27 de abril de 2023

Atleti 3 - Mallorca 1. 120 años de vida. 120 años de Atleti.

120 años ya, de los cuales, en casi ya 55 me siento parte de ti desde el momento en que nací hasta este instante. Porque cuando se nace directamente colchonero hasta las trancas, no logra concebir uno su vida de otra forma que la de sentirse partícipe en todo momento del hecho de ser Atlético. Alrededor de esto, luego van pasando cosas a lo largo de tu existencia que rodean a este sentimiento. Unos se casan, otros tienen hijos, algunos perdemos seres ya demasiado queridos (¿Qué pasa, mami?), se superan enfermedades, se trabaja, se estudia, se coge uno su primera borrachera, echa su primer polvo, nos vamos haciendo más mayores, más gruñones, más simpáticos (no es mi caso), más sociales, más antisociales. Cada uno de nuestro padre y de nuestra madre, sí, pero con un nexo que nos une a todos como si fuese un pegamento al alma, como si perteneciésemos a una secta algo endiabladamente perdida. Todo gira alrededor de ti. Porque a los Atléticos no nos importa ganar, perder, empatar. Lo que nos mata, nos da la vida, es vivir. Y para nosotros, la vida es eso: Atleti. 120 años de  vida, 120 de Atleti. Y que sean por muchos más.

 

 

El Atleti se presentó ayer en el Metropolitano con la nueva camiseta sacada conmemorativa a tal efecto. Y, cuando se hacen bien las cosas, pues se dice, y sin ningún problema. La camiseta es una chulada total, gana mucho más viéndola de cerca que en fotos, y, teniendo en cuenta que la percha que portaba el individuo que la llevaba, no es que sea la más apolínea y apuesta precisamente (cuánto le quiero, Señor Rojo), implica directamente que han realizado un fenomenal trabajo en el diseño y confección de la misma. No es tan difícil contentarnos a los Atléticos, señores de Nike. De verdad que no.

 

 

Enfrente, un Mallorca, sin ya la presión del descenso amenazante, pero que es una escuadra complicada, correosa dónde las hayan y que no se arrugan ante nada ni nadie. No cabe duda, tienen el sello impregnado de su magnífico entrenador, Don Javier Aguirre. Y que nos llevaban mojando la oreja 2 partidos consecutivos. Día de fiesta, ambiente de yupilandia, vuelven las bajas colchoneras a arrasar al equipo … Más peligro tenía la jornada que un nublao, vamos. Y a fe que empezó la cosa chunga. Los ensaimadas que se sabían la lección de carrerilla, frente a un Atleti que no tenía muy claro como ir saliendo del atolladero. Las galopadas del infatigable Carrasco o bien terminaban en su típica definición a ninguna parte, o en alguna asistencia a algún compi que pasara por allí sin tampoco gran acierto final. Así le pasó a Diosito Gizzi en el minuto 14, por ejemplo. O a Don Álvaro dos minutos más tarde.

 

Llega el minuto 20, y el dolor de muelas se agudiza. Córner que saca el Mallorca, el balón se pasea por el área como el Sr. Patrón por El Despacho, y un tal Nastasic (tiene más nombre de tenista que de futbolero, la verdad) remacha más solo que la una en el segundo palo el balón a la red. “Y es que, ya sabía yo que” … Cabeceaba sin cesar desde  el fondo Sur en compañía de mi inefable Capo, el que esto os balbucea compulsivamente.

 

A partir de ese instante, exhibición defensiva de los de Aguirre, que no había forma de meterle mano, y el Atleti que lo empezaba a intentar desde fuera del área, como Lemar, en el minuto 32, pero Rajkovic (que no atajaba una, dicho sea de paso) repelió su violento disparo de su portería como si de un propio poste se tratase.

 

En el minuto 40, sin embargo, se abrió el cielo. Todos los presentes nos mirábamos sorprendidos, alucinados, bienhallados. Nos abrazábamos los unos a los otros. “Pero, ¿de verdad es cierto?” (exclamábamos unos). “¿Qué es lo que ha pitado exactamente?”, decían los más jóvenes, ante el desconocimiento de dicho fenómeno. Pues sí. Como lo oyen. Penalti a favor del Atleti. No podía ser real. En serio que no. Y así fue. Penalti al limbo de nuevo finalmente, claro. La grada lo comprendió a la perfección. Preferimos que no nos piten la pena máxima a nuestro favor, ante la posibilidad también real manifiesta de la que terminemos errando de nuevo como acostumbramos. Todos contentos, pues. Muchas gracias, Señor árbitro, por su excelsa comprensión.

 

Ya nos marchábamos resignados al descanso, cuando, sin embargo, De Paul se aprovecha de un rechace desde dentro del área para conseguir meter el balón entre los tres palos y anotar el tanto del empate. ¡Albricias, un remate a puerta entre los tres palos! ¡Dios mío!, ¿Tan difícil es? Con este empate clave llegamos al descanso.

 

Nada más comenzar la segunda parte, un fantástico pase de Nahuel Molina, creo recordar, sobre Don Álvaro, y este remachó de forma magistral de cabeza cambiando el balón de palo. La fiesta, ahora sí, había comenzado.

 

Cambian las tornas, y es ahora el Mallorca el que empieza a achuchar de lo lindo, y se vuelca sobre nuestra portería. Craso error, máxime en un día en que cumplíamos 120 años. En homenaje a Merkel, Marcel Domingo, Luis Aragonés, Ivic, a nuestra historia, a nuestra idiosincrasia, llegó uno de los sellos de oro de este fantástico día. Una de nuestras mayores identidades puesta en práctica: el contragolpe. Griezmann da un maravilloso pase hacia Carrasco, al primer toque. El belga recorre todo el campo en solitario, se va en velocidad de sus perseguidores, se planta ante el portero, amaga el disparo a la par que realiza un delicioso regate sobre el mismo, apura un poco más hacia la portería y consigue un tanto, sencillamente, de bandera. ¡Qué bello es vivir! 3-1 en el marcador, que, a la postre, fue definitivo.

 

Deportivamente, nada más que añadir. Estupenda victoria de un equipo que sigue confirmando que cree en lo que hace, sabe hacerlo y no suele morir en el intento.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

Dice la leyenda que Don Adelardo Rodríguez levantó como capitán del Atleti nuestra Copa Intercontinental, que Don Armando Ufarte era una flecha por banda, y fiel escudero de Don Luis Aragonés en su etapa de entrenador. Que Ovejero se cargó una portería de la Romareda ante la furia que desbordaba, que a Leal se le distinguía siempre por su depurada técnica y su eterno vendaje en su brazo izquierdo, que el Cacho Heredia jugador depuraba clase con técnica, y que como entrenador me hizo disfrutar de la remontada más épica jamás contada, frente a un Barcelona de  ensueño, con un Calderón lluvioso, tras un 0-3 en el marcador tras el descanso.

 

También comentan los más viejos del lugar que Bermejo apuntaba alto, pero se nos quedó finalmente en joyita, que Don Luiz Pereira jugaba con una sonrisa inequívoca, acojonando a propios y extraños por su forma de sacar el balón jugado desde atrás, inefable collar verde en el cuello y rodillas juntas a la hora de correr con el balón en el campo. Qué decir de Don Juan José Rubio, el tímido del Atlético de Madrid, ídolo de la infancia, capaz de regatear en una sola baldosa a tres rivales sin despeinarse siquiera. Cómo no hablar del poderío físico del pibe Ruiz, un central de los de antes, de la velocidad innata de Pedro Pablo, la elengancia y el porte de Don Pepe Navarro, las diabluras del querubín Pedraza, el récord de imbatibilidad de Abel, de cómo mordía y qué velocidad tenía “muy bien Tomás”, de la lentilla de Carlitos Aguilera, o ese gol que nos dio una liga al “equivocarse” al rematar sobre nuestra portería como rival estando en el Tenerife y que nos dio buena parte del Dobleti. Del oportunismo de “Manolo Pichichi, Hierro subnormal”, la alegría que transmitía Solozábal, del escudero más fiel que te podías echar a la espalda con Don Juan Vízcaino.

 

Algunos otros aseguran que jamás vieron a nadie en el mundo lanzar un córner o una falta como Milinko Pantic. No se puede olvidar el gol de Roberto Fresnedoso en el Camp Nou, que parece que solo cuenta el jugadón de Don José Luis Pérez Caminero, “más cojones que el Caballo de Espartero”. De la sencillez mezclada con sentimiento de Santi, de ese maldito penalti fallado por “Juan Eduardo, mete un gol” en Champions, cómo no.

 

Los más sentimentales recuerdan que ningún jugador triunfó fuera de nuestra casa tanto como nuestro Niño Fernando Torres, que se marchó, si, pero fue como si no se hubiese ido nunca. Que el Mono Burgos era puro rock and Roll en el campo. Que Movilla no paró hasta que consiguió a base de mucha mili por ahí afuera jugar al final en el equipo de sus amores, que todo buen Atlético que se precie siempre andará presente a la voz de nuestro gran Capitán Gabi, que todos lloramos e hicimos nuestras las lágrimas de FranJuanfran en Milán,  que alucinamos en pepinillos con los golazos y las que se marcaba ese gallego universal llamado Adrián.  Que Villa en un solo año consiguió que le tratásemos como uno de los nuestros para la eternidad.

 

No podemos olvidar esa imagen imperial y poderosa de Don Cecilio Alonso, volando por aquel viejo Magariños, con su brazo zurdo martilleando a goles a nuestros rivales, a las jugadas inverosímiles convertidos en goles divinos de ese extremo menudito denominado Alberto Urdiales, o de ese portero al que era imposible batir de ninguna forma posible como era Don Lorenzo Rico.

 

Me podría tirar así un mes entero. No están todos lo que son, ni pretende serlo. He escogido, simplemente, los que ayer estuvieron en el campo compartiendo ese modesto pero sentido homenaje, en el fondo, a todos nosotros, a los presentes en el Tercer Anfiteatro o a los que, por una u otra causa, ayer no pudieron estar aquí. Todos somos Atleti, y todos han contribuido a lograr este estado de felicidad permanente que es ser de este Bendito Club. Muchas gracias a todos, pues.

 

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Los listos que se pillaron varias banderas de los asientos y dejaron sin la nuestra a los que nos la merecíamos como el que más. Y luego, encima, para venderla por 100 pavos en el Wallapop ese. Yo vivo de mis recuerdos y no me hace falta tener ningún trapito para recordar el cumple de ayer, pero que quede reflejado, al menos, el mayor de mis desprecios para que el comercializa con un sentimiento a flor de piel como es el ser de nuestro Atleti.

 

 

 

ÁRBITRO:

Uno nuevo. Ni idea de cómo se llamaba, la verdad. He visto la repetición del penalti no señalado a Don Álvaro, y, sinceramente, tengo mis serias dudas al respecto, pero bueno, que mejor así. Seguimos celebrando, pues.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO ( +9 GRADOS)

El Termómetro no escatima esfuerzos, y da la mayor subida posible al mismo, pues (otros 3 gradazos más, si es que). Se lo crean o no, el Termómetro también es parte de nuestra historia, que ni se sabe ya los años que lleva al pie del cañón, guiando e iluminando nuestros destinos. Felicítenle también a él, pues, joder.

 

 

Aunque la apuesta está ya conseguida, me falta un tanto para conseguir mi ansiado jamoncito de forma y manera definitiva, ya que el chicharrazo que le cedió generosamente el Hermano Mármol, por muy noble que sea la causa (que la es) no lo tengo en valor para este asunto. Así que uno más, por favor. Solo uno.

 

 

Y el Domingo, a Pucela. Dichosos los desplazados, que les vaya todo muy bonito y que sigan disfrutando del Atleti, en definitiva, de sus vidas. “Un Mito, Una Fe, Jamás abandonaremos”.

 

 

24 de abril de 2023

Barsapasta 1 - Atleti 0. Querer y no poder.

Nos tenía el Atleti mal acostumbrados, está claro, porque casi ya ni recordaba la desoladora sensación de vacío que me dejan siempre sus derrotas, aunque en realidad no nos estemos jugando gran cosa (como era el caso que nos ocupa). Acaba el partido, y uno ya no tiene muy claro qué diablos hacer. ¿Te pones a ver más fútbol? Ni en broma, vamos. Si te pones a ver una peli o una serie te cuesta un mundo meterte en ella. Y claro, tampoco es cuestión de acostarse a las seis y media de la tarde. Siempre lo digo, y siempre lo diré. Cuando palma el Atleti, se debería automáticamente de suspender cualquier tipo de emisión tanto en radio como en televisión. Carta de ajuste y música clásica de fondo, sin más. Y que el tiempo pase mientras nos dure el duelo. Son hora de reflexión, análisis y meditación. Y el lunes, bueno. Pues a soportarlo también. Sinceramente, tenía fe en que ayer íbamos, al fin, a quitarnos la maldición de que el Cholo no huele la victoria en el Camp Nou desde su llegada. El Atleti venía de una auténtica exhibición de fútbol el día del Almería, y era ahora o nunca. Toco nunca, pues. Aunque seguiremos insistiendo.

 

El primer tiempo me pareció un estupendo partido de fútbol, la verdad, en el que fue mejor, inclusive, el Atleti, pero no hubo forma de convertir nuestras ocasiones en  tanto, por más que un Diosito Griezmman colosal se echase al equipo a la espalda de la forma en que se lo echó y tuviese las mejores ocasiones, como así fue, de hecho, nada más comenzar el encuentro (48 segundos del mismo), en una brillante acción de presión ofensiva realizada entre Marginal Correa y él mismo, robándole la cartera a Busi, y lanzando un zambombazo al primer toque medio picado a Ter Stegen por parte del francés, que repelió el larguero y botó sobre el terreno de juego con violencia. Mejor empiece, imposible. Bueno, no. Mejor comienzo hubiese sido el dichoso gol, pero bueno.

 

El Atleti estaba fenomenalmente plantado en el campo, Nahuel era un puñal recorriendo su banda, Carrasco hacía lo propio por la suya, y Diosito estaba al mando de todas las operaciones, tanto en construcción de juego como ejecución final. El Barsa, por su  parte, reaccionó a esta fantástica predisposición rojiblanca, en una gran acción individual de Lewandoski, en la que Lemar logró taponar el intento de remate de Ferrán, cuando se quedaba solo delante de Oblak (minuto 16 de juego). El Atleti replicó en otra gran internada de Carrasco, que cedió el balón a Antoine, cuyo remate seco, duro e inesperado de Diosito repelió con una poderosa mano de acero Ter Stegen (paradón top). Íbamos ya por la media hora de juego.

 

El Atleti  tenía el partido perfectamente amarrado, mientras que los locales, dirigidos por un Xavi que llevaba una pinta que parecía un niño de San Idelfonso (repeinao, guapito y formal él, madre, seguro que se echó también su primera colonia Chispas y todo), no sabían salir muy bien de nuestra asfixiante presión, pero, siempre esos últimos minutos de cada parte, en los que no debes arriesgar prácticamente nada, máxime jugando como visitante en casa del líder, no supimos defender bien una última jugada, en la que Hermoso se quedó reclamando fuera de juego de Raphinha (no lo era) en vez de encimarle como Dios manda, y el centro del brasileño sobre Ferrán es rematado por el valenciano con una  tranquilidad insultante, y sin apenas oposición alguna por parte de nuestra defensa. Toda una demostración de querer, sí, pero no poder. Ellos, sin embargo, sí que lo consiguieron. Y es que no hay más. Esto del fútbol consiste en eso: clavarla, y punto.

 

La segunda parte ya no me gustó tanto, y fue más correcalles que otra cosa, de estas que encandilan tanto a los perfumados del fútbol, a la par que desespera a nuestro inefable Don Pablo Mármol y al que con esto os castiga. Salió mejor el Barsa de primeras, pero el Atleti reaccionó, sobre todo, por esas constantes galopadas del infatigable Carrasco, tanto en su función de correrse la banda sin parar, como de terminar siempre rematando más allá de Tarragona. Yo os digo una cosa. Ya no pido que consigan goles. Me conformo con que, al menos, se logre rematar entre los tres palos. Y el único que lo consiguió ayer fue Diosito. Lo de los demás fue toda una ceremonia de la desolación.  

 

Claro que, más que desolación, fue insolación la que empezó a tener el árbitro, Sánchez Martinez, en un centro-chut del propio Carrasco, que desvió el propio Ter Stegen con la mano, yéndose el balón fuera de banda, y que el tipo éste convirtió por arte de birlibirloque, en balón para el propio guardameta local. Y es que, al final el niño de San Idelfonso va a tener razón, con lo que el tema de sol no es nada bueno para esto del fútbol.

 

El correcalles empezó con ritmo frenético. Que si otra galopada de Carrasco al infierno, que si una internada de Gavi cuyo remate sale lamiendo el palo, que si De Paul falla otra clamorosa dentro del área rematando de nuevo fuera del marco (para una vez que el puto Carrasco decide no tirar, la leche, la Toñi), Morata, por su parte, no llega por un pelo a una fantástica asistencia de Molina, que si Raphinha, a la siguiente, no termina de rematar a puerta vacía el melonazo servido por Lewandoski, que si un  taconazo maravilloso de Diosito que ataja de nuevo el infranqueable Ter Stegen, que si Levandowski falla otra delante de Oblak por no dar el gol a Raphinha, tras una psicodélica “dejada” de Savic, que decidió no disputar un balón por alto de forma incomprensible … Lo dicho. Todo muy happy, muy divertido, pero haciéndole un flaco favor a lo que significa un partido de fútbol en su más honorífico nombre que se precie. Despropósito va, gañanada viene.

 

Después, a Sánchez Martínez le subieron los efectos de la insolación, sacó tarjetas a diestro y siniestro, Morata tuvo en el 88 un buen remate de cabeza que cruzó en exceso y se le escapó el gol lamiendo el palo, la posible mano de Busquets (para mi no es penalti, pero ojo, sí que he visto sancionarnos en contra acciones parecidas, y eso es precisamente lo que no puede ser), y colorín colorado, esta liga el Barcelona la ha ganado (si es que no la tenía ganada ya). Lo nuestro, lo dicho: un querer y un no poder.

 

El CRACK DEL PARTIDO:

Extenuante partido de Nahuel Molina, que sigue evolucionando muy favorablemente, también estuvo muy bien De Paul, pero el mejor es el de siempre: Diosito. Todo personalidad, calidad, compromiso, coraje … Lástima de la guinda del maldito gol que no hubo forma de conseguir. Por parte del Barcelona, estoy convencido de que Araujo puede marcar una época. Lo tiene todo lo que me gusta ver en un defensa.

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

No me andan molando nada los minutos que le ando viendo últimamente a Barrios (sale entre muy precipitado a la par que nervioso). Y la línea defensiva (salvo el citado Nahuel) tampoco me convenció en exceso (eché de menos un montón a Reinildo cada vez que veía hacer diabluras a Raphinha). De Lemar ya ni hablo (tiene la misma trascendencia en el juego que yo realizando un análisis financiero del IBEX 35 ese). Y, por supuesto, la frustrante falta de gol. O nos gastamos la pasta en un delantero centro en condiciones, o chungo cubata tocará de nuevo la próxima temporada.

 

ÁRBITRO:

El tal Sánchez Martínez éste. Hasta que sufrió los efectos del sol, no anduvo mal de todo. Después, dicen que una imagen vale más que mil palabras. Juzguen ustedes, pues …

 

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+ 6 GRADOS).

 

El partidazo del Almería bien merece su premio, y, por lo tanto, se suben 3 grados más como Dios manda. Lo de ayer me la sopla cantidad, la verdad. No esperaba nada, con lo cual no se castiga con nada. Se deja estar, pues.

 

En cuanto al tema del hombre de la bandera, sinceramente, yo cuando me desplazo me gusta estar siempre con mi gente, y no soy muy partidario de, ni ponerme en zona de socios de nadie, por un lado, ni, por supuesto, que nadie del equipo rival se ponga en la nuestra, por otro, solo faltaba. Dicho esto, lo que no es de recibo es aguantar que te quiten una bandera que no la veo ofensiva absolutamente por ningún lado hacia nadie, simplemente por tener de fondo los colores de tu país, lograr con tus santos cojones recuperarla, y que, encima, como postre, resultes tu expulsado del campo. Es decir, se condena a la víctima, y no al culpable. Está muy bien todo lo que rodea al fútbol en España, si señor. Así que, sí. Esta bandera, y ese hombre, me representa.

 

 

Y ojito al miércoles con el Mallorca. Rival duro y correoso donde los haya. Todo un hueso, y encima, viene en pleno día de nuestro 120 Cumpleaños. Temo a este partido más que a un nublao (y ojalá y me equivoque). “Un pasado de historia, un futuro de gloria, muchos años de lucha por ti”,.

 

 

 

 

10 de abril de 2023

Rayo 1 - Atleti 2. El gran dilema.

Está visto que los Atléticos somos gente de culo inquieto, pensamientos dispares, y nos gusta siempre generar nuevos y sesudos debates para llevarnos a la boca. Cuando parece que todo va en calma, viento en popa a toda vela y lanzados en esta vertiginosa segunda vuelta que anda haciendo la muchachada, tendemos siempre a buscar nuevas inquietudes con las que comernos en el tarro. No nos gusta la tranquilidad. Lo llevamos en la sangre, Vean, si no, lo que les digo:

 

Pues me parece un debate la mar de interesante, la verdad. Mi yo competitivo (e, imagino, el de cualquiera) lo que siempre queremos es que nuestro equipo quede en la mejor posición posible, y gane el mayor número de encuentros que dispute, eso lo tenemos todo claro. Aparte, si dicha clasificación nos da opción a disputar un nuevo título, miel sobre hojuelas. ¿Cuál es, entonces el problema? Por un lado, el que la disputa de la Supercopa de España no la podemos disfrutar en la grada, si no que nos la mandan a Arabia Saudí nada menos, para que las dos grandes morsas financieras se lleven su buena tajada, hagan lo que hagan en la disputa de la misma. ¿Los otros dos “invitados”? Pues eso. Para recoger las migajas y, si es posible, no molestar en exceso. Particularmente, me parece despreciable tanto que dicho torneucho no se dispute en territorio nacional, como que no se premie la clasificación deportiva del mismo finalmente. Mandan otros intereses, que, desde luego, no son de base los míos. Si finalmente lo disputamos, pues conociendo al Cholo y sus huestes, fijo que lo competirán a muerte, tal y como hacen con cualquier torneo en el que se participe. Y, el aficionado rojiblanco, nos engancharemos o no según veamos el desarrollo del mismo, seguro también. Pero, reitero, esto no es más que otra muesca más del putrefacto mundo del fútbol que se vive en la actualidad, en el que importa más que las gradas estén pobladas de un grupo de árabes fanáticos del Madrid, que el que lo vivan realmente las auténticas aficiones de los participantes. Es un torneo muerto por naturaleza.

 

Pero es que luego hay otro tema, como bien nos apunta Don Pablo. La participación en dicho torneo, nos impide disputar las primeras rondas iniciales de la Copa del Rey, que, como bien saben, son a partido único y en campo del equipo de menor categoría. Y eso nos impide disfrutar de partidos con auténtico sabor a fútbol pero de verdad, del que muchos hemos mamado, del que nos enamoramos perdidamente todos. Fútbol de ilusión y barro. Fútbol de bocata de panceta, de bota de vino, o de caldito, si es menester. De campos con aforos reducidos, y en parajes pintorescos a la par que bonitos. Aforos pequeños pero abarrotados siempre. Y los que tengan ocasión de viajar a verlos, ni les cuento. Lo que disfruté la temporada pasada en Soria, sin ir más lejos, aunque solo sea por repetir dicho desplazamiento, bien merece la pena mandar con viento fresco a la Supercopa de Arabia esa. Viajes de ese tipo rellenan y satisfacen diez mil veces más mi sentimiento Atlético, de pertenencia a grada, de Camaradería e, inclusive, de conocer mejor a aficiones tan auténticas como la que más, por poco numerosa que sea,  que ganar un torneo tan contaminado como  el que organiza el déspota melenudo del Rubiales. Así que ahí va la pregunta. Imagínense que yo les garantizo que el título lo conseguimos. ¿Cambiamos engordar nuestro Palmarés por disputar unas jornadas coperas frente a dichos rivales, con el riesgo, ojo, de que, disfrutemos más  o menos, nos manden a la calle a las primeras de cambio en nuestra ansiada Copa del Rey? ¿Merece la pena el riesgo, a cambio de la pérdida de prestigio (o de supuesto prestigio) al no tener un título más en nuestro Palmarés? Hala, ya tienen para no aburrirse en este lunes Santo del orto.

 

Vamos al partido, disputado en un campo de Vallecas prácticamente a rebosar de peña, y con ese extraño Fondo siempre con el lazo negro dedicado sigo sin saber muy bien a qué tipo de víctimas continua refiriéndose exactamente. Primeros minutos muy disputados, con fuerte presión por ambas escuadras, con un Rayo planteando dar guerra sin cuartel, frente a un Atleti bien plantado y con las ideas bastante claras. Tanto, que, en el  minuto 19 de juego, ya nos adelantamos en el marcador, en una contra que se inicia tras una falta psicodélica pitada en contra nuestra supuestamente de De Paul, desastroso saque por parte rayista, el balón cae en los pies de Diosito, este lanza la contra con Carrasco, que le devuelve el balón de forma excelsa haciéndole la pared al primer toque de nuevo a Grizzi, éste avanza y pone un fantástico pase sobre Morata, Don Álvaro deja pasar majestuosamente el balón viendo el desmarque de Nahuel (cualquier parecido con la realidad, me temo que es pura coincidencia) y el argentino entra como una auténtica flecha y cruza de un fuerte zambombazo el balón a la red de Dimitrievski (miren que yo no soy muy de dress-code, pero me resulta incalificable ver a un portero con esa indumentaria, sacado cada parte de la susodicha como yo cuando estoy en casa y me pongo la primera camiseta que veo, el primer pantalón y los dos primeros calcetines que me encuentro por ahí, sin mirar si están emparejados o no en realidad) logrando su primer tanto como colchonero. Un gol de salón, de escuadra y cartabón, de manual, de alta escuela, de sabiduría y buen hacer en este noble arte del fútbol. Un gol que representa muy mucho nuestra historia. En definitiva, un tanto “made in Atleti”.

 

Aún seguíamos aplaudiendo este golazo, cuando llegó el segundo dos minutos después. Córner milimétrico de Carrasco (que anda con un espíritu sencillamente encomiable tanto defendiendo como atacando, en qué andará pensando éste, madre) y Hermoso le gana la tostada a los centrales del Rayo para conseguir de cabeza el 0-2. Mario anda haciendo todo de cine tras el Mundial, se le ve con la cabecita bien centradita y consciente de lo que debe de hacer para convertirse en uno de los jefes no solo de la defensa, sino da la impresión de que también con más peso cada en la plantilla. Siempre ha sido un jugador muy del paladar del que esto os escribe, así que alegría múltiple por mi parte.

 

El Rayo no bajó los brazos, y el estupendo Álvaro (el local, se entiende) lanzó también un misil cruzado desde fuera del área que salió lamiendo el palo. También tuvo otra el insecticida vikingo (RDT) pero su remate manso lo atajó sin complicaciones un siempre atento y concentrado Oblak (la verdad es que anda espantoso el Señor De Tomás,  quién le ha visto y quién le ve). El partido era un toma y daca constante, y Don Álvaro (el nuestro, obvio) remató a la red (lateralmente, muy a mi pesar, claro) en una buena internada suya en el área. Hasta que, al borde del descanso, un chutazo brutal de Oscar Valentín lo despejó de nuevo Jan con esas manoplas de acero armado que le ha dado Dios. Primer tiempo de un muy entretenido partido de fútbol. Para que luego digan.

 

La Segunda parte … Ay, la segunda parte. A ver si logro descifrar un poco este segundo periodo, en el que pudimos quedar 0-7, y acabamos pidiendo la hora lastimosamente. El Rayo empezó como acabó, bien y a lo suyo. Al poco de empezar, y tras un centro lateral que se envenenó tras tropezar el balón en Carrasco, Oblak sacó como pudo  el mismo y el balón, que le cayó a un menda rayista en el segundo palo al borde del área pequeña completamente solipandi, no acertó a rematar correctamente al estar más adelantado que el propio balón (susto, y gordo). Por su parte, Carrasco de nuevo comenzó su recital de cabalgadas embolicadas de ayer y de hoy, con el resultado de siempre: el balón a ninguna parte. Don Álvaro, por la suya, empezó también su particular Via Crucis fallando tantos para que no me lleve mi dichoso platito de jamón que tanto me merezco. Hasta que, en el 64, llegó la jugada clave del encuentro: expulsión justa de Lejeune por agarrar a Morata cuando disponía a encarar al portero tras brillante acción individual de Diosito. El Rayo se queda con uno menos, y el partido deja de disputarse en el Municipal de Vallecas, para trasladarse a la explanada de la Casa de Campo un domingo cualquiera a la hora del vermuth. Lo único que faltó a ambos equipos es ir vestidos a su puta bola (bueno, el portero del Rayo, como ya os he citado antes, cumplía a la perfección tal  requisito, inclusive). El Rayo bajó los brazos casi por completo, y el Atleti se puso a pasarse el balón y a desperdiciar ocasiones vergonzosamente claras, contragolpe sí, nueva oportunidad también. Que si Morata falla una a puerta vacía, que si Lemar apareció por allí como si de un vendedor mantero se tratase y se uniese al grupo de la izquierda para disputar la pachanga, que si Barrios quiere meter un inverosímil tanto sin ángulo alguno cuando tenía a Grizzi y a Morata dispuestos para remachar, que si Llorente pierde otra y se estorba con Griezmann cuando cualquiera de los dos se plantaba solo ante el portero local … Una conexión de despropósitos tal, a la que sumó también el Cholo con sus cambios, claro, ya que al quitar el Cholo a Don Álvaro, la muchachada perdió la referencia ofensiva, puso a Grizzi en su lugar (no podía ni con los cordones en este tramo final pachangueiro), y aquello se convirtió en tan esperpéntico espectáculo de Casa de Campo campero. A todo lo cual, paso lo que tenía que pasar: zurriagazo impresionante de Fran García (y no es el primero que mete así, ojo), que lanzó desde Moncloa, lo menos, y golazo impresionante del chaval que puso el 1-2 en el  85 de juego. Sinceramente, no vi cantada de Oblak por ningún lado, pero bueno. Opiniones son colores, y no buenos amores. Ver para creer. El descuento de la pachanguita fue aún peor por ambos grupos de solteros contra casados, en la que ninguna de las dos temibles formaciones logró dar dos pases consecutivos, y aquí paz, y después gloria, ambos equipos se retiraron al final felices dispuestos a degustar el tercer tiempo en los baretos del Lago de turno, viendo a Don Tete remar plácidamente con una de sus múltiples novias, mientras tanto. Y qué manera de irme a la cama con un cabreo descomunal cuando lo tenía que haber hecho con una sonrisa de oreja a oreja. Así tengo hoy la puta muela del orto, castigándome sin cesar. En fin.

 

EL CRACK DEL PARTIDO:

La Afición de Vallecas y Nahuel Molina. Que se respete de la forma tan impoluta como se hizo guardando un sepulcral silencio por la muerte de una madre de un jugador rival en campo contrario, por desgracia, en los tiempos que corren, es algo digno de alabar. Inclusive, que hasta se guarde el propio minuto de silencio en campo visitante resulta algo “extraño”, por desgracia. Que, encima, dicho equipo rival visitante se adelante en el marcador, y que uno de sus jugadores muestre al público su camiseta en su honor para dedicárselo, y que todo el estadio local se ponga a aplaudir dicha dedicatoria, es algo inaudito pero muy reconfortante. En casi ningún otro sitio se hubiese reaccionado así (incluyendo, por supuesto, el Metropolitano). Así que a Vallecas lo que es de Vallecas. Honor y gloria para ellos. Y, dicho esto, Angelito se merece eso, y mucho más. Mucha parte de culpa de dicho comportamiento la tiene la imagen que da el propio jugador, todo humildad y sencillez tanto dentro como fuera del terreno de juego. Nuestro suburbial favorito (Mucha fuerza, Angelito).

 

 

 

 

Deportivamente hablando, 70 minutos a estupendo nivel del equipo, 20 últimos para arrojar al Lago de la Casa de Campo ya mencionada. Mención especial para Nahuel Molina. El menda cuando sube es un auténtico relámpago. Tiene sus cosillas todavía en ocasiones cuando le cae el balón entre los dos pies, sí, pero su progresión va en aumento, y a mucho mejor. Por cierto, hay que también enseñarle a sacar de banda (a ser posible a un compañero del Atleti sin propinarle un balonazo en el intento, lo único, pero mejor poco a poco, y que vaya asimilando conceptos, va). Empiezo a estar contento con Nahuel (quién me ha visto, y quién me ve).

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Los minutos de Lemar fueron aún peor que el dolor de muelas que tengo ya citado. De hecho, no quiero escribir más al respecto porque, según lo hago, veo que se acrecienta el dolor con cada palabra que pongo más y más. Qué barbaridad.

 

ÁRBITRO: Burgos Bengoetxea.

Uno de los pocos árbitros medio decentes que hay. Pitó alguna que otra falta extraña por ahí, pero al final no influyó en el resultado, ya que la expulsión local es tonta (agarrar a Morata porque se va solo y el defensa cree que dicha internada se va a convertir en una ocasión flagrante de gol es una auténtica temeridad), pero justa.

 

TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3 GRADOS).

 

Partido de obligado cumplimiento, lo dejo, pues, tal y como está. Bienvenidos sean los grados sumados en las dos anteriores jornadas por Don Pablo, pues.

 

Y el próximo domingo, viene el Almería. Partido frente a rival correoso (como buen equipo de Rubí que es) y que no se nos suele dar excesivamente bien (menos con el citado entrenador, que es otro dolor de muelas para nosotros). Y paro ya, que me estoy a empezando a obsesionar, carallo … “Un sentimiento, no traten de entenderlo”.

 

 

5 de abril de 2023

Atleti 1 - Betis 0. El Cholo se impone (una vez más) al chándal (by, Don Pablo Mármol).

Me dice don Tomi que ha perdido este fin de semana el halo de inspiración. Despistado que es el hombre, dónde lo tendrá. De momento, tendrán que conformarse con estas cuatro líneas que voy a improvisar de cualquier manera. Lo lamento por ustedes. Esperemos que encuentre pronto el halo ese.

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Pocos equipos hay a los que se tenga más tomada la medida que al Real Betis Balompié. Desde el Advenimiento, casi siempre suele salir triunfador el Atlético de los partidos ante los verdiblancos. Con mejor o peor juego dicen los que dicen saber de esto (ganar para mi casi siempre es mejor juego que palmar). Tanto de local como de visitante.

Siempre recordaré el partido que nos enfrentó a ambos en el Vicente Calderón la temporada 1980-81. Un Atlético peleando por la liga, que terminaría siendo robada a mano armada (¿quién no olvida el Margüendazo, por ejemplo?), cayó estrepitosamente ante los sevillanos. Dos dobletes de Enrique Morán, que posteriormente se enrolaría en nuestras filas y del que guardo gran recuerdo en forma de camiseta, y de Carlos el lobo Diarte marcaron en la goleada bética. El rival fue tremendamente efectivo, ante un Atlético que dominó completamente la primera hora de juego. El marcador no fue justo, fue muy cruel con los rojiblancos; pero nadie se rasgó las vestiduras. ¿Saben por dónde quiero ir, no? Pues eso, que excusas sabemos poner todos, para todo, puestos a ello.

Manuel Pellegrini, buen entrenador de los ayer rivales, tiene la fea costumbre de poner excusas a todas las derrotas que sufre ante el Atlético. Esa supuesta elegancia en las formas es siempre una cobarde crítica a todo. Cada vez que habla, nunca ha jugado/ganado el rival. No son nunca victorias rojiblancas. No. Son derrotas de don Manué, al que la mala suerte, el árbitro, la táctica ultrasúpermegadefensiva (bloque bajo, cuando la utilizan otro$), alguna baja, su portero es que las para, …, siempre termina derrotando. Tiene casi más excusas el hombre que nuestro querido don Tomi (perdón por el zasca, pero tenía que darlo).

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Se presentaba el partido como una especie de final. Los unos para engancharse con todas en la pelea por entrar en Champions, el Atlético para distanciarse definitivamente del quinto y poder aspirar a pelear la segunda plaza. La semana venía marcada por el atropello a Canales, el cual fue reconocido por todos los estamentos de los que ejercíamos el domingo de rivales. Qué rigurosos son los árbitros, los comités y la madre que los parió con todo equipo que no sea uno de lo$ do$ innombrable$.

Partía, por todo ello, claro favorito el Atlético.

Con el Metropolitano lleno, completo también de ánimo y color (con la FAmilia el ambiente cambia totalmente, pudiendo dedicarse los antis a seguir disfrutando de juego y ambiente mientras trabajan otros), se inició el juego. Salió el Atlético mandón. Con un juego eléctrico, vistoso, completó una primera media hora en la que sólo faltó el gol (como todo el año, vamos). Por momentos es desesperante la facilidad con la que se llega al área y la ausencia de nueve en su sitio para rematar. Carrasco y Ojos Bonitos fueron dos puñales. El marido de Erika remató varias veces, una muy clara. Por el contrario, el Betis desaprovechó una situación de tres contra uno, que no llegó a oportunidad, tras fallo tremendo de Savic.

En los últimos quince minutos se frenó el choque, llegándose al intermedio.

Tras el descanso, el Atlético comenzó insistiendo y se encontró con las dos ocasiones más claras hasta entonces. Giménez cabeceó al larguero y Carrasco, completamente solo, disparó al muñeco. Sentaron mejor los cambios al Betis y pasada la hora de juego se hizo con el control del partido. Aún así, pudo adelantar Koke (marcó, de hecho), pero un claro fuera de juego invalidó la acción. Tras la más clara ocasión de los sevillanos, en un balón que se terminó marchando alto, Simeone decidió terminar de mover el banquillo para asegurar el empate y los seis puntos de distancia.

Y terminó un buen partido, jugado de poder a poder, con el 0-0 inicial.

Este hubiera sido el final esperado y así hubiera terminado esta casicrónica. Pero Correa dijo no. Una jugada eléctrica a cinco minutos del final, con balón de Barrios (muy buenos minutos) a Grizzy in Pink (guiño del que suscribe a la mítica banda londinense), que soltó rápido para nuestro Ángel, el cual se lleva con fe y calle dos balones algo divididos, quiebra, tirando al césped, a dos defensas y remata finalmente a la red (Y al besar la red un gol de Ayala, una voz salió de entre la Grada) tras contrapié magnífico a un muy buen Rui Silva. Terminó entonces de estallar la locura en el Metropolitano.

1-0 final y el andino hiperventilando.

 

EL MEJOR DEL PARTIDO:

Sólidos atrás Giménez y Hermoso (minimizaron el mal partido de Savic, permitiendo que Oblak pudiese tomar un partido sabático), me gustaron especialmente don Jorge Resurrección Koke, Carrasco y Ojos Bonitos. Bien Pablo Barrios cuando entró. El señor Choperena volvió a estar hiperactivo. Pero hoy es de justicia dar el trofeo al mejor del partido (lo de MVP me horroriza) a don Ángel Correa. Qué importante es este futbolista, siempre callado, que sólo habla donde tiene que hablar.

 

 

LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO:

Voy a volver a dejar desierto este apartado, no tengo tan mal humor como mi primo.

 

ÁRBITRO:

Uno de los Martínez Munuera, no sé con exactitud cuál. No era excesivamente complicado el partido, pero hizo todo lo posible para que sí lo fuera. Hay un penalti clamoroso a Morata que se traga con el del VAR.

A los mandos del VAR estaba el ínclito Mateu Lahoz. Por lo que parece, éste no es muy partidario de corregir los errores de sus compañeros. No es difícil entender que, a cambio, sus compañeros no le corregirán en demasía. Uno de los problemas del VAR es el corporativismo arbitral. Parece que el árbitro de campo no pueda equivocarse. Pues claro que puede, coño; son humanos. Bueno no, son árbitros.

TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (+3 GRADOS).

Por los números del chileno en chándal ante Diego Pablo Simeone, quizá debiera ser un partido de obligado cumplimiento. Pero el Betis siempre es el Betis y la victoria siempre deja un sabor especial.

Es de justicia conceder este magnífico golazo de don Álvaro Morata. Mucho ánimo a Mario y a todos los suyos, con el Abuelo Chus a la cabeza. En los malos momentos hay algo siempre bonito, aunque parezca paradójico: al apoyo de todos los tuyos.

Mañana perderemos el jamón. Pasado venceremos.

 

La cabeza, ya, en Vallecas.

 

FORZA ATLETI SIEMPRE

 

 

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