16 de abril de 1998

LAZIO 0- ATLETI 0

Lazio 0 - Atleti 0. Fin de una etapa.

Se acabó nuestro caminar por la UEFA. Se acabó nuestro sueño de ir a París (a no ser los pijos que se vayan de vacances). Se acabó la etapa de Radomir.

Y es una pena, pero es hora de hacer balance. Balance de 3 temporadas del serbio al frente del equipo. Y, a fuerza de ser sinceros, todo buen atlético debe de estar agradecido a Radomir, porque nos ha dado mucho. Nos ha dado un primer año sencillamente glorioso. Recuerdo: Liga, Copa, y todos los torneos que ganamos en verano. ¿Se puede pedir más? Añadir a esto un gran juego, y un equipo con personalidad propia. Hemos jugado sin ningún tipo de complejo en la "pocilga", en el Camp Nou (¡qué partido aquél jugándonos la liga), y en toda Europa. En el segundo año, hemos realizado un juego en la Champios League digno de todo elogio. Hemos sido el ÚNICO equipo que ha ganado al actual campeón de Europa en su campo. Pero a Rado le ha podido la presión y, como vulgarmente se dice, se le ha "ido la olla".

¿En qué? Principalmente en las decisiones que ha tomado en la presente temporada. A saber: la marcha del Cholo (sencillamente imperdonable), la extraña cesión de Roberto, la cabezonería de mantener a Prodan en el equipo (cuando se ha demostrado que en filial había gente, y la hay, de hecho, que es infinitamente mejor que el rumano, versus Christian Díaz), el no haber dado continuidad a un jugadorazo como José Mari. Pero, a mi, cuando me despido de alguien, siempre me gusta hacer balance, y, en este caso, es, indudablemente, altamente positivo. Desde estas líneas, un fuerte abrazo a Radomir, y un hasta pronto, porque esta es, y será, siempre su casa.

Hablando propiamente del partido en sí, pues fue un "quiero y no puedo" continuo del Atleti. Dominó de cabo a rabo el encuentro, tuvo la posesión del balón, defendió sencillamente de maravilla (teniendo en cuenta el agravante de que Santi y Andrei no pudieron jugar), pero le faltó profundidad. Y a los italianos, que, en mi humilde opinión, cuenta con la mejor pareja de centrales que yo he visto en mucho tiempo, Negro y Nesta, solamente se les puede tocar los huevos jugando por las bandas, y el equipo, sorprendentemente, renunció a ello.

En el primer tiempo, un tiro lejano de Vízcaíno, una jugada de Vieri, y poco más. Y es que en este encuentro la conexión Vieri-Kiko no funcionó. ¿Por qué? Pues porque el jerezano jugó como de libre, y siempre se encontró muy alejado del italiano. ¿La única solución, pues? El bombeo de balones, en el que los italianos demostraron ser infranqueables en todo momento (el Nesta ese se debió de tomar al final un mini de aspirinas, después de tantos balones que despejó con la perola). Así acabó la primera parte.

¿La segunda? El equipo, sin duda, ganó en profundidad con la entrada de José Mari (el cual dispuso de la mejor oportunidad del encuentro, pero no supo aprovecharla). A lo mejor, si hubiera jugado todo el encuentro, en vez de tener una, podría haber tenido 4, y, seguro, alguna hubiera aprovechado. Encima, salió sustituyendo a Lardín, con lo cual el objetivo de abrir campo quedó en agua de borrajas. El equipo lo intentó hasta el final, pero no pudo ser.

¿Pasó el mejor? Rotundamente, sí. El Lazio fue mejor en el Coliseum Madrileño por excelencia, osease, el Calderón, y marcó un gol. El Atleti fue mejor en el Olímpico de Roma, pero no marcó, con lo cual, la respuesta es evidente.

¿El futuro? Arrigo Sachi (muy sospechosa su presencia en el campo presenciando el encuentro). Curriculum no le falta. La oferta la tiene, y en firme. El "Gordo·, además, le ha dicho que dispone de 6.000 kilitos para gastárselos en quien quiera. Pero, y seamos justos, no olvidemos el pasado, y éste tiene un nombre y apellido. Radomir Antic. Desde aquí, ¡muchas gracias, Rado! Siempre tendremos los atléticos un hueco muy grande en nuestro corazón para él (joder, esto parece un culebrón sudaca).

¡Hasta siempre, Rado! ¡Bienvenuto (o como coño se diga), Arrigo!
Borusia 0 - Vikingos 0. Muy superiores.

Sin duda alguna, fueron los vikingos, ante un impotente y a veces, hasta apático, equipo alemán. No ganaron el encuentro porque salieron más a controlar que a ganar el encuentro en sí (y, también hay que decirlo, por un par de fueras de juego que pitaron más que dudosos en contra de los vikis). Pero, hoy por hoy, son infinitamente mejores que los de Dormund, que, en ningún momento, dieron la sensación de poder ni siquiera inquietar el marco de Ilgner (un par de ocasiones claras que, jugando en casa, y teniendo que remontar un 2-0, es un triste bagaje).

A destacar el partidazo que se marcó un jugador sencillamente excepcional. Se llama Fernando, y se apellida Redondo. Es un auténtico placer ver jugar a este tío. Maneja el balón como nadie. Lleva siempre el "tempo" del partido. Es imposible quitarle el balón, tiene una personalidad incuestionable y, además, es un auténtico especialista en cortar el ritmo del rival y en hacer faltas tácticas (sin que le saquen amarillas). ¡Hay que descubirse, señores, estamos ante el mejor medio centro del mundo!

¿Pronóstico para la final? Incierto, porque es a un encuentro. Para mí es mejor la Juve, pero a un partido todo puede pasar. ¿A favor? La transformación (vergonzosa, por otra parte, si hubiesen jugado con el mismo grado de concentración en Liga otro gallo les hubiera cantado a los putos polacos) que sufre este equipo en Europa. ¿En contra? Inexperiencia. Los italianos llevan 3 finales consecutivas. Los vikingos, hace 17 años que no saben de qué va la vaina. ¿Clave? Que no se adelanten los italianos. Como se pongan por delante en el marcador, apaga y vámonos (¿verdad, Atleti?).

Pero la final promete. Por historial de ambos clubes, una final Juve-Madrid, es lo más de lo más. ¿Un deseo?
Por mis colegas madridistas, obviamente, que ganen.
Por mi corazón: ¡DEL PIERO, TE QUIERO, EEEEE, OOOOO!

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