25 de noviembre de 2013

Atleti 7 - Getafe 0. Un buen día en la oficina.


En los tiempos que hoy corren, el poder ir a la oficina es casi un lujo (y miren que jamás pensé que llegaría a escribir esto). Somos privilegiados los que podemos acudir cada día a nuestro trabajo, debido a la ineptitud de los que ya todos conocen. Y, en los trabajos, hay veces en que las cosas se te dan bien, una mayor parte en las que ni bien ni mal, sino todo lo contrario, y otras en los que las cosas se te dan mal, rematadamente mal.

Pero, si conoces bien tu oficio y tienes experiencia, lo normal es que solventes tu currele con solvencia, eficacia, rapidez y brillantez. Tienes más posibilidades de que al final tengas un buen día en la ofi. Y eso  es el Atleti hoy en día en el Coliseum Madrileño por Excelencia, es decir, el estadio Vicente Calderón. El Atleti se sabe su oficio al dedillo, funcionan como una  máquina perfectamente engrasada y automatizada, y a poquito que los empleados estén concentrados y con ganas de realizar sus tareas, el resultado suele ser brillante, por normal general, y colosal, si tienes un día especialmente inspirado, como fue el pasado sábado en esa tan maravillosa fría noche del Calderón en pleno invierno, cuyo biruji suele tener un embrujo especial.

Siete goles. Mucha tela. Y suena bien, porque el Getafe andaba el sexto o por ahí. Y muchos de ellos de una fantástica factura. Pasemos a detallarlos.

El primero, de Raúl García. Ya saben cómo le llamo desde que fichó por el Atleti. “Todo lo que haces, lo haces bien”. Y si se trata de rematar de cabeza, nos encontramos frente a un auténtico especialista. Córner perfectamente ejecutado por, cómo no, Milinko Koke, y remate inapelable de Raúl batiendo a Moyá, que, ciertamente, nada pudo hacer en ninguno de los tantos. Era el minuto 25 de partido.

A los 36, un buen centro de Turán lo peina Koke y Lopo lo desvía al fondo de las redes. 2-0. Y en el 41, Valera recuerda su corazoncito rojiblanco y fuerza de forma absurda su segunda amarilla por una clara mano que le supone la expulsión. El Geta, con diez. Como si el Atleti necesitase este tipo de ayudas. Se mascaba la tragedia. Con este panorama se llegó al descanso.

En la segunda parte, recital total, en la que el Atleti abusó cómo y cuando quiso del equipo del coliseum de sillas sin dueño. Villa, que ya había tenido una clarísima en el primer tiempo tras certero remate de cabeza a bocajarro que sacó espléndidamente Moyá, aprovechó un centro del pletórico Juanfran para poner el 3-0 en el marcador, apenas 3 minutos comenzada la segunda parte.

Otros tres minutos más tarde, un delicioso balón puesto por Tiago (buenos días, Capo) lo remató de forma modélica Raúl García para poner patas arriba el Calderón y anotar su cuarto  tanto. En la oficina todo el mundo quería más. Y el capataz también, ya que sumó a la fiesta a Oliver y Diego Costa, ese delantero. Antes de marcharse el navarrico, pudo hacerlo con  un hat-trick tras un remate de volea que repelió la escuadra, en una maravillosa contra lanzada por todo el equipo. Sin embargo, el gol de la noche llegaría sobre el 23 de la segunda parte. Balón que pone Gabi, Diego Costa gana la posición a su par aprovechando su corpulento cuerpo, y se inventa un remate de volea y de espaldas a la portería sencillamente colosal, extraordinario, sublime. Uno de los goles más bonitos que uno recuerda en el Calderón (y, afortunadamente, tengo un buen puñado de ellos en mis retinas). Y es que, una fiesta en el Calderón sin la participación de Diego Costa, es menos fiesta.

El sexto, faltando 13 minutos, fue de nuevo  del Guaje Villa, que a la chita callando, pero va  cumpliendo sus objetivos tanto numéricos como de juego que personalmente le había impuesto, tras una veloz galopada de Adrián y pase puesto con escuadra y cartabón sobre David Villa. La conexión asturiana en su más puro estado.

Y el último fue justo premio a los buenos minutos del propio Adrián, tras una excelente acción individual de Oliver, aprovechando una serie de remates en el área tras remate seco y ajustado al palo. 7-0. Suena bien. Suena poderoso. Suena a campo inexpugnable. Qué duda cabe, fue un magnífico día en la oficina.

EL CRACK DEL PARTIDO: “Todo lo que haces lo haces bien” Raúl García. Lo que más me alegró de todo fue el reconocimiento que tuvo por todo el público  del Calderón. Se lo merece tanto como el que más. No quiero que renueve pronto. Quiero que lo haga ya.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El sinvergüenza del señorito Courtois. Vale que le regalen un abono a ras  del  césped. Encima, tiene el privilegio de ver los partidos cambiando en cada tiempo de fondo. Pero que, encima, se lleve una pasta lironda por no dar ni golpe en todo el puto día, es una auténtica tomadura de pelo. ¿Tendrá la desfachatez de ducharse el menda después de los partidos que ¡ejem! “juega”? Está claro, es el listillo de la oficina.

ÁRBITRO: Clos Gómez. Un tanto extraño a la hora de la señalización de las faltas, pero bueno. Yo aún le sigo teniendo en mi corazón tras la Final de Copa.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 20 GRADOS).
Se de alguien que me va a matar cuando me vea, pero es otro encuentro de obligado cumplimiento. Y conste que le estoy oyendo los exabruptos desde aquí, don Pablo. Modérese, por favor.

Y el martes, Champions, en un partido muy importante para todos aquellos que quieran demostrar al Cholo que  son tan parte o más del equipo como el que más. Hora de demostrar que el Atleti tiene mucho más que simple 13-14 jugadores brillantes. Yo confío ciegamente en ellos. A dejar el pabellón bien alto, muchachada.

11 de noviembre de 2013

Vila-Real 1 - Atleti 1. El mundo al revés.


Reconozco que el ritmo frenético de partidos que hemos disputado últimamente me ha resultado completamente agotador a la hora de poder escribirles nada,  aunque el Atleti jugó con  la dulce monotonía que ya nos tiene acostumbrados en el Calderón frente al Athletic y en Champions frente a uno de los múltiples equipos  con los que están  hermanados  la escoria fulera (si , ya saben, esos que van por la vida de “solos contra todos”), y con el supino pero efectivo aburrimiento que me supuso la victoria en Granada, así que, como además el  termómetro no fue  afectado por ninguno de los partidos que  disputamos, decidí darle a mi neurona un pequeño descanso.

Sin embargo, ayer sabía que era  un partido sobre el que me apetecería  escribir. Campo pequeño, un rival que me ha causado una  espléndida impresión en los encuentros previos en que les vi en esta temporada, el histerismo del paletismo local queriendo  ver en nosotros al  enemigo público número uno por supuestamente haberles bajado a segunda ... Y, el partido  resultó eléctrico en la primera media hora, en la que el Vila-Real se recuperaba del gol encajado en propia puerta por Mario a los 2 minutos de haber comenzado el partido (tras genial rosca de Juanfran, deberían de darle a él el gol en realidad), y el Atleti ejercía de Atleti defendiendo como los ángeles y ejercitando una presión espléndida a la  hora de la recuperación del balón, buscando después la portería local. Los amarillos, por su parte, solamente tuvieron una ocasión clarísima en una buena acción de Rubén Pérez en la que el gran  Cani (un  maravilloso jugador cuando  tiene la lucecita encendida) falló incomprensiblemente delante de Courtois.

El Atleti, por su parte, sin llegar a crear peligro evidente, pero si que tenía cierto control del  juego. El problema es que cuando uno sabe que hace una cosa tan rebién como el Atleti defiende, se termina creyendo que con eso le va a bastar y a sobrar para conseguir la victoria en el marcador,  eso se transforma en conformismo, y, probablemente, con algunos equipos le baste y le  sobre, pero si tienes a un rival en condiciones como fue ayer el Vila-Real, terminas jugando con fuego, y, lo que es peor, quemándote.

Porque a partir de la media hora el Atleti fue eso: un equipo conformista, ramplón y que basó todo su juego en el arte  de impedir al  contrario crear peligro, olvidándose de que existía a lo largo del campo otro área.

El Vila-Real, por su  parte, cada instante que fue pasando fue pisando  el acelerador un poquito más fuerte, creando más y más peligro, Marcelino estuvo muy bien en los cambios, y fruto de los mismos sacó al terreno de juego  al  francés Perbet y a Aquino (que creo que es el hijo  del mítico Toro Aquino que jugó en el Mucia, Albacete y demás) y a falta de once minutos llegó el gol del empate. Sesudos analistas de ayer y de hoy buscarán, como siempre, un culpable: que si  Alderweild no estuvo contundente, que si Juanfran se mete el gol en propia meta, que si Insúa y su banda … Gilipolleces. El gol se  mascaba cada vez  más que iba a llegar, y cuando se tensa  tanto la cuerda, puede pasar esto: que se rompa. Si no hubiese fallado el uno, hubiese sido el otro. ¿Qué más da? Somos un equipo, para lo bueno, y también para lo malo. Punto.

Reacción final del Atleti, en la que Arda se inventó un pase en la que el pobre Insúa se hizo la picha un lío y de tanto defender le quitó un balón franco  a  Villa, cuando este amenazaba con plantarse solo delante de la meta defendida por Seres Inútiles Asenjo, y, resultado que el Vila-Real dio por bueno, lo cual es buena señal del respeto que la peña nos va teniendo por ahí. Eso sí, entre tanta miseria de fútbol por nuestra parte en este segundo  periodo, me encantó con el empate ver a Courtois sacando a toda leche, y los jugadores corriendo  a por el balón como si fuésemos palmando. Demasiado tarde, sí, pero buena señal. En realidad el punto es bueno, y es malo. Chungo porque perdemos dos puntos ya  que durante 60 minutos  no fuimos el Atleti. Bueno porque suma  frente a un rival que confirmó  todas mis expectativas: fenomenal velocidad  en la  circulación de balón,  juego abierto en bandas ,  trabajo y ratos de muy buen fútbol. Lo importante es sumar, aunque hayamos restado. El mundo al revés.

EL CRACK DEL PARTIDO:  Del Atleti estuvieron  a  un gran nivel Courtois, Miranda y Tiago hasta  que le duró el fuelle (que fue hasta casi el final, la verdad).  Por parte local, pónganse en pie ante el  partidazo  que se marcó Bruno, un mediocentro que como persona  proporcionalmente me cae  tan mal como tan buen jugador considero. Él solito se hizo  dueño de todo  el centro del campo, y dio una  auténtica exhibición de  clase y fuerza, dosificadas a  partes iguales. Partidazo descomunal.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: No sé si sería  por esa amenaza de gripe que dicen  que tuvo, o por la maldición de la Selección (en la cual creo a pies puntillas, es seleccionar a un rojiblanco y creerse el amo del universo tocándose la polla,  no sé por qué, la verdad)  pero ayer Diego Costa, directamente, es que no fue Diego Costa. Muy flojo también (creativamente hablando)  sus compis de tropa  en creación de juego: Villa, Koke y Raúl García.

ÁRBITRO: Pérez Montero. Pintoresco personaje del monigote de figura de futbolín vestido  de negro ese, cuya cualidad innata es que todas  las jugadas y lances  del juego el menda crea  un estado de  tensión porque sabes  que puede caer una tarjeta en cualquier instante. Se por lo que sea. Un pisotón, un codazo, un saludo al contrario, un “¿Cómo está usted, señor árbitro?”, una mirada hacia un recogepelotas Sí. Incluso al espectador que está viendo el  partido desde el campo o desde su casa. A mi hermano, de hecho, le debió de amonestar con el tanto azulejero por derramársele un poco el pelotazo que se estaba clavando, porque se  piró a su habitación nada  más conseguirse el empate. Qué ser, Dios mío.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 20 GRADOS).
El termómetro dicta sentencia, e  indica que se  perdieron dos  puntos en casa de un recién ascendido, así  que, por mucho que se metan con  él, ya saben que lo tengo que bajar un par de grados. De todas formas, en pleno mes de Noviembre, sigue siendo una temperatura más que óptima  para seguir confiando a muerte en este equipo.

¿Lección del día? No siempre se puede ganar, y, francamente, por empatar en Vila-Real  tampoco  es como para pegarse dos tiros, aunque no se jugase como se debía, ciertamente. Pero es que los rivales también cuentan, y ayer, el que tuvimos enfrente, sinceramente, me pareció  un equipo muy a tener en cuenta. ¿Perdido dos puntos? ¿Sumado uno? Mi  termómetro dice que palmamos dos. Mi corazón, que sumamos  uno. Elijan ustedes la opción que más les plazca.

28 de octubre de 2013

Atleti 5 - Betis 0. Estos muertos están muy vivos.


Los aficionados somos muy dados a ponernos siempre nerviosos con cualquier circunstancia, aunque el equipo vaya como una auténtica seda,  como es el caso del Club Atlético de Madrid. Si los resultados van mal, obviamente, buscamos culpables por todos lados, y si las cosas van dabuten, pues buscamos crisis y fantasmas donde, sinceramente, uno piensa que no los hay. ¿El ejemplo? Dos de los hombres de la manita de ayer: Oliver Torres y David Villa.

El canterano ha llenado un montón de tuits y de post por ahí llegando a asegurar que se encontraba apartado del equipo y tal. Pues hala, ayer, titular. Porque una cosa es que al Cholo maneje el vestuario y determinados comportamientos deportivos y no deportivos a su antojo (que para eso es el jefe de  todo esto, oigan) y otra es que decida prescindir de cualquiera de sus jugadores que piense que le pueden sentir útil.  Y eso no lo va a  hacer ni con Oli, ni con Villa (este estaba  prácticamente acabado y el Cholo ya no iba a contar con él tampoco, los periolistos de turno son así, cuanto daño hacen los televidentes baratos al ser humano, madre) ni con nadie.

Oli ayer jugó bien, logró marcar el tanto más rápido de la historia del Atleti (a los 14 segundos) y demostró que tiene categoría para ir dándole la manija del equipo, según el Cholo lo vaya considerando necesario. Eso sí, ya les anticipo que es muy probable que igual el próximo encuentro no sea titular, e inclusive puede que no vaya ni convocado. Porque, afortunadamente para nosotros, tenemos un grupo de jugadores enchufadísimos todos y que cualquiera de ellos merece ser titular y tener más minutos. Y el Cholo quiere ser justo con todo el mundo.

Después de este tanto inicial, cuando yo aún no había ni empezado a saborear mi delicioso chupito de licor de café, y pese a tener ocasiones de gol cantadas (un cabezazo de Godín completamente solo que se marchó lamiendo el palo, un penalti de enciclopedia de Jordi Figueras sobre Diego Costa que el árbitro y el linier no vieron, y un buen remate de Villa) el Atleti, durante una hora, estuvo contemplativo y reservándose para esfuerzos mayores, ya que el Betis, todo hay que decirlo, fue el peor Betis que uno jamás recuerda desde que tiene juicio de razón (si es que alguna vez  lo he llegado a tener, pero ese es otro cantar), y fue la cosa más inocentona que he visto en mi vida. A su lado, Heidi era una furtiva,  vamos. De Courtois se de su existencia porque me encantó su molona equipación azul nada más empezar el encuentro. Después, jamás volví  a saber de él.

Pero al Cholo está claro que no le molan en exceso  eso de las meditaciones activas, y puso firmes a  sus piezas en el descanso y el Atleti terminó arrollando a su rival, jugando al fútbol como los propios ángeles, y realizando jugadas de muchos kilates. Y ahí entro en danza el Guaje Villa, primero aprovechando una delicia de centro de Luis Filipe, rematando de cabeza fenomenalmente, y poniendo el 2-0 en el marcador, para que, poco después, aprovechase un rechace dentro del área, sentase a Cedrick y fusilase sin piedad, poniendo el 3-0 en el marcador.

Después vinieron los cambios (yo no hubiese cambiado a Oliver ni de cachondeo, pero bueno, ya saben, manda quien manda), Villa demostró que no teme a Diego Costa en su lucha por el nueve  de España, al regalarle el cuarto tanto al brasileiro, y Gabi completó la manita en las postrimerías del encuentro, en algo  que precisamente debe de hacer más para ser aún más grande: subir su cuenta anotadora. Para el Betis el partido resultó ser una tortura china. Para el Atleti, coser, cantar, meditar, atacar y fulminar. Este Atleti tiene alma de insecticida. Los mata bien muertos.

EL CRACK DEL PARTIDO: Muchos. Luis Filipe estuvo descomunal, pero se lo voy a dar a David Villa. Tapando bocas, que lo llaman …

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: El Betis. Parecía un equipo de regional (con  todos mis respetos para los equipos de regional). Esperpéntico a más no poder.

ÁRBITRO: Martínez  Munuera. No sabía ni de la existencia de este individuo. No estuvo mal, aunque se comió el penal sobre Diego Costa.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 22 GRADOS).
Para desesperación de Don Pablo Mármol, pero, una vez más, el termómetro no te toca. Partido de obligado cumplimiento.

Y el  jueves, a Granada. Tiempo de ver a algún que otro nuevo jugador, ya verán. Y recuerden: si no tenemos problemas con nuestro Atleti, pues no los  tenemos, qué le vamos a hacer. Utilicen su brillante intelecto en desarrollar fórmulas químicas, en descubrir cómo el orégano se puede convertir en metal de oro, o en diseñar una plaza de toros volante, pero, por favor, a nuestro Atleti, dejémosle en paz. Es tiempo de disfrutar.

23 de octubre de 2013

Austria Viena 0 - Atleti 3. Imperiales.


Y se levantaron. Vaya si se levantaron. ¿Quién recuerda ya la derrota  contra “el filial”? La primera media hora que realizó ayer el Club Atlético  de Madrid fue sencillamente impresionante, primorosa. Realizando una presión asfixiante, combinando la misma con un manejo del balón a una  velocidad endiablada, desmarques, juego por banda, seguridad defensiva, y una serie de jugadores  que, señores, hay que decirlo ya abiertamente, están en primerísima fila del fútbol mundial.

En defensa,  tengo la teoría  que de Miranda hace buena a su pareja de baile, y ayer se pudo comprobar también con Alderweireld, que estuvo muchísimo más suelto y dejó una  muy buena impresión tras  su algo titubeante y tímido debut en Barcelona. Estamos hablando de un defensa difícil de ver en el fútbol de hoy en día (les hablo de Miranda), que basa todo su juego en un sentido de la anticipación acojonante, y, precisamente para poder desarrollar dicho sentido, hay  que saber leer el fútbol a la perfección, y él lo hace con suma maestría. Del portero no les voy a hablar, porque ayer, el hombre, apenas tuvo trabajo, y el que tuvo, como casi siempre, lo resolvió son  solvencia y eficacia. El mayor arma de Courtois es, sin duda alguna, la ilusión que tiene por defender esta camiseta. Yo no sé si en un futuro terminará marchándose o no (llamarme gilipollas, pero tengo la esperanza  de que el Club intente hacer un esfuerzo por él y quedárselo de forma definitiva la temporada que viene … si … ya sé … gilipollas, no me lo digan más veces). Un portero para, tranquilamente, dos décadas.

Luego están dos laterales que son puñales en ataque y que defienden con suma autoridad. Lo de Luis Filipe es sencillamente acojonante (se tuvo que retirar en el descanso por una sobrecarga, creo, espero que no sea nada, aunque Insúa ayer le suplió también con bastante solvencia, mejorando en bastante actuaciones anteriores). Sigo diciendo que desde que está el Cholo le ha cambiado hasta la expresión de la cara cuando va a disputar un encuentro. Antes, parecía Sor Citroen. Ahora, la reencarnación de Belcebú. Ayer dio la asistencia “a todo lo que haces siempre lo haces bien Raúl García” para que anotase el primer tanto a los ocho minutos de juego. Anteriormente, Juanfran avisó al poco  de comenzar el encuentro ayer con un disparo desde fuera del área que el guardameta Linder hizo  que se luciese.

Pero la clave de ese primer gol fue otro chaval que está ahora mismo casi  alcanzando la primera línea de élite mundial de los centrocampistas, y es Koke. Un jugador omnipresente, letal a balón parado, clave en la presión del equipo, inteligente, que se ofrece siempre para recibir, que realiza un despliegue físico portentoso en cada  partido, y que tiene acciones tan geniales como el pase que sirve ayer a Luis Filipe, mirando hacia otro lado (a lo Laudrup, vamos) dejándole completamente solo delante del portero al brasileño. Está claro que este chaval no tiene  techo, pero ya va rozando con la punta de las yemas  de las  manos la gloria de los elegidos. Y para quién dude de su  sacrificio y de su  entrega, que observe quién ayer en el minuto 90 casi pone el 0-4 en el  marcador aprovechándose de una  letal contra lanzada por la muchachada. Lo dicho. Está en todos los putos sitios.

Otro que ayer realizó un encuentro sencillamente modélico fue Tiago, que, en mis preferencias,  está por encima de Mario Suárez, al menos, tal y como se encuentra en la actualidad. Para quien tuviese la fortuna de ver el encuentro de Viena ayer, y quiera jugar en la posición de medio centro, que vea su partido y que apunte absolutamente todo. Toda una exhibición. Anticipación, concentración, inteligencia … Un recital.

Un peldañito más bajo, sin embargo, estuvo nuestro capi, Gabi, aunque, su trabajo en el campo es sencillamente innegociable. Sabe lo que tiene que hacer en cada momento, y va minando la moral de sus rivales con sus continuas recuperaciones de balón, parando al rival cuando hay que pararle de otra forma.

Capítulo aparte para el Rabino Turán. Este sí que está en primera línea mundial en estos momentos. No hay un diez como él. Es difícil encontrar a alguien que maneje un encuentro a su más puro antojo como lo hace Arda. Si le interesa  meterle velocidad,  la mete. Si, por el contrario, requiere pausa, lo adormece. No le quita nadie el balón. Lo maneja de un lado  a otro a su más puro antojo. Hasta para irse en velocidad  tiene  una manera de  correr elegante y mágica. Ayer, realizó una contra que no pudo rematar finalmente creo que el Cebolla sencillamente de antología pura. Un jugador sencillamente insustituible, clave, mágico, esencial. Su partido, emocionante. Sencillamente emocionante.

Y luego está Raúl García, que siempre suma, que tiene gol, el  auténtico jugador número 12, tan titular como el que más en este equipo. Que el gol estaba chupao, sí, pero ahí está. Siempre a disposición de lo que necesite el equipo.

Para completar la fiestuki final, mención aparte para el cachondo de las muletas, el genuino Diego Costa. ¡Cómo se iba a perder él su primer partido de Champions! ¡Y qué partido hizo! Su antológico primer tanto reúne completamente todas las características que posee el brasileño (aunque hay que ir acostumbrándose ya a decir el español, porque este va  a jugar con nosotros fijo): inteligencia, velocidad, potencia, dribling y sutil remate. Todo en una sola carrera desde su propio campo. Si se fijan, los goles de Diego Costa no suelen ser brevazos, sino más bien toques sutiles acomodándolos en su privilegiada corpulencia. Su segundo gol, lo que tiene que tener todo buen nueve que se precie (aparte de lo ya señalado): oportunismo. ¿Hay algún delantero ahora mismo en el mundo mejor que él? Ya les respondo yo: no. Es así de  sencillo.

Por todo lo demás, partido relativamente cómodo del Atleti. Está claro que el rival era el que era, pero, frente a este tipo de equipos, las cosas se pueden hacer regular, bien o como las hizo ayer el Atleti. Imperial. Obviamente, tuvimos algún que otro momento de pequeña incertidumbre (último cuarto de hora de la primera parte y comienzo  de la segunda), pero todo lo demás, el rodillo rojiblanco trabajó a destajo y sin piedad.  La  clasificación empieza a parecer casi un hecho. Dominando en España, arrollando en Europa. Un Atlético sencillamente imperial.

21 de octubre de 2013

Espanyol 1 - Atleti 0. Demasiados titulares para tan poco fútbol.


La verdad es que para este encuentro se me ocurren demasiados titulares para realizar la cronicucha de turno: desde los optimistas “Alguna vez tenía que pasar”, “Nadie es invencible”, “No pasa nada”, “No siempre se puede ganar” a los más pesimistas: “¡Oportunidad histórica perdida!”, “Al Atleti le puede la presión de ser primero”, “Síntomas de debilidad”, “El desgaste empieza a mostrarse” … Sinceramente, ninguno me gusta en exceso. El Atleti palmó un partido que jugó, en líneas generales, bastante mal, y punto.
Pudo notar que había jugadores recién recuperados de lesiones (Raúl García, Gabi, Villa), la baja de Miranda, aunque para mi Alderwireld (¿Lo he  escrito bien? Su puta madre…) estuvo correcto para ser su primer partido (con algún que otro despiste, y alguna que otra acción para la esperanza, de su ¡ejem! “medio corte de pelo”, prefiero no hablar), pero, la realidad, es que la primera parte fue un bodrio supino, con dos equipos presionantes a los que le duraba el balón menos que a Pocholo un tiro de farlopa, y que apenas creaban ocasiones de gol en cualquiera de las porterías (que yo recuerde, una de Koke al palo por parte   nuestra, otra internada de Diego Costa protagonizando “solo ate el peligro”, y ninguna  perica). ¿Conclusión? El Atleti se encontró con la horma de su zapato: un  equipo  con  menos calidad  en su  filas, pero con  el mismo  orden, agresividad y disciplina táctica que nosotros, y le costó, vaya si le costó. Y no solo con  el Espanyol: cualquier equipo que nos  plantee este tipo de solución enfrente, nos dará  problemas.  Máxime si nuestro creador Arda  está  en el banquillo, y Oliver sigue en su extraño castigo/obstracismo. Falta imaginación a raudales (salvo en Koke, que el pobre solo le faltó estar de portero el pasado sábado, todos  los demás puestos del  equipo yo creo que los ocupó).

Otro que creó peligro, como ya he mencionado antes, fue Diego Costa (medio renqueante durante buena parte del segundo tiempo) pero le pusieron encima a un negrata llamado Sidnei, que ocupaba como el país Australiano entero, el cacho animal, y encima, por qué no decirlo, le marcó  bastante bien. Añádanle que David López  fue un coloso en el centro del campo perico (se comió con patatas a casi todos los nuestros), y empezarán a entender cosas de nuestra primera derrota.

En la segunda parte llegó lo que no tenía que haber pasado, el gol del equipo local. Un fantástico centro de  Fuentes (tras un par de avisos del ex jugador del Madrileño Lanzarote que atajó bien Courtois), se convirtió en el típico balón dividido que  pasa por el área entre los defensores y atacantes, sabiendo que cualquier rebote en cualquiera  de las piernas de alguno de ellos  irá hacia dentro de la  portería sin remisión posible. Lo  curioso es que sea el propio portero el que se meta  el  balón hacia dentro, ya  que es  el único  que tiene la ventaja de  poder despejarlo hacia fuera. Cosas del  Atleti, no le den más vueltas.

Luego ya salió Arda, y, obviamente, se notó. El Atleti se hizo amo y señor del  partido, al Cholo le dio esa extraña táctica que jamás funciona de apelotonar delanteros  sin ton ni son (que si Villa, que si Diego Costa, que si Adrián) y, como era también de esperar, las contras del Espanyol cada vez eran más mortales, aunque afortunadamente para nuestros intereses, estuvieron pésimamente dirigidas y/o consumadas por Sergio García, cosa rara en él, por otro lado, ya  que es  un excelente pelotero. Por nuestra parte, una fantástica pared de Villa dejó solo a Costa delante de Casillas (dichoso nombrecito) pero se le fue por un pelo lamiendo el palo el balón finalmente. Y aquí se acabó la historia.

Ahora ya todo el mundo es feliz. El Atleti ven (o creen, o más bien quieren ver) que empieza a desinflarse, mientras que el vecino rico hace ya un fútbol de  ensueño, y el sábado tienen la madre de todos sus  partidos. Ya se han construido  su mágica bola de burbuja y, como todos los años, prácticamente ya son campeones de Liga, de Copa y de la  puta décima. Qué pena de gente, la verdad. El circo mediático que tienen encima es sencillamente nauseabundo. Pero bueno. No seamos nosotros quienes les sigamos el  juego.

Se han perdido tres puntos y fuera. Queda mucho Tour todavía. En realidad, no se ha perdido  nada más que eso. Tres puntos. Se pongan como se pongan.

EL CRACK DE PARTIDO: Koke, sin ningún género de dudas, por parte nuestra. Ocupó varias posiciones dentro del mismo partido, se dejo el alma, corrió lo indecible y estuvo omnipresente en todas partes. Es emocionante ver que un jugador así está en tu equipo. Del Espanyol estuvo muy bien el armario empotrado ese del Sidnei, y especialmente David  López,  que, como ya he mencionado antes, hizo un encuentro espectacular.

LA DECEPCIÓN  DEL ENCUENTRO: Muy flojito Mario Suárez y un semi desquiciado Villa, que estuvo más pendiente de  discutir con  el  arbitrucho que de jugar al fútbol de verdad. La intensidad hay  que demostrarla con  los rivales, no con el árbitro.

ÁRBITRO: Fernández Borbalán. Muy malo. Pitó 345.565 faltas, algunas  sin mucho sentido. Entre que  el partido era infumable, y este que andaba con  el silbato subido … Joder,  qué tela …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 22 GRADOS).
Lo bajo  tres  grados. Ya sé  que  es la primera derrota y que no hay  que preocuparse y tal, pero precisamente por eso, por ser la primera, igual es  la que más duele de todas.

Hubo un detalle final que sí que me  llenó de orgullo y de satisfacción. Fue el cómo celebraron jugadores y público local el triunfo final  frente a  nosotros. Y conste, no es ninguna crítica  hacia ellos. Cada uno celebra sus cosas como le sale de  la polla, máxime si se  encuentra en su puta casa. Esa  locura que les entró como si de  una final de Copa hubiesen conseguido, dice,  en el fondo, mucho de  mi Club. Es el mejor indicador posible de  la grandeza recuperada y del temor que insuflamos  en  nuestros rivales. Nos ha costado  mucho ganarnos este respeto (o volver a conseguirlo, mejor dicho). Debemos de seguir trabajando  así. El  próximo martes, creo que el  ambiente con  que nos van a recibir en Viena va a ser sencillamente épico. Ese es el camino que debemos de seguir, independientemente de derrotas y victorias. Además, a nosotros de siempre nos ha ido la marcha. A por ellos, joder …
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