Sentimiento de contradicción siento hoy. Estoy triste, muy triste, porque nos hemos quedado fuera de la Champions, de manera bastante estúpida, por cierto. Porque es increíble que el equipo que vi ayer de rojiblanco fuese incapaz de hacerle un gol al tal Apoel de Nicosia ese (la auténtica clave de nuestro adiós). Pero estoy contento por la imagen dada frente al probablemente junto con el Barcelona, mejor equipo que pisa ahora mismo un terreno de juego en Europa, por no decir del mundo.Eso sí, su afición, de lo más decepcionante que ha pasado por el Calderón. ¿Qué quedó de aquella mitología sobre las hinchadas inglesas? Ver para creer.
Fue un partido de los típicos. De los típicos que mereciste ganar, pudiste palmar y al final empatas. Pero está claro que el equipo está mejorando en todo. Está mejorando en orden, en colocación sobre el terreno de juego, en ambición, en intensidad, en confianza (poco a poco, pero va mejorando también en esa faceta).
El Chelsea llegó tres veces, y consiguió dos tantos. Como los grandes, vamos. Uno, en el enésimo balón al segundo palo que nos cuelgan y que un delantero (el estúpido Drogba, tan buen jugador como fiel reflejo de la estupidez humana en su más puro estado, su forma de celebrar los goles así lo confirman) remata a placer. Otro, en un balón que se lleva a trompicones, favoreciéndole todos los putos rebotes (Churrigoles Raúl style). Y otro, que fue al palo tras una falta lanzada, creo que por el marfileño, en una rara parada de nuestro Asenjo, que, a su vez, se encuentra en un extraño momento de forma. Las cosas de Santi, vamos.
¿Y el Atleti? Pues el Atleti jugó bien, bastante bien. Y cuando decidió Quique sacar a un crack de verdad como el Kun por ese atolondramiento continuo y constante de jugador denominado Sinnada Pongolle, enseñamos de verdad nuestras verdaderas uñas. Dos goles como dos soles. Uno de ellos, de una volea inapelable e incontestable que el bueno de Chesc todavía está preguntándose por dónde entró. El segundo, de un saque de falta directo lanzado impecablemente.
Y el caso es que uno recuerda que, una vez no muy lejana en el tiempo, vio en un mundial sub-20 a un menudito jugador, que fue, por cierto, elegido mejor jugador del torneo y creo que máximo goleador del mundo también, así como que salió campeón y todo, lanzando una pedazo de falta que terminó en gol y otra que acabó en un palo. Y se preguntó el por qué extraña razón jamás las lanzaba en su equipo. Pasó el tiempo, y ahí siguió la cosa, en el aire (como tantas y tantas cosas en este bendito Club). Ese jugador es, como no podía ser de otra forma, nuestro Kun, y el que se sigue haciendo esa pregunta continúo siendo yo. A lo mejor Quique se da cuenta también de dicha circunstancia tras lo de ayer. Es un entrenador bastante inteligente, así lo espero.
¿Y ahora qué? Pues después de tanta contradicción, toca el turno de las estupideces varias, a saber:
- Lo mejor que le podía haber pasado al Atleti es caer de la Champions.
- La Europa League no interesa, es mejor que se centren en la Liga y en la Copa del Rey.
- Tras la actuación del Kun ayer frente al Chelsea, Abramovich está completamente enamorado de él y no quiere ni esperar al año que viene, en enero estará jugando en Londres.
Con todas estas bobadas nos van a adornar estos días los periolistos, sin darse cuenta de que:- Lo peor que le podía haber pasado al Atleti es caer de la Champions. Y lo más triste, añado. Todo un año luchando como un poseso por estar ahí, entre los más grandes, para caer de esta manera tan estúpida como lo hemos hecho. Es para darse de coscorrones contra la pared hasta llegar a medir como Thachkenko, lo menos.
- La Europa League interesa, y mucho. El Club debe de seguir proyectándose por Europa e ir acumulando puntos, por un lado (para luego no llegar a los sorteos con menos puntuación que Belén Esteban en un Master de Economía Empresarial), y tiene la obligación de intentar disputar los mismos hasta el final. Que para eso es el Atleti.
- Llevan traspasándonos al Kun, a Escándalo Forlán o a cualquier bicho viviente que ose destacar en nuestro equipo durante tanto tiempo, que ya cansa y huele el tema. Pasando de mili, pasando de Pili, pasándolo bien.
Así que bueno. Esperemos que se siga confirmando la evidente mejoría del equipo. Que Reyes se siga mereciendo ovaciones (la de ayer, un tanto exagerada, pero es que hay tanta hambre por el Calderón…). Que Forlán, aunque esté tan sumamente deprimente como anda el hombre, al menos siga estando, porque le seguiremos esperando. Que el Kun vuelva a sonreír como ayer y a demostrarnos todo lo que lleva dentro, que es mucho y puede dejarnos en paños menores a nuestra imaginación. Que la defensa siga así, con esa intensidad y esa concentración (eso sí, a ser posible durante 90 minutos, no solamente durante 85). Que la suerte nos cambie un poco, que tampoco andamos sobrados de ellos. Y que ganemos el derbi el sábado, joder. Que ya toca, ya …
PD.- Está crónica se la dedico al perro malnacido que pone los resultados al final del partido en el videomarcador del Calderón. Al menos me hizo feliz durante unos 20 minutos echando cuentas con los colegas como un descosido después del encuentro al indicar que el resultado del Oporto había sido de empate a cero. Espero que le devoren sus sucias manos una manada de hienas hambrientas.



