡Socorrooooooooooooooo!

- Trastornos de orina. ¡Huele a pan tumaca con butifarra! ¡No puede ser!

- Trastornos del sistema reproductor: Decididamente, los colchoneros no la sabemos meter.

9.- Intoxicación y tratamiento:

Escriba una serie de gilipolleces como las que le expuesto, y, al menos, se sentirá algo mejor.

10.- ¡Viva la virgen de la Morenetaaaaaa! ¡Vivaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

11.- Que ya me he cansao, hostias … Y la próxima vez lo va a ver su padre, ¿Me entiende? Su padre … Goodnight, and welcome to the hell.

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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