Leo con cierto estupor ese
termómetro desquiciado siempre de la actualidad rojiblanca que es tuiter, medio
tirándose de los pelos tras el partido de ayer (y ojo, por gente cuya opinión
suele ser ponderada y mesurada, no por los talibanes de uno y otro lado de
siempre). No quiero ni pensar el polvorín que sería esto si nos hubiese
eliminado ayer el Depor.
No sé. Llámenme práctico,
pragmático, lo que sea, pero yo diría que este tipo de eliminatorias, a partido
único en campo del de inferior categoría, lo importante es pasar, y me da un
poco igual cómo se haga. Juraría que yo, aparte, tampoco vi al equipo superado
en ningún momento del encuentro, y jamás vi la eliminatoria peligrar en exceso,
si bien el Deportivo reconozco que estuvo en la misma hasta el final del partido.
¿Qué jugaron ellos con suplentes? Porque quisieron, entiendo que el entrenador
sacó a la mejor alineación posible que Dios le dio a entender para poder
eliminarnos. No voy a hacer también míos los supuestos problemas de otros.
También el Atleti jugó ya con 4 bajas obligadas (sin haberse repuesto ninguna
de ellas) y nadie dice nada, porque no hay que hacerlo, de hecho. Nuestro
problema también.
También puede ser que yo ya me
haya hecho al tipo de juego que plantea el Atleti especialmente fuera de casa,
y me conforme con eso: tener más o menos el control del juego, ver al equipo
más o menos con intención de hacer bien las cosas, y sin irse en exceso del
partido. Las constantes imprecisiones en pases relativamente fáciles y demás,
por desgracia, es el pan nuestro de cada día, y ya lo doy por asumido, habitual. Empieza a ser parte hasta de nuestra idiosincrasia. El
Atleti fuera de casa rara vez juega brillante (muchas, ni lo hace, siquiera).
Váyanse acostumbrando a esto.
Añadan que, ojo, yo estoy
plenamente convencido de que, si se estuviesen intercambiando la categoría,
entre los 10 últimos de la Primera División, junto con los 10 primeros de la Segunda, ni Dios notaríamos diferencia alguna. De hecho, los 4 segundas que han
sobrevivido en esta eliminatoria, se cargaron precisamente a 4 primeras. Y no
les voy a volver a contar lo bien que se nos dan nuestros desplazamientos
ligueros a esos equipos que suelen estar entre los 10 últimos de la
clasificación. De verdad que no. Soy cabrob, pero no llego a ese punto
(todavía, al menos).
El primer tiempo fue de claro
dominio nuestro, y a los 4 minutos, de hecho, ya tuvimos la primera gran
ocasión para marcar, en un remate del desangelado Julián de cabeza inocente,
que atajó el portero local sin mayor complicación, y en el cual demostró el argentino que es capaz de rematar de cabeza igual de mal que Sorloth, lo cual, ojo, no es moco de pavo.
A los 14 minutos, Ruggerí probó
fortuna con un remate tras un rechace de primeras, muy colocado e intencionado,
que repelió el palo de la portería gallega. El partido continuó con control sin
brillantez por parte colchonera, y con el Depor muy metido también en el mismo,
pero en tareas más bien defensivas, ya que su primer acercamiento serio llegó
en el 31, en una gran ocasión también de Zakaria cuyo inocente remate atajó
también sin mayor complicación Musso.
Diez minutos más tarde, esta vez
fue Diosito el que mandó un fenomenal latigazo al larguero, desde el borde del área aprovechando un rechace, y poco más. Con
este resultado llegamos al descanso.
En la segunda parte, yo diría que
empezó hasta un poquito mejor el Depor, pero eso, fue solamente una declaración
de intenciones, sin más daño alguno. Al cuarto de hora de ese segundo periodo,
empezaron los Cholo cambios, y como siempre, los de siempre. Lo malo es que
esta vez ya ni me enfadé con Simeone, lo cual dice muy poquito a favor ni de
Baena, ni de Julián. Y en el 61, llegó la delicatessen de la noche, realizada
probablemente por el único jugador que había en el campo que sería capaz de
hacer algo así. Gol de falta de Antoine, con un toque sutil, preciso, potente y
certero, lleno de clase, distinción y belleza. Antoine es así. Yo creo que es
el único que juega sin presión alguna por nuestra parte. Por eso, mientras el resto
corretea muchas veces sin ton ni son, él va a su bola. Deja pasar a veces el
balón amagando que va a por él pero luego no lo hace, intenta vaselinas, pases
imposibles, se mueve a su antojo por todo el campo, y si le sale, bien, y si no
le sale, pues bien también. No tiene esa responsabilidad ya que pueda tener ahora
mismo, por ejemplo, Julián Álvarez, y eso se nota en el campo. A veces
desespera (cuando parece un turista francés), otras encandila, como el día del
Valencia, o ayer con su chicharrazo mismo. Por un lado, hay que asumirlo así, y,
por otro, dice poco de los que tendrían que sacar las castañas en realidad
(entrenador incluido, por supuesto, por su inoperancia manifiesta en sacar el
jugo esperado a dichos "megacracks").
De aquí al final, pues lo de
siempre también. El famosísimo paso atrás que el Atleti suele dar, y a verlas
venir. Menos mal que el Deportivo, estaba en la eliminatoria, cierto, pero
también poco más. El descuento dio para confirmar, de nuevo, que no tenemos ni
puta idea de finalizar una contra en la que vamos 4 para 2, en la que
Sorloth también demostró su habitual apatía, por un lado, aunque también es
cierto que el Salmones, cuando le da por disputar cualquier balón que se
precie, le pitan falta por ser más alto que el contrario, y poca historia más.
Como diría mi gran Hermano Don Javi Raso … “Que
pase el siguiente”.
Nombres propios.
- Molina,
o esa máquina de dar balones al contrario. Es la fiabilidad personificada
el menda, qué puta eficacia, por Dios Santo.
- Pubill,
qué tranquilidad que transmite este muchacho. La mejor cualidad que puede
tener un defensa, sin duda alguna.
- Cardoso.
De muy menos a algo más. A ver si poquito a poquito …
Y el domingo, a por el Alavés.
Esperemos que aquí en casa el equipo muestre su cara habitual, que el
cotizadísimo cuarto puesto siempre es ilusionante donde los haya. No perdamos,
pues, las buenas costumbres …
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