21 de julio de 2015

Hasta siempre, Mamá.

  • “José, quiero que me acompañes a un sitio. Estáte tranquilo, hace mucho tiempo que quiero ir y ahora es el momento. Por favor, deseo que vayamos los dos juntos de la mano, como siempre hemos hecho”.
  •   “Muy bien, mamá. Ya sabes que me encanta ir contigo a todas partes” (contesto con la mejor de mis sonrisas).

El trayecto es un camino tranquilo, silencioso y muy sosegado.  Sorprendentemente, no nos encontramos a nadie por la calle. Bajamos las escaleras de mi domicilio, cogemos Camino de la  Laguna hasta la Vía Carpetana, y bajamos toda ella para abajo hasta que llegamos al Estadio Vicente Calderón. Es de noche, pero, sin embargo, se encuentra  el mismo completamente iluminado. De repente, una gran luz brillante se asoma del cielo y aparece una gran puerta desconocida para mí, y eso que llevo yendo al estadio casi todos los fines de semana durante más de 41 años al estadio.

Subimos una especie de escaleras flotantes en forma de nubes, hasta que aparece un hombre alto, corpulento, de aspecto recio y con bigote. Su rostro me resulta completamente familiar, pero ante tanta luminosidad, no logro distinguir de quien se trata.

  • -       “Buenas noches – nos comenta ese señor-. ¿Qué desean?”
  • -   “Mi madre me ha traído hasta aquí – le contesto con voz temblorosa. Parece ser que quiere entrar”.
  • -  “Muy bien, pero para poder acceder, es necesario que cumpla una serie de requisitos absolutamente indispensables. Este es un Club tremendamente selecto  y exigente” (me comenta el señor con una voz grave y muy seria).
  • -   “¿De qué se trata? – le respondo yo-. Si son condicionantes económicos, más vale que nos vayamos dando la vuelta, mamá. Nosotros somos de Carabanchel, gente humilde y muy trabajadora”.
  • -   “No se preocupe, Tomi (me contesta otra vez ese hombre). A nosotros el dinero nada nos importa. Se trata de una serie de valores morales y de fidelidad que debe de cumplimentar las personas que quieran estar con nosotros”.
Joder, conoce mi nombre y todo (pensé para mi). ¿Cómo podrá ser posible?
  • -         “Bueno, ¿Y cuáles son esos condicionantes, si pueden saberse?” – inquiero intrigado-.
  • -         “Uno de ellos es el amor. La persona que desee entrar aquí debe de haber llenado este mundo de amor y haberlo repartido a partes iguales entre su gente”.
  • -         “¡Ah, pues qué bien! Si algo tiene mi madre es que nos ha llenado siempre de cariño y de amor en cada instante desde que nacimos. Su corazón siempre ha sido un pura sangre que en cada latido nos ha inundado de cariño. De eso andamos sobrados, no se preocupe”.
  • -         “Fenomenal (me vuelve a contestar el señor). Las siguientes actitudes que debe de cumplir es la lucha, el coraje, derrochando el corazón aparte del sentido de la responsabilidad”.
  • -    “Jo, pues que si yo le contara … De eso andamos sobrados también. Desde que nacimos, solamente ha vivido la pobre para cuidarnos y hacernos crecer sanos y salvos, educándonos de la mejor forma que ella ha entendido. Ha superado infinidad de trances desagradables en su vida, algunos de una crueldad sencillamente extrema. Desde el abandono del miserable de mi padre, más ocupado en darse a la puta botella que de cuidar a su familia hasta llegar al nuestro abandono total, hasta el traumático fallecimiento de su padre, aparte de infinidad de trabas físicas que le ha ido mermando durante su durísima vida que la pobre ha padecido, y sin embargo, aquí me tiene. Mis hermanos y yo hemos tirado hacia adelante gracias a sus enormes sacrificios  que ha hecho. Nos crio en solitario, nos educó y renunció por completo a rehacer su vida, anteponiendo siempre nuestra felicidad. Y no puede llegar a imaginar lo orgullosos que nos encontramos de ella, no se vaya usted a pensar” … - repliqué de nuevo-.
  • -         “Muy bien. El siguiente condicionante debe de ser la valentía” –volvió a inquirirme ese señor-.
  • -      “Pues ella nos protegió como nadie. Le voy a contar una anécdota. Hace ya muchos años, fuimos al campo del Maligno a presenciar un encuentro de fútbol entre el Madrid y nuestro Atleti. Fue una final que de Copa de Liga que perdimos. Al acabar dicho encuentro, y como iba ataviado con toda clase de símbolos rojiblancos, me rodearon de repente una salvaje manada de Ultras-Sur y empezaron a proferirme toda clase de insultos y de amenazas. Sin embargo, ella se pudo delante de mí valientemente, no se achantó en ningún instante y les hizo frente, terminando finalmente por disolverlos, mientras yo temblorosamente presenciaba dicha circunstancia. ¡Menuda es ella si nos ve amenazados!”.
  • -         “Perfecto – volvió a contestar el señor-. Su caso empieza a estar muy claro. Ya nos va faltando poco para terminar. Obviamente, en este lugar somos todos del Atleti, así que la persona que quiera acceder aquí debe de haber predicado la doctrina Atlética por todas partes” –de nuevo comentó  nuestro forzudo amigo-.
  • -         “Fenomenal, porque precisamente ella logró hacer cambiar a mi hermano mayor Manolo de equipo ¡Nada más y nada menos que era del Madrid! Aún recuerdo su blanca camiseta con el 8 a la espalda de Amancio y su caja de cartones con sus recortables de los jugadores blancos. En cuanto a mi hermano Juan, era del Athletic de Bilbao, ¿sabe? Pues bien, ahora son dos entregados en cuerpo y alma hinchas colchoneros. Así que eso está fuera de toda duda, no se preocupe”.
  • -         “¿Y usted?” – replicó de nuevo-.
  • -         “No tenga cuenta, hombre. Lo mío viene de serie, no problem” – volví a contestar-.
  • -         “Entiendo que fue entonces una gran Atlética, ¿No?”
  • -         “La mejor. Fue socia del Club y nos hizo socios a nosotros sus hijos llevándonos siempre al Calderón de la mano. Después, el Abominable hombre de los Tales la echó, como a tantos y tantos otros, al no poder pagar el abono de todos y, conociendo lo que significaba el Atleti para mi, ella y mis hermanos me dejaron solo a mi como socio. Pero no se perdió posteriormente ni un solo partido, ¿Eh? Vio por la tele cada uno de sus encuentros y cuando Dios decidió quitarle la vista, no le impidió seguir al equipo a través de la radio ni un solo instante hasta el final de su existencia. Disfrutó de nuestros Títulos como la que más, derramó sus lágrimas tras Lisboa … Derrochó sentimiento Atlético por los cuatro costados”.
  • -         “¡Impresionante!”. Exclamó el señor.  “Pues ya solo queda un último condicionante, y es que para entrar aquí debe de llevar un símbolo de nuestro equipo”.
De repente, aparece un joven presuroso detrás de mi  que no sé de dónde sale exactamente  y que me dice:
  • -         “Joder, Tomi, ¡es que eres la polla, ¿eh? ¿En qué andas pensando, tío? Toma. La bufanda del Atleti.  Pónsela a tu madre, anda, que eres un puto desastre”.
  • -         “¡La hostia, Capo! ¿Pero qué haces tu aquí? Joder, muchas gracias, cachorrín mío. No sé qué haría yo sin ti. Toma mami, póntela. Mira, qué bufanda del Atleti más bonita”.
A continuación, se abren unas enormes puertas que dan lugar a unas deslumbrantes luces que iluminan todo con unos maravillosos colores rojiblancos.

  • -            “¡Vaya chulada de sitio! ¿En dónde se va a poner?” – Pregunté completamente alucinado.
  • -     “Allí, en todo el centro, en el asiento vacío que se encuentra entre el señor Don Vicente Calderón y Don Luis Aragonés. Ese es su sitio”, me contestó de nuevo el señor.
  • -         “¡Madre mía!” - exclamé completamente sorprendido  “¡Qué bien acompañada va a estar! ¿Y cuándo tengo que volver para llevármela de nuevo a casa?” – volví a contestar-.
  • -     “No tenga ninguna prisa. Ya le llegará su momento, joven –me contestó de nuevo un tanto enfadado-. Su sitio ahora mismo está en la grada del estadio. Animando y dejándose el alma como siempre hace cantando nuestro glorioso himno a todo pulmón”.
  • -         “Pero yo si yo quiero estar con ella, hombre … ¿Qué me está contando! A todo esto, ¿Usted quién es?”
  • -          “Yo me llamo Juan Carlos”.
  • -      “¡Hostias, ya sé quién es! Usted es Juan Carlos Arteche! Pues muchísimas gracias, hombre. Cuídenmenla entonces mucho, por favor”.
  • -          “No tenga cuenta, Tomi. En ningún sitio se va encontrar Doña Tomasa mejor que aquí”.

Finalmente, un mar de lágrimas desbordó mi rostro y aparecí de vuelta en mi casa. Nada llena el vacío que hay en mí en este instante, aunque, bien pensado, tendré que hacer de tripas corazón y tomar en cuenta de todos esos consejos y las innumerables muestras de cariño que me han dado mi tía María (gracias por tu enorme esfuerzo, tía), mi Tío Dioni, mis primos, mis compañeros además de amigos de Alhambra Eidos, mi  inseparable familia del Grupo 51, la gente de la Facultad de Informática a los que tanto quiero y que me hicieron disfrutar de los mejores años de mi vida, mi hermano @ARIASFOREVER y Paloma, representando a esos valencianos que tanto sé que me quieren y que  tanto me hacen de rabiar, los tipos duros de mi barrio, mi Carabanchel del alma, ese Dani-Oto que siempre tan cerca de mí está, la dulzura de Mary con su padre, los hermanos Valadés (¡què grandes son!), Gustavo, Julito, Juanjonawer (nunca me fallas, tío), los compañeros de Data Line de mi hermano Manolo, los amigos de mi hermano Juan, los que sin poder estar siempre están (mi Abu, mi Carabo y mi Zulito del alma) y, en definitiva, todo aquel que me ha acompañado en estos días tan duros o que se han acordado de mí o de mis hermanos en algún momento durante estas tan tristes fechas. De todo corazón, gracias, muchísimas gracias.


Tengo tanto miedo de mi futuro devenir, y es que Mamá, te quiero tanto ….

12 de julio de 2015

El sueño de una rojiblanca noche de verano.


Todo comenzaba cuando tenía que volver al Calderón a retirar de nuevo mi nuevo abono. No importaba la posible cola que hubiese, más bien al contrario: casi que cuanta más peña poblase la misma mejor. La primera emoción fuerte era cuando entraba por la puerta 6 del estadio y subiendo las escaleras en el córner contemplaba de nuevo el estadio. Y ahí se asomaba: espléndido, brillante, resplandeciente e Imperial.  Ese césped verde pradera, las gradas vacías pero deseosas de poblarse de gente, mirabas hacia tu localidad y ahí se encontraba, ansiosa de nuevo de recibirte. Y dirigías tu mirada hacia las porterías, unas veces con las mallas puestas, otras no, dispuesto a todo para empezar a cantar de nuevo gooool.

Una vez ya dentro de la zona noble del campo, las miradas se disparaban hacia cualquier cosa con traje que se desplazase. ¿Quién será ese? ¿Algún representante? ¿Algún directivo rival o propio? El ansia por intentar descubrir algún nuevo fichaje se apoderaba de ti. Y, una vez con tu abono ya renovado en tu poder, te marchabas del Calderón con una total alegría, deseoso de volver para ya contemplar cualquier encuentro que se disputase. Aunque fuese frente al Moscardó.

La siguiente emoción fuerte era el día de la presentación. Volvías de nuevo a la zona noble, pero esta vez a sus gradas. A esas gradas que jamás pisabas el resto del año. Una vez estaban los jugadores en el terreno de juego, procedía la foto de rigor de los nuevos aparte, e intentabas identificar a ese rubio del que tan bien te habían hablado, a ese extranjero en el cual tantas esperanzas tenías depositado, a ese canterano del que hablan maravillas, hasta que, por fin,  los primeros estiramientos precedían a las primeras vueltas alrededor del campo de la plantilla, que iban levantando las atronadoras ovaciones de rigor según pasaban los jugadores por la localidad que ocupaba el personal. Minutos después, llegaba el momento cumbre de la jornada. El balón aparecía sobre el terreno de juego  ¡ Al fin fútbol! ¡Por fin, el balón empezaba a ser el protagonista!

Era el primer partidillo de rigor. Intrascendente, con poca o ninguna intensidad, pero que lo vivías con una emoción mezclada con una ilusión sencillamente desbordante. Tus ojos, por supuesto, se disparaban principalmente hacia los nuevos fichajes. Y la grada empezaba a rugir con aquel sencillo regate que nos parecía de una calidad desorbitante, con aquella primera carrera por banda que nos hacía presagiar que el nuevo galgo del Metropolitano estaba en camino, y con aquel primer tanto que cantábamos casi a pleno pulmón al pensamiento unísono de “este polaco de pelo largo nos va a dar tardes de gloria”. Al terminar dicha pachanguilla, la explosión de ilusión entraba en su máximo apogeo. Estábamos preparados para el rock and roll. El aficionado se marchaba de las gradas con una sonrisa de oreja a oreja. Historias del mes Julio.

Después, el insufrible mes de Agosto madrileño hacía que junto a mi familia me desplazase al pueblo (La Roda de Albacete, para más señas). Allí, curiosamente, era otro mundo. Me encontraba en un lugar prácticamente aislado de casi cualquier cosa que estuviese relacionada con el Atleti en particular y casi que con el fútbol en general. Mis únicos contactos eran pillarme el balón e irme al Municipal de pueblo a dar unas patadas y buscar algún loco enamorado del Rock and Roll para dar unos puntapiés conmigo. Curiosamente, siempre encontraba a alguien. Del Madrid, del Barsa, con casi toda probabilidad del Alba …  daba igual. El caso era sentir de nuevo el esférico entre los pies. ¿Qué eran las cuatro de la tarde de una asfixiante tarde manchega? Era lo de menos. Lo demás era quitarse el mono futbolero de la manera que fuese.

Y entre partidillo y partidillo, comenzaban los torneos veraniegos. El Teresa Herrera, el Carranza, el Colombino … Raro era que en alguno de ellos no estuviese mi Atleti. Y, por supuesto, los vivía con una transcendencia como si del primer partido de Champions se tratase. En aquella época, el despliegue informativo era más bien escaso. En La Roda no pillaba ninguna emisora deportiva madrileña, con lo cual me resultaba bastante complicado el devenir de mi equipo. En esas  noches agosteñas, hubiese dado lo que fuese  por haber escuchado una retransmisión local de Madrid. Creo que hubiese sido hasta capaz de pillarme un tren de vuelta y todo, para una vez terminado el encuentro, haberme de nuevo desplazado al pueblo.  ¿Qué habrá hecho  esta noche el Atleti? Vivía sin vivir en mí. Solamente había una forma de enterarme bien de la actualidad colchonera: pillar el AS o el Marca.

¡Pues vaya gilipollez!, pensará mi sufrido lector. Si eso lo consigue cualquiera … Pues no era nada fácil conseguir uno en aquella época, ya que el número de ejemplares que repartían en el pueblo no superaba, seguramente, la docena por periódico (y no exagero nada). Así que para poder conseguir alguno tenía que darme un madrugón considerable, y, como resulta que a la par uno se encontraba de vacaciones y la noche anterior seguramente hubiese disfrutado de alguna salvaje fiesta popular de alguno de los múltiples municipios  manchegos, la tarea resultaba altamente complicada.

Más de una vez, y más de dos, y más de tres, me levantaba sobresaltado a las 10,30 h. de la mañana y corría como alma en diablo hacia el quiosco para ver qué había hecho el Atleti, para ver si habíamos llegado a la final o si el encuentro había acabado en la tangana de rigor frente a cualquier histórico equipo sudamericano. Mala suerte, los ejemplares de los periódicos deportivos habían ya volado. Y la desazón se apoderaba de mi. Así que de nada había servido ese sufrido madrugón de turno (considere el amable lector que los más normal es que esa noche la hubiese terminado más bien pasadas las 6 de la mañana y con una para nada despreciable abundante ingesta de alcohol en mi apolíneo cuerpo).

Algunas veces, el cielo se me habría cuando mi abuelo lo lograba traérselo del asilo. Pero, descorazonadamente para mi, eran escasas dichas ocasiones. Eso sí, cuando conseguía un ejemplar entre mis manos, era el muchacho más alegre del mundo. Marchaba raudo hacia el parque para, literalmente, devorarme la crónica de aquella final del Carranza, o de aquel Villa de Madrid que tanto significaba para mi. Y, por supuesto, cuando en ellas describía el triunfo del Atleti, la alegría se desbordaba. Y si habíamos ganado con algún gol de algún fichaje, la euforia era doble.

Y asi transcurrían, verano tras verano, las emociones de este joven hincha del Atleti. De hecho, septiembre, para mi no suponía ningún trauma. Daba igual que fuese de nuevo la vuelta al cole, los madrugones, los exámenes, el frío, o que me tuviese que despedir de aquella moza del pueblo que me había hecho tanto tilín. Había algo que podía con todo, y era de nuevo el comienzo de la Liga y el volver a ocupar mi asiento en el Calderón.

31 de mayo de 2015

La hora de la verdad.


Lo prometido es deuda. Ya llegó el verano, ya llegó la fruta, y el que no puntúe es un hijo puta. Las puntuaciones finales son:

Moyá, un hombre tranquilo (7). Se  le fichó para ser un buen suplente, y terminó siendo un buen titular. Un tipo al que, además, da gusto escucharle con la alcachofa en la boca. No ha hecho un solo ruido cuando en este tramo final le ha tocado asumir la suplencia. No le pudo la presión de jugar aquí (como yo pensé que le sucedería, ay, Tomasito, Tomasito) ni de suplir un hueco tan grande como dejó Courtois. En algunas ocasiones le faltó dominio de su área pequeña. Si. Apuesto por su continuidad.

Obli, Oblak, cada día yo te quiero más. (8). Una inoportuna lesión en la pretemporada truncó su inicio de la misma. La intención del Cholo fue la de que jugase Copa y Champions,  pero un mal encuentro frente al Olimpiakos generó un montón de dudas entre la grada (entre los cuales también me incluyo, y dale, Tomasito, Tomasito). Sin embargo, a raíz de una brillante tanda de penaltis frente al Leverkusen todo cambió, pilló confianza en el partido frente al Madrid de Champions en el Calderón, en el cuajó una actuación de Matrícula de Honor, y unida a una desgraciada aunque oportuna lesión de Moyá, sirvió para que se afianzase totalmente en su puesto. Otro tipo que, además, por su forma de ser, encaja a la perfección entre nosotros. No alzó la voz ni un solo instante cuando le tocó chupar banquillo. Tiene que seguir, y además, por un mazo de años.

Mariscal Godín. (9). El auténtico jefe de la patrulla. Otro temporadón más a su muesca. Su rendimiento y su fiabilidad está fuera de toda duda. Y sigue siendo un auténtico baluarte en nuestras acciones ofensivas a balón parado. Imprescindible que su presencia con nosotros continúe.

Siqueira y sus Siqueiradas. (5). También me cae bien, joder, aunque sus Siqueiradas nos hayan costado disgustos.  Su rendimiento ha sido muy irregular durante la presente temporada, aunque, sorprendentemente, cuando peor ha estado el equipo en este tramo final él ha subido un par de peldaños en su juego. Si el Cholo le ata fuerte y logra que juegue centradito en lo suyo, puede ser un jugador válido. Que siga, aunque aún tengo en el recuerdo ese esperpéntico penalti que lanzó frente al Bualencia.

Munipa Ansaldi (7). Puede parecer excesiva su nota, pero para mi su rendimiento en el campo ha sido francamente interesante (cuando ha jugado, claro). Quizás un pelín duro, pero subiendo siempre la banda con sentido y con muy buen trato al balón. Maneja las dos piernas, lástima que parece ser que es propenso a las lesiones. Luego se tiró 7 años para recuperarse (dato nada extraño estando el Doctor Requesón al frente de los mandos) y, parece ser que por no esforzarse bien en los entrenamientos terminó completamente apartado de la titularidad. Obviamente, si no entiende bien en dónde está y quien dirige el cotarro, sobra, por muy buenas condiciones que tenga.

Popeye Gámez (6). Bien, sin fuegos artificiales. Este sí que tuvo claro el rol al que venía aquí, y no se ha salido ni una sola línea de para lo que fue fichado. Además, se tuvo que comer el marrón de jugar en la banda izquierda por deseo expreso del Cholo, y cumplió. No me importa que siga con nosotros un añito más.

Walking Dead Juanfran (9). Y durante buena parte de la temporada le hubiese puntuado con la Matrícula. Probablemente, el mejor lateral derecho que pise ahora mismo un terreno de juego. No me extrañaría que me diese un rulo este veranito un rulo por el Calderón y aún le viese ahí solipandi subiendo y bajando su banda. Muy incisivo en ataque, más que correcto defendiendo, uno de mis pilares para que volvamos a intentar de nuevo la conquista de la Champions. Sin Juanfran, no party.

Miranda alé alé alé …(6,5). A pesar de no haber estado a su mejor nivel, sigue siendo un pedazo de central como la copa de un pino, conste. Continua siendo un jugador muy a tener en cuenta en el balón parado, en acciones ofensivas. Eso sí, a todos nos llega nuestra hora, y yo creo que es mejor que se vaya este año con nuestro cariño hacia él prácticamente intacto, que aproveche para firmar su último gran contrato y que el Club, de paso, saque algo de pasta. Uno de los nuestros, le deseo lo mejor.

Giménez (7,5). El futuro ya está aquí, y este chaval ha derrumbado la puerta de su suplencia para afianzarse definitivamente entre nosotros. Condiciones tiene las máximas para marcar una época aquí. Y por rendimiento cuando ha jugado no ha merecido en ningún instante su posterior suplencia. Otro de los que sabe en dónde anda y con quién anda. Otro pilar en el que debemos de crecer para conquistar Europa.

Lucas (sin calificar, por falta de minutos). Un solo buen partido en Copa frente a los fuleros es poco para poder aventurar nada sobre él.

Mariete Suárez (4,5). De sus cualidades sabemos todos, pero al fútbol hay que jugar igual de concentrado y de bien una final de Europa League frente al Athletic que un partido de liga cualquiera frente al Elche de turno. Aparte, esa puta manía de estar piando todo el puto año me desespera, cuando, por ejemplo, ha jugado mucho más de lo que yo le hubiese puesto. Por lo que sea, no termina de conquistar nuestros corazones. Es la Rosa Díez del Calderón. Lo mejor para todos, su marcha y a ver si es verdad que juega tanto como presupone que debe hacer.

Tiago (10). Sé que muchos me vais a arrear de lo lindo, pero para mi es el mejor jugador de fútbol que tiene el Atleti. En esta temporada en que el equipo ha abusado en exceso del puto puntapié hacia delante, ha sido una pura delicia verle sacar jugado el mismo. Tácticamente es un jugador perfecto, el mejor del mundo en su puesto. Y encima este año ha metido goles, 5 nada menos. Una putada que ya el cuerpo no le aguante para tirar de él un temporada entera o 90 minutos a pleno rendimiento, pero dosificándole bien, se me antoja también imprescindible su presencia otro añito más con nosotros, eso sí, sin tonterías en el verano de que si me voy o si me quedo, por favor.

Todocampista Koke (7). Le avalan sus diez asistencias, y si no hubiese sido por este deplorable final de temporada que ha tenido, bien se le podía haber aumentado su nota más. En su descarga, ha jugado absolutamente todo con nosotros y con la Selección (en la que ya va sabiendo lo que significa para un jugador del Atleti jugar allí y convertirse en el plácido saco de las hostias, Torres le puede dar un auténtico Master en ese aspecto). Eso sí, si queremos ser algo en esta vida, todo pasa con que siga creciendo más entre nosotros. Se le quiere un montón.

Todo lo que haces lo haces bien Raúl García (6). 5 goles, 3 asistencias … Sus números dicen lo contrario que lo que nuestra primera impresión pueda  pensar sobre su rendimiento. Eso sí, ha subido en un par de peldaños su comportamiento pendenciero en el campo y eso no me gusta un pelo. Da la impresión de que el navarrico se ha creado su propio personaje y éste le está empezando a superar. Cuento con él porque es un producto 101% colchonero, pero debe de estar más pendiente de hacer lo que mejor hace en el campo y olvidarse de ir perdonando vidas por ahí.

El genio de la lámpara Turán (8). Irregular como todos los putos genios, pero es nuestro jugador diferente, y le tenemos que seguir conservando como oro en paño. Además, mi gran objetivo es que haga crecer a Oliver enseñándole toda su magia. Por momentos, su dupla con Juanfran en la banda derecha ha sido lo mejor de la temporada. Dicho todo esto, se puede también aplicar un poco el cuento que le dicho un poco antes a Raúl García, esas idas de olla que tiene las tiene que frenar, y darse cuenta que las botas deben de estar siempre puestecitas en esos extraordinarios pies que Alá le ha dado. Y si nos podemos ahorrar alguna que otra entradita a destiempo y demás, mejor que mejor, que, por desgracia, nosotros no tenemos un reglamento exclusivo como otros.

El gran Capitán Gabi (5). Y raspadete. La puta movida que tuvo cuando estuvo en Zaragoza me temo que le ha pasado factura. Por su veteranía puede seguir aportando cosas aquí, pero su presencia debe de ya de convertirse en un punto de apoyo más, no en un pilar incontestable. La vida es así, Amigo.

Saúl (6,5). Mucho podría hablar sobre Saúl. De primeras, tiene un entorno que no me va mucho, demasiado impaciente y quisquilloso. Aunque lleven razón en que ha sido claramente infrautilizado por momentos, pero odio ese puto run-run que hay siempre detrás él. Sus condiciones son fantásticas, aparte de ser un centrocampista con mucha llegada, pero tranquilitos todos, please. La próxima temporada debe de ser la de su consagración definitiva.

Cani (sin calificar, por falta de minutos, y, añado, bien a mi pesar).

Ratón Griezmann (8,5). Sobresaliente, al que solamente le falta  para llegar a la matrícula le dar el do de pecho ante un miura de los de verdad. Sinceramente, es la única pega que le veo al francés.  Ha crecido un montón tácticamente y en tareas defensivas. Sus  números (22 goles y una asistencia) de escándalo, máxime cuando no se trata de un nueve puro. Ni puta idea de cuál puede ser su techo, pero, si realmente queremos intentar de nuevo el asalto a la orejona, tiene que ser con él en nuestras filas, no me cabe ni la más mínima duda al respecto.

Raúl Jiménez (4). El vikingüey ha jugado poco, cierto, pero solo con voluntad no da para esto, chaval. El año que viene, cesión que te cantó al Rayito de turno, y ya veremos …

Niño Torres (7). Si estamos en Champions al final ha sido en buena parte por él y sus decisivos goles y, como solamente él tiene carta blanca para meter los chicharros que le apetezca, pues por supuesto que quiero que siga entre nosotros. El año que viene, haciendo la pretemporada de inicio y tal, no digo que vaya a volver a sus fueros, pero desde luego creo que dará el nivel de competitividad necesario para estar aquí.  Y  si al Cholo le diese por retrasar un poco su posición en el terreno de juego, más de uno se llevaría las manos a la  cabeza de comprobar lo maravilloso pelotero que aún es, háganme caso.

Mario Mandzukic (6).  Al principio fue SuperMario, pero no ha terminado siendo ni su sombra. Yo para el tipo de juego que tenemos aquí, lo siento, pero no lo veo. Y, desde luego, ningún nueve decente que se precie se puede tirar 3 meses sin mojar, máxime cuando te estás jugado todas las habichuelas, así pues, yo desde luego no seguiría con él. Hay que aprovecharse de que todavía tiene un buen cartel en Europa y sacar pasta por el croata.

El Cholo Simeone (8,5). No voy a relataros todo lo que nos ha dado Diego Pablo, porque de todos precisamente es sabido: competitividad, respeto por la camiseta (propio y ajeno), estabilidad, fuerza, entusiasmo, grandeza, orgullo, títulos ... Sin él, hoy por hoy, no somos nadie, así de claro. Dicho esto, no me han gustado de él sus cambios (mal asumible), ni la infrautilización de todos sus recursos (tema que sí que considero grave, por ejemplo el Atleti no puede permitirse el gastarse casi 20 kilos en un tio como Cerci y que ni siqueira digoooo, perdón, ni siquiera sepamos si es un tipo válido o no). Debe de ser un poquito más transparente en situaciones extrañas (como bien ha podido ser el caso Ansaldi o el propio de Mario Mandzukic), y, principalmente, me preocupa mucho el planteamiento deportivo que ha tenido el equipo en los momentos trascendentes de la temporada. Ese extraño autoconvencimiento de que como somos inferiores a Madrid y Barsa no debemos de ni siquiera intentar mirarles a los ojos, no me ha gustado en absoluto. Me ha resultado también un poco cansino su discurso de Valencia y Sevilla. Me gustaba infinitamente más más el de partido a partido.  El conseguir las cosas al precio que sea no debe de ser nunca nuestra filosofía. Las formas cuentan, y deben de estar siempre ligadas a nuestra historia y nuestra idiosincrasia. El patadón y el puntapié al balón debe de ser, sí, un recurso más del juego, pero jamás debe de convertirse en nuestro pilar ofensivo, como así ha ocurrido en determinados intervalos de la temporada. Quiero seguir creciendo con él (y que él siga haciéndolo con nosotros), porque estoy convencido de que va a ser el entrenador que nos haga conquistar al fin nuestra primera copa de Europa, pero quiero también que no se despiste ni un solo renglón precisamente de todos los valores que él mismo nos inculcó hace apenas ni un año. No sé, tengo la impresión de que me estoy explicando fatal, joder, asi que mejor ya lo dejo. Que siga y fuera, hostia, y que todos juntos sigamos soñando despiertos y consigamos todos nuestros propósitos.

Sin más me despido de todos ustedes hasta la próxima temporada. Muchas gracias por vuestra atención, por vuestros comentarios y por vuestra compañía. Yo sí que sin todos vosotros no soy nadie, joder. ¡Se os quiere!  … Eres siempre tu el primero, eres siempre tu el primero con tu juego sin igual …






25 de mayo de 2015

Granada 0 - Atleti 0. Campana y se acabó.


Ha sido la primera vez en mi vida  que he dejado de ver un “partido” del Atleti, visto la infame pachanga que se estaba “disputando”, así que, como de  este encuentro no voy a hablar nada, porque no hay absolutamente nada que hablar, vamos a  aprovechar estas líneas para realizar un pequeño balance de  lo que ha sido la temporada, y puntuar la misma.

En Liga, se ha conseguido el tercer puesto (es decir, el primero de los mortales) que nos sirve para disputar por tercera vez consecutiva una nueva edición de la Champions League, requisito sencillamente imprescindible para que la entidad continúe creciendo deportivamente hablando y nos continuemos afianzando entre los grandes Europeos, es decir, objetivo principal cumplido. A destacar también el glorioso 4-0 conseguido frente al eterno  rival en el Calderón, en uno de los partidos más perfectos y brillantes que el Atleti ha  disputado a lo largo de su historia. Una lástima, eso sí, que el juego desplegado en este final de temporada no haya sido el más deseado (por momentos, insufrible, ciertamente). En descarga de la muchachada, indicar que en esta temporada  hemos disputado la friolera de 12 partidos al máximo nivel ante Madrid y Barcelona (la mayoría de ellos,  en muy corto espacio de tiempo), con lo que el  desgate físico y psicológico ha sido elevadísimo. Ningún equipo europeo ha tenido este condicionante.

En Copa, nos eliminó el Barcelona en cuartos, habiendo  eliminado en octavos al Real Madrid, así  que, no podemos reprochar nada tampoco.

En Champions, logramos nuestra clasificación a cuartos de final, eliminándonos el todavía actual Campeón de Europa, con lo cual, nada a reprochar  tampoco.

Y, por último, se consiguió la Supercopa de España frente de nuevo al Campeón de Europa, un título que precisamente por el poderío del rival, resulta doblemente valioso y gratificante.

Con todos estos condicionantes, puntuó a nivel global la presente temporada con un 8 sobre 10. Esperemos que el año que viene continúe el  crecimiento y  la consolidación deportiva de la entidad, y sigamos disputando/consiguiendo los títulos   que disputemos.

Nada más. Para la semana que viene vendrán las puntuaciones individuales de la muchachada y del entrenador, así que, aún no me despido de vosotros hasta la próxima temporada (sus jodéis, aún queda un post más). Forza Atleti, estamos aquí, nuestro amor te lo  damos así ….

18 de mayo de 2015

Atleti 0 - Barcelona 1. ¡Árbitro, la hora!

De verdad, ¿Aún no se acaba esto? Porque ver un partido de un equipo tan sumamente fundido como se encuentra en estos momentos el Atleti es un auténtico suplicio. Del orden y de la intensidad defensiva no me quejo, pero a  la hora de intentar pasar de medio campo para construir juego (si es que  previamente no han dado al balón un puntapié sin mucho sentido) el Atleti es un equipo completamente inoperante, falto de ideas, con un centro del campo en una baja forma alarmante y con unos atacantes que poco pueden hacer ante tal panorama. Quiero pensar (y fijo que así lo es) que debe  de ser el precio que estamos pagando tras haber jugado en esta  temporada la friolera de 12 partidos ante Madrid y Barcelona. Debe de haber muy pocos  en el mundo (terrestres y no  terrestres) que aguanten dicha circunstancia sin sufrir un desgaste físico y  especialmente mental acojonante. Quizás por ahí esté la clave de todo esto.

Y el caso es que la primera parte estuvo bastante igualada. El Barcelona dominaba pero sin crear excesivo peligro, y el Atleti aguantaba el percal y hasta se pudo  adelantar en el marcador en un remate de Giménez que Bravo resolvió espléndidamente. Pero en la segunda apareció Messi, que en una buena combinación con Pedro puso en ventaja a su equipo, y a  partir de ahí se acabó todo, porque el Atleti se convirtió en la viva imagen de la impotencia, y los culesés se conformaron con más o menos mantener el marcador, conscientes del extraordinario botín que iban a conseguir por ello.

Ya  está. Bueno. Y felicitar al rival, claro, por su nosecuantos título liguero. Pero sin grandes artificio de por medio. Con tal poderío económico, lo único que realmente han hecho  es cumplir con su puta obligación, sin más. En cuanto al Atleti, espero, deseo y creo que el año que viene cambie el panorama en lo que al nivel futbolístico se refiere, porque hoy en día ver un partido nuestro es un espectáculo tremendamente aburrido y, en ocasiones, hasta triste. Ni tenemos ideas para atacar, ni, lo que resulta mucho peor, muchas veces el equipo se encuentra en disposición en el campo para hacerlo. A mi me resulta tremendamente decepcionante ver ayer al Niño peleándose solo prácticamente contra el mundo, o contemplar a Siquiera subir la banda sin apenas tener ni una  sola opción para poder combinar con casi ningún jugador colchonero. ¡Árbitro, la hora!

EL CRACK DEL PARTIDO: Sin lugar a dudas Oblak (otra mala señal que nuestro portero sea ya en demasiadas ocasiones nuestro mejor jugador), y quizás el amor propio de Godín. Por parte blaugrana, no hace falta tirar mucho de imaginación, Messi. Parece que no está, pero cuando asoma la cabecita, directamente, te viola.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Cualquier elemento del centro del campo colchonero me vale.

ÁRBITRO: Undiano. Sin ver televisión, me pareció muy clara la mano de Juanfran dentro del área en el primer tiempo.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+7 GRADOS).

Si fuese por sensaciones, lo bajaría 20 grados, lo menos, pero teniendo en cuenta el poderío del rival y quién es, con 3 me conformo.

Y el próximo sábado nos la jugamos en Granada. Con un empate nos vale. Ya no espero nada. Ni buen juego, ni ocasiones, ni triangulaciones, ni jugadas, ni nada. Que consigan el puto punto que nos falta y fuera. Me da  igual como lo hagan. Que lo pacten, que lo roben, que se cuelguen los once debajo de larguero, lo que sea. Nadie entendió cual era mi pasión, yo te llevo dentro del corazón …

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