9 de febrero de 2021

El Puto Amo 2 - Celta 2. Solos contra todo.


Nada me daba buenas sensaciones para este partido, la verdad. Lo primero de todo, que a todo un líder de la Liga Española le hagan jugar un lunes a las 21 h. me parece una falta de respeto total a la Competición y al propio Líder en sí, máxime estando ya casi en el ecuador de la Liga. Oigan, si fuésemos décimo o undécimo y estuviéramos gansamente holgazaneando por mitad de la tabla, lo puedo llegar a admitir. Pero coña, ¿Cuántos Líderes recuerdan que hayan jugado un puto lunes del orto? La espera es insufrible para el aficionado, el finde se hace eterno, y el lunes extremadamente más duro que lo habitual. Partiendo de la base de que ni Dios debería de jugar en lunes, que esa es otra. Y ojo, que no ando diciendo que por jugar en lunes hayamos empatado (que no perdido, les recuerdo). Nada parecido con la realidad, créanme.

 

Los antecedentes tampoco ayudaron: nuestros rivales ganaron (alguno con más pena que gloria, dicho sea de paso), las Niñas no lo hicieron, el Madrileño va en picado hacia el abismo … Y luego, el puñetero Covid, del cual les llevo avisando durante toda la temporada. Esto podía pasar, y, efectivamente, esto está pasando. Masacrándonos sin piedad.

 

Vayamos al partido. De momento, y por la historia del positivo de casi imprescindible hoy en día Lemar y Herrera, la preparación final del mismo no se hizo como Dios Manda. No es excusa, pero oigan, no me negaran que no debe de ser nada parecido una charla de motivación previa del Cholo a través del zoom, que mirando a los ojitos a la muchachada frente a frente. Por más que me quieran hacer creer, no es no. Y así pasó. El equipo salió con una empanada tanto física como mental de impresión. Éramos como cuando ves un partido en la tele, y te pones paralelamente la radio. El Celta era la imagen, nítida, real, bien colocada siempre, perfectamente enfocada, con personalidad y dominio casi aplastante por momentos. El Atleti, la radio. Llegaba 4 segundos tarde a todo. Presión siempre tardía, imprecisiones a go-go, colocación por momentos lamentable, el guardameta celeste un espectador más, y nuestras bandas, con los jugadores celestes aprovechando las rebajas de Enero alargándolas hasta Febrero por parte rojiblanca. Y lo que tenía que llegar llegó: centro perfecto de Hugo Mallo, remate a bocajarro de Santi Mina, y tanto celeste que te crio. Todo ello ejecutado con toda la tranquilidad del mundo por parte de los vigueses. Apenas 13 minutos les bastaron. De nuestro sistema defensivo, ni se sabe, ni se le esperaba.

 

El resto del primer tiempo, recital celeste, creando bastantes no ocasiones claras de gol, pero si situaciones de peligro sobre la portería del de nuevo indeciso Oblak. Caprichosamente, y cuando ya nos íbamos al descanso hasta contentos de ir palmando solamente por un tanto, una excelente presión imposible de Koke hace que el inoperante Kondogbia en este primer tiempo de el primer pase en condiciones desde su primera comunión hacia Correa, el ancianito Angelito ceda sobre Llorente, éste a su vez ponga un balón de los que son gol si  o sí, siempre y cuando tengas en tu equipo a un nueve en condiciones, y como nosotros no solamente le tenemos, sino que es de auténtica categoría mundial, hizo que el Criminal Suárez batiese sin remisión al bueno de Blanco (con perdón). No era ni de puta coña justo, pero tampoco lo fue el tanto posterior celeste al borde de la bocina del encuentro, así que sí, se me antoja que, en el fondo, en el reinado de la injusticia termina reinando la justicia.

 

En la segunda parte, imagino, Simeone ya no utilizó el zoom, y motivó a la muchachada como Dios manda. En tan solo cinco minutos de la reanudación ya se vio que la cosa cambió por completo. Kondogbia (segundo pase acertado que dio casi de forma consecutiva desde su ya mencionada primera comunión) abrió sobre Lodi, éste, por fin esta temporada, en la segunda parte le dio por ponerse el disfraz del futbolista que algunos pensamos que realmente puede llegar a ser, y cede el balón al primer toque para que nuestro Criminal Suárez fusile de nuevo sin piedad.

 

En este segundo periodo fue todo al revés: los jugadores del Atleti presionaban, llegaban, dominaban, tocaban, acosaban, mordían y controlaban, mientras que al Celta le duraba menos el balón que un trozo de empanada de vieira en la mesa de un servidor. Giménez pudo marcar, Kondogbia se disfrazó de coloso mundial y le quitó un gol cantado previo a Aspas, y cuando ya parecía que la cosa podía convertirse en nuestro mejor arranque liguero de nuestra historia, allá por el 89 de juego, Aspas encuentra el desmarque de Solari, se aprovechó de nuevo de los remates de las rebajas de enero colchoneras, y un tal Ferreyra, que debutaba, marcó prácticamente a puerta vacía, ante la impotencia de Savic, que no pudo despejar el balón al sufrir, seguramente, alguna carga muscular previa.

 

¿Conclusiones? Que la vida sigue, Hermanos. Un Atleti brutalmente mermado consiguió empatar frente a un bastante aseado y por momentos brillante rival, demostró coraje, entereza, y se sobrepuso prácticamente a todo. El resultado, por supuesto, es justo, y la victoria de ambos equipos también lo hubiese sido, de ahí reside precisamente la propia justicia del mismo. Así que, a partir de ahora, nos toca empezar a marcar seriamente nuestras líneas maestras de fuego, que han sido, por otro lado, las que siempre nos han caracterizado. Como dogma principal de fe: Solos contra todo.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Muy buen juego del Celta en líneas generales, y por nuestra parte, tan desesperante inicialmente como ilusionante posteriormente Kondogbia (el hombre no es que sea precisamente un desdichado de clase y distinción con el balón en los pies, parece que va medio tropezando con el mismo en vez de conduciéndolo como Dios manda, pero oigan, se le puso en las pelotas hacerse dueño del cotarro en la segunda parte y lo consiguió, la verdad), algo de esperanza en la segunda parte de Lodi, descomunal trabajo de Koke, como siempre, excelente aportación de Torreira (este sí que mezcla garra, saber estar y notable calidad técnica, me gusta un montón este jugador cada vez que le veo, merece bastantes más minutos de los que anda teniendo) pero se lo damos finalmente al Criminal Suárez, que no se cansa de liquidar rivales allá por dónde va. Me quedo con una imagen final suya. Acaba el partido, va saludando a los celtiñas, y se le acerca un compi rojiblanco algo apesadumbrado por el empate final. Él levanta la cabeza con esa mirada directa que tiene, y le dice “tranquilo … Está bien”. Y a éste, experiencia, calidad y pelotas le sobran, y a partes iguales, así que, si él lo dice …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

En la primera parte si les ponemos a todos un taca-taca, igual lo hubiesen hecho algo mejor, porque vaya  tela. Saúl, tras unos buenos partidos, volvió un poco a las andadas, a Oblak le sigo viendo un tanto neurótico, Felipe está desconocidamente fatal … Bueno. Seamos positivos. Que queda mucho tour.

 

ÁRBITRO:

Cuadra Fernández. Los goles de Luis Suárez, por más que la peña se líe a tirar líneas y líneas como si de un concurso de delineantes se tratase el tema, son impolutamente legales, así que bien, sin complicaciones.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 17 GRADOS).

El Termómetro, ante tanto ataque de euforia seguramente justificado, no lo niega, y a pesar de las circunstancias que rodearon al partido de ayer, decide unánimamente bajar dos grados la temperatura al mismo, quedándonos aún, eso sí, con unos espléndidos 17 grados a la vista. Me le andan provocando continuamente, y es lo que tiene …

 

Y el sábado, a Los Cármenes frente al Graná. Lo más normal es que hoy ganen los indeseables, lo cual va a implicar que se van a poner a 5 puntos, casi con total seguridad. Pues bien, este debe de ser nuestro punto real de partida, y no otro. No tiremos del tópico de las dos bolas extras que aún nos quedan. Tranquilidad, Atléticos. Cada cosa a su tiempo. Oigo ya los tanques saliendo de los  garajes de la maquinaria mediática periolística sacándoles brillo y ultimando su puesta a punto para iniciar el bombardeo sin cesar. Nosotros, cabeza fría, corazón caliente, y bien prietas las filas. …“Llegó el Uruguayo, para meter goles”

 

1 de febrero de 2021

Cádiz 2 - El Puto Amo 4. Se dispara la ilusión.

 


Ayer tocaba día de Despachium Calderoranium de nuevo, así que, me di mi buen paseíto de rigor hacia la muy nombre y Atlética Villa de Legazpi, y, sinceramente, os tengo que reconocer una cosa: me lo pasé pipa (siempre disfruto un montón, es verdad, pero esta vez fue la repera). En esta vida, hay dos tipos de personas. Gente equilibrada, que le  gusta siempre el control, la tranquilidad, el sosiego y el no pasar demasiados sobresaltos, aunque a veces suelte algún que otro bostezo. Son gente entusiasta, si, pero seria. A otros, sin embargo, nos mola más el descontrol, el tobogán que sube y baja sin cesar, el toma y daca un  tanto alocado, el reír y llorar casi al mismo instante, el barullo, la confusión, el caos. Para los primeros, el partido de ayer fue un auténtico suplicio (que se lo digan si no al bueno del Sr. Mármol). Para los que somos del segundo bando, también sufrimos lo nuestro, obvio, pero disfrutamos sufriendo cantidad, como niños en un patio de colegio a la hora del recreo (apunten en este segundo grupo a Don Rubio y servidor).

 

La primera pista de que el partido sería así nos la dio Oblak (hombre sobrio, frío y calculador dónde los haya) cuando, en un lejano disparo del enloquecido Cádiz, Perea hizo que el bueno de Jan no atajase un balón relativamente sencillo y casi se lo anotase en su propia meta. La cosa prometía emociones fuertes. Y así fue todo el encuentro.

 

Del equipo gaditano tengo que decir varias cosas, y todas buenas. La primera, que realizó un excelente encuentro. La segunda, que sus centros laterales fueron puro veneno para nuestra atolondrada ayer defensa. Lo tercero, que dominaron nuestra propia área, algo francamente peligroso para nosotros y complicado para nuestros rivales. Y lo cuarto, y más meritorio aún si cabe, es que jamás bajaron los brazos, a pesar de que hubo instantes que parecía sentenciado el tema. Así que oigan, no queda más que aplaudirles el estupendo partido de fútbol que hicieron. Es de ley.

 

Menos mal que el Atleti demostró su músculo en el intercambio de golpes, y empezó también a generar sus ocasiones. Una que se le escapa a Lemar (voy a crear una petición en Change.org para que el Cholo le de un partido completo al chaval, caramba), otra media vuelta genial en el área de Luis Suárez que tapó como un titán Marcos Mauro, y que el rechace posterior se le quedó a huevo a Saúl, que intentó colocar el balón en la escuadra, pero finalmente se le marchó un tanto elevado.

 

A la media hora, en una de las 554 mil faltas que recibe Joao Félix en cada encuentro, se produjo un hecho histórico. De hecho, si ví el tanto fue gracias al aviso cargado de sapiencia que me realizó el Sr. Mármol, probablemente viéndome algo despistado pensando “joder, otra puñetera falta que irá a la barrera, o a las nubes, o que se centrarán mil veces para terminar desperdiciándola”.

 

  • Sin embargo, su voz grave me expresó tras de mí: “Tomi, eso es gol”.

 

A continuación, puse de nuevo mi vista sobre el televisor, y lo que contemplé fue un sensacional lanzamiento de falta marcando los tiempos de Luis Suárez, que hizo que todo el Despacho saltase enloquecido celebrando el 0-1 en el marcador. Un golazo de bandera, espectacular, maravilloso. Parecía todo visto para sentencia. Pero no fue así.

 

Uno pensaba que Negredo estaba ya más para inaugurar una cadena de gimnasios con sus prominentes cachas que otra cosa. Pero no. El cabrito demostró que aún vale para algo más, y apenas cinco minutos más tarde, y con Lemar recordando sus tiempos de fumeta seguidor de Bob Marley, remató de forma inapelable desde dentro del área, cruzando el balón espléndidamente ante la ojiplática expresión de Oblak. Vuelta a empezar de nuevo.

 

Justo al borde del descanso, un córner cuya ejecución todo el mundo criticamos, termino sacándose en corto (¡Otra vez no, pero por qué!), poniendo el balón Lemar, y Saúl (al que, a su vez, mucha  gente del Despacho andaba pidiendo su sustitución previa, yo, sinceramente, le vi mucho mejor que en anteriores encuentros, aunque siga sin gustarme el que juegue de lateral) desvío el balón lo justo, convirtiéndose el mismo en una parábola inabordable para Ledesma. Otra vez de fiesta todo quisqui …

 

¡Ja! Que es el Cádiz, señores, y no se rinden fácilmente. Siguieron presionando como si no hubiese un mañana, y porque Gil Manzano rectificó gracias a la intervención del VAR, que si no, hubiesen tenido una pena máxima antes de pirarse al descanso. Trepidante encuentro donde los haya. ¿Se puede pedir más?

 

Por supuesto. Cerveza, la que quieran, y locura de partido entre los correcaminos del Atleti y los coyotes del Cádiz, también. Nada más empezar la segunda parte, penalti de Marcos Mauro sobre Lemar, que Luis Suárez transformó en el 1-3 (esta vez no lo lanzó a lo Panenka, esa delicatessen se la dedicó al portero eibarrés por osar meternos él previamente el otro día su pena máxima).

 

Algo grande todos sabemos que se empieza a cocer por el Metropolitano. Suena nuestro himno de música de fondo, nos ponemos a cantarlo, el Señor Mármol que nos dedica a cámara lenta un extraña parodia del baile del Papu Gómez, pero el Cádiz sigue a lo suyo. Negredo otra vez deja los anabolizantes y hace lucirse a Oblak, otro centro de Fali que da en el larguero, Súarez, por nuestra parte, que perdona otra excelente contra, Llorente que se llena de balón al no  rematar él un mano a mano y termina dejándole el balón de taconazo a Suárez, que lo manda fuera de la tacita de plata, y de nuevo otro puñetero centro lateral del Cádiz, que Giménez no entiendo qué diablos quiso hacer muy bien, el balón le cae mordido a Negredo, y mansamente bate de nuevo a Oblak. Hala, 2-3 y quedan más de veinte minutos. No les digo nada, y les digo todo.

 

Locura total en el Despacho. Gente que se mese el pelo con la mirada perdida quién sabe dónde, otros que empiezan a ver extraños comportamientos en algún individuo suelto sito en el Despacho, y empieza a lanzar miradas algo más que amenazantes, tipos que echan una bronca monumental al bueno de Saúl ¡Por dónde salió del campo cuando fue sustituido!, sujetos que ven una paloma muerta en el campo … Todo muy Calderonario. Todo muy made in Atleti. Mientras tanto, Negredo sigue haciendo de las suyas, sale Saponjic (el que faltaba) casi mete un tanto que evitó paradón impresionante de Oblak … Todo lo que iba al área, lo remataba un jugador amarillo. Absolutamente todo. La empanada rojiblanca eran de las de época, señores.

 

Cuatro minutos para el final, y Fali casi empata de nuevo. Solo hay un equipo, solo hay un color. El dichoso amarillo chillón. Pero, en el 88, Correa (jugador al que le va como anillo al dedo todo este tipo de locura-histerismo de partido), hace un giro de los suyos imposible, penetra en el área y cede el balón a Koke, que remacha el 2-4 a placer (tanto que fue observado en primera línea del campo por la anteriormente citada paloma, que hasta yo me di cuenta finalmente su presencia… tabarra con la puñetera paloma, coña). Final, éxtasis total, cigarro y cervecita de la tranquilidad, y todo el cansancio  de tanta tensión acumulada que se nos viene encima como si portásemos sobre nuestros hombros el mismísimo Calderón. ¿No me digan que no fue un partido maravilloso?

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

El dichoso levantador de pesas, y, reitero, un espléndido Cádiz, por un lado (una gente que no baja así jamás lo brazos merece estar más que de sobra en Primera División), y, por nuestra parte, Don Luisito Suárez. Comentábamos en la previa Don Rubio y yo la frustración que tenemos porque, precisamente, el Uruguayo no pueda sentir el bramar del Metropolitano con sus goles, porque es un individuo al que nos hemos rendido ya todos delante de sus pies. Recuerdo que cuando visitó el Territorio Atleti el día de la presentación de su fichaje, y vio el mural que hay nada más entrar con los jugadores más míticos que han hecho historia con nosotros, él exclamó “Yo quiero también estar ahí”. Pensé que era una fantochada. Creo que me estoy empezando a equivocar, la verdad.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

La caraja total de Savic, Giménez y Felipe, a cual peor, vamos. No nos puede ganar un equipo nuestra propia área de esa forma. Hay que espabilar, señores. Empieza a haber mucho ya recorrido como para terminar haciendo el papanato.

 

ÁRBITRO: Gil Manzano.

La jugada de Koke. La mano es clamorosa, está claro, pero a mi me parece involuntaria. No corta, además, ningún remate a puerta ni nada parecido. ¿Dicho esto? Si pitan el penalti pues quizás hubiese dicho que el penalti era claro. Es que no tengo ni idea de qué reglamento se anda basando esta peña en la actualidad, máxime ante este tipo de acciones. Así que la moneda nos salió cara, y bueno está. Desde luego, por Gil Manzano no quedó la cosa, os lo puedo asegurar. Que aquí ya nos conocemos todos. Por otro lado, el penalti a nuestro favor fue de libro.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 19 GRADOS).

 

Esta vez no hay barra libre, señores. Partido de obligado cumplimiento, a pesar de la bravura de nuestro rival. De hecho, futbolísticamente hablando, igual habría que retocarlo un poco, pero bueno, no se puede jugar siempre impolutamente bien. Se queda como está, pues.

 

Próximo partido, lunes frente al Celta. Quién más, quién menos, según van pasando las jornadas, nos estamos empezando a poner cada vez más atacados. Ojito, que esto también le va a pasar a la muchachada. En cuanto más cerca vean el objetivo, más ansiedad van a tener por conseguirlos. Y, por supuesto, ante el más mínimo tropiezo, nuestros rivales sacarán toda la armada mediática a su favor para meternos  toda la presión posible y más. Pero señores, somos el Atleti, y no es una situación extraña para nosotros. Para todo lo demás, por supuesto … Don Diego Pablo Simeone. “Sólo soy feliz, con el Atleti de Madrid”

 

26 de enero de 2021

Atleti 3 - Valencia 1. ¡Quién nos ha visto y quién les ve (o viceversa) by Don Pablo Mármol.


El domingo se presentaba como un día muy especial:

  • En primer lugar, volvíamos a pisar una Grada, para ver el partido del Femenino contra las chicas del club más antiguo de esta galaxia y las limítrofes. Pensaba que volver a un partido me iba a dar mejores sensaciones; por el contrario, me dio bastante pena ver tantos asientos condenados y un ambiente tan frío. Pero bueno, a buen hambre no hay pan duro.

Si me permiten, les recomiendo ir a ver al Femenino y al Madrileño. Paliarán un tanto el mono que padecemos desde que comenzó esta pesadilla y podrán apoyar a unas y otros en una temporada difícil para ambos.

  • En segundo lugar, nos visitaba el Valencia.

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Desde que comencé a ir al fútbol, hace cuarenta y cinco años, mi partido ha sido el del Valencia. Los levantinos fueron un encarnizadísimo rival, mas nunca, al menos para mí, enemigo (para eso ya tenemos a los otro$ do$). Enfrentamientos durísimos e igualados, con futbolistas enormes en el césped y con ambas Gradas inmensas, plenas de intensidad. Olor a fútbol puro, con un blanco, la mayoría de las veces, siempre diferente al de los otro$. Pero de un tiempo a esta parte las cosas han cambiado mucho, con unos bandazos increíbles. Primero fue el Valencia el que conseguía superar claramente a un Atlético inferior (finales del siglo pasado y principios de éste). Hacia 2005 la cosa se equilibraría, más por deméritos de ambos que por otra cosa; para, finalmente (desde el Advenimiento), ser el Atlético claro dominador ante unos ches infinitamente menores.

No sé qué pasará con el Valencia, pero puedo hacerme una idea. Y quizá por eso no me haga excesiva gracia su pésima situación institucional. De desalmados han estado, están y estarán ambos palcos llenos, ya sean de China o de Burgo de Osma, culpables absolutos del hundimiento estrepitoso de ambas Instituciones. Ahora bien, deportivamente, que cada cual se lama sus heridas; nosotros a lo nuestro y ellos a lo suyo. Y muy importante: que no espere piedad un equipo que, en aquellos finales del veinte y principios del veintiuno, nos masacraba sin compasión.

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Segundo partido consecutivo en casa, obligados por el toque de queda, el cierre temprano de la hostelería (en nuestro caso, el querido Despacho) y la madre que los parió a todos. Para rematar, en la previa había división familiar en cuanto al audio del partido. Los Dalton y su colega, el Culebra, querían escuchar los comentarios de un tal Ibai (chico fuertote de Bilbao, simpaticote, presentador en G2 Esports y creador de contenido en Twitch y YouTube (datos sacados de Wikipedia). Los mayores éramos partidarios de Onda Madrid (pero no se puede sincronizar la imagen con la radio). Efectivamente, se impusieron los chicos.

Daba comienzo la segunda vuelta del campeonato y el Atlético se presentaba como claro favorito ante un Valencia peligroso como forastero. Después de un buen inicio local, los visitantes se fueron a jugar a campo atlético. Tras un par de avisos, en un golazo espectacular, Račić adelantó a los ches, llevando la inquietud a los hogares colchoneros. Ahí se terminó el audio del Ibai ese. Había que ponerse serios en césped y domicilio.

Se lanzó el Atlético a por el Valencia y las ocasiones comenzaron a llegar. En esta primera parte hay que destacar a Lemar, que sigue en línea ascendente y, ¡por fin!, comienza a mostrar verticalidad. De un córner botado por el francés llegó el empate, obra de João. Parece que volvemos a llevar peligro en el juego aéreo (imperial Giménez). De aquí hasta el intermedio el partido estuvo equilibrado, dando el Valencia mayor sensación de peligro, especialmente por la banda de un flojo Vrsaljko. En los últimos minutos se produjo una acción punible sobre Lemar en el área valencianista que ni árbitro ni VAR sancionaron.

Tras el descanso se produce un movimiento magistral de Simeone: entra Lodi por Šime. Con esta sustitución, Carrasco cambia de carril (lleva camino de convertirse en el mejor carrilero izquierdo/derecho del mundo), dejando al recién entrado el zurdo, pasando Hermoso a formar línea de tres, junto a Savić y Giménez. Y se vino la avalancha atlética, que en el primer cuarto de hora fabricó no menos de tres claras ocasiones.

No se había llegado a los diez minutos de la reanudación, cuando una jugada iniciada en nuestro área pequeña, con el balón pasando a medio metro de la línea de gol y servidor al borde del infarto pidiendo que se sacara el balón de una puñetera vez, llegó a João (pase magnífico de Hermoso), lanzó una pared de libro con Suárez, pero éste decidió que era mejor marcar que devolverla.

La remontada se había consumado y ya sólo quedaba sentenciar a la contra. Fueron muchas las opciones, pero en momentos hubo excesiva aceleración y no menos ganas de gustarse. Sólo llegó un gol más. Y marcó nuestro querido Angelito, tras huracán y asistencia de Ojos Bonitos, luego de un gran balón al espacio de Carrasco.

El Valencia bajo los brazos, con los cambios dijo que no quería saber nada más del partido, y el Atlético tuvo un plácido final de partido, cosa que servidor y sus pulmones agradecen enormemente.

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EL CRACK DEL PARTIDO:

Thomas Lemar. Hace tiempo que ha entrado en el grupo, se ha hecho con la titularidad y empieza a mostrar la verticalidad que le veníamos reclamando. Diego Siemone y el Fiat Panda han obrado el milagro.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Ibai, el comentarista que propusieron los Dalton. Vale que el Atlético acababa de encajar un gol, pero es que me tenía de los nervios. Dicho esto, apuesto a que va a marcar un camino a muchos medios, estancados en un ayer que no gusta a los chicos, oyentes del mañana. Pobrecitos de nosotros, los mazoañeros.

ÁRBITRO:

Ricardo de Burgos Bengoetxea, asistido en bandas por Roberto Díaz Pérez del Palomar y Jon Núñez Fernández. Guillermo Conejero Sánchez ejerció como cuarto árbitro. David Medié Jiménez estuvo a los mandos del VAR.

Hubiera sido un partido casi perfecto, quizá un poco condescendiente con el Valencia en cuanto a las tarjetas, de no mediar el claro penalti sobre Lemar. Maxi Gómez le golpea claramente. Mucha presión parece que empieza a haber desde los medios afines al poder establecido. Curiosamente, todo comienza tras un penalti correctamente señalado la jornada pasada en Eíbar.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 19 GRADOS).

 

Y otros dos grados más para la buchaca. Ya les anticipo que esta marcha tan excepcional tiene un peligro inmenso para la temporada que viene, porque la exigencia del Termómetro, obviamente, será otra muy diferente. Como sigamos así, preveo un exitazo total el que quedemos a cero grados, pero no adelantemos acontecimientos. Ahora toca disfrutar, y fuera (aunque no sea en la grada, por desgracia).

Queda mucha mili todavía (más de una vuelta, en nuestro caso), pero las sensaciones, ahora mismo, son muy buenas. Con una jornada menos, mantenemos distancias. Pero no olvidemos que estamos en un año atípico y mañana se te pueden caer, Dios no lo quiera, tres jugadores por el maldito virus, dos por lesión y uno por sanción. En la derecha tenemos un problema, aunque Simeone parece haber encontrado una buena solución con Carrasco.

Desde ya, la cabeza en el Ramón de Carranza (joda a quién joda).

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FORZA ATLETI SIEMPRE

 

 

 

22 de enero de 2021

EIBAR 1 - EL PUTO AMOi 2. GRACIAS POR TANTO, ATLETI (BY DON PABLO MÁRMOL).


Una de las poquitas cosas que nos está ayudando a soportar la terrible situación que venimos padeciendo desde hace casi un año es el ATLÉTICO DE MADRID. Hay que reconocer que se está portando, ilusionándonos al máximo y haciéndonos olvidar, un rato aunque sea, todos los problemas que nos están machacando día sí, día también. Cada día de partido, en el bar con los colegas (ayer imposible por el toque de queda), lo pongo al nivel de unas Seychelles o un Sankt Moritz. Ni les cuento cuando podamos ir al Metropolitano, TODOS, a ver un partido de nuestro amado Equipo.

Si creen que exagero, piensen un momento en cómo sería nuestro día a día de darse todo mal. Pónganse un momento, por ejemplo y con todo el respeto del mundo, en la piel de la gente del Valencia y me dicen Por todo esto, GRACIAS, GRACIAS, INFINITAS GRACIAS, ATLETI.

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Servidor es de la escuela amarrategui del mítico Maguregui y, por eso, daba por bueno el empate en la previa del choque. Mola más ganar, hasta ahí llego, pero no siempre se puede. Y más nos vale darnos cuenta ahora, en tiempos de ¿Champagne?; porque tengan claro que algún tropezón vendrá. Y el que venga, lo único que pido, que sea por mérito del rival y no por demérito nuestro.

A inicio de cada temporada el Director General del Blog y yo hacemos un cuadro con el que estimamos una puntuación final. Y al de ayer se le consideraba partido de un punto clarísimamente.

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El partido contra el Éibar se preveía muy complicado por varios factores:

  • Enero es un mes que tradicionalmente se nos da fatal. Suele coincidir con el peor punto físico de la temporada.
  • Ipurua es un campo muy pequeño, en el que casi no tiene cabida otro juego que el melonazo arriba y a correr.
  • Trippier, Hermoso y Koke eran bajas muy importantes.

A nadie creo que sorprendiera cómo empezó el partido. Los locales empujaban y el Atlético incapaz de leer bien el partido (no lo haría hasta el último cuarto de hora). Eso sí, a pesar de la iniciativa local, la cosa estaba más o menos controlada; hasta que una acción fortuita de Carrasco derivó en un penalti tan absurdo como claro. Dmitrović adelantaba a los Armeros y ponía el choque muy complicado.

Recuperado el Equipo de este mazazo inicial, comenzó a buscarse jugar en terreno contrario. Pero no se hizo como requiere este campo, se hizo intentando tocar por abajo hasta lograr un espacio que nunca encontramos (quizá no tengamos ya equipo para buscar choque y prolongación, quizá). El caso es que la incomodidad era máxima. Sólo Correa estuvo a punto de empatar tras un remate que lamió el travesaño. No obstante, cuando el Atlético pedía a gritos rearmarse en el vestuario, en una acción casi disparatada, Luis Suárez puso las tablas en el marcador. El chico parece ser que no vale para otra cosa que marcar goles (sí es un problema, Señor Ortego, sí).

Tras el descanso, con el gol de Suárez y la entrada de João y Torreira por unos ayer inoperantes Correa y Lemar, se suponía que pondríamos equilibrio en el centro del campo y llegaríamos arriba con más calidad. Error. Cada balón jugado desde atrás era inmediatamente recuperado por los eibarreses. El Atlético comenzaba a frustrarse ante la intensidad rival y la incapacidad propia. Disfrutó el Éibar de un par de buenas opciones, ante una dubitativa defensa atlética (sólo Savić estuvo en su línea, con Giménez y Felipe reguleras, y con Vrsaljko y Carrasco bastante mal), pero el tiempo pasaba con los dos equipos (casi) dando por bueno el empate.

Quedando un cuarto de hora se terminó el intentar sacar la pelota jugada y se metieron varios balones arriba. Fue entonces cuando se creó peligro de verdad (falta a Suárez al borde del área, remate ajustado de João, …). Cerca del final, un melonazo arriba terminó con Suárez en el suelo y con un penalti (tan justo como injusta, quizá, nuestra victoria) que daba los tres puntos.

Si me permiten, voy a dejar un último comentario sobre el arbitraje de anoche. No sé cómo se llama el tipo, ni quién estaba en el VAR, intento no fijarme demasiado en esas cosas, pero hizo un arbitraje impecable en las áreas y desastroso en el resto del campo. El Éibar hizo infinidad de faltas que el trencilla no quiso/supo atajar. Y no estoy criticando este tipo de juego, ¡ojo! Hemos sido especialistas y no nos ha ido nada mal. Lo que no es correcto es la infinidad de tarjetas que nos hemos llevado con una supuesta dureza y lo poco que se castiga a los rivales cuando hacen el mismo juego. De listos es saber hacer una falta táctica, pero la reiteración en las mismas debe castigarse.

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¿Y ahora qué? Ni más ni menos que seguir viendo el siguiente partido como la más complicada de las finales, donde, si no lo damos todo, si nos guardamos algo, el rival de turno nos va a terminar devorando. Y el próximo rival, ya les anticipo, va a venir a por nosotros como si les fuera la vida. Y les va, como nos va a nosotros. Con un tal Koke, eso sí.

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TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 17 GRADOS).

El Termómetro no entiende ni de lluvias, ni de nevadas, ni de fríos polares. El Termómetro entiende de lo más importante que hay en este mundo, es decir, domina a la perfección ATLETI. Y, como tal, y tras la transcendente victoria de ayer, decide subir 3 nuevos gradazos más … ¡TRES! Llegarán tiempos más duros, tiempos ásperos, complicados. Tengan presente siempre la infinita generosidad con que nos anda obsequiando tan preciado barómetro rojiblanco.

GRACIAS POR TANTO, ATLETI; PERDÓN POR TAN POCO.

 

 

13 de enero de 2021

El Puto Amo 2 - Sevilla 0. Primera bola extra aprovechada.



Muchos posibles titulares para este partidazo (que sí, que a los Guardiolistas perfumados sé que no les gustó un pimiento, no me den más la murga, por favor, a mi tampoco me suelen gustar los suyos y no doy tanto el coñazo… pesaitos, ogian). Uno de ellos ese: partidazo. De ambos equipos. Porque el primer tiempo fue electricidad pura. Un Sevilla que me gustó un montón, mandón por momentos, dominador de gran parte del juego en la segunda parte, inclusive, frente a un Atleti que mordía en cada acción, por su parte, que presionaba por momentos como si estuviesen poseídos. Un partido tenso, puro, de fútbol de verdad. Probablemente, hiciese ayer tanto frío en el Metrosiberiano, como ingeniosamente ya le llaman por ahí, que o le ponías tensión, velocidad y kilómetros al asunto, o uno se podría quedar más helado que cuando me llegue a mi la próxima factura de la luz. Y a todo esto, añádanle también calidad. Mucha calidad. Otra cosa es que haya peña que no sepa apreciar. Ya saben: no está hecha la miel para la  boca del asno (y a mi no me gusta mucho la miel, dicho sea de paso …Dios mío … ¿Seré un asno realmente? … Tomi …¡Basta ya!).

 

Otro posible titular es el ya manido Campeón de Invierno. No me va mucho este término, la verdad. ¿Campeón de qué? ¿Esto cuenta en el palmarés para algo? ¿Alguien recibe alguna medalla, algún trofeo? ¿Alguien se acuerda de quién fue siquiera el Campeón de Invierno del año pasado? Pues eso: altamente repetitivo, pero muy poco significativo. Y quién dice Campeón, puede decir Rey, el Señor del Invierno, y paparruchas similares. Lo cual tampoco es óbice para destacar, eso sí, con suma justicia, la importancia de los 3 puntos de ayer. Son 3 puntazos con los que muchos de nuestros enemigos contaban que no sumaríamos, de los que les va a dar que pensar, y mucho. Porque ya la presión la empiezan a sentir ellos, pero de verdad. Así que, nosotros no nos debemos de mover ni un centímetro del reglón que nos ha marcado Don Diego Pablo Simeone.

 

También se podría haber llamado duelo de Colosos, no apto para mayores de 18 años (y digo mayores, porque estos partidos con tanta tensión, hacen que a uno se le dispare la susodicha, fume más de la cuenta, a veces quiera mirar, a veces no, y nunca termine de ver claro cuál será el devenir final del encuentro, los nenes ven el fútbol de otra forma, ellos disfrutan siempre a tope, como debe de ser). Sin embargo, en el aficionado rival causa el efecto contrario: saben que como el Atleti haga el 1-0, la cosa se pone en chino mandarino. Sabe que hacernos una ocasión digna de gol cuesta sangre, sudor y lágrimas. Conocen que ya no se pueden permitir ni un solo ni mínimo despiste más, porque como les caiga el segundo, es más fácil que suban el Everest en chanclas que conseguir siquiera empatarnos el encuentro. Es curioso: en las vísperas, los unos a los otros nos tiramos las mismas piedras diciendo que si somos una mierda, que si vuestra historia, que si el antifútbol, que si gitanos y demás. Vaciladas prepartido, lanzadas con más o menos simpatía y supuesta originalidad. Pero una vez empieza a rodar el balón, ay, amigo … Ahí nos damos cuenta del valor real del rival, nos cuesta un mundo darle por ganado aunque no pasemos apenas apuros en defensa. Sabemos que es un equipo de los que jamás se rinde, que hasta el pitido final, chungo cubata. Al final, el que gana saca pecho, y el que palma, intenta desprestigiarte con toda clase de gilipolleces como que si los días de descanso (como si hubiese sido algo que hemos elegido nosotros, te cagas), como  si nuestro fútbol cavernícolo, y demás. En el fondo, nadie engaña a nadie. Todo está escrito. Ha sido así siempre, y así siempre seguirá. Es cíclico todo esto.

 

Hablemos un poco del partido en sí mismo, va. El Sevilla me gustó cantidad, la verdad. A los 3 minutos ya avisó en un extraño remate de Rakitic que detuvo el ayer me dio la impresión un tanto impreciso Oblak (es lo que tiene el nivelazo que suele gastarse, uno le ve no atajar un balón o dudar en una salida, y ya parece que no esté en su nivel habitual, y eso que dejó su puerta a cero, pero muy mal, Jan, muy mal, me costará perdonarte), con la ayuda del palo. Tras estos minutos de toma y daca sin cesar, y tras una buena combinación de la auténtica, genuina y de verdad escuadra rojiblanca (absténgase  de autodenominarse así extraños especímenes palanganoides, hagan el favor), llegó ese giro inverosímil de Correa dentro del área rival, ese remate seco y ajustado al palo y el primer tanto a nuestro favor. Un tanto que lleva su auténtico sello de lo que es: un pelotero tan imprevisible como genial, y que define a la perfección lo que el Atleti hace hoy en día: controlar su propia área, sentenciar en la del rival.

 

Pero ojito, que al poco rato, Acuña bien pudo poner el empate, en un remate con Oblak batido y con Savic con los guantes puestos sobre la línea de meta por si las moscas (el balón salió lamiendo el palo).

 

Continúan los dos equipos a tumba abierta: Bono se tuvo que disfrazar, poco después, de Lorenzo Rico, y sacó con su pierna izquierda un remate de Luis Suárez que era gol sí o también, cuando se plantó solo delante de nuestro exjugador.

 

En la segunda parte, Bobotegui movió ficha, adelantó a Koundé, y se convirtió en un estilete letal por nuestra banda izquierda: una auténtica pesadilla el chaval. El Atleti empezó a ser embotellado, los sevillanos se hicieron dueño del cotarro y empezaron a apretar, pero de verdad. Se le vio al equipo andaluz fresco, vivo, valiente y por momentos, demostrando todo su poderío. Pero se encontraron un problema: el Atleti es el Humbrey Bogart del fútbol mundial. Puede encontrarse en medio de un bombardeo rodeado de charlys enemigos, pero permanece impasible ante tal circunstancia. Enciende su pitillito, y para todo lo demás, el bestial Giménez, el incansable Trippier, el amo de la caja fuerte (Sr. Savic), y el Señor Hermoso, que sigue su continua transformación en gladiador en potencia del Cholo.

 

El Cholo no lo debió de ver tan claro como la muchachada, y decidió mover ficha: sacó al terreno de juego a Saúl (músculo más capacidad de dominio) y a Joao Félix (conducción de balón, posesiones más largas más lo que el propio chaval es capaz de crear por sí solo, puede que no se le vea en exceso, pero nadie de nuestros rivales se fía de él). Y el equipo se sacudió a la mosca cojonera que se había convertido el Sevilla. A falta de menos de un cuarto de hora llegó la sentencia final. Llorente, al que no se le había visto en tareas ofensivas (que no defensivas) se internó como una bala por su banda derecha, vio perfectamente la llegada desmarcada de Saúl por detrás, le cedió el balón, y el ilicitano resolvió como en sus mejores tiempos. Un gol de triple valor: la sentencia al partido, el golpe moral para ambas escuadras (positiva y negativamente), y que le tiene que servir para llenarse de autoconfianza en sí mismo. El gran Saúl lo sabe: si se cree, y se trabaja, se puede. Y, si cualquier tanto colchonero es celebrado con algarabía y tremenda emoción por la hinchada colchonera, esté lo fue aún más si cabe por el enorme cariño que todos le tenemos. Es una simple cuestión de tiempo que recupere su confianza perdida, aunque, ya saben, lo logre al final o no, aquí, desde este humilde bloq, siempre se le esperará, apoyará y animará, incondicionalmente, y las tres cosas por igual.

 

De todas formas, los capullos estos de Nervión no se rindieron para nada, y buena prueba de ello fue otra ocasión posterior, a falta de 9 minutos, que falló En-Nesry (el Salinas marroquí) de forma incomprensible, solo, solito solo, desde dentro del área pequeña, y con Oblak por ahí perdido. Decapitación es poco (si yo fuese sevillista, claro, cosa que, afortunadamente, Dios decidió no castigarme con tan cruel cruz). Y aún tuvo otro palo postrero Rakitic, no se crean, lo cual puso broche a un partido sencillamente estupendo de fútbol, defendido con una maestría brutal hasta decir basta por el Atleti, frente a un rival que tuvo personalidad y ratos de muy buen fútbol también. Un gran equipo (que así lo demostró) vs. El Puto Amo (que así también ejerció como tal).  Bola extra aprovechada. Que siga la partida, pues.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Cómo se nota Kruppier cuando no anda apostando por ahí y se dedica a lo suyo. Inconmensurable Giménez, letal Correa, pero el mejor ayer fue … (y no, no ando bebido a estas horas de la mañana) Lemar. Me molestó hasta que le quitase el Cholo, miren ustedes por dónde. Trabajó lo indecible, se ofreció en todo momento, llevó las riendas del encuentro con sapiencia y calidad, conduciendo el balón con exquisita fineza y saber estar. Se marcó un partidazo de campeonato, la verdad. Jamás pensé que podría estar en esta sección, pero hoy se lo ha currado el chaval. ¡Bravo por él!

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Iba a decir Bobotegui, de profesión, dejar Selecciones tiradas en vísperas de un Mundial para hacer el mayor de los ridículos dentro del círculo de payasos de Concha Espina, pero miren … Disfruté tanto del partido, que lo dejo finalmente en conjunto vacío.

 

ÁRBITRO: Estrada.

Hubo una mano sevillista dentro del área clamorosa que oigan, en el fútbol que yo concibo jamás hubiese pitado penalti, pero viendo el percal que hay ahora, cualquier cosa podría haber pasado. Supongo que Estrada lanzó su moneda al aire, y al salir cruz, decidió no pitarlo (porque ese, entiendo, debe de ser el auténtico baremo real por el que se miden este tipo de acciones en la actualidad). Debió también, eso sí, expulsar a Correa, por dos acciones más que temerarias que le tenían que haber supuesto  sendas amarillas (este muchacho es lo que tiene, cuando se pone su disfraz de coche de choque, cualquiera puede ser atropellado sin piedad, ayyy, meloncete mío …).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 14 GRADOS).

 

Miren que hace frío hoy en Madrid, y el Termómetro, sin embargo, ahí sigue, derrochando generosidad a raudales y subiendo de nuevo, nada más y nada menos que ¡2 GRADAZOS MÁS, SEÑORES! …¡2! No puede haber nadie en este mundo tan feliz.

 

Y ahora hasta el jueves 21 … Nada de nada, pero cuidadín, que vamos a Eibar. Ese Eibar de Mendilíbar, este tipo que parece que siempre está refunfuñando y enfadado con el mundo, que suele poner cara de Clint Eastwood cada vez que nos enfrentamos a él, pero que tiene un mérito tremendo lo que anda haciendo con ese equipo, y que sé que, en el fondo, nos quiere … Si … Allá en el fondo … Mucho más allá … Pero nos quiere. Y es que, ¿Quién no quiere a este Atlético de Madrid hoy en día? “¡¡¡El Frente ya está aquí, voy a morir por ti, Atleti de Madriiiid …!!!

 

 

 

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