1 de abril de 2025

Espanyol 1 - Atleti 1. ¿Por qué andamos tirando la Liga?

 

Está claro que en esta vida, ni nunca se puede terminar uno de rendir del todo, pero tampoco puede uno jamás creerse que todo va a salir redondo, porque no suele ser así al final. ¡Qué felices nos las prometíamos a principio de este maratón incesante de encuentros en los que nos la jugábamos todo por el todo! Y la verdad es que, por unas un otras circunstancias, se nos va yendo todo por el inodoro. Qué le vamos a hacer.

 

De la CHL pocas cosas voy a decir ya que no se hayan dicho o escrito, salvo que del rival en cuestión que nos tocó (perdón, nos robó) vuelvo a mi postura inicial con esa banda de ladrones, y, especialmente en lo que se refiere a mi salud mental, me he prescrito olvidarme de ellos por completo, hasta el punto de que puede que, ni siquiera, vuelva a presenciar un encuentro más de esa escoria, aunque nuestro Atleti sea el rival que tenga enfrente. La rabia, la impotencia, la tristeza y la desazón final que sentí tras los acontecimientos acaecidos en el Metropolitano, no tengo por qué vivirlos de esa manera de nuevo, porque, sencillamente, ya sabemos lo  que hay, y si no se encuentra motivo para atracarnos,  se inventa sobre la marcha, tal y como pasó con el penal de Julián Álvarez. Personalmente, me rindo del todo. Intentar hacer algo contra esa gente (en dicha competición especialmente), es perder tiempo, dinero y categoría, y como no me sobra nada de ello, directamente, paso. Porque la desazón, la tristeza, el desengaño y la desesperanza que nos ha dejado ahí sigue. La herida no anda cicatrizada ni mucho menos, y me da que va a pasar un buen tiempo aún en hacerlo.

 

Tampoco ayuda nada la vergonzante segunda vuelta que nos andamos marcando en Liga, la verdad. Porque si yo en el Campeonato Nacional Liguero ando vivito y coleando, pues mira, que le den mucho por ahí a la puta CHL y a todo bicho viviente. Y ojo, que no hablo de la derrota frente al Barcelona (partido extraño en donde los haya, qué le vamos a hacer). Pero oigan, considero que, inclusive, hasta aún la posición en la que andamos ahora mismo inmersos junto con el calendario que le queda por disputar al Atleti es más que propicio para seguir soñando, pero claro, para eso hay que ser y comportarse como un equipo con personalidad, con carácter, con decisión y responsabilizado de lo que nos estamos jugando y de lo bonito que es el intentar conquistar un campeonato nacional liguero. Si no hay ilusión por este título, no merecemos ni el aire que respiramos. Si enfrentándote a rivales como Leganés, Getafe, Espanyol y Celta, solamente has sido capaz de conquistar 2 puntos de 12 posibles, a dónde cojones vamos, señores. Es completamente inadmisible, y no podemos aspirar a nada de continuar en esta ridícula línea. Y no. No entiendo nada.

 

Vayamos al partido del sábado. La primera parte, sin ser un portento de fútbol por nuestra parte y demás, pues bueno, se puede admitir empleando el término aceptable. Cuando digo aceptable, es que el equipo salió más o menos decidido a por el rival, consciente de tu teórica superioridad sobre el terreno de juego, dominó y controló el mismo, y apenas pasamos apuros en nuestra portería. Uno, al menos, ya con eso, da palmitas con las orejas.

 

A los 3 minutos nos anularon ya un gol (que era perfectamente evitable el fuera de juego por nuestra parte) de LLorente, pero para eso el Turista Francés, otrora Diosito Griezmann, debería de estar siempre concentrado  y atento a las segundas jugadas que podamos producir, y no quedándose en el área pensando en las musarañas plácidamente. Me da que el mal permanente de Don Álvaro Morata, de permanecer siempre en posición incorrecta, se la ha pegado ahora al bueno de Antoine. No salimos de Málaga, y nos metemos en Malagón, válgame Dios.

 

A los 21 minutos de juego, hubo una acción que también podría haber determinado el partido, en una durísima falta de un tal Kumbulla con la plancha estirada final que golpeó en Lino. Conste que para mi con la amarilla está bien resuelto el asunto, así como que también conste que a Pablo Barrios el día del Celta, creo recordar, le expulsaron directamente por la mismita acción. Qué cosas tiene la vida.

 

Por cierto, la falta era cojonuda para dispararla a puerta directamente, salvo, claro, si tienes a un tipo que, machaconamente, lleva ya como 20 lanzamientos consecutivos golpeando el balón en las rodillas de las barreras contrarias. El lanzador es nuestro paseante francés, pero el culpable real de todo es de quién se lo sigue permitiendo, a pesar de su insultante ineficacia.

 

Hasta que en el minuto 38  de juego, llegó lo mejor del partido, en un estratosférico tanto conseguido por Azpilicueta de una extraordinaria volea desde fuera del área. Pero esta buena racha que manteníamos de que parecía que, una vez nos adelantáramos en el marcador, ya podíamos ir el resto del encuentro viéndolo con la mayor tranquilidad posible, pasó a otro tiempo de nuevo. Hemos perdido de nuevo dicha sensación, dicho aura, dicha felicidad.

 

Y eso que a falta de 4 minutos para el descanso, pudimos sentenciar en un balón que Gallagher cruzó en exceso, pasando el esférico lamiendo el palo. Con el 0-1 nos fuimos al descanso.

 

En la segunda parte el partido transcurría con total tranquilidad, con un Espanyol que ni sabía ni que podía, y con un Atleti que contemporizaba tranquilamente sin pasar el mayor apuro … Pero tampoco sin buscar con la decisión necesaria la sentencia final del encuentro. Así que el Cholo se puso nervioso, movió la Choctelera … Y la jodió, para qué nos vamos a engañar. Quitó a Sorloth, que andaba, al menos, fijando la defensa contraria y siendo una referencia nuestra ofensiva, y sacó del terreno de juego a Giuliano por el desesperante Molina, y el Atleti entró en caos, comandado, cómo no, por el mayor zombie de todos, que no fue otro que el dichoso Paseante Francés. Que no. Que a ese no lo quitamos ni con aguarrás, oiga.

 

A los 67, Llorente salvó ya un gol que tenía hecho un tal Alejo, quitándole el balón cuando se disponía a fusilar sin piedad (era gol sí o también), y dos minutos más tarde, a Lenglet le da por hacer el gilipollas agarrando delante de las mismísimas narices del árbitro a Cabrera, cuando se adentraba a rematar un balón colgado al área, y el Arberola señaló el penalti tan absurdo como claro. Javi Puado remachó el mismo sin piedad, y empate que te crio para llevarse a la boca. Absurdo, tonto, ridículo, de la nada, pero empate.

 

Y a partir de ese instante, quién más se atrevió a ir a por el partido fueron los locales, no se me vayan a pensar … Así es que nada. Punto prácticamente que no nos sirve de nada, más de confirmar mi sospecha de que andamos  tirando la liga miserablemente, no sé si por desinterés, por estar andando penando/pensando en otros planes, por dejadez, por tristeza, por depresión, Por qué se yo … ¿Por qué andamos tirando la liga? ¿Me ayudáis vosotros?

 

Árbitro. Arberola Rojas.

Si los demás no suelen pitar los penaltis tan claros como hizo Lenglet, no es su problema. Si otros expulsan por cualquier balón dividido cuando se llega un pelín tarde a dicha acción, tampoco es su problema. Hoy por hoy, es el mejor árbitro que hay en España (no es tan difícil conseguirlo, cierto es). Aparte, deja jugar siempre que puede y favorece el espectáculo (una cachondada como otra cualquiera llamar a los del sábado "espectáculo", pero bueno) no parándolo con absurdas y constantes faltas, así que, impecable labor la suya.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues se lo voy a dar a Azpilicueta, pero más por el golazo que consiguió (que, reitero, fue antológico) que por otra cosa. Estuvieron todos en un tono gris depre algo preocupante.

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

No entiendo el empecinamiento que está teniendo el Cholo con Griezmann. Ya sé que es un menda que en cualquier instante te resuelve un partido, pero, y conforme anda ahora mismo en la actualidad, casi que prefiero que salga de inicio otro y, en todo caso, que él Turista Francés se pasee durante los minutos finales, y no al revés. Y especialmente irritante sigue siendo el empecinamiento del Cholo porque él siga encargándose de todo el balón parado. Este último punto me pone de bastante mala hostia, vista, aparte, la nulidad de ventaja que sacamos a esta faceta del juego en cada partido.

 


TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-4 GRADOS).

El partido del Barcelona es una derrota de "obligado cumplimiento", por lo que no baja ni un solo grado (¿Para qué?), mientras que el del filial, baja 2 grados más (manda narices que hemos perdido frente a ellos en esta temporada 4 puntos de seis, si es que es imposible, joder) …

 

Y mañana, a rearmarse de nuevo tocan. Yo voy ya a por todas, y sin freno. La derrota la tengo más que asumida, así que, por eso mismo, creo firmemente en nuestro pase a la gran final de Sevilla. Solo se rinden los mediocres, así que … Dejamos todo para ganar la Copa” 




10 de marzo de 2025

Getafe 2 - Atleti 1. El Atleti que no queremos ver.

 

Lo mejor de la semana, sin duda, fue la bajada a la puta cuadra el pasado martes. Se convirtió en el momento más divertido de todos (sin ser, por otro lado, lo salvajes que fueron mis anteriores en mi época más moza, está claro que siempre cualquier tiempo pasado fue mejor) En realidad, poco o nada tuvieron que ver, pero bueno, yo me lo pasé muy bien, y es lo que importa. La animación fue sencillamente bestial, acallando sin piedad a la esperpéntica afición mandridista, aunque hay que reconocerles que divertidos son (impagables las risotadas de la peña en su intento de desplegar su tifo, sin conseguir no cargárselo finalmente, la torpeza tiene un nombre, Grada Flan on TifoRompers Tour). Por el contrario, el estadio confirmó todas mis sospechas: es más feo que mis pies. Sus gradas por dentro están llenas de una serie de extrañas tuberías metálicas que da hasta miedo golpearlas, no sea que contengan gases o vaya usted a saber el qué. Lo del techado del césped no me convenció para nada tampoco (parecía que iba a ver un partido de tenis Nadal-Federer más que un derbi). La calefacción, con el whisky de Don Darío ya me sobró, y lo único medio destacable es lo del marcador ese que completa toda la esfera del estadio, que eso sí que anda conseguido, lo reconozco. ¿Conclusión? Lo que siempre pacha con esta peña: mucho ruido, pocas nueces.

 Para colmo de males, nos pusieron una linda red … ¡Negra! (no la podían poner un color clarito y lo más fina posible, no) con lo cual resultaba cantidad de incómodo ver el encuentro. En cuanto al partido en sí, pues ya lo vimos todos: si a los 3 minutos ya vamos palmando un encuentro de este tipo, chungo cubata. Y menos mal que Julián se sacó de la nada el golazo antológico que clavó, que si no. Una lástima, eso sí, encajar el gol en la segunda parte, cuando mejor estábamos jugando. Al final, a rezar, y a marcharnos vivos de allí. ¿Conclusión? Eliminatoria sumamente complicada, pero no imposible. Dicho esto, personalmente, me marché no triste, pero sí decepcionado con el rendimiento del equipo. Le tenía una fe enorme a nuestra victoria en su puto Santuario. Me tocará seguir rezando.

 

Vayamos a lo que interesa ahora, y que hay que olvidar cuánto antes (máxime, por lo que se nos viene encima). El esperpéntico partido frente al Getafe. Y eso que el primer tiempo fue una lucha frenética, un auténtico duelo de jabatos, una batalla encarnizada. Si. Estáis leyendo bien. Cometí el error de papear a las 13 h., con tal de ver el partido plácidamente, y según se fue desarrollando esta primera parte, me vi envuelto en el más encarnizado duelo de titanes entre mi mente, que, pobre ingenuo de mi, deseaba a toda costa ver “eso”, y mi cuerpo, mucho más inteligente, poderoso y sabio, que no paraba de lanzarme mensajes que disfrutase de una plácida siesta, y me olvidase de ese bodrio sin sentido. Y así me fue durante este apasionante espectáculo desarrollado. Cabezada va, cabezazo viene. Si hubo algún tiro a puerta por nuestra parte, solo recuerdo uno del turista francés desde dentro del área, que se fue desviado sobre la portería de Soria. Me sobresaltó en una de mis múltiples cabezadas sin sentido, un remate de Uche más solo que la una, de cabeza, desde dentro del área, que atajó sin mayor complicación Oblak, casi al borde del descanso, y creo no haber soñado tampoco con que De Paul acabó tocado este glorioso primer tiempo. Si hubo algo más, ya me lo cuentan ustedes, pero vamos, que tampoco les quiero hacerse esforzar en exceso. Es más, solamente el intento de recordar semejante bodrio me parece de una crueldad intolerable.

 

En el descanso, fui para el baño y aproveché para lavarme la cara como unas 500 veces, no sé muy si para espabilarme, u olvidarme del horror soportado. Y pareció, al menos, que el Atleti salió algo (y cuando digo algo, digo eso … “algo”) más decidido para llevarse el partido y tal. Pero que vamos, ocasiones de gol, jugadas más o menos hilvanadas y demás, pues me las contáis vosotros, si eso. Yo debería de estar en plan negativo total y seguí sin encontrarme algo para llevarme a la boca. Menos mal que en el 75, vino el “penalti”, Sorloth transformó a la perfección, y cuando, al menos, ya parecían los 3 puntos en la buchaca, todo más o menos controlado y pensé que este encuentro no se nos escapaba … Ja, Tomi. Ja, ja, ja, y más ja.

 

El Getafe, con un fútbol arcaico a más no poder, cierto, pero derrochando, al menos, pelotas y corazón, nos embotelló miserablemente en nuestro área, los nuestros pasaron a un estado mental de absoluto caos descontrolado, para colmo se sumó la expulsión de Angelito, y la siguiente jugada, a falta de 3 minutos, se convirtió en el gol del empate local, en un extrañísimo doble remate de Arambarri que batió al atónito Oblak. ¿La defensa? Estaría de putas, supongo. Otra cosa ...

 

¿Un punto? Pues bueno está, que diría aquel. Calla, Tomi, calla de nuevo. JA, JA, JA, y MÁS JA. Un balón que  remata un tal Rico desde Lima, Arambarri se lanza para desviar dicho disparo, y el 2-1 en el marcador. No vi más, y no quiero comentar mucho más al respecto, porque necesito recuperarme como sea para el miércoles, y, de momento, no llevo buen camino para conseguirlo.

 

Y oigan, con el Leganés es verdad que perdimos, pero eso sí que fue un accidente de verdad, y no tuve que achacar nada a casi nadie (el puto penalti del turista, lo único). Pero oigan, lo de ayer … Yo creo que todos estaremos de acuerdo en que, al menos, no es el Atleti que queremos ver. Yo casi que diría que no, desde luego.

 

Árbitro: Cuadra Fernández.

Se rompió la magia de mi árbitro talismán, encima, y conste que no será por el hombre, que hizo caso al mono borracho con la escopeta del VAR y pitó un macabro a la par que siniestro penalti en contra del Getafe. Y también acertó en no expulsar a Angelito inicialmente, porque esa acción es una amarilla de toda la vida, pero como ahora se lleva el fútbol de fotogramas, de diapositivas, y demás, pues gente, si queréis las vais enmarando también y os decoráis la habitación y todo con todas ellas, producto de este fútbol de mierda que, parece  ser, tanto os apasiona,  y en el que ahora los términos como que golpee un balón en la mano, se dispute un balón aunque se llegue un poco tarde en dicha disputa y demás, son todo ya penaltis, y todo rojas y amarillas por tutiplén. El fútbol de ahora que tanto os gusta. Os lo podéis quedar enterito para vosotros. Es una auténtica vergüenza la colección de disparates que nos andamos tragando. Barra libre, pues…

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

El retorno de Thomas Lemar, inclusive por encima de la entrada del propio Connor Gallagher, que vaya usted a saber qué mosca le habrá picado ahora a Don Diego Pablo Simeone para realizar tal ataque de histrionismo sin parangón. Memorable actuación la del bueno de mi tocayo, en una auténtica genialidad por parte de Don Diego Padre


LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Venga, que me voy a acostar, va …


TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (-2 GRADOS).

Bajo 3 grados, y den gracias que, como ya les he indicado, ando en pleno auto-proceso de rearme de convencimiento para lo del miércoles, que si no …

Pasado mañana, tendremos que morir.  Y habrá que confiar. Y tendré, en estos 2 días y medio que quedan, el repasarme en mi cabeza los grandes momentos épicos que, es cierto, nos ha dado la muchachada  en esta misma temporada. Y seguiré pensando que es una puta bendición que no tenga tiempo ni de soltar una lágrima siquiera tras el bochorno de ayer, porque ya estoy metiéndome poco a poco en la batalla del miércoles. Y no soy nada optimista al respecto, pero también recuerdo que no lo era el pasado año en nuestra eliminatoria frente al Inter, y mi Hermano Don Maxi me comió el tarro en la previa de que se iba a conseguir (y lo consiguió el pibe y todo). Así que eso, Hermano. Caliente, que pasado mañana tiene curro conmigo … “Vamos, Atleti, vamos … FORZA ATLETI ALEEE” …

 



3 de marzo de 2025

Atleti 1 - Athletic 0. Un día de lluvia en Madrid.

 



Menudo día de lluvia que hizo el pasado sábado en Madrid. Lluvia, además, de la que me gusta: constante, uniforme, de la que no te impide pasear ni disfrutar de una jornada invernal. Es curioso cómo uno con la edad va cambiando de gustos sobre determinadas cosas, y una de ellas es la del tiempo. De jovenzuelo, me apasionaba el verano, y odiaba el invierno con todas las fuerzas de mi alma. Ahora es todo lo contrario: le encuentro mucho encanto al invierno, y sin embargo, lo que me desespera profundamente es el dichoso calor tropical. Supongo que serán circunstancias de la vida.

 

Claro que, para lluvia, de fútbol, y de goles, fue la que hubo en el partido de Copa frente al Barcelona en Montjuic. Qué espectáculo tan vibrante, desequilibrante y vertiginoso fue dicha jornada. Tuvimos la eliminatoria camino de salir con ella medio sentenciada, sin embargo, pudimos habernos ido con la eliminatoria completamente perdida también, para que, al final, haya quedado todo en el aire del último partido en el Metropolitano de la edición de la Copa en la presente temporada. No me quiero ni imaginar el ambientazo que va a haber ese día en nuestro Templo. Dicho encuentro pareció como cuando 2 boxeadores se lían a guantazos, golpeándose el uno al otro, sin seguir ningún tipo de regla, sino disfrutando del arte de zurrarse y a ver quién besaba el cuadrilátero antes, los dos sangrando a borbotones, a la par que disfrutando como enanos. Un partido para sentirse privilegiado, una vez más, de haberlo vivido y de que nuestro equipo haya sido protagonista del mismo. Un partido de los que hablaremos en unos años recordándolo con ese deje inigualable de quién ha disfrutado de una comida sin igual, o de un buen vino del que en raras ocasiones probará, precisamente para eso, para deleitarse más en el sabor del mismo.

 

Y con estos condicionantes, se presentó el Athletic en Madrid (que no de Madrid), equipo que llevaba invicto desde Octubre, ojo. Era su gran ocasión de apuntarse a la fies de, por qué no, disputar el título como el que más. Y, aunque no haya conseguido la victoria final, sí que demostró que, al menos, de seguir con esa progresión continúa a la par que constante que va llevando dicha institución, tanto deportiva como socialmente hablando, va camino de formar parte del Club de los elegidos. Tienen muy buena pinta los vascos, un entrenador fantástico (y que me cae de cine), juventud y muy buenos peloteros que se sienten identificados con el Club que representan y creen en lo que andan haciendo. En ese aspecto, se parecen mucho a nosotros, por eso les anda yendo tan bien.

 

El partido fue bastante igualado a la par que disputado por ambas escuadras. La primera gran ocasión la tuvimos nosotros, a los cuatro minutos de juego, en un remate de cabeza que se le fue alto a Le Normand, tras gran asistencia de Opá Galán. Respondió, sin embargo, el Athletic, en un mano a mano de Iñaki Williams, que sufrió de nuevo esta vez en sus propias carnes cómo se agranda la figura de Jan cada vez que tiene enfrente un uno contra uno. Paradón total.

 

A los 17, esta vez fue el famoso escritor-filósofo Iñigo Ruiz de Galarreta el que remató a bocajarro un balón que quedó suelto en el área, pero que bloqueó a la perfección un Lenglet siempre perfectamente colocado y que supo leer fantásticamente el partido. Poco a poco, los del Bocho se fueron haciendo con el control del juego, mientras que el Atleti intentaba contragolpear con la furia de Giuliano, pero Unai Simón anduvo atento al quite.

 

Ya al borde del descanso, un error en la entrega atrás de De Paul se convirtió en una contra bilbaína conducida por Berenguer, la cual de nuevo Iñaki Williams desbarató, mandando su remate al lateral de la red. Sorloth, por su parte, pudo haber inaugurado el marcador en un cabezazo que le sacó Vivian bajo palos, y la cosa terminó en este primer tiempo con otra buena acción de Berenguer. Como ven, partido muy igualado, en el que quizás el Athletic, a los puntos, nos genero mejores situaciones de gol. Con el marcador inicial nos fuimos al descanso (que no a la ducha, porque seguía siendo continúa y constante la lluvia sobre el césped del Metropolitano).

 

La segunda parte fue aún más disputada y emocionante que la primera. Al cuarto de hora de la misma, el Cholo movió la Choctelera en forma de cambios: salieron al terreno de juego Llorente, Gallagher y Julián Álvarez, y los 3 resultaron mortales de necesidad para la escuadra bilbaína.

 

Un poquito después, otro nuevo remate inocente del bullicioso Berenguer sobre el gigante de Don Oblak, y la siguiente jugada, llegó el ansiado gol para nuestros intereses. Gran inicio de acción atacante de De Paul, que vio el desmarque por banda de Llorente, éste, a su vez, el siguiente desmarque en velocidad  de la Araña, al primer toque (tic), tac (control orientado, Don Julián entró en acción), toc (remate a puerta), y estupendo golazo para nuestro ya cada vez más selecto paladar. Un gol de bandera, y el Juli suma, sigue y entusiasma casi a la par.

 

En el 73 pudo poner la sentencia final Marginal Correa, pero su remate lo rechazó a córner Unai. Y en el 75, se nos apareció San Don Vicente, San Don Luis y San Dios de los desamparados, porque, tras una falta lateral de los “papuchis babeantes” desde el flanco izquierdo, Prados remato al palo, el balón le cayó pintiparado otra vez a Iñaki Williams, que disparó tan a bocajarro y lo vio tan claro que se llenó de balón, éste salió despedido con una violencia inusitada del larguero, y aquí paz, y después mierda … Mucha mierda la que tuvimos, para qué lo vamos a negar.

 

Estos minutos finales fueron un auténtico suplicio para nosotros (ojito, que veníamos de un esfuerzo soberano en Barcelona, apúntenlo también, por favor), y por si no quieres larguero, toma, 3  tazas, porque en el 83, en otra excelente jugada de la ingeniería de Don Ernesto Valverde, de nuevo Iñaki finalmente remata de nuevo, el balón rebota en Nahuel, y se estrella de nuevo en el larguero. ¿La suerte del C…? Bah. Prefiero no terminar la frase.

 

Y con el corazón saliéndonos ya prácticamente por la garganta, y tras una eléctrica acción defensiva de Gallagher que puso en pie a todo el Metropolitano, se acabó este durísimo partidazo, lleno de tensión, lleno de pasión, lleno de furia, y lleno de lluvia … Lluvia de agua, pero, sobre todo, de ilusión desbordaba Rojiblanca sobre el cielo de Madrid.

 

 

Árbitro: Gil Manzano.

Se debió de tomar la medicación a tiempo, porque hizo un arbitraje rayando la perfección, e, inclusive, leyendo fantásticamente bien la ley de la ventaja y todo, haciendo que el juego fuese más  fluido aún de lo que fue. Nada que objetar esta vez.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Pues habría que dárselos a todos, porque son unos auténticos legionarios del Calderón y del Metropolitano juntos, pero me voy a quedar con la dupla Le Normand-Lenglet, especialmente este último que lleva una temporada, salvo el grosero error de París, prácticamente impoluta. Defensa que lee perfectamente el fútbol, tanto ofensivo como defensivo, y que, encima, sabe que el baloncito es redondo y tal con los pies. Me tiene muy enganchado el gabachín (eso, por no hablar del Cholo y su inconmensurable labor de recuperar jugadores que parecían en el completo ocaso de su carrera, claro).




LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Sin ser algo que me preocupe tampoco en exceso, pero hombre, sí que me toca un poquito los pies el visceral odio que desprenden hacia nosotros buena parte de esta gente del puto Bilbao. En esta vida, hay que siempre saber estar y tener en consideración los detalles que suele tener y ha tenido siempre el Atleti con respecto a ellos, detalles que lo único que les provocan es el más profundo de los desprecios, por lo que veo. Pues nada, ladran, luego cabalgamos.


TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 1 GRADO).

Partido muy importante, si, pero de absoluto obligado cumplimiento al disputarlo en nuestro páramo glacial favorito, así que no se mueve, y se queda con el gradejo positivo que miren qué mono (con perdón) queda y todo, oyes.

 

Y mañana, voy a rejuvenecer un buen puñado de años y en la Plaza de Castilla me voy a plantar, para conquistar esa zona inhóspita y desagradable como el nuevo Hipercor ese que han inaugurado por Chamartín. No tengo ninguna duda de que vamos a salir con la eliminatoria bastante encarrilada a nuestro favor (y no suelo ser amiguito de lanzar las copas de champlán al vuelo previamente). Ya verán, será otro día de lluvia en Madrid … A la cuadra, por la Castellana …



26 de febrero de 2025

Barcelona 4 - Atleti 4. Paco con las rebajas (By Don Pablo Mármol).

 

De todos es sabido que el Director General del blog está muy liado, o eso nos cuenta, entre semana. De tal manera, servidor, crítico máximo a la par que máximo admirador, va a coger la pluma, tristemente abandonada en el tintero, para intentar escribir una crónica medio decente. Como digo siempre, dediquen el tiempo a cosas más interesantes. Si continúan leyendo es su problema; no digan que no se lo advertí. A ello.

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Gracias a un tal Diego Pablo Simeone el Atlético de Madrid se presenta a veinticinco de febrero del presente vivo en las cuatro* competiciones en disputa. Los próximos veinte días nos van a decir dónde estaremos exactamente. No se habrá ganado nada, pero es probable que algo se pierda por el camino (o no). Lo único seguro es que cada partido de estos seis se va a disputar a muerte. Luego Dios proveerá.

Servidor, como muchos de ustedes saben, es partidario de tirar alguna competición; a poder ser, la maldita Champion$ maldita. Pienso que no tenemos plantilla para pelear hasta el final por los cuatro* títulos y que estar a todo puede hacer quedar sin nada prematuramente. Iremos viendo, pero me da que Simeone no piensa lo mismo que yo. Y, como dice/decimos siempre, partido a partido.

Y el partido que tocaba anoche era, ni más ni menos, una semifinal de la Copa del rey. A dos partidos de una final de Copa. A dos partidos de disfrutar del mejor día de la temporada. Partido gordo. A muerte, pues.

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Desde el final de Mestalla, los estómagos atléticos se encogieron (y me temo que no recuperarán su estado, pase lo que pase, hasta la medianoche del dieciséis de marzo) pensando en la ida a disputar contra el bar$a. Todos recordábamos la sufridísima victoria liguera en el Olímpico de Montjuïc y la mayoría preveíamos una noche toledana, en la que habría que sufrir lo indecible para salir, cuando menos, vivos.

Por supuesto, hay que intentar respetar las costumbres, manías, supersticiones, …, que en eso los Atléticos somos campeones del mundo. Una grande es dónde ver el partido. Si no se puede viajar, hay que analizar diferentes variables para luego acudir al lugar indicado/bendecido. Ayer tocaba un modesto bar de Marqués de Vadillo en el que se ha seguido toda la Copa (salvo el desplazamiento a Málaga). Allí nos plantamos tres Sufridos Seguidores (se os quiere mucho y bien) alentados desde la barra por Antonio.

Tras la primera ronda de tercios y los primeros cigarrillos dio comienzo el partido. Lo que pasó en los primeros diez minutos es lo que ninguno hubiéramos imaginado que iba a pasar.

Una primera ocasión de Julián Álvarez, provocó el primer córner (mal día ayer para las defensas en este lance). Sacado en corto a Griezmann, la pone en el área, Lenglet prolonga y Julián aparece solo en el segundo palo para marcar el primer tanto.

Una pérdida del bar$a en la salida de balón, muy bien ahí el Atleti en estos minutos, supuso una internada de Julián por izquierda que, rodeado de culé$, pone a Antoine un balón cruzado espectacular para que defina con maestría el segundo. 0-2, ¡ojo!

Lejos de venirse abajo, olé (va con sorna, perdón) por el bar$a, empieza a jugar al fútbol. Tras una ocasión muy clara de Ferrán que salvó Musso, viene la jugada que, creo, ocasionó el hundimiento del Atleti: la tarjeta amarilla rigurosísima a Galán. Desde ese momento nos acorralaron, no pudiendo respirar hasta más de una hora después. Hasta ese momento nuestra banda izquierda fue una autopista que los locales aprovecharon con un Yamal imparable. Así llegaría el 1-2 de Pedri.

Un córner mal defendido (como en Leganés, apuntaba el Director General) puso el empate en el marcador. El bar$a percutía y percutía y nosotros sin poder salir. Ferrán mientras falló otra ocasión increíble. Y terminando el primer tiempo viene otro córner, peor defendido que el primero, que remata solo el otro central culé. Como les decía, tres saques de esquina ocasionaron tres goles. Por nuestra parte, muy mal.

El descanso llegó como agua de mayo, la verdad. En la reanudación parecía que controlábamos un poco más el juego. Ahí tuvo Griezmann el empate, pero no pegó bien y se marró una ocasión muy clara. Los locales insistían, pero sin crear excesivo peligro. Reinildo, Lino y Nahuel salieron por Galán, Giuliano y Gallagher. Con Llorente por delante empezamos a vislumbrar el empate. Correa (espectacular nuestro Ángel) y Sørloth acabaron con cualquier atisbo de centro del campo. Simeone decidió entrar al intercambio de golpes (puso en juego algo parecido a un 4-1-5) cuando el juego, que no el marcador, estaba en tablas. Y Alexander lo consiguió, tras ruptura de Llorente, pero el tanto fue anulado por claro fuera de juego.

No estaba mal el Atleti, Correa marró una oportunidad clara, cuando el bar$a hizo el cuarto. Otra vez el Yamal ese hizo lo que quiso por nuestra izquierda. Con 4-2, partido y, quizá, eliminatoria estaban casi perdidos. Entonces fue cuando empezaron los olés desde la grada. Absolutamente humillantes. Pero ¡ay, amigo! Correa se disfrazó de Paco y le puso un balón a Llorente, que vino con las rebajas. Su trallazo, afortunadamente, no dio al portero, pues hubiera ido directo a urgencias.

Se jugarían diez minutos más en los que el Atlético se vio capaz de empatar. El bar$a dejó de presionar y nuestros jugadores buscaron con ahínco las espaldas laterales. Correa tuvo el empate, pero el balón se le quedó algo atrás y no pudo enganchar bien. Lenglet encontró esa espalda comentada y Lino dio el gol mascado a Sørloth. Casi el mismo gol que en liga, por la otra banda.

Y así, con 4-4, se llegó al final del partido. Un resultado que lo deja todo abierto para la vuelta, pero esta vez en un Metropolitano que, como en las grandes ocasiones, también se disfrazará. De ESTADIO VICENTE CALDERÓN.

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Con permiso de la Autoridad, quiero dedicar esta crónica a Miguel Saca, que lleva un tiempo en la UCI. Ánimo, Camarada. Un día menos para salir.

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¡PRIETAS LAS FILAS!

FORZA ATLETI SIEMPRE

 

*Espero que no haga falta explicárselo a nadie.




24 de febrero de 2025

Valencia 0 - Atleti 3. A todo trapo.

 

Mestalla (prueba ya superada). Barcelona nada más y nada menos que en 3 ocasiones, 2 de ellas a muerte súbita (y la de liga, casi que también). Vikingos, otras 2 más, también en dicha circunstancia, y en Champions. Athletic, el Pitzjúan, Getafe en su casa, “el filial” fuera (que se nos da fatal) … No sé si somos conscientes los Atléticos de la situación gloriosa en la que nos encontramos. ¿Cuántos equipos darían la vida por estar en tal circunstancia? ¿Qué no buen bufandero descerebrado sueña, a estas alturas de la temporada, con encontrarse en tal encrucijada? ¿Podremos con todo? ¿Nos quedaremos sin nada? (lo dudo). Si el lema de “partido a partido” suele ser nuestro auténtico dogma de fe y de ir por la vida, hoy en día, nos lo tenemos que grabar a fuego, si es menester. Y, por supuesto, ante todo y sobre todo … DISFRUTAR. Disfrutarlo a tope y vivirlo como si cada uno de ellos fuese el último partido de nuestras vidas. Parece una misión imposible, pero el Atleti, en este tipo de situaciones, se suele manejar al dedillo. Porque los Atléticos somos el equipo más imposible de todos.

 

De momento, superamos el primer envite en el siempre imponente Mestalla, campo complicado, a pesar de su situación del equipo local en la tabla, y en el que demostramos una superioridad insultante, especialmente en este primer periodo, el cual lo controlamos de cabo a rabo, hicimos 2  goles (que debieron ser 3) y apenas se concedieron ocasiones de gol ante un rival que salió quizás excesivamente temeroso de lo que tenía enfrente, comportamiento lógico, por otro lado, ya que el Atleti de hoy en día vuelve a defender casi a la perfección, y ha ganado bastante potencial ofensivo y contundencia tras la llegada, especialmente, de Don Julián Álvarez.

 

Sorprendió el Cholo con la alineación titular situando al incombustible Llorente de pivote defensivo, recordando su posición en la que triunfó en el Alavés y en otro equipo de cuyo nombre no me acuerdo en estos instantes, y, para llevar tanto tiempo sin ubicarse ahí, no lo hizo nada mal "Don Paseítos en gayumbos a las 7 de la mañana y 9 grados bajo cero" (qué muchacho, por Dios Santo).

 

Precisamente a los 9 minutos ya dimos el primer aviso serio. De Paul (se jugó en todo este primer tiempo a lo que el argentino quiso) profundizó sobre Giuliano, éste puso el  pase de la muerte en dirección a Juligol, pero se anticipó Foulquier milagrosamente, desbaratando la primera gran situación de tanto (que no ocasión) a nuestro favor. Por cierto, me resulta curioso como la peña suele confundir con facilidad “situaciones de gol” con “ocasiones” propiamente dichas. En la segunda parte me explayo un poquito más al respecto.

 

El Valencia soportaba más o menos bien plantado el dominio colchonero, salvo por una pequeña circunstancia: había revoloteando por las cercanías de la línea de tres cuartos atacante nuestra un tal Antoine Griezmann más solo que la una, construyendo e imaginando fútbol por doquier. Y de su brillante varita mágica vino el primer tanto, en una fantástica asistencia sobre el desmarque de Lino, el brasileiro fusiló de volea que se estrelló violentamente sobre el larguero del equipo local, el balón quedó muerto en el área, Julián Álvarez que no acierta a controlar inicialmente, Simeone Junior, que está siempre en todas, termina por dejarle el balón en condiciones a la Araña, y ésta fusila sin piedad a Mamardaszzz …(nombre excesivamente largo y complicado para mi estado habitual de hibernación en lunes, se siente). 0-1, y la cosa pintaba muy requetebién para nuestros intereses.

 

A los 26 minutos tuvimos otra gran ocasión de gol, en una falta pintiparada en la que Antoine se encargó de demostrar, de nuevo, que ni las faltas, ni los córners, ni los penaltis, es lo suyo (y no sé cuántas veces más lo tendré que escribir, Señor, dame paciencia). Eso sí, asistir y marcar, lo que quieran, oigan. Y en Valencia le dio por lo primero, porque en el minuto 29 de juego, nueva balón que controló en las cercanías del área más solo que yo defendiendo que el Atleti en Mestalla hizo un gran partido (pagaréis con sangre vuestra clara ofensa, miserables), éste le puso un balón de cine sobre la cabecita de Julián Álvarez, y el argentino cabeceó como mandan los cánones, ajustado al palo y haciendo que botase el balón previamente para que resultase completamente inútil cualquier intento de Mamardaszzz  en atajar el esférico. 0-2, y la cosa parecía medio sentenciada.

 

Al Valencia solo se le vio en este BRILLANTE primer tiempo nuestro, en un pase lateral de Rioja que remató Sadiq muy flojeras, a pesar de que le comió la tostada al bueno de Llorente en el área.

 

Justo al borde del descanso, concurso de despropósitos. Mosquera (individuo obscuro objeto de deseo por cierto sector de la hinchada rojiblanca ale, te queremos Forza Atleti Aleee), quiso ceder el balón a su guardameta. Julián, muy atento, se percató de dicha acción, interceptó dicho pase, y se fue como una bala más solo que la una a poner el 0-3 en el marcador. Su ejecución final, sin embargo, fue tan soez que dudo de cuál de las dos acciones, la defensiva o la ofensiva, me pareció más grotesca, la verdad. Pero bueno, 0-2, que tampoco es mal botín para mi gente.

 

En la Segunda parte la cosa pintó de inicio de otra forma. Y se me antoja algo normal que el Atleti tienda un poco a dejar de pisar el acelerador y dosificar un poquito, debido a lo que se le viene este martes, por un lado, y tampoco me parece nada extraño que el equipo local, que se está jugando la puta vida como es permanecer en primera o no, saliese con mucha más mordiente y presión sobre nuestra portería. Esto es fútbol también, ha sido así de toda la puñetera vida y así seguirá.

 

Dicho esto, el Atleti pasó por unos 20 minutos iniciales en los que sí que se produjeron algunas situaciones de gol (reitero, que no ocasiones claras, apenas pasamos apuros tampoco en realidad), en la que los valencianos, a base de balones laterales colgados sobre nuestra portería de forma más o menos insistente, nos aculó un tanto en nuestra área y nos tocó sacar un poco más el paraguas que de costumbre y soportar la pequeña tormenta de verano a la cual nos sometió el Valencia, pero no fue más que eso. Tormenteja de verano. A partir de que Don Diego Pablo Simeone le dio por sacar al terreno de juego al Comandante Giménez, el equipo, defensivamente hablando, volvió a su normalidad más absoluta, sin pasar apenas apuro alguno.

 

El bullicioso Hugo Duro remató en el 50 un buen centro lateral de Gayá … fuera de los  3 palos. Dos minutos más tarde, un remate duro desde fuera del área de Barrenechea lo atajó Oblak con total normalidad. Después vino la jugada del supuesto penalti (de la que hablaré más adelante)  y ya está. 20 minutos de algo de acoso, en los que estuvimos un poco imprecisos, y en los que el rival nos demostró que también tiene piernas, sabe correr, presionar a su manera, y poco más, porque ya Josema en el 68 salió al terreno de juego, y aquí paz, y después gloria. Todo esa serie de “dramáticos” acontecimientos consecutivos sirve para que grandes Atléticos de ayer y de hoy me anden dando la matraca sin cesar de que vaya pronto al Acueducto de Segovia, porque los suicidios colectivos de nuestros seguidores andan disparados ante tan catastrófica situación. País.

 

Gallagher se empezó  también a entonar a partir de ese instante, y el Atleti comenzó a fabricar una serie de contras en las que se veía que, tarde o temprano, tendríamos el premio de nuestro ansiado tercer tanto (vida o muerte para algunos, más tranquilidad si cabe para el que con esto os castiga).  Correíta avisó en el 78 con un taconazo dentro del área que más fue el único recurso que disponía que adorno en sí mismo en la acción, y a falta de 4 minutos, un agotado Javi Guerra (gran partido del chaval, ya puestos, a pesar de este lunar final), falló un pase hacia atrás que controló Connor, este conduce la contra rojiblanca con maestría, cede al final el balón a Marginal Correa, en el momento preciso y exacto, y éste, como mandan también los cánones, cruza de forma inapelable el balón de remate seco y ajustado, batiendo sin otra opción posible al bueno de Mamadarzzz …

 

Y esto es lo que dio de sí el partido. 0-3. Un encuentro disputado con brillantez en el primer tiempo, y con inteligencia  y saber estar en el segundo. Portería a cero, ventaja más que suficiente, dosificación de energías, y que pase el siguiente. A todo trapo.

 

Árbitro: Busquet Ferrer.

El Boixo estuvo prácticamente impecable, aunque para mi la mano de Galán es un penalti como el Calderón de grande. Por mucho que la tenga inmóvil, se interpone en un remate de un delantero valenciano, dándolo en la misma el balón, y teniéndola despegada del cuerpo. Dicho esto, y como siempre el VAR, el VOR y San Dios Bendito opina todo lo contrario que yo creo, pues nada, que no es penalti, y viva la fiesta. Por cierto, que hablando de esto un poco, parece que el Cholo la tiene un poquito metidita con el tema de la mano de Cucurella frente a Alemania en la pasada Eurocopa, porque siempre pone el mismo ejemplo cansino, con cierto rintintín y hasta recochineo. Pues Don Diego Pablo, no solo los argentinos son capaces de ganar Copas Américas y Mundiales. Los Españoles, también, y, es más, la Eurocopa conseguida fue sencillamente impoluta e inmaculada, así que, si le pica, ajo y agua, compañero. Y a lo que nos importa realmente, y tan bien sabe llevar, que no es otra cosa que nuestro Atleti.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Me gustó Llorente y su inconmensurable polivalencia, me encantó el poso, el orden que puso y el saber estar en los minutos que disputó Giménez en la segunda parte, mágico Diosito repartiendo juegos de magia a diestro y siniestro (e inteligente como él solo), pero de nuevo, el premio mayor se lo doy a Don Julián Álvarez por sus  dos nuevos tantos, su currele infinito y su humildad que tan bien encaja en nuestra propia idiosincrasia.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Deportivamente, nadie. Y son tiempos en los que tenemos que permanecer tan unidos unos con otros, que creo que es la mejor forma de afrontar todo este manantial de emociones en el que nos vamos a tener que ir bañando y controlando todos. No sentirse nadie decepcionado con nadie.

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+1 GRADO).

De nuevo, el Termómetro se muestra magnánimo, es consciente de la importancia de la victoria conseguida en el siempre complicado Mestalla (recuerden que partíamos de – 2 Grados la jornada), y sube, de golpe, 3 gradacos la temperatura, así que volvemos a estar en positivo, lo cual es siempre una excelente noticia.

 

Y mañana, primer examen gordo para el equipo, y de verdad, que el Barcelona lleva ya paso de crucero, aunque la Copa es mágica, la Copa mola que enarbola, y debemos de morir por ella, ya que es un torneo que nos representa, en todo y por todos … “Y pobre del que quiera robarnos la ilusión”



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