4 de mayo de 2016

Bayern 2- Atleti 1. Así somos.



Carabanchel, a 4 de Mayo del 2016.

Buenos días, mi querido Karl-Heinz Rummenigge. ¿Qué tal se encuentra usted? Imagino que bien, no como yo, que ando completamente agotado después de tanta tensión acumulada. Ante todo, le quiero expresar mi admiración que tengo por usted de su etapa de jugador. Sin lugar a dudas, siempre ha sido uno de mis delanteros favoritos. Solamente decir su nombre era sinónimo de acojonamiento  para cualquier rival que tuviese usted enfrente. Era usted un tipo rápido, incisivo, hábil. Un  auténtico puñal directo al corazón. Como pelotero, francamente, de lo mejor que uno ha visto sobre el terreno de juego. Lástima, eso sí, que su lengua sea también otro machetazo que, cuando la suelta a pasear, sirve para menospreciar e infravalorar a rivales que, ya sé, no tenemos ni su glamour, ni su potencial económico, pero que también tenemos nuestros valores, los cuales, imagino, habrá usted sabido valorar en esta eliminatoria tan tremenda y disputada que hemos disputado ambas escuadras. Así somos.

Lo primero, felicitarle por el partido de ayer. Demostraron lo que son, el Bayern, un equipo capaz de remontar a cualquiera. Una panda de alemanotes (y asimilados) de cabeza cuadrada, que, en su casa, no paran de dominar, de achuchar y, por momentos, de agobiar al contrario, hasta el punto de que a uno le dan ganas de quitar la televisión porque no hay Cristo humano que aguante tal grado de presión sobre tu portería. A uno que no sea del Atleti, obviamente. Así somos.

Es cierto que en la primera parte fueron ustedes auténticos y casi únicos protagonistas del encuentro. Dominadores totales, dieron una exhibición de presión, de juego en banda, de dominio del juego aéreo y del balón parado. Nos superaron en todo, menos en una cosa: en corazón. Aguantamos estoicamente las ocasiones de Levandowski (este tío ha nacido para jugar en el Madrid, que se lo digo yo), del inquietante Ribery, del todopoderoso Vidal, del pequeño gran hombre de Lahm. Si encima, a los 29 minutos de juego, un muy desafortunado ayer Augusto comete una absurda falta al borde del área, y ésta les sirve para adelantarse en el marcador tras zapatazo de Xabi Alonso, que se le cuela por entre las piernas a Giménez y desvía lo justo para que Oblak no pueda hacer nada por evitar el tanto, el guión del encuentro para nosotros empezaba a tener tintes de película de terror. Para colmo, tan solo 4 minutos más tarde, Giménez decide bailarse un chotis con Javi Martínez (dentro del área, malo), y claro, el árbitro lo vio. Penalti incontestable que tira Muller, pero que el tal tal Oblak, nuestro portero, hombre que  seguramente ya le empiece a sonar su nombre después del inmenso partido que se marcó ayer, logró despejar. Y si el rebote le cae Lewandowski, o a Xabi Alonso, o a usted mismo, pues nada, otro paradón que echarse a la boca y a seguir de pie en pleno bombardeo. Y es que a nuestro portero le encanta el olor a napal por las mañanas, ¿Sabe? El maravilloso personaje que interpreta Robert Duvall en Apocalypsis Now se inspiró en él. O en un tipo muy parecido. Así somos.

Después vino la segunda parte, y el Cholo, si, ese hombre que tanto desprecia y que tan poquito le gusta el fútbol que practica, decidió quitar a nuestro Emperador Augusto y sacar al terreno de juego a Carrasco. El belga, obviamente, puede (y digo solo puede, no se me moleste usted,  mi querido Karl-Heinz) que sea un jugador de su agrado. Es de los que no se esconden, buscan siempre al rival, protege bien el balón y es peligroso en ataque como él solo. Así, a los 8 minutos de esta segunda parte, uno de nuestros canteranos, Koke, inicia una contra echándole el balón a Fernando Torres (otro de nuestros canteranos), éste le pone un balón en profundidad a Griezmann, este se sube a la Ducati, como buen francés que es, se despide antes dándoles dos besitos, uno para Álaba, otro para Javi Martínez, pisa el acelerador y anota el empate en el marcador. Un contragolpe de enmarcar. Puede que no le guste tanto como su fútbol perfumado, pero no me negará que es efectivo, preciso, conciso y claro. Contragolpe que le llaman por ahí, como usted bien sabe. Así somos.

Y aunque ustedes son muy buenos, claro está, acusaron el golpe, porque, aunque se creen por encima del bien y del mal, son humanos, mal que le pese. Nosotros también, no lo crea, pero, a diferencia de ustedes, respetamos al máximo a nuestros rivales e, igual que jamás nos damos por vencido, tampoco nos creemos que ya tenemos todo hecho, por mucha ventaja que tengamos. Quizás esa humildad basada en el trabajo y en el esfuerzo diario hizo que supiésemos aguantar como jabatos ese cuarto de hora final, en el que ustedes, como gran equipo que son, lograron anotar el 2-1 cuando Vidal se zampó con patatas a Filipe Luis de poderoso salto de cabeza, cediendo el balón a Lewandowski para que el polaco anotase el 2-1 a favor. La cosa ponía los pelos como escarpias, pero supimos aguantar. Así somos.

El Atleti, ese ese cuarto de hora final, parecía que había pisado un enjambre de abejas rojas enfurecidas, y lo pasó mal, francamente mal. Pero tenemos callo en el alma, sabemos caminar y correr inclusive con el corazón en la garganta, que fue el que nos puso nuestro Niño Torres cuando, a falta 8 minutos, desperdició la pena máxima con la que su equipo fue castigado tras zancadilla justo en la línea del área que derribó al propio Fernando. Volvimos, pues, a bajar del tobogán, pero así es nuestra vida, señor Rumennige. Un continuo tobogán de subidas y bajadas. Todo lo basamos en nuestros valores, en toneladas de ilusión, en fe ciega en nuestro trabajo (guste más o menos, cuánto lo siento, señor Karl-Heinz), en una afición tan incansable como numerosa (como bien le demostró ayer acallando en muchos instantes su imperial estadio), y en las doctrinas y enseñanzas de nuestro auténtico Maestro de fe, nuestro profeta, nuestro evangelizador rojiblanco que hace que cada día el ser de este equipo sea más una religión que una simple afición por unos colores. Le hablo, por supuesto, de Don Diego Pablo Simeone. Hágame caso, aunque usted le vea como el mismísimo diablo, no lo es. Eso sí, jamás se esconde, estudia como nadie a sus rivales, y sabe cómo y cuándo doblegarles. Es un auténtico genio, un hombre que ya ha ganado casi todo con nosotros, que nos ya nos metió hace dos años en toda una final de Champions, y que no va a parar hasta conquistar ese título que ustedes, nada menos que tienen ya 5, y que queremos la primera con el mismo deseo y ahínco que demostramos en el terreno de juego. Eso, y un pedazo de grupo de excelentes peloteros comprometidos y entregados a la causa como el que más. Hemos hecho del sufrimiento nuestro dogma de fe. Y lo aguantamos estoicamente sin pestañear. No engañamos a nadie, aquí el que se enfunda la rojiblanca y se empapa de este sentimiento, sabe perfectamente a lo que viene. Así somos.

Siento mucho su eliminación, y le deseo suerte de cara a un futuro no muy lejano (o más bien lejano, vista su pataleta final después del partido con el árbitro, que mal perder que tiene, por Dios, no me extraña que les comparen con cierto equipo de la capital de aquí). Y piense que para llegar a la gran final de Milán, hemos tenido que dejar fuera al campeón holandés (si, ya sé, muy poco glamuroso para su excelsa vista), al español (ese sí que no es moco de pavo, no me negará) y a ustedes mismos. Espero que haya aprendido la lección. Los millones están muy bien, pero yo me quedo con el “si se cree, y se trabaja, se puede”. Respétenos un poco. Con eso me conformo. Que pase usted un excelente día. Y recuerde para la próxima: así somos.


Fdo.: Tomás Rodríguez.
Alegre, dicharachero y sufridor socio nº 1556 del Club Atlético de Madrid.

1 de mayo de 2016

Atleti 1 - Rayo 0. Demasiadas expectativas, demasiados suplentes.


Dicen que en el término medio está la virtud, y, al menos, tras lo visto ayer, quedó más que demostrado. Ya sabemos lo que nos estamos jugando en Champions, cierto, pero no menos cierto también es que en, en la Liga, aún seguimos más que vivos, y no están los tiempos para desperdiciar nada. Recuerdo de mi viaje a Liverpool que, una de las conclusiones que saqué dialogando con la afición inglesa, es que para ellos la Liga era sagrada, más inclusive que los campeonatos Europeos. Yo no sé si llego a tanto, pero lo que sí que se es que el Campeonato Nacional es lo que te da de comer día a día, tu plato de lentejas. Lo otro es como darte un homenaje de vez en cuando. ¿Qué lo disfrutas más que nada en el mundo? Cierto, pero si descuidamos nuestra alimentación diaria …

Así que ayer padecimos el ataque de entrenador que le dio a nuestro Dios Simeone, y contemplamos con estupor cómo hacía 7 cambios con respecto al equipo que jugó el pasado martes ante el Bayern. Hombre, 2-3 cambios esperábamos todos, pero ¡siete! Obviamente, el equipo se resintió, y terminó realizando el peor encuentro en el Calderón de la temporada, frente a un Rayo que estuvo mandón, muy dominador por momentos, pero que, afortunadamente, al final resultó ser un equipo muy poco profundo, muriendo casi todas sus intenciones en el borde del área.

En la primera parte, una gran acción de Correa (que dio ayer un nuevo paso para convertirse en el auténtico jugador número 12 del equipo) hizo que se luciese Juan Carlos (este hombre ¿lleva botas de fútbol puestas o alpargatas directamente? Qué máquina de perder balones con el pie, por favor). Todo lo demás, dominio del Rayo y estupor rojiblanco. El único que hizo despertar al público de su letargo fue Vietto, pero para mal. Como cuando alguien te jode una lúcida siesta un sábado por la tarde. Está lento como él solo, está desesperado a la vez que desesperante, y, lo que es peor, con una falta de actitud alarmante. ¿Qué conduzco el balón absurdamente y lo termino perdiendo porque busco al árbitro como un vulgar coche de choque? Me quedo lamentándome de mi mala suerte y dejo que el contrario se lleve el balón en una clara acción de peligro sin hacer nada al respecto. ¿Qué me sustituyen en la segunda parte y mi equipo sigue empate a cero en un partido crucial de necesidad? Me retiro como un puto niñato consentido, a mi puta bola, perdonando la vida a diestro y siniestro, en vez de salir echando leches teniendo en cuenta que mi equipo se está jugando la vida y todavía vamos empatados en el marcador. Me da que poco te queda de gozar de la rojiblanca, chaval. Tu mismo.

La segunda parte Simeone tuvo que tirar de artillería, y puso a Koke de inicio por el apagado Oliver. Dominamos un poco más pero tampoco se vayan ustedes a creer, hasta que, a los siete minutos de esta segunda parte, a alguien se le terminaron de inflar los cojones y sacó a Griezmann y Torres para terminar de sentenciar esto. En menos de un minuto, el francés pilla un balón cerca del área y le golpea con tal violencia que termina siendo el ansiado gol rojiblanco. El tanto se cuela como una exhalación en la meta de Juan Carlos y puso el Calderón, de nuevo, patas arriba.

Poco después pudo sentenciar el Atleti en una magistral contra en la que Antoine le cedió el balón a Torres, pero el Niño, solo, solito, solo delante del portero vallekano, tuvo demasiado tiempo para pensar y al final remató mansamente a sus manos. Ya sabemos que cuando Fernando tiene tiempo para ejecutar la jugada, malo. Qué le vamos a hacer. Él es así.

Los últimos minutos, los de vallekas se convirtieron en el Rayo de Munich, y terminamos embotellados por completo y pidiendo la hora desesperadamente. Afortunadamente, no pasó nada, pero el agobio fue total. En fin. El trago ya pasó, y ya lo único que importa es sobrevivir. Y, respirar, respiramos, así que, que pase el siguiente.

EL CRACK DEL PARTIDO: La seguridad que da Oblak en este tipo de partidos es sencillamente fundamental. Tanto como el gol de Antoine. Así que el galardón se lo lleva hoy el esloveno, que está sencillamente espectacular. Parece fácil lo que hace, pero es que él, con su currada técnica como guardameta, así lo consigue. Es un portero que, al menos al que con esto os castiga, le resulta entusiasmante.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Flojísimo partido de Gámez, Gabi estuvo espantoso, Oliver decepcionante, Thomas intranscendente, y de Vietto qué contar que nos os haya dicho ya. Pero todo esto tiene un principal responsable, y es el ataque de entrenador que le dio ayer a Don Diego Pablo Simeone. No pasa nada. Estamos como para discutirle algo a este hombre.

ÁRBITRO: Sánchez Martínez. Un tipo inédito para mi. Alguna tarjetita que otra se zampó a los del Rayo, pero bueno, que tampoco es que diese demasiado el coñazo el hombre.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+7 GRADOS).

No esperaran que tras la “exhibición” de ayer les vaya a subir algo. No me toquen los Tomasines …

Y, el martes, la madre de todas las batallas. Quién más, quién menos, desde el pasado miércoles todo el mundo tenemos ya este partido en nuestra cabeza. Sinceramente, creo que vamos a sufrir como corresponde a tal evento, pero estoy con el chip optimista por bandera y creo que estaremos en Milán. Aviso, preveo prórroga y todo, así que prepárenme bien el corazón, tómense la tensión y no me hagan demasiados excesos previos. Y yo nací, enamorado del Atleti de Madrid …

28 de abril de 2016

Atleti 1 - Bayern 0. La forja de un Campeón.


Si le apetece a la UEFA buscar un partido-modelo para vender su producto de lo que es y significa estar en una Semifinal de Champions League, creo que encontrará pocos encuentros iguales y de tal nivel como el de ayer. Dos rivales tan antagónicos como fantásticos, un espectacular elenco de estrellas sobre el césped, un ambiente como pocos en la grada, dos de los mejores entrenadores del mundo frente a frente, y, encima, un partido que llevaba más de 41 años inédito en cualquier competición. ¿Alguien da más?

Pues sí. El Atleti dio más. Y mejor, mucho mejor, durante una primera media hora de juego fantástica, una salida al campo en la que maniató con su asfixiante presión al Bayern, en la que apenas 10 minutos habíamos tirado ya 4 veces a puerta, hasta que en el 11, Saúl interceptó un balón en el centro del campo, y se fue yendo consecutivamente de Thiago, Beñat y Xabi Alonso (media selección española, vamos, Del Bosque ¿Qué opina usted al respecto?), entró finalmente en el área, encaró a Álaba, le recortó acomodando el balón hacia su zurda y de disparo perfectamente colocado al segundo palo convirtió el Calderón en un manicomio  repleto de felicidad batiendo sin remisión al chulito del Neuer. Un gol que, definitivamente, confirma a Saúl en Europa como, ya sí, probablemente uno de los mejores todocampistas del fútbol, un tanto en los que uno pasa de ser un excelente proyecto de jugador y empieza a dar sus primeros pasos como crack en esto del balompié. Este tanto define perfectamente sus cualidades: trabajo, potencia, habilidad con el balón y perfecta técnica en el remate (y conste que en el juego aéreo va de cine también). Y, por supuesto,  gol. El chaval tiene gol para dar y tomar. 1-0 en el marcador, y el lío ya estaba montado.

El Bayern realmente entró en el encuentro a partir del 30 de la primera parte, en la que ya empezó a adueñarse un tanto del cotarro, pero sin llegar a realizar ocasiones claras (un balón que saca Giménez bajo palos, una falta lateral de Coman, y el siempre peligroso Vidal, un jugador de fútbol pero en mayúsculas. Un tipo que da miedo, pero del real - con perdón-). Todo lo demás por parte del Bayern, sobo al balón sin encontrar resquicio alguno.

La segunda parte fue otra cosa. El Bayern sacó el rodillo, y nos fue amasando poco a poco hasta embotellarnos por completo en nuestra área. Por banda ( tanto por Ribery cuando salió en la segunda parte como por el especialmente inspirado Douglas Costa, qué puto incordio de jugador, vertical, incansable, con múltiples recursos ofensivos … ojito a ellos en Munich), por el centro con Vidal, a balón parado con Javi Martínez y su portentoso salto de cabeza, con disparos desde fuera del área como el zambombazo impresionante de Álaba que tiró desde Munich, lo menos, terminando su balón repeliendo finalmente en el larguero de nuestra portería con una violencia inusitada ... Un Bayern, por momentos, imperial.

¿Qué nos salvó? Obviamente el trabajo armónico de todo el equipo, disputando cada balón como si fuese el último de sus vidas, el maravilloso partido que se marcó Oblak, que es un auténtico portento bajo los palos (la parada que le hace a Vidal en su terrible zambombazo, para mi, es de las que marcan época), y el no menos portentoso partido de nuestro emperador Augusto, que estuvo absolutamente todas las partes del campo. Su imagen final, con las medias caídas, extenuado, pero siguiendo presionando sin parar a todo alemán que se acercaba a su zona, fue sencillamente emocionante. Muy emocionante. Es curioso. A todos los fichajes nuevos del Atleti les cuesta mogollón entrar en la dinámica del equipo. Sin embargo, nuestro emperador favorito, en apenas 2 meses parece que lleve aquí una vida entera. Un jugador muy inteligente.

El Atleti necesitaba darle, en estos momentos de agobio total, un susto al Bayern pero ya, o la cosa iba a terminal mal. Muy mal. Y lo hizo, en el enésimo balón que roba Luis Filipe (sin lugar a dudas, el mejor lateral del mundo que hay en estos momentos en el terreno de juego), cede el balón a Griezmann, el francés conduce magistralmente la contra, se la cede finalmente al Niño Torres, éste penetra en el área, le hace un recorte maravilloso a Álaba, y con el exterior del pie remata al palo derecho de la portería germana. Una pena que no entrase el gol, pero al menos, sirvió para que los teutones frenaran un tanto el acelerador de su presión, no fuese que la cosa pintase aún peor para la vuelta de Munich.

Obviamente, no sé lo que va a pasar allí. La vuelta va a ser durísima. Puede haber de todo, prórroga, penaltis, que ellos nos merienden en un cuarto de hora de inspiración … una cosa está clara, no se van a rendir nunca. Son el puto Bayern, joder. Casi nada … Pero el Atleti ayer dio la talla como el que más, y, hoy por hoy, es el equipo que anda más cerca de meterse en la gran final de Milán. Partidos como éste tienen un objetivo claro. Aparte de dar carácter, personalidad, y mostrarte al mundo entero con todo el potencial real que tienes, es de los que da forma, moldea y forja a un Campeón. Que así sea, pues.

24 de abril de 2016

Atleti 1 - Málaga 0. ¿Qué esperaban?


Siempre he pensado que, de determinados tipo de partidos, se podría escribir una crónica previa del encuentro sin que luego me desesntonase del todo respecto al resultado final. El encuentro de ayer fue una buena muestra de ello. Todo muy previsible.

Por ejemplo, que el Málaga es un equipo con más pinta de expresidiarios de patio de cárcel que otra cosa. Un conjunto de tipos duros, recios, antipáticos, en el que seguramente hasta a Weligton le huela mal el aliento y todo. Gente desaliñada, con pocos escrúpulos, pero que tienen las ideas muy claritas y que saben perfectamente jugar con la ansiedad del rival, máxime cuando a ellos ya no les va nada en el envite. Esta circunstancia molesta considerablemente en el Calderón, y francamente, jamás entenderé el por qué. ¿Qué otros rivales se encuentran a equipos que realizan 9 cambios y que, prácticamente, les ponen alfombra roja, entregan medallitas de honor en los prolegómenos y adornando todo como si de un cuento de Walt Disney se tratase? Pues muy bien. Yo, mi gente quiero que compita siempre contra los mejores, entregando siempre su mejor versión y si, por visicitudes de la vida, resulta que es el Atleti el que no se juegue nada en el envite, también deseo que se comporte de igual forma (recuerdo que bajamos a Zaragoza y Vila-Real, por poner 2 ejemplos recientes). Eso dignifica este deporte y, por supuesto, da un valor extraordinario a la victoria, como, por ejemplo, conseguimos ayer.

Como bien podríamos haber escrito en nuestra crónica imaginaria, nos costó mucho entrar en el encuentro y roer a los andaluces. Si encima, para colmo, a los 13 minutos, Griezmann, en su única ocasión en que dio señales de vida en todo el encuentro, marró un tanto a puerta vacía tras asistencia de Koke y fallo posterior de Torres, malo. Malo, porque el Málaga sabíamos todos también que ocasiones como esas te iba a concebir pocas, por no decir ninguna más. Al menos, tan clara.

Así que la primera parte transcurrió entre la ansiedad de Atleti y de la grada, y los sustos del Málaga, que avisó por medio de un zambombazo de Cop desde fuera del área y otra oportunidad de Charles que Oblak terminó desviando a córner, creo recordad.

Al borde del descanso, vino la jugada absurda del encuentro, en una contra peligrosísima de los malacitanos tras un saque de banda rápidamente lanzado por los andaluces. El Cholo, por su parte, le hizo un gesto al recogepelotas de al lado de su banquillo que lanzase el balón al terreno de juego para interrumpir el mismo, y, obviamente, el crío le hizo caso. La contra acabó en nada, el balón acabó por ahí pululando, pero Simeone terminó siendo justamente expulsado y lo lógico, reglamento en mano, es que se pierda los tres próximos encuentros. Lo siento, pero este tipo de acciones más propias de determinado equipo fanfarrón de la capital andaluza que de otra cosa, no puedo con ellas. Quién sabe, igual su paso por el equipo de Nervión le dejó más secuelas a Diego Pablo de las esperadas. Una lástima.

La segunda parte entró Correa, y la cosa cambió. Angelito Correa, jugador con unas posibilidades impresionantes pero que, para lo bueno y lo malo, es en ocasiones excesivamente atolondrado en su juego, nos vino en esta ocasión, sin embargo, como perlas para sacar este partido adelante, porque si tienes de rival a un equipo tan cuadriculado como era el malagueño, el caos en el que juega Correa resultó también mortal de necesidad para la defensa visitante. Encaró una y otra vez, provocó faltas, se movió por todos los sitios dentro de su habitual descontrol, y en uno de sus slalon bordeando el área Ochoa, se sacó un disparo seco desde fuera del área que, tras rebote en la pierna de Albentosa, se convirtió en el ansiado gol colchonero (minuto 16 de esta segunda parte).

A partir de ese instante, el Atleti ya fue el Atleti, controló perfectamente la situación (aunque el Málaga avisó con un disparo lejano de Pedrosa Juanpi y otro remate desde dentro del área del Chory Castro), pudo sentenciar el encuentro en alguna que otra buena acción de Correa y otra de Torres, que tuvo demasiado tiempo para pensar (aunque andaba fundidito el de  Fuenlabrada, la verdad) y al final los 3 puntitos (puntazos, más bien) se quedaron en casita. Por supuesto, no lo duden, la victoria final del Atleti también era perfectamente previsible. ¿Qué esperaban?

EL CRACK DEL PARTIDO:
Augusto aportó lo suyo cuando salió al terreno de juego (da la impresión de que todo el mundo juega más ordenado con la presencia del argentino) pero hoy toda la gloria se la tiene que llevar Angelito Correa. En cuanto sea capaz de ordenar un tanto su juego, es obvio que condiciones para terminar explotando en crack total las tiene todas. Así que confiemos, que este chaval nos va dar muchas tardes de gloria por el Calderón.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
La estupidez del Cholo, que nos va a costar 3 partiditos sin él en la banda la broma, como ya os he contado por ahí, y Griezmann, que espero ande reservando todo su arsenal para el partido del Bayer, porque si no …

ÁRBITRO:
Mateu Lahoz. A mi es un árbitro que me gusta bastante (abro paraguas) aunque me desquicia profundamente su manera de aplicar o no aplicar el reglamento a su antojo. Da la impresión de que tiene un reglamento diferente cada 7 minutos. Un tipo que nunca termina uno de saber por dónde va a salir.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).

Tengan ustedes algo de orgullo  y de dignidad y no se me vendan por un triste plato de lentejas, hombres de Dios. El termómetro no se toca.

Y el miércoles, hay que empezar a saldar una cuenta, la más antigua de las que tenemos pendientes, la del Bayer de Munich. Que nadie se me desespere si hay un mal resultado en la ida, así como que tampoco nadie se me vaya a Neptuno ya  si la cosa se nos da más o menos bien. Esta eliminatoria va a ser auténticamente a cara de perro, y, convencido estoy, se decidirá todo en Alemania. Así que ánimo, y al tajo. No importa lo que pase, no nos separarán …

21 de abril de 2016

Athletic 0 - Atleti 1. Con uno nos basta.


No es el Atleti un equipo de grandes exhibiciones goleadoras, y en partidos tan complicados como el de ayer, y con la tralla que lleva encima, no era de esperar que lo hiciese tampoco, a pesar del 1-4 de la temporada anterior. Daba igual. El objetivo se consiguió y el derecho a soñar como el que más sigue intacto. Yo solamente les puedo anticipar una cosa: la que vamos a liar …

Bueno, al partido. Encuentro que empezó con los dos equipos temerosos, como si esperasen el uno al otro a ver quién se atrevía a lanzar el primer golpe. Como dos púgiles saltando sobre el ring sin hacerse nada el uno al otro. El Atleti tiró algún que otro amago, pero el primer pibe que se nos cayó a la lona fue nuestro Godín. Putas lesiones musculares. No es mi deseo, pero yo no le veo no para el sábado, sino tampoco para el miércoles. Putada. Aunque teniendo a Lucas, ese chaval impasible que lleva el mismo aspecto tranquilo cuando pasea a su perro tranquilamente por el parque como cuando le sueltas de reportero en pleno bombardeo en Beirut, es para estar relativamente confiado. Si añadimos que al señor de las uñas tampoco le vi mal del todo, creo que la cosa se puede controlar. Esperemos.

El que no quiere esperar más es el Niño. No hay más que verle en el campo, cómo presiona, qué metido está en el equipo, cómo siente esta camiseta, y cómo la defiende. Está decidido a conseguir este año algún (o algunos) título con el Atleti. Griezmann, que en jugada previa le quitó un remate franco a Saúl cuando tenía el canterano todo a favor para conseguir el tanto, enmendó su error poniéndole un maravilloso pase a Don Fernando Torres para que, quién si no, el Niño rematase espléndidamente de cabeza poniendo el 0-1 en el marcador, que ya resultó, a la postre, definitivo. Hablamos del minuto 37 de juego.

Pudo sentenciar el Atleti en una acción de Thomas que remató al palo, poco después, mientras Iraizoz y Vigueira retozaban sobre el césped como si fuesen 2 adolescentes en pleno subidón de hormonas, pero su balón se fue al palo. Sinceramente, debe de ser la única vez en mi vida de que me he alegrado de que el Atleti no hubiese conseguido el tanto, aunque, ojo, hubiese sido  tan legal como el que más. Eso es cosa del criterio del árbitro, y si él deja jugar …

En la segunda parte el Athletic apretó lo suyo. Beñat se hizo dueño del cotarro y Valverde sacó a Williams, que aportó peligro, profundidad y combinación en el juego local, y, sin llegarnos a crearnos ocasiones claras, sí que hubo unos momentos en los que los del Bocho fueron fieles a su estilo y nos achucharon de lo lindo. Concretamente del minuto 30 hasta el 40 de esta segunda parte. Qué putos diez minutos, joder …El balón no salía de nuestra área, dominio constante, tropecientos córners consecutivos, remates desde todas las posiciones … Por momentos, el espíritu del Molinón se apoderó de mí. Afortunadamente, al final le logré mandar con viento fresco.

Por su parte, el Atleti también tuvo ocasiones de sentenciar el encuentro en esta segunda parte. Una de Carrasco que le sacó fenomenalmente Iraizoz, otra del propio jugador belga que cuando tenía todo a favor se llenó de balón y la mandó por encima del larguero, y otra anterior de Griezmann que se plantó solo ante el guardameta vasco pero que finalmente se durmió y le terminó robando su cartera muy bien Bóveda. Pocas, pero también dimos señales de vida en ataque en esta segunda parte. Y muy peligrosas.

Al final no llegó dicha sentencia, pero ya daba igual. Si, total, con uno basta. Está claro, un Atlético jamás se rinde.

EL CRACK DEL PARTIDO: Gran trabajo de Don Fernando Torres, que está supliendo los 35 kilos que valió Jackson con sus goles en esta segunda parte de la temporada, pero el mejor fue Luis Filipe, que dio otra nueva exhibición de desdoblamiento defensivo-ofensivo. Está intratable, el brasileño. Lo he dicho ya varias veces, está mejorando en mucho al mejor Filipe Luis de su primera etapa aquí. Y eso no es moco de pavo.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Esperaba mucho más de Thomas, y, francamente, me gustaría saber de qué diablos jugó Griezmann en la segunda mitad. A ver si los eruditos que se castigan leyendo mi bloq me logran resolver mi duda.

ÁRBITRO: Martínez Munuera. Éste ya nos había hecho alguna que otra por ahí, y, por lo que veo, sigue igual de malo que siempre, aunque me reconforta saber que no es algo personal con mi equipo. Es igual de manta para todos.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).

Dicen que en Abril, reproches mil. Abro paraguas, pero el termómetro no se toca. ¡Sean ustedes fuertes, señores! Qué esto no es cualquier cosa. Es algo muy serio.

Y el sábado, el Málaga, un auténtico especialista en tocar los huevos cuando ya no le va nada en el entierro. Estaremos bien atentos, porque una cosa está clara: intentar no vamos a dejar de intentarlo. A nosotros 8 goles no nos intimidan. Honrando tus colores, por toda la ciudad …

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