26 de agosto de 2014

Rayo 0 - Atleti 0. De lunes.


Tras un gran fin de semana, los lunes suelen ser siempre bastante duros. Uno anda con sueño, desganado, seriote, con pocas ideas y sobre todo cansado, muy cansado. Fiel reflejo de lo que le pasó ayer al SuperCampeón de España.

La primera parte fue más o menos la típica del Atleti cuando anda lejos del Manzanares. Controlador del cotarro, sin pasar apuros atrás, pero poco profundo de cara a la portería contraria. A los 15 minutos llegó la primera ocasión de Gabi, que disparó desde fuera del área aprovechando una extraña salida del portero rayista. A los 18, Griezman (mucho más apagado que el día de la final de la Supercopa) hizo un control largo cuando se podía quedar solipandi delante de Cristian Álvarez.  Del 24 al 26 vinieron las ocasiones para un ayer insípido Mandukic: una buena internada de Ansaldi que remató al lateral de la red, otra que le cede el instrascendente Raúl Jiménez y que remata con complejo de monja ursulina a las manos del portero, y la siguiente en un fallo garrafal muy made in Rayo que no supo transformar. Demasiado sobradito vi al croata ayer.  El resto de la primera parte, prescindible, muy prescindible. Lo más preocupante fue la falta de juego interior del equipo. Arda está siempre liado con sus putas lesiones, Koke ayer estaba fundido y los supuestos dos fichajes que en teoría íbamos a hacer siguen en el limbo, pero tranquilos, no hay prisa. De momento, la broma ya nos ha costado dos puntos.

Las cosas que empiezan mal, pueden acabar peor, fiel reflejo de nuestra segunda parte, en la que el Rayo vio que podía hasta llevarse el encuentro. Menos mal que Moyá no anduvo por la labor.

Pudimos habernos adelantado, eso sí, en alguna falta de esas al borde del área, pero como no tenemos ningún especialista en tirarlas directamente (Milinko Pantic que estás en los cielos), tiramos de nuestro laboratorio, y ayer andaba también chapado por vacaciones. Gabi cedió una buena oportunidad a Koke, y el vallecano mandó el balón a su casa. A los 16 minutos empezamos con los cambios (Saúl, Héctor y Cebolla empeoraron aún más al equipo. La cosa se convirtió en un truño de impresión.

Para colmo, empezó el Rayo a desperezarse y a crear peligro. Un buen remate de cabeza de Manucho fue detenido con una buena mano de Moyá. Corría el 25 ya del segundo periodo. Un minuto después fue Bueno el que más solo que la una remató fatal. El Atleti naufragaba cada vez más.  Mientras, yo cada vez  añoraba más a nuestro todo lo que haces lo haces siempre bien Raúl García. Y ojito, que acabamos medio embotellado por el empuje del Rayo y un espléndido Aquino. Menos mal que el mismo fue alborotado y con poco orden.

En el último minuto tuvimos una última oportunidad, pero Mario Suárez y Saúl se estorbaron al intentar el remate. Y ya está. El suplicio llegó a su fin. Esperemos que no nos toque jugar más un lunes de resaca. No somos el mismo.

EL CRACK DEL ENCUENTRO: Me quedo con Moyá y nuestra infalible pareja de centrales (Miranda vs. Godín). Por parte rayista, destacaremos a Aquino.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO: Uno de los partidos más flojos que le recuerdo a Koke y decepcionante debut como titular de Raúl Jiménez. Mucho le queda al fulerito por recorrer.

ÁRBITRO: Clos Gómez. Correcto.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 1 GRADO).
Comenzamos una nueva temporada para nuestra sección estrella y, por desgracia, con números negativos. Ya sé que no palmamos, que jugábamos fuera y tal, pero señores, con todos mis respetos, era en casa del Rayo, y, al menos, una mejor imagen debimos de dejar.

Nada más. Una última reseña a la sanción a nuestro entrenador. Hay que asumirla, no volver a caer en absurdos numeritos que manchan nuestra imagen y fuera. Todo lo demás son pataleos sin sentido. Eso sí, dicho esto, permaneceremos atentos a nuestras pantallas.

Corramos un estúpido velo. Esperemos que mejoremos el próximo sábado frente al Eibar en el Calderón, encuentro en el que por fin, nos darán nuestra Copa por el Campeonato liguero ganado. Lástima que no ocupemos en la tabla el puesto con el que acabamos la pasada  temporada. Es lo que tiene no entregar los títulos cuando se consiguen. Pero usted tranquilo, señor Villar. Al fin y al cabo, el ridículo no lo hacemos nosotros.

26 de mayo de 2014

Que no vuelvan a pasar 40 años.

Que no se nos vuelva a escapar una Copa de Europa en 2 minutos. Que la crueldad nos abandone, que no conseguirá derrotarnos, aunque no haga perder batallas. Que juguemos regularmente esta competición de una puta vez año tras año y nos asentemos realmente en el status que nos corresponde.  Que siga estando tan orgullosamente miembro de esta secta que se llama Atlético de Madrid. Que no vuelva a ver a mi madre más llorar ni a mi hermano por una derrota nuestra. Que nos sirva para realmente fortificarnos y ser más poderosos. Que aprendamos. Lo conseguiremos.

Que no volvamos a repetir jamás un ridículo tan bochornosamente histórico como hemos hecho con Diego Costa. Que este bloque de jugadores no solamente se mantenga sino que se refuerce convenientemente con las indicaciones y deseos del Cholo. Que nuestro Míster no vuelva a caer en la puta provocación de un niñato, que su palabra siga siendo su nuestro credo. Que siga toda su puta vida aquí, en su casa, con su gente.

Que seamos capaces de recuperar a un jugador como Arda por un puto golpe sin mayor lesión en 7 simples putos días. Que Gabi siga siendo nuestro Gran Capitán por los siglos de los siglos. Que sepamos agradecer todos el esfuerzo y la dedicación de Villa defendiendo la rojiblanca. Que sigamos dándolo todo unidos de la mano hasta la última gota de nuestra sangre.

Que la afición siga sin dejar de abandonar a nuestro equipo ni en la derrota ni en la victoria. Que jamás nos caiga un presidente tan impresentable como el de nuestro rival, que con el que tenemos ya nos sobra. Que no tengamos nunca en nuestro equipo a un individuo tan despreciable que celebra un 4-1 de penalti como si encima le debiésemos la vida, cuando se ha tirado toda la final tocándose el guano. Que jamás permitamos que nadie manche así nuestra camiseta ni pisotee nuestros valores.

Que no dejemos de viajar, que no dejemos de animar. Que no se nos olvide que somos los actuales campeones de Liga, por encima de todo y de todos. Que sepamos siempre valorar lo que estamos haciendo, y que exijamos a nuestros secuestradores que inviertan de verdad  todas las ganancias económicas que estamos consiguiendo. Que el espíritu de Luis no nos abandone jamás.

Que podamos seguir mirando de frente a todo el que se nos cruce, que no tengamos jamás ni una sola cabeza agachada, que luzcamos orgullosos nuestros colores. Que hagamos lo posible y lo imposible por que se quede Courtois. Que le demos las gracias eternas a Godín, a Miranda, a Juanfran. Que Koke termine siendo el sustituto natural de Gabi en la capitanía del equipo. Que Tiago renueve, que es de los nuestros. Que Mario se convierta en ese jugador regular que sabemos que realmente puede llegar a ser. Que Raúl García siga siendo siempre Raúl García. Que Filipe siga defendiendo esta camiseta con la bravura con la que lo hace.

Que resuene nuestro himno con más fuerza que nunca. Y que no se empeñe nadie, que sigo siendo del Atleti. Que  mi sentimiento por este Club no se negocia, no se vende, no se cede jamás. Que nadie pierda más el tiempo.

Y que el puto cámara deje de enfocar ya al Tolosierra hasta cuando se va a mear, por favor. Que no está protagonizando ningún anuncio. Y que nadie lo dude: Volveremos. Gracias por todo. Gracias todos. ¡Forza Atleti Siempre!

 

20 de mayo de 2014

Barsa 1 - Atleti 1. Somos el Atleti.

Sé que nos queda una final (y estoy plenamente convencido  de que la vamos a ganar, sirva ya  exponer claramente mis sentimientos hacia el match del próximo  día 24 de Mayo) pero este título liguero que conquistamos el pasado sábado llena de pleno todas mis expectativas que jamás  hubiese soñado referido a mi sentimiento Atlético. Cubre todos los poros del mismo. Es la clave de este equipo, sin lugar a dudas: pueden jugar mejor o peor al fútbol, pero no conoce la palabra desánimo en su diccionario, que es tan amplio y tan lleno de valores que necesitaría una Edición del Espasa entero para contaros todos los detalles sobre el mismo.

 

Tras el partido frente al Málaga, el desánimo y algunas lógicas señales de incertidumbres nos invadieron los corazones Atléticos. Craso error. Una vez más la muchachada nos demostró que nada les puede, que con los obstáculos se superan y les sirven de acicate y que, aparte, saben jugar al fútbol pero tela de bien. Al fútbol que se  les  puede  exigir a estos jugadores. Al fútbol que tanto nos gusta a todos los Atléticos. Luchando por cada balón como si fuese el último de sus existencias, defendiendo tan gallardemente esos colores rojiblancos que tanto nos apasionan, y haciendo honor a nuestro glorioso himno una y otra y otra vez, como no han perdido  la costumbre a lo largo de todo el año.

 

Nada les acompleja, no existe la palabra miedo  en su  diccionario. La última prueba era de lo que fue, de Campeonato. Nada más y nada menos que jugarte el título Liguero a una sola carta, enfrente de 97.000 enfervorizados tíos en favor del equipo contrario, y cuyo presupuesto cubre el nuestro con tan solo dos simples jugadores. Al otro equipo poderoso económicamente la jornada  anterior ya le habíamos descartado en dicha lucha por el Campeonato. El escenario, inmejorable. La  gesta, digna de la mayor que podamos imaginar. El guión, ciertamente soñado por todos. Nada nos pudo, nada nos retuvo, a pesar de que encima,  en plena batalla ya  en el desarrollo del juego, cayeron lesionados nuestros dos mejores  jugadores del presente campeonato (aunque, francamente, esta afirmación es  muy difícil de sostener por mi parte, no porque no se merezcan tal galardón, sino porque considero que muchos otros han estado a su misma altura, ahí, probablemente, radique el gran secreto de todo: el concepto de equipo es  lo único que cuenta, lo único innegociable,  está por encima de cualquier individualidad) .

 

Para colmo, nos encontramos también con  un tanto en contra de Alexis. Un golazo,  sí, pero que vino de la  nada.  Ni fue fallo de Courtois, ni  en la marca de Luis  Filipe, ni el posicionamiento en sí del equipo, que fue modélico  en los  primeros compases del encuentro. Fue  un excepcional mazazo  sin más (qué simple hacemos lo  más complicado), que no venía en consecuencia  nada más  que de lo caprichoso que suele ser este deporte en determinadas situaciones.

 

El  guerrero estuvo 5 minutos groggy, intentándose levantarse de la lona  y recuperarse del los  terribles golpes recibidos sin merecerlos, y terminó el primer tiempo recuperando de nuevo el mando y embotellando al Barcelona en su área,  que se defendía como gato panza arriba del ataque de furia contenida al  que estaba siendo sometido por las huestes rojiblancas.

 

La segunda parte fue un calco de cómo terminó la primera, y comandados por un Koke imperial toda la  tarde, siguió sin permitir al Barcelona darse una mínima opción de respiro. Es  la clave de la gente del Cholo: cuando  más fuerte es la injusticia, más poderosa nuestra respuesta.  Hasta que, en el enésimo córner  a favor, balón que pone Gabi y aparece  desde detrás  Godín, que tras su INCONMENSURABLE temporada que ha realizado defendiendo la rojiblanca, tanto en ataque como en defensa, remató con  fiereza el  balón de un  espléndido  cabezazo, que se coló sin  remisión en la meta defendida por Pinto. En  ese momento ya todos  los Atléticos  supimos  que el título era nuestro. La grada visitante también lo supo (y así nos  reconoció el mérito al ovacionarnos al final del encuentro) y me atrevería  a decir que todo el resto de aficiones rivales también ya lo saben, también son consientes  del peso que tiene en la historia esta  décima Liga  conseguida por el Club Atlético  de Madrid (sin lugar a dudas, la más valiosa de entre las nuestras, la más lograda a la par de más merecida) y, con el paso del tiempo, así como echando un simple pestañeo atrás en nuestros anteriores campeonatos ligueros, sabemos y debemos de valorar en consecuencia este logro sin parangón en nuestra gran Historia. Atrás han quedado épocas de descensos, de mediocridades andantes vistiendo nuestra camiseta, de patos, ocas y demás fauna zoológicas, y todo ello conseguido en base al sufrimiento, al trabajo y  a la fe diaria y cuyo mentor especial, por supuesto, tiene nombre y apellidos. Como no puede ser de otra forma, Don Diego Pablo Simeone. Parafraseando a la mítica biblia, el Cholo es mi pastor, nada me falta. Él ha conseguido que el mundo entero se rinda ante nuestros auténticos valores que andaban perdidos en el saco del olvido, y que, hoy por hoy los aficionados Atléticos seamos los más felices de este mundo, porque, gracias a él y a su forma de llevar a este grupo de jugadores  tan admirables, puedo afirmar con  rotundidad que no puede  haber nadie más feliz en este mundo  que los Atléticos. Absolutamente nadie. Porque, al fin, podemos decir bien alto todos … Somos el Atleti. Mi más cordial y emocionada enhorabuena  a  todos por haber conseguido el mayor de  los  logros, que nada ni nadie  nos va  a empañar, a pesar del compromiso  con  la historia  que tenemos  el próximo día  24 de Mayo. Eso es un simple partido, al fin y al cabo, logrado, eso sí, tras un majestuoso paso por dicha Competición, manteniéndonos imbatido desde el comienzo  de la misma, y que tendremos enfrente, a otro de nuestros rivales más poderosos del Universo. Pero creo con más fuerza que nunca en nuestra muchachada. ¿Razón? Sí. Somos el Atleti.

 

EL CRACK DEL PARTIDO: Godín y ese cabezazo suyo que ya es parte de nuestra más brillante historia Atlética. Con letras en oro y bordadas, Uruguayo. Si Pantic tuvo un busto, usted no merece nada menos, téngalo claro.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Nada. Lo tenemos todo. No podemos pedir más. El cielo es rojiblanco.

 

ÁRBITRO: Mateu. Anuló un tanto bien anulado a Messi, y no tuvo mayor incidencia en el marcador.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 33 GRADOS).

 

Lo despedimos finalmente con esta extraordinaria temperatura, digna de lo que somos, Campeones, sin más. Así como  suena. Guárdenlo bien en sus retinas, porque superar esto es bastante difícil. El estado de éxtasis es lo que tiene.

 

Y no tengan miedo para el sábado. Lo importante es lo ya conseguido, y más zancadillas que nos han puesto y no ha habido manera de hacernos bajar del burro, será difícil que logren aumentarlas. Siéntase, en todo caso, siempre orgullosos y altaneros cuando se pongan de nuevo la elástica rojiblanca. Y griten a los cuatro vientos, pase lo que pase, que sí, que SOMOS EL ATLETI. Nada les dará más fuerza ni les hará sentirse más poderosos en el mundo entero. Aplaudan a nuestros gladiadores antes, durante y después de la batalla. Emociónense, déjense la garganta, que les salga el corazón por dónde pueda, y que nada ni nadie les quite ese derecho. Y recuerden: el Cholo es nuestro Pastor. Nada nos  falta.

 

 

12 de mayo de 2014

Atleti 1 - Málaga 1. Yo, creo.

Y  firmemente, además. Estoy completamente convencido de nuestra victoria final, que, al fin, llegará, si o sí, el próximo sábado a eso de las 20 h. Porque  esta liga esta resultando  sencillamente agotadora para todo el mundo. Para los chicos, que llevan un desgaste físico  y sobre todo psíquico acojonante. Para el Cholo, algo aturullado  en algunas de sus alineaciones. Para la afición, que anda ya exhausta de tanta presión, completamente personificada en mí mismo, porque el partido de ayer para mi fue una auténtica tortura china. De principio a fin. Esto no es disfrutar del fútbol. Es encontrarse todo un domingo sin casi apenas poder articular palabra, con esa tensión en el cuerpo tan maravillosamente Atlética a la que somos  sometidos los colchoneros en esta última temporada.

 

Sé cómo son estos finales  de Liga, y cómo se comportan estos equipos  que, en teoría, no se juegan “nada”. Contemplativos, muy bien cerrados atrás, perdiendo tiempo a diestro y siniestro y moviéndose como pez  en el agua ante la ansiedad del rival. Porque ayer nadie lo puede negar: el Atleti fue un manojo de nervios, de quiero y no puedo, de precipitaciones, de malos controles, de decisiones aceleradas. Pero, aún así, debió y mereció ganar el encuentro. Pero la cagamos finalmente. No hay nada ni mucho menos perdido, pero tenemos que jugárnosla en Barcelona. Con una ventaja, eso sí: nuestro rival va a tener la misma ansiedad y el mismo ímpetu que nosotros ayer por conseguir la victoria. Y eso nos debe de favorecer. Y con ello debemos  de ser inteligentes y aprovecharlos  en nuestro favor.

 

Si encima, las pocas ocasiones que se generan en este tipo de “match-ball”, se fallan, mal vamos. Ayer Villa no fue Villa directamente. Tuvo 3 ocasiones clarísimas, y las 3 las marró o se las sacó Willy Caballero. La primera fue a los 12 minutos, en la que se plantó solo tras un maravilloso pase peinado  de Raúl García, y mandó el balón al larguero por su parte posterior. Ayer eché muchísimo de menos a Diego Costa, no solamente por su olfato goleador, sino por su capacidad de crear peligro y de abrir espacios, máxime frente a un equipo tan cerrado como el de los expresidiarios del Málaga. Todo el resto de la primera parte fue una continuación de esa especie de tortura china que les hablaba antes, con el Atleti abusando del recurso de darle un brevonazo para que la baje Raúl García y aprovechar su rechace, frente a un Málaga que veía la vida venir. Un mal remate de Koke, y un cabezazo del propio Raúl García que no supo acertar en la portería cuando el gol parecía cantado, nuestros escasos e insuficientes avales ofensivos para conseguir ayer el título liguero.

 

Pensé que en la segunda parte el Atleti saldría con un poquito más de pausa, tras la charla con el Cholo and company, pero mi gozo en un pozo, jugó aún peor que en la primera parte, empeñados en entrar por la banda izquierda sin ton ni son por más  que Luis Filipe lo intentase, a base de apelotonar jugadores en dicha zona sin ningún sentido y con una precipitada circulación de balón. Mientras, Santa Cruz avisaba haciéndole lucirse a Courtois en un mano a mano que era gol si o sí. Sería demasiado, pensé. Ja. Dicho y hecho. Siguiente jugada: un saque al limbo de Caballero, Alderweild que se pone su  disfraz de hombre invisible y se traga el balón de forma incomprensible, Courtois que sale como un poseso nadie sabe muy bien a qué ni hacia dónde, se come también el balón, un tal Samu realiza una vaselina imposible con el mismo, y, para colmo, logra rematarla hacia la red de cabeza ante la impotencia de Miranda y el propio Alderweild, que en vez de irse a tapar la portería fue a por el jugador malagueño. Psicodelia en su más puro estado, y el Calderón enmudeció pero, esta vez, de verdad  de la buena.

 

Sinceramente, yo perdí toda la esperanza  de tan ni siquiera empatar este encuentro, a pesar de que los cambios fueron acertados. Diego, cuando no se resbalaba, dio profundidad y remate al equipo, y a Sosa fue la vez que le vi más participativo y vertical desde que está en el Atleti. Pero Caballero estaba con la vena hinchada, y volvió a sacar 2 nuevos remates a Villa, una en el que se escoró demasiado el Guaje cuando tuvo que rematar sin dejar botar el balón, y otra en una acción genial de Gabi (apagaducho toda la tarde, por otro lado) en una falta ensayada que David remató de nuevo al muñeco y Willy se lució, para variar.

 

Sin embargo, en el 74, Alderweild nos dio parte de lo que nos quitó en su  anterior acción y consiguió el tanto del empate tras la salida de un córner fantásticamente puesta por Sosa. Parecía que el milagro se podría producir, ya que, además, Adrián se encontraba con chispa y todo. Hubo una falta al borde del área que medio Calderón cantó gol al  besar suavemente las mallas por su parte exterior, muy bien lanzada por Sosa.  Y Adrián tuvo la Liga en su poder en el 93, tras una genial acción individual cuyo precioso remate volvió a hacer lucirse a Caballero de nuevo. Nada,  que no había manera. Visto el empate del Barsa en Elche, ya di por bueno el resultado. Qué le vamos a hacer. Nos la jugaremos allí y fuera. Con lo que haya. Con lo que sea. Hasta aquí hemos llegado, y para bien o para mal, esto, al fin,  se acaba  ya, sí o sí, el sábado que viene. Y aunque ando bastante agotado  de todo este devenir de encuentros a máxima intensidad, les confieso una cosa: yo creo. Ciegamente. Y esta  vez va ya la definitiva. No hay más vuelta de hoja. Ganar o morir.

 

EL CRACK  DEL PARTIDO: Me gustaron mucho los 3 que salieron desde el banquillo, Adri, Sosa y Diego. Y no. No hubiese cambiado a Koke precisamente …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Muy flojo partido  de Tiago (desconocido esta temporada en él), y, en menor medida, de Gabi y Turán, aunque el turco dio la cara en todo momento.

 

ÁRBITRO: El más tonto de los Teixeiras. Se comió un penalti de libro de Alderweild por mano, y debió de expulsar a Eliseu por un criminal plantillazo sobre Luis Filipe. Pero, dentro de lo que cabe, intentó frenar lo que pudo las continuas pérdidas de tiempo de los jugadores malagueños.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+32 GRADOS).

Lo bajo 4 grados (2 del día del Levante y dos de  ayer). La temperatura es excelente, de todas formas, aunque, impepinablemente, deberá de subir algún grado en la última jornada si queremos  ser finalmente Campeones, que de eso se trata.

 

Esto ya llega a su fin. Yo ya apenas tengo fuerzas, pero habrá que sacarlas de  donde sean. Después de todo lo que hemos bregado, navegado, sufrido, ilusionado, sentido, luchado, animado, sería un auténtico deshonor que no muramos todos en el intento. Y, nos salgan o no nos salgan las cosas finalmente, eso lo tenemos garantizado. Por parte de todos, lo sé positivamente. Así que, hoy de nuevo, y más que nunca … ¡FORZA ATLETI!

28 de abril de 2014

Valencia 0 - Atleti 1. Enorme victoria.

Reconozco que empiezo a tener ya los brazos agotados de tanto nadar en solitario. La orilla ya está allí, la estamos divisando todos, pero estos  últimos metros finales, siendo los más gratificantes, son también, sin lugar a dudas, los más sufridos de todos. Aún así, la inercia de verte ahí, tan cerca de todo, hace uno siga y siga nadando sin parar. Como nuestro Atleti ayer en Valencia, que aguantó una salida  en tromba del equipo local, probablemente enrabietado tras su  frustrante encuentro en la Europa League frente al Sevilla, y pronto ese proyecto de gran jugador que es Alcácer mostró sus  armas en un disparo que salió ajustado al palo defendido por Courtois. Sin embargo, este Atleti otra cosa no, pero lo que es defender, lo hace memoria. Podríamos sacar a  nuestros defensas  con los ojos cerrados al terreno de juego y serían igualmente de eficaces y eficientes. Ya sé que el fútbol que está  realizando últimamente no está enamorando a  los talibanes seguralistas  del mundo, pero, estos encuentros que nos quedan  ya, pasa como con las finales o los derbis, no se deben de jugar bien. Se deben de ganar, punto. Y eso es  lo que hace nuestro  Atleti.

 

Ayer, respaldados por una legión de millares de seguidores colchoneros en Mestalla, se sacudieron poco a poco el dominio inicial che, y Villa dio el primer susto serio en un precioso remate a la media vuelta que salió lamiendo la escuadra defendida por Guaita. Después, otro remate en semifallo de Koke tras gran jugada de Diego Costa ponía el “uy” en las bocas colchoneras. Hasta que, en el minuto 43, Gabi puso uno de esos centros suyos hacia Raúl García, y este remató de forma espectacular  de cabeza desviando su testarazo con suma precisión esquivando la salida de Guaita, para dar el balón en el palo y colarse en la portería valencianista. Era el 0-1 en el marcador y el estallido  total en nuestros corazones, la subida total de revoluciones.

 

La segunda parte comenzó con un mano a mano de Diego Costa frente a Guaita, pero el portero valenciano estuvo sublime en las dos opciones que tuvo nuestro delantero y sacó con maestría ambas. No tengo la menor duda: ahí hay portero.

 

Después, un susto del siempre  peligroso Feghouli en un zambombazo cruzado que salió lamiendo el palo. Ejercicio de testiculina tuvimos que hacer los seguidores colchoneros con el efecto ascensor de nuestros cojones. Peligro de  atragantamiento. Qué mal se pasa.

 

Salió Arda para tener un poco más el balón, pero el turco no estuvo fino, y sin excesivos apuros, llegamos a las postrimerías  del encuentro en el que en una contra se va  Piatti como una flecha ante nuestra portería, ante lo cual Juanfran no tuvo más remedio que zancadillearle. Clara roja, tan justa como necesaria. Ya pensaremos en su sustituto en Levante. Lo importante era no hundirse  en la travesía, y nuestros brazos siguen moviéndose sin parar, a un ritmo fuerte y seguro. Estamos ya tan cerca …

 

Dato final: el Valencia se encuentra  ahora mismo a ¡43 puntos! del Atleti. Brutal hasta decir basta.

 

EL CRACK  DEL PARTIDO: Raúl Garcia. Lleva  ya esta temporada 17 tantos, que se dicen  pronto. Y casi todos ellos cruciales. Su rabia es nuestra fuerza. Un auténtico espartano. Fidelidad, nobleza y compromiso, su tarjeta de presentación. Cuánto quiero a este jugador …

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Por decir a alguien, Turán,  cuyos minutos ayer no fueron tan determinantes como  en anteriores ocasiones. Sin duda, tenía puesta la cabeza en otro sitio.

 

ÁRBITRO: Undiano Mallenco.  Se le reclamó una mano de  Gabi que fue completamente involuntaria. Sin mayores complicaciones, por todo lo demás.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 36 GRADOS).

El calor es ya asfixiante, tras la nueva subida que le he realizado tras la victoria de ayer. El año que viene repetir estas temperaturas  será poco  menos que milagroso, pero, qué coño, esta temporada, a disfrutar tocan …

 

Y estaba todo feliz tirado en el sofá de mi casa, agotado tras la tensión nada más acabar el encuentro, y van los cachondos del plus y anuncian a bombo y platillo el partido  del próximo miércoles. Estoy completamente fundido. Dios mío, como si no tuviésemos ya bastante. ¿Ustedes creen que saldremos de esta?

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