17 de mayo de 2022

Atleti 1 - Sevilla 1. ¿Se acaba esto ya o qué?

Finde duro no, lo siguiente, el que me ha tocado llevar encima, cumpleaños incluido, pero, en líneas  generales, contento, aunque me da que por lo que más lo voy a estar es porque se acabe ya este Campeonato Liguero, en el que, la verdad, las grandes alegrías han prácticamente brillado por su ausencia.

 

Me tocó, además, hacer de cicerone con un compañero mío de trabajo y su hijo en su primera visita al Metropolitano, y, la verdad, ellos acabaron encantados, a la par que emocionados con dicho acontecimiento. Yo les expliqué un poquito la historia de la basura de las plaquitas, el significado que tiene para nosotros Don Luis Aragonés mostrándoles nuestra estatua, aclarándoles que es de la afición, por iniciativa del Frente Atlético, y que el Club nada ha tenido que ver en ello, más que dejarnos el trozo de terreno (lo flipaban en colorines) y entramos rapidito, ya que el chaval era un mar de nervios por ver el campo por dentro. Seguramente, lo más productivo que he realizado durante toda la temporada por el Atleti (garganta aparte, claro).

 

Partido que sirvió para homenajear a Don Luis Suárez (más que merecido) y para Héctor Herrera (personalmente, innecesario, claro que, al precio que cuesta conseguir una plaquita en el Metropolitano, todo es posible en Cerezolandia, incluido que el propio uruguayo marche sin ella, la ceremonia de la sinrazón). Encuentro que se jugó bien en líneas generales, pero que al final, pues la historia de siempre. El dichoso pasito para atrás que tan hastiado me tiene, y la fragilidad defensiva que hace crecer a un rival tan timorato e inseguro como fue el otro día el Sevilla, y más puntos que vuelan de aquí así … Como el que no quiere la cosa. Dicho esto, desde luego, de lo que me alegro sobremanera es de no tener opción ninguna de disputar la copa Piqué esa, que ya esta bien de tomaduras de pelo. Lo siento por los comparsas agraciados, pero el menda lerenda ya se ha cansado.

 

Excelente ambiente, campo casi lleno, y gol de  saque de esquina de Carrasco (han leído bien, sí) y remate inapelable de Giménez batiendo a Bono a la media hora de juego de un testarazo de los suyos de antaño. ¿Qué más se puede pedir? La tarde pintaba bien. Tarde que nos sirvió para  recordar también nuestras míticas pausas de hidratación, como aquella inolvidable del día frente al Osasuna en nuestra casa. Primer tiempo aseado, con dominios alternos y victoria final al acabar el mismo.

 

En la segunda parte llegaron nuestras mejores ocasiones, especialmente un espectacular cabezazo de Don Luis Suárez que hasta llegamos a cantar el gol y todo, y en otro remate inesperado del propio Giménez que salió lamiendo el palo. Pero la sentencia no llegó, los cambios efectuados por el Cholo no surgieron el efecto previsto (yo hubiese quitado al Uruguayo a 5 minutos del final, por ejemplo, para que se llevase así su más que merecida ovación por parte de la gente, y rascar un poquito de tiempo más al partido, si se requiere, máxime con las ganas que tenía Luisitito por marcar), pero el caso es que los palanganos al final, se fueron creciendo de verdad, terminamos reculando en exceso, avisó Rafa Mir con un remate al travesaño, y como casi siempre en esta temporada, terminamos por cagarla en el 84 tras el buen tanto del En-Nesry de cabezazo también. Y ahí se acaba el partido. A continuación, lo que ya se sabe cuando uno se enfrenta a este equipo. No se jugó a nada, y, sinceramente, tampoco vi al Atleti muy determinado a llevarse la victoria final, como si los dos hubiesen dicho … “venga … Ya”. Biscotto en toda regla, vamos.

 

Así hemos despedido esta temporada al Metropolitano. Homenaje va, homenaje viene, incluido un bochornoso manteo a ese ser abominable de las duchas denominado Bobotegui. Y es que en nuestra puta casa tiene que haber manteos, pasillos, pasodobles y lo que requiera el visitante, solo faltaba. No somos más gilipollas porque no nos entrenamos, la verdad. Pues eso. Quiero que se acabe esto, y quiero que se acabe yaaaaa …

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Obviamente, a Don Luis Suárez. Nos ha hecho tan felices, disfrutamos tanto con él la temporada pasada, que me resulta del todo punto imposible no relacionarle ya con nuestra historia, a pesar del poco tiempo que ha estado con nosotros. Lo más importante también es que sé que se ha convertido también en un Atlético de pies a cabeza. Y eso me reconforta todavía más, así que, bienvenido a la gran FAmilia Atlética, ahora que precisamente llega su marcha. Y recuerde, sea muy feliz, porque, su felicidad, ya siempre será también la nuestra.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Lo citado anteriormente. Haber disfrutado tan poco este Campeonato Liguero con respecto al del año pasado. Tengo muy claro que no todos los años se puede ganar la Líga, pero haber acabado sin ni siquiera con un encuentro que pueda decir “joder, este para la historia” … Igual la remontada contra el Valencia (que recuerden que anda como anda) y poco más, la verdad. Sé que estamos en Champions, sí, y el objetivo estrictamente económico del Club ha sido cumplido. Pero en esto del fútbol tiene que haber también algún rollo más pasional y romántico que simplemente quedarnos con la puta pasta de los huevos. Y, ni que decir tiene, no es igual quedar cuarto a 4 puntos del primero, que hacerlo a 17. Vamos, para mi no es lo mismo. El que se quiera ir a Neptuno por ello, allá cada cual. Yo paso ya de perder más el tiempo con determinados asuntos.

 

ÁRBITRO: Sánchez Martínez.

Debió de expulsar a un jugador Sevillista por una durísima entrada sobre Carrasco, creo recordar, pero vamos. También hemos padecido lo nuestro con esta gentuza, las cosas como son.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 5 GRADOS).

 

Lo dejo como está. El Termómetro tampoco tiene ya ganas de excesivas estridencias al respecto, y da por bueno el empate frente a los aparcacoches desdentaos. Además, me acaban de regalar uno físicamente que no deja de marcar 24 grados, el muy mamón (todo el día mirando cada dos por tres me tiré ayer viendo el Termómetro, Don Rubio, todo el santo y puñetero día, desde luego) …

 

 

 

¿Ah? ¿Qué el domingo queda otro partido, dicen? ¿Frente a los escoltabuses kaleburrakos esos? ¿Y a las 22 h.? Pónganlo más tarde si eso, hombre … A los gilipollas que nos levantamos a las seis de la mañana, pues que nos den. Ayyy, qué hartito ando ya  de todo, madreeeee …. “Saca la pistola, dispara de nuevo, Criminal del área, Luis el Pistolero”

 

 

 

 

12 de mayo de 2022

Elche 0 - Atleti 2. La tranquilidad del deber cumplido.

Bayer Machacapastem, Barsapasta, los del Pasillo, PSG, Eau de Toilette City, el equipo de sus sueños de Morrata en los últimos 5 minutos, y los Malos, Locos y Peligrosos de los Bandoleros del Cholo. Solo estos equipos. No cabe ni uno más. Los únicos que, en los últimos 10 años, han disputado todas las ediciones de la Champions. Sé que hay mucho que contar referente a esta temporada, cosas que no se han hecho nada bien, y bla bla bla. De todo ello hablaremos en las Notas Finales que tanto éxito suelen tener entre mi sufrido personal. Pero esta noche he dormido de un solo tirón. Y me he levantado en un estado de relajación exultante. No voy ni andando por la calle, levito. Siempre soy feliz de ser del Atleti. Pero hoy, encima, aún ando más tranquilo que de costumbre. Por qué será. Y con lo me gusta a mi la puñetera Champions, joder …

 

Al grano. Porque para encontrarme así de bien, había que ganar ayer en Elche. Sí. Ese sitio en dónde, las dos veces que he estado, por cierto, ha perdido el Atleti por 2-1, y  5-1. El Elche, sí. 5-1, sí. En segunda. Sí. Cinco, sí, cinco. Es por darle un poquito más de perspectiva al párrafo anterior, sin más. Bobadas mías.

 

Mucho entiendo que lugareño o de  tierras cercanas colchoneros en el campo, que, imagino, después de haber intentado expulsar a todos los niños ilicitanos que hubiese en las gradas (como suele ser costumbre nuestra, como bien saben), se dispusieron a ver el partido entre trifulca va, pelea viene, con la parroquia local, y, aún así, les dio tiempo a animar y que se los escuchase lo suyo y todo. Muy bien por ellos, pues.

 

 

 

Al partido. A los 5 minutos, otro lesionado más, el inefable Sime. Mi admirado Señor Patriota tiene tan asumido el tema que ya ni me bombardea con Gifs de vacas viendo pasar un tren y demás. Le hemos comido la moral entre todos, y lo sabe.

 

 

¿A quién sacó el Cholo en su lugar? Pues yo esperaba que al Wass, pero, me da que el danés tiene puesta una cruz por el ridículo de Barcelona (cuando fue el que menos culpa tuvo de todo, que es que tiene bemoles el asunto) y puso a Lodi, cambiando de banda a Carrasco. El brasileño jugó bastante bien (discusión con Jan incluida, discusión, que no pelea, lo más natural de este mundo, vamos, y qué ganitas nos tienen todos, madre), dicho sea de paso. A los nueve minutos  tuvo una buena internada, tras un gran pase de De Paul (mode Salsa Rojiblanca on: “¿Ustedes creen que se tiró finalmente ayer a la Isabel Forner?” Ahí lo dejo. Mode salsa Rojiblanca Off), pero se perdió en un último recorte y se nos fue la ocasión al limbo.

 

El Atleti dominaba, era dueño de la situación y con paciencia, saber hacer, tranquilidad y sin grandes lujos, controlaba el cotarro en plan martillo pilón. El gran Kondogbia la tuvo al borde del área, pero yo creo que el hombre, la vió tan clara y tan nítida en esos remates en dicha situación, que la quiere reventar tanto que finalmente se nos vuelve a ir con el dichoso Sr. Limbo de nuevo.

 

El Elche (enhorabuena a los ilicitanos, por cierto, por su permanencia en Primera, y si hay que hacerles un pasillo por ello se les hace, oigan, que no hay problema alguno por nuestra parte, solo faltaba), mientras tanto, estaba bien plantado también en el campo y tal, pero solamente inquietaba un poco a balón parado.

 

Hasta que, a la media hora, un extraordinario centro del dorsal número de 8, cambiando toda la orientación del juego, hacia la botita de mi protegido Lodi, este le pone un pase milimétrico a Cunha, y chicharrito de nueve puro del brasileiro rematando desde atrás como una exhalación. Si antes pido a Gabriel Jesús para el Atleti, antes marca el bueno de Cunha, ¿Eh, Don Rubio? Hay cosas que nunca cambian.

 

Los locales acusaron un poco el golpe, mientras nosotros no permitimos que se nos subieran a la barba en exceso, y supimos mantener el dominio y el orden con sobriedad y personalidad. Lo que nos mola ver del Atleti en esos campos de Dios, vamos. Venga, al descanso, que esto pinta bien.

 

Nada más comenzar este periodo, una virguería de toque de balón sutil de Cunha superó al portero local y cuando ya se colaba en la portería, Bigas sacó in extremis. No. No fue suerte. La remató así el condenado de Matheus. Una delicatessen cualquiera.

 

Poco después, al cuarto de hora de este segundo tiempo más concretamente, otra jugada para enseñar en las escuelas protagonizaron nuestro dorsal número 8 y Gigoló De Paul, en una doble pared fantástica entre ambos, y el francés, sabedor que este año no mete un gol ni a la Puerta de Alcalá, se la cedió directamente al argentino para que anotase a placer el 0-2, y sentenciase la cosa (si es que no lo andaba hecha ya).

 

En el 68, por el Elche, entró Pastore … ¡Siiii, Pastore! Uno de los jugadores que más he deseado para nuestro Atleti, no daba crédito. Suplente en el Elche. El mundo da muchas vueltas, qué duda cabe …

 

Total, que debimos de ganar por más (Correa tuvo un larguero, y a Luisito Suárez le anularon un tanto completamente legal …”demasiado es que les permito ya ganar, como para encima golear” (debieron de pensar, al unísono, los del VAR, VUR y Míster Proper) y final del partido, con una buena sensación de, al menos, tener la tranquilidad del deber cumplido.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Yo creo que voy a dejar aquí siempre fijo al gran Kondogbia, bien Rodrigo de Paul, que demostró que dónde debe de jugar es cuando más cerca de la media punta atacante nuestra, mejor, sin lugar a dudas, vamos, muy bien Cunha, pero he de ser justo, y hoy hay que darle el premio final al dorsal número ocho. Ya que no mete goles, al menos que genere, y ayer lo hizo. Generó fútbol, y goles. Ya llegarán (o eso espero).

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Lo dejo desierto, aunque me gustaría ver, aunque fuese, veinte minutejos al señor Wass, Mister Cholo. Hágase pues.

 

ÁRBITRO:

González Fuertes. No lo hizo mal hasta que empezó a ponerse nervioso ante la situación de que el Atleti golease, y nos impidió la misma friéndonos a fueras de juego que no eran cuando nos íbamos solos ante la portería. Qué suplicio de peña, por Diossss.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 5 GRADOS).

Un partido tan importante, debe de tener una subida de un par de gradazos, la cual consideramos justa, pertinente y formal. El pueblo tiene sed, demos de beber al harapiento, pues. Y haber si el populacho se me va calmando ya de una vez, queridos. Que vaya temporadita.

 

Y el domingo … Pues igual que si nos jugásemos la vida. A seguir disfrutando del fútbol, de la vida, de nuestro Atleti, y si les podemos tocar un poquito más las pelotillas a los Bobotegui’s Boys, mejor que mejor …”Y al besar la red un gol de Ayala”

 

9 de mayo de 2022

Atleti 1 - Ciervos 0. Maneras de vivir.

Está claro que en esta vida cada uno se toma las cosas como marca su personalidad en realidad. Mientras unos celebramos el Campeonato Liguero animando a nuestro equipo desde fuera de un campo sin público, sin necesidad alguna de obligar a compartir ni de humillar a nadie haciéndoles participes de nuestra alegría, otros, que se creen que tienen tanto, poseen tan poco que ni les vale meterse en una misma semana en una final de Champions y ganar una Liga. No es suficiente. Nunca es suficiente. Tienes que ser copartícipe necesario de su soberbia, de su puta vanidad y reverenciarles hasta la saciedad. No pueden entender que los colchoneros tengamos personalidad propia (buena, mala, pero nuestra, al fin y al cabo) y que pasamos de hacer cosas que no deseamos ni que nos las hagan a nosotros mismos, como para hacérselas a los demás (y menos aún, a ellos). Y por supuesto, añadan el beneplácito de la prensa más putrefacta y nauseabunda que se van superando cada día más, para meternos toda la presión del mundo habida y por haber. Pero, por una vez y sin que sirva de precedente, sobrevivimos, no cedimos a tan hostil entorno y aguantamos de pie. Ni un paso atrás. Maneras de vivir.

 

 

 

 

Está claro. Ellos se pueden permitir sacar un equipo como el de ayer, que más parecía el B o el C, para así, tener excusa ante cualquier contingencia que surja. Si palman, es que nos han querido regalar la Champions, como buen “Hermano” que dicen ser. Si empatan o ganan, el ridículo y la humillación ya hubiese sido elevada hacia la máxima expresión. Y ojo, hay que reconocerles, que necesitan poco, muy poco, para hacerte daño y apuñalarte sin piedad. Las tres últimas eliminatorias de Champions que disputaron los de los Jardines de Versalles en el culo así lo atestiguan. Dicho esto, a nosotros, por el contrario, nos cuesta un mundo, sudores y lágrimas conseguir algo. Hasta algo tan sencillo como debió de ser nuestra victoria ayer. Por ocasiones, por juego, por gallardía, por orgullo, por dignidad, máxime tras el ridículo presenciado en Bilbao hace una semana, debimos de ganar por más, mucho más. Pero bueno, somos así. Tendremos que quedarnos con esto. Maneras de vivir.

 

De todas formas, en este tipo de encuentros, cualquier tiempo pasado fue mejor. Mucho mejor. Infinitamente, vamos. Ayer en los alrededores apenas se respiraba ambiente de derbi, la verdad. Puede que sea una mezcla de cansancio, asqueamiento al rival, que llega hasta a exasperar hasta tal punto de que, el que antaño esperábamos como nuestro partido del año de verdad, ahora es como una especie de pesadilla, de mal sueño, del que queremos despertar y pasar cuanto antes de él. ¿Hace cuánto no hacemos un desplazamiento en condiciones al Cuerna? ¿La panchitada de ayer que vimos con camisetas blancas por los alrededores son los herederos de los desplazados a nuestro templo? Entre árbitros, prensa (especialmente éstos, desde luego, cáncer de cánceres), precios desorbitados, y hastío general que nos produce el rival, esto ya no es un derbi como los que vivíamos en el callejón, la bodeguita o el parquecito. Ni se le parece, vamos. Privilegiados somos los que vivimos todo aquello. Maneras de vivir.

 

Bueno. Yo al menos acabé con la garganta rota, sufrí como si no hubiese un mañana, y disfruté y ando hoy aún disfrutando de la victoria, en este “maldito” partido. Porque en realidad, la fiesta es el Atlético de Madrid. Y como encima, estamos contra todo y contra todos, ese espíritu de rebeldía rojiblanco debe de ser, por y para siempre, nuestras auténticas señas de identidad. Porque aunque ellos nos digan que lo de ayer no lo debemos de celebrar, yo me pregunto. ¿Quiénes son ellos para decirnos si debemos celebrar o no celebrar algo? Dichosos mequetrefes engreídos. Vivan y dejen vivir. O, mejor aún, muéranse directamente. Este mundo será mucho más limpio, puro, sano y mejor. Maneras de vivir.

 

Árbitro, la hora. Yo no sé ustedes, pero servidora anda en la reserva total (y llevo ya tiempo, ojito). Hoy es un lunes caluroso, seco, resacoso, telarañoso, a la par que asqueroso. ¿Cuándo no lo es? Pero sí. Los pasamos por la piedra. ¿Suplentes, titulares, a mi qué coño me cuentan, pesados? Hasta nunca, “vecinos”. Maneras de vivir.

 

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

El equipo. A veces se  espesa, otras parece plano, algunas se encierra en exceso, necesitamos mil y una ocasiones para conseguir un triste gol, pero ayer, al menos, demostraron gallardía, personalidad, ganas de hacer bien las cosas, de decir basta ya, y de que volvamos a creer los más incrédulos en lo que somos en realidad. Dicho esto, vaya añito, señores. Vaya añito.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Lo del dorsal número ocho no es normal. Ni que se corte el pelo, ni que se haga hippie, ni que se ponga trenzas, ni que parezca un mamarracho zarrapastroso, ni que fiche por Mango, ni que se afeite, ni que se ponga pendientes. El hombre lo intenta. Claro, solo faltaba. Pero buena parte de la encrucijada en la que nos hemos metido en esta temporada ha sido su prácticamente nula aportación. Está claro. En la mayor de las ocasiones, segundas partes nunca han sido buenas.

 

ÁRBITRO: Soto Grado.

El penalti lo pitó el VAR. A mi me pilló en el otro fondo, con lo cual vi entre poco y nada. Por todo lo demás, a mi me parece un arbitraje correcto (reitero, no he visto nada por televisión, me comentan por ahí que merecimos 345 mil amarillas y blablablá, berea el cervatillo sin cesar).

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (- 7 GRADOS).

 

El bochorno de Bilbao lo doy ya por cotidiano, asumible, con lo que el Termómetro pasa cantidad del tema, y, subimos 3 grados por el tema del derbi, porque, y aunque debería de ser de “obligado cumplimiento”, como bien me comentaba ayer Don Rubio, dichos puntos valen su peso en oro en nuestra clasificación para la próxima edición de la Champions League, así que, buenos sean.

 

Y el miércoles, a certificar el tema en Elche, el cual, imagino, se andará jugando la vida. Veremos a ver qué versión le da por dar a la muchachada si la orgullosa y valiente de ayer, o la apática y descafeinada que, en demasiadas ocasiones, hemos contemplado en este campeonato liguero que jamás se acaba. “Que se enteren los vikingos, quién manda en la Capital”.

21 de abril de 2022

Atleti 0 - Granada 0. Se acerca ya el final.

 

Champions.

Uno de los mejores momentos que he vivido siempre en mi vida ha sido cada vez que he tenido la oportunidad de viajar a Ibiza (4-5 días cada vez, no más). Seguramente no sea mi mundo real, ni mi gente, pero cada vez que he estado allí las sensaciones que he sentido siempre han sido únicas, inigualables, incomparables. Era como desplazarte a otro planeta durante ese breve espacio de tiempo. Mi vida allí cambiaba por completo. Me convertía en un ser draculiano, que empezaba a disfrutar en cuanto anochecía y que no paraba, inclusive, hasta a aguantar una buena Matinee entre pecho y espalda. He visto gente como Carl Cox, Armin Van Buuren, y he sentido una sensación plena de libertad. ¿Playa? ¿Qué coño playa? Templos. A mi dadme templos como era el Space, como el Amnesia … Hasta como un garito que tenía el hermano del Pocholo, en el que disfrutamos como enanos, tomando chupitos sin parar. Era la auténtica celebración de vivir, a la par que sentirse vivo. Joder, para sentir esta sensación es para lo que se debe de estar presente en este mundo.

 

 

 

Sin embargo, las vueltas a Madrid eran una mezcla entre agotamiento, tristeza y melancolía, si, pero con el saber de haberlo dado todo, y haberse emborrachado de felicidad durante dicha estancia.

 

Bien. Esa misma sensación tuve el pasado miércoles tras el partido de Champions. Ya sé que la CHL no nos gusta a casi nadie, pero nadie nos la queremos perder. No es nuestro mundo, pero el día de partido no vivimos por y para nada más que el mismo. Se organizan comidas entre colegas, se hacen épicas previas, tifo de lujo, ambiente insuperable, y luego, pues chico, que pase quién tenga que pasar. Podríamos hablar de que si el Cholo podía haber atacado algo más en Manchester, o en la primera parte de aquí, o en las ocasiones que tuvimos, o en qué putada no haber pasado a semis … Pero, y yo os pregunto: ¿Y qué más da? No importa el pase o no, no importa el que salgamos Campeón, no importa el juego, ni los goles, ni la puta Mafia que organiza  todo ese torneo. Lo que, en el fondo, celebramos aquel día después de saber que hemos caído eliminados, es, ni más ni menos que eso: ser del Atleti. Y ahí, somos únicos, incomparables, brutales. Esa sobredosis de pasión por nuestro equipo no hay título que la pueda representar. Por eso somos quiénes somos y lo que somos en realidad. Y por eso mismo quiero seguir en Champions la  temporada que viene. Porque esa sensación mágica de evadirte del día a día cotidiano deportivo solo te lo da ese puñetero torneo. Es nuestra “Ibiza” particular. Porque después de haber vivido todo lo que disfrutamos, cuesta volver a echar a andar en nuestro paso cotidiano del día a día.

 

El filial.

El día a día del que hablábamos. De primeras, y después de cómo ha sido el devenir de esta temporada, necesito (a ver si hay suerte en los dos partidos que quedan) tener una previa tranquila, sosegada, en un sitio quietecito, sin tener que recorrerme 7 km. en cada partido de un lado a otro del maldito páramo. No quiero volver a esperar colas kilométricas por un triste bocata de calamares, cara al sol y con 50º a la sombra. Tampoco me apetece en exceso esperar casi 45 minutos para pillarme un triste mini de lo que sea para llevarme a la boca, encima soportando un sablazo de campeonato. De verdad, no puedo más. Qué recuerdos aquellos de los botellones en el parquecillo del Calderón, qué bien lo pasábamos, que agustito que estábamos, y todo a nuestra disposición, todo al lado de donde acomodábamos nuestras posaderas. Daría media vida hoy en día por ello, en serio os lo digo.

 

Por lo demás, día complicado. Después de tanta emoción vivida tan recientemente, cuesta meterte en el partido, cuesta afinar la garganta de nuevo, al equipo, a su vez, le cuesta un mundo volver a cambiar el chip de las pulsaciones a tope entre un encuentro y otro, y entre eso, y el efecto invernadero que había el domingo a las 16 h. de la tarde, con un calor cercano a lo insoportable, dentro del Metropolitano, aquello  tenía visos de convertirse en una auténtica tortura china.

 

Afortunadamente, el Atleti se desmelenó en una buen segundo tiempo, y el árbitro se encargó del resto de la diversión, lanzando tarjetas y más tarjetas de aquí para allá a todo bicho rojiblanco viviente, incluyendo la psicodélica expulsión de Kondogbia, y generando la tensión final con el tema del penalti del insecticida RDT (mano clara y diáfana, me pilló justo en perpendicular en el campo y no tuve en ninguna duda al respecto en ningún momento, de hecho, como el propio jugador reconoció posteriormente), allá en el 90. O en el 100. O yo qué sé. No me puedo olvidar (y, de hecho, no lo hago) de darle las gracias a Carrasco por empeñarse en ganar este partido a base de verticalidad, velocidad, ganas de intentarlo y de volver a insistir, y tener las pelotas finales de tirar ese penalti en el ya citado minuto 100, que sí, que había que meterlo, señores. Tres puntos más.

 

 

 

Graná.

Yo no sé lo que tienen los partidos a las 19 h. en el Páramo, pero son un auténtico suplicio. Llegas con la hora pegada al culo, olvídate, por supuesto, de previa como Dios manda (otra palmada más). Día extrañísimo, que amaneció con un frío que te pelas, para, dentro del campo, tener que quitarme la chupa y todo, y posteriormente, sentirte de nuevo como si anduvieses de marcha por Siberia …

Y luego, el “partido”, claro está (por llamarlo de alguna forma, claro). El año pasado, creo recordar, les metimos 6 en un auténtico partidazo. Pues fíjense lo que son las cosas, el Granada del año pasado le daba cien mil vueltas al Granada que, al menos, contemplé ayer. Y no fuimos capaces de meterles un triste gol siquiera. Las vueltas que da la vida, carallo.

También puede que influya que ande ya cansado de fútbol este año. O siga con el síndrome ibicenco que les relaté anteriormente. Qué se yo. El tema es que me está dando una pereza impresionante este final de temporada, máxime previendo los hechos que pueden llegar a suceder próximamente en el Metropolitano.

 

 

 

Ayer se lanzaron medio millón de córners, cada posterior, peor que justo el anterior, logrando una extraña sensación de récord mundial de inutilidad psicofísica. El centro del campo del Atleti, hoy por hoy, es una especie a extinguir, y, aún peor, cuando Koke y Mister Universo De Paul andan juntos tramando algo sobre terreno de juego. Sin Kondogbia no hay paraíso, téngalo claro.

Uno de los pocos alicientes que había en el partido era contemplar el debut de Javi Serrano. No desentonó para nada el chaval, así que el Cholo decidió obsequiarle con su sustitución en el descanso. Ponme otro peloti, compañero.

 

 

 

También podemos reseñar el debut de su hijo Giuliano … En el minuto 90, claro, no sea que le de tiempo a hacer algo más. Y ojito, que en esos 5 minutos, pudimos a contemplar sus ganas, su rapidez, su movilidad y provocó una falta cojonuda al borde del área … Si tuviésemos un lanzador de faltas como Dios manda, claro. Un totalmente desangelado Luis Suárez lo intentó, pero cuando no hay fe, motivación ni alma, es difícil que a uno le salgan las cosas.

 

¿Algo más? Pues que el dorsal número 8 lleva ya medio siglo sin ver portería, que Cunnha nos pone a todos un montón, pero nueve nueve, lo que se dice nueve, no es, que Llorente, entre los 555 cambios de lateral a interior, interior a lateral, y viceversa, durante un mismo encuentro, no se entera ni del nodo, que Gil Manzano se zampó su penaltazo de rigor sobre nuestro citado anteriormente dorsal número 8, que andamos ya todos en la reserva, pero que quiero volver a meterme en Champions para vivir nuevas noches ibicencas, porque en el fondo, sé que así celebraremos por todo lo alto lo más grande que hay en este mundo: ser del Atleti.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Mi hermano mayor, que al fin logré que pisara por primera vez el Metropolitano el día del filial. Durante mi niñez, él fue siempre mi fiel acompañante a todos los partidos del Atleti en los que me llevaba, en todos los maravillosas matinales del Madrileño que vivíamos en el Calderón en los míticos bancos de madera, con las consiguientes risas que nos echábamos con el personal allí presente (auténticos pura sangres Atléticos de la época), esos vermuths después en Marqués de Vadillo … Tenía esa espina clavada, y gracias a la generosidad de mi Cachorrín y Miguelito (os quiero, Hermanos), finalmente lo conseguí. Y sí. Él acabó encantado. Flipó con los huevos y ganas del Gorka tirando de la peña en el Fondo Sur. Le gustó el Estadio por dentro. Hasta el puñetero bocata de calamares le estuvo rico de cojones.

Le conozco. Si lo hubiese visto en casa, al descanso se pira a su habitación a escuchar música. Pero estando allí se quedó, y gozó como nadie del gol de Carrasco alrededor ya casi de las doce de la noche. Todo sea por él, pues.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Mi falta de una previa tranquila, potente y en condiciones. Como siga así esto, pienso dimitir. Señor Rojo, haga algo, cojones …

 

ÁRBITRO:

El del City no estuvo mal (era un partido que tenia mucho que pitar). El del filial, lo dicho, un mono con un rifle anda suelto por el Metropolitano. El de ayer, el de siempre. Un vikingo sarnoso también campa a sus anchas por nuestro sagrado territorio. Lo del penalti a nuestro ocho …

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 10 GRADOS).

 

El partido del filial, de obligado cumplimiento, por supuesto. Y, tras lo de ayer, voy a hacerme más el longui que el Señor Patriota entrando sin mascarilla en el puto metro, va. Comprendo el estrés y cansancio provocado por tanto partido tan seguido después de una batalla tan exigente como fue la del City, y lo dejo estar también, veeengaa. No lo bajo, pues. Alabado sea Dios, Gran Termómetro, óyenos.

 

Y este finde, la final de Copa. Ese partido que tanto añoro volver a vivir y a sentir. Tengo muy claro con quién voy, y los que me conocen bien, lo saben más que de sobra. Pero no lo voy a decir, que no les quiero gafar … Todo lo que haga falta para que mi hermano @ARIASFOREVER disfrute como un puto enano. Amunt, pues … Y nosotros, mientras, a descansar un poquito, va … “Antic, Leivinha, Adelardo, Toni, Simeone, Griffa y Pereira” …

19 de abril de 2022

Fin de fiesta en Champions (por Carlos Martín, Peña Atlética Rock and Roll).

Lo primero, pedir disculpas especialmente al autor de la crónica por la publicación de la misma tan tarde, pero cuestiones técnicas transitorias completamente ajenas a mi voluntad, me han impedido mandarla en tiempo y forma. Sin más dilación, os dejo con la misma.

 

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13 de abril de 2022. Atlético de Madrid 0 – Manchester City 0

Por Carlos Martín

 

Después del partido, con el güisqui en la mano, recibí el encargo. Hay que diversificar, se dice ahora: en los negocios, en las inversiones,… y parece que también en la autoría de las crónicas de este blog. Gracias por el ofrecimiento, espero estar a la altura. 

 

La ida

Ya sé que se trata de lo del miércoles. Pero como en la ida se habló mucho de prehistoria, de 5-5-0 y demás, les diré a los que opinan de equipos que no son el suyo, que en el deporte, en la guerra, en el amor si me apuras, se trata de atacar y de defender. Para ver cosas bonitas me voy a un museo, y para que mi equipo gane un partido, o pase una eliminatoria, quiero que use sus armas lo mejor que sepa y pueda.

 

Primera parte

La primera parte pudo haber resultado muy diferente. Parece que no pasara mucho, pero sí que pasó, y si algún detalle hubiera cambiado, nos habríamos ido al descanso con un escenario distinto. Pero resultó así, y creo que no muy alejado del guion que tenía previsto Simeone.

Con el 1-0 de la ida, el Atleti tenía que arriesgar, pero no era necesario ni conveniente suicidarse. El equipo salió con tensión, concentrado, intentando presión arriba, pero siempre llegando ese medio segundo tarde que a un equipo como el City le permite mover la pelota con tranquilidad y buscando el mejor pase disponible. Aun así, concentrados atrás, no se pasaron demasiados apuros, aunque un tiro al poste de Gundogan en el minuto 29 podría habernos dejado prácticamente en la calle.

En ataque, sorprendió gratamente ver como se sacaba la pelota desde atrás con bastante criterio, sin abusar del pase largo de Oblak. En cuanto a ocasiones, poca cosa, aunque dos jugadas de conducción en las que no se acertó a filtrar el pase final nos podrían haber puesto por delante. Esa era la idea que todos (bueno, al menos yo) teníamos en la cabeza: aprovechar algún desequilibrio cuando el Manchester se descubriera un poco atrás para pillar una contra. Pero para eso hace falta mucha precisión,… o creérselo, o vaya usted a saber.

 

Segunda parte

La segunda parte hizo aflorar lo mejor de nuestro equipo. Durante muchos minutos le quitó la pelota al City y le metió atrás. Tuvimos muchas ocasiones, pero una vez más nos faltó algo de definición, esta vez no en el pase, pero sí en el remate. Hubo, al principio de la segunda parte, dos remates imprecisos de Griezmann. Después, otros dos remates de De paul que acabaron fuera.

Los cambios, ambiciosos, no sé si todos acertados. Correa, Carrasco y Cunha bien. Suárez y De Paul regular. Pero ojo… que esto es muy personal y todos tenemos nuestras preferencias. Pero lo cierto es que se mantuvo la dinámica, y el ritmo y el empuje del equipo aumentaron. Fruto de ello hubo un tiro de Correa, y la ocasión más clara, un disparo de Cunha dentro del área, en el 85, que acabó despejado a córner.

 

Lo de Felipe

Se mereció las dos tarjetas, lo siento. En cuanto a la primera (minuto 24), no se puede ir como un toro por detrás y dar una patada de esa intensidad en el centro del campo (bueno, si eres Casemiro, sí puedes, pero no era el caso). Lo peor fue la segunda: tras despejar un balón dividido cerca de la banda, le metió una patadita a Phil Foden cuando ya estaba fuera del campo. Y ahí se jodió la cosa. Ya sé que hay mucha tensión y calentura, pero yo en mi trabajo muchas veces también le pegaría a más de uno y me tengo que aguantar. Y encima nos dejó con diez ante un posible aunque ya poco probable gol que nos metiera en la prórroga.

 

Los últimos minutos

Pues eso. Cuando más metido atrás teníamos al City, los ingleses dejaron la taza de té en la mesa, Guardiola -que en la segunda parte se olvidó de ese fútbol del que tanto presume- se echó Barón Dandy encima de su colonia cara y encontró en su fuero interno una mezcla de prehistoria y civilización latina de esa que tanto desprecian los del norte: trifulca (la mayoría culpa nuestra sabiendo que el tiempo se agotaba), calambres varios, y marrulleo… y ya no se jugó más. Y luego dicen de Bordalás. Pero aun así, en el descuento, que se fue al minuto 11 después de todo el tiempo perdido, una falta lateral sacada por Carrasco y un tiro de Correa nos pudieron haber metido en la prórroga.

 

Fin del partido y rueda de prensa

Ya todos sabemos, a estas alturas de la película, eso de lo del relato: da lo mismo lo que realmente pase si puedes tener de tu lado a quien lo cuenta, y en el otro a gente que consume ese discurso y no se hace preguntas. Así que, como los papeles ya están dados, y el relato construido, lo que quedará es que la policía tuvo que intervenir en el túnel porque los atléticos estaban desquiciados y querían pegar a los del City. Pero ya se sabe, los del sur de la capital somos muy rudos, no como nuestros vecinos de la Castellana, que siempre son unos señores.

Y lo mismo con el Cholo. Como una vez se agarró el paquete, y es excesivo alentando a la grada y celebrando las victorias, jamás entrará en el grupo de los entrenadores meacolonias. Yo no estoy siempre de acuerdo con él, y sin embargo, en las ruedas de prensa creo que es el entrenador más correcto y elegante que hay; pero eso no lo vamos a oír nunca en las tertulias nocturnas de la radiofórmula deportiva. Guardiola, cobarde y mezquino, dijo que en la ida no había dicho lo que dijo, y Diego Pablo estuvo fino diciendo que Pep había disfrazado de halagos lo que era un desprecio a su oponente. 

 

 

 

 

Sin victoria no hay épica

No fue un partido épico, pudo haberlo sido pero no lo fue. El Atleti luchó hasta la extenuación, pero no ganó, y eso es lo que faltó. Lo dijo el Cholo en la rueda de prensa: en sus prioridades está, primero, ganar, y segundo, sentirte orgulloso. Podemos estar muy orgullosos los atléticos del partido de ayer, pero yo no me resigno y siempre se puede mejorar, y aspirar a más. Si nos conformamos con el rol que otros nos asignan y muchos de nosotros mismos a veces compramos -no sé si se me entiende- nos estancaremos.

 

 

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