8 de marzo de 2020

Atleti 2 - Sevilla 2. Road to Liverpool.


Fijo que el titular pinta entre poco y nada para definir el partido, pero siempre tenemos que mirar hacia el Frente (Forever) y no palmar demasiado tiempo lamiéndonos nuestras heridas. Desde esta, vuestra humilde casa, siempre intentamos ver el lado positivo de las cosas, y como el partido del miércoles es sencillamente tan extremadamente duro como transcendental, pues no quiero transmitir un mensaje de desasosiego (aunque ando hasta el nardo Bernardo de tanto dichoso empate) o de impotencia, por seguir considerando que, esta temporada, no ganamos a ningún rival duro de pelar que se nos ponga delante, y, obviamente, los palanganas lo son. Que para cagarse en todo bicho viviente nos va a sobrar el tiempo, que queda mucho tour y que la cosa anda sumamente jodida, pero viva, que es lo que cuenta, al fin y al cabo. Cueste lo que cueste, pese a quién pese, pero aún lo estamos.

Partido trepidante, por otro lado, bonito, ásperamente disputado (lo que suele ser cualquier match entre estos 2 equipos, vamos)... El Atleti empezó mejor, Morata la tuvo, Morata la erró (empieza a dar igual en cualquier momento de la temporada en que lean esta frase) pero también, Morata está, no se esconde, y se deja el alma y sus bemoles. Y no seré yo quien pite a un menda así portando la rojiblanca. De este tema no les voy a aburrir más. El fundamentalismo Atlético tiene su postura, y es, justificar cualquier error del tipo que sea que haya provenido o, ni siquiera, tenido un antepasado lejano, relacionado con la chusma de Concha Espina. Respeto opiniones, claro está. Tampoco me mola mucho ese extraño oportunismo en plan buitre de esperar cualquier mínimo error de nadie para echarse encima como hienas rabiosas. Me parece fantástico que a determinados individuos no se les tenga cariño (reitero, para mi es algo muy valioso y personal, el que quiera conseguir el mío propio, se lo tiene que currelar, muy y mucho), pero coña, también me mola siempre no sentenciar a la peña y dar una segunda oportunidad. No palmamos nada, y tenemos mucho que ganar. En mi caso personal, si mucha de mi gente no me la hubiese dado, andaría ahora más perdido en la vida que andan los indirigentes del Universo con el tema este del Coronapollas en vinagre.  Pero la chupipanda talibana ésta si, por el contrario, osan hacer un buen partido sus “elegidos” …Pues es su obligación, pero no dejan de ser “ciervos” y demás. Afortunadamente, al que esto os escribe, al menos, no me pueden catalogar con el término de “neo-Atlético”, como parece ser que es la maldición de cualquier seguidor rojiblanco que osemos alabar a cualquiera de los susodichos. Algo ando ya ganado.

Ya me ando dispersando, me cago en tó … Al lío, carallo. A los 18 minutos, excelente acción individual de De Jong, aprovechándose de una salida quién sabe a dónde del inescrutable Savic, logrando plantarse solo ante Oblak para poner el 0-1 en el marcador. Sus muertos, y eso que habíamos empezado bien …

Continuemos. Discutía amablemente hace poco con una bella dama rojiblanca en tuiter sobre si en el campo se aprecian mejor las circunstancias y los pequeños detalles del partido que viéndolo en la televisión. Ella me comentaba que con la presencia del campo se observa mucho mejor todo. Puede que grandes circunstancias tácticas sí que sean así (colocación de los jugadores, sistema empleado, modo de realizar la presión) … Yo les reconozco que todo esto me trae al pairo (lo cual da muchísimo más mérito a ustedes, mis incondicionales lectores, jamás les podré dar ninguna lección táctica, no tengo ni guarra, y, aparte, presumo de que no me hace falta ningún conocimiento en la materia para determinar si un equipo juega mejor o peor por ello). Uno es mucho más descerebrado, vive el fútbol por transmisión, por electricidad, toma sus latidos del corazón en cada instante, valora el nivel de afonía al acabar el encuentro, el número de besos que da a los de alrededor, contabiliza abrazos, lágrimas derramadas, pasión, al fin y al cabo. Así es como servidor rojiblanco sempiterno mide si la muchachada anda jugando bien al fútbol o no. Sin más. Y así les valoro posteriormente en consecuencia.

Toda esta extraña parrafada viene al cuento de que no entendí el cambio de Joao Félix (el término no entender es sumamente generoso, por mi parte) cuando ví como Correa se andaba tocando el lado izquierdo de su espalda sin ya poder hacer carrera alguna. Sin embargo, otros aficionados vieron al propio Joao hacer estiramientos en un córner, allá en el lejano y duro Fondo Norte. Obvio, admitimos pulpo. Igual que tengo que asumir que en la jugada del penalti a nuestro favor resulta que fue sancionada por mano de un defensor palangana, cuando yo vi que arrollaron al propio Joao Félix. Está claro, tengo un problema con este asunto.

Sea lo que fuese, Morata transformó con maestría (su puta obligación para el fundamentalismo, da igual que el cucaracho del árbitro se tirase 2 primaveras en decidir qué diablos pitaba, para desesperación de cualquiera, incluido la del propio jugador, nervios de aplomo que tuvo, joder) y el Atleti enloqueció.

Apenas 4 minutos después (minuto 35), contragolpe eléctrico del Atleti, Koke cede sobre el propio Joao Félix, su remate da en 500 jugadores rivales con anterioridad (como últimamente le pasa en casi todos los suyos, da igual, el chaval empieza a estar en plan Maestro) y anota el 2-1 en el marcador. El Metropolitano al fin entendió de qué clase de encuentro se trataba (hablo a nivel de animación, por momentos paupérrima para el que esto les habla), pero, siete minutos más tarde, Trippier comete clara falta dentro del área (y este sí que lo vi clarinete y meridiano) sobre no sé quién pollas sevillista (penalti absurdo, precipitado y hasta, por momentos, tan soez como claro) y Ocampo puso el 2-2 en el marcador. Y ahora les hablo del cuento de que Oblak no para un penalti y bla bla bla … No me interesan porteros parapenaltis. Me desvivo por tíos regulares, sensatos y tranquilos, y que me transmitan la susodicha al cuerpo, que para todo lo demás, ya padecemos al puto Savic. Ya perdonarán.

En el segundo tiempo fuimos mejores, merecimos la victoria (una que cruzó en exceso el aprendiz de Diego Costa, otra que es para fusilarle a lapos a Carrasco, clara no, lo siguiente), empuje, corazón, el dichoso cambio del Niño Maravillao, y empate final frente a este rival que tan bien nos cae. No seré yo quien los defienda, ojo, jamás de los jamases, pero este tipo de equipos odiosos nos viene bien, en el fondo, para convertir esta competición en mucho más linda, emocionante y disputada. Hay otros que hacen tifos de flores cuando salen sus presuntos rivales. A mi que me odien estos del golpe en el pecho es que me pone cachondo cantidad.

Así que, el enésimo empate no es que valga para mucho, pero, conforme ha ido la jornada, no es tan malo como pueda parecer. Eso sí, no dejan de ser dos balas desperdiciadas. Pero es tan sumamente grande lo que nos puede esperar el miércoles, que no las vamos a tener en cuenta, y ya está, joder. Que tengo demasiados Herman@s que van para allá. Recuerda, @diogenes. Me tienes que dedicar un gol, mamoncete. Road to Liverpool.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Extraordinario Felipe, la mejor versión de Joao Félix, pero les voy a dar otro nuevo disgusto al Fundamentalismo colchonero, porque me pareció un encuentro estupendo, tirando a brillante, de Llorente. Con personalidad, abarcando mogollón del campo, con criterio, con solidaridad con sus compañeros (tapándoles más de una inutilidad que otra, a más de uno, y a más de dos) … Tiene una pinta excelente el chaval (que si, que si su familia, que si su padre, que si ciervo, que si blablablá …zzzzzzz, qué pereza, madre)..

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Pues Trippier me cae de cine, pero ayer no me gustó … ¡¡¡UNA PUTA MIERDA!!! (Sime no andaba mal del todo, ¿no?). Pero el premio esta vez se lo lleva, y ganado a pulso, Savic. Joder, ahora que le andaba ensalzando … Está visto que no me puedo relajar con ni Dios. Giménez, caliente, por favor …

ÁRBITRO:
Hernández al Cuadrado. Un ser molesto, cansino, repetitivo, áspero, plasta, cegato y sin personalidad. Lo peor de lo peor. No vale ni para una sopa Juliana, joder … Qué malo es, por Dios …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).
No tengo ganas ni de moverlo. Estoy perezoso últimamente con este asunto también. A ver si me viene Don Pablo (vaya calentando, que pronto voy a tirar de su excelsa pluma) y me anima el gallinero, porque si no …

Está crónica va por Don Javi Raso, excelente Atlético que ayer hizo que se mi quitara el cabreo que tenía y todo tras el cambio del Cholo y el empate final, al tener el placer de saludarle en las postrimerías del encuentro. Usted es un purasangre  Atlético de verdad. Un luchador nato. Muy orgulloso de contar con su amistad. Y tranki. Nos queda tanto por disfrutar …. “Yo.. llevo una vida siguiéndote, desde que pisé el Fondo Sur” ….


2 de marzo de 2020

Espanyol 1 - Atleti 1. Somos tan previsibles.


Anticipo que esta crónica está realizada desde la más completa de las desganas y de la falta de motivación. Escribo porque los me quieren, mucho y bien, así me lo reclaman, pero me parece que voy a necesitar un pequeño relevo para cargar pilas por parte de Don Pablo pero a la voz de ya, vamos. Y es que, que levante la mano quién no tenía la mosca tras la oreja con el partido de ayer. Sed valientes, y reconocerme que este encuentro lo hemos visto ya demasiadas veces y en demasiadas ocasiones. Rival angustiado hasta decir basta, último en la clasificación, ocasión pintiparada para conseguir 3 puntos relativamente fáciles, que se convierte en una nueva (la enésima) oportunidad mandada al limbo. De verdad, estoy cansa, y mucho. Cansa y hastía. No me mola nada este rollo.

¿El partido? muy del guión colchonero. Buen arranque inicial, clara ocasión de Correa que saca Diego López casi sin tener muy claro el cómo lo hizo, poco a poco nos vamos diluyendo, el rival, que tenía mucho más claro lo que se jugaba y a lo que jugaba, nos empieza a torpedear, y a los 23 minutos, entra un menda del Espanyol por la banda izquierda (que va camino de convertirse en mítica -tanto para bien como para mal, ayer tocó segundo plato, vaya por Dios- de Lodi, Carrasco decide que no le apetece seguir a su rival (tiene usted ya una legión de “admiradores” en el Fondo Sur, mi queridísimo amigo de “Hombres, mujeres y viceversa”, ándese con ojo, que las huestes de Don Rubio van creciendo por momentos, y me empiezo a incluir hasta yo mismo en las mismas), centra a placer y Savic decide sumar un nuevo tanto más en su lucha por la bota de oro europea (ánimo, Stefan, ya queda menos). Dice mi hermano que es mejor que juegue Savic, porque mantiene en máxima tensión a Oblak, que debe de estar preocupado de sus rivales y del ínclito señor de la Uña. Esta vez, sin embargo, el montenegrino pudo con él. El bueno de Jan no pudo con el instinto depredador del gran Savic. Es jodido, muy jodido el pararle.

A partir de ese instante, y hasta el final de la primera parte, fue una auténtica tortura china para nosotros, como un bocata de chinchetas, como una empanada de polvorones, no hubo Dios que lo digiriese. El filial nos superó en todo, incluido intensidad, ganas y decisión. En todo lo que nunca nos debería de pasarnos por encima nadie, vamos. Un auténtico desastre. Eso sí, todo muy nuestro. Bastante previsible también. Para recordar, menos mal, el paradón antológico de Oblak tras un remate brutal de necesidad desde fuera del área de Víctor Sánchez, si la memoria no me falla, estrellándose el balón finalmente en el larguero. Para todo lo demás, bocado al susodicho bocata va, trocito de empanada ya mentada viene.

Segunda parte, según apago el pitillito de rigor, chicharrazo de Saúl. Un tanto muy previsible también, muy suya esa volea desde fuera del área. A raíz de ese instante, el Espanyol se convirtió en un flan, y el Atleti intentó apretar. La tuvo Morata, en una extrañísima internada de Joao Félix que repelió en el palo, y que finalmente el propio Álvaro se perdió en su mundo intentando hacer algo que no sabe hacer por otra que parece se le ha olvidado por completo: meter un puto gol de una Santa y puñetera vez. No se aprovechó este buen arreón, y al final fue un quiero y no puedo sin sentido de ambos equipos, que dieron una antológica lección de impotencia y de falta de claridad de ideas de cara a crear, siquiera, una triste ocasión de gol. Y ya manda bemoles que saliendo del banquillo tipos de la categoría que se les presupone al Joao Felix, Diego Costa o Vitolo, no solo no seamos capaz de conseguirlo, sino que, encima, se volvió a jugar de nuevo rematadamente mal. Un auténtico homenaje al sin sentido.

Así que nada. Un empate que no sabe a nada, un partido con el que uno acaba con su importante sobredosis de mala hostia, otra jornada en la que ya no ví ni un puñetero minuto más de fútbol (me asomé por la Gallega, a ver cómo iba el Madrileño, justo en el momento en el Coruxo conseguía el segundo tanto, en medio del diluvio universal, qué horror de domingo, madre, me quiero morir) y aquí andamos, aguantando otro puto lunes del orto lleno de alegría y de pasión. Y es que, somos tan previsibles …

EL CRACK DEL ENCUENTRO:
Oblak, por decir algo, y Víctor Sánchez y el jugador ese con nombre de insecticida (RDT, o memez análoga, va a tener razón el Abuelito cuando decía que no era mal jugador y todo) por parte local.

LA DECEPCIÓN DEL PARTIDO:
Penoso partido de “la Carrasca” (copyright, Don Rubio), Savic suma y sigue (¡Savic Pichichi, Hierro Subnormal!), si el señor de barbas que salió en la segunda parte es Diego Costa, yo soy, sin ningún género de discusión posible, George Clooney, Morata en busca del tanto perdido, Lodi en busca de la banda perdida, Thomas en busca del centrocampista perdido, Trippier en busca del Peaky Blynder perdido, Correa que se quedó sin fichas para continuar portando su coche de choque … Ufff … ¿Hace falta que siga?

ÁRBITRO:
El culturista levantador de pesas ese de Alberola. Váyase usted al gimnasio y deje de molestar, por favor. Otra puta pesadilla más …

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 7 GRADOS).
Como no tengo ganas ni de oírles en este maldito lunes del orto, lo subo un grado y todo, que, al menos, no palmamos. Y ahora ya verán como a alguno no le gusta tampoco el tema, ¿Qué se apuestan?

Y el sábado, el Sevilla. Yo solo digo una cosa (aparte de que salgas este año Campeón): como no nos tomemos pero que muy en serio el tema de la clasificación para la próxima CHL, nos vamos a quedar sin ella, pero vamos, como me llamo Tomi (ojito, que la Real tiene un partido menos, no juega Europa y está en un momento de forma sencillamente pletórica). Como no ganamos ni a los de arriba, porque están arriba y son muy chungos, tampoco a los de abajo, porque andan ahí y se están jugando la vida, y demás milongas sin sentido, pues nada … Que me vaya contando la muchachada cuáles son los rivales a los que le apetece vencer realmente, y ya nos cuentan, si eso. No dejen de informarnos, por favor. Eso sí  … A dónde vayas, siempre estaremos” …

24 de febrero de 2020

Atleti 3 - Vila-Real 1. Futuro en Rojiblanco.


Pues, con todo el cachondeo, pero este partido era más importante que el del martes pasado (al menos, hasta el momento). Veníamos de un gran esfuerzo, algo de exceso de euforia en la grada, un rival que llevaba sin perder fuera de casa ni se sabe, equipo que, por cierto, se nos da fatal, con ese dichoso amarillo chillón que tanto odiaba Don Luis Aragonés, último partido de la jornada, en el que los bufanderos descerebrados andamos entre aguantando los excesos del finde y poniendo el piloto automático ante la llegada del temible y todopoderoso lunes … Si, encima, el rival empieza mejor, enchufa la primera (y yo diría que única) que tuvo, con un chutazo estupendo de Alcácer a bote pronto, la verdad es que el aliño de la ensalada se tornaba altamente amargo e indigesto.

Pero el Atleti tuvo una virtud (esa de la cual el que les aburre con este texto  tanto carece): paciencia. Atacó sin prisa, pero sin tregua. Avanzando y acorralando poco a poco al rival. Profundizando el juego por banda, pero sin brevazos sin ton ni son. Con un Lodi incisivo, con un Sime que va claramente a más, comandados bajo la batuta de un Koke, por momentos, espléndido, imperial. Y pronto empezaron las ocasiones, especialmente una clarísima en tijeretazo de Morata, que rechazó ese supuesto proyecto de portero denominado Asenjo (dicen los más viejos del lugar, que una vez, allá cuando jugaba por el Pucela, le vieron atajar un balón sin despejarlo … Dicen …) para que a continuación Vitolo, incompresiblemente, y más solo que la una dentro del área pequeña, remate al único sitio en el que Sergio podría, por supuesto, despejar de nuevo el balón (Vitolenco, Vitolenco, ayer remataste como un mostrenco).

En este tipo de partidos, es clave empatar antes del descanso, y menos mal que el Atleti lo consiguió, a falta de seis minutos para el mismo, en una extrañísima jugada, pésimamente defendida por la defensa del Villarreal, el balón acabó en una “asistencia” (sinceramente, me parece un atrevimiento denominar este pase de Sime así), que en realidad no era más que un balón sin ninguna clara dirección definida, que llega hacia el área visitante, y que tuvo como consecuencia final, que lo que al resto de los humanos se nos escapa a nuestro corto entender, al diferente Ángel de la guardia Correa no. Es la única persona en este mundo que pudo convertir dicha acción en una asistencia de gol, y, por supuesto, terminar ejecutando el mismo hasta dentro de la red. Los genios son así, háganme caso. Viven en su mundo. Tienen aire despistado, parece que andan como ausentes, son bohemios en su forma de ir por la vida, pero, cuando frotan su varita mágica, se convierten en seres completamente excepcionales. Pues eso. Con todos ustedes, nuestro coche de choque favorito, Don Ángel Correa.

La segunda parte solo tuvo un color, el rojiblanco, dominador de cabo a rabo de la misma, con un centro del campo altivo y generoso, y que a los 17 minutos, dio la vuelta al marcador en una fantástica apertura de juego de Joao Félix (que, al fin, reapareció), combinación de Trippier (no me mola nada el pelo-polla que se me anda dejando encima del perolo, caballero, está muy bien que admire al Cholo, pero tanto tanto … de seguir así, tendremos que pensarnos, muy y mucho, su continuidad con los adorables Peaky Blinders) sobre Correíta, cuánto te queremos, Angelito de mi vida, asistencia del argentino sobre Koke, que emuló a Don José Eulogio Gárate y, viniendo desde atrás, remató de cabeza sin piedad, batiendo a Asenjo. 2-1, y empezamos a respirar de verdad.

Diez minutejos más tarde, asistencia de Koke sobre Joao Félix, y el portugués disparó, ayudado con un afortunado rechace de un defensor visitante, anotando el 3-1 que ya fue definitivo. Imagino que le vendrá bien el gol al chaval. Personalmente, me gusta que intente definir cuando pilla el esférico, porque, como mal menor, al menos, implica que termina la jugada. Eso sí, el día que aprenda antes de lanzar el latigazo en cuestión, a levantar la cabecita o tener perspectiva real de la situación de sus compañeros en el campo, empezará a ser, de verdad, el crack que todos queremos presuponer de él. Koke, si, mi capi, sí. Tienes trabajo en este aspecto con él.

Poco más que contaros. El domingo que viene, otro partido trampa con el supuestamente desahuciado filial. Ir con el freno de mano echado, siendo seguidor de este equipo, nunca viene mal (que son muchos años, háganme caso), pero, no sé por qué, preveo que nos augura un futuro bonito, esperanzador, y hasta me atrevería a decir, brillante. Un futuro en Rojiblanco.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Me anda gustando bastante Vraljko, Felipe sigue siendo un valladar inexpugnable, muy inteligente Thomas también manejando el encuentro, pero esta vez se lo voy a dar (y con todo el merecimiento del mundo, sencillamente incontestable) a dos de los jugadores más criticados y denostados por la grada. Koke, que desde que ha vuelto el equipo anda subiendo como la espuma (el descanso que le ha dado el Cholo obligado por su lesión me da que le ha venido de cine, si se lo diese a Saúl de vez en cuando …), y Correíta, del cual su principal progresión es que ha pasado de ser jugador-revulsivo y se ha transformado en pelotero titular para los 90 minutos. Ya ni siquiera le sacan su absurda tarjeta amarilla con la que siempre nos deleitaba cuando salía como un coche de choque sin frenos. Me da que, como siga así, le voy a tener que cambiar el mote, ya verán …

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
Diego Costa lesionado. Da igual a la altura, mes, día, hora o año en que lean dicha frase. Siempre les acompañará fielmente. “Diego Costa, lesionado”.

ÁRBITRO: Burgos Bengoetxea.
Se zampa un penalti de libro sobre el proactivo Correa. Y que a él se le escape, bueno está, pero lo de la chusma del VAR … Algún día me enteraré de cuál es el funcionamiento real de dicho invento. No desespero.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 6 GRADOS).
Pues pensaba subirlo, pero no me quiero dejar llevar por los barralibrepensantes de rigor. Tenemos que ser justos, fríos y serios, a la par que precisos y concisos. De obligado cumplimiento final. Se siente. No hay más.

¿Seguiremos con nuestra buena racha? Seguro. ¿Continuaremos recuperando gente para la causa? Confiemos. ¿Viajaremos juntos otra vez? Ya me gustaría. ¿Dejará Cerezo de hacer el ridículo? Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. ¿El filial no se cortará y vestirá de impoluto blanco? No será por falta de ganas. Lo que sí que está claro es que, ayer, más que nunca … “Una voz se oyó de entre las gradas, al besar la red un gol de Ayala” … Un grande entre los grandes.

19 de febrero de 2020

Atleti 1 - Liverpool 0. Noche de emociones.



Noche de recuperar viejas y olvidadas sensaciones. Tarde noche de nuevos encuentros (un placer, @1903IndiaATM), de espectacular bengaleo, de botes de humo, (y yo sin el mío, @alejandrito1969), de Highway to Hell, de volver a sentirse Ultra rodeado de tu gente. Noche de recuerdos, noche Calderoniana. Noche de previa larga, de perderse, de encontrarse, de volverse a perder, de llamadas y más llamadas, de pasión, de color, de rojo pasión. Como si estuviésemos en el mismísimo infierno, ardiendo, sí, pero de felicidad. Noche de birras, de extrañas marcas de Whisky conseguidas por el Sr. Rojo, de sorprendentes personajes cubanos, hasta gente del Barsapasta …

Noche de fútbol, obvio, noche de Champions. Noche de un tanto absurdos balbuceos y pucheritos Livepoolianos (también uno demuestra que es un auténtico Campeón sabiendo perder). Noche de inoperancia inglesa, de impotencia, de querer, pero no poder. Noche de Atleti. Del auténtico Atleti del Cholo. Noche de recuperar identidad, de defender con orden y valor espartano, de colocación, de concentración rojiblanca. Noche de resbalones (tus muertos, Morata). Noche de Lodi (la noche de Lodi, más bien). Noche de Filipe (Imperial). Noche de Saúl, en su sitio y marcando. Noche de presión. Todo muy auténtico, todo muy made in Diego Pablo Simeone. La noche más tranquila de Oblak.

Mañana de resacón, resacón, dulce resacón. De toneladas de sueño. De legañas, de olor a bote de humo y bengalas en tu ropa al levantarte. Mañana de felicidad, a pesar de todo. De sonrisa constante. De ilusión. De Fe. De volver a creer (en algunos casos), de seguir creyendo (en otros muchos). Mañanas de dolor de garganta, de ojos rojos y blancos, de afonía, de carraspera, y de coca colas, muchas cocas colas para aguantar el día (aunque te siga sabiendo al whisky que te pimplaste ayer).

Resultado justo. Ilusión por doquier. Temor a Anfield (y mucho). Pero también mucha confianza. De momento, el Campeón cayó. Y esto ya no nos lo quita ni Dios. La noche en que el Metropolitano se convirtió en el mejor de los Calderones (ya sabemos de quiénes depende, dejemos de buscar ya más excusas, por favor). Noche de grada enfervorizada, enloquecida, inagotable al desaliento.  Noche emocionante. Noche de abrazos, de besos, de muchas, muchas sensaciones. Y, todo ello, gracias a ti, Miguelito (@mgr1974). Muchísimas gracias, de todo corazón.

15 de febrero de 2020

Valencia 2 - Atleti 2. Fieles a su idiosincracia.


Lo reconozco. Admiro profundamente a la muchachada de @cafemestalla (no se los pierdan, colchoneros, da gusto leer a gente así en los tiempos de retrasamiento mental que hoy corren) y cómo son capaces de escribir nada más acabar un encuentro. Recuerdo que, un día, comentando el tema con mi Hermano @Arias4ever, éramos incapaces de escribir una crónica después de un partido sin dejar pasar mediante un día de reposo. Ayer uno acabó enfadado, injustamente mosqueado con mis propias huestes, porque los bufanderos descerebrados somos así: si no gana nuestro equipo, chungo cubata. Da igual en dónde jueguen, contra quién o cómo lo hagan.

Sin embargo, con perspectiva, afortunadamente (al menos en mi caso) uno ve las cosas con diferente fotografía. Uno se da cuenta de que disputamos un encuentro frente al, probablemente, campo más difícil que hay en España para puntuar (quizás el Camp Nou esté a su nivel, la puta pocilga no cuenta, -el nuestro ahora mismo no anda parejo, con perdón- que esos tienen siempre a su disposición factores externos con los que los demás, desafortunadamente – o afortunadamente, al menos uno duerme  tranquilo sabiendo que lo que consiga, mucho o poco, ha sido siempre gracias a su esfuerzo, no por ayudas ajenas- no contamos, ni falta que nos hace, oigan). Un campo con un maravilloso ambiente de fútbol (muy parecido al del Calderón, reitero, al del Calderón, el del Metropolitano nuevo, hay que dejarle crecer), de los que uno disfruta con su desplazamiento mogollón, lleno de buena gente, que, obvio, van a lo suyo, y con un rival que siempre nos respeta, porque somos, aunque ellos no lo quieran reconocer, el espejo real al que siempre se fijan. Allí no gana Barsa. Allí no lo hicieron los indeseables robaperas. Los del golpe en el pecho de por ahí abajo tampoco. Son duros de pelar. Y eso me encanta. Si hubiese en esta liga más equipos como ellos, otro gallo nos cantaría, a todos (sus despistes fuera de casa son otra cosa, afortunadamente, problema de ellos, que, oigan, uno bastante tiene con los propios). Si algún colchonero no ha tenido la ocasión de disfrutar un Valencia-Atleti en Mestalla, no esperen más. No les defraudará.

Vamos al partido, pues. Espléndida media hora de la muchachada. Decididos, constantes, presionantes al límite de nuestras posibilidades. Más inculcados que nunca con nuestra filosofía de “partido a partido”. ¿qué cojones importa el Liverpool ahora?

El rival, por su parte, atolondrado. Como si fuese un gallego, en medio de una escalera, que no tiene muy claro si está subiendo la misma, o la anda bajando. En esas circunstancias, el Atleti no debe de perdonar, y no lo hizo. La figura emergente de Llorente hizo el resto, aprovechándose de una internada, tras una asistencia de Correa o de Vitolo, trastabillada, no recuerdo bien. Era el 0-1, más que justo.

Pero, oigan, andamos por Valencia, estamos en Mestalla. Estoy convencido de que el Atleti de Godín, de Juanfran, de Raúl García, del dorsal número 3, este encuentro hubiese estado ya cerrado. A nuestro Atleti actual, pensar eso es una utopía. Y sí, el rival también cuenta. Está claro.

Tras esa primera media hora estupenda, el equipo se fue desfondando, y los ches fueron creciendo. Y llegó su tanto del empate, tras un saque de córner del desconcertante (para bien y para mal) Parejo, que Maxi controló el balón, se echó un piti, un cafelito con espumita en el Café Gijón, echó un vistazo al Mundo, un chupito de licor de café, posteriormente decidió centrar, y un individuo con nombre más de pastor de iglesia evangélica que de otra cosa, Gabriel Paulista, remató de cabeza sin piedad. Llevaba desde el 2015 sin marcar. No desespere, mi querido orador. Teniendo al Atleti como rival, todo es posible en este mundo. ¿Y la defensa del Atleti, preguntarán mis queridos lectores? En el Café Gijón, tertuliando sin ton ni son.

A continuación, y aún digiriendo el mazazo del empate local, apareció Parejo en su versión empanado, perdió un balón absurdo en el medio campo, de esos a los que cualquier buen entrenador que se precie colgaría del cuello a su jugador sin compasión posible, y, para todo lo demás, Thomas montó su Party particular y anotó un golazo de bandera. 1-2 y al descanso. Qué partidazo, oigan.

Después, el Valencia, esta vez sí, se disfrazó del auténtico Valencia de Mestalla, agobió hasta la extenuación comandados por el imberbe Ferrán (reconozco que no tenía una idea clara y concisa del chaval, es un auténtico diablo, y si lo que quiere el Valencia es pasta, lo que ahora puede valer 30-40, en un par de años, igual añadimos un unito a su izquierda, y, mientras tanto, a disfrutar, oigan) y empataron, probablemente, en la acción que menos posibilidades tenían de hacerlo, tras un saque de falta de Parejo golpeando, más bien, un balón playa que otra cosa, y que Kondogbia, no se sabe muy bien si con el interior del pie, con el tobillo, con la espinillera, o con el hueso de la rótula, terminó batiendo ante la atónita mirada de Oblak (que tampoco es que se matara por atajar el balón, las cosas como son). Es incomprensible que en un equipo del Cholo nos pueda un rival meter un gol así. Sin embargo, esta temporada, al menos, hasta el mismísimo Tragacete lo podría conseguir, que todo es ponerse (sin segundas) en este mundo.

A partir de ahí, todo Cristo quiso ganar el partido. El Cholo tiró de artillería. Morata la tuvo, pero atajó fenomenal Cillesen. Carrasco salió como si lo hubiese hecho yo (es decir, nada de nada, monada), Celades tiró de Cherychev, o cómo pollas se escriba, y el partido fue el clásico que, seguramente, entusiasmó al seguidor neutral, desesperó al que iba con uno u otro equipo. Por eso le digo que hay que ver las cosas con perspectiva. Ayer mordía. Hoy mordería, en todo caso. Partidazo total. Capaces de lo mejor y lo peor. Son así, no le den más vueltas. Valencia vs. Atleti. Fieles a su idiosincrasia.

EL CRACK DEL PARTIDO:
Me sigue gustando la progresión de Llorente (mucho más asentado, con más confianza, más aplomo y más seguro de sí mismo, hay que seguir así), pero, en esta ocasión, hay que dárselo a quién realmente lo merece, y, aunque no sea de nuestras huestes, el tal Ferrán  tiene una pinta estupenda de jugador de fútbol. Queda anotado en mi agenda.

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:
El numerito que llevamos haciendo ya demasiadas jornadas con el tema del puto lateral izquierdo. ¿Qué Lodi no sabe defender? De acuerdo, hoy por hoy es cierto. ¿Qué luego pones al Arias allí y es como si hubiese puesto a un esquimal en plena Costa del Sol, echándole bronceado sin ton ni son? Absurdo hasta decir basta. El colmo, por supuesto, es terminar con la puta estupidez de siempre: Saúl, lateral. De verdad, no me quiero calentar, pero estoy hasta el nardo Bernardo este tema. Primero …¡Estamos hablando de un puto lateral, joder!¡Me da igual que suba o no! Que muerda, sea rapidito, y fuera. Y, para esa puta simple misión, vale Manu, o un lateral de juvenil, o quién pollas quieras, pero deja ya de marear a la peña, hostia puta ya. Coño, que llevo 50 años viendo fútbol, y ahora me entero que esta posición es la más clave que hay en un puto equipo, me cago en mi puñetera estampa. Estamos perdiendo a Saúl (y hablo en serio) y, de verdad, Don Diego Pablo, la gestión que anda haciendo con respecto a este tema, es, por momentos, absurda, innecesaria e irritantemente … RIDÍCULA. Lo siento, no hay más.

ÁRBITRO:
Un tal David. No le había visto en mi vida. No lo hizo mal, la verdad.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 6 GRADOS).
Lo dejamos con está. No hago más comentarios al respecto.

Y el martes, el Liverpool. Esto no va a tener que ver con nada. Nos enfrentamos a la mejor delantera que hay hoy en día por el mundo (la movilidad de Salah, la magia de Firminho, la salvaje potencia de Mané). Da igual. ¿Quién dijo miedo? Partido para disfrutar, encuentro para recordar, con muchas cosas que guardar … No concibo otra cosa que morir matando (y ya veremos quién cae finalmente). “Defendiendo esta camiseta, y el escudo que ella lleva” …

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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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