14 de mayo de 2020

Mi primer Atleti.


Buenas noches, y saludos cordiales.

Hoy os voy a hablar de mi auténtico primer Atleti que empecé a sentir, y que inundó mis venas de este maldito veneno llamado Atlético de Madrid. Por supuesto, y en esta ocasión especialmente, tiro de ni siquiera memoria, sino más bien recuerdos, debido a mi temprana edad en la que los empecé a disfrutar (es curioso, he de reconocer que también nacía a temprana edad … Ya sé, no tiene nada que ver, pero quería hacer un pequeño homenaje al gran Groucho Marx, sus jodéis). Si hay alguna cosa que no les cuadre o, directamente, ande equivocado del todo, por favor, ruego me corrijan sin piedad. Prometo estarte agradecido (Rosendo dixit).

Eran tiempos de los del 1 al 11, es decir, sabíamos por el dorsal, la posición que ocupaba en el campo. Obviamente, 1, portero, 2 lateral derecho, 3 el izquierdo, y así sucesivamente.

Miguel Reina (1). Portero. Por desgracia, todos tenemos un recuerdo inequívoco de él, y es el del maldito gol del Schopenauer ese de los cojones (Schwarzenbeck, para los sabiondos) del Bayern, en aquella maldita final de Heysel. Por desgracia, he visto mil millones de veces dicho tanto y para mi el bueno de Reina no se lo come, me parece un disparo sorprendentemente imparable. Lo que pacha es que el deporte nacional de este país es siempre el mismo: hay que señalar a alguien como sea. Parece que así siempre nos quedamos más tranquilos, como justificando nuestros fracasos y decepciones. Por esa regla de tres, Don José Eulogio Gárate también se quedó en la jugada previa tirado en el suelo en un córner, probablemente festejando algo que finalmente no ocurrió. De sus cualidades técnicas como portero apenas os puedo hablar, porque le recuerdo entre poco y nada. Sé que en el Atleti dio lo mejor de sí, consiguió un Zamora, fue internacional, estuvo en la Intercontinental, y creo que fue mucho mejor guardameta de lo que realmente ha calado entre la peña al final. Siempre le he escuchado hablar del Atleti con un cariño inusitado, a pesar de todo, así que sí … Uno de los nuestros.

Marcelino (2). Lateral derecho. Uno de los que más recuerdo haberle visto jugar, y le vi tanto, porque era indiscutible en aquella época. Espléndido lateral derecho. Un auténtico adelantado a su tiempo, ya que sus internadas y subidas por bandas eran constantes, y no le recuerdo ni mucho menos mal trato del balón. Sus centros eran precisos y concisos, y defendía estupendamente. Una auténtica leyenda en nuestro Atleti, y jugador muy querido por la afición.

Capón (3). Lateral izquierdo.  Por Capón lo primero que se me viene a la mente era su frondoso bigote. Otro indiscutible e incontestable en su puesto. También le gustaba subir la banda, y podía ocupar diferentes posiciones en el campo. Magnífico lateral, otra gran leyenda colchonera.

Luis Pereira (4). Líbero. Posición ahora denominada medio centro defensivo. El líbero, tal y como yo lo recuerdo, tenía siempre libertad para subir al campo contrario con el balón controlado. Era siempre un jugador mucho más técnico y menos hosco que el central. Y Luis Pereira encajaba como anillo al dedo en dicha posición. Técnicamente maravilloso, poseía una frialdad que nos los ponía de corbata en la grada, cuando sacaba esos balones imposibles rodeado de contrarios presionándole, a la par que él sorteándoles sin parar. Pura samba brasileira. Recuerdo perfectamente su sempiterno collar verde, su sonrisa permanente en la boca, su extraña manera de correr con las rodillas pegadas la una a la otra, esa lata de Coca-Cola que se bebió en la puta pocilga cuando, en un derbi, se la lanzaron desde la grada, esa naranja que se papeó en el Luis Casanova cuando también se la tiraron desde el público que estaba en la grada …. Otra auténtica leyenda Atlética, que, además, posteriormente, hizo mejorar, y mucho, a Don Juan Carlos Arteche en su forma de jugar al fútbol.

Panadero Díaz (5). Central. No era central en realidad, sino lateral izquierdo. Es probable que, en esta ocasión, jugase ahí por la lesión de alguien, o, inclusive, lo hubiese hecho el mismísimo Capón, que era también polivalente. Jugador duro no, durísimo. Hubo una acción en el Calderón en el que fue silbado por nuestra propia afición, tras una entrada rozando lo criminal sobre un rival (no recuerdo cuál era, la verdad, pero si dicha circunstancia). Al menos, en mi zona del campo, sin embargo, cuando el equipo contrario se excedía en su dureza, el grito era unánime entre mi gente: “Panadero … ¡Saca el hacha!”. Curiosamente, y pese a todo esto que os cuento, era un jugador con una técnica envidiable. Para enmarcar un chicharrazo de falta que le clavó al maligno en la citada anteriormente puta pocilga, que el mismísimo Milinko Pantic hubiese firmado sin dudarlo. Corazón salvaje rojiblanco donde los haya, ha terminado (más que merecidamente) siendo un auténtico mito entre nosotros.
Alberto (7). Centrocampista. Otro clásico de aquella época en el Atleti, pero, por desgracia, es de los que menos recuerdo. Me suena que era organizador, jugador muy técnico, con gran visión de juego, y que vino del Sporting. Por supuesto, otra leyenda colchonera.

Eusebio (6). Centrocampista. Creo que era extremeño. Muy morenote, alto, algo desgarbado, paticigüeño. Jugador de equipo. El típico ese que hace el trabajo gris, el que menos destaca, el que poca peña aprecia, pero que resulta del todo imprescindible en cualquier escuadra que se precie. Otro jugador que encajaba a la perfección a la idiosincrasia de este Club y sus valores: trabajo y humildad. De los nuestros sin pestañear.

Eugenio Leal (10). Centrocampista. Justo cuando les estoy escribiendo esto creo que es su cumpleaños, me ha parecido leer por ahí. La primera imagen que me viene de él es su frondoso bigote (muy típico en los jugadores de esa época, por otro lado) y su venda en su brazo derecho. Tuvo una gravísima lesión de joven que le terminó de joder por completo (ya no levantó cabeza). La grada le daba muchísima caña, era tremendamente discutido. Era muy técnico, eso sí. Con el paso del tiempo, al final creo que ha conseguido su escaño más que merecidamente en la Historia del Club.

Don José Eulogio Gárate (9). Delantero centro. ¡Y qué delantero! Nadie ha representado nuestros valores como él (humildad, sacrificio y calidad). Bueno sí, quizás uno. Don Fernando Torres. Nuestro Niño.
Espléndido delantero centro, con un fenomenal poderío aéreo, y con un juego sutil, sencillo a la par que lleno de clase. Todo un caballero, al que la infame cantidad de estopa con que le castigaron a sus piernas en aquella época, hizo precipitar su marcha del fútbol, por un extraño hongo que le salió en una rodilla, creo recordar. Cómo olvidar aquel remate en plancha en la final de Copa frente al Zaragoza en el Cuerna. Solo tuvo un borrón en su impoluto historial. Fue cosa del malparido de Guruceta, que le expulsó, mientras él se retiraba con lágrimas en los ojos, de forma caprichosa e injusta, en Sarriá, según me viene a la mente. También fue muy emocionante el día de su homenaje, saliendo en muletas al terreno de juego, con un Calderón a reventar completamente volcado con él. Un tipo impresionante. Un ejemplo a seguir. Mito, leyenda, referente … Adórnenlo con todos los calificativos epítetos que les apetezca. En pie todo el mundo, por favor.

Joao Leiva, Leivinha (8). El mago del balón. Siempre os castigo con lo mismo: jamás he visto un jugador como él (y mira que los he contemplado buenos no, buenísimos). Nunca en España se habían visto las “bicicletas” hasta su llegada. Tenía gol, técnica depurada, juego aéreo brutal hasta decir basta ... Un jugador maravilloso, único, diferente, genial. Para recordad, su debut frente al Salamanca, consiguiendo un hat-trick, o ese tanto a Iríbar, quitándole el balón cuando iba a sacar de puerta para anotar luego el tanto en el Calderón, fondo Norte (y pedirle posteriormente perdón, él era así). Otro que soportó tanta dureza en sus piernas que al final se lo cargaron, pero, los que tuvimos la suerte de verle en un terreno de juego, jamás, por muchos años que pasen, le olvidaremos. Pura magia brasileña, doy gracias a Dios todos los días por haber tenido la suerte de haberle visto sobre un terreno de juego.

… “Y al besar la red un gol de Ayala … (7). Extremo de los que jugaban pegado a la línea de cal prácticamente, melena al viento, Capitán sempiterno. Corría (parecía) de forma alocada, mirando al suelo .... Nada más lejos de la realidad. Era Veloz como una centella, hábil, inteligente, se movía en el campo a la perfección, regateaba con maestría y tenía gol. Un delantero insuperable, la verdad. Todo un símbolo para cualquier Atlético, le haya visto o no jugar. Afortunadamente, su nombre jamás caerá en el olvido gracias al himno del Socio Atlético que hizo el Frente …una voz salió entre las gradas” …

Pues sí. Este es el primer Atleti que me enganchó y me metió esta dependencia rojiblanca que sigo teniendo ahora, y por los siglos de los siglos. Esta gente ganó Ligas, Copas, rozó la antigua Copa de Europa y tienen una Intercontinental pero de las de antes … A doble partido, uno en el infierno de Argentina, otro remontando acá en el enloquecido Calderón. Estos jugadores plantaron cara (y doblegaron, en muchas ocasiones), al mejor Madrid de la historia. Estos tipos rojiblancos apartaron al Barsa a un tercer lugar. Esta muchachada entusiasta son auténticas leyendas Atléticas. Ellos son el Atleti. Ellos, y Don Vicente, claro, que tuvo la intuición de reunirlos a todos. Y ahora ustedes me dirán … “¡Jo … Así cualquiera!”. Pues sí. Llevan razón. Con esta suerte que tuve, es imposible no enamorarte perdidamente de este equipo. ¡AÚPA ATLETI!




26 de abril de 2020

No te tengo.


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No te tengo, hermano. Te juro que no te tengo. Y no sabes lo que esto significa para mí. Sin ti no soy nadie. No tiene ningún sentido ni valor mi vida. Sin vos no hay previas. Si. Lo sé. Tengo Hermanos que morirían por mi, Atleti de Madrid, pero ya nada es igual. No los veo, no los siento, no me encuentran mis carteras cuando las palmo, no hay derbis, no hay vida, no hay nada. Me siento tan vacío como un vaso de plástico. No sabes lo que te echo de menos.

Sé que te tengo que felicitar por tu cumple. Y lo ando haciendo, ¿Es que no me ves?, pero sin mucho sentido ni convicción. Tu no eres un equipo de fútbol. Tu eres mi puta vida, cabrón. Sin ti no soy nadie, vuelve ya, te necesito, de verdad. Nada tiene sentido de todo esto sin ti. Me lo has dado todo: viajes, Amigos, Hermanos, un sentido, mi faro, mi luz, mi pena, mi desconsuelo, mi vida, hostia puta ya … Mi puta vida. Mi puta mierda de vida, pero que es la que he decidido y quiero vivir. No me jodas, cojo. ¡Vuelve ya! El único sentido que siempre le he encontrado a todo esto. Y no estás, macho. No estás. Es decir, nada tiene sentido, nada es razonable. Vivo en medio de la ceremonia del sinsentido.

Yo no puedo aguantar mucho más así. En serio que no. Te necesito, Te amo. Te quiero con locura infinita. Empiezo a no tener ningún razonamiento para levantarme por las mañanas.  Vuelve, por favor. Te lo pido de todo corazón. O esto se nos va a ir de las manos. Me pide la peña por ahí que te felicite. ¿Cómo hostia puta no voy a hacerlo? No sé si lo sabes, pero es que sin ti soy la nada más absoluta. Ando vacío, perdido y sin consuelo posible. No me puedes hacer esto más. Te prometo que daré mi vida por esa puta Champions de mierda que el hijo de la gran puta de arriba sabe perfectamente que nos debe. No volveré a hacer pereza por vivir en Carabanchel, haga el puto día que haga, llueva lo que llueva, granice lo que quiera. Dormiré un par de horas, si es menester, siempre y como tantas veces he hecho. Te animaré hasta reventar. Moriré por ti. Te quiero tanto, cabrón …. Tantísimo tanto, que no tengo ahora mismo ningún sentido a mi puta vida.  Ya lo sabes, no soy nadie sin ti. Así que me cuentan por ahí que te tengo que felicitar por tu cumple, pero no te veo, macho. No sé qué es de tu vida. No sé en cuáles afters andas. Da latidos roiblancos, por favor. Hazlo, y hazlo pronto. O yo, me voy a arrepentir … Y venga, va … Feliz cumple, gilipollas.

24 de abril de 2020

Once histórico ATM.





Buenas noches:

No sé ustedes, pero yo necesito empezar a hacer algo diferente con mi puta vida. Y ese algo empieza por mi bloq. Os lo he contando muchas veces: yo lo utilizo como si fuese al psiquiatra, como si de un Toni Soprano se tratase y contase sus aventuras y desventuras a mi Jennifer Melfi.

Por desgracia, no tengo partidos que comentar, así que, ayudado por la inspiración de mi grupo de guasap por los siglos de los siglos, Amén, voy a empezar a analizar éste mismo.

De primeras, eso es una segunda equipación. No hay más. Las más bella de todas (partiendo de la base que cualquier trapejo que porte ese escudo, que no logo, lo es). Nuestros colores, intactos. Nuestra idiosincrasia, representada. Nuestro toque azul, ahí está. Nuestras medias, las de siempre. ¿Ustedes saben lo que yo daría por tener, hoy en día, dicha equipación? No se lo pueden ni imaginar. De momento, me voy a dejar bigote, a ver si así ….

Este grupo de colchoneros empernidos (menos uno, todos ustedes saben bien quién es) ganó una Final de Copa en la puta Pocilga al Athletic. Final en la que, por cierto, eran mayoría en la grada, aún disputándose en Madrid. Mucha peña se sintió avergonzada por este tema. Yo, al contrario, me sentí el menda más orgulloso del mundo. Menos, sí, sin duda. Pero mucho más auténticos. Atléticos que firmaban en fuego su sangre rojiblanca. De los que iban lloviese, granizase, hiciese frío, calor, o, directamente, el partido no tuviese ya mucha más transcendencia que la tiene una puta mierda pinchada en un palo. Mi gente. Éramos así, chavales. Lo sé. Lo sabéis.

Así que empezamos:

Mirko Votava. Lateral derecho, de los que le gustan a Don Pablo, con su bigote incluido. Muy buen lateral derecho. De los primeros que vi yo incorporarse al ataque, con peligro, de verdad. Alemán, para más señas, que convertimos con nuestra forma de ser en un tipo con sangre caliente (rojiblanca, no lo duden). Gran ídolo de mi señora madre, hasta el punto de que, posteriormente, nos compramos un canario y le llamábamos siempre así: “Mirko Votava”. No sé ya mucho más de él, pero hace relativamente poco tiempo sé que nos tiene un cariño super especial. No tengo duda, uno de los nuestros.

El Pibe Ruiz. El pibe, del Atlético de Madrid. Central tosco, duro, a veces antiestético donde los haya, pero inexpugnable por alto, y que defendía bien, a pesar de su famosa cintura de rueda de carromato. Recuerdo un penalti que le pitaron una baza en el Cuerna (¡Cómo no!) frente a los indeseables de siempre, y el menda, para demostrar que el balón no le dio en la mano, se bajó el pantalón y le enseñó el moratón que tenía en las pelotas. Como secretario técnico, eso sí, no me terminó de convencer. El capullo es que veía a cualquier menda pulular por ahí con un balón cosido a los pies, y era la Octava Maravilla. Se lo perdono, claro que lo hago. Otro de los nuestros. Eso sí, el balón, otro extraño desconocido en sus pies. Uno de tantos.

Mejías. El eterno portero que pudo ser, y que jamás fue. Para los más noveles del grupo, el Atleti, históricamente, siempre ha tenido muchosp problemas para cubrir ese puesto. Aquí llegó de todo. Alguno parecían hasta modelos. El pequeño canguro cambió la historia. Oblak se encargó del restó. Era muy especial, muchos reflejos debajo de los palos, pero capaz de lo mejor y de lo peor. No transmitía seguridad. Pero me da igual. Uno de los nuestros también.

Clemente Villaverde. El eterno abogado. El sempiterno chupapollas. No voy a hablar de él personalmente, este post no está enfocado en eso, precisamente. Para mi era más malo que la carne del pescuezo. Técnicamente limitadísimo, y sin la sangre necesaria para ser un gran lateral defensivo. Jugador anti natural. Esperpénticamente estético. Na. No es uno de los míos, lo siento.

Chus Landáburu. Clásico jugadorazo infravalorado por todos (empezando esta vez, sí, por nosotros mismos, en el Calderón se le pitaba mogollón). El razonamiento era claro: fallaba muchos pases (algo parecido le pasa ahora a nuestro Koke, por cierto). A mi me daba igual. Fallaba pases, si, porque daba no menos de 700 de ellos por partido. Era una puta máquina de jugar al fútbol. Lo que mejor le define, es “escuadra y cartabón”. Nadie lanzaba los córners como él. Nadie tampoco lanzaba esas escalofriantemente contras como él lo hacía. Y las faltas, señores …. ¡Cómo tiraba las faltas! Bueno, ya os lo he contado: escuadra, y cartabón. De los míos, por y para siempre.

Don Juan Carlos Arteche, Artechenbauer. Solo por los huevos que le echó con Gil cuando le culpó de vender zapatos, ya merece la pena el menda. Él le contestó una vez, que nada ni nadie le impediría el hecho de ser Atlético. Y así ejerció hasta el final de sus días. Central tosco, duro, pero que, curiosamente, con la llegada de un tal Luis Pereira, mejoró hasta límites insospechados. Un tipo que remonta un 1-3 al Betis, con un Calderón diluviando, metiendo los 2 últimos goles, cayendo lesionado y en camilla, y siendo retirado entre una de las mayores ovaciones que uno recuerda, qué quieren que les diga. Arteche es IDOLAZO. Me da igual su técnica o lo que sea. Este sí que es de los míos, pero de verdad.

Llaverito Julio Prieto. Les cuento una anécdota que no mucha gente sabe: es primo hermano de el gran Abuelito, persona que comparto el abono. Todocampista total. Un prototipo de Saúl (muchísima menos calidad, ¿Eh?) pero aquí, al menos, fue pionero en lo suyo. Y ojito cómo le pegaba al balón. Disparo duro, más seco que mi garganta después de un sábado de marchuki, todo corazón y pundonor. De los míos, por favor …

Roberto Simón Marina. ¡Cómo te queremos, Marina, cómo te queremos!. Aprendiz, bastante aventajado, por cierto, de la figura del “diez” en un equipo de fútbol. Técnica exquisista, excelente visión de juego, menudito, peleón. Seguramente, nació ya con 37 años, por su físico deshilachado. Pero era buenísimo. Nos dio muchas tardes de gloria. Es imposible no querer a este menda, si eres del Atleti, al menos. Totalmente imposible.

Hugo Tarugo Sánchez. Bah. Nos os voy a hablar de él, en serio. Este escrito va de mi gente, y él me demostró que no lo fue. Tengo recuerdos de él, evidentemente: su fichaje en principio sonó a broma macabra. Metió el gol más bonito que he visto en mi vida en el Calderón, de una chilena desde nuestro campo al portero del Oviedo, en un partido de Copa del Buey. La final que hizo contra el Athletic, pregúntenle mejor a ellos, anda … Hubo un tiempo en el Calderón en los que había un periodista contratado por el Club, que hacía entrevistas a los jugadores. Un día le tocó a él, cuando ya se rumoreaba su más que posible marcha. Total, el ínclito en cuestión le interrogó por su posible marcha. Él contestó, desde el centro del campo, lo siguiente, mientras señalaba a los aficionados que aún permanecíamos allí: “Yo no me iré de aquí hasta que todos ustedes lo quieran”. No hay más preguntas, señoría.

Quique Ramos. Interior con una velocidad endiablada. Rápido como él solo. No llegó a gran cosa al final, cierto, pero no era un tuercerbotas, ni mucho menos. De los míos, señores. Siempre de los míos. Prometió más de lo que llegó a ser. Nuestra segunda joyita, vamos (la primera, con todos los honores, es para un tal Bermejo).

Don Juan José Rubio. El tímido del Atlético de Madrid. Mi gran ídolo de la época. Otro jugador infravaloradísimo. Capaz de regatearse a 5 tíos en una baldosa, rápido, vertical, y con un arte intrínseco para PROVOCAR (que no tirarse) penaltis cuando la cosa andaba dura de roer. Técnicamente maravilloso. Las faltas las lanzaba extraordinariamente bien (aunque, para mi gusto particular, tuvo que tirar más, ya te digo). Anécdota: cuando me fueron a entregar mi insignia de plata por mis 25 años en el Club, había una fila de jugadores para elegir (la basura del Cerezo entre ellos, por cierto). Yo esperaba mi cola, ya nadie le elegía a él. Y tuve suerte, me tocó elegir y al final me la entregó él. Le dije todo lo que era para mí, lo buenísimo pelotero que fue, y que para mi era un orgullo y un honor que me la entregase él. Uno de los instant es más felices de mi vida. No lo olvidaré jamás. ¿Qué cómo reaccionó él? Don Hector del Mar le clavó: “el tímido del Atlético de Madrid”.


5 de abril de 2020

Hasta siempre, Cabrob ...


Está claro que hasta en tu último día has decidido tocarme los eggs en exceso, y me has puesto una nueva prueba, la última de ellas: Intentar escribir algo mientras lloro desconsoladamente tu pérdida. Porque no hay nada que me consuele ahora mismo, Hermano.

¿Quién me va a hacer ahora tus coñas sobre las Champions del Atleti? ¿Quién me va a llamar a los 7 segundos cuando me entre en mi enfermo coco una puta paranoia de las mías? ¿Quién me va a regalar botellas de vino, ese polo de El Salvador, de Rugby, equipo y deporte que tanto amabas?

No te pido más, Hermano. Espero que sigas siendo igual allí arriba. Con tu Don Santiago, con tu Don Francisco. Me importan una puta mierda tu ideología, tu equipo o tus ideas. Porque siempre, por encima de todo y de todos, has valorado una extraña palabra que cada día empieza a estar más en desuso: la AMISTAD. La amistad que te llevó a hacer cosas tan inimaginables por mí como venirte desde Pucela hasta Madrid, simplemente por el hecho de dejarme un abono, cuando mi situación económica seguía casi igual a como está ahora, con el fin de que no me perdiese un partido del Atleti contra el Valencia, aún tu sin importante entrar (que ni siquiera lo hiciste al final). Todo con la mayor de tu sonrisas. Regalaste, además, cosas a todos mis colegas. Sin importante una puta mierda que fuesen desconocidos o miembros del FA. Eras todo bondad. Todo corazón. Y mira, te vas con una de las cosas que realmente sé que amabas de nuestro equipo, nuestro admirado Calderón. Ese estadio en el que siempre te hubiese gustado que fuese de tu equipo en realidad. Al que tanto amabas. Con el que sé que lloraste con su demolición. Descansa en paz con él, Hermano. Y, conste, también llorará tu pérdida nuestro querido Niño Torres, al cual querías a la par que admirabas hasta el punto de tener todas las camisetas de los equipos en los que jugó. Ahí te importó una mierda que fueses vikingo, cabrob. Eso solo lo empleabas para mí. Cuánto te sigo queriendo … Cuánto …

Pero, mire vos por donde, ahora todo me encaja. Ya sabes que yo siempre creo  que las cosas al final, en esta vida, tienen un por qué. Y, sinceramente, le doy gracias, muchas gracias a Dios por haberme perdido en aquel día del año pasado buscando el puto  tabaco en Valladolid (tu Pucela del alma). Le doy gracias, porque a pesar de las gafas palmadas, de la puta mierda de partido que no vi, del descontrol que se apoderó de mí, al final, todo tenía un objetivo, todo un significado. Dios quiso que pasasemos nuestro último día juntos, haciendo lo que más nos molaba: birreando y gin-toneando sin parar de aquí para allá. Siempre con nuestras puyas, con nuestros piques, con nuestras historias del pasado. No me dejaste ni un puto instante solo, mamón, y mira que te dije que yo ya ese día pasaba de todo. Formas parte de mi corazón, y, créeme, puto vikingo, un trozo de carne te has llevado para allá arriba de este puto indio de mierda al que tanto querías. Me da igual. Como si te quieres llevar todo, Hermano. Me has dejado tirado, cabrob, ya no te voy a poder restregar esa puta Champions que sé que vamos a conseguir. Pero sé que, en el fondo, cuando lo logremos, te alegrarás por mí.

Siempre has sido miembro fundamental en todas las famosas Trobadas que hemos vivido juntos en ERDF. Una pena que esto al final se fue a la mierda (como tantas cosas buenas en esta puta vida, la más de las veces, sin sentido alguno), pero, al menos,  tus últimos días los has pasado en contacto, a  través del guasap, con unas cuantas vacas sagradas de esas, de las que tu eras parte intrínseca. No te voy a dar buenas noticias de ellos: el Puma no puede ni hablar, anda llorando desconsoladamente. El Abu piensa llevar un reloj que le regalaste por bandera (tu generosidad no conocía límites, Hermano). El Barra camina dándose un voltio por este maldito fango llamado vida, triste, apagado, más sombrío de lo que nos acostumbra. Cesitar se ha olvidado de sus historias por ti. Lukitas, lo que te va a echar de menos, madre … Pelegre, con el que compartías algo más que andanzas y amores, está como una lagartija a la que le han dado un calambrazo, no para de aquí para allá, inquieto, pensando en qué igual podíamos haber hecho más y no lo hemos realizado. Vespe está ya buscando contrincante para ver quién soluciona el problema de Catalunya, de su Barsapasta, aunque es consciente de que ninguno encontrará con el ingenuo y la sabiduría que tenías .Y nuestro Zulito ya sabes como es: todo corazón. Y cuando el corazón no late como debería, en tipos como él lo echamos demasiado en falta.

Yo ni te quiero contar como estoy. De verdad que paso. No puedo dejar de llorar. Lo único que te quiero hacer desde aquí es una promesa: en tu honor, en tu memoria, juro hacer todo lo posible y lo imposible por mantener tu recuerdo vivo y que este grupo sobreviva con el mismo entusiasmo, diversión y alegría, camaradería y sentimiento con el cual nos impulsó a conocernos y seguir juntos a pesar de todo durante todos estos ya ni años … Décadas. Pero hoy no me lo pidas, ¿Eh, Nachete? De verdad que no. Hoy no puedo de dejar de llorar pensando en ti. En serio que no puedo. Ya perdonarás. Te quiero tanto, cabrob …

22 de marzo de 2020

Venceremos.

Partido complicado el que hemos ya empezado a disputar. El más difícil de nuestra historia. El campo no es que esté embarrado, es que anda pantanoso. Nos va a resultar largo, tedioso, complicado, espeso, tan desesperante como exasperante. Pero, una cosa os digo sin miedo a equivocarme: los Atléticos andamos preparados. Somos tipos con callo en alma, con cicatrices en nuestro corazón. Algunos no cumplimos años, cumplimos palos. Pero seguimos hacia adelante. Ya saben … “Adelante, adelante, adelante Campeón” …

¿El rival? El peor que nos podía haber tocado. Esta eliminatoria es sumamente complicada. El siguiente pase de ronda de nuestras vidas. El poderío de nuestro contrincante está fuera de toda duda. Tiene todos los medios a favor como los posee el rival de Concha Espina. Posee un arma mortífera, a semejanza del Messi-10. Nos odia sin piedad, a semejanza de los palanganas. Tiene muchas cuentas pendientes con nosotros, como la peña que pulula por Donosti. Son molestos, correosos y duros, al nivel de nuestros vecinos Getafenses. Nos mira a los ojitos, mientras nos coge del cuello con su poderosa mano, al igual que los valencianistas en Mestalla. Son tan pragmáticos como la gente del Villarreal. Derrocha el entusiasmo por doblegarnos como el Granada. Son tan férreos y correosos como si de un Athletic de la vida se tratase. Nos piensa no dejarnos respirar con infernales oleadas atacantes como Osasuna en el Sadar. No nos podemos confiar, por mucho que nos quieran nuestros Hermanos Béticos. No suelen hacer prisioneros como el Levante. Derrochan el entusiasmo del Alavés. Son duros de pelar como los pucelanos. Rocoso a más no poder como el Eibar. Nos pueden embrujar con sus meigas como los Celtinhas. Nos darán ensaimadas venenosas para derrotarnos como los del Mallorca. Nos transmitirá su pegajosidad como otro de nuestros vecinos, los de Leganés. Se disfrazarán de corderitos a punto del matadero para engañarnos, tal y como suele hacer el Espanyol. Pero estamos preparado para todo.

Nuestra táctica anda clara. Nos la han mostrado en el pasado tanto Marcel Domingo, como Don Luis Aragonés, como Ivlc. Es partido largo. De jugar a la contra. De andar muy encerraditos, muy arropados unos con otros, de apoyos contantes, de tu para mí, yo para ti. De no desfallecer en el intento. De caernos, combatir y levantarnos. De morir, aunque saben que les tengo prohibido hacerlo, por defender nuestros colores. De presionar, de esperar nuestro momento. Y, de finalmente, sentenciar con nuestra contra final para degollar a nuestro rival sin piedad (¿recuerdan Liverpool?).

Mantendremos siempre la calma, aunque nos bombardeen por todos lados, tal y como nos enseña Oblak. Lucharemos con la furia descontrolada de Giménez. Tendremos nuestros momentos bajos como Lodi, pero los mezclaremos con otros excepcionales. Mantendremos la disciplina que nos demuestra Arias. Nosotros también tenemos ojitos, también sabemos mirar a la puta cara a nuestro rival y nos arrugaremos a semejanza de Savic. Se que vamos a estar imperiales en defendernos de él como Felipe. Derrocharemos la humildad de Hermoso. Tendremos la fiereza de nuestro Peaky Blinders favorito, Trippier. Sabremos esperar nuestra oportunidad para vencerles como Vrsaljko. Utilizaremos sabiamente nuestra frialdad con la elegancia de Thomas. Le batiremos con la inteligencia de Koke.         Derrocharemos Coraje y Corazón como Saúl. Despistaremos a nuestro enemigo, tal y como hace Lemar con nosotros. Cuando acabe todo esto, nos reiremos de ellos cantando una ranchera con Herrera. En situaciones complicadas, intentaremos inventarnos algo como Vitolo. Si no salimos de ese lío, recurriremos a la magia de Correa. Mantendremos nuestra impoluta presencia como Carrasco. Aprenderemos a la par que creceremos como Joao Félix. Cuando tengamos todo en contra, sobreviviremos tal y como lo hace Morata. Siempre enseñaremos nuestra rabia y nuestros dientes como Diego Costa. Y, cuando toque camuflarnos, pasaremos delante de nuestro enemigo con la misma invisibilidad de Saponjic. Para todo lo demás, nos guiará nuestro Pastor, con el que nada nos falta: Don Diego Pablo Simeone.

Así que estamos listos. Sé que lo estamos disputando bien. Los Atléticos, además, siempre conseguimos lo que nos proponemos, por muy difícil que parezca. ¿Qué a un chaval de los nuestros le hace falta una silla especial para seguir hacia adelante? Ahí nos tiramos todos de cabeza: unos organizándolo con entusiasmo (muchas gracias de nuevo, @1903IndiaATM por su entusiasmo, y, lo que es mejor, por contagiárnoslo - palabra asquerosamente de moda, por otro lado - a todos), otros donando cosas para organizar un sorteo para conseguir pasta, los más comprando papeletas hasta dejarlas agotadas. Somos la puta hostia, joder … ¿Qué uno de los nuestros anda tirado desconsolado en una estación de Lavapiés pidiendo auxilio? Ahí andamos todos también arrimando el hombro para sacarle hacia adelante. ¿Qué queremos organizar un homenaje sencillo, espontáneo, lleno de corazón y de sentimiento? Ahí se lo dimos al gran Adelardo (este puñetero @delez77, claro, como no da  ni golpe, en algo tiene que ocupar su tiempo, grande que es el cabrob). ¿Qué una madre ve a su niño, vestido de colchonero, rodeado por Fuleros, insultándole cobardemente,  tras una final de Copa de la Liga, años ha, en el Santuario, y logra, ella solita, espantarlos como si de una carga brutal de los antidisturbios se tratase? Lo logró sin mayores complicaciones (siempre en mi corazón, mamá). En definitiva, sé que estamos preparados. Lo que nos proponemos, lo conseguimos.

Acabo ya. Este “relato” (por llamarlo de alguna forma) que se lo dedico especialmente a tres personas. Isaac, al que me hubiese gustado conocer mucho antes en mi vida (manda bemoles siendo casi vecinos toda nuestra existencia), pero que representa fielmente con su personalidad lo que indican nuestros 2 himnos: es nuestro Rey de la Furia Española, y derrocha Coraje y Corazón por todos los poros de su rojiblanca pie. Pero también va por mi Rafita, Amigo del alma de toda la vida, protagonista fiel todos mis  más divertidos y sensacionales momentos de mi puñetera existencia, su entusiasmo y vitalidad siguen asombrando al mundo entero (te quiero un montón, mariquita) … Y, por último, a mi Jefe, Raúl, que, aunque es vikingo y no sé si le hará mucha gracia esta crónica, me ha ayudado mucho más de la cuenta en momentos puntuales a la par que muy difíciles de mi vida, y al que le quiero también, y le quiero bien (aumento de sueldo incluido para el año que viene, que no se nos olvide). Y, por ende, a todo aquella persona que quiera (sea del equipo en el fondo que sea) o le apetezca sentirse identificado con esto que les escribe este bufandero descerebrado.

Mucha fuerza, y mucho Ánimo a todos. “Todos unidos vamos, y unidos apoyamos, y al conseguir la gloria todos juntos la logramos” … ¡Venceremos!




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MAREANDO LA PERDIZ: "Desesperado"

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